El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que la reducción de retenciones anunciada por el Gobierno Nacional forma parte de una estrategia más amplia de desregulación, alivio fiscal y coordinación macroeconómica, al exponer en el encuentro “El camino hacia una Argentina próspera” organizado por la Fundación IEB. El funcionario sostuvo que “la estabilidad macroeconómica y la baja de regulaciones e impuestos es la mejor política industrial que se puede tener”, y adelantó que el Ejecutivo enviará al Congreso una reforma laboral orientada a mejorar la formalidad y reducir costos para las pymes.
Reducción de retenciones y alivio fiscal para el agro: eje de la estrategia productiva
Durante su presentación, Caputo reiteró que “el compromiso del Gobierno Nacional con el campo es desde el día uno”, subrayando que las recientes reducciones de derechos de exportación constituyen una política de reconocimiento hacia un sector que, según señaló, “ha contribuido desde hace tantos años”.
El ministro detalló la actualización de alícuotas: Soja: baja del 26% al 24%. Subproductos de soja: del 24,5% al 22,5%. Trigo y cebada: del 9,5% al 7,5%. Maíz y sorgo: del 9,5% al 8,5%. Girasol: del 5,5% al 4,5%
Caputo agregó que la intención oficial es continuar con el camino de reducción de impuestos: “En la medida en que tengamos algún espacio fiscal, vamos a seguir bajando impuestos”. En ese marco, volvió a plantear que menos presión tributaria y mayor fluidez regulatoria son las condiciones centrales para que la industria y el agro “puedan expandirse sin fricciones”.
Reforma laboral, régimen cambiario y acumulación de reservas: las próximas definiciones del Gobierno
El ministro anticipó que la reforma laboral que el Ejecutivo enviará al Congreso incluirá cambios orientados a simplificar contrataciones y desvinculaciones. Adelantó que se buscará “un régimen para facilitar el proceso de despidos o los mutuos acuerdos, que son clave para emplear nuevos trabajadores”, junto a la creación de un régimen de nuevo empleo para pequeñas empresas.
Asimismo, Caputo dedicó parte de su exposición a explicar la estrategia monetaria y cambiaria. Reiteró la importancia de coordinar política fiscal, política cambiaria y política monetaria para preservar la estabilidad alcanzada: “Si esto no pasara, se generaría una suba artificial del dólar que desanclaría expectativas. Cuando el Central compra dólares, se emiten pesos; y si esa emisión no es convalidada por la demanda de pesos, se genera inflación”.
Respecto del régimen de bandas cambiarias, defendió su continuidad. “Es muy pretencioso pretender flotar de un día para el otro en un país que aún tiene tanta volatilidad política. El esquema va a seguir porque da certidumbre y hoy es lo mejor para el país”.
Aval político, respaldo internacional y continuidad del programa económico
Caputo sostuvo que el rumbo económico se encuentra validado socialmente. “Las elecciones fueron un referéndum en donde la sociedad se manifestó abrumadoramente a favor de este cambio”.
Agregó que las mejoras político-institucionales fortalecen la continuidad del programa económico y destacó el respaldo internacional. “El apoyo geopolítico que la Argentina está recibiendo de parte de los Estados Unidos solidifica lo que estamos haciendo”.
Al finalizar el encuentro, el presidente del Grupo IEB, Juan Ignacio Abuchdid, entregó al ministro y a su equipo un reconocimiento por la gestión desarrollada al frente del Ministerio de Economía.
Escribe Humberto Márquez / Inter Press Service – Un clima de suspenso vive el Caribe, atento a un posible ataque sobre Venezuela de la poderosa fuerza aeronaval que Estados Unidos ha desplegado en ese mar, y cuyo objetivo más preciado es la caída del presidente venezolano Nicolás Maduro.
“Los días de Maduro como presidente están contados”, dijo el mandatario estadounidense Donald Trump en el programa “60 minutos” de la televisora CBS el 2 de noviembre. Exactamente un mes después, a la pregunta de un periodista sobre si su par venezolano se iría del poder, respondió: “Lo hará”.
A finales de noviembre, mientras Washington acumulaba fuerzas y cañones apuntando a Caracas, hubo una llamada entre ambos gobernantes, en la que se juntaron amenazas y propuestas, según medios estadounidenses. Trump ha sido evasivo. Maduro dijo que fue una conversación “respetuosa, y hasta cordial”.
Así, permanece abierto y al mismo tiempo envuelto en el misterio el abanico de opciones, en cuyos extremos aparecen o una invasión en toda regla a Venezuela, o el retiro de la flota estadounidense, como inicio o conclusión de una negociación.
“No creo en la invasión, aunque puede haber bombardeos. Lo más probable -no digo que sea inmediato, puede que tarde un poquito más- es que esto termine en una negociación entre Estados Unidos y Venezuela”, dijo a IPS Phil Gunson, analista sénior para la región andina de la organización International Crisis Group.
Basado en Caracas desde hace dos décadas, Gunson observa que “la fuerza desplegada por Washington no es solamente para Venezuela; es parte de una reorientación de la política exterior de Estados Unidos, con mayor énfasis en el hemisferio occidental y principalmente en la cuenca del Caribe”.
El 5 de diciembre la Casa Blanca publicó su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, en la que desempolva y le da un toque Trump a la Doctrina Monroe, que se formuló hace dos siglos bajo la consigna “América para los americanos», y con la cual reivindica el papel de hegemón hemisférico que se atribuye.
“Lo que busca Trump es que Estados Unidos vuelva a ser el país que determine lo que sucede en su patio trasero cercano”, comentó Gunson, cuya organización tiene su sede central en Bruselas y se enfoca en el análisis y diseño de políticas para prevención de conflictos.
El portaviones Gerald Ford, considerado el más moderno y poderoso del mundo, se desplaza por el Caribe como parte de la flota estadounidense que podría atacar objetivos en Venezuela, Colombia y México. Para expertos militares, su presencia es la demostración de que Washington persigue objetivos geopolíticos mucho más allá de simplemente frenar el tráfico de drogas a través de ese mar. Imagen: US Navy
Portaviones contra lanchas
La fuerza en el Caribe es la mayor desplegada en el área en seis décadas: el poderoso portaviones Gerald Ford, 20 navíos de guerra, decenas de aeronaves de última generación, 15 000 efectivos, reapertura de una base militar en Puerto Rico e instalación de radares en Trinidad y Tobago, vecino hostil de Caracas.
Desde el 2 de septiembre esa fuerza ha liquidado, en el Caribe y el Pacífico oriental, a 23 embarcaciones sindicadas de transportar drogas, y dado muerte a un total de 87 ocupantes, exhibiendo capacidad de alcanzar cualquier blanco en los países que ha puesto en su diana: Venezuela, Colombia y México.
Entre sus argumentos, Trump ha dicho que con cada lancha abatida se eliminó la droga que pudo matar a 25 000 estadounidenses.
Por sobredosis de drogas murieron el año pasado en Estados Unidos 80 391 personas, según sus autoridades de salud. El fentanilo, la droga más mortífera, se asegura que no llega a suelo estadounidense desde el Caribe o Venezuela, sino a través de la frontera con México, donde mafias la elaboran con insumos provenientes de China.
El presidente Nicolás Maduro en una marcha con militares, con su esposa Cilia Flores a su derecha y los ministros de Interior y Defensa, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino, a su izquierda. Estados Unidos ofrece millonarias recompensas por la captura de Maduro, Cabello y Padrino, y demanda que el gobernante venezolano debe abandonar el poder para dar paso a una transición. Imagen: Presidencia de Venezuela
Maduro: Se busca
La salida del poder de Maduro aparece como un gran objetivo. Washington lo acusa de ilegítimo por robar la elección presidencial de julio de 2024, que ganó su contendor Edmundo González según la oposición, y de dirigir un narcotraficante “Cartel de los Soles”, ofreciendo una recompensa de 50 millones de dólares por su captura.
Pero, dentro de su política de “paz a través de la fuerza”, Trump envía señales contradictorias acerca de si se dispone a atacar o solo exhibe los cañones para lograr los objetivos con presión y sin desatar el infierno de bombas y misiles.
“Todavía hay mucha incertidumbre y no veo claridad por parte del gobierno de Trump sobre cómo proceder”, dijo a IPS Mariano de Alba, investigador asociado del británico Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, dedicado al estudio de la política internacional y de defensa.
Las alternativas más probables, señaló De Alba a IPS desde Londres, “son ataques quirúrgicos, bien sea contra instalaciones vinculadas al narcotráfico o a las fuerzas armadas, o un acuerdo puntual”.
En la hipótesis de un acuerdo “el régimen de Maduro hace algunas concesiones importantes sobre las prioridades de Trump -inmigrantes ilegales, narcotráfico y recursos naturales- y eso le permite permanecer en el poder, y a Trump vender internamente el despliegue como un éxito”, observó el analista.
“Veo muy claro que sigue habiendo escepticismo en la Casa Blanca sobre una gran operación militar en Venezuela, por los riesgos que supone y, adicionalmente, internamente se le está complicando el despliegue al presidente con acusaciones incluso de congresistas republicanos de posibles crímenes de guerra”, agregó.
El legislativo Congreso estadounidense examina si sus mandos militares incurrieron en esos crímenes al rematar a sobrevivientes en las “narcolanchas” abatidas, y el tema ya se inscribió en la aguda confrontación entre Trump y el partido Republicano, que lo apoya, y el opositor Demócrata, abiertamente reticente a una nueva aventura bélica.
Según analistas militares, la fuerza desplegada es insuficiente para invadir a un país como Venezuela, de 916 000 kilómetros cuadrados y 29 millones de habitantes.
Pero, por otra parte, es demasiada fuerza para hundir un puñado de pequeñas embarcaciones, la operación con la que se justificó el inicio del despliegue, en agosto, lo que convence a muchos de que el objetivo final es la cabeza de Maduro.
Algunos vendedores ambulantes ofrecen algunas mercancías a los peatones en un céntrico bulevar de Caracas. La economía informal va de la mano con la pobreza en Venezuela, en la que está sumida más de 70 por ciento de su población, asediada por imparables inflación y depreciación de su moneda, preocupaciones cotidianas mientras avanza la amenaza de un ataque estadounidense. Imagen: Tairy Gamboa / Caleidoscopio Humano
Venezuela, absorta en su pobreza
En Venezuela, entretanto, al cabo de una polarización política que va con el siglo, décadas de devastación económica, crisis humanitaria y migración de la cuarta parte de su población, la vida continúa entre la incertidumbre, la expectación o el desdén por una posible confrontación con la mayor potencia del planeta.
El gobierno ha hecho toda suerte de aprestos de defensa, desde activar sistemas antiaéreos Pantsir F-1, misiles Buk-M2E y los más ligeros Igla-S, todos rusos, hasta entregar fusiles a civiles sexagenarios que así se estrenan como milicianos.
Con discursos, marchas y declaraciones, el gobierno y su Partido Socialista Unido (Psuv), aseguran que la población está en alerta y dispuesta a combatir si se produce un ataque o una invasión y, para este último caso, se ha desempolvado la vieja tesis guerrillera de activar una “guerra popular prolongada”.
Pero muchos ciudadanos de a pie, en Caracas y en los estados, se muestran inmersos en otras preocupaciones, como la inflación más alta del mundo -535 % este año según Steve Hanke, docente de Economía en la estadounidense Universidad John Hopkins- y la imparable devaluación de su moneda, el bolívar, frente al dólar.
“No puedo hacer compras nerviosas por si vienen los marines”, dice a IPS Josefina, repostera, 39 años, dos hijos, y quien vive en el sector obrero Alta Vista, en el oeste de Caracas. “Puede que tenga nervios, pero en nuestro barrio no abunda la plata para hacer compras”, añade entre risas.
El Estudio de las Condiciones de Vida de los venezolanos, que realiza la caraqueña Universidad Católica Andrés Bello, muestra que ya en 2024, antes de la confiscatoria devaluación de este año, 73 % de los hogares estaba en la pobreza por ingresos insuficientes para satisfacer sus necesidades elementales.
Civiles en una práctica de tiro, entrenando como nuevos integrantes de la Milicia Bolivariana que se suma a las fuerzas regulares en tareas de defensa en Venezuela. El país sudamericano ha puesto en alerta a sus fuerzas armadas, entregó armas a civiles y el gobierno anunció que en caso de invasión pasará a la lucha armada y desarrollará una guerra popular prolongada. Imagen: VTV
Visiones del desenlace
La política de Trump es apoyada por la principal líder opositora y Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, y por sus seguidores, mientras que otros grupos de oposición rechazan que haya posibles ataques, y más aún una abierta invasión.
Gabriel, mecánico de 45 años, habitante de Petare, populosa barriada al este de la capital, dijo a IPS que “hay gente opositora que desea una invasión, pero muchos no la queremos, aunque no estemos de acuerdo con Maduro y como tiene al país. Hasta habría que pelear, la patria es la patria”.
Mientras, siguen apretándose tuercas: días antes de comenzar la temporada navideña y de vacaciones colectivas, Trump declaró que “el espacio aéreo venezolano puede considerarse cerrado”, y media docena de aerolíneas de la región y de Europa han suspendido sus vuelos al país, ya considerablemente aislado en materia de comunicaciones, transporte y actividad financiera.
“Se le está amargando la vida a los venezolanos, no veo a corto plazo nada bueno para su población, se la aísla más del resto del mundo”, comentó Gunson. “Eso tiene un impacto en la economía, que empezaba a mostrar algunos signos de recuperación y ahora retrocede, incluso puede volver a la hiperinflación”, agregó.
En la hipótesis de una invasión “existe la posibilidad de un caos y un vacío de poder, una situación aún peor, incluso con elementos de las fuerzas armadas peleando entre ellos. Veo muy difícil que una intervención directa militar de Estados Unidos termine en un cambio pacífico, rápido y relativamente indoloro”, remarcó Gunson.
En cuanto a la confrontación entre gobernantes, para Gunson “si Trump se retira sin mayor trámite el resultado inmediato es que Maduro se fortalece, por lo menos dentro de la coalición gobernante: mostraría que enfrentó al imperio y venció”.
De Alba añadió el componente de la política interna de Estados Unidos, cuando está por empezar un año marcado por la elección de medio término al Congreso.
En Washington, “al menos de momento, la opinión pública está posicionándose en contra de la escalada, y con señalamientos muy fuertes, como posibles crímenes de guerra. No hay ánimo para una operación que ponga en riesgo a soldados estadounidenses”, apuntó De Alba.
Dado ese juego, en que Venezuela es ahora es una pieza en la lucha política estadounidense, De Alba cree que “se está inclinando la balanza para que Trump se mantenga en la opción de la presión militar y mediática, viendo si logra un eventual acuerdo que satisfaga sus intereses, y que podría incluir la salida del poder de Maduro, o no”.
Mientras se aguarda la decisión, en la horquilla de posibles acciones cabe insertar la frase acuñada en el siglo XIX por el mariscal prusiano Helmut von Moltke: “Ningún plan, por bueno que sea, sobrevive al contacto con el enemigo”.
Misiones fue sede de la segunda Reunión Regional NEA del Consejo Federal Agropecuario (CFA NEA) y consolidó una agenda común para las economías del norte
Posadas reunió a las máximas autoridades agropecuarias del NEA en la 2ª Reunión Regional del Consejo Federal Agropecuario (CFA), un encuentro estratégico que permitió coordinar políticas, revisar la agenda productiva y formalizar acuerdos para fortalecer las economías regionales. La jornada, desarrollada en el Hotel Continental, reunió al ministro del Agro y la Producción de Misiones, Facundo López Sartori, y al secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Sergio Iraeta, junto a equipos técnicos de las provincias del norte.
El objetivo central fue avanzar en un enfoque federal de planificación productiva, con una agenda que incluyó cadenas clave como tabaco, cítricos, yerba mate, algodón, arroz, biotecnología, ganadería y foresto-industria.
Federalismo productivo: Nación y provincias alinean prioridades para el NEA
Durante la apertura, López Sartori enfatizó el carácter estratégico del encuentro, afirmando que “el federalismo productivo se construye sosteniendo estos espacios de planificación, defendiendo las particularidades de cada economía regional y generando acuerdos que permitan crecer de manera equilibrada en todo el norte del país”.
En la misma línea, Iraeta destacó la continuidad del trabajo articulado, afirmando: “Venimos a escuchar para seguir trabajando en conjunto, mediante el diálogo. Es la segunda reunión del CFA del NEA y es muy importante sostener estos espacios con las provincias”.
La reunión permitió actualizar información estratégica en diversas cadenas productivas. El subsecretario de Economías Regionales, Martín Giaccio, presentó la situación de los principales complejos del NEA: tabaco, cítricos, yerba mate, arroz, algodón, producciones no tradicionales y biotecnología aplicada al sector. Su exposición incluyó un intercambio técnico con las delegaciones sobre necesidades, avances y propuestas de cada provincia.
Posteriormente, el subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal, Manuel Chiappe, abordó la agenda forestal, incluyendo aspectos regulatorios vinculados al RIGI y al desarrollo de la cadena de resina.
Ganadería, sanidad y trazabilidad: definiciones técnicas para un avance regional coordinado
La jornada incluyó también un bloque de ganadería que se centró en trazabilidad, sistemas silvopastoriles y el crecimiento de la producción de búfalo en el NEA. A continuación, SENASA presentó los ejes actuales de sanidad animal, con actualizaciones sobre garrapata, sarna y brucelosis, además de los lineamientos para prevención y control sanitario en la región.
Hacia el cierre, las delegaciones mantuvieron un espacio de diálogo por provincia para definir prioridades compartidas, necesidades urgentes y puntos estratégicos para fortalecer el desarrollo agropecuario de cada territorio. La jornada concluyó con la firma del acta de acuerdos, que fijó compromisos de continuidad y formalizó la hoja de ruta regional.
López Sartori destacó el valor político e institucional del encuentro, afirmando que “estos consensos permiten avanzar en soluciones concretas para productores y productoras del NEA, fortaleciendo cadenas estratégicas y consolidando un modelo de desarrollo sostenible para la región”.
La provincia anfitriona estuvo representada por el equipo del Ministerio del Agro: Leonardo Amarilla (Planificación), Luciana Imbrogno (Producción Vegetal), Carlos Caraves (Producción Animal), Juan Gauto (Desarrollo Forestal) y Maximiliano Rossi (Biotecnología).
La actividad industrial volvió a retroceder en octubre y profundiza el sendero contractivo que ya venía insinuándose desde el invierno. Según el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) del INDEC, el sector registró una caída interanual del 2,9%, mientras que la medición desestacionalizada marcó un retroceso mensual del 0,8%, reflejando una pérdida de impulso incluso dentro del propio ciclo de recuperación parcial observado meses atrás.
A pesar de que el acumulado enero–octubre aún exhibe un avance del 3,1% frente al mismo período de 2024, el informe confirma un deterioro extendido: 11 de las 16 divisiones fabriles tuvieron caídas interanuales. La tendencia-ciclo también retrocedió (-0,3%), señalando una industria que comienza a mostrar señales de enfriamiento más estructural.
Textiles, cuero y calzado: el derrumbe más profundo
El golpe más fuerte se observa en la rama textil y de indumentaria, uno de los segmentos más sensibles al consumo.
Productos textiles: -24% interanual.
Prendas de vestir, cuero y calzado: -15,1% interanual.
Estas divisiones concentran algunas de las peores incidencias negativas del mes y arrastran fuertes ajustes tanto en fibras, hilados y tejidos como en manufacturas de cuero y calzado.
La producción de caucho y plástico cayó 12%, arrastrada por el desplome de los neumáticos (-28,7%), afectando tanto a la cadena automotriz como al mercado de reposición.
Incluso la dominante industria alimentaria exhibió una baja del 1,7%, con caídas en carne vacuna, yerba mate, panificados y bebidas, dejando en evidencia el retroceso del mercado interno.
La fabricación de vehículos automotores, carrocerías y autopartes retrocedió 4,1%, y la división completa de transporte (que incluye maquinaria vinculada) marcó un descenso de 2,5%.
Las excepciones fueron acotadas y con incidencia moderada:
Refinación del petróleo: +3,2%
Otros equipos de transporte: +11,4%
Industrias metálicas básicas: +0,9%
Minerales no metálicos: +1,1%
Estos avances no lograron compensar el retroceso generalizado de sectores de mayor peso relativo.
La contracción del nivel general industrial coincide con un contexto de demanda deprimida, menor ritmo de obra privada y pública, dificultades del consumo masivo y tensiones en segmentos exportadores. La desestacionalización negativa refuerza el diagnóstico: el freno industrial se instaló y amenaza la dinámica del último trimestre del año.
La construcción cerró octubre de 2025 mostrando un escenario mixto que combina señales de recuperación con signos de enfriamiento. Según el último informe del INDEC, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) registró una suba del 8% respecto del mismo mes del año pasado, consolidando un crecimiento acumulado del 7,9% en los primeros diez meses del año. Sin embargo, detrás de ese avance interanual, el dato desestacionalizado reveló una leve caída mensual del 0,5%, lo que indica que el impulso reciente comienza a perder fuerza, mientras que la tendencia-ciclo apenas avanzó 0,1%.
El comportamiento de los insumos confirma esta dinámica heterogénea. El hormigón elaborado, un insumo clave para obras de envergadura, saltó 40,7% interanual, mientras los artículos sanitarios de cerámica crecieron 35,7% y el asfalto 33,6%, mostrando un fuerte repunte en segmentos vinculados tanto a infraestructura como a proyectos industriales y comerciales. También se destacaron las subas en mosaicos (+24,5%), pinturas (+13,1%), hierro y aceros (+7,7%) y cemento portland (+7,5%). En contraste, los materiales asociados tradicionalmente a la vivienda y la obra chica mostraron retrocesos: el yeso cayó 11,2%, los ladrillos huecos 6,9%, los pisos y revestimientos cerámicos 6,4% y las cales 3,6%. Estas variaciones sugieren que la recuperación está más apoyada en grandes obras que en la construcción residencial.
La superficie autorizada por permisos de edificación también mostró un desempeño positivo. En septiembre —último dato disponible— se aprobaron 1.401.140 metros cuadrados, un 6% más que en igual mes de 2024, con 5.183 permisos emitidos, uno de los valores más elevados del año. En el acumulado enero-septiembre, la superficie autorizada crece 7,1%, lo que indica que el flujo de proyectos no se ha detenido pese al contexto financiero restrictivo.
El empleo formal empieza a dar señales de alivio después de un largo período de contracción. Los puestos registrados en septiembre crecieron 3,3% interanual, aunque en el acumulado del año el balance sigue siendo levemente negativo (–0,4%), reflejo de la profundidad del ajuste previo y del lento proceso de recuperación.
Las expectativas empresarias incluidas en la Encuesta Cualitativa de la Construcción revelan un ánimo cauto y en buena medida pesimista. Para el período noviembre 2025–enero 2026, la mayoría de las empresas no espera cambios en el nivel de actividad: 68,5% entre las que ejecutan obras privadas y 59,8% entre las dedicadas a la obra pública. Sin embargo, una proporción importante anticipa caídas: 21% en el caso de la obra privada y 24,7% en la pública. Solo entre el 10% y el 15% prevé un aumento. Los motivos que explican esta cautela se repiten en ambos segmentos: la caída general de la actividad económica, los atrasos en la cadena de pagos —especialmente relevantes en la obra pública—, los altos costos de la construcción y la inestabilidad de los precios.
A la hora de señalar qué políticas podrían dinamizar el sector, las compañías coinciden en priorizar la reducción de cargas fiscales, la estabilidad macroeconómica y mejores condiciones de crédito, tanto para construir como para la compra de inmuebles. La mitad de las empresas afirma que sus necesidades de financiamiento no variarán en los próximos meses, pero entre quienes esperan cambios crece la proporción que prevé un aumento de la demanda de crédito, sobre todo aquellas vinculadas a proyectos públicos.
En conjunto, los datos dejan ver un sector que recupera volumen respecto de 2024, pero aún sin un horizonte de crecimiento sostenido. La mejora interanual convive con señales de desaceleración en el margen, un empleo que se estabiliza sin despegar y expectativas empresarias que todavía no acompañan. El rebote existe, pero sigue apoyado en bases frágiles y sujeto a la evolución de la economía general, del financiamiento y del ritmo de ejecución de la obra pública.