“De la reserva a la sala” es una muestra compuesta por obras del acervo pictórico provincial, que se encuentran en guarda en el Museo provincial de Bellas Artes Juan Yaparí, dependiente de la Secretaría de Estado de Cultura.
La muestra, que cuenta con dos partes, será inaugurada el martes 6 de enero a las 10.30 hs.
En el entrepiso se expondrán retratos de Gobernadores, una serie de 18 cuadros, pintados por Lucas Braulio Areco y Nicolas Reviakin, que pueden ser abordados desde la Historia, como también desde la técnica y desde el arte. La muestra engloba más de 200 años de historia, y como novedad, cada pieza cuenta con un código QR, que permitirá al visitante que lo escanee escuchar la información relevante, otorgada en primera persona por el protagonista del cuadro. Esto fue realizado con ayuda de la IA, y con los aportes de Leo Duarte y la Biblioteca de Escritores Misioneros, en la que se puede encontrar bibliografía sobre Gobernadores de la Provincia de Misiones.
Una muestra con historia
En la sala principal de planta baja, estará expuesta la muestra que se presentó en la Cámara de Representantes en el mes de la Cultura misionera, con obras emblemáticas de la colección privada del museo. Dado que en ese espacio estuvo expuesta menos de una semana, esta vez se dejarán expuestas al público por dos meses. A esa serie se suma una obra recientemente restaurada, perteneciente a Alberto Arigós de Elias. Se trata de “Muchacha de Pueblo”, obra que data del año 1945 y que se utiliza para promocionar la muestra. También se expondrá la escultura de Santiago José Chierico, que data de 1926, entre otras obras que se exponen después de mucho tiempo.
Cabe destacar que estas obras se pueden exponer al público gracias al permanente trabajo de conservación y restauración que se viene realizando en este museo en los últimos años. El museo tiene sus puertas abiertas de lunes a domingo, de mañana y de tarde noche, con entrada libre y gratuita.
La militante peronista y diputada provincial Carmen Méndez Asón fue elegida presidenta de la Agrupación Gobernador Aparicio Almeida, por decisión asamblearia de compañeras y compañeros pejotistas, en reconocimiento a su trayectoria y a su compromiso sostenido con la recuperación de la memoria histórica del justicialismo en Misiones.
“La Gallega” Méndez Asón impulsa desde hace años un trabajo de rescate y puesta en valor del legado de Aparicio Almeida, figura clave del peronismo misionero y partícipe del Primer Plan Quinquenal impulsado por el presidente Juan Domingo Perón en el territorio provincial. Ese camino de reivindicación histórica dio origen a la conformación de la agrupación que hoy preside.
Su labor trasciende el ámbito estrictamente partidario. Como militante pejotista y legisladora provincial, desarrolla actividades sociales y políticas en distintos puntos de la provincia bajo el nombre de Aparicio Almeida, incluyendo charlas de formación política, encuentros comunitarios, talleres, propuestas destinadas a adultos mayores y acciones territoriales orientadas a fortalecer la organización y la participación popular.
En el marco de este proceso de recuperación histórica, se logró además la restauración del busto de Don Aparicio Almeida, que había sido resguardado durante la última dictadura militar para evitar su destrucción. Actualmente, la obra se exhibe en la sede del Partido Justicialista de Eldorado, como símbolo del legado que continúa guiando a las nuevas generaciones del justicialismo misionero.
A casi siete décadas de la gestión del gobernador elegido por Perón, conocida popularmente como “la Gallega”, Carmen Méndez Asón levanta en alto la memoria y el legado de Don Aparicio Almeida Pereyra, reafirmando la vigencia de las raíces históricas del movimiento nacional y popular en Misiones.
La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de avanzar sobre el control político y económico de Venezuela tras la detención de Nicolás Maduro reactivó un viejo objetivo estratégico de Washington: el acceso a las mayores reservas de petróleo del mundo. Sin embargo, aunque el mandatario dejó en claro su intención de que empresas estadounidenses lideren la recuperación de la industria petrolera venezolana, los analistas advierten que el costo económico, los riesgos políticos y los plazos de maduración convierten al plan en una apuesta de largo aliento, con impactos limitados en el mercado global en el corto y mediano plazo.
Trump afirmó que Estados Unidos “administrará” el país hasta que se concrete una transición “segura” y sostuvo que las petroleras estadounidenses invertirán miles de millones de dólares para reparar una infraestructura “muy dañada” y “empezar a generar dinero para el país”. El anuncio, de fuerte carga política e institucional, abre interrogantes sobre la viabilidad real de explotar un recurso hoy subutilizado y condicionado por sanciones, deterioro operativo y un escenario político incierto.
Reservas récord, producción mínima y una infraestructura colapsada
Venezuela cuenta con aproximadamente 303.000 millones de barriles de reservas probadas, la mayor cifra a nivel mundial. No obstante, la brecha entre ese potencial y la producción efectiva es significativa. Según el último informe de la Agencia Internacional de Energía, en noviembre el país produjo cerca de 860.000 barriles diarios, apenas un tercio de lo que generaba una década atrás y menos del 1% del consumo mundial de petróleo.
El declive productivo se profundizó desde comienzos de los años 2000, cuando los gobiernos de Hugo Chávez y luego de Nicolás Maduro reforzaron el control estatal sobre PDVSA, lo que derivó en la salida de personal calificado, falta de inversiones y deterioro sostenido de las instalaciones. A ese proceso se sumaron las sanciones estadounidenses, aplicadas inicialmente en 2015 durante la presidencia de Barack Obama por presuntas violaciones a los derechos humanos, que restringieron el acceso a financiamiento, repuestos y tecnología clave.
“El verdadero desafío que enfrentan es su infraestructura”, señaló Callum MacPherson, jefe de cotización de materias primas de Investec. Las refinerías, oleoductos y campos petroleros muestran un desgaste acumulado que, según los especialistas, no se resuelve con inversiones puntuales ni en plazos breves.
A esto se suma una característica técnica relevante: el crudo venezolano es mayormente pesado y agrio, más complejo y costoso de refinar que el petróleo “ligero y dulce” que produce Estados Unidos y que resulta más apto para la elaboración de naftas.
Riesgos políticos, sanciones y contratos en suspenso
Más allá del diagnóstico energético, los principales obstáculos para una reactivación a gran escala son de carácter legal y político. Homayoun Falakshahi, analista principal de Kpler, advirtió que las empresas interesadas en operar en Venezuela deberán alcanzar acuerdos con un nuevo gobierno, algo inviable mientras no se consolide un sucesor de Maduro con estabilidad institucional.
“Aun si la situación política es estable, es un proceso que tomará meses”, sostuvo Falakshahi, quien remarcó que las compañías estarían arriesgando miles de millones de dólares en un contexto de alta incertidumbre. Antes de iniciar inversiones significativas, las petroleras necesitarían firmar contratos con el nuevo gobierno, definir marcos regulatorios y garantizar seguridad jurídica.
En paralelo, Estados Unidos incautó dos buques petroleros frente a las costas venezolanas e impuso un bloqueo a la entrada y salida de buques cisterna sancionados, lo que añade presión sobre los flujos de exportación y refuerza el carácter coercitivo de la estrategia.
Los analistas coinciden en que restablecer los niveles históricos de producción demandará decenas de miles de millones de dólares y podría llevar hasta una década, incluso bajo condiciones políticas favorables. Neil Shearing, analista jefe de Capital Economics, consideró que los planes de Trump tendrán un impacto limitado sobre el suministro global y, por lo tanto, sobre los precios internacionales del crudo.
“El plazo de tiempo de lo que va a suceder es muy largo”, señaló Shearing, quien estimó que en 2026 los precios del petróleo mostrarán muy pocos cambios asociados a Venezuela. Incluso si el país lograra recuperar una producción cercana a tres millones de barriles diarios, seguiría fuera del grupo de los diez principales productores del mundo.
El interés de las petroleras y una apuesta de largo plazo
En este escenario, Chevron es la única petrolera estadounidense que permanece activa en Venezuela, tras recibir una licencia de operación en 2022 durante la presidencia de Joe Biden, a pesar de las sanciones vigentes. La compañía es responsable de aproximadamente una quinta parte de la producción venezolana y afirmó que su prioridad es la seguridad de sus empleados y el cumplimiento de “todas las leyes y regulaciones relevantes”.
El resto de las grandes firmas mantiene silencio público, aunque los analistas señalan que internamente evalúan la oportunidad. “El apetito de ir a alguna parte está vinculado a dos factores principales: la situación política y los recursos sobre el terreno”, explicó Falakshahi, quien consideró que, pese a la incertidumbre, “la ganancia potencial podría ser demasiado grande para eludirla”.
En la misma línea, el ex director ejecutivo de BP, John Browne, definió la reactivación petrolera venezolana como un “proyecto a muy largo plazo”. “La gente subestima el tiempo que se demora hacer las cosas. Alinear recursos, materiales y personal lleva muchísimo tiempo”, afirmó, y advirtió que incluso podría darse una caída inicial de la producción mientras la industria se reorganiza.
Para Browne, sin embargo, el atractivo estratégico persiste: “Como oportunidad de negocio, si estás dirigiendo una compañía, vas a querer involucrarte muy rápidamente”. Aun así, el consenso entre los expertos es claro: el petróleo de Venezuela representa una promesa enorme, pero su explotación efectiva exigirá estabilidad política, inversiones masivas y una paciencia que excede ampliamente los tiempos de la coyuntura.
En un paso clave hacia la sostenibilidad y la modernización del transporte turístico, Iguazú Argentina S.A. acaba de incorporar tres locomotoras eléctricas provenientes de China, fabricadas por Hunan Shaoli Group Electric Co., Ltd., que pasarán a formar parte del Tren Ecológico de la Selva.
Estas unidades llegaron al Área Cataratas durante la mañana de este viernes y estarán operativas a partir de la última semana de enero. Esta adquisición no hubiera sido posible sin el compromiso ambiental que surge del trabajo en conjunto entre la Administración de Parques Nacionales (APN) y la concesionaria de servicios Iguazú Argentina S.A., que buscan el uso de tecnologías que utilicen energía limpia y reduzcan el impacto en la naturaleza.
Características principales de las nuevas locomotoras: – Modelo: CTY12/6GP – Peso adherente: 12 toneladas – Tracción máxima: 31.2 kN – Velocidad operativa: 10 km/h – Motor eléctrico AC: 2 × 30 kW – Sistema de frenado: mecánico, eléctrico y neumático – Cabina personalizada según diseño solicitado por Iguazú Argentina S.A. – Color: verde British Racing, en sintonía con el entorno selvático – Fuente de energía: batería de plomo-ácido de 192V y 560Ah, con cargadores trifásicos de 380V
Estas locomotoras cumplen con los más altos estándares de seguridad y eficiencia para operar en entornos naturales protegidos. Su incorporación representa un avance en la reducción de emisiones y la mejora de las experiencias, propias de un turismo que, como definen los organismos internacionales, “satisface necesidades sin comprometer el futuro, equilibrando lo económico, social y ambiental.”
Durante los últimos años, muchos proyectos cripto mostraron un mismo problema al llegar al mercado: precios inestables desde el primer día. En la mayoría de los casos, esto no ocurrió por falta de interés, sino por una estructura de liquidez débil desde el inicio.
En etapas tempranas, la liquidez define si un token puede operar de forma ordenada o si queda expuesto a movimientos bruscos con volúmenes pequeños. Por eso, cada vez más análisis ponen el foco en cómo se diseña el ingreso al mercado, y no solo en el crecimiento inicial de usuarios.
Por qué la liquidez importa más que el crecimiento inicial
El número de usuarios no garantiza estabilidad. Un proyecto puede sumar miles de direcciones activas y aun así sufrir fuertes variaciones de precio si no hay profundidad suficiente en el mercado.
En lanzamientos recientes, se observaron casos donde órdenes inferiores a USD 15.000 generaron variaciones superiores al 10 % en cuestión de minutos. Esto ocurre cuando la liquidez es limitada y el mercado no puede absorber operaciones normales sin desbalancearse.
La consecuencia es clara: dificultad para operar, spreads amplios y pérdida de confianza temprana.
Los riesgos de lanzar un token con liquidez insuficiente
Cuando un proyecto llega a exchanges sin una base sólida de liquidez, aparecen problemas previsibles:
Volatilidad elevada en las primeras sesiones
Dificultad para ejecutar órdenes medianas
Movimientos de precio poco representativos de la demanda real
En mercados como el argentino, donde muchos inversores participan desde etapas tempranas, estos efectos se amplifican. Un mal arranque suele condicionar el recorrido completo del proyecto, incluso cuando la propuesta es válida.
Liquidez pensada desde el diseño del proyecto
En el contexto actual, la liquidez dejó de ser un ajuste posterior. Se planifica desde el inicio junto con la distribución, los tiempos de desbloqueo y la utilidad real del token.
Un ejemplo de este enfoque es Hexydog, un proyecto que se encuentra en etapa de presale y que plantea su entrada al mercado desde una lógica de uso concreto, priorizando una estructura de liquidez ordenada en lugar de depender únicamente del crecimiento inicial. Este tipo de planteo busca reducir los desbalances habituales que aparecen en los primeros días de negociación.
Qué evaluar antes del lanzamiento de un proyecto cripto
Antes de considerar un proyecto en etapa temprana, conviene revisar algunos puntos básicos:
Si existe una planificación clara de liquidez
Si la utilidad genera demanda sostenida
Si el mercado puede absorber operaciones sin distorsionar el precio
Estos factores son más determinantes que métricas superficiales. En esta fase del mercado, la estabilidad inicial suele marcar la diferencia entre un proyecto que puede desarrollarse y uno que queda atrapado en movimientos desordenados.
Conclusión
La liquidez se consolidó como uno de los elementos centrales en los proyectos cripto nuevos. Más allá del interés inicial, es la estructura del mercado la que define si un token puede operar de forma estable. Los proyectos que entienden esto desde el inicio parten con una ventaja clara en un entorno cada vez más exigente.