Día: 19 enero, 2026

El Banco Central superó los US$700 millones en compras en enero

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) acumuló compras netas por más de US$700 millones en lo que va de enero y encadenó once jornadas consecutivas de intervención positiva en el mercado cambiario, en el marco de la denominada “fase 4” del programa monetario. La entidad monetaria adquirió este lunes US$21 millones y elevó el total comprado desde el 5 de enero a US$708 millones, una dinámica que refuerza el frente externo y se inscribe en los compromisos asumidos por el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El ritmo de acumulación, celebrado por el organismo internacional, abre el debate sobre el margen que tendrá el BCRA para seguir sumando divisas durante el resto de 2026 y el impacto que esta estrategia puede tener sobre las reservas internacionales, la política monetaria y la estabilidad cambiaria.

Once ruedas consecutivas y compras concentradas

Desde el inicio de la “fase 4” del programa monetario, el BCRA viene sosteniendo una presencia activa en el mercado de cambios. Las compras diarias desde el 5 de enero se distribuyeron de la siguiente manera: US$21 millones, US$83 millones, US$9 millones, US$62 millones, US$43 millones, US$55 millones, US$55 millones, US$187 millones, US$47 millones, US$125 millones y US$21 millones.

Entre las operaciones de mayor volumen se destacan las realizadas el 14 de enero por US$187 millones, el 16 de enero por US$125 millones y el 6 de enero por US$83 millones. En total, la autoridad monetaria logró acumular US$708 millones en apenas once jornadas, consolidando una racha que apunta a fortalecer las reservas internacionales.

El esquema oficial establece que el Banco Central puede adquirir hasta el 5% del volumen diario operado en el Mercado Libre de Cambios (MLC). Sin embargo, en el mercado se especula con que la entidad habría superado ese umbral en algunas ruedas y concretado operaciones por fuera del MLC, aprovechando la posibilidad de realizar compras en bloque.

Según el texto oficial del programa, el monto de ejecución diaria del plan de acumulación de reservas “estará alineado con una participación del 5% del volumen diario del mercado de cambios”, y habilita al BCRA a concretar compras concentradas “que de otra manera podrían afectar el buen funcionamiento y la estabilidad del mercado”.

Proyecciones para 2026 y consistencia monetaria

En el BCRA estiman que, bajo este esquema, la acumulación de reservas podría alcanzar los US$10.000 millones a lo largo de 2026. La proyección se apoya en el sendero previsto para la base monetaria, que pasaría del 4,2% actual al 4,8% del Producto Bruto Interno (PBI) hacia diciembre.

En un escenario más favorable, con un aumento de la demanda de dinero equivalente al 1% del PBI, el monto de acumulación podría escalar hasta los US$17.000 millones “sin requerir esfuerzos sostenidos de esterilización”, según las estimaciones oficiales. Este punto resulta clave para la estrategia monetaria, ya que permite fortalecer reservas sin generar presiones adicionales sobre la liquidez o la inflación.

La necesidad de recomponer el stock de divisas es central para el Gobierno, no solo por razones de estabilidad macroeconómica, sino también porque forma parte de las metas acordadas con el FMI en el entendimiento sellado en abril pasado.

Aval del FMI y próxima revisión del programa

Desde el Fondo Monetario Internacional destacaron el ritmo de compras que viene registrando el Banco Central. “La acumulación de reservas comenzó a un ritmo acelerado, lo cual es muy bueno”, afirmó la portavoz del organismo, Julie Kozack, durante una conferencia de prensa en Washington seguida por esta agencia.

Además, Kozack adelantó que en febrero se llevará a cabo la revisión del programa económico, cuando una misión técnica del FMI arribe al país. Ese encuentro será clave para evaluar el cumplimiento de las metas comprometidas, entre ellas la acumulación de reservas, y para definir los próximos pasos del acuerdo.

Con once jornadas consecutivas de compras y más de US$700 millones acumulados en lo que va del año, el BCRA muestra una señal de consistencia en la ejecución del programa monetario, en un contexto donde el fortalecimiento de las reservas se convirtió en uno de los pilares centrales de la política económica.

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El Changuito Federal: cuánto cuesta la canasta en cada provincia y por qué el impacto es mayor en el norte

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El costo de la canasta mensual de alimentos y bebidas para una familia tipo volvió a mostrar en diciembre marcadas diferencias entre provincias, con subas relevantes en varias regiones y un impacto desigual sobre el poder adquisitivo. El relevamiento de la consultora Analytica confirma que, mientras la Patagonia concentra los changuitos más caros del país, el Nordeste enfrenta una mayor presión relativa sobre los ingresos, aun con precios más bajos. El dato vuelve a poner en foco la inflación, los precios relativos y la brecha regional en la Argentina.

Un changuito que sube distinto según la provincia

La canasta denominada “El Changuito Federal”, elaborada por la consultora Analytica, mide una selección de productos de supermercado representativos del consumo de la clase media en alimentos y bebidas. Está diseñada para reflejar una compra mensual típica de una familia compuesta por dos adultos y dos menores, utilizando exactamente los mismos productos, marcas y cantidades en todas las provincias para garantizar la comparabilidad interregional.

En diciembre, el costo del changuito registró los mayores incrementos mensuales en San Juan (+3,9%), Salta (+3,7%) y el interior de la provincia de Buenos Aires (+3,5%). En el extremo opuesto, Formosa mostró una suba significativamente menor, de apenas +1,3%, muy por debajo del promedio del resto del país.

Al analizar las variaciones absolutas respecto del 28 de noviembre, los mayores aumentos en pesos se observaron en Misiones (+$46.037), San Juan (+$40.688) y Santa Cruz (+$39.218). En contraste, las subas más moderadas correspondieron a Catamarca (+$20.294), Córdoba (+$18.318) y Formosa (+$4.323).

Estos datos reflejan una dinámica inflacionaria heterogénea, con comportamientos de precios que difieren no solo entre regiones, sino también entre productos dentro de la misma canasta.

Carnes, galletitas y huevos: qué empujó los precios

Al interior de la canasta, el rubro carnes fue el principal impulsor de las subas. El asado encabezó los aumentos, con variaciones que oscilaron entre el 10% y el 15% según la provincia. La carne picada mostró incrementos más moderados, de entre el 4% y el 8%, aunque en Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego los aumentos alcanzaron alrededor del 16%.

En el caso de las galletitas de agua, que el mes previo habían mostrado bajas en varias jurisdicciones y estabilidad en otras, diciembre marcó un punto de inflexión: se registró un aumento generalizado de entre el 3% y el 6%, con la excepción de Santa Cruz, donde el alza llegó al 8,0%.

Por su parte, el precio de la docena de huevos se mantuvo mayormente estable a nivel nacional, con algunas excepciones puntuales: bajas en CABA (-3,1%), Conurbano bonaerense (-1,8%), Entre Ríos (-1,6%) y el interior de la provincia de Buenos Aires (-0,8%), y un aumento en Chubut (+3,1%).

La combinación de estos movimientos confirma que la inflación en alimentos sigue mostrando comportamientos dispares, con productos clave que presionan de manera distinta según la región.

Patagonia versus NEA: precios, salarios y poder adquisitivo

El relevamiento de Analytica también expone con claridad la brecha regional en el costo del changuito. Santa Cruz lidera el ranking con la canasta más cara del país, con un valor de $890.350, seguida por Chubut ($876.576), Río Negro ($863.809), Tierra del Fuego ($860.986) y Neuquén ($840.602). Todas estas provincias pertenecen a la región patagónica.

En el otro extremo, las compras más económicas se registraron en Formosa ($783.302), el conurbano bonaerense ($795.370) y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ($796.000).

Entre las causas que explican esta dispersión de precios aparece el distinto costo de vida entre regiones. La Patagonia, que concentra los changuitos más caros, coincide con ser la región con los salarios promedio más elevados. En particular, Santa Cruz, que registra la canasta más costosa, es también la segunda provincia con mayor salario promedio del sector privado registrado, solo por detrás de Neuquén.

Esta relación implica que los mayores costos están parcialmente compensados por remuneraciones más altas. De hecho, en la región patagónica, el costo promedio del changuito representa el 15,6% de la suma de dos salarios privados registrados promedio, apenas 0,1 puntos porcentuales más que el mes anterior.

La situación es distinta en el NEA. Allí, si bien los precios de la canasta son más bajos, los salarios también se ubican en niveles inferiores. El resultado es más desfavorable: el costo del changuito representa el 29,1% de la suma de dos salarios promedio del sector privado registrado, 1,1 puntos porcentuales más que el mes pasado. Este patrón es consistente con la Encuesta Nacional de los Hogares 2017/18, que ya mostraba que los hogares del norte del país destinan una mayor proporción de su gasto al consumo de alimentos y bebidas.

Un indicador clave para leer la economía cotidiana

Más allá de los valores puntuales, “El Changuito Federal” funciona como un termómetro de la economía real y del impacto de la inflación sobre los hogares. Las diferencias regionales, la incidencia de los alimentos básicos y la relación entre precios y salarios exponen las tensiones estructurales de la economía argentina: desigualdad territorial, problemas de precios relativos y una presión persistente sobre el poder adquisitivo.

La nota metodológica del informe subraya que, en todas las provincias, se releva el mismo producto idéntico en marca y cantidad, con consumos mensuales representativos. También aclara que el peso de las compras en supermercados varía según la región, un factor que puede incidir en la percepción y en el impacto efectivo de los precios sobre los hogares.

En ese marco, el changuito no solo mide cuánto cuesta llenar el carrito, sino también cuán lejos o cerca está cada región de sostener ese gasto con sus ingresos.

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Caputo celebró la baja de la inflación mayorista y afirmó que el plan económico “terminará con la inflación”

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El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que el programa económico del Gobierno nacional “es el camino para terminar de una vez por todas con la inflación”, luego de que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundiera los datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y del Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM), que confirmaron una marcada desaceleración inflacionaria durante 2025. En particular, la inflación mayorista cerró el año con un alza acumulada del 26,2%, el nivel más bajo de los últimos ocho años, pese a una aceleración puntual en diciembre.

Las cifras oficiales fueron destacadas por el titular del Palacio de Hacienda como una señal de consolidación del rumbo macroeconómico, en contraste con los registros de años previos y con impacto directo en la formación de precios, los costos empresariales y las expectativas económicas.

Inflación mayorista en mínimos de ocho años

De acuerdo con los datos difundidos por el INDEC, el IPIM registró una suba del 2,4% en diciembre, lo que implicó una aceleración respecto de meses anteriores, pero permitió cerrar 2025 con un incremento anual del 26,2%. Se trata del registro más bajo desde 2017, cuando la inflación mayorista había finalizado en 18,8%.

El dato adquiere mayor relevancia al compararse con el desempeño de 2023, cuando el mismo índice había mostrado una variación acumulada del 276,4%. En ese sentido, Caputo remarcó que el resultado “contrasta con el 276,4% de variación en el IPIM en 2023”, subrayando la magnitud del cambio observado en el último año.

La inflación mayorista es seguida de cerca por analistas y empresas debido a su incidencia directa sobre los costos de producción y su capacidad de anticipar movimientos futuros en los precios al consumidor, lo que le otorga un rol clave en la evaluación del escenario macroeconómico.

Los fundamentos del programa económico

A través de sus redes sociales, el ministro explicó los factores que, a su entender, permitieron alcanzar la inflación más baja desde 2017. Según Caputo, el resultado fue posible gracias a “la combinación de superávit fiscal, control estricto de la cantidad de dinero, recapitalización del Banco Central (BCRA) y las distintas medidas de desregulación y facilitación del comercio que han permitido reducir costos innecesarios para el sector privado”.

En esa línea, el titular de Economía vinculó de manera directa la desaceleración inflacionaria con los pilares centrales del programa económico impulsado por el Gobierno, al señalar que estas políticas constituyen “el camino para terminar con la inflación”.

El énfasis en el superávit fiscal y en el control monetario se alinea con la estrategia oficial de atacar las causas estructurales de la inflación, mientras que las medidas de desregulación y apertura comercial apuntan a mejorar la eficiencia y reducir distorsiones en la formación de precios.

Impacto económico y señales al mercado

El cierre del año con una inflación mayorista del 26,2% tiene implicancias relevantes para distintos sectores de la economía. Para el sector productivo, una menor variación de precios mayoristas contribuye a estabilizar costos y facilita la planificación. Para el Gobierno, los datos refuerzan el discurso oficial sobre la efectividad del programa económico y su capacidad para anclar expectativas.

Aunque diciembre mostró una aceleración mensual, el balance anual dejó una señal clara de desaceleración inflacionaria, que el Ministerio de Economía presenta como un respaldo a la continuidad de las políticas aplicadas. En ese marco, la evolución futura del IPC y del IPIM seguirá siendo un termómetro central para evaluar la consistencia del proceso de desinflación y su impacto sobre el poder adquisitivo y la actividad económica.

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Índice Big Mac: Argentina es el segundo país más caro del mundo en dólares

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El precio del Big Mac en Argentina volvió a encender alertas en el análisis económico internacional. Con un valor de US$ 7,37, el país se ubicó como el segundo más caro del mundo, solo detrás de Suiza, y por encima de economías desarrolladas como Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Noruega y Suecia. El dato, utilizado como referencia informal para comparar precios y poder adquisitivo entre países, vuelve a poner en agenda la persistencia de la inflación en dólares y el desalineamiento entre precios internos, ingresos y tipo de cambio.

Precios en dólares y atraso cambiario: una señal que se repite

El ranking internacional del Big Mac —basado en un producto estandarizado y comparable a nivel global— muestra que el precio del combo en Argentina se encuentra en niveles similares a los de países europeos de alto ingreso, pese a que el salario promedio local medido en dólares es sustancialmente más bajo.

Según el listado, Argentina quedó por encima de economías con mayor poder adquisitivo y estructuras de costos más elevadas, como Estados Unidos (US$ 5,79), Reino Unido (US$ 5,73), Italia (US$ 6,42), Noruega (US$ 6,67) y Suecia (US$ 5,67). Solo Suiza, con US$ 7,99, supera el precio argentino.

Este posicionamiento refuerza el diagnóstico de atraso cambiario, en tanto los precios internos, medidos en dólares, se mantienen elevados incluso en contextos de estabilidad del tipo de cambio. En términos prácticos, el indicador refleja que la economía local presenta bienes y servicios caros en moneda dura, sin una correspondencia equivalente en los niveles de ingresos.

Inflación en dólares: impacto sobre consumo y precios relativos

El ranking vuelve a instalar con fuerza el concepto de inflación en dólares, un fenómeno que se consolidó en los últimos años. A diferencia de la inflación medida en pesos, este indicador muestra cómo determinados bienes se encarecen también en términos internacionales, afectando la competitividad y el poder de compra.

Que Argentina figure en el segundo puesto global con un producto masivo y homogéneo como el Big Mac es una señal relevante: los precios internos se encuentran desalineados respecto de los ingresos y de los valores internacionales. Para el consumo, esto se traduce en mayores restricciones, mientras que para la economía en su conjunto expone dificultades para ordenar precios relativos, sostener demanda y recuperar competitividad.

El fenómeno no solo impacta en el consumo interno, sino que también condiciona sectores vinculados al turismo, los servicios y las actividades que compiten con precios internacionales, donde los costos en dólares resultan determinantes

El ranking global del Big Mac más caro

El listado ordena a los países según el precio final del Big Mac expresado en dólares. En ese esquema, Argentina aparece en una posición inusual para su nivel de ingresos:

  • 🇨🇭 Suiza: US$ 7,99
  • 🇦🇷 Argentina: US$ 7,37
  • 🇺🇾 Uruguay: US$ 6,91
  • 🇳🇴 Noruega: US$ 6,67
  • 🇮🇹 Italia: US$ 6,42
  • 🇨🇷 Costa Rica: US$ 5,90
  • 🇺🇸 Estados Unidos: US$ 5,79
  • 🇬🇧 Reino Unido: US$ 5,73
  • 🇸🇪 Suecia: US$ 5,67
  • 🇩🇰 Dinamarca: US$ 5,64

La comparación deja en evidencia que Argentina presenta precios en dólares propios de países con alto costo de vida, pero sin el respaldo de salarios equivalentes.

Señal de fondo y desafíos pendientes

Más allá de la curiosidad estadística, el ranking del Big Mac funciona como un termómetro de desequilibrios macroeconómicos. La persistencia de precios elevados en dólares erosiona el poder adquisitivo, limita el consumo y expone los límites de una economía que aún enfrenta dificultades para recomponer competitividad y normalizar su estructura de precios.

En ese sentido, el dato vuelve a poner en discusión el desafío central de la economía argentina: alinear precios, tipo de cambio e ingresos, en un contexto donde la inflación en dólares se convierte en un factor clave para explicar el freno del consumo y las tensiones sobre la actividad.

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Optimismo empresario y desafíos estructurales: la visión de los CEO argentinos según PwC

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En un escenario global atravesado por tensiones geopolíticas, disrupción tecnológica y reconfiguración de cadenas de valor, el 87% de los CEO argentinos espera que la economía crezca en 2026 y ubica a la inteligencia artificial (IA) como eje central de la competitividad futura, según la edición 29 de la Encuesta Global de PwC a los CEO, presentada este lunes 19 de enero de 2026 en Davos, en el marco del World Economic Forum. El relevamiento, que incluyó a 4.454 directores ejecutivos de 95 países, refleja un optimismo económico moderado, condicionado por desafíos estructurales y por la necesidad de acelerar la reinvención de los modelos de negocio.

La encuesta posiciona a la Argentina entre los mercados que, pese a su historial de volatilidad, exhiben una renovada expectativa de expansión, sostenida en la desaceleración inflacionaria, la estabilización macroeconómica y la incorporación progresiva de tecnologías disruptivas como la IA.

Optimismo económico y reformas pendientes: una confianza que exige resultados

El dato central del estudio indica que el 87% de los ejecutivos argentinos espera un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) en los próximos 12 meses, mientras que apenas el 13% proyecta una contracción. Este nivel de confianza vuelve a ubicar a la Argentina por encima del promedio regional: en Brasil, el 60% prevé crecimiento y el 20% caída; en Chile, 84% y 5% respectivamente; y en Uruguay, 68% y 15%.

Además, uno de cada tres CEO locales se declara “extremadamente confiado” en el aumento de los ingresos durante los próximos 12 meses, lo que revela una percepción positiva no solo sobre la macroeconomía, sino también sobre el desempeño individual de las compañías.

Sin embargo, el propio informe advierte que este optimismo convive con una agenda estructural pendiente. Persisten condicionantes como costos operativos elevados, un sistema tributario y laboral complejo, burocracia e infraestructura deficiente, que continúan limitando la competitividad. Para los principales ejecutivos del país, la consolidación de reformas será determinante para que las expectativas se traduzcan en resultados sostenibles.

En ese marco, la reinvención estratégica se consolida como imperativo, ya que más de la mitad de los CEO argentinos afirma competir en sectores por fuera de su core business, con especial interés en tecnología, retail y minería. La diversificación y la innovación aparecen, así como pilares para sostener el crecimiento en un entorno económico más previsible, pero aún exigente.

Inteligencia artificial: motor de transformación, con brechas de inversión y talento

La encuesta de PwC muestra que la IA dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad operativa dentro de las empresas argentinas. El 76% de los CEO considera que su infraestructura tecnológica está lista para integrar IA, y el 73% cree que la cultura organizacional acompaña el cambio. No obstante, emergen dos brechas críticas: solo el 41% afirma haber invertido lo suficiente para capitalizar sus beneficios, y apenas el 49% se siente preparado para atraer talento especializado.

Este contraste entre preparación percibida y capacidad real de ejecución plantea un desafío estratégico: mientras la tecnología avanza, la velocidad de adaptación organizacional e inversora parece rezagarse.

La gestión del tiempo directivo refuerza esta tensión: los líderes aseguran dedicar el 60% de su agenda a temas de corto plazo, frente a solo un 10% orientado al largo plazo, lo que limita la posibilidad de planificar transformaciones profundas y sostenibles.

Miguel Urus, socio a cargo de PwC Argentina, sintetizó este dilema al afirmar: “Los resultados de la edición que presentamos dejan claro que la estabilidad macroeconómica abre una ventana de oportunidad, pero no garantiza competitividad. Observamos que la confianza debe integrarse en la estrategia de las organizaciones, junto con la adopción de IA y la gestión de riesgos. En un entorno donde tecnología, sostenibilidad y geopolítica redefinen las reglas, las empresas que actúen con rapidez y visión serán las que marcarán la diferencia en la próxima década”.

En cuanto a su implementación concreta, la IA ya se utiliza en múltiples áreas: En funciones de soporte (legales, finanzas y recursos humanos), el 21% la aplica en gran medida y un 36% de forma moderada. En ventas y marketing, el 21% la utiliza de manera intensiva. En productos y servicios, esa proporción alcanza el 23%.

Este despliegue tecnológico, sin embargo, tiene impacto directo sobre el empleo. Más del 60% de los CEO anticipa una reducción de puestos en niveles de menor experiencia, mientras que los mandos medios y gerenciales se mantendrían relativamente estables. El estudio subraya así la necesidad de diseñar estrategias de reskilling y alianzas con el sistema educativo para reconvertir perfiles laborales y elevar el valor agregado de los roles.

Riesgos emergentes, geopolítica e inversiones: entre la amenaza y la oportunidad

Más allá de la estabilización económica local, el informe identifica riesgos estratégicos que requieren respuestas coordinadas. La preocupación por ciberataques alcanza al 23% de los CEO, consolidándose como una de las amenazas más relevantes para la continuidad operativa y la rentabilidad.

En paralelo, la exposición a aranceles inquieta al 18% de los ejecutivos argentinos, en línea con la tendencia regional, mientras que a nivel global, el 20% de los CEO reporta alta o extrema exposición a este riesgo, con especial intensidad en China y Estados Unidos.

La dimensión geopolítica también gana peso. Tras un 2025 marcado por cambios en la política comercial internacional y la competencia tecnológica global, la preocupación por conflictos globales se incrementó: el porcentaje de CEO globales que se consideran alta o extremadamente expuestos pasó del 18% en 2024 al 23% en la actual encuesta.

En contraste, el cambio climático continúa relegado en la agenda local: solo el 21% de los CEO argentinos afirma haber aplicado ajustes significativos en diseño de productos o cadena de suministro, pese a que a nivel global se reconoce como un riesgo financiero relevante.

En materia de inversiones, el proceso de normalización macroeconómica y el potencial energético y minero reactivaron el interés internacional. Argentina aparece entre los destinos prioritarios para el 23% de los CEO brasileños, el 10% de los estadounidenses, y recibe menciones destacadas desde China, México, Paraguay y Uruguay.

Este renovado atractivo se refleja también en las operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A): desde 2020, los compradores locales han ganado protagonismo y se anticipa un ciclo alcista impulsado por reformas, desregulación y proyectos estratégicos, con potencial para movilizar inversiones en minería, energías renovables, GNL, siderurgia y puertos.

Nicolás Carusoni, socio de PwC Argentina a cargo de Marketing y Comunicaciones, concluyó: “Los resultados de la presente encuesta nos presentan una oportunidad concreta para convertir el optimismo en resultados; para ello, creemos que es momento de acelerar la reinvención, escalar IA con fundamentos responsables y atraer inversiones hacia sectores de alto impacto”.

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