El dólar blue cedió otros $5 y cerró a $1.450 para la compra y a $1.470 para la venta, según los operadores de la city porteña.
En la semana, la divisa paralela cayó $15 (-1%) y acumuló una baja mensual de $60 (-3,9%). De esta manera, anotó su mayor baja desde abril de 2025.
En el segmento mayorista, que es la referencia del mercado, el dólar cerró a $1.447 para la venta.
El dólar CCL cerró a $1.501,34 y la brecha con el dólar oficial se posiciona en el 3.8%.
El dólar MEP cerró a $1.462,39 y la brecha con el dólar oficial es de 1.1%.
El dólar tarjeta o turista, equivalente al dólar oficial minorista más un recargo del 30% deducible del Impuesto a las Ganancias, se posiciona en $1.904,50.
El dólar cripto o dólar Bitcoin cerró a $1.502,17, según Bitso.
Bitcoin, la criptomoneda más popular del mercado, cerró en los u$s83.881, según Binance.
El Banco Central logró comprar más de USD 1.100 millones en enero, un mes que estuvo dominado por la tranquilidad en las cotizaciones que se mantuvieron dentro de las bandas cambiarias.
El dólar cerró su primer mes a la baja desde agosto de 2025.
Las reservas cerraron en USD 44.502 millones y el BCRA compró USD 23 millones.
Esto también permitió consolidar la acumulación de reservas por parte del Banco Central, un reclamo que venían haciendo tanto el FMI como los operadores.
En la plaza mayorista, el tipo de cambio cerró a $1.447 para la venta, un incremento de $2,50 y su nivel más alto desde el 14 de enero.
Aún así, se ubica a 7,9% del techo de la banda, en $1.563.
En enero, acumula una baja de $8, equivalente al 0,6%, aunque en la última semana se registró un avance de $14 (+1%).
En el mercado informal, el dólar blue registró un nuevo ajuste a la baja: cayó $5 y cerró a $1.470 para la venta, acumulando en enero un retroceso de $60 (-3,9%).
En el sector financiero la tendencia es mixta: el dólar MEP opera a $1.459,65, una suba diaria de 77 centavos y un retroceso mensual de 1,4%.
Por su parte, el dólar CCL cae 0,5%, hasta $1.501,01, y anota una baja en enero del 1,3%.
El contexto actual muestra un menor apetito por la dolarización y una mayor demanda por títulos en pesos, impulsada por la normalización de la liquidez y tasas que siguen resultando atractivas para los inversores.
Ante un escenario climático adverso y la activación del nivel extremo en el Índice de Peligro de Incendios, el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones convocó este viernes a la Mesa de Coordinación Preventiva de Incendios 2026, con el objetivo de anticiparse a un verano de alta complejidad operativa. La iniciativa busca fortalecer la articulación interinstitucional, mejorar la capacidad de respuesta y profundizar las acciones de prevención frente a un contexto de déficit hídrico, temperaturas elevadas y riesgo sostenido para la población, las infraestructuras críticas y el ambiente.
La convocatoria se produjo luego de que el pasado lunes 26 de enero la provincia alcanzara oficialmente el nivel extremo de peligrosidad, un indicador que, según los pronósticos, se mantendrá entre valores altos y extremos durante el resto del verano. El escenario plantea un desafío económico, ambiental e institucional, especialmente para un territorio con alta cobertura forestal, producción primaria intensiva y áreas naturales protegidas de alto valor estratégico.
Un verano con déficit hídrico y riesgo sostenido
Durante el encuentro se analizaron datos técnicos actualizados que confirman un panorama crítico. Para lo que resta de enero y febrero, los modelos climáticos anticipan déficit de precipitaciones y temperaturas elevadas, condiciones que favorecen la rápida propagación del fuego tanto en áreas rurales como forestales. Para el resto del verano, el índice de peligro se mantendría de manera sostenida entre niveles altos y extremos.
Los especialistas advirtieron además que la presencia de un evento “La Niña” débil, confirmado para febrero y marzo, funciona como un amplificador del riesgo. La atmósfera no logrará acumular la humedad suficiente para generar lluvias generalizadas, lo que incrementa la vulnerabilidad del monte nativo y del sector forestal frente al estrés hídrico. Incluso en caso de tormentas aisladas, el alivio sería transitorio: el índice podría descender momentáneamente a valores muy altos o altos, pero volvería a extremo en menos de 48 horas debido a la intensa radiación solar propia de la estación.
En ese marco, se identificaron zonas críticas en todo el territorio provincial. En el sur de Misiones, particularmente en áreas de pastizales de Posadas y Apóstoles, el riesgo es máximo por temperaturas que superan los 38 grados y una menor cobertura arbórea que dificulta la retención de humedad. En la zona centro, que incluye localidades como Oberá y Aristóbulo del Valle, el peligro se explica por la acumulación de material seco en áreas de producción forestal. En el norte, especialmente en Iguazú y San Pedro, el riesgo se mantiene entre alto y extremo, con monitoreo permanente ante la posibilidad de focos ígneos generados por tormentas secas y caída de rayos.
Coordinación institucional y refuerzo operativo
La Mesa de Coordinación fue encabezada por el ministro de Ecología y Recursos Naturales Renovables, Martín Recamán, junto al subsecretario de Ordenamiento Territorial, Lucas Russo, y el subsecretario de Ecología y Desarrollo Sustentable, Facundo Ringa. Participaron además representantes de áreas estratégicas vinculadas al manejo del fuego, la protección civil y la seguridad, entre ellos autoridades provinciales, nacionales y municipales, fuerzas de seguridad, bomberos y organismos técnicos.
Durante la jornada se avanzó en la planificación de acciones conjuntas de prevención, monitoreo y respuesta, con énfasis en el fortalecimiento de patrullajes, la coordinación operativa entre jurisdicciones y la optimización de los sistemas de alerta temprana. También se abordó la necesidad de proteger infraestructuras críticas y minimizar el impacto económico y ambiental que los incendios generan sobre el sector forestal, las áreas productivas y los ecosistemas.
En este contexto, Recamán subrayó que la estrategia provincial se apoya tanto en la capacidad del Estado como en la conducta social. “La prevención es una tarea colectiva y requiere del involucramiento de todos”, enfatizó, al tiempo que remarcó la importancia de la concientización ciudadana para evitar prácticas de riesgo, especialmente en un escenario extremo como el actual.
Resultados previos y desafíos para febrero
Por su parte, el director de Alerta Temprana y Manejo del Fuego, Luis Chemes, advirtió que durante febrero se mantendrán condiciones de riesgo entre muy alto y extremo, lo que refuerza la necesidad de sostener estos espacios de articulación y planificación. No obstante, destacó el impacto de las políticas públicas de prevención implementadas en los últimos años: desde 2022, los incendios forestales y rurales en Misiones se redujeron en más del 50%, un dato que muestra la eficacia de la combinación entre controles, monitoreo y campañas de concientización.
“Misiones tiene un privilegio que la distingue del resto de las provincias: si en Misiones no se prende fuego, no habrá incendios forestales”, afirmó Chemes, al sintetizar el enfoque preventivo que guía la política provincial en la materia.
El escenario actual obliga a redoblar esfuerzos en un contexto donde el riesgo ambiental se cruza con impactos económicos directos sobre el sector forestal, el turismo y la infraestructura rural, además de los costos operativos que implica el combate del fuego. La activación temprana de la Mesa de Coordinación Preventiva apunta a reducir esos riesgos, anticipar escenarios y sostener una respuesta integrada entre el Estado y la comunidad.
El encuentro concluyó con un llamado a extremar los cuidados, evitar cualquier tipo de quema y denunciar de inmediato la presencia de focos de incendio. En un verano marcado por condiciones extremas, la prevención vuelve a posicionarse como la principal herramienta para proteger el ambiente, la producción y la seguridad de la población misionera.
El evento es organizado por Mboyeré Clúster de Cerveza, en conjunto con la Municipalidad de Posadas, y tiene como eje central poner en valor la cerveza artesanal misionera, no sólo como producto, sino como expresión de una comunidad productiva que creció, se consolidó y hoy forma parte de la identidad local.
Se trata de un evento para mayores de 18 años y del que participarán más de 15 cerveceros de distintos puntos de la provincia, quienes, además de vender sus productos y presentar novedades, le permitirán al público conocer el recorrido de esta comunidad que supo poner a la cerveza artesanal en el centro de la escena. La propuesta invita a conocer qué hay detrás de cada pinta: procesos, saberes, trabajo colectivo y pasión por el oficio.
Además de stands cerveceros, el evento contará con un patio gastronómico para que aquellos fanáticos de la bebida puedan encontrar el maridaje perfecto y habrá shows de música en vivo y sorpresas toda la noche, en una edición que le pondrá el color y el espíritu del verano.
Con muchos años recorridos, los productores cerveceros locales reafirman su trayectoria y destacan que la cerveza artesanal es más que un producto: se trata de una bebida noble, presente en aquellos que fortalecen vínculos y crean comunidad.
El tradicional asado dejó de ser el eje de la mesa argentina. Un informe del Instituto de Economía de la UADE (INECO) revela que el consumo de carne vacuna cayó un 42% en los últimos 35 años y alcanzó en 2025 su nivel más bajo desde que existen registros comparables. El derrumbe no responde a un cambio cultural aislado, sino a una transformación estructural impulsada por precios récord, pérdida relativa del poder adquisitivo y un fuerte reordenamiento del mercado cárnico, donde el pollo y el cerdo ganaron protagonismo. Hoy, con el valor de un kilo de asado se pueden comprar cuatro kilos de pollo, una relación inédita que explica el giro en los hábitos de consumo.
Un cambio estructural en la mesa argentina
Según el relevamiento de la UADE, el consumo per cápita de carne vacuna pasó de 52 kilos por habitante en 1990 a apenas 30 kilos en 2025. En paralelo, el consumo total de carnes en el país no solo no cayó, sino que creció un 12% en el mismo período. La clave está en la composición: la carne vacuna perdió peso relativo frente a la avícola y la porcina, que avanzaron de manera sostenida gracias a una ecuación de precios mucho más favorable.
Actualmente, la carne vacuna y el pollo empatan en participación dentro de la dieta cárnica de los argentinos, con una incidencia que oscila entre el 36% y el 38% para cada una, mientras que el cerdo ya representa el 15,2% del total. El informe destaca que este proceso no es coyuntural, sino que refleja una “reconfiguración profunda del patrón de consumo”, asociada al costo relativo de cada proteína y a la capacidad de compra de los hogares.
La comparación histórica ilustra con claridad el fenómeno: “Mientras que en el año 2000 un consumidor debía elegir entre comprar un kilo de asado o dos kilos de pollo, hoy decide entre un kilo de asado o cuatro kilos de pollo”, detalla el estudio del INECO. La parrillada clásica, símbolo cultural y económico del país, quedó desplazada por alternativas más accesibles.
El asado en máximos históricos de precio
El corazón del problema está en los precios. De acuerdo con la UADE, el valor del asado se encuentra un 47% por encima de su promedio histórico. En términos reales, el precio actual ronda los $15.340 por kilo, muy lejos del promedio de $10.449 registrado entre 1996 y 2025 a valores constantes.
Esta brecha no solo impacta en el consumo doméstico, sino que redefine la estructura de la demanda interna. El informe señala que la carne vacuna se convirtió en un bien cada vez más selectivo dentro de la canasta alimentaria, reservado para ocasiones puntuales y no para el consumo regular que caracterizó durante décadas a la sociedad argentina.
La suba sostenida del asado se explica, en parte, por factores de oferta y demanda, pero también por la dinámica exportadora. En los últimos 23 años, las exportaciones de carne vacuna crecieron un 230% en volumen y más de un 900% en valor, una expansión que presionó sobre los precios internos y redujo la disponibilidad relativa para el mercado local.
Salarios, exportaciones y un liderazgo que persiste
El informe de la UADE incorpora un indicador clave para dimensionar el impacto económico: el poder de compra del salario medido en kilos de asado. En el promedio histórico entre 1996 y 2025, un salario permitía adquirir 191 kilos de este corte. Durante la gestión actual, en el período 2024-2025, ese promedio se ubicó en 154 kilos, una mejora frente a los 150 kilos registrados entre 2020 y 2023, pero aún muy lejos de los máximos alcanzados en 2008, cuando el salario podía comprar hasta 277 kilos de asado.
Esta recuperación parcial no logró revertir la tendencia de fondo. El encarecimiento relativo de la carne vacuna consolidó el desplazamiento hacia proteínas más económicas, incluso en un contexto donde el consumo total de carnes crece.
Paradójicamente, pese a la caída del consumo interno, la Argentina mantiene un liderazgo global: sigue siendo el país con mayor consumo per cápita de carne vacuna del mundo. Según el informe, el consumo local triplica el promedio de los países analizados por la OCDE, un dato que subraya la magnitud histórica del vínculo entre la sociedad argentina y la carne bovina, aun en un escenario de fuerte retracción.
El estudio concluye que la transformación de la mesa argentina ya no responde solo a ciclos económicos, sino a un cambio estructural que reconfigura la demanda, la producción y la cadena de valor cárnica. La consolidación del pollo y el cerdo como proteínas centrales plantea nuevos desafíos para productores, frigoríficos y políticas sectoriales, mientras la carne vacuna enfrenta el dilema de sostener su rol simbólico en un contexto de precios elevados y mayor orientación exportadora.