Día: 25 febrero, 2026

Posadas avanza con operativos sanitarios y de mantenimiento hacia el inicio de clases

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La Municipalidad de Posadas, en conjunto con el Gobierno de Misiones, llevó adelante este martes un nuevo operativo “Escuela Segura” en el barrio Villa Cabello. Se realizaron trabajos de limpieza, fumigación y acondicionamiento en la Escuela Nº 721, la Escuela Nº 42 y el NENI 2004, con el objetivo de dejar en condiciones los establecimientos de cara al inicio de clases.

En este marco, las cuadrillas municipales avanzaron con tareas de descacharrización para eliminar posibles criaderos de mosquitos, fumigación en los predios escolares y despeje de malezas y residuos en los alrededores. Estas acciones forman parte de un esquema integral que se replica en distintos puntos de la ciudad en la previa al comienzo de clases.

El operativo apunta a mejorar las condiciones sanitarias y de infraestructura en las instituciones educativas, en un contexto donde la prevención de enfermedades y el mantenimiento de los espacios escolares resultan clave para el normal desarrollo de las actividades..

Desde la comunidad educativa, destacaron la importancia de estas intervenciones. Raquel Oviedo, docente de la Escuela Nº 721, señaló que la institución mantiene el proceso de inscripción de alumnos para el nuevo ciclo.

“Estamos inscribiendo alumnos, los chicos están viniendo a anotarse. Funcionamos de primero a séptimo grado y además contamos con áreas especiales como tecnología, música, danza, inglés, jardinería y huerta”, explicó.

La docente también remarcó el funcionamiento de la escuela de adultos que comparte el edificio en horario nocturno. Allí se organizan distintos ciclos educativos y una amplia oferta de talleres orientados a la salida laboral.

“Tenemos talleres que son muy demandados, como peluquería y refrigeración, donde muchas veces falta lugar por la cantidad de interesados. También hay electrónica, reciclaje, corte y confección, fotografía, cocina y repostería, informática, canto y guitarra, y cuidado del adulto mayor”, detalló.

En ese sentido, subrayó el impacto social de estas propuestas: “Son herramientas concretas para que las personas puedan trabajar y generar ingresos. Es muy importante para el barrio”.

Respecto a la matrícula, Oviedo precisó que durante el año pasado la Escuela Nº 721 contó con alrededor de 400 alumnos entre ambos turnos, mientras que la escuela de adultos alcanzó los 263 estudiantes.
“Es una matrícula muy buena. Se nota que la gente quiere salir adelante, progresar. En la escuela de adultos vienen porque quieren, porque les interesa y valoran la calidad de los profesores”, afirmó.

Los operativos “Escuela Segura” continuarán desarrollándose en otros barrios de Posadas en los próximos días, con el objetivo de llegar a la mayor cantidad de establecimientos posible antes del inicio del calendario escolar, reforzando así el compromiso conjunto entre el municipio y la provincia con la educación pública

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El autocuidado ya no es tendencia: es resistencia

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En una cultura que glorifica la productividad permanente, detenerse dejó de ser una pausa y se convirtió en una postura. El ritual cotidiano —preparar café sin apuro, aplicar una rutina nocturna deskincare, escribir antes de dormir, tomar un baño largo— ya no es un hábito superficial. Es una respuesta cultural a un sistema que no se detiene.

La hiperconectividad no es una percepción subjetiva. El Digital 2025 Global Overview Reportindica que las personas pasan en promedio más de 6 horas y 30 minutos al día frente a pantallas, lo que equivale a casi 100 días al año conectados. No se trata solo de consumo de contenido; se trata de exposición constante a estímulos, comparaciones, urgencias y demandas.

A esta saturación se suma el desgaste emocional. La Organización Mundial de la Salud ha advertido que los trastornos de ansiedad y depresión aumentaron de forma significativa en los últimos años, especialmente entre poblaciones jóvenes, vinculados a estrés crónico y sobrecarga digital. ​

Bajo este escenario, el ritual no es un lujo. Es una microestructura de estabilidad.

La psicología del comportamiento explica que, frente a entornos impredecibles, las personas buscan microestructuras que devuelvan sensación de control. Un ritual repetido diariamente organiza el tiempo, reduce incertidumbre y crea límites simbólicos. Lo que parece trivial —un journaling nocturno o una rutina de cuidado facial— es en realidad una arquitectura emocional.

Pero hay algo más profundo. El autocuidado como resistencia no es nuevo. Audre Lorde, poeta y activista afroamericana, describía el cuidado personal como “un acto de preservación política”. En su origen, el self-care fue una herramienta de supervivencia frente a sistemas opresivos. No era indulgencia; era protección.

Lo que vemos hoy es una resignificación contemporánea de esa lógica. Frente a la cultura del “always on”, el ritual se convierte en un límite autoimpuesto. No es evasión, es decisión. No es escapismo, es autonomía.

El wellness actual no gira solo en torno a salud física; gira en torno a gestión emocional. Según análisis académicos sobre cultura de consumo, el bienestar se ha convertido en uno de los sistemas simbólicos más sofisticados del mercado: no vende objetos, vende estructuras de sentido. No vende cremas o velas; vende momentos delimitados dentro del caos.

Lo que estamos observando no es una moda de spa, es una reorganización cultural del tiempo”, explica Luis Alejandro Morales Ortiz, Director Ejecutivo en another. “Las personas están diseñando microespacios donde recuperan agencia. Las marcas que entienden eso no hablan de beneficios funcionales, hablan de cómo su producto se integra en un ritual que sostiene emocionalmente”.

Qué implica esto para las marcas

Si el ritual es una respuesta cultural, las marcas no pueden tratarlo como tendencia estética. Deben operarlo estratégicamente:

1. Diseñar para repetición, no para impacto. El valor del ritual está en la constancia. Las marcas deben pensar en cómo su producto se integra en un momento diario o semanal. La pregunta ya no es “¿cómo llamamos la atención?”, sino “¿cómo acompañamos un hábito?”.

2. Comunicar ritmo, no rendimiento. La narrativa centrada en optimización y productividad permanente choca con el deseo de pausa. Las marcas que hoy conectan son aquellas que validan el descanso, la lentitud y el autocuidado sin culpa.

3. Crear ecosistemas, no piezas aisladas. Un producto que forma parte de un ritual necesita coherencia en experiencia, empaque, mensaje y punto de contacto. No basta con lanzar una campaña “wellness”; hay que construir una arquitectura consistente que sostenga esa promesa.

4. Evitar la apropiación superficial. El autocuidado tiene raíces históricas profundas como acto de preservación y resistencia. Convertirlo en simple estética puede percibirse oportunista. La legitimidad se construye cuando la marca demuestra coherencia en prácticas internas, sostenibilidad y responsabilidad.

Cuando una marca logra integrarse en un ritual auténtico, deja de interrumpir y empieza a acompañar”, analiza el experto de another, agencia regional de comunicación estratégica. “Esa diferencia es estratégica. El acompañamiento construye lealtad; la interrupción genera saturación”.

El nuevo valor

Elbienestar como resistenciaestá redefiniendo el consumo. En un mercado donde la atención es limitada y la fatiga emocional es real, el verdadero diferencial no está en ofrecer más estímulos, sino en ofrecer estructura.

Las marcas que comprendan esta dinámica no venderán simplemente productos de cuidado personal, café o velas aromáticas. Venderán marcos simbólicos que ayudan a las personas a organizar su vida en medio del ruido.

En los próximos años, el lujo no es hacer más. Es poder elegir el propio ritmo. Y las marcas que sepan habitar ese espacio —con coherencia y profundidad— serán las que realmente construyan valor sostenido.

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Bioinsumos: Biofábrica y la Universidad de Misiones desarrollarán un hormiguicida biológico

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tecnológica. En esta oportunidad con la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), a través del Instituto de Biotecnología de Misiones. El objetivo es desarrollar, escalar y validar a campo controladores biológicos destinados a sectores estratégicos del agro y la forestación.

El proyecto abarca todo el proceso: desde el prototipo en laboratorio hasta la aplicación productiva. De esta manera se pone en marcha un proyecto para desarrollar un hormiguicida biológico a escala piloto. El desafío es reemplazar los fitosanitarios tradicionales en el control de hormigas cortadoras, una de las plagas que mayores pérdidas genera en los sectores agrícola y forestal. La línea de investigación que se viene trabajando es la de utilizar una cepa nativa seleccionada del hongo Beauveria bassiana. La UNaM aporta una década de investigación en bioprospección de hongos entomopatógenos, mientras que Biofábrica aporta su planta habilitada por SENASA para el escalamiento y formulación del insumo; además de su equipo técnico.

“Con la empresa se podrá hacer el escalado y las pruebas a campo, lo cual es fundamental. Es un proyecto de tres patas. Con Biofábrica logramos el escalado para brindar un producto orgánico para el control de hormigas que hoy no existe”, explicó Lorena Castrillo, investigadora a cargo.

En ese sentido, la rectora de la UNaM, Alicia Bohren subrayó que “la articulación es fundamental para llevar soluciones a la producción y desarrollar la ciencia local”, mientras que el secretario de Ciencia y Tecnología, Pedro Zapata, destacó la importancia de convertir el conocimiento científico en soluciones concretas para el productor.

Por su parte, la gerente de Biofábrica, Luciana Imbrogno remarcó: “Complementar y potenciar lo que cada institución tiene como fortaleza es muy importante: investigación, producción y aplicación a campo son las tres etapas que forman parte de este convenio. Cada uno, con su experticia, aporta lo que sabe hacer y eso es fundamental para llevar la solución al campo”.

En tanto el presidente de Biofábrica, Federico Miravet  agradeció el acompañamiento de la universidad pública y remarcó el rol de la gestión para concretar estos avances. “Hay fondos, programas y proyectos; lo importante es articular y pensar cómo potenciamos. Tenemos predisposición para el trabajo en equipo y nuestro interés por la ciencia es claro”, señaló.

Los convenios refuerzan un modelo de innovación basado en la validación territorial de cepas nativas, garantizando soluciones sustentables y adaptadas a las economías regionales de Misiones.

Articulación para el desarrollo de biotecnologías

Entre las principales líneas de trabajo a partir de convenios que ha firmado Biofábrica en esta parte del año se destacan tres:

  • Hormiguicida biológico: junto al Instituto de Biotecnología de Misiones (InBioMis), se desarrolla un producto a base del hongo nativo Beauveria bassiana para reemplazar fitosanitarios de síntesis química en el control de hormigas cortadoras.
  • Protección del té: con el equipo de INTA Cerro Azul se evalúa la eficacia de consorcios de Beauveria bassiana contra el ácaro rojo del té, con el objetivo de sustituir insecticidas químicos.
  • Control de Fusariosis en ananá: en articulación con INTA Montecarlo se ensaya el biofungicida MIHOBA, formulado con Trichoderma asperellum, para prevenir daños por Fusarium sp.

Estos ensayos combinan experimentación in vitro y a campo donde se espera ajustar la formulación de los bioinsumos junto con los protocolos de aplicación en los cultivos a escala.

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