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Obstáculos en la recuperación industrial

En abril, la industria registró un marcado salto interanual respecto al mes en el que las medidas de aislamiento alcanzaron su mayor impacto sobre la industria.

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En abril, la industria registró un marcado salto interanual respecto al mes en el que las medidas de aislamiento alcanzaron su mayor impacto sobre la industria.

Por Guillermo Bermudez* – En relación a marzo último, varias ramas registraron un retroceso a causa del aumento del ausentismo, la realización de paradas de planta, el faltante de piezas y la merma en la provisión de oxígeno industrial y gas natural. El conflicto con el sector productor de alimentos y la vuelta a una fase de aislamiento, suman obstáculos a la recuperación industrial.

Los registros de producción industrial del mes de abril muestran marcadas mejoras en la comparación con el mismo mes de 2020, cuando las medidas de asilamiento social tuvieron su mayor impacto sobre la industria. La recuperación de la actividad ha significado en algún caso saltos de hasta tres dígitos en los registros de producción -como en el sector de minerales no metálicos o la siderurgia. La interpretación de los resultados de la comparación interanual -en especial del segundo trimestre-, sugieren cautela. En relación al mes de marzo último, varias ramas mostraron una merma en la actividad -más allá del impacto estacional típico de menores días hábiles asociados a los feriados de Semana Santa.

El incremento del ausentismo en las plantas industriales debido a contagios por COVID, la realización de paradas no anticipadas por faltantes de piezas, el freno en la producción por la adecuación de líneas de producción y el recorte en la provisión de gas producto de los bloqueos en la zona de Vaca Muerta, afectaron el ritmo de producción en la comparación con aquel mes. A lo anterior se sumó en la segunda parte de abril y entrado mayo, el recorte en el suministro de oxígeno industrial que afectó a plantas de la cadena de valor siderúrgica – metalmecánica que no cuentan con instalaciones propias.

El impacto sobre la actividad industrial de algunos de estos factores se sostendrá en los próximos meses. Con todo, de acuerdo a información preliminar, el relevamiento de la actividad industrial realizado por FIEL muestra un avance interanual para su Índice de Producción Industrial (IPI) de 60.7% en abril, junto con un retroceso respecto a marzo de 1.4% que, corregido por factores irregulares y estacionales, se ubica en +2.3%. Para el acumulado en los primeros cuatro meses del año se tiene una mejora de 21% respecto del mismo periodo de 2020, que coloca a la actividad en el nivel de producción del primer cuatrimestre de 2018 previo al inicio de la última fase recesiva, aunque lejos del máximo histórico de 2012 para un primer cuatrimestre del año.

En perspectiva, la reimposición de las medidas de aislamiento social a causa del lento proceso de inmunización, los faltantes de insumos -p.e. oxigeno industrial-, los conflictos laborales en sectores críticos (puertos, fronteras), el conflicto con el sector productor de alimentos a partir de la decisión oficial de suspender las declaraciones juradas de exportaciones de carne y amenazas de la imposición de mayores retenciones a las exportaciones de granos, recortarán la dinámica de la recuperación industrial.

Revisando el crecimiento acumulado de los sectores en el primer cuatrimestre del año, se tiene que la producción automotriz continúa liderando el ranking con un avance de 81.% en la comparación interanual, seguido de la producción de minerales no metálicos (+57.4%), la metalmecánica (42.7%), los despachos de cigarrillos (+29.8%) y la producción siderúrgica (+25.7%). Las restantes ramas de actividad acumulan un crecimiento inferior al promedio de la industria, comenzando con la producción de alimentos y bebidas (8.9%) y siguiendo con los insumos químicos y plásticos (8.4%), el procesamiento de petróleo (7.1%) y la producción de insumos textiles (1.1%). Finalmente, la producción de papel y celulosa registra en el primer cuatrimestre del año, y en la comparación interanual, un retroceso de 2.5%.

Haciendo foco en los registros de producción a nivel de sectores se tiene que en el caso de los minerales no metálicos, el avance interanual tuvo el salto esperado (+196%), teniendo presente que en abril de 2020 algunos de los insumos de la construcción no registraron producción. En el mes el sector ha sostenido su dinámica de crecimiento a pesar de un ligero retroceso mensual asociado a los feriados de Semana Santa. Con lo anterior, la producción de minerales no metálicos acumula un crecimiento del 57.4% en el primer cuatrimestre y en la comparación interanual.

Por su parte, la venta de insumos, de acuerdo al Índice Construya ha mostrado un abultado avance interanual en abril (+367%), acumulando en los primeros cuatro meses un alza en las ventas de 76.4% en la comparación con el mismo periodo de 2020. Hacia mayo. la actividad de la construcción se verá afectada por las restricciones al desarrollo de obras de más de 2500 m2 en CABA y la posterior vuelta a FASE 1 de confinamiento hacia fines de mayo.

La siderurgia fue otro de los sectores que registró en abril un salto de tres dígitos en la producción en la comparación interanual. En efecto, en relación a abril de 2020, la producción del bloque avanzó 143.5%, con mejoras en la producción primaria (acero +234%) y de elaborados (laminados terminados en caliente +252.5% y terminados en frio +219.6%). Respecto al mes de marzo, múltiples factores contribuyeron a un retroceso mensual (-12.9%) muy por encima del promedio histórico.

En efecto, en el mes de abril de 2021 se combinaron el impacto de casos detectados de COVID que afectaron turnos en plantas de acero y de la cadena metalmecánica, así como el impacto de los bloqueos en Vaca Muerta que afectaron la provisión de gas a la producción de acero -y que habíamos anticipado en marzo-. Adicionalmente, como se mencionara, se tiene el recorte en el abastecimiento de oxígeno industrial que afectó la producción de acero desde mediados de mes y la laminación hacia la última semana de abril en plantas sin instalaciones de aprovisionamiento propio del gas. La merma en la producción traerá aparejado faltantes de insumos para la construcción y recortes en los despachos hacia otros segmentos industriales en próximas semanas.

En el caso de la producción de alimentos y bebidas, en el mes de abril se tuvo una moderada mejora interanual en la comparación con otros sectores de actividad. En efecto, en el mes la producción del bloque avanzó 17.2% en relación al mismo periodo de 2020.

En el mes se observaron caídas en la faena vacuna -habrá que monitorear la participación de hembras- y mejoras en la lechería y la producción de aceites -con precios internacionales récord y previsiones de oferta global contenida de acuerdo a USDA. La producción de bebidas -afectada en los meses de abril y mayo de 2020- tuvieron un más marcado avance, con fuerte alza en la producción de gaseosas y cervezas.

Las novedades más importantes para el sector se encuentran en el mes de mayo. La primera se refiere al comienzo de la zafra de caña de azúcar en el norte argentino. El cultivo de caña afrontó problemas en los últimos meses a partir de la aparición de insectos debido al clima seco, y en algunas explotaciones la aparición de enfermedades asociadas al envejecimiento clonal de los cultivos. Los niveles de producción se esperan similares a los de 2020. Luego de la prórroga hasta comienzos de julio, avanza en el Congreso el tratamiento de la Ley de Biocombustibles, donde se fijan los porcentajes de corte a los combustibles fósiles con biodiesel y bioetanol. La de mora en el tratamiento de la nueva Ley ha generado incertidumbre en el sector cañero.

Precisamente, los volúmenes de caña no utilizados para la producción de bioetanol, de volcarse a la elaboración de azúcar podrían impactar fuertemente los precios de mercado y la rentabilidad de la actividad.

En mayo también, el gobierno nacional ha tomado la decisión de suspender la exportaciones de carne vacuna por 30 días. La decisión se tomó luego de haber implementado un mes atrás las Declaraciones Juradas de Exportación de Carne (DJEC), que no solo alcanzaban a la carne vacuna, sino también a la porcina y aviar. Las autoridades anticipan que la medida de suspensión de las DJEC quedará sin efecto al verificarse una normalización en el abastecimiento interno. Desde el sector productor se adoptó la medida del cese de comercialización de todas las categorías de hacienda vacuna en el último tramo del mes, lo que afectará la faena hacia la última semana de mayo.

Si bien en el corto plazo, podría esperarse alguna contención en los precios -en los mercados concentradores, la primera reacción del precio de la hacienda fue al alza anticipando el freno de ventas-, a mediano plazo puede esperarse una caída del stock de vacunos, la merma en la faena y precios internos sostenidamente altos. Si bien la medida no alcanza a declaraciones aprobadas y exceptúa cuotas especiales de exportación (Hilton, 481, etc.), si afecta los envíos a China, lo que podría gravitar en la pérdida de uno de los mercados más dinámicos y en plena recuperación pos pandemia.

La producción de químicos y plásticos también tuvo un importante salto interanual (+41,9%), con fuertes avances en los químicos básicos, plásticos y pinturas, aunque registraron retrocesos los agroquímicos y jabones. El desarrollo de la pandemia sostendrá la demanda hacia actividades del sector con una ventana de oportunidad de mejora interanual en mayo y junio, aunque no puedan descartarse inconvenientes asociados a la provisión de gas natural en los meses de junio/julio.

En el caso de la producción del sector metalmecánico, afectado por la provisión de oxígeno, la actividad mostró un marcado avance en el mes de abril en la comparación con el mismo periodo de 2020 cuando se
frenó la producción de maquinaria agrícola. En cuanto al desempeño del sector automotriz en abril, la comparación interanual no resulta relevante en virtud de que en dicho mes de 2020 el complejo no registró producción, sin embargo si aporta la comparación con marzo pasado. En efecto, en el mes de abril se produjeron 29.3 mil unidades, lo que significó un retroceso de 31.8% respecto a marzo.

En abril la producción fue afectada por problemas como el recorte de turnos por contagios COVID -que requirió la reorganización de equipos de trabajo-, paradas de planta para adecuación de líneas a nuevos productos y otras no anticipadas por faltante de piezas a partir del bloqueo gremial a terminales portuarias en Buenos Aires. Adicionalmente, el conflicto en frontera con transportistas extranjeros sumó obstáculos a la logística de autopartes y vehículos terminados.

En materia de patentamientos de vehículos, el crecimiento interanual de 629% en el mes -los registros de propiedad permanecieron cerrados en abril de 2020 hasta el 21 del mes-, no debe hacer perder de vista que las ventas cayeron respecto a marzo 12.7%. Esta caída es superior a la que puede ser atribuida a una menor cantidad de días hábiles (22 vs 20) producto de los feriados de Semana Santa. En cambio, merece destacarse que continúa en retroceso el promedio diario de ventas, que en abril se ubicó en 1.610 en comparación con marzo (1.672 unidades) y febrero (1.693). Como referencia, en 2020 durante los meses de junio, octubre y noviembre las ventas promedio diario superaron las 1.700 unidades. De lo anterior, se tiene que la evolución del frente cambiario, la menor oferta de modelos importados y el incremento de impuestos, podrían gravitar sobre la demanda, tornándola más conservadora con impactos diferenciales entre los segmentos.

En cuanto a las exportaciones de vehículos, estas siguieron el patrón de la producción: mejoras interanuales de tres dígitos y retroceso mensual. En abril los envíos al exterior crecieron 564% en la comparación respecto a abril de 2020, cuando las medidas restrictivas a la circulación también alcanzaron al comercio exterior. En el mes, todos los destinos mostraron mejoras con Brasil creciendo hasta un 1.100%. Respecto a marzo, sin embargo, se observó un retroceso atribuido en parte al conflicto en los pasos fronterizos con transportistas extranjeros.

Los datos que se tienen de Brasil sugieren cautela. Por un lado, la producción industrial medida por el Instituto Brasilero de Geografía y Estadísticas (IBGE), con datos a marzo, captura un recorte en la dinámica de recuperación. Por su parte, las medidas de confianza relevadas por la Fundación Getulio Vargas (FGV) para consumidores en abril muestran una ligera mejora, mientras que la confianza de industriales se muestra estancada. Finalmente, datos más recientes -a mayo- de los relevamientos realizados por el Banco Central de Brasil sugieren un alza en las expectativas de crecimiento.

Como se mencionó, en Brasil, la producción de manufacturas ajustada por estacionalidad retrocedió en marzo 3.19% respecto al mes anterior, acumulando en el primer trimestre una caída de 0.6% respecto al último de 2020. Con ello, la actividad industrial recortó la mejora a 1.1% respecto a niveles pre pandemia (febrero de 2020). Del mismo modo, la difusión sectorial de la recuperación se estabilizó en 10 sectores de 25, luego de haber trepado hasta 24 sectores de 25 en julio del año pasado. El impacto de las restricciones asociadas al desarrollo de la pandemia explican fundamentalmente estos resultados. Indicadores de movilidad (Google Trends) muestran hacia marzo 2021 un retroceso a niveles de julio 2020, al tiempo que a partir de abril y en mayo se tiene un ligero aumento a niveles de octubre pasado.

En cuanto a la medición de confianza de la industria realizada por FGV para abril, se confirma una nueva caída -la cuarta consecutiva- con expectativas en ligero retroceso producto del deterioro del componente de demanda de puestos de trabajo para los próximos meses. FGV sostiene que la lentitud del proceso de vacunación, la devaluación del real y la escasez de insumos que enfrentan algunos sectores crean un ambiente de incertidumbre que favorece el agravamiento de la situación actual y el mantenimiento de expectativas cautelosas.

En cambio, en abril la confianza de los consumidores avanzó a partir del aporte del componente de expectativas. Nuevamente, de acuerdo al relevamiento de la FGV, la mejora estuvo influenciada por la disminución del pesimismo de las familias en relación a los próximos meses, sin que ello implique una mejor
percepción sobre la situación actual ante el escenario de agravamiento de la pandemia. Los consumidores mantienen un comportamiento de cautela.

Por último, en referencia al relevamiento de expectativas de crecimiento realizado por el Banco Central de Brasil para las últimas semanas de mayo se tiene una reversión en el deterioro observado semanas atrás. Las expectativas de crecimiento del producto avanzan desde mediados de abril hasta 3.52% para 2021, mientras que con un comportamiento similar, el crecimiento esperado de la industria avanza hasta 5.5% para 2021.

Nuevamente analizando la producción industrial local, de acuerdo al tipo de bienes producido, el avance de la actividad es liderado por la producción de bienes de capital que acumula una mejora de 55.5% en la comparación interanual, seguidos de los bienes de consumo durable con un crecimiento de 49.9% -en ambos casos por el aporte de la producción automotriz y del sector de metalmecánica. Los bienes de uso intermedio registran una mejora de 16.4% respecto al mismo periodo de 2020 y aportan cerca del 40% del crecimiento acumulado del IPI en el primer cuatrimestre. Finalmente los bienes de consumo no durable acumulan en el periodo una recuperación de 11.3%, en la comparación con el periodo enero – abril de 2020. Merece destacarse que los bienes de consumo no durables, a partir del aporte de la producción de aceites de soja y girasol al bloque de alimentos, registran en 2021 el mayor nivel de producción acumulada en cuatro meses.

IPI como Ciclo Económico

En términos desestacionalizados -y corrigiendo factores irregulares-, el IPI de abril mostró un cambio mensual positivo (+2.3%), al tiempo que la serie dejó de alternar el signo como se tenía en los meses previos. Los resultados del análisis cíclico sugieren cautela. Transitoriamente, el nivel de producción ajustado se ubicó en un nivel similar al del inicio de la última fase recesiva en marzo de 2018. Los indicadores que permiten monitorear el avance de la recuperación industrial no muestran señales de reversión en el corto plazo. Por último, la difusión sectorial de la recuperación se ubicó en niveles altos en relación a la historia reciente. No debe perderse de vista que este indicador incluye en su base de comparación los niveles de actividad de febrero, marzo y abril 2020, lo que puede introducir distorsiones en la comparación.

A modo de síntesis, en abril se tuvo el esperado rebote interanual de la producción respecto al mes en el que la aplicación de las medidas de aislamiento social alcanzaba su mayor impacto sobre la industria. Diversos factores, afectaron el ritmo de actividad en la comparación con marzo. En perspectiva, la reimposición de medidas aislamiento, el lento avance del proceso de vacunación, los conflictos laborales en sectores críticos (puertos, fronteras), el faltante de insumos y el conflicto abierto con el sector productor de alimentos, recortarán a partir de mayo la dinámica de la recuperación industrial.

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