‘No he hecho nada malo’: Trump arremete contra los investigadores de los posibles nexos con Rusia

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WASHINGTON, New York Times. — El presidente Donald Trump dijo el miércoles que no habría nombrado a Jeff Sessions como procurador general si hubiera sabido que se recusaría de la investigación sobre la posible intervención rusa que ha perseguido su presidencia. Dijo que la decisión de Sessions fue “muy injusta con el presidente”.

En esta ruptura pública y notable con uno de sus primeros simpatizantes políticos, Trump se quejó de que al final el comportamiento de Sessions provocó la designación de un fiscal especial lo que, según él, nunca tendría que hacer sucedido. “Sessions no se tendría que haber recusado, y si lo iba a hacer, debió decirme antes de que aceptara el puesto y así yo habría nombrado a alguien más”, dijo Trump.

En una extensa entrevista con The New York Times, el presidente estadounidense también acusó a James Comey —el director del FBI que despidió en mayo— de intentar aprovecharse de un archivo con información comprometedora para mantener su trabajo. Trump criticó tanto al actual director del FBI —quien está en el cargo desde el despido de Comey— como al fiscal general suplente que lo recomendó y arremetió contra Robert Mueller III, el consejero especial que ahora encabeza la investigación del involucramiento de Rusia en las elecciones del año pasado.

 

Trump dijo que Mueller dirige una oficina plagada de conflictos de interés y le lanzó una advertencia a los investigadores en contra de profundizar en otros asuntos que no tengan que ver con Rusia. El mandatario no habló sobre la posibilidad de que podría ordenarle al Departamento de Justicia que despida a Mueller, ni esbozó las circunstancias en las que lo haría, sin embargo dejó abierta esa posibilidad mientras lamentaba profundamente esa investigación que le ha cobrado factura en términos políticos.

Cuando se le preguntó si consideraría que la investigación de Mueller se sobrepasa al ampliarse y revisar las finanzas de su familia más allá de cualquier relación con Rusia, Trump dijo: “Diría que sí”. Lo que no dijo es qué haría al respecto. “Creo que esa es una violación. Miren, todo esto es sobre Rusia”.

Aunque la entrevista abarcó una amplia variedad de temas como el sistema de salud pública, las relaciones exteriores y la política, la investigación sobre Rusia dominó la conversación. Trump dijo que, hasta donde sabe, no está siendo investigado a pesar de la información de que Mueller está explorando si el presidente obstruyó la justicia al despedir a Comey.

“No creo que nos estén investigando. No estoy siendo investigado… ¿por qué? No he hecho nada malo”, dijo.

Al describir una conversación informal con Vladimir Putin —que se dio a conocer hace poco— durante la cena de líderes mundiales en el G20, Trump dijo que hablaron durante unos quince minutos en los que básicamente solo intercambiaron comentarios corteses y se acercó porque Putin estaba cerca de la primera dama, Melania Trump.

“La cena se movía hacia el postre. Fui a saludar a Melania y cuando estaba allí le dije hola a Putin. Realmente cortesías más que otra cosa. No fue una conversación larga pero fue, ya saben, como de quince minutos. Solo hablamos sobre cosas. De hecho, fue muy interesante, hablamos sobre adopción”, dijo.

Putin prohibió las adopciones de niños rusos por estadounidenses en 2012 después de que Estados Unidos sancionara los abusos a los derechos humanos ocurridos en Rusia, un asunto que sigue siendo un tema delicado en la relación con Moscú.

Trump reconoció que era “interesante” que surgiera el tema las adopciones dado que su hijo, Donald Trump Jr., indicó que ese había sido el tema que discutió con varios rusos vinculados al Kremlin durante una reunión en la Trump Tower en junio del año pasado.

Aunque en los correos electrónicos se muestra que la finalidad del encuentro era compartir información incriminatoria sobre Hillary Clinton, el presidente dijo que el año pasado no necesitaba ese material sobre su rival demócrata porque ya tenía más que suficiente.

“No había mucho que pudiera decir sobre Hillary Clinton que fuera peor de lo que ya estaba diciendo”, señaló Trump. “A menos de que alguien diga que le disparó a alguien en la espalda, no hay mucho que agregar al repertorio”.

Pero el mandatario reiteró que en ese momento no sabía que su hijo se había reunido con personas vinculadas a Moscú. Esta entrevista se produjo mientras la Casa Blanca intenta recuperar fuerzas después de que colapsara una medida sobre el sistema de salud y ahora que el hijo del presidente, su yerno y su exdirector de campaña fueron llamados a testificar ante el senado el próximo 24 de julio.

Relajado y comprometido, el presidente se sentó en el escritorio “Resolute” en el Despacho Oval acompañado de su asesora, Hope Hicks. La conversación se realizó luego de un almuerzo que tuvo con senadores republicanos y antes de un evento para promover la semana de “Hecho en Estados Unidos”.

En el transcurso de 50 minutos, Trump se exaltó por momentos pero también se mostró más ameno e hizo bromas sobre cómo le da la mano al presidente de Francia Emmanuel Macron y se imaginó un desfile militar en una avenida de Washington. Dijo que estaba satisfecho porque ha caído la tasa de desempleo y los mercados han registrado mejores números durante su mandato.

El presidente también dijo que estaba descontento con el subprocurador Rod Rosenstein, quien es de Baltimore. Cuando Sessions se recusó en el tema ruso y Rosenstein quedó a cargo, Trump descubrió de dónde era y dijo que eso le molestaba. “Hay muy pocos republicanos en Baltimore”, indicó.

Se quejó de que Rosenstein ha estado en ambos bandos cuando se trata de Comey. El subprocurador general recomendó que Comey fuera despedido pero después nombró a Mueller, quien investiga si ese despido fue una obstrucción de justicia. “Pues eso es un conflicto de interés”, dijo Trump. “¿Saben cuántos conflictos de interés hay?”.

Trump también sugirió que Andrew McCabe, el director en funciones del FBI, tiene conflictos. La esposa de McCabe, Jill, recibió unos 500.000 dólares en 2015 de un comité de acción política vinculado al gobernador de Virginia, Terry McAuliffe cuando ella se postuló para el senado estatal. McAuliffe es amigo de Hillary y Bill Clinton.

 

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