Tormenta política en Estados Unidos por la donación de un Boeing de lujo a Donald Trump
La familia real de Qatar propuso ceder un Boeing 747-8 personalizado al expresidente para que lo utilice como Air Force One. La oferta generó fuertes cuestionamientos por posibles conflictos de interés y violaciones constitucionales.
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Una propuesta diplomática con tinte de escándalo sacude la escena política en Washington. La familia real de Qatar habría ofrecido donar un Boeing 747-8 de lujo al expresidente Donald Trump para su uso como avión presidencial temporal —Air Force One—, lo que desató una ola de críticas y advertencias por parte de legisladores y expertos legales.
Según informaron medios estadounidenses, el avión sería transferido al Departamento de Defensa para ser acondicionado con los sistemas de seguridad y comunicaciones necesarios. La idea sería que Trump lo utilice durante un eventual segundo mandato y que, al finalizar, el avión pase a formar parte de su futura biblioteca presidencial, actualmente en etapa de planificación.
La aeronave en cuestión, registrada como P4-HBJ, pertenecía a Qatar Amiri Flight, la flota estatal utilizada por la familia real y altos funcionarios del emirato. Descripto como un “palacio volador”, cuenta con suites privadas, salas de reuniones, acabados de lujo y un alcance intercontinental. El valor estimado supera los 400 millones de dólares.
Reacciones políticas y acusaciones
La noticia generó una inmediata reacción en el Congreso. El líder de la bancada demócrata en el Senado, Chuck Schumer, anunció que bloqueará la confirmación de todos los nominados al Departamento de Justicia del gobierno de Trump hasta que la Casa Blanca revele información completa sobre la donación.
“Esto podría constituir un soborno o un conflicto de interés inadmisible”, advirtió un legislador cercano al Comité de Supervisión. La preocupación se centra en los vínculos previos de la familia Trump con Qatar, país que ha invertido en propiedades asociadas al conglomerado inmobiliario del expresidente y que mantiene una relación estratégica con Estados Unidos en Oriente Medio.
El trasfondo: los retrasos con Boeing
La propuesta de Qatar aparece en un contexto de tensión entre Trump y la empresa Boeing. Durante su presidencia, Trump firmó un contrato de 3.900 millones de dólares para renovar la flota presidencial con dos aviones VC-25B, una versión militarizada del 747-8. Sin embargo, el proyecto acumula demoras y sobrecostos por más de 2.500 millones de dólares, y no estará operativo antes de 2027.
En febrero pasado, Trump se mostró frustrado por los avances del programa y sugirió que consideraría adquirir un 747 usado como alternativa. En ese contexto, habría comenzado el acercamiento con Doha.
Una oferta bajo la lupa
Desde Qatar aclararon que la oferta aún no está formalizada, pero fue presentada como un gesto de buena voluntad y una muestra de fortalecimiento de los lazos bilaterales. La intención diplomática, sin embargo, podría convertirse en un búmeran: expertos en ética señalan que un presidente en ejercicio no puede aceptar regalos de gobiernos extranjeros sin la aprobación del Congreso, según establece la Cláusula de Emolumentos de la Constitución de Estados Unidos.
Por ahora, Trump no hizo comentarios públicos sobre la propuesta, aunque en febrero había calificado como “una estupidez” no considerar otras opciones para reemplazar el Air Force One. El Departamento de Defensa tampoco confirmó si la oferta será evaluada.
