Murió La Locomotora Oliveras
|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Alejandra Locomotora Oliveras falleció este lunes 20/07 a los 47 años. La ex boxeadora se encontraba internada desde hacía 15 días tras haber sufrido un ACV.
Alejandra “Locomotora” Oliveras falleció este lunes 28 de julio a los 47 años en el Hospital José María Cullen de la ciudad de Santa Fe. La ex campeona mundial de boxeo estaba internada en estado delicado desde el 14 de julio, tras sufrir un accidente cerebrovascular isquémico. Su salud se agravó en las últimas horas y murió alrededor de las 16.
Figura indiscutida del boxeo argentino, Oliveras fue una de las grandes referentes del deporte nacional. Se consagró campeona mundial en cinco ocasiones y dejó una huella profunda no solo por su potencia arriba del ring, sino también por su historia de vida marcada por la lucha, la resiliencia y una fuerte conexión con el público.
La noticia de su muerte generó un fuerte impacto en redes sociales, donde colegas, deportistas, periodistas y fanáticos despidieron con mensajes de admiración y tristeza a quien fue una de las boxeadoras más carismáticas del país.
La Locomotora Oliveras y una lucha que no pudo ganar
Durante los días previos, el último parte médico indicaba una leve estabilidad en su estado. Se había iniciado un proceso para desvincularla de la asistencia respiratoria, incluso con períodos de respiración espontánea y respuestas motoras limitadas. El viernes anterior, los médicos le habían realizado una traqueotomía y registrado algunas señales de evolución. Sin embargo, el cuadro se complicó en el fin de semana y su estado se volvió irreversible.
Una carrera consagrada y una vida atravesada por la lucha
Nacida en Jujuy, Alejandra Oliveras tuvo una carrera extraordinaria. Según los registros de BoxRec, disputó 38 combates profesionales, con un saldo de 33 victorias —16 de ellas por nocaut—, tres derrotas y dos empates. Su primer traspié llegó en 2008, en un combate memorable y polémico ante Marcela “La Tigresa” Acuña en el Luna Park, donde perdió el título del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) en la categoría Supergallo. Fue un combate envuelto en controversia: cayó en el quinto round tras un golpe que denunció como ilegal y, tras el fallo, denunció: “El jurado me robó la pelea”.
Oliveras nunca dejó de pedir una revancha, pero ese combate jamás volvió a concretarse. Aún así, su legado deportivo se consolidó en la historia del boxeo argentino y latinoamericano como una pionera del boxeo femenino.
Filosofía de vida y mensajes que quedaron grabados
Además de su carrera profesional, “Locomotora” se destacó por sus reflexiones profundas sobre la vida, muchas de las cuales cobraron nueva relevancia tras su internación. En una entrevista con María Laura Santillán este año para Infobae, dejó frases que hoy resuenan con fuerza:
“Tenemos dos opciones en la vida: una vida de mierda por tus decisiones o una vida fantástica porque luchás. El ganador o ganadora es la que nunca se rinde”, dijo.
En otro momento, reflexionó:
“Cinco minutos antes de morirte, te arrepentís de todo lo que no hiciste. La salud no tiene precio. Sos millonaria si tenés salud. La gente no lo valora porque se cree inmortal”.
Esa filosofía también había quedado plasmada en un recordado testimonio que brindó en Animales Sueltos, en una charla con Alejandro Fantino donde habló de la muerte de sus padres, la pobreza en su infancia y la enseñanza más dura que le dejó la vida:
“Yo deseaba un helado, miraba a la gente con un helado y se me hacía agua la boca. No tenía ni para un chicle. Siempre luché. Si no luchás, no tiene sentido la vida”, expresó.
Un rol político en pausa
El día que sufrió el ACV, Oliveras debía participar como convencional constituyente por el Frente de la Esperanza en el proceso de reforma constitucional de la provincia de Santa Fe. Su rol como figura política emergente también comenzaba a ganar espacio, con posiciones firmes y un discurso centrado en los derechos sociales y la participación ciudadana.
Alejandra Oliveras no fue solo una boxeadora. Fue una mujer que, desde su lugar, desafió estereotipos, venció adversidades y marcó a una generación. Su muerte deja un vacío en el deporte argentino, pero también un legado de lucha, entrega y autenticidad que seguirá inspirando.
