Diarios de Misiones

Proponen un régimen de “frontera comercial” que habilite compras directas en Brasil y Paraguay

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El comerciante posadeño Alexis Jerushalmi impulsa una iniciativa para crear un esquema de “frontera comercial” que permita a pequeñas y medianas empresas de Misiones comprar productos en Brasil y Paraguay y venderlos formalmente en la provincia. La propuesta, que ya comenzó a circular entre actores del sector y ámbitos institucionales, apunta a ordenar una práctica existente y darle marco legal para evitar pérdida de actividad, empleo y recursos fiscales.

“Es un proyecto para ordenar una realidad de frontera que ya existe”, explicó Jerushalmi, quien planteó que el objetivo es formalizar la operatoria y generar trazabilidad. El planteo se da en un contexto que el propio comerciante definió como crítico: “La crisis que tenemos hoy, en mis 14 años de comerciante, nunca la he visto”.

Frontera, aduana y límites del esquema actual

La iniciativa se inserta en una tensión estructural de Misiones: su condición de provincia fronteriza con Brasil y Paraguay. Según el diagnóstico del sector, el régimen actual no contempla esa particularidad y genera desventajas competitivas.

Jerushalmi lo sintetizó con una definición territorial: “No podemos tener un régimen aduanero igual a las otras provincias, porque somos diferentes a todas”. En ese sentido, el proyecto busca apoyarse en herramientas legales existentes para habilitar convenios sin interferir con competencias nacionales, particularmente las vinculadas a la aduana.

El esquema evitaría crear nuevos aranceles o estructuras paralelas, y se orienta a encuadrar la operatoria dentro de mecanismos formales. La clave institucional será, según lo planteado, articular con Nación sin invadir su jurisdicción.

De compras informales a circuito PyME regulado

El núcleo del proyecto propone un cambio operativo concreto: permitir que PyMES registradas puedan adquirir mercadería en países vecinos y comercializarla en Misiones con facturación y controles fiscales.

“La idea es que uno pueda ir a Paraguay o Brasil y traer los productos, no como consumidor final, sino como PyMES y venderlos formalmente”, explicó. Para eso, se prevé un sistema de empadronamiento con requisitos de formalidad: inscripción impositiva, habilitación municipal y trayectoria comprobable.

El esquema funcionaría bajo un programa específico —denominado de manera preliminar “convenio fronterizo comercial”— que identifique a las empresas habilitadas. El objetivo es diferenciar la operatoria formal de prácticas informales o especulativas.

El planteo también incluye una segmentación inicial: se prevé comenzar con productos de menor sensibilidad sanitaria, como bazar, autopartes o textiles, excluyendo rubros como alimentos cárnicos.

Reconfiguración del debate

El proyecto revela un movimiento del sector comercial hacia soluciones propias frente a un escenario que consideran crítico. Jerushalmi fue explícito al señalar que “no es un problema de la provincia, es del Gobierno nacional”, aunque advirtió que el tiempo de espera es limitado.

En términos políticos, la propuesta reabre el debate sobre el rol de Nación en economías de frontera y coloca a la provincia como posible articuladora de un esquema intermedio. También muestra una convergencia con otros actores del sector, con quienes el impulsor reconoce haber trabajado para dar forma a la iniciativa.

La discusión no es menor: implica revisar cómo se regula el comercio en zonas limítrofes sin afectar competencias federales, pero al mismo tiempo evitando la pérdida de actividad local.

Precios, consumo y fuga de divisas

El diagnóstico económico es directo. Según el comerciante, la diferencia de precios con países vecinos genera una salida constante de consumo que no deja ingresos fiscales en la provincia ni en la Nación.

“Lo que buscamos es poder ser competitivos, tener precios acordes a la realidad y que la gente pueda acceder a productos a mejor precio”, sostuvo. En ese marco, el proyecto apunta a que las compras se realicen dentro del circuito formal local, con facturación e impuestos.

El objetivo es doble: recuperar ventas para el comercio misionero y aumentar la recaudación. También se plantea como una herramienta para sostener empleo en un contexto donde, según el propio diagnóstico, “todos los rubros que no sean de primera necesidad están afectados”.

Misiones como laboratorio de política comercial

La propuesta se apoya en una característica distintiva: la fuerte integración territorial de Misiones con ciudades de Brasil y Paraguay. “Nosotros no competimos con otras provincias, competimos con otros países”, explicó Jerushalmi.

En ese contexto, el proyecto busca transformar una desventaja estructural en una oportunidad, habilitando un flujo comercial regulado en lugar de restringido o informal. La intención es que el esquema tenga alcance provincial y no quede limitado a Posadas.

Viabilidad política y articulación con Nación

El futuro del proyecto dependerá de su capacidad para avanzar en dos planos: la formalización técnica y la validación política. Según lo planteado, será necesario involucrar tanto a la provincia como al Gobierno nacional para garantizar su implementación.

Entre las variables a observar aparecen la definición del marco legal, la reacción de organismos nacionales y el impacto real sobre precios y consumo. También será clave evaluar si el esquema logra reducir la informalidad sin generar conflictos regulatorios.

Por ahora, la iniciativa instala una discusión de fondo: cómo adaptar la política comercial a una provincia que, por su geografía, opera en un mercado regional más amplio que el argentino.

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Las crisis mundiales sitúan la geoeconomía en el centro del escenario 

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Escribe Umar Manzoor Shah / IPS Noticias – En el Foro de Geoeconomía organizado por Foreign Policy, en paralelo a las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial -del lunes 13 al sábado 18 de abril-, los ponentes señalaron repetidamente un mundo marcado por las crisis, en el que las cadenas de suministro, los flujos energéticos y la tecnología se han convertido en herramientas de poder.

«La geoeconomía ya no es un telón de fondo de la política mundial. Es el elemento clave y fundamental», afirmó el director ejecutivo de Foreign Policy, Andrew Sollinger, en su discurso de apertura el miércoles 15 de abril.

La urgencia de ese cambio está estrechamente ligada al conflicto en curso en el Golfo, que ha perturbado los mercados energéticos y puesto de manifiesto las vulnerabilidades de los sistemas comerciales mundiales, y que vive una tregua de 10 días desde el jueves 16.

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y Líbano ha hecho comprender al mundo la rapidez con la que las crisis regionales pueden derivar en inestabilidad económica mundial, afectando a todo, desde los precios del combustible hasta la producción industrial.

Los participantes en el foro describieron un orden mundial transformado en el que los gobiernos utilizan cada vez más herramientas económicas que antes se consideraban neutrales o técnicas.

La política comercial, los flujos de capital y las cadenas de suministro sirven ahora a objetivos estratégicos.

Los minerales críticos, esenciales para los semiconductores y los sistemas de inteligencia artificial, se han convertido en puntos de influencia geopolítica.

Adicionalmente, las rutas energéticas, como el estrecho de Ormuz, se han transformado en posibles puntos de estrangulamiento con consecuencias globales, en lugar de ser meros corredores de tránsito.

«La geopolítica y la economía siempre han estado vinculadas. Estamos volviendo a una corriente de pensamiento que las considera inseparables», afirmó durante su participación Jacob Helberg, subsecretario de Asuntos Económicos de Estados Unidos.

Helberg señaló la creciente competencia por los minerales de tierras raras, donde China domina el procesamiento y ha comenzado a utilizar los controles de exportación como herramienta estratégica. Al mismo tiempo, los corredores logísticos y los centros de fabricación han surgido como puntos de presión adicionales en el sistema global.

«Todo está totalmente interrelacionado», afirmó, refiriéndose a la cadena que va desde las materias primas hasta la tecnología acabada. «Hay puntos de estrangulamiento en cada nivel», confirmó.

El foro volvió repetidamente a un tema central: la fragmentación.

Los países se están adaptando a un mundo «propenso a las crisis», marcado por los conflictos, las pandemias y la inestabilidad financiera. Esto ha llevado a un alejamiento de la integración global hacia bloques económicos más regionales y estratégicos.

Las potencias medias, en particular, se enfrentan a decisiones difíciles. A medida que se intensifica la competencia entre Estados Unidos y China, muchas naciones están sopesando cómo alinear su futuro económico y tecnológico.

Pedro Abramovay, vicepresidente de Programas de Open Society Foundations, argumentó que el momento actual ofrece tanto riesgos como oportunidades para estos países.

«Debemos asegurarnos de que las potencias medias actúen como potencias medias y no solo como intermediarios», afirmó, subrayando que la democracia puede moldear su papel en un orden cambiante.

Abramovay señaló que el momento actual ha puesto de manifiesto desequilibrios de larga data en el sistema global.

«Pone al descubierto la realidad que existía antes», dijo, refiriéndose a acuerdos mundiales anteriores que a menudo no servían a los intereses del Sur global.

Señaló que la presión política interna está redefiniendo ahora la forma en que los países interactúan a nivel mundial. Los líderes ya no pueden alinearse externamente sin responder a sus electores internos.

«Esa presión interna puede empoderar a esas potencias medias para que hagan valer su soberanía y negocien de manera efectiva», afirmó Abramovay.

El foro puso de relieve los crecientes llamamientos a un orden internacional reformulado, basado en la soberanía y el interés público, en lugar de en el mero beneficio económico.

«Necesitamos tener una agenda muy clara. Necesitamos el compromiso de aquellos líderes que expresen que están ahí, no representando a grandes corporaciones o, de nuevo, a intereses y organizaciones que hablan por sí mismas, sino hablando exactamente en nombre y representando a la mayoría del mundo», destacó Abramovay.

Frank McCourt, fundador de Proyecto Libertad, advirtió contra la idea de plantear el futuro como una elección binaria entre el dominio del sector privado estadounidense y los modelos estatales chinos.

«Se trata de una falsa dicotomía», afirmó, abogando por una tercera vía que alinee la tecnología con los valores democráticos.

Destacó la creciente inquietud entre los países que se sienten atrapados entre sistemas rivales, señalando que muchos están explorando marcos alternativos para la gobernanza digital y la cooperación económica.

El impacto humano detrás de la estrategia

Aunque gran parte del debate se centró en la estrategia de alto nivel, los ponentes reconocieron las consecuencias humanas de los cambios geoeconómicos.

Las crisis energéticas se traducen en mayores costes para los hogares. Las interrupciones en la cadena de suministro afectan al empleo y al acceso a los bienes. Las decisiones tomadas en las salas de juntas y los ministerios tienen repercusiones en comunidades de todo el mundo.

«Los planes mejor trazados pueden verse interrumpidos por circunstancias imprevistas. Hay que dar un giro, adaptarse y construir mejor», afirmó Sollinger.

Ese mensaje resonó a lo largo de todas las participaciones en el foro.

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Transporte marítimo busca certidumbres para alcanzar las cero emisiones netas

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Escribe Kizito Makoye / IPS Noticias – Mientras el sector marítimo mundial se prepara para otra ronda de negociaciones de alto riesgo, una mezcla volátil de aumento de los costes del combustible, tensiones geopolíticas y profundas divisiones políticas está poniendo a prueba el frágil consenso en torno a un Marco de Cero Emisiones Netas propuesto, destinado a descarbonizar una de las industrias más contaminantes del mundo.

Las negociaciones, convocadas por la Organización Marítima Internacional (OMI) se van a producir en un momento de gran incertidumbre. Una crisis en el estrecho de Ormuz ha disparado los precios del petróleo y el gas, poniendo de manifiesto las vulnerabilidades de las cadenas de suministro mundiales y agudizando los desacuerdos sobre la rapidez -y la equidad- con la que el sector del transporte marítimo debería abandonar los combustibles fósiles.

El Marco de Cero Emisiones Netas (NZF en inglés) se acordó en abril 2025 dentro de la OMI y se consideró entonces como histórico. Fija normas obligatorias para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de los buques, con metas de 20 % para 2030 y 70 % para 2040.

Se pretende así dejar los GEI marítimos lo más cerca posible de las emisiones nulas. Para alcanzar ese objetivo, se establece un costo por tonelada de CO2 equivalente de 100 dólares desde 2028, lo que se denomina pago de unidades correctivas, subiendo a 340 dólares por tonelada en casos especiales de incumplimiento.

Pero en octubre del año pasado, los países miembros de la OMI se vieron forzados a retrasar la aprobación definitica del marco un año por la intransigente presión de Arabia Saudi y Estados Unidos.

Sucedó después que en agosto una sesión extraordinaria del Comité de Protección del Medio Marino forzó una votación especial con la participación del propio presidente Donald Trump en el debate.

El propio secretario de Estado, Marco Rubio, se involucró personalmente llamando a altos funcionarios de diferentes países y amenazando con sanciones y aranceles extraordinarias si no se plegaban al aplazamiento de la aprobación del NZF hasta octubre de este año, en un proceso que se calificó de «beligerancia extrema» por parte de Washington.

Ahora, en un encuentro con un grupo de periodistas en línea, expertos en el sector marítimo advirtieron de que el NZF pone en juego mucho más que la regulación marítima.

El resultado, afirmaron, podría determinar el ritmo de la transición energética mundial, la estabilidad de los mercados de combustibles y si los países en desarrollo quedan protegidos o marginados en el cambio hacia un transporte marítimo más limpio.

«La crisis de Ormuz ha hecho subir los precios del petróleo y el gas, al menos a corto plazo», afirmó Tristan Smith, profesor de Energía y Transporte en el University College de Londres. «Los detractores del Marco de Cero Emisiones Netas -encabezados por Estados Unidos y otros con intereses creados en el GNL (gas natural licuado) como combustible marítimo- están presionando de hecho para ampliar su uso en el transporte marítimo», aseguró.

Smith advirtió de que tal cambio podría tener consecuencias de gran alcance.

«Si los precios del GNL ya son elevados, esto introduciría una nueva fuente importante de demanda procedente de un sector que actualmente no depende de él, lo que obligaría a competir con países que dependen del gas para la electricidad y las necesidades energéticas básicas», dijo.

Y agregó: «Eso corre el riesgo de hacer subir aún más los precios, beneficiando a los principales exportadores como Estados Unidos y Qatar, al tiempo que crea desventajas significativas para los países importadores y aquellos que dependen de productos derivados del gas, como los fertilizantes».

El núcleo del debate es si el NZF -acordado por primera vez en 2025- se adoptará como un paquete integral que combine normas de emisiones con un mecanismo de fijación de precios global, o si se diluirá bajo presión política.

Para muchos países del Sur en desarrollo, la distinción es fundamental.

«El marco aprobado en 2025 se diseñó cuidadosamente como un paquete que combinaba normas sobre combustibles y un mecanismo de fijación de precios», afirmó Michael Mbaru, experto en descarbonización marítima de la Oficina del Enviado Especial para el Clima de Kenia.

A su juicio, «el elemento de fijación de precios no es opcional: si desaparece, todo el marco desaparece».

Sin ese pilar financiero, advirtió Mbaru, la carga de la transición recaería de forma desproporcionada sobre las naciones más pobres.

«Sin él, los países en desarrollo corren el riesgo de tener que hacer frente a los costes de la transición sin las herramientas para gestionarlos, lo que haría que el sistema fuera menos justo y menos atractivo para la inversión», remarcó.

Añadió que la fragmentación —en la que las regiones adoptan normas distintas— complicaría aún más las cosas. «La fragmentación aumentaría la complejidad y los costes, especialmente para África, por lo que seguimos comprometidos con un único conjunto de normas globales y no estamos dispuestos a reabrir el marco», dijo el funcionario keniano.

Lo que está en juego ya es visible sobre el terreno. Mbaru señaló el aumento de los precios del combustible en Kenia, donde las recientes subidas de los costes de la gasolina y el diésel han tenido un efecto dominó en la economía, lo que pone de relieve lo vulnerables que siguen siendo muchos países a la volatilidad de los combustibles fósiles.

Más allá de la economía, las negociaciones también se perfilan como una prueba para el multilateralismo.

La reunión de la OMI de agosto del año pasado terminó en un punto muerto después de que una intervención de última hora de Estados Unidos y sus aliados interrumpiera lo que parecía ser un camino hacia la adopción.

Desde entonces, los países se han reorganizado y las alianzas -especialmente entre las naciones africanas- se han fortalecido.

«Estados Unidos es un factor disruptivo importante, pero esto no es simplemente un debate entre Estados Unidos y la ambición climática», dijo Mbaru. «El propio sector del transporte marítimo está pidiendo un marco global porque necesita previsibilidad y seguridad en las inversiones», explicó.

De hecho, uno de los aspectos más llamativos de las negociaciones actuales es la inusual alineación entre los reguladores y la industria.

«El sector del transporte marítimo es muy resistente, pero se ve limitado por la incertidumbre», afirmó Femke Spiegelenberg, del no gubernamental Foro Marítimo Global. «Sabemos que se avecinan cambios importantes, pero no sabemos cuándo ni cómo», lamentó.

Para los armadores y los inversores, esa incertidumbre se traduce en decisiones retrasadas y oportunidades perdidas.

«El NZF proporciona la certeza y las herramientas que el sector está pidiendo: normas claras, igualdad de condiciones y la capacidad de planificar e invertir», afirmó Spiegelenberg. «Está diseñado para reducir el riesgo y facilitar la inversión, y debilitarlo aumentaría la incertidumbre y socavaría la transición».

El impulso del sector a favor de la regulación marca un cambio notable en un rubro tradicionalmente receloso de las normas globales. Pero con miles de millones ya invertidos en combustibles alternativos como el amoníaco verde y el metanol, las empresas buscan cada vez más claridad sobre la dirección a seguir.

«Soy cautelosamente optimista», afirmó Rockford Weitz, de la Escuela Fletcher de la estadounidense Universidad de Tufts. «Si observamos los mercados energéticos mundiales y los miles de millones que ya está invirtiendo la industria, el transporte marítimo está liderando la transición», consideró.

Weitz señaló el creciente impulso en Europa y Asia, donde los principales actores están avanzando hacia los combustibles sin emisiones de carbono. «Para mí, el futuro está claro: es un futuro del transporte marítimo sin emisiones de carbono, aunque la política genere perturbaciones a corto plazo», anticipó.

Sin embargo, señaló, la política sigue siendo una fuerza poderosa.

«La administración Trump publicó su estrategia y un plan de acción para febrero de 2026, centrado principalmente en revitalizar la construcción naval estadounidense», detalló.

A juicio de Weitz, «si se analizan los detalles, en realidad debería apoyar esta transición, y lo mismo se aplica a Arabia Saudí».

«En cambio, la ideología se interpone en el camino de políticas que se alinean con sus propios intereses económicos, y ahí es donde reside la verdadera oportunidad», criticó.

El contexto geopolítico también está redefiniendo el cálculo económico de la descarbonización. El aumento de los precios de los combustibles fósiles, provocado por el conflicto en Medio Oriente, está haciendo que los combustibles alternativos sean más competitivos y reforzando los argumentos a favor del transporte marítimo ecológico.

Los analistas afirman que estos acontecimientos podrían acelerar la inversión en infraestructuras de energías renovables, especialmente en regiones con abundantes recursos solares y eólicos.

Para los países de África, Asia y América Latina, el NZF podría abrir nuevas oportunidades para la industrialización verde, si se aplica de manera eficaz.

Aun así, el camino a seguir sigue siendo incierto.

Los negociadores se enfrentan a tres grandes escenarios: un nuevo impulso para adoptar el NZF tal y como se acordó; un giro hacia medidas más débiles y de carácter meramente técnico, preferidas por algunos países; o un compromiso que retrase las decisiones mientras se busca un nuevo consenso.

Cada uno conlleva riesgos.

Un marco debilitado podría ralentizar la transición y agravar las desigualdades. Un sistema fragmentado podría aumentar los costes y la complejidad. Y nuevos retrasos podrían minar la confianza de los inversores en un momento crítico.

Por ahora, los expertos coinciden en un punto: el margen para una acción decisiva se está reduciendo.

Las decisiones que se tomen en las próximas semanas, afirman, tendrán repercusiones mucho más allá de las rutas marítimas, y determinarán el comercio mundial, los sistemas energéticos y los resultados climáticos durante las próximas décadas.

Como señaló Mbaru, lo que está en juego es tanto inmediato como a largo plazo: garantizar que la transición para abandonar los combustibles fósiles no solo sea ambiciosa, sino también justa.

«El marco debe reducir la exposición a largo plazo a las crisis de los combustibles fósiles», afirmó, «al tiempo que garantiza que los países con menor margen fiscal no se vean obligados a soportar la carga más pesada».

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Analytica registra suba moderada en alimentos y proyecta inflación del 2,9% en abril

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Los precios de alimentos y bebidas mostraron una suba del 0,2% en la tercera semana de abril, según el relevamiento de la consultora Analytica sobre cadenas de supermercados a nivel nacional. Con este dato, el promedio de las últimas cuatro semanas se ubicó en 1,4%, mientras que la proyección para el nivel general de precios del mes alcanza el 2,9%.

El registro se inscribe en un contexto donde la dinámica inflacionaria continúa bajo seguimiento del Gobierno y de los mercados, con foco en la evolución de los precios minoristas y su impacto en el consumo.

Desaceleración relativa en el corto plazo

El informe refleja una variación semanal acotada, aunque con heterogeneidad entre regiones. Las menores subas se registraron en el NOA y Cuyo, con incrementos del 0,1%, mientras que la Patagonia encabezó las alzas con un 0,3%.

A nivel agregado, el dato de 1,4% en cuatro semanas sugiere una desaceleración respecto a períodos previos, aunque el traslado a la inflación mensual proyectada (2,9%) indica que la presión sobre precios persiste.

Qué rubros empujan los precios

En el desglose por categorías, los mayores incrementos se concentraron en pescados y mariscos, con una suba del 2,6% en el promedio de cuatro semanas, seguidos por azúcar, dulces y chocolates, que avanzaron 2,3%.

En el otro extremo, los menores aumentos se verificaron en pan y cereales (+0,7%) y en el rubro de otros alimentos —que incluye salsas y snacks— con un 1,2%. Las frutas, por su parte, registraron una caída del 1,4%, constituyendo la única categoría con variación negativa en el período.

Precios bajo monitoreo

El comportamiento de los alimentos se mantiene como una variable central en la agenda económica. La moderación en la variación semanal puede leerse como un dato relevante para el Gobierno en términos de expectativas inflacionarias, aunque la proyección mensual cercana al 3% refleja que la desaceleración aún es parcial.

En este escenario, el seguimiento de precios en supermercados continúa siendo un indicador clave tanto para la política económica como para la percepción social del proceso inflacionario.

Consumo y poder adquisitivo

La evolución de los precios de alimentos impacta de forma directa sobre el poder adquisitivo, especialmente en los sectores de ingresos fijos. Subas más moderadas pueden aliviar parcialmente la presión sobre el consumo, aunque la dinámica acumulada sigue siendo un factor condicionante.

El comportamiento dispar entre rubros también influye en la composición del gasto, con alimentos básicos mostrando menor variación relativa frente a productos más específicos.

Escenario abierto

La evolución de las próximas semanas será determinante para confirmar si la desaceleración observada se consolida o si se trata de un comportamiento puntual. Variables como costos, dinámica cambiaria y consumo seguirán influyendo en la formación de precios.

El dato proyectado para abril marca un piso relevante para la inflación mensual, pero el comportamiento de los alimentos continuará siendo un factor clave para definir la tendencia en el corto plazo.

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León XIV: “Estoy en África para animar a los católicos, no para debatir con Trump”

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El Papa León XIV aclaró que se propone “animar a los católicos y no debatir con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump”, durante su viaje por África.

León XIV formuló dicha aclaración durante el vuelo de Camerún hacia Angola, tercera etapa de su viaje apostólico, en diálogo con los periodisttas que lo acompañan en la gira.

En relación a su más reciente alusión a los “tiranos” y los “prepotentes” a cuyo lado “Dios no está”, el Sumo Pontífice explicó que sus discursos se prepararon semanas antes.

De esa manera, “no deben interpretarse como si estuviera tratando de debatir de nuevo” con Trump.

“Es algo que no me interesa en absoluto”, se encargó de puntualizar para continuar con la explicacióninforma hoy Vatican News, consultado por la Agencia Noticias Argentinas.

El Papa comentó: “Se ha difundido cierta narrativa, no del todo exacta, debido a la situación política creada cuando, el primer día del viaje, el presidente de los Estados Unidos hizo algunas declaraciones sobre mí”.

“Mientras que el presidente de Estados Unidos y también el vicepresidente JD Vance continuó en los días siguientes con comentarios contra el Santo Padre, para el Papa el asunto ya se había cerrado desde el primer día”.

El Santo Padre afirmó: “Gran parte de lo que se ha escrito desde entonces no es más que un comentario sobre otro comentario, en un intento de interpretar lo que se dijo. Un ejemplo es el importante discurso pronunciado en el Encuentro de oración por la paz, el 16 de abril. Ese discurso se había preparado dos semanas antes, mucho antes de que el presidente comentara sobre mí y sobre el mensaje de paz que estoy promoviendo”.

Pero, reflexionó, “sin embargo, se interpretó como si estuviera tratando de debatir de nuevo con el presidente” y allí fue cuando aclaró que eso es “algo” que no le “interesa en absoluto”.

El primer acto público de la visita papal a Angola consistió en un encuentro del León XIV con las autoridades del país, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático en el Palacio Presidencial de Luanda el sábado por la tarde

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