Biometría facial en la banca latinoamericana: seguridad y eficiencia en la era digital

Por: Melisa Magaña García, gerente de desarrollo de negocios de Biometría para HID en América Latina

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En 2024, el mercado latinoamericano de tecnologías biométricas alcanzó un valor aproximado de 5,2 mil millones de dólares, posicionándose como una de las regiones de más rápido crecimiento a nivel global. Dentro de este auge, el reconocimiento facial se destaca como una solución fundamental para el sector bancario en la región, al transformar la manera en que las instituciones financieras refuerzan la seguridad y optimizan la agilidad operativa. Esta tecnología permite una autenticación rápida y sin contacto, mejorando la experiencia tanto de los clientes como del personal, quienes prefieren cada vez más métodos seguros y convenientes que no impliquen memorizar contraseñas ni portar tarjetas físicas.

El reconocimiento facial facilita el acceso a los servicios financieros mientras refuerza los procesos de verificación y prevención del fraude, en línea con las exigencias normativas y la creciente digitalización del sector en la región. En un entorno donde la digitalización financiera avanza rápidamente, los bancos enfrentan el desafío de equilibrar seguridad y usabilidad. Las soluciones de reconocimiento facial permiten un acceso seguro tanto en sucursales físicas como en canales digitales, mejorando la experiencia del cliente al reducir los tiempos de espera y minimizar los puntos de fricción.

El personal bancario y corporativo también se beneficia de estas tecnologías, que agilizan el control de acceso y eliminan la dependencia exclusiva de contraseñas o credenciales físicas. Existen dispositivos que integran tecnología de inteligencia artificial para garantizar un reconocimiento rápido y confiable, incluso en entornos de alto tráfico y condiciones variables.

Aplicaciones del reconocimiento facial en el sector bancario

El reconocimiento facial se utiliza en múltiples procesos críticos dentro del sector bancario para mejorar la seguridad y la experiencia del usuario.

Onboarding seguro de clientes (KYC)

Durante la apertura de cuentas, el reconocimiento facial permite una verificación rápida y precisa de la identidad del cliente, comparando su rostro con documentos oficiales y bases de datos confiables. Esta tecnología reduce el riesgo de fraude y evita la suplantación de identidad, acelerando el proceso de incorporación de nuevos usuarios, tanto en sucursales físicas como en canales digitales.

Autenticación continua para el acceso a cuentas y servicios digitales

Una vez registrados, los clientes pueden acceder a sus cuentas y realizar transacciones utilizando el reconocimiento facial, que ofrece una capa adicional de seguridad en tiempo real. La autenticación biométrica sin contacto facilita una experiencia fluida, minimizando el riesgo de accesos no autorizados y cumpliendo con las normativas vigentes de seguridad y privacidad.

Seguridad y experiencia en cajeros automáticos

Los cajeros automáticos equipados con cámaras de reconocimiento facial, como aquellas que utilizan tecnología de imagen multiespectral (MSI), pueden reemplazar o complementar el uso de tarjetas y códigos PIN. Estas soluciones mejoran la protección contra el fraude y los ataques de suplantación de identidad, garantizando operaciones seguras y convenientes en entornos físicos no supervisados.

Autenticación y control de acceso para empleados bancarios

El reconocimiento facial también se implementa para gestionar el acceso del personal a áreas sensibles y sistemas internos. Existen dispositivos que permiten una autenticación rápida del personal, combinando métodos multifactor para reforzar la seguridad y prevenir accesos indebidos sin afectar la productividad diaria.

Existen lectores biométricos faciales diseñados para el control de acceso rápido y sin contacto, adecuados para entornos bancarios donde la seguridad y la agilidad son prioritarias. Estos ofrecen un reconocimiento facial ágil y preciso, capaz de reducir retrasos y minimizar errores en la verificación de identidad. Además, admiten múltiples métodos de autenticación, incluidos credenciales físicas y móviles, códigos QR y PIN, lo que permite implementar autenticación multifactor según las necesidades específicas de cada entidad.

Además, las cámaras de reconocimiento facial más avanzadas funcionan con tecnología de inteligencia artificial y son capaces de procesar el reconocimiento facial directamente en el dispositivo, utilizando tecnología de imagen multiespectral y algoritmos de IA entrenados con un amplio conjunto de datos éticos que ayudan a reducir sesgos raciales y por edad. Estas cámaras mantienen su eficacia incluso en condiciones de iluminación complejas y cuentan con mecanismos avanzados de detección de intentos de suplantación, lo que refuerza la seguridad en entornos no supervisados como los cajeros automáticos.

Este tipo de tecnologías puede integrarse de manera modular y escalable en las plataformas bancarias existentes, lo que facilita una adopción progresiva sin necesidad de reemplazos completos. La compatibilidad con protocolos estándar como OSDP y Wiegand, junto con opciones de conexión como Power over Ethernet (PoE), simplifica la instalación y la gestión.

Además, estos dispositivos cumplen con estrictas normativas de privacidad y seguridad, garantizando que los datos biométricos se manejen conforme a las regulaciones vigentes y adoptando prácticas que protegen la información sensible, como el almacenamiento opcional de plantillas biométricas en credenciales individuales en lugar de en bases de datos centralizadas.

Beneficios para la banca y los clientes en América Latina

La incorporación del reconocimiento facial en el sector bancario contribuye a una reducción significativa del fraude, al dificultar el acceso no autorizado mediante técnicas tradicionales como el robo o la falsificación de credenciales. Esta tecnología también facilita el cumplimiento de normativas locales e internacionales relacionadas con la verificación de identidad, al ofrecer métodos de autenticación confiables y trazables.

Para los clientes, el uso del reconocimiento facial simplifica la interacción con los servicios financieros, ya sea en sucursales físicas o a través de canales digitales, al eliminar la necesidad de recordar contraseñas o portar documentos físicos para acceder a sus cuentas. Esta facilidad de uso puede fomentar una mayor inclusión financiera, especialmente en regiones donde el acceso a la banca digital aún está en desarrollo.

Desde el punto de vista operativo, la automatización de los procesos de autenticación mediante reconocimiento facial permite a las entidades financieras reducir los tiempos de espera, optimizar recursos y minimizar los costos asociados a la gestión de credenciales tradicionales. Esto se traduce en una mayor eficiencia y agilidad en la prestación de servicios bancarios, un aspecto especialmente relevante en el contexto de transformación digital que vive América Latina.

La creciente digitalización en América Latina impulsa a las entidades financieras y a sus clientes a adoptar soluciones biométricas que respondan a la necesidad de proteger los datos y garantizar la seguridad en las operaciones. El reconocimiento facial ofrece una herramienta confiable y eficiente para enfrentar estos desafíos, facilitando autenticaciones rápidas y seguras.

Los dispositivos con tecnología de punta aportan precisión, flexibilidad y cumplimiento normativo, integrándose sin fricciones a las infraestructuras bancarias actuales para reducir el fraude, mejorar la experiencia del usuario, optimizar los procesos operativos y responder a las exigencias de un mercado financiero en constante transformación.

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