Roberto Enriquez: “El modelo de esperar solo al Estado está sensiblemente agotado”
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En un momento de transición profunda para la economía argentina, la construcción atraviesa uno de los tramos más exigentes de las últimas décadas. Caída de la obra pública tradicional, reconfiguración del financiamiento y un cambio de modelo que obliga a repensar el rol del Estado y del sector privado definen el nuevo escenario. En ese contexto, Roberto Enriquez, empresario de la construcción y dueño de Hormisa, ofrece una mirada directa y sin eufemismos: reconoce la dureza del presente, pero sostiene que el esquema de depender exclusivamente de la obra pública está llegando a su límite y que el futuro del sector estará atado a la inversión privada, la baja del riesgo país y la estabilidad macroeconómica.
Desde el avance de obras estratégicas como la Ruta 105 hasta las expectativas por nuevos proyectos viales y urbanos en Misiones, Enriquez traza un diagnóstico que combina cautela y optimismo. “Hoy está duro, pero hay indicadores que muestran un cambio estructural”, resume, convencido de que si se consolida el acceso al financiamiento y se sostiene la previsibilidad económica, la construcción volverá a ponerse en marcha.
¿Cómo ve hoy al sector de la construcción, especialmente en el plano nacional?
Estamos atravesando un momento difícil porque hay un cambio de modelo muy concreto, muy definido. Como decía recién, hay que prepararse para esto. Hoy el sector está pasando una situación dura, esa es la realidad.
¿Dónde ve las oportunidades para que la construcción vuelva a moverse?
Este tipo de propuestas -la presentación de un modelo de casas premoldeadas de Hormisa- va de la mano con un financiamiento barato, que es lo que se está empezando a visualizar en Argentina. Las tasas empezaron a bajar, la inflación empezó a bajar, y eso hace que la inversión de riesgo empiece a jugarse en este tipo de emprendimientos, que son los que en definitiva van a empezar a mover el sector.
¿Se terminó el modelo de la obra pública tradicional?
A mi entender, que el sector esté esperando exclusivamente del Estado para poder construir es un modelo que no digo que esté agotado, pero sí sensiblemente agotado. Por eso hay que buscar otras alternativas, que van de la mano del privado, con innovación y con iniciativas de distinto tipo. Esto aplica a todo: rutas, viviendas, infraestructura en general.
Justamente mencionaba el caso de las rutas. ¿Cómo ve el nuevo esquema de concesiones?
Ahora se están licitando las rutas nacionales por peaje, que tienen que ver con esto mismo: inversión privada. Eso va a terminar siendo exitoso en la medida en que el financiamiento siga bajando y el riesgo país siga bajando, como estamos viendo que está pasando. Eso es lo que nos hace ser optimistas de cara al año que viene y a los próximos años, si este rumbo se sostiene.
Hablando de obras concretas, ¿cómo avanza la Ruta 105?
La Ruta 105 viene muy bien. Venimos cumpliendo todos los plazos en las curvas de contrato. Calculamos que para marzo o abril estaremos terminando los tres puentes: Pindapoy Grande, Pindapoy Chico y el ferroviario. Ya estamos en la etapa de tablero, así que estamos muy cerca de terminar. A partir de ahí queda solo la repavimentación hasta la Ruta 14. Entendemos que el año que viene la 105 va a quedar completamente concluida.
¿Qué otros proyectos están en agenda para los próximos meses?
Estamos a la espera del compromiso del financiamiento del soterramiento. Es una obra que ya iniciamos, pero todavía no se pudo firmar la partida presupuestaria. Si eso ocurre, es una obra muy importante para la ciudad y para nosotros también.
La travesía urbana de Posadas ya empezó nuevamente y está tomando ritmo. Tenemos muchas expectativas para el año que viene con estas tres obras, que son muy relevantes.
También mencionó un corredor estratégico para Misiones. ¿De qué se trata?
Tiene que ver con el corredor que pasa por Misiones, desde Foz do Iguaçu, pasando por Ituzaingó, hasta la Ruta 118, que se va a licitar por peaje. En ese proceso también estamos trabajando para participar de la licitación.
Más allá del momento actual, ¿nota previsibilidad para planificar hacia adelante?
Yo soy muy positivo. Hay un cambio de modelo claro y una realidad que es la fuerte baja de la inflación. Hay una estabilidad cambiaria que prácticamente lleva dos años, con el mismo tipo de cambio. No estamos acostumbrados a eso; siempre mirábamos qué iba a pasar con el dólar. Hoy ni siquiera es un problema, aunque nos cuesta creerlo por lo que venimos arrastrando.
¿Qué indicadores son clave para que el sector vuelva a crecer?
El financiamiento es fundamental. Y para eso es clave el riesgo país, la baja de las tasas y la estabilidad cambiaria. Si todo eso se sostiene -y yo creo que después de lo que se va a votar en estos días, como el presupuesto y las reformas- están dadas las condiciones para empezar a caminar un poco mejor.
¿Optimismo pese a las dificultades actuales?
Hoy está duro, no hay que negarlo. Pero por lo menos yo soy optimista de cara al futuro.
