Juan Carlos Argüello

Periodista, director de Economis

Wonderful postales de la selva

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Si algún turista desprevenido observó las redes sociales durante los últimos días en Misiones, pudo haberse llevado impresiones erróneas. Los recortes de las publicaciones pueden inducir a entusiasmos y frustraciones exacerbadas. Lo sabe hasta el propio Mark Zuckerberg, quien tuvo que pagar 17 mil millones de dólares para frenar una investigación en Estados Unidos que lo acusa de diseñar intencionalmente sus plataformas para generar adicción en los usuarios.

En las últimas horas, cientos de reels y fotos en redes sociales describieron pequeños trozos de la superficie política y económica que se estaba discutiendo en Misiones. Por unos días, Puerto Iguazú fue nuevamente el epicentro de la política y la economía de la Argentina, en momentos en los que resurgió el interés del Gobierno por la soberanía de Malvinas. 

La ciudad de las Cataratas acogió a la 47 Convención de Ejecutivos de Finanzas de la Argentina, con la presencia de CEOS y CFOs de las empresas líderes de la Argentina, con un disparador: “De la estabilidad al crecimiento”. Se dijo mucho en las exposiciones, pero lo más rico sucedió fuera de los escenarios. 

Pese al escenario amistoso, para quienes siguieron con atención las distintas exposiciones, quedó flotando la idea de que la estabilidad es necesaria, pero no alcanza para garantizar el crecimiento. Algunos se preguntaron incluso si la economía argentina atraviesa hoy una relativa estabilidad, cuando hay vastos sectores en los que persiste el rojo que contrasta con el verde de la energía, la minería y algunos sectores exportadores. 

La expectativa estuvo puesta en las presencias del ministro de Economía, Luis Caputo, del de Desregulación, Federico Sturzenegger. Ambos en sus presentaciones intentaron despejar cualquier duda y redoblaron la apuesta para convencer a un auditorio casi convencido. Sin embargo, Caputo admitió que hay “distintas velocidades” en la economía, aunque las definió “como una consecuencia natural de la reasignación de recursos que impulsa el programa económico”.

La estrategia oficial, explicó, consiste en estabilizar primero la macroeconomía y permitir después que el mercado determine la asignación de recursos. “Es un proceso. Estamos reconstruyendo el país y esto es parte de la reconstrucción”, afirmó. Esta vez el ministro de Economía no puso fechas a la concreción de los resultados, aunque prometió bajar “más impuestos” en 2027 si se logra la reelección. 

También disertaron la senadora Patricia Bullrich, el canciller Pablo Quirno y, finalmente, el propio Javier Milei, quien cerró el encuentro en lo que fue su primera visita presidencial a Misiones, en la que fue recibido con los honores de una protesta de productores yerbateros, muchos de los cuales hace apenas tres años celebraron su victoria motosierra en mano.

El viernes lo esperaron al costado de la ruta, pero no hubo ni un amague de escuchar sus planteos (apenas pudieron entregar una nota a la secretaria de Presidencia y a los diputados libertarios Samantha Steckler, Walter Baez y Osvaldo Manzoni). Sturzenegger se encargó de enterrar cualquier atisbo de comprensión:  “Me parece que tenemos un sector yerbatero que está con récord de producción, está con récord de exportaciones. Definitivamente, el futuro de la industria es la expansión del mercado de exportación, que es infinito”, sostuvo.

“No hay ningún motivo por el cual la industria yerbatera le pueda vender yerba al 96 por ciento de las familias argentinas y no pueda hacer lo mismo en todo el resto del mundo con el producto espectacular que tiene”, afirmó.

“Tenemos que poner el foco en ese crecimiento y no necesariamente en cobrarle a los argentinos un precio que la yerba no tiene”.

Economis le planteó al ministro que el reclamo era de productores y no de la industria, a la que sí le va razonablemente mejor desde la desregulación del mercado. Sturzenegger sostuvo la lógica de mercado. “Todas las industrias tienen sus distintos eslabones y sus distintos participantes y eso genera un precio, que es el que está en el mercado”, respondió.

“Nosotros vamos a estar siempre codo a codo para ayudar a la industria, desarrollar la industria de exportación. Estamos desarrollando muchísimos nuevos mercados y me parece que el foco está ahí”, aseguró.

Seguramente Sturzenegger no prestó atención a la exposición de Raúl Karaben, socio de la cooperativa Piporé y el único empresario misionero que expuso ante el IAEF. 

Karaben no se refugió en el costado exitoso del negocio exitoso de la cooperativa, que lleva la yerba incluso a las Islas Malvinas. Cuando describió la situación interna, eligió una definición sincera: “El precio está para el tujes”. Según el empresario, el productor percibe apenas un tercio de lo que cobraba cuatro años atrás y esos ingresos “no le alcanzan para lo más mínimo”.

El ajuste, advirtió, recae primero sobre el eslabón más débil. “Pierde el más chiquito”. Son cerca de 12.000 productores y son ellos, especialmente los de menor escala, quienes atraviesan el momento más crítico. Pero el impacto alcanza finalmente a toda la cadena. “Estamos mal porque la yerba está mal. El mal precio es para todos”, resumió.

Justamente, para atender al “más chiquito”, en la Legislatura provincial comenzó a tomar forma la declaración de una Emergencia Yerbatera por 360 días, una iniciativa que busca dotar a Misiones de herramientas para fijar un Precio Mínimo Sostén obligatorio para la hoja verde producida en explotaciones de hasta 50 hectáreas. El valor deberá contemplar los costos productivos, la mano de obra, las obligaciones tributarias y previsionales, además de un margen de rentabilidad que garantice la continuidad de las chacras. El proyecto incorpora mecanismos de fiscalización, trazabilidad, sanciones y actualización periódica. Mientras se discute una respuesta estructural para una crisis que golpea el corazón de la economía provincial, Misiones también decidió hacerse cargo de sus consecuencias sociales más urgentes: en octubre, 14.000 familias tareferas recibirán asistencia alimentaria financiada con recursos provinciales, junto con atención médica, vacunación y seguimiento escolar.

En su exposición, Karaben evitó atribuir el derrumbe exclusivamente a las decisiones del Gobierno nacional. “¿Es producto del Gobierno? No. La yerba tiene ciclos”, sostuvo. Señaló que el mercado pasó de una etapa de escasez a otra de sobreoferta: la producción aumentó de unos 800 millones a aproximadamente 980 millones de kilos y, con más materia prima disponible, el precio se desmoronó.

“¿La responsabilidad la tiene el Gobierno nacional? No, pero sí, porque no hace nada para atender la problemática”, planteó. La frase condensó su diagnóstico: el Estado no creó por sí solo la crisis, pero tampoco puede desentenderse de sus consecuencias sobre miles de familias productoras. Sturzenegger hizo oídos sordos. Economis le preguntó ¿puede haber un cambio en la política nacional para la yerba mate? La respuesta fue terminante. “No, no, no”. En voz baja, hasta los libertarios locales admiten que el ministro no tolera críticas a sus dogmas. 

No fue la única voz crítica. El senador por Misiones Martín Goerling ratificó su respaldo al programa económico del Gobierno de Javier Milei, pero introdujo una advertencia que atravesó buena parte de los debates del encuentro del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas en Puerto Iguazú: la estabilidad macroeconómica no alcanzará para consolidar el cambio si sus resultados no llegan a la economía cotidiana.Hay muchos sectores de la economía que la están pasando muy mal, que realmente no arrancan”, señaló el legislador durante un panel en el que se analizaron las reformas pendientes y la capacidad política de la Argentina para sostenerlas en el tiempo.

Goerling consideró que el país eligió un rumbo que debe mantenerse, aunque advirtió que el deterioro social puede alimentar otro giro del histórico péndulo argentino. “Si la economía del día a día de la gente no empieza a sentir los beneficios, el riesgo de volver siempre va a estar, y es lo peor que nos puede pasar”, afirmó. La de Goerling no es una voz opositora. De hecho, el senador trabaja para diagramar una alianza con los libertarios para las elecciones de 2027. Las encuestas, muestran en el PRO, lo posicionan por encima del ex tenista Diego Hartfield y el diputado Adrián Núñez, quienes también aspiran a ser candidatos a gobernador. Nuñez quiere ser él quien encabece la eventual fórmula de la alianza. 

Milei ignoró las críticas en su presentación, cerca de las 19 del viernes. Llegó apenas unos minutos antes a Iguazú y tuvo que atravesar una ruta cargada de manifestantes yerbateros y de otras organizaciones. La única mención fue al “potencial productivo” de Misiones. El Presidente redobló todas las apuestas.  No habrá correcciones motivadas por la protesta social ni por el calendario electoral. Habrá más ajuste, más apertura económica, nuevas reformas y una profundización del rumbo iniciado en diciembre de 2023.

Yo acá entré por el bronce. Toda mi vida estuve predicando lo que había que hacer. No voy a llegar a este momento para borrar con el codo lo que escribí con la mano”, sentenció.

Reivindicó la necesidad de separar “el ruido de los fundamentos”, un principio que consideró central para las finanzas y para la conducción del Estado. “Estamos llenos de gente ruidosa que se queja. Si quieren hacer una omelette, tienen que romper los huevos. Si hay un entramado prebendario, van a patalear. Es así”, afirmó.

También buscó presentar su permanencia en la política como una misión acotada. Dijo que renunció a la jubilación presidencial y definió su vínculo con el Estado como “un contrato por cuatro años, con opción a ocho”. Después, aseguró, pretende volver a ganarse la vida en el sector privado.

“Si por capricho electoral modificara mi forma de actuar, mis conferencias y todo lo que dije durante mi vida pasarían a valer cero. Voy a redoblar la ortodoxia. No voy a cambiar la política hasta derrotar la inflación”, sostuvo.

El tramo más político del discurso estuvo dedicado a las elecciones de 2027. Milei se mostró convencido de que La Libertad Avanza volverá a imponerse y aseguró que un resultado similar al conseguido en los últimos comicios le permitiría obtener la mayoría en Diputados y quedar a solamente dos senadores del quórum propio en la Cámara alta.

“El año que viene les vamos a ganar, porque dudo que los argentinos sean tan tontos como para querer volver al pasado”, lanzó.

La eventual construcción de una mayoría parlamentaria aparece como la llave para una segunda oleada reformista. “Si con este Congreso hicimos todas estas reformas, abróchense los cinturones porque ahí van a ver lo que es acelerar a fondo”, adelantó.

El Presidente calificó a su administración como “la mejor gestión económica de los últimos cien años en la Argentina” y acusó al peronismo y a la oposición de “mover permanentemente el arco” para evitar reconocer los resultados.

Según su interpretación, la economía acumulará un crecimiento cercano al 20 por ciento en cuatro años, por encima del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y “quintuplicando” el desempeño argentino de los cien años anteriores.

Al final, efectivamente soy especialista en crecimiento, con o sin dinero”, ironizó.

Milei presentó al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones como la plataforma de un flujo de capitales “que nunca se vio en el país”. Aseguró que existen proyectos aprobados por 45.000 millones de dólares y otros 150.000 millones pendientes de evaluación.

Las inversiones se concentran, según enumeró, en energía, minería y siderurgia. El Presidente vinculó ese proceso con la posibilidad de que la Argentina recupere peso geopolítico y fortalezca su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.

Otro de los ejes fue el mercado laboral. Milei aseguró que la ocupación se mantuvo estable y que durante su administración se crearon 500.000 puestos de trabajo, una cifra que contradice los datos oficiales que marcan que entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron 411.613 puestos de trabajo y 30.633 empleadores. Pero Milei cuestionó las mediciones concentradas exclusivamente en el empleo formal y rechazó que el trabajo informal deba ser descartado como una ocupación de menor valor. “No es de calidad robar. Trabajar está bien”, afirmó.

También desestimó la idea de una economía funcionando “a dos velocidades” comohabía admitido minutos antes el ministro de Economía. Según explicó, quienes utilizan esa definición “no saben nada de equilibrio general”, porque cualquier shock económico genera movimientos diferentes entre sectores, como si la economía fuera “una coctelera”.

La euforia presidencial contrastó con una llamativa frialdad en el auditorio. Hubo escasos y tibios aplausos y muchos de los asistentes estaban más atentos a las pantallas del celular que al discurso del libertario que cerró con el tradicional “Viva la Libertad Carajo”. 

Milei abandonó rápido el Loi Suites para irse a otro hotel de las 600 hectáreas de Iguazú. En el Falls lo esperaban militantes y dirigentes que realizaron allí otra jornada de la “escuelita” libertaria. Esa es la foto que eligió mostrar el Presidente, recibido con vítores, aplausos y un festejo de campeón. “Gracias Misiones”, se despidió Milei con esa imagen abundante. 

Pero no todo se mostró en las redes. Uno de los expositores en el encuentro del IAEF fue el presidente del Banco Macro, Jorge Brito, quien se mostró menos exultante con el andar de la economía. Para Brito, el nuevo esquema económico produjo sectores ganadores y perdedores, pero ambos reaccionaron a velocidades diferentes.

Claramente lo que está ocurriendo es que los perdedores hicieron el ajuste más rápido de lo que se están expandiendo los ganadores”, explicó. Y allí ubicó una de las tareas pendientes: “Creo que ahí tiene que haber una coordinación”. 

“Para mí es un error de diagnóstico (del Gobierno) creer que el mercado te iba a resolver muchos temas en el corto plazo”, afirmó. 

Nuevamente, lo más rico de su visita no estuvo ante las cámaras, sino detrás. En otro hotel de las 600 hectáreas, Brito se reunió con una treintena de empresarios de distintos sectores de Misiones para analizar el escenario económico nacional y provincial. 

Brito desplegó en el almuerzo una mirada profundamente desarrollista. Déficit cero sí y retoques orientados a la producción. Sin cargar tintas, cuestionó la idea libertaria de que “el Estado empieza y termina en las cuentas del Estado y no en la gente” y en cambio, consideró que el Estado debe tener un rol de diseñar estrategias y articular con diversos sectores. 

En la sobremesa, el ex presidente de River no confirmó si se meterá de lleno en política, pero planteó la idea de un país distinto y pidió información sobre la situación misionera, provincia con la que el Banco tiene una conexión especial. 

La reunión organizada por el empresario turístico Juan Manuel Zorraquin y el tealero Jonathan Klimiuk tuvo a representantes yerbateros, madereros, de la energía, de automotores y un puñado de dirigentes políticos. 

Los empresarios plantearon el acceso al crédito y la cuestión impositiva como claves para el desarrollo local. 

En esa línea, el Gobierno provincial está atendiendo esas demandas. Hace unos días hubo un encuentro con empresarios de concesionarios de autos en los que se analizaron alternativas para aliviar la presión fiscal y empardar costos con otras provincias. Se trabaja en el impuesto al Parque Automotor, algunas rebajas y también en una solución al reclamo constante por los saldos a favor, tema que sobrevoló varias veces en el encuentro del IAEF, donde el economista Daniel Artana calificó a Misiones como “la campeona en no devolver”.

Pero el propio gobernador Hugo Passalacqua, anfitrión y orador en el encuentro de ejecutivos, expuso su visión. “Misiones es la provincia 13 en presión fiscal, estamos en mitad de tabla, con una política razonable y con cosas a corregir”. El dato adquiere otra dimensión cuando se miran los números: la recaudación propia de Misiones cayó 21,4% real en el octavo mes del año, acumulando dieciocho meses consecutivos de bajas.

El Gobernador aprovechó el encuentro para reunirse con directivos de la Unión Industrial Argentina con quienes analizó algunos planteos impositivos y recordó que ya puso en marcha una batería de medidas para aliviar la presión, como la corrección del anticipo de Ingresos Brutos, el fin de la denominada Aduana Paralela y retenciones automáticas. “Estamos haciendo un esfuerzo, falta, pero estamos haciendo”, señaló. 

En esa corrección puede anotarse el fin de la prohibición del glifosato, impulsado por Passalacqua y aprobado por unanimidad en la Legislatura este jueves. Incluso Carlos Rovira votó a favor de la ley, pese a que hace apenas tres años había sido el principal impulsor del bloqueo para imponer el uso de bioinsumos. 

Esa decisión había generado el rechazo de buena parte del sector productivo, lo que también alimentó la pertenencia de espacios opositores. Ahora los ánimos se distendieron. Enrique Juan Bongers, presidente de la Asociación Maderera, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (AMAYADAP), definió el nuevo escenario: “Se terminó el divorcio entre el sector productivo y la política”.

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Milei ignoró el reclamo yerbatero y prometió acelerar a fondo: “Abróchense los cinturones”

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Javier Milei llegó por primera vez a Misiones como presidente. Lo hizo para cerrar el 47 encuentro anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas, ante empresarios y referentes del sistema financiero reunidos en el hotel Loi Suites de Puerto Iguazú. Habló durante una hora, ponderó el “potencial productivo” de la provincia y desplegó una cerrada defensa de su programa económico.

A pocos kilómetros, sin embargo, otra postal atravesaba su visita. Productores yerbateros se concentraron con tractores sobre la ruta nacional 12, en el acceso a las 600 Hectáreas, para reclamar mejores precios para la hoja verde y respuestas frente a una crisis que golpea especialmente a los pequeños agricultores.

Muchos de ellos eran los mismos que tres años atrás habían celebrado el triunfo de Milei con tractores, banderas argentinas y motosierras. Esta vez, la motosierra quedó del otro lado de la protesta. El Presidente no hizo ninguna referencia al reclamo, no pronunció la palabra yerba y tampoco anticipó medidas para una economía regional atravesada por el derrumbe de los precios y la pérdida de rentabilidad.

Su mensaje fue en sentido contrario: no habrá correcciones motivadas por la protesta social ni por el calendario electoral. Habrá más ajuste sobre la política, más apertura económica, nuevas reformas y una profundización del rumbo iniciado en diciembre de 2023.

Yo acá entré por el bronce. Toda mi vida estuve predicando lo que había que hacer. No voy a llegar a este momento para borrar con el codo lo que escribí con la mano”, sentenció.

El contraste quedó expuesto desde el comienzo de la visita. Milei habló ante uno de los auditorios empresariales más importantes del país, mientras sobre la ruta los productores intentaban hacer visible una crisis que ya se siente en toda la cadena yerbatera.

La protesta ocurrió en el mismo territorio que le había dado un respaldo significativo al discurso libertario contra la regulación estatal. En 2023, parte del sector rural recibió con entusiasmo la promesa de eliminar controles, cupos e intermediaciones. Tres años después, productores que acompañaron aquella irrupción reclaman algún tipo de intervención frente a precios que no cubren los costos mínimos de producción.

El Presidente eligió no responder. Aunque abrió su exposición destacando a Misiones como una provincia “con tanto potencial productivo”, no vinculó esa definición con la situación concreta de su principal economía regional.

En cambio, reivindicó la necesidad de separar “el ruido de los fundamentos”, un principio que consideró central para las finanzas y para la conducción del Estado. Dentro de esa lógica, las protestas sectoriales fueron presentadas como parte de la resistencia inevitable de los intereses afectados por las reformas.

“Estamos llenos de gente ruidosa que se queja. Si quieren hacer una omelette, tienen que romper los huevos. Si hay un entramado prebendario, va a patalear. Es así”, afirmó.

Milei dedicó buena parte de su discurso a despejar cualquier expectativa de flexibilización en tiempos electorales. Aseguró que su compromiso es terminar “de una vez y para siempre con la maldita inflación” y que modificar la política monetaria devolvería rápidamente al país a una dinámica de suba de precios.

“No tiene sentido flexibilizar la política monetaria, porque hace doce meses que la base monetaria no cambia. Si cambio la política monetaria y la hago laxa, la inflación la tenemos a la vuelta de la esquina”, advirtió.

También buscó presentar su permanencia en la política como una misión acotada. Recordó que renunció a la jubilación presidencial de privilegio y definió su vínculo con el Estado como “un contrato por cuatro años, con opción a ocho”. Después, aseguró, pretende volver a ganarse la vida en el sector privado.

“Si por un capricho electoral modificara mi forma de actuar, mis conferencias y todo lo que dije durante mi vida pasarían a valer cero. Voy a redoblar la ortodoxia. No voy a cambiar la política hasta derrotar la inflación”, sostuvo.

La credibilidad, dijo, es “la materia prima de las políticas públicas” y fue “poco honrada por la política argentina”. Se presentó como el primer presidente “liberal libertario” de la historia y afirmó que su tarea consiste en sustituir la discrecionalidad por reglas permanentes.

El jefe de Estado destacó el avance de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, destinada -según explicó- a quitarle al Gobierno la posibilidad de financiarse mediante emisión monetaria. A ese límite sumó la imposición de un “grillete fiscal” para impedir nuevamente el déficit en la administración nacional.

La pretensión excede su mandato. Milei quiere que las reglas fiscales y monetarias condicionen a los futuros gobiernos y reduzcan al mínimo la capacidad de la política para modificar el rumbo económico.

“A largo plazo le ponemos grilletes a la política”, definió.

También anticipó una segunda etapa de la reforma tributaria conocida como Inocencia Fiscal, que describió como una transformación destinada “al ciudadano honesto”, y defendió una mayor apertura comercial.

“No se dejen engañar por los prebendarios a los que les gusta cazar en el zoológico. Esta no es todavía una economía abierta: necesita más apertura”, aseguró.

Para ejemplificarlo, cuestionó las políticas proteccionistas aplicadas a determinados sectores industriales. Mencionó el caso de los neumáticos y sostuvo que, para preservar 920 empleos, los argentinos terminaban pagando cubiertas hasta cuatro veces más caras.

Según Milei, la pérdida de discrecionalidad estatal representa una ganancia directa para las empresas porque evita que las reglas sean modificadas “a mitad del partido”. Incluso comparó la profundidad de su programa con otros procesos históricos: “Ni siquiera los militares se animaron a hacer las reformas que nosotros hicimos”.

El tramo más político del discurso estuvo dedicado a las elecciones de 2027. Milei se mostró convencido de que La Libertad Avanza volverá a imponerse y aseguró que un resultado similar al conseguido en los últimos comicios le permitiría obtener la mayoría en Diputados y quedar a solamente dos senadores del quórum propio en la Cámara alta.

“El año que viene les vamos a ganar, porque dudo que los argentinos sean tan tontos como para querer volver al pasado”, lanzó.

La eventual construcción de una mayoría parlamentaria aparece como la llave para una segunda oleada reformista.

“Si con este Congreso hicimos todas estas reformas, abróchense los cinturones porque ahí van a ver lo que es acelerar a fondo”, adelantó.

La promesa fue acompañada por otra definición terminante: “No vamos a aflojar en la disciplina fiscal”. Milei sostuvo que el objetivo central es quitarle “de una vez y para siempre las cadenas al sector privado” y consolidar un modelo económico que pueda extenderse durante dos períodos presidenciales.

El Presidente calificó a su administración como “la mejor gestión económica de los últimos cien años en la Argentina” y acusó al peronismo y a la oposición de “mover permanentemente el arco” para evitar reconocer los resultados.

Afirmó que entre 2011 y 2023 la Argentina dejó de crecer y sufrió un retroceso de su producto bruto interno por habitante. Frente a ese escenario, aseguró que su Gobierno logró quebrar el techo previo y alcanzar “el PBI per cápita más alto de la historia”.

“Llevamos 27 meses de crecimiento seguido, les guste o no les guste a los corruptos periodistas”, disparó.

Según su interpretación, la economía acumulará un crecimiento cercano al 20 por ciento en cuatro años, por encima del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y “quintuplicando” el desempeño argentino de los cien años anteriores.

Al final, efectivamente soy especialista en crecimiento, con o sin dinero”, ironizó.

Milei sostuvo además que su programa redujo diez veces la inflación, bajó la pobreza en 25 puntos y permitió que catorce millones de personas salieran de esa condición. Contrastó esos resultados con los del kirchnerismo, al que responsabilizó de haber hecho caer la economía argentina durante años en los que el mundo crecía.

Afirmó que alrededor de 450 puntos del riesgo país corresponden al “riesgo kuka”, es decir, a la posibilidad que los inversores asignan a una reversión del modelo. Recordó que en 2023 el indicador llegó a ubicarse cerca de los 3.000 puntos y prometió seguir reduciéndolo a medida que se despeje la incertidumbre política.

Milei presentó al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones como la plataforma de un flujo de capitales “que nunca se vio en el país”. Aseguró que existen proyectos aprobados por 45.000 millones de dólares y otros 150.000 millones pendientes de evaluación.

Las inversiones se concentran, según enumeró, en energía, minería y siderurgia. El Presidente vinculó ese proceso con la posibilidad de que la Argentina recupere peso geopolítico y fortalezca su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.

También rechazó que exista atraso cambiario. Señaló que el país registra niveles récord de exportaciones y consumo con superávit de cuenta corriente, y destacó que trece de los quince sectores relevados por el Estimador Mensual de Actividad Económica se encuentran en crecimiento, “el mejor registro en quince años”.

Otro de los ejes fue el mercado laboral. Milei aseguró que la ocupación se mantuvo estable y que durante su administración fueron creados 500.000 puestos de trabajo, “una cifra que no van a ver en ningún lado”.

Cuestionó las mediciones concentradas exclusivamente en el empleo formal y rechazó que el trabajo informal deba ser descartado como una ocupación de menor valor. “No es de calidad robar. Trabajar está bien”, afirmó.

El mandatario sostuvo que el mercado informal ya representaba cerca del 50 por ciento del empleo antes de su llegada al poder y que la creación de puestos no registrados es parte de la reasignación de recursos provocada por el cambio de modelo.

También desestimó la idea de una economía funcionando “a dos velocidades”. Según explicó, quienes utilizan esa definición “no saben nada de equilibrio general”, porque cualquier shock económico genera movimientos diferentes entre sectores, como si la economía fuera “una coctelera”.

La reforma laboral, dijo, busca facilitar que esos nuevos empleos migren hacia la formalidad cuando termine de estabilizarse el escenario político. Incluso aseguró que los salarios informales se encuentran 60 por ciento por encima de los niveles anteriores, lo que interpretó como una señal de funcionamiento del programa.

La mora como costo de la normalización crediticia

Milei también respondió a las advertencias sobre el crecimiento de la mora entre familias y empresas. Sostuvo que el aumento de los incumplimientos es una consecuencia matemática de la expansión del crédito y no una prueba directa del deterioro económico. “Si no prestaran, la mora sería cero”, argumentó.

Según su explicación, el riesgo crediticio bajó y permitió que familias y pequeñas y medianas empresas que antes estaban excluidas comenzaran a calificar para recibir financiamiento. Comparó las críticas al aumento de la mora con cuestionar el crecimiento de los accidentes después de la masificación del automóvil.

Para Milei, se trata de costos propios de una transición. Para una parte de la sociedad, en cambio, son señales del esfuerzo que demanda el programa y de una recuperación que todavía no alcanza de la misma manera a todos los sectores.

La primera visita presidencial de Milei a Misiones dejó así dos escenas simultáneas. Dentro del Loi Suites, empresarios y ejecutivos escucharon una exposición cargada de cifras, promesas de estabilidad y garantías de continuidad. Pese al escenario, hubo pocos y tibios aplausos. Sobre la ruta nacional 12, productores yerbateros que alguna vez vieron en la motosierra una esperanza reclamaron respuestas ante el desplome de sus ingresos.

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El nuevo menú de la política

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Da mi nombre”… 

El murmullo, apenas audible entre los que estaban cerca, fue la respuesta de Carlos Rovira a un planteo de Juan José Szychowski, quien se quejó ante la presidencia de la Cámara de Diputados por los privilegios que todavía ostenta el ex presidente del cuerpo, pese a que ya es un diputado raso y ni siquiera integra el bloque mayoritario, ahora Movimiento por lo que Viene, que se nutrió de legisladores de la detonada Renovación y algunos de otros partidos. 

Entrada exclusiva y bloqueada para otros diputados, zonas grises con guardias de civil que no reportan a la Legislatura y la negativa de Rovira a mudarse de banca y seguir ocupando espacio en medio de un bloque que ya no le pertenece, fueron algunos de los cuestionamientos que hizo el actual presidente del bloque de Movimiento por lo que Viene. 

Privilegios de antes que ahora son insoportables. ¿Por qué ahora y no antes?, se preguntará algún opositor desprevenido. Porque los procesos de poder no se desmoronan de la noche a la mañana. Ningún imperio cae en un solo acto: primero se desgasta la obediencia, después desaparece el temor y, finalmente, alguien se anima a decir en voz alta aquello que todos veían, pero nadie se atrevía a señalar.

El rey está desnudo.

Eso fue, en esencia, lo que ocurrió el jueves en la Legislatura. No se reveló un secreto. Los privilegios estaban a la vista desde hacía años. Lo novedoso fue que alguien los expuso en el recinto, delante de todos y sin los eufemismos que durante tanto tiempo preservaron la ficción de una autoridad incuestionable.

El gesto adusto de Rovira, el rostro vuelto hacia atrás para reclamar “da mi nombre”, fue acaso su primera reacción de nerviosismo frente a un escenario que ya no lo reconoce como protagonista excluyente. La frase condensó algo más profundo que una exigencia circunstancial: la necesidad de ser nombrado para seguir existiendo en el centro de una escena que comenzó a desplazarse hacia otro lugar.

Durante años, el poder de Rovira no necesitó explicarse. Se expresaba en la aceptación naturalizada de sus privilegios. El jueves, en cambio, tuvo que reclamar que dijeran su nombre. Y cuando el poder necesita exigir reconocimiento, es porque ya no puede darlo por descontado.

La desnudez del rey no consiste solamente en la pérdida de cargos, bancas o mayorías. Se vuelve evidente cuando se rompe el hechizo que obligaba a los demás a fingir que el traje todavía existía. 

Por supuesto, hay quienes todavía creen que el reinado está intacto y vociferan gritos y amenazas a quienes ya no son fieles súbditos. Eso también pasó en la Legislatura, cuando “Nickillo”, Nicolás Llera entró a los gritos y amenazas contra un diputado al que llamó “traidor”. Después, con los códigos y la sensibilidad de un neanderthal, ventiló supuestas preferencias sexuales del legislador. Poco caballero. 

A pesar del sainete, comienza a respirarse un nuevo aire político. La Cámara de Diputados se dispone a analizar una reforma clave a la ley de bioinsumos impulsada por Rovira que imponía la prohibición del uso del glifosato. A instancias del gobernador Hugo Passalacqua y con la firma de 18 diputados, la ley será revisada y el destierro del glifosato sólo se hará realidad cuando haya sustitutos biológicos validados por el mercado y los organismos sanitarios argentinos y del exterior. De este modo, la producción podrá seguir utilizando el agroquímico en igualdad de condiciones con los competidores y enviar productos a otros países sin tener que rezar para que admitan bioinsumos no validados. 

La decisión del gobernador Hugo Passalacqua de impulsar la modificación de la Ley de Bioinsumos y dejar sin efecto la prohibición del glifosato fue recibida con alivio por las entidades rurales, que ven en el cambio una recuperación de la previsibilidad y de herramientas consideradas esenciales para la producción agropecuaria. El giro también supone el reconocimiento de un reclamo que los productores sostuvieron desde el inicio del conflicto, tanto en el terreno gremial como mediante acciones institucionales y judiciales en defensa del derecho a producir. “Se trata de una medida de alto impacto para la producción misionera, que permite recuperar previsibilidad y herramientas fundamentales para el desarrollo de la actividad agropecuaria. Desde la entidad valoramos especialmente que el Gobierno provincial haya escuchado el reclamo sostenido de los productores y haya avanzado hacia una solución que contemple la realidad productiva”, destacó la Sociedad Rural. 

El destino agroecológico no se resigna, destacó el Gobierno provincial. Pero el cambio implica reconocer una realidad: la realidad indica que el mercado agropecuario se mueve con reglas tácitas y un simple cambio puede significar pérdidas millonarias. 

La ley de bioinsumos le dio vida a una empresa: Agro Sustentable, encabezada por  Joaquín Ramiro Basanta, vinculado a Augusto Marini, dueño de los streamings Blend y Carajo y de AlegraMed, que también será dada de baja. En enero de este año, Passalacqua decidió dejar de comprarle los “bioinsumos” a la planta de la que era cliente preferencial. 

El fin de esos acuerdos es una señal inequívoca de los nuevos aires. La reforma de la ley de Bioinsumos será discutida en la Legislatura, con la participación de todas las voces, también un dato del fin del reinado. 

El nuevo tiempo político fue presentado en sociedad en Buenos Aires. Con Passalacqua a la cabeza fue presentado el bloque Argentina Federal, liderado por Oscar Herrera Ahuad y con participación de otras provincias. El formoseño Gerardo González fue el último en sumarse a la bancada cuya identidad está marcada en el nombre. Ya no habrá alineamiento automático con las propuestas giradas por Javier Milei. Para contar con el voto, se analizará primero el impacto en Misiones y las provincias. 

El nuevo bloque tuvo un debut auspicioso con la media sanción para la rebaja del IVA a la mandioca. Del 21 al 10,5 por ciento, disminución que alcanza a la fécula y derivados, para abaratar costos y poner en igualdad de condiciones a una economía regional que compite con los bajos precios de importaciones y la desigual carga fiscal que favorece al trigo. La iniciativa fue impulsada por Passalacqua y defendida por Herrera Ahuad en el Congreso. Hubo unanimidad antes del giro al Senado. 

La posición del nuevo bloque enciende una señal de alerta para el Gobierno. Los votos de Misiones ya no serán automáticos. Se destaca, como en Misiones, la vuelta de la política. De hecho, se sumaron a una iniciativa de la oposición para forzar el emplazamiento y posterior tratamiento en comisiones de los proyectos sobre Endeudamiento Familiar y Emergencia en Discapacidad. 

El Gobierno de Milei se apropió de los fondos para discapacidad y ningunea el drama del endeudamiento familiar, que a estas alturas ya es un problema crónico en muchos hogares, con la combinación de caída de los ingresos, desempleo e informalidad laboral. 

La mirada de Alberto Benegas Lynch expone una de las formas más crueles de simplificar la crisis: convertir un problema económico colectivo en una suma de supuestas irresponsabilidades individuales. Benegas Lynch se quejó porque piden rescatar “al tipo que compró una TV y, como Argentina no ganó el Mundial, no quiere pagar”. 

La morosidad no crece porque millones de argentinos hayan comprado televisores esperando un campeonato del mundo, como ironizó el amigo del Presidente, sino porque los salarios perdieron poder adquisitivo, el empleo se deterioró y cada vez más familias recurren al crédito para pagar alimentos, servicios o gastos cotidianos. Confundir endeudamiento para sobrevivir con consumo irresponsable no es apenas una provocación: es una manera de absolver al modelo económico, ignorar las prácticas abusivas del sistema financiero y responsabilizar a quienes ya cargan con el peso del ajuste. 

Mientras tanto, el Gobierno permanece indiferente al drama cotidiano, aunque haya algunas voces internas que advierten el peligro electoral que trae aparejado. Por ahora no hay ninguna medida de contención. 

En Misiones si. La Provincia puso en marcha una serie de medidas destinadas a contener el sobreendeudamiento de empleados públicos provinciales y jubilados, pensionados y retirados del Instituto de Previsión Social (IPS).

El esquema combina tres herramientas: un límite del 39% de los haberes netos para los créditos que operan mediante códigos de descuento, mecanismos de refinanciación para quienes ya superaron ese nivel y, desde septiembre, topes a las tasas de interés que podrán cobrar las entidades que utilizan este sistema.

La intervención apunta sobre un problema que adquirió mayor dimensión durante los últimos meses: el creciente porcentaje de los ingresos familiares comprometido en el pago de cuotas y obligaciones financieras.

La primera medida fue adoptada en julio y estableció que los descuentos realizados mediante el Código Único de Descuento en los haberes (CUAD) no podrán superar el 39% de los ingresos netos de los agentes alcanzados.

El límite comenzó a aplicarse sobre los nuevos créditos otorgados a partir de la entrada en vigencia de la medida. Sin embargo, el Gobierno provincial avanzó también sobre quienes ya tenían un nivel de endeudamiento superior.

Para esos casos se inició un proceso de refinanciación de pasivos y asistencia financiera individual, con el objetivo de reducir la presión de las cuotas sobre los ingresos mensuales. Según los datos oficiales, 538 personas ya fueron alcanzadas por este mecanismo.

En paralelo, Banco Macro implementó mecanismos específicos para atender situaciones de sobreendeudamiento o mora, pese a que actualmente no existe una normativa del Banco Central que obligue a las entidades financieras a instrumentar un esquema de esas características.

Las situaciones son analizadas individualmente y las personas que necesiten acceder a una refinanciación deberán presentarse en las sucursales de la entidad.

El objetivo es reordenar las obligaciones financieras antes de que el deterioro de la capacidad de pago derive en atrasos mayores o termine afectando el historial crediticio de los trabajadores.

La siguiente etapa de la estrategia provincial comenzará en septiembre. El Gobierno prepara una resolución que establecerá topes a las tasas de interés aplicadas por las entidades que otorgan préstamos personales mediante códigos de descuento sobre los haberes.

En contraste, el ministro de Economía, Luis Caputo presentó con bombos y platillos un “paquete de medidas” para reactivar el crédito hipotecario. La promesa bautizada como “de justicia social”, vuelve a exhibir una paradoja brutal: se utilizarán cerca de $2 billones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad -recursos destinados a respaldar el sistema previsional- para financiar a unas 17.000 familias que deberán acreditar ingresos formales cercanos a $3,5 millones mensuales y contar, además, con el 25% del valor de la vivienda. Es decir, unos US$25.000 ahorrados para una propiedad de US$100.000. No es una política habitacional dirigida a quienes se endeudan para pagar las tarifas, las expensas, el alquiler o, sencillamente, para llegar a fin de mes. Tampoco alcanza a la enorme mayoría de los trabajadores informales ni a las familias cuyos salarios quedaron triturados por la inflación. El alcance, además, resulta demasiado acotado como para cambiar estructuralmente el mercado. Con unos US$1.200 millones y préstamos promedio de US$80.000, apenas podrían concretarse entre 15.000 y 18.000 operaciones, alrededor del 5% del stock de créditos hipotecarios informado. Servirá para movilizar departamentos de uno o dos ambientes que hoy no encuentran comprador, reanimar operaciones inmobiliarias y generar negocios para desarrolladores, bancos, inmobiliarias y escribanías; difícilmente resolverá el déficit habitacional. La llamada “justicia social” de Caputo termina así financiada con recursos de los jubilados, pero reservada para sectores de ingresos altos y con capacidad previa de ahorro. No es crédito para quienes necesitan una vivienda: es una transferencia de recursos en la cúspide. 

Misiones muestra con crudeza la distancia entre el crecimiento estadístico y el acceso real a la vivienda. Los nuevos tomadores de créditos hipotecarios pasaron de apenas 26 en 2024 a 131 en 2025, una suba del 403,8% que luce espectacular únicamente porque parte de un piso insignificante. La provincia representó apenas el 0,3% de los nuevos deudores del país y registró solo 1,3 créditos cada 10.000 adultos, la tercera tasa más baja de la Argentina, apenas por encima de Formosa y Santiago del Estero. El promedio de créditos alcanzó los $114,1 millones y solo nueve entidades financieras otorgaron préstamos. En otras palabras, el crédito hipotecario volvió, pero para un puñado: en Misiones sigue siendo más una excepción estadística que una verdadera herramienta de acceso a la vivienda.

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Las líneas entre pasado y presente

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La frase que utilizó el gobernador Hugo Passalacqua en su discurso de homenaje al general José de San Martín, fue pensada minuciosamente para trazar una línea entre el pasado y el presente. “San Martín era un patriota, pero también era un hombre de libertades, que no podía convivir con un sistema monárquico. Esa voluntad de libertad de San Martín está asociada al fin del absolutismo. ¿Qué es el absolutismo? Es creerse que uno es dueño de todo, el Estado soy yo. Luis XIV, y l’État c’est moi. Yo soy el Estado. Yo decido qué tenés que decir y qué no tenés que decir, qué pensar y qué leer, quien crece y quien no. Yo decido porque soy yo, soy el absoluto. San Martín peleó contra ese absoluto, entregó su vida para que no vuelva ese absoluto. Esa voluntad de libertad para algo, no libertad para que el opresor ponga el pie sobre el oprimido”. 

La frase describe lo que se quiere dejar atrás. El uso del francés es un dardo con un único destinatario. Detrás de él, en el escenario armado en la localidad de San José, por donde alguna vez pasó el general Manuel Belgrano en su periplo hacia Paraguay, observaban callados Oscar Herrera Ahuad y Maurice Closs, dos ex gobernadores que le dan sustento al Movimiento por lo que Viene, que contiene hoy a casi la totalidad de los intendentes de la ex Renovación, a 18 diputados del mismo espacio y a cuatro diputados nacionales y dos senadores. 

Casi nadie queda del lado de Encuentro Misionero, el espacio que Carlos Rovira pensó como sucesor de la Renovación. Por estas horas nadie sabe si el diputado aceptará mansamente el forzado retiro a cuarteles de invierno o si estará dispuesto a dar una última batalla. En la sesión del último jueves, en la que reapareció después de dos meses, su presencia no pasó inadvertida y no ahorró picardía política: se tomó el trabajo de saludar a cada diputado cercano y buscó la fotografía en la que un par de ellos lo reciben calurosamente. Uno de ellos era Juan José Szychowski, el presidente del bloque de la nueva primera minoría que apenas una semana antes había cuestionado su ausencia con severidad exacerbada.

Sin embargo, en el Gobierno consideran  que ya no importa qué haga Rovira. Ahora el foco estará puesto en la gestión, que, sostienen las principales espadas en el gabinete, comienza a diferenciarse con nitidez de la etapa anterior. 

El ejemplo más cercano que exhiben es el resultado conseguido en la negociación con el ministro de Economía, Luis Caputo, para recuperar tarifas eléctricas subsidiadas. Fue el debut en primera línea del nuevo presidente de Energía de Misiones, Julio César Barreto, uno de los intendentes elegidos para nutrir el equipo de la gestión Passalacqua. El ex intendente de Montecarlo representó a Misiones en la mesa de negociaciones en la que las provincias del Norte consiguieron recuperar una reivindicación que se sentirá en el bolsillo. El principio de acuerdo contempla modificar los actuales bloques de consumo subsidiado y establecer un régimen específico para las zonas cálidas: hasta 500 kWh mensuales durante los seis meses de mayores temperaturas y 300 kWh durante el resto del año.

La estimación de Energía de Misiones es que, con esos parámetros, más del 70% de los usuarios residenciales de la provincia quedarían alcanzados por el beneficio.

La discusión tiene un trasfondo económico considerable. En los últimos dos años y medio, el costo de la energía aumentó alrededor de 423%, como consecuencia de la recomposición del precio mayorista y la reducción de los subsidios nacionales.

Sin embargo, ese incremento no fue trasladado completamente a las facturas.

El Gobierno provincial absorbió durante ese período más de 300 puntos porcentuales del aumento, mediante distintas herramientas y decisiones tarifarias. De esa manera, mientras el costo de abastecimiento trepó más de cuatro veces, el incremento acumulado que terminó llegando a usuarios residenciales, comercios e industrias rondó el 100%.

Barreto le dijo a Economis que la estimación más optimista es que el impacto económico pueda comenzar a verse dentro de los próximos 45 a 60 días. El calendario no es un detalle. Si los plazos se cumplen, el nuevo esquema podría comenzar a operar cerca del inicio del período de mayor demanda eléctrica en Misiones, cuando las altas temperaturas vuelven a empujar los consumos hacia arriba.

Hay otros elementos que muestran una diferenciación con la orientación política previa. Uno será la salida de Héctor Llera de la presidencia de Marandú, la empresa tecnológica misionera. 

Otros tienen un impacto mucho mayor. El Gobierno dejó de comprar bioinsumos a Agro Sustentable la empresa presidida por Joaquín Basanta, socio de Augusto Marini -dueño de los canales de streaming Blender y Carajo y de la aplicación AlegraMed, que también será dada de baja– que se instaló en el Parque Industrial de Posadas al calor de la ley que prohibió el uso del glifosato en Misiones. Esa ley, cuestionada por las entidades productivas, será ahora modificada en su artículo clave: el 7, que impone la prohibición total del uso del herbicida glifosato, sus componentes y derivados en toda la provincia de Misiones. La redacción original fijaba el inicio de la prohibición tras un período de transición, pero ante los reclamos del sector productivo, la aplicación sufrió postergaciones hasta 2030. Ahora la prohibición recién comenzará a regir cuando se encuentre un sustituto probado. La ley generaba un conflicto, particularmente con las condiciones de los países a los que Misiones exporta té, que no permiten fertilizantes amigables con el ambiente que no tengan sellos o certificaciones, lo que no fue tenido en cuenta originalmente. 

La política fiscal también tendrá un capítulo de diferenciación. Comenzó con el fin de la mal llamada “aduana paralela” -que provocó un abrupto corte en el flujo de recaudación en momentos de escasez de recursos-, siguió con la eliminación de retenciones automáticas en billeteras digitales, transferencias bancarias y operaciones financieras. Se está trabajando en un mecanismo de precisión para desactivar la bomba de los saldos a favor y puede haber novedades en patentes, para emparejar la situación con provincias cercanas. 

Sentido común”, repiten en el Gobierno, como la cualidad que identifica al nuevo tiempo.  

La situación, claro, no está para grandilocuencias. Misiones perdió 814 empresas en el último año y 6.546 empleos registrados. Desde que asumió Javier Milei, Misiones acumula una pérdida de 12.324 empleos (-11,3% vs. noviembre de  2023). La obsesión es cuidar y recuperar el empleo. Claro está que no depende solo de la voluntad política local. En el país entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, se redujo la cantidad de empleadores en 30.633 casos (33,5 por día). En el mismo período, se perdieron 411.613 puestos de trabajo registrados en unidades productivas (-4,18%), 450 puestos por día.

El sentido común que busca recuperarse en Misiones, parece estar ausente en la Nación. El presidente Javier Milei afirmó que “el sector privado formal está igual” y puso en duda el cierre de empresas: “Es muy deshonesto mirar solo las que cierran. Es cierto que desaparecen empresas, pero son de una sola persona”.

Pero los datos oficiales dicen otra cosa. Hay 30.000 empresas menos, incluso después de contabilizar las nuevas aperturas. Y si se pretendiera explicar esa caída con el argumento -casi exótico- de que cierran firmas de un empleado mientras nacen otras con planteles de diez trabajadores, esa supuesta transformación debería reflejarse en una expansión del empleo registrado. Los datos -nuevamente, los oficiales- muestran exactamente lo contrario.

Pero el Presidente parece decidido a vivir la realidad de acuerdo a sus propios datos. Milei asoció la morosidad récord en las familias argentinas con la venta de televisores para el Mundial. “Compraron y dejaron de pagar”, tira. 

La mora crediticia de las familias argentinas permaneció en 12,8% en junio, conforme a los datos publicados por el BCRA. En la comparación interanual pasó de 5,1% a 12,8%, lo que representa un incremento de 7,7 p.p. (+151%).

La mora llegó a los 19 meses de suba y los últimos datos son de junio 2026, el mes del Mundial. El pico de venta de televisores fue en mayo, con más de 40% de aumento interanual, pero quienes compraron en esa época todavía no pueden estar atrasados por falta de tiempo. Y el dato, no menor… Este fue el mundial en el que se vendieron menos televisores de los últimos tres, según datos del mercado. 

No es el único consumo que cae. En junio de 2026, las ventas en los grandes supermercados registraron un descenso real del 3,1% interanual, la sexta baja

consecutiva. 

En Misiones, las ventas totalizaron $ 27.274 millones en mayo de 2026 y en relación con igual mes del 2025 mostraron una caída del 7,3% real, la décimo cuarta consecutiva, aunque crecieron mensualmente 5,6% respecto a mayo.

El escenario económico será clave para definir el político. El Gobierno confía en que la contención de la inflación alcanzará para sostener la reelección presidencial, pero es el único dato que sustenta ese sueño, ya que el desempleo y la pérdida de ingresos comienzan a hacerse sentir en cada encuesta. 

La oposición busca rearmarse sin demasiada coherencia por ahora. El peronismo logró una foto de unificación, con Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner, pero no parece alcanzar para aplacar la interna. Sin embargo, el peronismo comenzó a mover sus alfiles. Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel, Juan Manuel Olmos, Federico Achával y Emir Félix llegaron a Misiones para mantener una reunión de trabajo con el partido y avanzar sobre una agenda que combina intereses provinciales, producción regional y posicionamiento político. La foto con el gobernador Hugo Passalacqua no pasó desapercibida y marca el distanciamiento del misionero con las huestes libertarias, más a gusto con la conducción de Rovira. 

Tolosa Paz, Michel y Félix manifestaron su disposición a acompañar el proyecto impulsado por Herrera Ahuad para reducir el IVA sobre la harina y la fécula de mandioca, además de sostener el reclamo por una emergencia para la producción yerbatera, uno de los sectores centrales de la economía misionera “La gente no se equivocó en 2023. Los equivocados fuimos nosotros”. La frase, pronunciada por Olmos durante el encuentro del peronismo federal en Posadas, condensa una admisión de responsabilidad por el triunfo libertario y el esbozo de una autocrítica necesaria. 

Ese diagnóstico tiene una consecuencia inmediata: no alcanza con esperar el desgaste de Milei. Michel, diputado nacional y uno de los dirigentes que busca darle forma a una construcción peronista federal, lo puso en otros términos. “El peronismo todavía es visto como oposición, no como alternativa”. Y mientras permanezca en ese lugar, puede acumular críticas pero no necesariamente votos. La salida que propone es bastante menos épica y mucho más difícil: volver a hablar con la gente.

El PRO también coquetea con la idea de un revival. Mauricio Macri sondea la posibilidad de una alianza con los libertarios. Pero el senador Martín Goerling, quien asumió la presidencia del partido en Misiones, prefiere una propuesta autónoma. Se anota también en la carrera por la gobernación, en soledad o con un frente amplio. 

Habrá que ver con quien. El radicalismo es la alianza obvia, pero también está buscando su propio frente, al que imaginan integrado al diputado Ramón Amarilla. Pero el ex comisario dice que no se casa con nadie y que, si hay alianza, será él quien la encabece. Los libertarios todavía no se definen. El ex tenista Diego Hartfield pica en punta, pero Adrián Núñez busca sumar la pata empresaria antes de definir candidatos.

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Pablo Franzini, CEO de Arauco Argentina: “Misiones puede ser mucho más protagonista en el mercado forestal”

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El mercado forestal internacional atraviesa una etapa en la que la escala ya no alcanza por sí sola. Calidad, previsibilidad en las entregas, costos competitivos y capacidad para sostener cadenas de abastecimiento cada vez más sofisticadas forman parte de la nueva ecuación. Y allí, según Pablo Franzini, CEO de Arauco Argentina, la Argentina todavía tiene espacio para crecer.

En una entrevista con Economis, realizada en Posadas durante el encuentro por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), Franzini puso el foco en las oportunidades que abre el mercado norteamericano, pero también en las tareas pendientes para que la producción argentina pueda capturar una porción mayor del negocio internacional.

“El mercado de la madera en los últimos años ha sido bastante positivo para nosotros, nuevamente con el motor del mercado americano”, explicó.

Para Franzini, entender Estados Unidos es clave para comprender hacia dónde se mueve buena parte de la industria forestal del continente. No se trata solamente de un mercado grande, sino de uno de los activos de inversión más importantes del mundo: la vivienda.

“Creo que todos tenemos claro que uno de los principales activos de inversión del mundo es la casa. La mayoría de las personas, cuando puede, quiere tener su propia vivienda. Y eso mueve un mercado de varios trillones de dólares”, planteó durante su exposición ante empresarios del sector.

El déficit habitacional de Estados Unidos sostiene la demanda

El mercado estadounidense mantiene una demanda estructural que va más allá del ciclo económico. Cada año se construyen alrededor de 1,4 millones de viviendas, a lo que se suma un gigantesco mercado de reparación y remodelación que Franzini estimó en torno a los 500 mil millones de dólares anuales.

Pero, además, existe un déficit habitacional que todavía no fue resuelto.

“Como en muchos países, Estados Unidos tiene un problema habitacional. Faltan muchas casas para alcanzar el estándar de calidad de vida al que aspira su población”, explicó.

A ese faltante se agrega otra característica que resulta especialmente relevante para la industria forestal: el parque habitacional estadounidense tiene una antigüedad promedio superior a los 40 años y buena parte de esas viviendas fue construida con madera.

Ese envejecimiento genera una demanda sostenida de productos para mantenimiento, renovación y ampliación, desde puertas y ventanas hasta pisos, revestimientos, cocinas, baños, placares y una enorme variedad de componentes interiores y exteriores fabricados con madera.

“El americano promedio está acostumbrado a consumir mucha madera. Siempre tiene un proyecto en su casa, de mejora o de reforma, y eso demanda mucha madera”, resumió.

Franzini agregó un factor demográfico que, a su juicio, puede prolongar esa demanda durante los próximos años.

La generación más numerosa de la historia estadounidense -los hijos de los baby boomers- retrasó la decisión de comprar una vivienda respecto de generaciones anteriores. Mientras décadas atrás los estadounidenses accedían a su primera casa mucho antes, hoy esa decisión se posterga hasta edades cercanas a los 40 años.

A eso se suma la transferencia de riqueza que comenzará a producirse a medida que los baby boomers se jubilen y transmitan sus patrimonios a sus herederos.

“Estamos frente a una generación enorme que todavía no compró su casa y que va a recibir una transferencia de riqueza muy importante. Todo eso hace pensar que el mercado tiene un potencial enorme”, sostuvo.

El principal freno actual, reconoció, son las tasas de interés y la inflación. Sin embargo, si esas variables comienzan a normalizarse, el sistema de crédito hipotecario estadounidense -con préstamos a 30 años- podría volver a impulsar con fuerza la construcción y la remodelación.

Una red industrial integrada en seis países

Arauco construyó una plataforma productiva que le permite abastecer esa demanda desde distintos puntos del continente. La compañía tiene operaciones en Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Chile y Argentina, una distribución geográfica que Franzini considera determinante para competir en mercados exigentes.

“Arauco está muy metido en las Américas y muy integrado. Tenemos una capacidad de abastecer el mercado americano muy sofisticada, donde la resiliencia y la redundancia de la cadena de abastecimiento son muy importantes”, explicó.

Esa arquitectura permite diversificar riesgos y garantizar continuidad de suministro, una variable que adquirió todavía más relevancia después de las disrupciones logísticas internacionales de los últimos años.

Dentro de esa estructura continental, Franzini entiende que la Argentina todavía puede ganar participación.

“Pensamos que Argentina puede cumplir un rol mucho más protagónico con los productos forestales argentinos, que son de alta calidad”, aseguró.

No alcanza con vender madera commodity

La oportunidad, sin embargo, no está en competir solamente con productos básicos.

Franzini insistió en que el mercado estadounidense demanda una gama mucho más amplia y sofisticada de productos forestales.

“No es solamente madera commodity. Hay una enorme variedad de productos de valor agregado donde podemos participar”, señaló.

Puertas, molduras, componentes para ventanas, pisos, muebles, placares, cocinas y baños forman parte de una cadena de valor mucho más extensa que la simple exportación de madera aserrada.

Para aprovecharla, la Argentina deberá avanzar en innovación, certificaciones y desarrollo industrial.

“Tenemos que apostar a más calidad todavía, a productos certificados y de mayor valor agregado. No podemos quedarnos haciendo solamente lo que hacemos hoy”, planteó.

Competir contra Chile, Brasil, China y Vietnam

El desafío, advirtió, es que todos los grandes productores forestales quieren participar del mercado norteamericano.

Argentina compite con empresas estadounidenses, pero también con productores de Chile, Brasil, China y Vietnam, entre otros.

“Todo el mundo quiere jugar en ese mercado. Por eso tenemos que ser muy competitivos en toda la cadena”, sostuvo.

Esa competitividad no depende exclusivamente de las empresas. Franzini planteó la necesidad de un trabajo conjunto entre grandes, medianas y pequeñas compañías, proveedores, prestadores de servicios y el Estado.

La agenda incluye reducir costos logísticos, simplificar regulaciones, bajar cargas burocráticas y mejorar la eficiencia industrial.

No podemos regalar ni un centavo en logística ni en trámites burocráticos, porque nuestros competidores son muy buenos”, resumió.

La distancia geográfica respecto del mercado estadounidense obliga, además, a compensar con productividad cualquier desventaja de transporte.

Misiones, el corazón forestal argentino

En ese mapa, Misiones ocupa para Arauco un lugar central. Franzini no dudó en definir a la provincia como el núcleo histórico de la actividad forestal argentina.

“Misiones es el centro del sector forestal argentino. Ha sido pionera”, afirmó.

La relación de Arauco con la provincia excede la dimensión estrictamente productiva. Buena parte de las operaciones argentinas de la compañía están vinculadas con Misiones y Franzini destacó la identificación construida durante décadas con la tierra colorada.

“Para nosotros, para Arauco, Misiones es clave. Básicamente estamos en Misiones, nos sentimos muy misioneros. Yo hace más de 20 años que vengo a esta querida provincia. Nos encanta tener la tierra colorada en los zapatos”, expresó.

La frase sintetiza una relación de largo plazo, pero el ejecutivo puso el acento especialmente en lo que todavía queda por hacer.

“Misiones tiene una oportunidad enorme. Obviamente que en parte la aprovecha, pero puede hacer mucho más y puede ser mucho más protagonista, porque la calidad humana y la naturaleza las tiene”, señaló.

Consultado por Economis sobre eventuales nuevas inversiones de Arauco en la Argentina, Franzini diferenció los grandes proyectos industriales -aquellos capaces de modificar la escala de producción de una región- de las inversiones permanentes que realiza la compañía.

Por ahora, aclaró, no existe un anuncio de una inversión de gran magnitud para la Argentina, aunque eso no significa que la empresa haya detenido sus desembolsos.

“Cuando me preguntaron hablaban de las grandes inversiones, al estilo de las que hemos escuchado hace unos meses. Pero claramente nosotros siempre estamos enfocados en crecer y para eso hay que invertir”, explicó.

Según Franzini, Arauco mantiene una política continua de reinversión sobre sus operaciones existentes.

“Siempre estamos invirtiendo. Por ahí nos gusta el perfil bajo, pero siempre estamos invirtiendo en valor agregado, en nuevas líneas, en tecnificar y en mejorar nuestra capacidad productiva”, afirmó.

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