Juan Carlos Argüello

Periodista, director de Economis

Mover ciudadanía

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El deterioro de las condiciones económicas y sobre todo de la política para resolver los acuciantes problemas cotidianos de los argentinos, obliga más que nunca a mirar hacia dentro para encontrar soluciones. En esa tarea se inscriben las gestiones que inició Misiones para conseguir un régimen impositivo diferencial, que compense asimetrías internas y fortalezca la competitividad fronteriza. 

El impulso de Encuentro Misionero obligó a los otros espacios políticos a plegarse, incluida la Libertad Avanza, que tuvo que admitir las condiciones excepcionales de la provincia, y que, pese al repetido latiguillo, la presión fiscal misionera está en la mitad de tabla en la Argentina. Esa situación motivó un planteo que será elevado a la Nación con respaldo mayoritario de los espacios políticos misioneros, que dejaron de lado, por un momento, sus posiciones individuales. 

Sin embargo, la propuesta impulsada por el oficialismo es la única que se concentra en la cuestión provincial. Las otras agendas navegan en la intrascendencia de las discusiones porteñocéntricas, sin contemplar los matices locales. Paradigmático, el diputado Adrián Núñez, referente mileísta en Misiones, se jactó en redes sociales de una larga lista de “transformaciones” del Gobierno nacional. La inmensa mayoría de las respuestas apuntó al nulo efecto positivo en el bolsillo y, particularmente, en la tierra colorada, donde una de las principales “reformas” no ha hecho más que sumir en la miseria a los pequeños productores yerbateros. 

En contraste, la voluntad expresada en la segunda “asamblea” de Encuentro Misionero fue atender los problemas de Misiones y desde Misiones. La reunión encabezada por Carlos Rovira y el presidente de la Legislatura, Sebastián Macías, además de los diputados nacionales y provinciales, se transformó en una usina de ideas, con una riqueza que excede la política partidaria. Jóvenes y empresarios de distintos puntos de la provincia expresaron sus ideas y ganas de involucrarse en la búsqueda de soluciones, desde el barrio hasta la gran ciudad. “El poder está en ustedes”, les dijo Rovira, quien llamó a “mover la base” y “mover ciudadanía”. 

“El objetivo es hacer caminar el sueño misionero sobre ejes actuales”, precisó Rovira, en el multitudinario encuentro realizado en la Legislatura. La palabra encuentro convoca  a incluso a quienes provienen de extracciones ideológicas distintas: ex referentes del PRO y de la propia Libertad Avanza sumaron su presencia. “No hay límites ideológicos”, garantizó Rovira, para quien el el nuevo escenario no es otra cosa que una consecuencia de lo hecho en los últimos 20 años, experiencia que no debe excluirse. “Somos producto de lo que hicimos desde la última gran crisis, la de 2001. La meta del crecimiento económico es evidente. Misiones no es la misma, en todos los indicadores que se analicen”, detalló. 

Esa (re) evolución permite poder discutir nuevas agendas, con la evidencia de lo hecho. Por eso no sorprende que revisen políticas fiscales y sistemas electorales. No hay dogma, sino adaptación y pragmatismo. La ley de Lemas, vilipendiada por la oposición, pero aprobada en 1990, cuando el peronismo mandaba y el radicalismo acababa de dejar el Gobierno, será ahora revisada, según anunció Rovira: boleta única y hasta cuatro sublemas por municipio es la propuesta que ahora será revisada en la Legislatura. 

Encuentro Misionero confirmó que tendrá postulantes a la intendencia en la totalidad de los 79 municipios de Misiones, un dato que sus referentes destacaron como muestra del alcance territorial alcanzado por la fuerza política en los últimos días.

El anticipo se basa en el resultado de una serie de reuniones realizadas en distintos puntos de la provincia, que -según señalaron desde Encuentro Misionero— funcionaron como ámbitos de debate, intercambio de propuestas e incorporación de nuevos protagonistas a la vida política local. Los plenarios contaron con la presencia de intendentes en ejercicio, concejales y referentes barriales, que acompañaron el armado junto a quienes se suman por primera vez a una experiencia partidaria.

Uno de los rasgos centrales del proceso es la llegada de jóvenes y vecinos sin militancia previa, que asumen el desafío de postularse como candidatos en varias localidades. Esa renovación generacional, sostienen, empieza a proyectar nuevas figuras con vocación de representar a sus comunidades y a perfilarse como dirigentes emergentes dentro del espacio.

“El fin último no es tener los mejores candidatos, que estoy seguro que los vamos a tener, si no hacer un nuevo molde”, argumentó, en línea con una posición que ya había expresado, a tono con el concepto del sociólogo Zygmunt Bauman para describir una era donde las estructuras sociales, las relaciones, las instituciones y las identidades ya no son permanentes. 

El avance nuevamente deja sin argumentos a la oposición y en una posición incómoda a la propia Libertad Avanza. En Salta, el gobernador Gustavo Sáenz, aliado ferviente de Milei, acaba de imponer la ley de Lemas para cargos legislativos y municipales. 

Durante el debate, el senador Juan Cruz Curá (Unidos por Salta) defendió fervientemente la iniciativa, calificándola como un acto de responsabilidad institucional. “Modernizar la ley electoral no es una opción, es una obligación”, afirmó. Según Curá, el rumbo de la ley es claro: mayor representación territorial, federalismo real y respeto por la voluntad de la gente, fortaleciendo la democracia al reflejar lo que el ciudadano votó.

Misiones irá más allá, con una ley de boleta única provincial y hasta cuatro -podrían ser más de acuerdo a la reglamentación- sublemas que obligará a elegir a los mejores candidatos en cada municipio y eso mejorará también la oferta electoral. 

La reunión antes de la sesión de la Cámara se convirtió en un escenario de efervescencia, en la que los jóvenes pudieron expresarse, los empresarios plantear sus problemas y muchos dirigentes, reencontrarse. Incluso intendentes de varios años se fueron entusiasmados con el calor que sintieron en la cumbre. Esa apertura a nuevos jugadores no necesariamente salidos de los espacios partidarios, empujará una competencia mucho más severa por la representación, que derivará indudablemente en una mejor selección. Ya no alcanzará con el apellido, sino que habrá que mostrar gestión y liderazgos verdaderos para seducir a un electorado cada día más exigente y agobiado por la crisis nacional. 

El Gobierno de Milei se aferra únicamente a la “baja” de la inflación, que técnicamente sigue siendo alta en contraste con el derrumbe económico. Abril marcó 2,6 por ciento, menos que el 3,4 por ciento previo, pero todavía demasiado lejos de la promesa de cero, proyectada para mitad de año. Para colmo, las subas más altas estuvieron concentradas en los servicios regulados por el propio Estado. El combustible aumentó 11,7 por ciento (12,2 por ciento en el NEA) y mete presión sobre el resto de la economía. 

La asimetría interna en el precio de los combustibles se hace evidente y justifica el reclamo de Misiones. Aunque el CEO de YPF, Horacio Marín, comunicó oficialmente un nuevo ajuste promedio del 1% en los combustibles desde este jueves 14 de mayo, en Misiones los surtidores reflejaron incrementos considerablemente más altos, con subas que llegaron hasta el 4,71% en algunos productos premium.

La diferencia volvió a poner en foco la política de “micropricing” que aplica la petrolera estatal, un esquema que permite establecer valores diferenciados según la zona geográfica, la demanda, los corredores logísticos y hasta franjas horarias específicas, lo que provoca que el impacto final no sea uniforme en todo el país.

Un terreno arrasado. Desde que asumió Milei cerraron 24.437 empresas. Es la peor caída en los primeros 27 meses de un Gobierno. Hay 257 empresas menos que en enero. Con respecto a febrero de 2025, cerraron 13.163 empresas, una baja de 2,6%, con 24 caídas interanuales consecutivas. En lo que va de la gestión libertaria cerraron tantas empresas como en la pandemia, y casi la misma cantidad que durante los cuatro años de Mauricio Macri en el poder. En Misiones ya hay mil empresas menos que a fines de 2023. 

Esas empresas cerradas se traducen en empleos perdidos. El empleo privado formal muestra una baja del  1,6% respecto a febrero de 2025 lo que, en términos absolutos, representa una pérdida de 100.034 empleos contra ese período. 

Si se compara los volúmenes de empleo actual respecto a noviembre de 2023, mes previo  al cambio de gobierno, a nivel país está aún 3,2% por debajo, lo que equivale a la pérdida  de 205.680 empleos como se indicó previamente. Entre las provincias, solo dos logran superar actualmente los niveles de noviembre 2023: Neuquén con 5,8% (+8.343 empleos) y Río Negro con 2,9% (+3.235 empleos). 

Por el contrario, las veintidós jurisdicciones restantes aún no logran recuperar el volumen  de empleo previo al cambio de gobierno, aunque muestran fuertes brechas en sus  comportamientos: el descenso más leve se observa en San Juan (-0,2%); mientras que en  el otro extremo, Formosa (-11,5%), Tierra del Fuego (-13,3%) y Santa Cruz (-16,1%)  presentan los descensos más fuertes. 

El dato se conoció casi al mismo tiempo en el que el Gobierno celebraba un pírrico dato positivo, una inflación de 2,6 por ciento que cortó con once meses consecutivos de suba. 

Pero la realidad marca que hay poco que celebrar, con un acumulado anual de 32,4 por ciento y una meta cada vez más lejana de llegar al cero prometido. El propio ministro de Economía, Luis Caputo, tiene problemas para sostener el optimismo. Volvió a patear el inicio de “los mejores 18 meses” para junio -después de haberlo anunciado en abril- y exageró con un “proceso de bonanza que se empieza a retroalimentar” gracias a medidas como la “inocencia fiscal” y la reforma laboral que impulsan a los empresarios que se “animan a contratar gente”. “Todo eso viene en los próximos 18 meses, por eso imagino un 2019 absolutamente diferente”, se sinceró Caputo. Llamativa traición del subconsciente. En 2018, antes de ser eyectado del Gobierno de Cambiemos, Caputo también proyectaba un 2019 esplendoroso, pero ocurrió todo lo contrario, después de un pedido de auxilio al FMI por 57 mil millones de dólares -el más grande de la historia- y una estrepitosa derrota de Mauricio Macri, quien perdió contra el peronismo que venía a desterrar. El día después de las elecciones primarias el Presidente devaluó la moneda como “castigo” a quienes no lo votaron.

El Presidente actual también apuesta por la reelección, aunque el camino no parece estar exento de espinas. La imagen presidencial está en su peor momento, tanto dentro del país como en el exterior. El “fenómeno barrial” hoy está entre los tres mandatarios peor valorados de América Latina, según el Ranking de Presidentes de Latinoamérica de mayo de 2026 elaborado por CB Global Data. Con apenas 34,8% de imagen positiva y un rechazo del 63%, Milei se posicionó en el puesto 16 de 18 presidentes evaluados, integrando el denominado “podio negativo” junto a Delcy Rodríguez, de Venezuela, y José María Balcázar, de Perú. En comparación con la medición de marzo, además, el mandatario argentino cayó desde 36,2% a 34,8%, profundizando su deterioro de imagen. En el extremo opuesto del ranking aparece la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien encabezó la medición con 67,8% de aprobación ciudadana. 

El respaldo a Milei cae en todas las encuestas. Tanto que el gobierno de Donald Trump llamó de urgencia a Santiago Caputo a que vaya a Washington a explicar el estado de situación. En paralelo, el establishment argentino volvió a mostrar una vieja costumbre: enamorarse rápido y desenamorarse todavía más rápido. Apenas un año y medio después del inicio de la gestión de Milei, ya proliferan los análisis sobre su eventual reemplazo dentro del mismo universo ideológico. Sin embargo, los números no acompañan esa ansiedad. Milei sigue siendo quien conserva el núcleo más sólido de adhesión dentro del espacio liberal-conservador, con mayor voto seguro que Patricia Bullrich y Mauricio Macri, y con una capacidad de retención que sus posibles herederos todavía no logran igualar.

La verdadera discusión no debería ser quién reemplaza a Milei, sino si existe una demanda social para un “mileismo sin Milei”. Bullrich y Macri no expanden: administran el mismo electorado y comparten casi el mismo rechazo social. 

El último informe de Zuban Córdoba & Asociados revela que Milei mantiene un voto seguro del 18,7%, por encima de Bullrich (14,3%) y Macri (9,9%), aunque también exhibe un rechazo consolidado del 57,2%, apenas superior al de sus potenciales reemplazos dentro del mismo universo político. 

El problema de la élite política no parece ser la falta de nombres, sino la ausencia de un rumbo distinto. Se habla demasiado de candidaturas y muy poco de proyecto económico. Y ahí está la gran omisión del círculo rojo: la gente no vota herederos, vota expectativas. ¿Será capaz el peronismo de dejar atrás sus rencillas eternas y consolidar una opción para responderlas?

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El debate verde y productivo que excede la coyuntura electoral

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“Estamos tutelando un bien que es patrimonio de la humanidad”, destacó el gobernador Hugo Passalacqua en un encuentro con propietarios de reservas privadas que conservan y potencian la biodiversidad en Misiones. Son 56 reservas privadas que se suman a otros 60 espacios de conservación, entre parques provinciales, reservas y parques nacionales o federales. Hacen a la identidad de Misiones, con su verde y monte característico. Son también un freno a la expansión de la frontera agrícola, que desde algunos sectores se insiste en potenciar, no como una salida para los productores, sino como una oferta que podría cambiar la matriz identitaria de la chacra misionera. 

Es un debate político que excede lo electoral, pero con consecuencias determinantes para el futuro: qué modelo productivo debe sostener o adoptar Misiones. El debate no es original, pero se recicla con un condimento exógeno y en medio de una profunda crisis de la chacra, fundamentalmente por la desregulación del mercado yerbatero, pero también por la pérdida de rentabilidad de otras cadenas productivas como el té, la madera o la mandioca.

Hace algunos años, el macrismo quería plantar 250 mil hectáreas de maíz para exportar a Brasil. Ahora, la sucesión libertaria ofrece, desembozadamente, volcarse a la soja o el trigo. 

El problema no es qué producto se promociona, sino lo que trae aparejado. El macrismo, que también impulsaba la desregulación yerbatera que concretó la versión libertaria, nunca pudo explicar el impacto ambiental que traería aparejado ampliar la producción de maíz. Serían miles de litros de glifosato, lo mismo que demandaría la incorporación de trigo y de soja, que hoy no aparecen en el mapa productivo de Misiones. La dosis típica de glifosato oscila entre 2 y 4 litros por hectárea para malezas anuales, aunque puede aumentar hasta 15 o más litros en casos de alta resistencia o cultivos específicos 

Misiones inició un camino inverso, con el objetivo de erradicar el uso de agroquímicos. Pero no es el único punto de fricción: el modelo sojero no es compatible con el minifundio misionero y sólo tiene rentabilidad en grandes extensiones. Y la renta no se quedaría en la chacra, sino en los capitales inversores. 

Significaría la expulsión del pequeño productor de la chacra para darle entrada a dos o tres grandes grupos. Y también un profundo cambio de la provincia, tal como se la conoce. 

El ejemplo más cercano es Chaco. Hace una década o un poco más, era impensado que allí se plantase soja. Hoy es uno de los territorios baluartes del agronegocio, con montes totalmente arrasados, grandes extensiones sin agua y poblaciones afectadas por la contaminación de agroquímicos. 

Un poco más lejos, en Brasil, las actividades agropecuarias permanentes siguen siendo el mayor impulsor de la pérdida de bosques primarios (73 % entre 2002 y 2025), en gran parte por la soja y el ganado. Algunos estados del Amazonas han aprobado legislación para debilitar las protecciones ambientales a nivel estatal, lo que amenaza con socavar el progreso.

Por ejemplo, Rondônia, Maranhão y Mato Grosso eliminaron los incentivos fiscales para las empresas que forman parte de la moratoria de la soja, un acuerdo voluntario entre los comerciantes de soja para no comprar soja en áreas deforestadas en el Amazonas. Estos movimientos aumentan la incertidumbre en torno al futuro de la moratoria de la soja, y son una razón por la que a principios de 2026 los principales comerciantes de soja anunciaron planes para retirarse del acuerdo.

La expansión de la frontera agrícola en Brasil se refleja en una foto inversa. Lo que en los 70 u años 80 -y quizás un poco más acá en el tiempo- era un inmenso manchón verde, de la Mata Atlántica, se fue reduciendo por el avance de la soja en Brasil y Paraguay. Esa mancha verde quedó casi exclusivamente en Misiones. “Es el último relicto. Vamos a cuidar lo que está porque es lo último que queda. Como ciudadano siento la inmensa responsabilidad de cuidar ese millón de hectáreas que es la última mancha que queda de la selva paranaense”, describió Passalacqua. En total, Misiones custodia poco más de un millón de hectáreas en distintos grados de protección.  La tasa de deforestación cayó 18 por ciento. 

Un análisis de la Fundación Vida Silvestre Argentina muestra que entre 1985 y 2023 el Bosque Atlántico, uno de los ecosistemas más biodiversos del planeta compartido entre Argentina, Brasil y Paraguay, perdió 6,6 millones de hectáreas, equivalente al 13,9% de su superficie original. La superficie perdida es comparable a poco más de 320 veces la superficie de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La porción argentina del Bosque Atlántico se encuentra en la provincia de Misiones, también conocida como selva misionera. Allí se registró una reducción del 14,9%, con 318 mil hectáreas menos que hace cuatro décadas. Aun así, Misiones conserva hoy el 52% del Bosque Atlántico que se mantiene en el país, y continúa siendo un sitio clave para la conservación de esta ecorregión trasfronteriza.

El estudio, basado en datos de MapBiomas, una red internacional multiinstitucional integrada por universidades, ONG y empresas tecnológicas que utiliza imágenes satelitales para monitorear los cambios en el uso del suelo, confirma la magnitud de la transformación sufrida por el Bosque Atlántico. Sin embargo, también pone en valor los esfuerzos sostenidos que se realizan en la región para revertir la pérdida de bosque nativo.“Si bien alguna vez cubrió casi una décima parte de Sudamérica, hoy el Bosque Atlántico es un frágil tesoro reducido a fragmentos dispersos. Aun así, sigue siendo uno de los bosques más diversos y fascinantes del planeta, y requiere un enorme esfuerzo colectivo para asegurar su existencia para las generaciones futuras”, señaló Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina. “El Bosque Atlántico siempre fue una prioridad para Vida Silvestre y por ello, además de una oficina y equipo técnico permanente, desarrollamos proyectos de restauración del paisaje forestal de manera sostenida”.

El retroceso del Bosque Atlántico: casi cuatro décadas de pérdida forestal

El mapa animado muestra la transformación del ecosistema compartido por Argentina, Brasil y Paraguay entre 1985 y 2023, con foco en la porción argentina ubicada en Misiones.

Mapa animado real
Mapa animado de la pérdida del Bosque Atlántico entre 1985 y 2023
6,6 M hectáreas perdió el Bosque Atlántico entre 1985 y 2023.
13,9% fue la reducción regional de la superficie del ecosistema.
14,9% fue la pérdida registrada en Misiones, donde se ubica la porción argentina.
318 mil hectáreas menos en la selva misionera en casi cuatro décadas.
52% del Bosque Atlántico remanente en Argentina se conserva en Misiones.
Fuente: elaboración de Economis sobre datos de Fundación Vida Silvestre Argentina y MapBiomas. Imagen animada: Fundación Vida Silvestre Argentina.
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La soja y el trigo son transgénicos, con un paquete tecnológico que demanda entre otras cosas el uso indiscriminado de glifosato, urea, fósforo. Aún cuando el productor misionero promedio pudiese acceder al capital para incorporar todo el paquete tecnológico, con los rindes de 25 hectáreas no podría acceder al gran mercado exportador de los cereales en general, que en la práctica, está cartelizado, entre cuatro o cinco corporaciones. 

“Es un modelo en el que es necesaria la expulsión de las familias campesinas para transformar la matriz productiva en latifundios, extractivistas de tipo cerealero y de commodities. Que nada tiene que ver con producir alimentos. Pero incluso el modelo extractivista del agronegocio está absolutamente agotado. Basta mirar a Grobocopatel, que fue a la quiebra. Y así están absolutamente todas las grandes empresas, fundamentalmente los los que se dedican a la producción en sí. El productor hoy está en bancarrota. El año pasado se perdieron, abandonaron la producción de trigo cerca de 5000 productores en zona núcleo. Este año sigue la sangría por el aumento de los insumos, como el gasoil. ¿Entonces, para quién es el negocio?, argumenta Juan Carlos Furlán, historiador y productor orgánico. 

Para Passalacqua la discusión ambiental no puede quedar atrapada en la urgencia económica ni en la tentación de los commodities de corto plazo. Su mirada parte de una advertencia concreta: priorizar únicamente la rentabilidad inmediata puede derivar en daños irreversibles sobre el territorio, como ya ocurrió —según ejemplificó— en países y regiones que avanzaron con procesos intensivos de deforestación para expandir la frontera agrícola.

“Yo entiendo lo de la soja, es un commodity, pero no podemos dejarnos tentar por el hoy; hay que pensar en el mañana”, planteó. En esa línea, citó el caso de Paraguay y también de Brasil, donde la pérdida de grandes superficies de bosque terminó generando consecuencias ambientales severas. “De tener una selva gigantesca se quedaron prácticamente sin nada, con mucha soja, pero sin bosque”, resumió.

El mandatario vinculó esa transformación con fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes. Recordó, por ejemplo, las inundaciones que afectaron al estado de Río Grande do Sul y especialmente a Porto Alegre, donde amplias zonas quedaron bajo agua. También mencionó los procesos de reforestación en São Paulo, donde —según señaló— se impulsan programas de replantación masiva tras décadas de deforestación.

Incluso puso como ejemplo a la provincia de Córdoba, desde donde buscaron apoyo de la Biofábrica Misiones para recuperar especies arbóreas luego de desmontes vinculados al avance agrícola. “Deforestaron para poner soja y después se les inundaba la provincia. Entonces hay que cuidarlo, muchísimo”, insistió.

En ese contexto, Passalacqua defendió el marco normativo ambiental de Misiones y sostuvo que la provincia construyó durante décadas una política de protección forestal y ecosistémica que hoy constituye una ventaja estratégica. Respondió así a sectores opositores que cuestionan algunas regulaciones vinculadas al uso del suelo y la preservación ambiental.

“Hay que conocer las leyes forestales que hay acá. Son muy buenas”, afirmó. Y subrayó que no se trata de una construcción reciente ni partidaria: “Son leyes de hace 40, 50 años, de hace 30, de hace 20, de hace 10; atravesaron todos los gobiernos”.

Para el gobernador, ese consenso histórico representa uno de los principales patrimonios institucionales de la provincia. “No debe haber provincia en el país que tenga tantas leyes de protección no solamente forestal, sino ambiental y ecosistémica”, sostuvo. Aunque admitió que toda norma es perfectible y debe ser debatida, defendió la base conceptual de esa legislación: desarrollo sí, pero con límites claros para preservar el capital natural.

“Eso es un orgullo, porque atraviesa todos los gobiernos”, concluyó, en una definición que busca reafirmar a Misiones como una provincia donde la política ambiental no es un eslogan coyuntural, sino una política de Estado.

La oferta libertaria aparece como seductora para tapar la crisis generada por la desregulación en la producción primaria yerbatera, por la que atraviesan también otras producciones cuya rentabilidad se redujo drásticamente por la suba de costos, energía y dólar planchado, lo que minimiza el impacto de la mejora exportadora. 

En la vereda opuesta al planteo ambientalista del gobernador Hugo Passalacqua, desde el espacio libertario emergen voces que proponen revisar el modelo productivo de la provincia con una mirada más orientada a la expansión agroindustrial y al aprovechamiento intensivo de la tierra.

El referente libertario en Misiones, Adrián Núñez, que hace unos días admitió la crisis en el sector primario por la desregulación yerbatera, ahora sostuvo que la reactivación no será homogénea entre sectores. Señaló que actualmente los rubros energético, petrolero y minero muestran un crecimiento acelerado, aunque admitió que no son actividades con fuerte demanda de mano de obra. En ese contexto, defendió la necesidad de generar condiciones para que sea el sector privado el principal motor de la recuperación.

“La generación de riqueza es del sector privado y el Estado, según nuestra visión e ideología, no tiene mucho que hacer”, remarcó, en línea con la concepción económica promovida por el presidente Javier Milei.

Para Misiones, Núñez planteó que uno de los ejes estratégicos debe ser la expansión del desarrollo agrícola y ganadero. “Hoy hay un boom con la carne, con lo cual Misiones tiene que ser protagonista en el desarrollo agrícola”, indicó, y agregó que la provincia debe “empezar a plantearse la explotación de la tierra”, al considerar que actualmente su aprovechamiento productivo está “muy limitado”.

En ese marco, abrió el debate sobre cultivos históricamente resistidos por sectores ambientalistas. “Habrá que plantearse la soja, habrá que prepararse en trigo, habrá que discutir distintos modelos productivos”, sostuvo, junto con la necesidad de fortalecer sectores como la metalmecánica y la industria metalúrgica.

Para el libertario, el debate de fondo es definir qué tipo de provincia quiere construir Misiones en los próximos años. “Vamos a discutir ideas sobre un modelo de provincia distinto. Se viene otro país, y Misiones no se va a quedar afuera de eso”, expresó.

También vinculó esa discusión con el modelo energético y con la necesidad de reconversión productiva. “El productor tiene que estar dispuesto a reconvertirse, todos tenemos que estar dispuestos a reconvertirnos. La provincia va a cambiar y estamos en ese proceso”, señaló.

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Mover la ficha (limpia)

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No perder centralidad. Encuentro Misionero comenzó a encender la chispa política, esa que permite discutir posiciones, buscar coincidencias y dejar de lado las disidencias en pos del bienestar general. El jueves último, antes del inicio de las sesiones de la Cámara de Diputados, en la Legislatura se vivió una reunión inusual, en la que los protagonistas fueron jóvenes, empresarios y profesionales. 

Desde un jóven médico que lleva su voluntariado a las colonias -encontró rápida sociedad con un oftalmólogo que se ofreció a sumarse-, escritores, influencers hasta empresarios, con un denominador común: pensar y priorizar el desarrollo de Misiones. En ese escenario se presentó el manifiesto fundacional de Encuentro Misionero, en el que se proclama que es posible otra forma de hacer política: con proximidad, con gestión continua y “despreciando las disputas del poder central”. 

Varios puntos resaltan en el manifiesto. La identidad que nace “desde la selva bordeada por ríos” y una definición que descarta la idea de “periferia”, y construye un espacio con rasgos propios con la determinación  de seguir avanzando sin tutelas impuestas desde el país central. 

Esa rebeldía atraviesa, destacó Carlos Rovira, los cimientos de la provincia, que fue una de las que declaró la Independencia un año antes que el país central, en el Congreso del Arroyo La China, en territorio oriental, donde hoy es Entre Ríos. Lejos de renegar de ese pasado, la propuesta de Encuentro Misionero se basa en capitalizar lo logrado, incorporando nuevas voces  “sin abandonar lo que funciona”. 

Es un reposicionamiento, una (re) evolución de la propia Renovación, que nació con la unidad de peronistas, radicales e independientes, superó la transversalidad y experimentó con fallidos blends y refresh.

La irrupción en el escenario político de esa evolución renovadora contrasta con la parálisis que exhibe hoy el Gobierno nacional, atado a la suerte de Manuel Adorni, envuelto en un escándalo de enriquecimiento, frivolidades y secretos palaciegos. “No lo voy a ejecutar para ganar una elección”, lo defendió el Presidente. El [reiterado] respaldo al funcionario investigado por presunto enriquecimiento ilícito y corrupción, a esta altura preocupa hasta a los más convencidos por las consecuencias electorales que genera el desplome en las encuestas, que arrastra al propio Javier Milei. La primera advertencia fue de Patricia Bullrich, en un intento por despegarse del deterioro acelerado en las encuestas. 

La desaprobación nacional alcanza el 64,5%, mientras que apenas el 34,3% aprueba la gestión libertaria. Siete de cada diez argentinos consideran que hace falta un cambio de gobierno, un dato que en cualquier otro contexto sería leído como una señal de crisis terminal. Sin embargo, la singularidad del escenario argentino reside en que ese rechazo no se traduce todavía en una alternativa consolidada, revela el último informe “Domingo de Datos” de la consultora Zuban & Córdoba.

Milei registra 64,5% de rechazo contra 34,3% de aprobación, prácticamente sin señales de recuperación respecto de meses anteriores. La serie comparada muestra que desde octubre de 2025 el oficialismo fue perdiendo respaldo de manera sostenida: pasó de 37,1% de aprobación a apenas 34,3%, mientras la desaprobación saltó de 62,8% a 64,5%. Manuel Adorni exhibe uno de los peores registros del tablero: apenas 16,5% de imagen positiva frente a 72,1% negativa. La corrupción que venían a desterrar, se convirtió en el principal foco de conflicto en el Gobierno, con Adorni como emblema que eclipsa otras causas, como $Libra, Andis o el 3% para la Primera Hermana.

Demian Reidel, con un pasado en JP Morgan y Goldman Sachs, amigo y economista más influyente del círculo íntimo de Javier Milei acaba de ser imputado por los gastos exorbitantes y lujosos realizados con la tarjeta corporativa de Nucleoeléctrica, empresa que presidía. Entre los gastos observados figuran 45 compras en free shops por un total de 5.957 dólares y 1,1 millones de pesos; 13 pagos a la firma Mar y Sombra SL, una empresa de servicios de playa en Valencia, por 212 dólares; además de transferencias por Mercado Pago, hoteles, pasajes aéreos, indumentaria y consumos en distintos países.

También aparecen adelantos en efectivo por 56 millones de pesos y gastos en el pub El Pirata, de Madrid, por 765 dólares.

La denuncia original fue presentada por la diputada nacional Marcela Pagano, quien sostuvo que incluso si los gastos hubiesen estado vinculados a viajes oficiales, los consumos resultarían incompatibles con el régimen normativo vigente en materia de viáticos.

Pagano -una de las libertarias más arrepentidas- también afirmó que Adorni es “el cajero de Karina Milei” y sugirió que cobró tres millones de dólares de la estafa con la criptomoneda Libra que promocionó Milei.

La legisladora del monobloque Coherencia, una de las denunciantes del jefe de Gabinete en la justicia federal, también le apuntó al secretario de Comunicación y Prensa, Javier Lanari, a quien tildó de “bolsero de Adorni”. Lanari es misionero, hijo de Carlos Lanari, ex presidente de la Sociedad Rural Misiones y hermano de Enrique, quien también entró a trabajar en el Estado con la gestión libertaria. Es un apellido que se escuchó mucho en estos últimos años. 

La Sociedad Rural de Lanari se alineó al proyecto macrista de convertir a Misiones en tierra a conquistar por la corporación Maizar, con el objetivo de exportar maíz a Brasil. Pretendían plantar 250 mil hectáreas, pero el proyecto quedó trunco por la resistencia de ambientalistas y la caída de Cambiemos. Ahora ese proyecto se retoma con los herederos libertarios -muchos ex macristas-, que quieren imponer el mismo plan, junto a soja y trigo para abastecer los pooles de siembra. El problema no es la soja ni el trigo, sino lo que trae aparejado. El macrismo, que también impulsaba la desregulación yerbatera que concretó la versión libertaria, nunca pudo explicar el impacto ambiental que traería aparejado ampliar la producción de maíz. Serían miles de litros de glifosato, lo mismo que demandaría la incorporación de trigo y de soja, que hoy no aparecen en el mapa productivo de Misiones. La dosis típica de glifosato oscila entre 2 y 4 litros por hectárea para malezas anuales, aunque puede aumentar hasta 15 o más litros en casos de alta resistencia o cultivos específicos 

Misiones inició un camino inverso, con el objetivo de erradicar el uso de agroquímicos. Pero no es el único punto de fricción: el modelo sojero no es compatible con el minifundio misionero y sólo tiene rentabilidad en grandes extensiones. Y la renta no se quedaría en la chacra, sino en los capitales inversores. 

Significaría la expulsión del pequeño productor de la chacra para darle entrada a dos o tres grandes grupos. Y también un profundo cambio de la provincia, tal como se la conoce, con rentabilidad para unos pocos. Pero de eso prefieren no hablar los promotores del modelo, ahora Adrián Núñez, antes Jerónimo Lagier. Sin embargo, están haciendo un trabajo de hormiga para sumar adhesiones, particularmente en el Alto Paraná, con el diputado Miguel Núñez como avanzada. Aunque la facción libertaria promete quedarse con el armado de “Misiones Productiva”.

Adorni, ex vocero devenido en Jefe de Gabinete está virtualmente callado, porque cada vez que enfrenta un micrófono -que no sea de los amigos-, es inevitable una pregunta sobre su nivel de gastos, la cascada de su piscina pagada cash en dólares black, sus flamantes propiedades o, incluso, su reciente distanciamiento con su esposa, que tomó distancia… por redes sociales. Una decadente novela libertaria con final incierto. Los únicos que todavía celebran al ex vocero son los misioneros Diego Hartfield, Adrián Núñez y Valeria Soczyuk.

En un intento desesperado por recuperar la iniciativa, el viernes hubo una conferencia de prensa encabezada por Adorni, junto al ministro de Economía, Luis Caputo y la de Seguridad, Alejandra Monteoliva. “Los empresarios hablan del riesgo Adorni”, inquirió un periodista. Y fue más allá: “¿Ustedes cobran sobresueldos? No hubo respuestas. Ni negativas.

El nuevo Super Rigi, anunciado de apuro y sin muchos detalles, no es otra cosa que más beneficios fiscales para los grandes capitales que inviertan en la Argentina, mientras que la economía real sufre una inédita caída, por la pérdida del poder adquisitivo y el aumento exponencial de los costos de producción.

El Rigi original no tuvo la explosión esperada y se concentró únicamente en minerales o petróleo, mientras que el resto de las economías regionales sobrevive en una extensa agonía, tanta que hasta la Confederación Económica de la Mediana Empresa, que hasta ahora había mantenido un piadoso silencio, salió a pedir que el Gobierno tome medidas de reactivación y baje la presión impositiva. 

Pese a los beneficios prometidos, de las 36 iniciativas presentadas en el Rigi original, hasta el momento, 22 continúan en evaluación oficial. En contraste, la Inversión Extranjera Directa está en niveles mínimos. Entre octubre y diciembre de 2025 hubo una salida neta de capitales de empresas extranjeras por 4.687 millones de dólares y la fuga de capitales en Argentina ha registrado niveles históricos en 2025 y principios de 2026 superando los US$ 23.000-25.000 millones, por encima de 2018 y aproximándose a crisis severas.

Caputo no tiene respuestas más que evasivas y atribuye la desconfianza al “riesgo Kuka”, al mismo tiempo que niega cualquier posibilidad de que vuelvan a ganar las elecciones. Incluso culpó a la sociedad por el explosivo crecimiento de la morosidad bancaria. “La gente pensó que la inflación iba a licuar las deudas“, dijo sin atender la pérdida del poder adquisitivo generalizada.

Esa caída de la actividad, obviamente se traduce en menor recaudación -ya van nueve meses consecutivos de caída real- y menos distribución de recursos federales a las provincias. 

Sin embargo, la decisión política en Misiones es sostener la actividad económica con todas las herramientas disponibles. En esa línea se inscriben el Ahora Chacra, el Ahora Verdulería y la continuidad de medidas de alivio fiscal para inyectar flujo de caja, particularmente a las pequeñas y medianas empresas, aunque las grandes también están recibiendo atención. 

La reedición de la línea de descuento de cheques a tasa cero con el Banco Macro para mejorar el precio de la materia prima yerbatera fue bien recibido por la industria, que necesita financiamiento barato. El objetivo es elevar el piso de la hoja verde a 301 pesos y el de la canchada 1.160 pesos. Además, este año se incorporó una nueva herramienta: los molinos que paguen el precio mínimo de la canchada también podrán descontar los cheques provenientes de supermercados por la venta de yerba elaborada. Pese a la urgencia libertaria por mostrar datos positivos que justifiquen los bemoles de la desregulación, la yerba mate atraviesa un momento crítico en el sector productivo y de expectativa en el consumo interno, que está por debajo de 2025 y de 2023, que fue el año récord y el último del mercado “regulado”. Solo las exportaciones salvan la ropa, aunque con una rentabilidad en jaque.

En el Gobierno provincial entienden que la yerba no será atendida por la Nación -lo descartó el propio Adorni- y que la estabilidad -difícil hablar de recuperación- es vital en el terreno, por eso las medidas de contención.

Nuevamente, es recuperar el centro de la escena, la iniciativa, que no haya reacciones, sino acciones. Esa parece ser la premisa en esta etapa preelectoral que vio nacer a Encuentro Misionero. Marcar la agenda política, parlamentaria y económica y ahí radica una de las principales diferencias con las oposiciones, que responden a una agenda externa, en la que Misiones aparece poco y nada o es considerada una zona “periférica” en los excel de Nación.

El año en la Legislatura arrancó con la toma de estado parlamentario del proyecto de Ficha Limpia, impulsado por Carlos Rovira, que es mucho más severo que el que se discute en Nación. El proyecto establece que no podrán ser candidatos quienes tengan condenas a pena privativa de libertad -aunque la sentencia no esté firme y aun cuando la pena sea de cumplimiento en suspenso- por delitos contra la administración pública, el orden económico y financiero, el orden democrático, la seguridad pública, delitos contra las personas, contra la propiedad, la fe pública, el ambiente y también por crueldad o maltrato animal.

Esto implica que quedarían alcanzados delitos como cohecho, malversación de caudales públicos, fraude contra la administración pública, negociaciones incompatibles con la función pública y enriquecimiento ilícito, además de delitos económicos, corrupción institucional y ataques al sistema democrático. También quedarán excluidos quienes figuren como deudores alimentarios morosos, quienes mantengan deudas exigibles con el fisco provincial o municipal y quienes tengan tres o más infracciones graves de tránsito acreditadas en los últimos dos años previos a la oficialización de listas. Uno de los puntos más novedosos es la incorporación de los ciberdelitos como causal de inelegibilidad automática. El proyecto prevé que no podrán competir quienes tengan requerimiento de elevación a juicio o prisión preventiva por delitos vinculados al mundo digital, como grooming, distribución de material de abuso sexual infantil, acceso ilegítimo a sistemas, fraudes informáticos y otros delitos tipificados en el Código Penal.

La propuesta suma además una exigencia inédita: un certificado de aptitud toxicológica obligatorio al momento de oficializar listas. El postulante deberá presentar estudios integrales sobre al menos cuatro matrices biológicas -orina, saliva, folículo piloso y sangre- para acreditar la presencia o ausencia de consumo de sustancias psicoactivas. En caso de antecedentes de consumo problemático, deberá acompañar certificación de alta terapéutica o rehabilitación exitosa. El gobernador Hugo Passalacqua se adelantó y decretó la obligatoriedad de narcotests preventivos para descartar el consumo de sustancias psicoactivas ilegales en los niveles de decisión política y fuerzas de seguridad. “Esta es una decisión directa para garantizar que cada persona con poder de decisión tenga la idoneidad y la ética que la familia misionera merece”.

No será la única iniciativa que causará revuelo. Rovira, quien anticipó que Encuentro Misionero acompañará la eliminación de las PASO, deslizó la posibilidad de discutir la ley de Lemas actual para transformarla en una boleta única con ley de lemas por partido. El ex gobernador recordó que la ley de Lemas surgió de un acuerdo del viejo peronismo con el viejo radicalismo y que con él en el Gobierno, se suprimió el capítulo para gobernador, posibilidad que incorporó ahora Salta, curiosamente cuyo gobernador, Gustavo Saenz, es aliado libertario.

El contraste con la agenda opositora es notable. El jueves los libertarios debutaron con una gaffe llamativa: pretendían que un dictamen ya aprobado vuelva a comisión porque ellos no integraban la Cámara cuando se trató originalmente. Un capricho que se da de bruces contra los principios democráticos.

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Decisiones trascendentales

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No fue un discurso más. Había una enorme expectativa por sus palabras, por el tono político y las miradas externas e internas. No defraudó ese interés. El mensaje del gobernador Hugo Passalacqua marcó un cambio de época en una de las políticas centrales: la rigurosidad fiscal. Instaurado en 2007, el pago a cuenta en los controles fiscales había sido un pilar que marcó a Misiones, para bien, en cuanto al control recaudatorio y para mal, en cuanto a las quejas empresarias y opositoras. En rigor, nunca se trató de una “Aduana Paralela”, sino de un pago a cuenta que obligó a exteriorizar la mercadería que compraban o pretendían ingresar. Un dedo en la llaga para muchos. 

El problema dejará de ser un tema de discusión, tras la decisión tomada por el Gobernador de que se levanten los controles ruteros. “Aclaro: No habrá más cobros de ningún tipo en los puestos de control, quedando los mismos únicamente para verificación de documentación”, insistió Passalacqua en el pasaje más sorpresivo de su mensaje de Estado ante la Cámara de Diputados. 

El anuncio, que rompe muestra una dinámica que choca con los dogmas, desarticula el andamiaje argumentativo de la oposición y las cámaras empresarias, que cuestionaban el impacto del pago a cuenta, que comenzó a cobrarse en 2007, hace casi 20 años. 

La exclusión, que será de oficio y sin necesidad de realizar trámite alguno, incluye a las pymes que en el año 2025 hubieran dado hasta 10 millones anuales de pago a cuenta y comprenderá a 16.500 pequeños y medianos contribuyentes sobre un total de 17.300 registrados. Dicho de otra manera: el 95% del padrón de contribuyentes queda excluido del pago. Además, las restantes 873 grandes empresas que quedan incluidas realizarán el pago a cuenta de forma global, digital, mensual y simplificada, lo que les significará un ahorro del gasto administrativo, agilizando además el tráfico de ingreso a la provincia. 

Finalmente, se dispone para los nuevos contribuyentes, la exclusión del pago a cuenta desde su alta, a efectos de atraer aún más inversiones legítimas a la provincia.

Además de la relevancia política, la decisión toma otra dimensión porque se toma en medio de una fuerte caída de los recursos federales y de la recaudación propia.

En el primer bimestre Misiones registró una recaudación propia de impuestos y tasas varias por $179.166 millones, cifra que equivale a una  variación real negativa de -23,4% respecto a igual período del año anterior. En términos de variación relativa, se trata del peor primer bimestre desde 2006. Visto en moneda constante, la recaudación de 2026 es la más baja desde el año 2020. Entre enero y febrero, la provincia registra una pérdida de más de $40.000 millones en términos reales, explicada por la baja tanto en la coparticipación como en la recaudación propia. Solo en enero, la caída total real fue de $43.492 millones, y en febrero de $41.159 millones interanual. 

Según los datos oficiales, este desequilibrio se profundiza al observar los montos que los misioneros aportan por mes en impuestos nacionales (IVA, ganancias y cheques): cerca de $476.000 millones, de los que sólo retornan $170.000 millones, en concepto de coparticipación. El impacto se acentúa porque, históricamente, la Nación compensaba esa asimetría financiando obras de infraestructura, viviendas y programas de incentivos. Hoy ese escenario cambió. La caída drástica de las transferencias y la paralización de las obras nacionales significan que el Estado nacional concentra en sus arcas los recursos que antes redistribuía. Hoy las provincias son las que deben cubrir esa ausencia. 

El Gobernador venía masticando la reforma fiscal desde hace varias semanas y la preparó como anuncio estelar de su mensaje legislativo. Además del impacto en el discurso opositor, la medida también apunta a demostrar que la caída del consumo y los precios altos poco y nada tienen que ver con la política fiscal de Misiones, sino a decisiones que se toman en Buenos Aires. 

La distancia que tenemos con las políticas implementadas desde Nación, es similar a la distancia geográfica que nos separa de la capital. La gestión política va mucho más allá de lo macroeconómico. Se construye sobre una lectura profunda y constante, conectados cara a cara con la gente que nos marca una agenda propia, alejada de los ruidos y videos virales de redes sociales”, describió Passalacqua.

Y los datos sustentan esa posición. Desde diciembre de 2023, el padrón de Convenio Multilateral en Misiones creció diez por ciento, sumando 4.600 nuevas firmas (entre empresas, PyMEs y unipersonales) que hoy eligen operar en la provincia. Mientras Misiones suma firmas, la tendencia nacional es drásticamente opuesta: en el resto del país, este padrón de contribuyentes cayó en casi 18 mil, detalló Passalacqua. ¿Cómo puede coincidir ese dato con el discurso de que Misiones ahuyenta inversiones?

Passalacqua fue más allá en rebatir los argumentos opositores -libertarios- y exhibió datos que colocan a Misiones lejos de los primeros lugares en la presión fiscal. 

Misiones está en la mitad de la tabla, exactamente en el puesto 13. “Hay 12 provincias que cobran una alícuota superior a nuestro 4,5%. Y la diferencia de fondo es que varias de esas jurisdicciones con impuestos más altos hoy están emitiendo bonos para tapar agujeros financieros o tienen peores calificaciones de riesgo crediticio internacional. Nosotros, con un enorme esfuerzo propio, elegimos el camino del orden, cumpliendo nuestras obligaciones sin hipotecar el futuro”, remarcó. 

La novedad sorprendió en el recinto, donde los diputados parecieron no tomar dimensión del cambio. Incluso, los más acérrimos opositores quedaron en una suerte de offside argumentativo. Otros, como el ex tenista Diego Hartfield optaron por relatar la noticia por las redes sociales desde el confort de su hogar, su lugar elegido para “hacer política”. E ironizar sobre los anuncios. “Sobre el programa Ahora Sepelios prometo no hacer ningún comentario. Solo leeré los vuestros”, se mofó el especialista financiero. 

Los programas Ahora son una herramienta fundamental para sostener el consumo y aliviar a miles de familias misioneras, ante el incesante aumento diario de precios y costos. 

El primero fue el Ahora Pan en 2018, que permite hoy tener el pan más barato de la Argentina, en un acuerdo con las panaderías a cambio de mitigar el costo de la electricidad. Passalacqua anunció varios nuevos capítulos, como el Ahora Chacra, el Ahora Verdulería y el Ahora Sepelios, que permitirá a trabajadores, autónomos o monotributistas, todos los días de la semana, pagar los servicios en hasta 6 cuotas sin interés y con reintegro de hasta el 25% con tarjetas de crédito y otras alternativas de pago. 

Cada uno de los planes impacta en el consumo. En 2025 generaron ventas por 105 mil millones, representando más del diez por ciento del total de ventas minoristas. A la Provincia le cuesta 775 millones de pesos al mes mantener el financiamiento. Pero en una una familia misionera de cuatro integrantes puede representar un ahorro combinado de hasta 273.000 pesos mensuales, equivalente al 23% de su ingreso. “Este ahorro cotidiano es un respiro económico vital para que nuestras familias lleguen a fin de mes en este contexto”, remarcó Passalacqua. 

Llegar a fin de mes es una odisea para millones de argentinos y miles de misioneros. La actividad económica se desploma a diario y el cierre de empresas que no logran “reconvertirse” es abrumador. No es una actividad en particular, sino una realidad transversal a toda la economía. “Nunca… lo que nunca me pasó en la vida, para el mes de junio, ni una sola reserva. Saqué una promoción del 40% con unos precios increíbles. Ayer recién a la noche a última hora ingresaron dos reservas para el 25 de junio al 29. Pero viene horrible la mano, viene horrible la mano”, contó un hotelero de Iguazú, asombrado por la parálisis de la actividad.

En contraste, la eliminación del pago a cuenta de Ingresos Brutos puede reactivar la actividad. El grupo inversor del hotel Marriot que se construye en Iguazú debe traer todo el sistema antiincendios. Lo iba a importar desde Córdoba, con una inversión de 130 mil dólares. El pago a cuenta le significaba inmovilizar cerca de 10 millones de pesos, que ahora volcará a comprar insumos en Misiones. La operación se hará en julio. 

En el sector industrial también fue bien recibida la noticia. No sólo por la supresión del pago a cuenta, sino por la exención a la salida de productos desde la provincia. Una yerbatera que acumulaba 1.200 millones en retenciones y analizaba mudar su sede a la provincia matriz, ahora revisará sus planes.  

La yerba también tuvo un capítulo en el mensaje de Passalacqua. “Esta desregulación no es libertad, es una asimetría profunda que deja el escenario donde se permite que el pez grande se devore al más chico”, sentenció el gobernador. En una respuesta tácita al presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate, el libertario Rodrigo Correa, Passalacqua insistió en que “la crisis SI EXISTE (la mayúscula es del Gobernador) pero no la están pagando todos por igual”.

El mandatario le puso números a la desregulación. “Hace exactamente un año pedíamos en este mismo lugar 505 pesos y ese valor hoy sería $700 por el kilo de hoja verde. El ajuste castiga al eslabón más vulnerable, el productor, mientras el sector industrial mantiene sus márgenes. Estamos hablando de 400 mil millones de pesos que dejan de ingresar a nuestra economía. Es dinero que ya no llega a la despensa, a la carnicería del barrio. La plata que siempre da vueltas, ya no gira porque no hay, deja de llegar, el yerbatero la deja de percibir”, detalló. 

La provincia ya demandó al Estado Nacional para restaurar las facultades del INYM; ahora también lo están haciendo varias asociaciones gremiales yerbateras, con el respaldo provincial. La Justicia federal posadeña, que en primera instancia había intervenido, ahora dilata una definición y, por el contrario, partió la demanda en varias partes, entre Oberá e Iguazú, lo que genera más desasosiego a los productores. 

En las próximas horas habrá nuevas medidas para la yerba mate, en la búsqueda de inclinar la balanza para subir el precio. No serán los 700 pesos, pero habrá herramientas financieras y de gestión apuntadas a secaderos y molinos para elevar el precio de referencia, bastante por encima de los valores actuales.  

Passalacqua abrió y cerró su mensaje con referencias al tiempo político que se vive de cara a las elecciones de 2027. “Misiones se ha consolidado como precursora de una idea que el Santo Padre, el Papa Francisco, supo bautizar como la “Cultura del Encuentro”, comenzó, en velada referencia al Encuentro Misionero lanzado hace unas semanas. “Les aseguro que tengo la fortaleza y la templanza necesarias para navegar estos tiempos difíciles hoy y mañana”, cerró. No hacen falta muchas lecturas subterráneas. El discurso tuvo una enorme carga simbólica, que reveló el estado de situación de la economía y medidas para mejorar lo que se pueda mejorar, con recursos propios. “Todos los logros alcanzados son el mérito del enorme esfuerzo de la gente, de los intendentes que
siempre están y del reflejo de una cohesión y una visión de Estado que se han sostenido en el tiempo. Iniciativas claves que fueron proyectadas bajo la visión del ingeniero Rovira, otras se consolidaron durante la gestión de Closs, y muchas otras han sido impulsadas por el doctor Herrera y sus respectivos equipos de trabajo”, remarcó Passalacqua.

El contraste fue fuerte con lo que sucedió en el Congreso, donde Manuel Adorni tuvo que defender la gestión libertaria. El jefe de Gabinete, acorralado por las denuncias por enriquecimiento acelerado y gastos VIP, repitió el esquema del propio Presidente: sencillamente hacer oídos sordos de los gritos de la realidad. Sobre la yerba, negó una crisis, descartó asistir a los productores y recomendó a los industriales ir a los bancos a financiarse para cubrir la rentabilidad perdida.

Lo más saliente que dejó su paso por el Congreso, además de nuevas revelaciones de la lujosa vida que ostenta junto a su pareja, fue un desliz, o quizás una advertencia: su informe incluyó un minucioso informe sobre los gastos de una tarjeta corporativa de Nucleoeléctrica. Gastos por 313.000 dólares en menos de un año en consumos que incluyen hoteles de lujo, free shops, peluquerías, discotecas, servicios de playa y compras en tiendas de ropa en distintos países. Los gastos corresponden al período comprendido entre marzo de 2025 y febrero de 2026, etapa que coincide casi por completo con la gestión de Demian Reidel al frente de la empresa estatal. Según el documento, la cuenta identificada bajo el número 338402 acumuló consumos que exceden ampliamente los gastos operativos habituales de una misión corporativa y abren interrogantes sobre los mecanismos de control interno. Reidel es uno de los asesores más cercanos, influyentes e íntimos amigos del presidente argentino Javier Milei.

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La selva como activo: la empresa que consiguió US$7 millones para restaurar bosques en Misiones

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En una provincia donde históricamente la riqueza se midió por lo que se extraía del monte -madera, yerba, té, tabaco o biodiversidad convertida en recurso-, está sucediendo una transformación silenciosa. Tardará años en verse, pero que comienza a transformarse en un legado a perpetuidad. En lugar de cortar monte, de expandir la frontera agraria, hay quienes vieron el negocio en reforestar, en cuidar, en replantar monte caído. Y el negocio está funcionando: consiguió inversiones por siete millones de dólares. 

La firma detrás de esta transformación es Nideport, que encontró en Misiones el laboratorio perfecto para desarrollar créditos de carbono de alta integridad. Hace seis meses, el proyecto Selva Paranaense Vida Nativa – GS1, desarrollado por la empresa Nideport, obtuvo la certificación internacional de Verra bajo los estándares VCS (Verified Carbon Standard) y CCB Gold Label (Climate, Community & Biodiversity – Nivel Oro), el máximo nivel de reconocimiento global por su impacto en clima, comunidad y biodiversidad.

La certificación de 138.000 créditos de carbono (VCUs) posiciona a Vida Nativa como uno de los proyectos de restauración de selvas tropicales más grandes del mundo y el primero de bosque nativo en Argentina en alcanzar este nivel de validación. La certificación abarca dos años, 2021 y 2022, sobre la retención de emisiones en la selva misionera.

Verra -la misma entidad que certifica los bonos de carbono del programa jurisdiccional de Misiones– garantiza que estos créditos poseen trazabilidad, adicionalidad y permanencia verificable, lo que les otorga credibilidad y competitividad en los mercados internacionales.

Juan Núñez -junto a su socio Tomás Gutiérrez– es uno de los empresarios detrás de uno de los proyectos más singulares de la nueva economía verde argentina: transformar la recuperación de bosque nativo degradado en un activo rentable, escalable y financieramente sostenible.

No podíamos depender de la filantropía. Salvar la selva tenía que ser rentable, porque si no, nunca iba a escalar”, resume, con una frase que funciona como manifiesto de época. “Entendíamos que la filantropía para nosotros no era el camino y que también para que eso sea escalable necesitamos que tuviera rentabilidad. Como cualquier negocio”.

No habla desde el ambientalismo tradicional. Es abogado, viene del mundo de la tecnología y la seguridad, con formación en Israel y trayectoria lejos del universo forestal. Pero encontró en la crisis climática una certeza brutal: el sistema natural del planeta ya no logra regenerarse solo.

“Los umbrales biológicos ya están prácticamente cruzados. El mundo ya no se regenera naturalmente”, dice. “La economía global depende mucho de lo que sucede con los bosques, con la producción incluso hídrica de los ríos y demás, tienen origen en los bosques”.

Juan Núñez y Tomás Gutierrez son los socios fundadores de Nideport, que certificó bonos de carbono en Misiones.

Y allí nació la pregunta fundacional: si toda la economía global depende de los bosques -del agua, del clima, de los suelos, de la biodiversidad-, ¿por qué restaurarlos no podía ser también un gran negocio?

La respuesta apareció en el mercado de créditos de carbono.

Ese sistema, consolidado tras el Protocolo de Kioto y luego reforzado por el Acuerdo de París, permite que empresas que emiten dióxido de carbono compensen su huella comprando créditos generados por proyectos que capturan o evitan emisiones.

Pero no todos los créditos son iguales.

Nideport eligió trabajar en el segmento más exigente y más valorizado: créditos asociados a restauración real de naturaleza, con impacto medible en biodiversidad, trazabilidad tecnológica y licencia social validada con comunidades locales.

“Hoy el mercado está orientado a créditos que restauran la naturaleza. Eso es lo que hacemos nosotros”, explica. “Es un tipo de producto barra servicio ideado para hacer un negocio detrás de restaurar el planeta”.

La compañía emite créditos certificados bajo estándares internacionales de máxima exigencia, entre ellos Verra, principal referencia global del mercado voluntario de carbono, además de la distinción CCB Gold -la máxima calificación por impacto positivo en clima, biodiversidad y comunidades- y una calificación A de Sylvera, que la ubica entre los proyectos IFM de mayor integridad y desempeño del mercado .

La sustentabilidad en Nideport, se construye con datos. La empresa desarrolló una plataforma tecnológica propia basada en inteligencia artificial, drones autónomos y monitoreo forestal en tiempo real que permite supervisar grandes extensiones de bosque y detectar amenazas ambientales antes de que se conviertan en daño irreversible.

Cada árbol plantado está georreferenciado. Cada avance del bosque puede medirse y cada riesgo puede anticiparse.

La estructura incluye tecnología LiDAR, fotogrametría, sensores IoT para detección temprana de incendios e intrusiones, cámaras trampa, cámaras en vivo, imágenes satelitales y protocolos de seguridad orientados a prevenir incendios, monitorear deforestación y detectar incluso caza furtiva en zonas críticas .

Además, incorporan blockchain para garantizar transparencia y trazabilidad total de los créditos emitidos, una condición central en un mercado donde la credibilidad define el valor.

Misiones no es el único territorio en el que invierten. En Uruguay están en la etapa de planificación, gestión y análisis de nuevos ecosistemas y proyectan una expansión global con más de 2 millones de hectáreas evaluadas en múltiples países. 

El desembarco en Misiones no fue casual. Uno de los founders tenía tierras en la provincia y fue el anzuelo. Luego, ante complicaciones sucesorias, iniciaron la búsqueda de nuevos campos y encontraron una oportunidad única en el norte misionero: superficies de bosque nativo degradado por décadas de tala selectiva.

“Entendiendo que había una gran oportunidad en Misiones por toda la actividad forestal de bosques nativos”, relata.

No se trata de selva virgen, pero tampoco tierra perdida. Territorios donde todavía sobrevive entre el 20% y el 30% de la biomasa original de un bosque prístino.

“Buscamos tierras que compatibilicen con la emisión de crédito de carbono y que impliquen la necesidad de restaurarlas. Ese es el punto”, explica. “En nuestro caso, en el primer campo que estamos desarrollando, la biomasa está más o menos en un 20% de un bosque prístino”.

Su proyecto insignia es Vida Nativa, en San Pedro, frontera con Brasil: una intervención de 22.878,5 hectáreas sobre el Bosque Atlántico misionero, uno de los ecosistemas más biodiversos y amenazados del continente .

Se trata de una ex forestal belga atravesada por cuatro sierras, con una geografía compleja y una biodiversidad que aún resiste: más de 50 especies endémicas y al menos diez especies en peligro de extinción, incluido el yaguareté .

El modelo fue de arrendamiento con opción a compra. “El arrendamiento genera la rentabilidad que tenía por la extracción de madera, pero con muchos menos conflictos y riesgos”, explica Núñez. “Después adquirimos la tierra y ya la preservamos a perpetuidad”.

Plantar no alcanza: restaurar lleva décadas

Hablar de árboles puede sonar simple. No lo es. La restauración ecológica seria no consiste en plantar especies en línea para una foto institucional.

Implica entender el suelo, los doseles, la dinámica, los corredores biológicos y la recuperación funcional del ecosistema.

En Nideport comenzaron con ensayos en 2021. En 2022 iniciaron plantaciones.

Entre 2023 y 2024 ya superaron los 40.000 árboles nativos plantados y mantienen una proyección de 100.000 árboles para 2026.

“Queremos alcanzar los 100 mil árboles por año, pero con rigor científico. Primero hay que entender el suelo y cómo responde el bosque”, explica. “Hoy ya estamos en 30 mil árboles por año”.

La intervención cubre entre 200 y 300 hectáreas por año, dependiendo del nivel de degradación y de la presencia de “bambucias”, esas etapas de transición natural del monte.

Restaurar completamente un bosque puede llevar entre 20 y 60 años. En algunos casos, incluso siglos.

“La selva puede tardar entre 500 y 1000 años en restaurarse sola. Nosotros aceleramos ese proceso”, dice.

Además, el proyecto ya incorporó una estrategia de conservación a 100 años, una definición poco habitual incluso dentro del mercado internacional de carbono .

Lo que empezó como una idea entre amigos durante la pandemia terminó atrayendo a uno de los fondos más relevantes de América Latina.

“Surge de un grupo de amigos. A mí particularmente se me ocurre que no podíamos ir por la filantropía. Ya conocía el mercado de créditos de carbono por otro inicio de negocio y empezamos a plantear esa idea. Nos agarra la pandemia y en lugar de dedicarle tiempo a Netflix decidimos empezar a desarrollar el modelo”, recuerda.

Draper Cygnus -ligado a Tim Draper, histórico inversor de Tesla y SpaceX- tomó participación en la compañía. Hoy posee el 10%.

En total, entre equity y deuda de impacto, Nideport levantó cerca de siete millones de dólares.

Entre los inversores figuran además Koi Ventures, Antom.la, Alma Vest y Embarca, fondos vinculados a innovación climática y capital de impacto .

Ese capital permitió desarrollar tecnología propia, certificar créditos de carbono -una barrera que muchos proyectos nunca logran superar- y comenzar la fase de retorno. Hoy el negocio ya es rentable.

“Sí, es un negocio rentable. Supera el 40% de retorno”, afirma. “Ya somos un proyecto que logró certificar créditos de carbono, algo que muchos desarrolladores nunca llegan a conseguir”.

Pero advierte: no es un negocio rápido. Requiere paciencia, certificación, tiempo y credibilidad.

No hay greenwashing posible cuando se trabaja con estándares internacionales serios.

En tiempos donde la sustentabilidad suele reducirse a discursos corporativos, Núñez insiste en una premisa poco habitual en el mundo financiero: antes que cualquier aprobación política, importa la licencia social.

Antes que cualquier oficina pública. Primero, la comunidad Mbya.

“Lo importante para nosotros es que el cacique y la comunidad nos den su consentimiento con la comunidad. Eso está antes que cualquier político o estructura de gobierno, los dueños ancestrales de la tierra”, afirma.

Y profundiza: “Eso es el modelo principal. Una vez que tenemos la licencia social, que fue lo primero que hicimos antes de tocar cualquier planta o poner un pie en la tierra, logramos esa aprobación”.

La comunidad Tekoa Alecrín fue el primer actor consultado y hoy forma parte estructural del proyecto, junto al trabajo con cooperativas locales, fortalecimiento comunitario, acceso al agua potable, mejoras habitacionales tradicionales, apoyo educativo y empleo local.

“Nos juntamos con la comunidad, con las cooperativas locales, con el intendente de San Pedro que tiene una apertura muy interesante, y con esa base de licencia social ya estamos conformes”, explica.

Después llegaron las cooperativas, el municipio y recién luego el resto del sistema institucional. En el negocio del carbono, sin legitimidad territorial, no hay proyecto posible.

La burocracia argentina y la urgencia del planeta

Misiones avanza en una estructura provincial para créditos de carbono. La Nación también tiene registros y marcos regulatorios.

Pero para Núñez, el problema sigue siendo la velocidad. “Misiones está recién teniendo una estructura bastante sólida”, señala. “La Nación tiene un tratamiento sobre los créditos de carbono y un registro, pero son realmente estructuras muy burocráticas. Llevamos años en conversación”.

Y ahí aparece una tensión profunda entre la urgencia climática y la lentitud estatal.

Mientras el planeta pierde entre 10 y 20 millones de hectáreas de bosque por año, la regulación suele caminar a velocidad de expediente.

“Si tuviésemos un mercado de créditos de carbono regulado como existe en Japón, en Paraguay o en México, estaríamos en la panacea, pero bueno, es la Argentina”, ironiza Núñez.

“La humanidad necesita restaurar 2.500 millones de hectáreas de bosques desaparecidos”, advierte.

La visión corporativa ya está planteada con una meta concreta: restaurar 45 millones de hectáreas hacia 2035 y consolidarse como referente regional en soluciones climáticas basadas en la naturaleza .

Núñez no evita hablar del contexto político ni de la mirada ambiental del Gobierno nacional.

Sabe que el presidente Javier Milei tiene una visión distante respecto del cambio climático y la agenda ambiental, pero asegura que eso no modifica la convicción de la empresa.

“El Presidente tiene su visión sobre el planeta y sobre lo que es el cambio climático, la restauración ambiental; nosotros tenemos la nuestra”, afirma.

Y remata con una definición que resume su postura: “Así como él no lo frena a nadie, nosotros tampoco, y veremos el impacto que tiene cada uno en el tiempo”.

El legado: devolverle algo a la tierra

Hay una frase que atraviesa toda la conversación y que define más que un modelo de negocios.

“Nosotros generamos recursos naturales donde la mayoría de los modelos se basan en extraer recursos naturales”, dice.

Núñez sabe que el capitalismo define las reglas actuales del juego. Y si la única forma de salvar bosques es que salvarlos sea rentable, entonces prefiere jugar ahí.

“Ojalá que los árboles no tuviesen que pagar por ser salvados. Esto lo hablamos mucho internamente. Nosotros no creamos eso ni pusimos eso ahí”, admite.

“De alguna manera nuestro trabajo y nuestro fundamento es devolver a la tierra lo que está quitando la humanidad”, sostiene. “No sé si es una mochila que nos corresponde, pero sí que asumimos”.

Y concluye con una mirada de largo plazo: “Yo creo que las generaciones futuras particularmente no nos lo van a agradecer. Hoy no sé si se siente tanto, pero estamos muy convencidos de lo que hacemos”.

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