Juan Carlos Argüello

Periodista, director de Economis

Marcar territorio

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Por estas horas el gobernador Hugo Passalacqua define el Presupuesto 2027 con el equipo económico. Será, a priori, el primero que ejecutará con su visión unívoca en la formalización de un nuevo tiempo político. Sin embargo, no habrá que esperar “grandes novedades” en la ley de Leyes, ya que el rumbo se marcó con la supresión y fusión de ministerios que se puso en marcha esta semana y que tendrá rigor pleno cuando amanezca agosto. Tres ministerios menos -Cambio Climático, Agricultura Familiar y Energía- y la absorción de esas áreas en dos “superministerios” que tendrán mucho más fortaleza: Agro y Hacienda. 

La premisa va más allá del ajuste, ya que apunta a la eficientización; evitar superposiciones;  lagunas estancas y gasto disperso en los mismos destinatarios.  

Esa reestructuración también conlleva un reordenamiento político con el control de áreas clave como Energía de Misiones y la Agencia Tributaria y la incorporación de intendentes al gabinete, que le dan músculo al “Movimiento” de cara a 2027. En reemplazo de Virginia Kluka, en Energía asumió el intendente de Montecarlo, Julio Barreto, acompañado por José Luis Garay, ex intendente de Dos de Mayo y ex ministro del Agro. Matías Vilchez, intendente de San Javier, reemplazó a Liliana Rodriguez, quien llegó al cargo en 2022 bajo la gobernación de Oscar Herrera Ahuad. Se suman a Carlos Sartori, el primer alcalde en sumarse al plantel, como jefe de Gabinete. 

En la Agencia Tributaria salió Belén Gregori y será director Héctor Rubén Chesani, un contador con más de 30 años de experiencia y un bajísimo nivel de exposición pública. Chesani seguirá acompañado por Gabriel Petta, otro funcionario de bajo perfil, pero enorme influencia política en el organismo recaudador y con fluidos contactos con el mundo económico fuera de la abstracción de los números. 

En el Ministerio de Hacienda también hubo modificaciones en el área de infraestructura. El Ejecutivo desplazó de la Dirección General de Arquitectura al arquitecto Sergio Bresiski, quien llegó a la administración pública en la oleada neo-blend. Además dejó sin efecto la designación de Magalí Cabrera como directora de Infraestructura y nombró en ese cargo al arquitecto Juan Carlos Balsari, otro funcionario de larga carrera, completando así la renovación de la conducción técnica del área.

El golpe de timón no es, sin embargo, el más fuerte. Ocurrió por otro carril. Passalacqua mostró el rumbo en medio del debate por la reforma de la ley de tierras, mal bautizada por la Nación como de “Inviolabilidad de la propiedad privada”. Convocó a los senadores Sonia Rojas Decut y Carlos Arce para indicarles que voten en contra de la reforma que hasta ahora los había tenido como partícipes de la discusión y redacción, ya que considera que afecta la soberanía y pone en riesgo los recursos naturales misioneros. La posición de Passalacqua es defendida por intendentes, ex intendentes y ambientalistas. 

Los senadores del bloque misionerista -que podría cambiar de nombre y composición- admitieron en principio, votar en contra del artículo 3, que amplía la extranjerización de la tierra. Passalacqua marcó así el principio de una relación distinta con la Nación. Ya no habrá alineamiento automático con el oficialismo, línea que prefería Carlos Rovira cuando lideraba el extinto Frente Renovador. La otra pulseada se dará en la Legislatura provincial. Si se insiste en la reforma a la ley de Lemas y la propuesta de Ficha Limpia, habrá un encontronazo. Los diputados alineados en el Movimiento, votarán en contra, ya que se consideran ambas, con trazos antidemocráticos inadmisibles. El nuevo bloque también será una muestra de volumen: serán más de diez integrantes, lo que dejaría a los representantes de Encuentro Misionero en franca minoría. 

La reforma a la ley de Tierras impulsada por Javier Milei se propone derogar los artículos 8, 9 y 10 de la ley actual,  esto implica eliminar el límite del 15% a toda titularidad de dominio o posesión de tierras rurales en el territorio nacional, provincial y municipal por parte de extranjeros.

También suprime el límite del 30% de ese porcentual para personas de una misma nacionalidad extranjera y el tope de 1.000 hectáreas (o su equivalente en zona núcleo) por titular extranjero.

Asimismo, permite el acceso a cuerpos de agua, ya que al derogar el artículo 10, se elimina la prohibición para que extranjeros sean titulares de tierras que contengan o sean ribereñas de cuerpos de agua de envergadura y permanentes. 

Cada punto tiene un enorme impacto en Misiones, con 90 por ciento del territorio como frontera con países extranjeros y un enorme reservorio de agua y biodiversidad, que son, en definitiva, activos económicos clave para la provincia. 

En contraste con el reclamo ambientalista y de los intendentes, el senador PRO-libertario, Martín Goerling anticipó que votará a favor de la ley. Goerling rechazó esa interpretación. Explicó que la iniciativa no modifica la legislación vigente desde 1944 que declara a Misiones zona de seguridad de frontera, por lo que cualquier adquisición de inmuebles por parte de ciudadanos extranjeros continuará requiriendo autorización estatal.

“Ningún extranjero va a poder comprar un metro de tierra en Misiones sin autorización. Eso no cambia”, sostuvo el único de los oficialistas misioneros que defendió la ley: Diego Hartfield y Maura Gruber, hacen mutis por el foro. El ex tenista sólo se dedica a retuitear en redes sociales. 

Goerling también negó que la reforma implique una desprotección de los recursos hídricos, los bosques o las áreas de conservación.

El eje de la defensa de Goerling es que la reforma elimina la intervención directa del Estado nacional en la fijación de límites generales y devuelve a cada provincia la capacidad de definir su propia política sobre la propiedad rural.

Según explicó, la actual ley, sancionada en 2011, estableció un límite del 15% para la propiedad extranjera tanto a nivel nacional como por departamento, sin contemplar la participación de las provincias en esas decisiones.

“La ley vigente define desde Buenos Aires quién puede comprar tierras en Misiones. Esta reforma les devuelve explícitamente esa potestad a las provincias”, afirmó.

Mismo argumento dio Patricia Bullrich, su jefa política. La senadora dijo que “le damos a Misiones un atributo que hasta hoy no tenía. Conservará plena jurisdicción y dominio sobre el recurso natural y podrá establecer su normativa sobre zonas vendibles a extranjeros”. 

Misiones estará mejor, promete Bullrich. Pero el problema no radica en la generosidad libertaria, ni en que el Gobierno “le de” a Misiones o a cualquier provincia más “atribuciones”. El problema es que se corren los límites actuales, que están acordes a otros similares de países del “primer mundo”. Y que esas atribuciones queden en manos de las provincias no implica una garantía de nada. Hoy Misiones asume una posición de custodia. Mañana puede gobernar otro y poner en oferta tierras y recursos naturales. 

Limitar la venta de tierras a extranjeros no es una excentricidad argentina ni un gesto de aislamiento: es una política habitual en países tan distintos como Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Brasil, México, Suiza o Dinamarca. Algunos fijan cupos, otros exigen autorización estatal y varios directamente prohíben la propiedad foránea en fronteras, costas, áreas rurales o zonas estratégicas. La discusión, entonces, no es inversión sí o inversión no, sino algo mucho más profundo: si un Estado conserva el derecho de decidir quién puede controlar su suelo, su agua, sus recursos y su frontera. La tierra no es una mercancía cualquiera; es territorio, soberanía y poder. 

La última gran discusión por los límites a la extranjerización tuvo protagonistas misioneros: allá por 2003, los radicales Hernán Damiani, Nilda Sodá y Raúl Solmoirago -los tres ya fallecidos- habían presentado un proyecto para limitar la venta de territorio. Hoy ese partido hace silencio en el debate. 

La ley de “Inviolabilidad” es, en sí misma, una radiografía del modelo libertario: facilita que capitales extranjeros accedan a la tierra argentina, al mismo tiempo que el Gobierno quiere ponerle precio al acceso a la salud y la educación de quienes cruzan la frontera buscando atención o una oportunidad. Libre circulación para el capital, pero no para las personas.

La reforma que se tratará el 6 de agosto todavía sin votos garantizados, es clave en su esquema de relacionamiento con Estados Unidos e Israel y para “atraer inversiones”, que, hasta ahora son escasas. Pese a todas las flexibilizaciones, de acuerdo con estimaciones privadas, de los casi 124.000 millones de dólares en proyectos anunciados con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, apenas unos 7.881 millones se desembolsarían efectivamente durante los próximos dos años. Esa cifra representa apenas el 7,2% del total previsto y equivale aproximadamente al 1,5% del Producto Bruto Interno.

La mayor parte de los proyectos aprobados corresponde a hidrocarburos, minería e infraestructura energética, principalmente en Río Negro y Neuquén. Tres emprendimientos explican alrededor del 60% de las inversiones previstas para los próximos dos años, una característica que reduce el efecto multiplicador sobre el resto de la economía. 

En contraste, la economía se sigue derrumbando. El consumo no repunta y las ventas en supermercados registran caída tras caída. En mayo las ventas en los grandes supermercados alcanzaron los $  2,50 billones, con un descenso real del 0,7% interanual, la quinta baja consecutiva. En Misiones, las ventas totalizaron $ 25.423 millones y en relación con igual mes del 2025 mostraron una caída del 14,3% real (la segunda más fuerte  del país), lo que marca la decimotercera caída consecutiva

Los patentamientos también exhiben otra muestra de la contracción. Durante el segundo trimestre se patentaron 31.127 unidades, lo que representó una caída interanual del 15,1%, la segunda contracción más importante de 2026, únicamente superada por la registrada en mayo (-24%). En el acumulado anual, el segmento mantiene una baja del 9,3%.

Sin datos que alimenten la euforia del ministro de Economía, Luis Caputo, quien dijo en varias oportunidades que la Argentina estaba ante los mejores 18 meses de la historia económica, la calle refleja exactamente lo contrario: en mayo la mora bancaria marcó un nuevo récord. 

La morosidad de los créditos otorgados a las familias continuó aumentando durante mayo y alcanzó el 12,8%, de acuerdo con el último Informe sobre Bancos publicado por el Banco Central de la República Argentina. El indicador avanzó 0,7 puntos porcentuales respecto de abril y se ubicó 8,3 puntos por encima del mismo mes de 2025. De esta manera, el nivel de irregularidad quedó cerca de triplicar el registro interanual. La mora de las financiaciones otorgadas a empresas se ubicó en 3,5% durante mayo, lo que representó una suba de 0,1 puntos porcentuales frente a abril.

En términos interanuales, el indicador empresarial aumentó 2,5 puntos porcentuales.

Quizás eso explique la urgencia libertaria por conseguir éxitos en el Congreso. Ahora el desregulador Federico Sturzenegger se prepara para avanzar sobre la carne -lo que despertó el enojo de los ganaderos en momentos en que el consumo de carne vacuna cayó más de 11% en el primer semestre, lo que equivale a 47 kilos por persona, el nivel más bajo en tres décadas-, la matrícula inmobiliaria y la ley del Libro que deja vulnerables a todas las pequeñas librerías del país. Mucho ruido. Pocas nueces. 

El ruido también llega desde el corazón libertario. El nuevo vocero, Adrián Ravier, sorprendió con una declaración a contramano del relato libertario: en el canal de streaming “Carajo” aseguró “que el tipo de cambio llegue a $1.800, a $1.700, para dentro de unos meses es una posibilidad”.

El funcionario explicó que una eventual corrección no significaría una devaluación abrupta. “Cuando uno mira lo que le pasó al macrismo, ellos estaban en un tipo de cambio en $15, se fue a $60. Cuadruplicar el tipo de cambio significaría que hoy pasamos de $ 1.500 a $ 6.000. Nadie ve ese escenario”, señaló, al comparar la situación actual con crisis cambiarias anteriores. Una agitación que nadie pidió. Según trascendió, Javier Milei, Karina Milei y funcionarios del Ministerio de Economía que conduce Luis “Toto” Caputo le hicieron llegar rápidamente su malestar. La advertencia fue transmitida en términos cordiales, pero la queja existió: un vocero presidencial no puede emitir opiniones que puedan ser interpretadas como una señal del Gobierno sobre el futuro del tipo de cambio.  Volvé Adorni.

El ex vocero-jefe de Gabinete está por estas horas disfrutando de haber salido del foco, aunque sigue siendo investigado por la Justicia. En cambio, el que encontró conchabo rápido fue su ladero, el misionero Javier Lanari, quien cobrará cerca de seis millones de pesos como nuevo ejecutivo del Banco Nación. Aunque no tiene experiencia en el rubro tendrá un sillón en el directorio. Se rumorea que el hijo del ex presidente de la Sociedad Rural, será el futuro candidato a diputado nacional por Misiones.

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Passalacqua fusionó ministerios y puso en marcha cambios políticos clave en el Gabinete

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El gobernador Hugo Passalacqua puso en marcha este martes una de las reestructuraciones más importantes del Estado provincial desde el inicio de su segundo mandato. A través de una batería de decretos, dispuso la fusión de ministerios y secretarías, modificó la conducción de organismos estratégicos como Energía de Misiones (EMSA) y la Agencia Tributaria Misiones (ATM), renovó el Ministerio de Acción Cooperativa y avanzó sobre áreas clave de Infraestructura. Lejos de tratarse de cambios aislados, las decisiones responden a una lógica política y administrativa: concentrar funciones, reducir estructuras paralelas y fortalecer el control sobre áreas sensibles para la gestión, especialmente aquellas vinculadas a la producción, la energía, la recaudación y la inversión pública.

La reforma comenzará a implementarse desde el 1 de agosto y otorga además un plazo de 60 días para redefinir competencias y funciones dentro del nuevo esquema estatal.

El núcleo político de la reforma es la desaparición de dos Secretarías de Estado como organismos independientes. La primera decisión fusiona el Ministerio del Agro y la Producción con la Secretaría de Estado de Agricultura Familiar. La política destinada a pequeños productores dejará de tener rango de secretaría y pasará a funcionar como una Subsecretaría de Agricultura Familiar dentro del Ministerio que conduce Facundo López Sartori, con Marta Ferreira como subsecretaria.

La medida busca unificar la conducción de toda la política agropecuaria provincial bajo una sola estructura.

Además, el decreto incorpora una decisión de fuerte contenido estratégico: Biofábrica Misiones S.A. y Misio-Pharma S.E. pasarán a depender del Ministerio del Agro, consolidando en esa cartera el desarrollo biotecnológico y la producción pública vinculada al sector.

Hacienda absorbe Energía y Cambio Climático

El segundo gran movimiento reorganiza otro eje central del Gobierno. Las Secretarías de Estado de Energía y de Cambio Climático dejan de existir como organismos autónomos y pasan a integrarse al Ministerio de Hacienda, Finanzas, Obras y Servicios Públicos.

En su reemplazo se crean las Subsecretarías de Energía y de Cambio Climático y Créditos de Carbono, dependientes directamente de la cartera económica que conduce Adolfo Safrán. Gervasio Malagrida seguirá como subsecretario.

La decisión concentra en un mismo ministerio la planificación financiera, la infraestructura, la política energética y las estrategias ambientales, especialmente en un momento donde los créditos de carbono adquieren creciente importancia dentro de la agenda internacional.

Desde la óptica administrativa, el Gobierno fundamentó la medida en la necesidad de hacer más eficiente la utilización de recursos públicos, invocando las facultades otorgadas por las leyes de Emergencia Económica y de Organización Ministerial.

Energía de Misiones y ATM: cambia el directorio

Otro de los movimientos relevantes se produjo en Energía de Misiones. El Gobierno provincial resolvió remover a los directores representantes de las acciones Clase A Virginia Kluka y Emiliano Ciz, instruyendo al representante estatal a convocar una asamblea para formalizar el reemplazo. En su lugar serán designados Julio César Barreto y José Luis Garay como nuevos directores titulares.

La decisión supone un recambio político en una empresa estratégica para la administración provincial, responsable de la distribución eléctrica y protagonista de los proyectos de expansión energética.

Uno de los cambios más importantes alcanza al organismo recaudador. El Gobierno dejó sin efecto la designación de la contadora Eva Belén Gregori como directora de la Dirección Provincial de Rentas, organismo que hoy funciona bajo la marca institucional Agencia Tributaria Misiones (ATM). En su reemplazo fue designado el contador Héctor Rubén Chesani, quien asumirá la conducción del ente encargado de administrar los tributos provinciales, secundado por Gabriel Petta, quien hoy es el encargado de las medidas más relevantes de la agencia recaudatoria.

El cambio llega en un momento de fuerte protagonismo de la ATM, luego de las reformas implementadas para agilizar el ingreso de mercaderías a Misiones, reducir controles presenciales y avanzar hacia procesos tributarios más digitalizados.

Nuevo ministro de Acción Cooperativa

La reforma también alcanza al gabinete político. Passalacqua aceptó la salida de Liliana Rodríguez al frente del Ministerio de Acción Cooperativa, Mutual, Comercio e Integración. En simultáneo designó como nuevo ministro al abogado Matías Gustavo Vilchez, quien hasta dejará la intendencia de San Javier.

Dentro del Ministerio de Hacienda también hubo modificaciones en el área de infraestructura. El Ejecutivo desplazó de la Dirección General de Arquitectura al arquitecto Sergio Bresiski, quien llegó a la administración pública en la oleada neo-blend. Además dejó sin efecto la designación de Magalí Cabrera como directora de Infraestructura y nombró en ese cargo al arquitecto Juan Carlos Balsari, completando así la renovación de la conducción técnica del área.

Una señal política más amplia

Más allá de los nombres propios, la batería de decretos deja un mensaje político claro. La administración de Passalacqua inicia una segunda etapa de gestión, enfocada en fortalecer la gestión, con un Estado más concentrado y menos fragmentado institucionalmente, pensando además en 2027. La absorción de secretarías por parte de ministerios reduce niveles jerárquicos, mientras que los cambios en Energía, ATM y Acción Cooperativa muestran una renovación en organismos considerados estratégicos.

La reforma también confirma una tendencia que ya venía insinuándose durante los últimos meses: fortalecer la coordinación desde Hacienda y consolidar polos de gestión sectorial, especialmente en producción, infraestructura y energía.

En términos políticos, se trata del movimiento de gabinete más importante desde diciembre de 2023 y configura una nueva arquitectura del Ejecutivo provincial para afrontar la segunda mitad del mandato.

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Las marcas del nuevo tiempo

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Son horas cruciales para la política argentina. Cuando el telón del Mundial baje definitivamente, volverá al centro de la escena, con un humor que dependerá mucho de lo que hagan Messi y la selección en el campo de juego. Si hay triunfo, se aliviarán tensiones. Si no, recrudecerán. “Estamos orgullosos y felices de poder regalarle esta alegría a la gente. Sabemos que los mundiales para nosotros son especiales y nos olvidamos de todo lo malo que nos toca pasar, que hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes o que la vive peleando”, declaró Leonel Messi apenas terminó la semifinal contra Inglaterra, una reedición del mítico 2 a 1 con Maradona y una revancha deportiva por Malvinas. 

No llegar a fin de mes y Malvinas, tópicos que interpelan a Javier Milei, responsable directo de la situación económica y siempre proclive a despreciar los sentimientos patrióticos por las islas arrebatadas.

La realidad es que la baja de la inflación no alcanza para atenuar los efectos del modelo económico ni mitigar el impacto de los despidos y de un costo de vida que hace tiempo dejó atrás la evolución de los salarios. 

Entre noviembre de 2023 y abril de 2026 28.262 empresas, a razón de 30 cierres por día. En el mismo período, la cantidad de trabajadores registrados se redujo un 3,46%, lo que representa una pérdida de 341.396 puestos de trabajo, lo que equivale a 385 trabajadores menos por día desde la asunción de Milei. En abril se cumplieron doce meses de caída ininterrumpida. 

Esta caída refleja una combinación de factores, como la eliminación de subsidios, la flexibilización laboral, la menor inversión en sectores tradicionales y un traslado de trabajadores al empleo informal. Más allá de la cantidad, también implica un deterioro en la calidad del empleo, afectando salarios, beneficios y la estabilidad laboral de amplios sectores de la población. 

El sector más afectado en términos de pérdida de puestos de trabajo fue el de Industria manufacturera con una reducción de 82.173 trabajadores entre noviembre de 2023 y abril de 2026. 

Dass es un ejemplo fresco. El viernes la planta de Eldorado cerró definitivamente y dejó 150 operarios sin empleo. Empezó con poco más de 30 en 2007, llegó a un pico de 1.500 hasta 2015 y desde entonces, con la apertura de importaciones de Mauricio Macri entró en un declive que fue definitivo con los aumentos de costos de la era Milei. Una parábola del ciclo económico de la Argentina, que se explica también por un detalle: la firma de capitales brasileños decidió no llevarse las máquinas y dejó abierta la posibilidad de regresar si en el futuro cambian las condiciones macroeconómicas y las políticas vinculadas a la producción nacional.

Pero Dass es apenas el último dato. El último dato oficial del empleo, marca que en abril Misiones registró unos 96.815 trabajadores en el sector privado formal, presentando una baja del 0,7% contra el mes anterior, lo que equivale a la pérdida de 698 empleos. Ya hay menos empleos que en plena pandemia y la provincia muestra el menor volumen de empleo privado formal desde octubre de 2012; es decir, de los últimos casi catorce años. Contra abril de 2025, Misiones muestra un retroceso del 6,1% (-6.430 empleos), y desde que asumió Milei, Misiones acumula una pérdida de 12.043 empleos (-11,1% vs. noviembre de  2023).

Aunque el Gobierno nacional prefiera obviar las señales de la realidad, lo cierto es que no hay políticas ni incentivos que alienten una esperanza de mediano plazo. Todo en pos de un equilibrio fiscal que a pesar de los esfuerzos acumulados, luce frágil y tambaleante. 

Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, en junio los ingresos totales del Sector Público Nacional cayeron 8,5% real interanual -con los tributarios retrocediendo 8,8%- mientras el gasto primario subió 3,1%. El resultado fue una reversión contundente: el superávit primario de $1.055.739 millones de junio de 2025 se transformó en un déficit de $696.843 millones, y el superávit financiero de $736.161 millones mutó en un rojo de $1.024.891 millones. Un mes no hace tendencia, pero el semestre agrega una señal más inquietante sobre la naturaleza del resultado.

El ajuste recae sobre las provincias que tienen que hacer malabares. Misiones gestiona recursos para cubrir las demandas insatisfechas en los últimos dos años. Para hacer rutas, para energía y ahora también, con el Fonplata, para culminar viviendas y otras obras de infraestructura, con unos 40 millones de dólares.

El fin del Mundial marcará también en Misiones el inicio formal de una nueva etapa de la política. El gobernador Hugo Passalacqua presentará el presupuesto 2027 y las proyecciones no serán lo más relevante, sino las señales políticas. Habrá reducción de ministerios y cambios de nombres sensibles. Antes incluso habrá incorporaciones a la primera línea para fortalecer el nuevo rumbo liderado por el gobernador. El intendente de Montecarlo, Julio Barreto asumirá en la empresa Energía de Misiones, en reemplazo de Virginia Kukla. El ex intendente de Dos de Mayo y ex ministro del Agro, José Luis Garay, ocupará un rol clave en el directorio de la misma empresa.

También habrá cambios en el Ministerio de Acción Cooperativa, donde Liliana Rodríguez dejará el cargo y será reemplazada por el actual intendente de San Javier, Matías Vilchez. Al mismo tiempo, Sergio Bresiski dejará su puesto al frente de Arquitectura.

El objetivo es fortalecer la gestión con funcionarios que conozcan el territorio y tengan vínculos directos con los municipios, en una avanzada que comenzó con la incorporación de Carlos Sartori, ex intendente de Campo Viera y ahora Jefe de Gabinete. Hubo otros alcaldes tentados, pero prefirieron priorizar los municipios, atentos a focos de conflicto locales que pudieran desentonar con la línea de gestión que marca Passalacqua. Sin embargo, por estas horas, los intendentes están todos alineados con el Gobernador. Incluso habrá cumbre con Leonardo Stelatto en las próximas horas.

En la Agencia Tributaria será reemplazada Belén Gregori, cuyo poder ya había sido recortado con el decreto del Gobernador que le dio más facultades al subdirector, Gabriel Petta, un funcionario que trabajó en el detalle de las reformas fiscales que ya se pusieron en marcha y otras que se avecinan. 

No será apenas maquillaje, sino que Passalacqua está decidido a dar un giro en la política, con anclaje territorial y experiencia en gestión. El primer dato es que no habrá más alineamiento automático con la Nación. Respeto institucional sí, pero cuando haya que discrepar, se hará notar. En Tres Capones, al celebrar el aniversario del municipio, lo dejó claro: “Estamos olvidados por el Gobierno de la Nación, no tiene una visión federal, solidaria ni una visión cristiana pensando en este día tan especial para los vecinos de Tres Capones”, sostuvo y aseguró que frente a este escenario es clave seguir trabajando unidos. 

“Son tiempos difíciles, gente y si no estamos juntitos vamos a estar complicados. Nadie llega a ningún lado sólo, esta vida es para estar acompañado, nadie sale adelante sólo”, aseguró.  “Veo en todo Misiones la voluntad misionerista de estar juntos, ese es el camino para salir adelante”, aseguró. 

Hasta ahora la Renovación, de la mano de Carlos Rovira, ejercía un “oficialismo nacional”, para acompañar leyes y posiciones del Gobierno votado en Nación. Pasó con los Kirchner, Mauricio Macri y ahora Milei. Pero la actual política nacional no ha hecho más que menguar los recursos provinciales y afectar el funcionamiento de las provincias, con una herida profunda en Misiones, como la desregulación de la yerba mate, un símbolo que Federico Sturzenegger goza exhibir cada vez que puede.  

La primera muestra de este cambio de actitud se dio en el debate de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, eufemismo que significa en la práctica mayor flexibilidad para “atraer inversiones”, incluso en áreas críticas como las zonas de frontera o con acceso a recursos naturales. La voz de alarma llegó de la mano de la Red de Mujeres en Movimiento, que encabeza Viviana Rovira, que difundió un duro pronunciamiento en el que reclama a los representantes misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut y Martín Göerling que voten en contra de la iniciativa.

El documento, titulado “Ante el Senado de la Nación en defensa del patrimonio territorial de Misiones”, sostiene que la propuesta legislativa de Nación “no es una ley de propiedad, sino una ley de entrega”, al considerar que elimina las principales restricciones establecidas por la Ley 26.737 sobre la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros.

Según el texto, el proyecto deroga el límite del 15% de tierras rurales en manos extranjeras, elimina las restricciones por nacionalidad y flexibiliza los controles sobre inmuebles ubicados junto a cuerpos de agua. Además, cuestiona la incorporación del denominado “silencio administrativo positivo“, mecanismo por el cual, si el Estado no responde en un plazo de 180 días, determinadas operaciones quedarían automáticamente autorizadas.

La soberanía territorial no puede depender de un expediente que nadie contestó“, sostiene el pronunciamiento.

La Red de Mujeres remarca que Misiones presenta condiciones particulares por su ubicación geográfica y sus recursos naturales. En ese sentido, recuerda que la provincia posee cerca del 90% de sus límites sobre frontera internacional, alberga parte del Acuífero Guaraní y conserva la mayor superficie continua de selva del país.

Por esa razón, advierten que una desregulación del mercado de tierras tendría consecuencias especialmente sensibles para la provincia.

Para Misiones, la desregulación de la tierra no es una abstracción económica. Es una amenaza territorial concreta“, señala el documento. El pronunciamiento concluye con una definición que sintetiza la posición del Movimiento por lo que viene: “La tierra misionera no está en venta. Y no se vota a ciegas”. 

Los senadores no tuvieron necesidad de expresar su voto, porque la Libertad Avanza fracasó en el tratamiento de la ley en el Senado en medio de su propia interna -expresada por Victoria Villarruel y Patricia Bullrich- y pateó la discusión para el 6 de agosto. Sin embargo, los misioneros fueron clave para que el oficialismo consiga el quórum para iniciar la sesión. 

“Entendemos que se pueden lograr acuerdos sin resignar principios. Nuestra prioridad es defender la soberanía nacional y el federalismo argentino, resguardando los intereses estratégicos de Misiones y de todas las provincias. Las provincias estamos impulsando modificaciones que optimizan significativamente el régimen vigente, en el marco del debate sobre el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Nuestra posición es clara y es algo que siempre se tendrá que cumplir: más federalismo, más control y una soberanía que no se limita a la retórica, sino que se traduce en fortalecer las oportunidades de desarrollo para todos los habitantes que quieren trabajar y construir el crecimiento de la nación. Trabajamos con responsabilidad para llevar tranquilidad a la ciudadanía, con la firme convicción de que no vamos a acompañar ninguna norma que debilite la capacidad de las provincias para proteger su territorio ni que reduzca las herramientas del Estado para defender los intereses estratégicos de nuestra Nación”, argumentó Rojas Decut.

Si sale, la ley tendrá fuertes cambios, impuestos por las provincias. El silencio administrativo desaparece y las provincias tendrán potestad última para autorizar la venta de tierras. La posición del Gobierno provincial es que los senadores misioneros deben votar en contra y esa posición se hará explícita el miércoles en una nueva cumbre de intendentes en San Ignacio, donde los alcaldes firmarán un documento conjunto de rechazo absoluto a la Extranjerización de Tierras.

La clave política estará ahí. En el pulso de los intendentes, que le darán músculo a la gestión. El contraste es evidente. Atrás quedó el ninguneo a “lo viejo” que venía a ser desplazado por lo neo. Ahora se abraza la experiencia y el saber horizontal. Esa será la marca registrada del nuevo tiempo.

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Independencias innegociables

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El cierre de Dass en Eldorado se anunció como epílogo de una tragedia anunciada. Es también una biografía de la economía argentina de las últimas dos décadas. La empresa de capitales brasileños desembarcó en Misiones durante el gobierno de Néstor Kirchner, cuando el país apostaba por un modelo de sustitución de importaciones, protección de la industria y expansión del mercado interno. 

En ese escenario encontró el ecosistema ideal para crecer: llegó a fabricar más de 20.000 pares de zapatillas por día para marcas internacionales como Nike y Adidas, empleó a unos 1.500 trabajadores y convirtió a Eldorado en uno de los polos industriales más importantes del Nordeste. 

Durante aquellos años, el ruido de sus máquinas era también el sonido de una Argentina que creía que el desarrollo industrial podía ser el camino hacia la movilidad social.

Después llegó el péndulo. Con Mauricio Macri comenzó una apertura comercial que expuso a muchas industrias a competir con productos importados en condiciones muy desiguales. Dass empezó a flaquear: suspensiones, despidos y líneas de producción cada vez más vacías. La llegada de Alberto Fernández al poder, le dio algo de oxígeno, con una visita simbólica, pero nunca recuperó el volumen perdido. 

Con Javier Milei el péndulo volvió a acelerar, esta vez sin frenos. La apertura casi irrestricta de las importaciones, el retiro del Estado como actor de la política industrial y la convicción de que el mercado debe decidir quién vive y quién desaparece terminaron de sellar un destino que ya venía escribiéndose. Las grandes marcas optaron por producir en Asia o Paraguay, donde los costos son más bajos, y la planta de Eldorado dejó de ser competitiva.

Dass cierra, pero la discusión trasciende a una fábrica. La pregunta es si la Argentina seguirá condenada a oscilar entre modelos que se deshacen mutuamente cada cuatro años. El kirchnerismo construyó industria, pero sin resolver problemas estructurales de competitividad. El macrismo apostó a abrir la economía antes de que esa industria estuviera preparada para competir. Milei decidió directamente que la supervivencia industrial no debe ser una preocupación del Estado. En ese péndulo permanente quedaron atrapadas miles de familias. Porque las inversiones industriales se planifican para décadas, no para un mandato presidencial. Y ningún empresario serio apuesta a un país donde las reglas cambian cada vez que cambia el inquilino de la Casa Rosada.

El de Dass es un dato más en una profunda crisis que se vive en la industria textil argentina, que atraviesa una situación cada vez más compleja y su principal desafío hoy es la pérdida de escala productiva. Con maquinarias operando a menos de la mitad de su capacidad, el sector enfrenta crecientes dificultades para sostener la competitividad, el empleo y la inversión.

Según los últimos indicadores difundidos por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), se registró una caída interanual de la producción de 22,2% en abril y una retracción acumulada de 25,5% entre enero y abril de 2026, un retroceso superior a la baja registrada por la industria manufacturera en su conjunto.

La industria textil alcanzó apenas 42,4% de su capacidad productiva, lo que implica que más de la mitad de las máquinas, instalaciones y recursos disponibles permanecieron detenidas sin utilizar. Además, el impacto sobre el empleo es concreto y acumulado. Desde diciembre de 2023, la cadena textil, de la confección, cuero y calzado perdió más de 24.000 puestos de trabajo. Dass anotará otros 150. 

El ciclo de la yerba mate también sirve para auscultar cómo impactan los modelos económicos y cómo las decisiones tomadas en Buenos Aires, repercuten directamente en el bolsillo y la (in) estabilidad de miles de familias. 

La primera regulación de la yerba mate ocurrió en 1935, durante la llamada Década Infame. Llegó para poner un poco de equilibrio en un mercado protagonizado por peones y mensúes, con productores dispersos que reclamaban un mejor precio para la materia prima. Fue apenas unos meses antes de la Masacre de Oberá, que desnudó con violencia las décadas acumuladas de desigualdad. 

La regulación atravesó casi todo el siglo pasado, con distintos modelos económicos y colores políticos. El mercado estaba medianamente equilibrado, con productores e industria emparejados, con ganadores y perdedores temporales. Oro Verde era sinónimo de yerba mate. 

En 1991 Domingo Cavallo inició la década desregulada y el derrumbe productivo fue la consecuencia en un puñado de años, con precios de miseria y un silencioso éxodo desde chacras malvendidas. 

Entre 2001 y 2002 los tractorazos parieron al Instituto Nacional de la Yerba Mate, que paulatinamente puso equilibrio en la cadena y acercó el precio de la materia prima a los míticos 50 centavos de dólar. 

Milei le puso fin a 20 años de regulación con el DNU 70/23 y la promesa de una prosperidad que vendrá -en un inasible futuro-, pero que no alcanzará a todos al mismo ritmo, como admitió Martín Menem en su breve paso por Posadas el sábado pasado, como parte de la comitiva de Karina Milei, en el virtual lanzamiento de la campaña por la reelección del Presidente, junto a a los diputados Diego Hartfield y Adrián Núñez. En su paso por Misiones, Karina Milei se llevó una foto con Stuart Navajas y Víctor Saguier, ejecutivos de las principales yerbateras, pero sería un error considerar que toda la industria está alineada con las políticas nacionales. “Es una foto inoportuna“, describieron desde otra yerbatera.

En su paso por Misiones, Karina Milei se llevó una foto con Stuart Navajas y Víctor Saguier, ejecutivos de las principales industrias yerbateras.

Éste último estuvo en la reunión la primera reunión que el desregulador Federico Sturzenegger tuvo con representantes de toda la cadena. En la fría recepción en la Secretaría de Agricultura escuchó los planteos de productores y representantes de cooperativas y el Gobierno de Misiones. La respuesta lacónica no sorprendió:  “La política de desregulación económica del sector y la no fijación de precios constituyen lineamientos de gestión de carácter innegociable”. 

En realidad, ninguno de los que fueron a la reunión esperaba otra cosa de Sturzenegger, quien durante su paso por la alianza y por Cambiemos, ya había dado acabadas muestras de su dogmatismo. Sorprendió si, el silencio de Sergio Iraeta, el secretario de Agricultura que no es un simple tecnócrata, sino un productor agropecuario, de una histórica familia patricia. 

“Le pedí a Iraeta que intercediera y defienda a los productores, ya que un modelo de desarrollo rural con predominio de minifundistas, con éstas políticas corre serio riesgo de desaparecer. Si esto sigue así, me gustaría encontrarlos dentro de 3 o 4 años y ver quién estaba equivocado”, cuestionó Ricardo Maciel, representante de Misiones en la cumbre. 

Un estudio realizado por el ministerio del Agro sirve para dimensionar el impacto de la desregulación en un municipio que depende casi exclusivamente de la yerba mate, como Andresito, con 18 mil hectáreas plantadas. Con los valores actuales, los productores generan ingresos cercanos a los $36.000 millones, pero si el precio alcanzara los $700 por kilo -cerca de 50 centavos de dólar-, esa cifra ascendería a $100.800 millones, dejando una brecha de $64.800 millones que hoy no ingresan a la economía local.

La reducción de ingresos afecta el empleo de tareferos y contratistas, la compra de insumos, combustible y maquinaria, además del movimiento comercial en talleres, estaciones de servicio, comercios y otros sectores que dependen directa o indirectamente de la actividad yerbatera.

El informe también proyecta el escenario a escala provincial. Considerando una producción anual cercana a los 900 millones de kilos de hoja verde, la diferencia entre el precio actual y el considerado necesario implica que Misiones deja de incorporar alrededor de $405.000 millones al circuito económico, con consecuencias sobre la inversión, el consumo y la recaudación. Pierden los productores, pierden el comercio y la industria. Pierde la economía misionera. 

Por eso la preocupación del Gobierno provincial en recuperar la economía yerbatera. Desde que Nación impuso la desregulación y descartó cualquier intervención para recomponer el precio que reciben productores y tareferos, Misiones optó por explorar herramientas propias para amortiguar el impacto de la crisis. 

Sin las facultades del INYM para fijar valores de referencia, la Provincia comenzó a utilizar el crédito como un mecanismo de incentivo económico, orientando el financiamiento hacia aquellos operadores que pagan mejores precios por la materia prima. Es una estrategia que busca influir en el mercado mediante señales financieras, allí donde la Nación decidió retirarse.

Desde mayo ya se inyectaron más de $5.491 millones en distintas líneas de financiamiento para la cadena yerbatera. El esquema incluye más de 215 operaciones de descuento de cheques a tasa cero, por un monto superior a $2.769 millones; $2.222 millones en créditos de corto plazo con tasa bonificada y $500 millones en préstamos de largo plazo, canalizados a través de los bancos Macro y Nación. La prioridad se concentró en las empresas y cooperativas que respetan los precios mínimos de referencia impulsados por la Provincia –$301 por kilo de hoja verde y $1.160 por kilo de yerba canchada– con el objetivo de generar un efecto gradual de mejora sobre el valor que perciben los productores. 

En ese contexto deben leerse las palabras del gobernador Hugo Passalacqua en Cerro Corá, durante el acto por el aniversario de la Independencia. El mandatario reivindicó el protagonismo histórico de las provincias y especialmente de Misiones en la construcción del país, al recordar el legado de José Gervasio Artigas, Andrés Guacurarí y el Congreso de los Pueblos Libres como antecedentes fundamentales del federalismo argentino. Al referirse a esos procesos históricos, sostuvo que muchas de aquellas discusiones continúan vigentes y recordó una frase atribuida a José Gervasio Artigas –’Buenos Aires siempre da amarguras’– para contextualizar los históricos debates sobre el federalismo y el rol de las provincias en la construcción del país.

“Los misioneros debemos pensar de forma independiente para tomar las riendas de los desafíos que se vienen”, remarcó en una frase con una profunda significación política, en relación con la Nación, pero también hacia dentro de la política misionera. 

No fue una frase al azar. Passalacqua eligió estar en un pequeño municipio misionero en lugar de la foto de Tucumán, donde estuvo el presidente Milei con un grupo de mandatarios. Casi como sucedió en 1816. Passalacqua recordó que Misiones protagonizó el primer grito de independencia como parte de la Liga de los Pueblos Libres, que sucedió en 1815. Esa liga, liderada por José Gervasio Artigas, nucleó a la Provincia Oriental (actual Uruguay), Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y, por un tiempo, Córdoba. Su modelo político era republicano, federal y democrático. Lo que nunca terminó de consolidarse en la Argentina desde la independencia formal. 

Otra frase de Cerro Corá sirve para explicar el presente político. “Querido pueblo de Misiones, quiero decirle que estoy orgulloso de los misioneros. Orgulloso de cada uno de ustedes, sus familias. En un momento tan angustiante para la República, difícil, difícil. Sin embargo, siempre los veo con una sonrisa. Y si hay algo que podemos hacer desde acá, quienes fuimos legitimados con ese con ese voto, es tratar de hacerles un poco más fácil la vida cada día. Un poco más fácil. Si no cumplimos eso, ahí está la urna”.

El llamado es explícito, aunque el propio Passalacqua todavía no lo haya verbalizado. Buscará ser ratificado en las urnas. “Movimiento por lo que viene”, fue bautizado el nuevo espacio liderado por Passalacqua, quien exhibió músculo, acompañado por buena parte de los intendentes, diputados y los principales ministros del Gabinete.

El espacio asume el compromiso de recuperar los valores históricos del misionerismo, reflejados en el discurso de Cerro Corá: pensar con independencia, sostener una mirada profundamente federal y defender, por encima de cualquier otra consideración, los intereses de las familias misioneras, sin aceptar imposiciones ni condicionamientos desde Buenos Aires. Ese principio supone que cada decisión política debe medirse por su impacto concreto en Misiones y no por las conveniencias de las disputas nacionales, lo que marca también un posicionamiento distinto al expresado hasta ahora por los legisladores nacionales. Desde esa perspectiva, resulta inevitable revisar las decisiones que, en los últimos años, significaron acompañar iniciativas impulsadas desde el poder central aun cuando sus efectos terminaron perjudicando a la provincia. La subordinación a agendas nacionales por encima de las necesidades locales debilitó la capacidad de defensa de Misiones en debates estratégicos y terminó afectando a sectores productivos, trabajadores y economías regionales. Recuperar una voz propia implica volver a colocar a los misioneros en el centro de cada decisión política.

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Caminos marcados

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Hay contrastes que pueden parecer sutiles, pero dicen demasiado desde dónde se piensa y se hace política y cómo esas diferencias impactan en la vida cotidiana. 

El debut del reemplazante de Manuel Adorni, eyectado en medio de un escándalo de corrupción, sirvió para refrescar la memoria del decálogo de la gestión de Javier Milei: Adrián Ravier, terminó por explicitar una de las bases filosóficas del programa económico al remarcar que el ajuste no es una consecuencia indeseada, sino una herramienta deliberada para modificar el comportamiento de la sociedad. Al justificar que las tarifas deben duplicarse hasta reflejar los “precios de mercado”, sostuvo que el usuario deberá “abrigarse más que prender el gas” o resignar consumo porque “no hay almuerzo gratis“. En esa lógica, el Estado deja de concebir a los servicios públicos como un instrumento de equidad o desarrollo y traslada íntegramente el costo a cada individuo, bajo la premisa de que quien recibe el servicio debe pagarlo sin subsidios. Incluso admitió que las tarifas seguirán aumentando por encima de la inflación como parte de una “corrección gradual”. La sinceridad del planteo despeja cualquier duda: el objetivo no es únicamente ordenar las cuentas públicas, sino redefinir el contrato social sobre el que se construyó durante décadas el acceso a servicios esenciales en la Argentina.  

El desdén de Ravier sigue la línea argumental del propio Milei. “A vos te daban dos planes sociales, pero uno se lo quedaba un gerente de la pobreza. Entonces, fíjate esto, nosotros sacamos a los intermediarios, eso generó unos problemas muy fuertes al inicio y además duplicamos en términos reales, es decir, por encima de la inflación ese monto. Con lo cual, la persona que lo recibe, digamos, de repente recibió cuatro veces más. De alguna manera es como que nosotros pudimos sacar 14 millones de personas de la pobreza”.

La frase presidencial combina una denuncia atendible -la existencia de intermediaciones opacas en la política social- con una conclusión discutible: que esa corrección administrativa permitió “sacar 14 millones de personas de la pobreza”. Milei presenta el problema como si la pobreza dependiera casi exclusivamente de quién distribuye el plan social y no de salarios, empleo, inflación, tarifas, alquileres, alimentos y caída del consumo. Todos esos indicadores están en negativo durante su gestión.  

El contrato social resquebrajado tiene un enorme impacto en el territorio, ese que miran sin sensibilidad en las oficinas de Buenos Aires. Por eso cobran relevancia las acciones que se toman en las provincias para proteger a sus ciudadanos. La suba de tarifas endeudó a miles de familias, que hoy no tienen cómo enfrentar el colapso de sus finanzas. Lejos de desentenderse, el Gobierno de Misiones decidió extender durante todo julio el programa de refinanciación de deudas acordado con Banco Macro, incorporando además nuevos beneficiarios y flexibilizando las condiciones de acceso.

El anuncio fue realizado por el gobernador Hugo Passalacqua, quien confirmó la continuidad de la operatoria especial destinada a trabajadores públicos provinciales y municipales, jubilados, pensionados y retirados provinciales. La principal novedad es que, por primera vez, también podrán acceder al beneficio los jubilados y pensionados de ANSES, que dependen del Estado nacional.

Esa misma lógica se traslada a las obras públicas y el acceso a servicios esenciales, que fueron dejados de lado por el Estado nacional. Las rutas nacionales están siendo reparadas -y mejoradas- con fondos provinciales y aún con escasos recursos, la prioridad es la cercanía con el vecino. 

En ese escenario se mueve con soltura Passalacqua, quien hace del mano a mano una cualidad de gestión y su principal activo en momentos en que comienza a definirse el futuro político que lo tiene como protagonista central de cara a 2027. 

El movimiento que diseña Passalacqua no desdeña edades y valora la experiencia. Sabe que hará falta mucha paciencia y un trabajo de orfebre para la construcción de un nuevo tiempo que contenga e incluya. Y esa visión está despertando una enorme adhesión, dentro de lo que fue la Renovación y también por fuera, con dirigentes y actores políticos y empresariales que coinciden con sus posiciones. 

Passalacqua está marcando su ritmo político. Renunció formalmente al aporte partidario a Encuentro Misionero -el espacio que venía a reemplazar a la caduca Renovación- y lo mismo hicieron funcionarios y dirigentes de primera línea. Pero va más allá en la diferenciación. Ordenó un plan para resolver los litigios pendientes de dos privatizaciones emblema de los 90 -el ex banco Provincia y el Instituto del Seguro- y puso fin al cobro anticipado de Ingresos Brutos en los controles de ingreso a Misiones, el fin de la mal llamada Aduana Paralela. También decidió recuperar el hotel de Turismo del Instituto de Previsión Social, que estaba en manos del grupo Bagú, en una fallida concesión que terminó en desbandada, maniobras fraudulentas y un tendal de deudas. La prioridad, marcó, fue cuidar el activo provincial y la integridad de los trabajadores.

Pero quizás el dato más saliente es que después del escándalo del streaming porteño Blender, que despidió a buena parte de su equipo en medio de trascendidos de vínculos financieros con Misiones, a través de holding empresarial que opera la aplicación Alegramed en el Parque de la Salud de Misiones, en la Gobernación se trabaja en la búsqueda de alternativas para desarmar la concesión y destinar esos recursos al servicio de salud.

El ministro de Desarrollo Social, Fernando Meza, quien iba a ser candidato a intendente de Posadas por Encuentro Misionero, sorprendió el viernes con una definición: “Voy a trabajar para que Hugo Passalacqua sea reelecto gobernador porque es el mejor hombre para transitar este tiempo distinto, mostrando la cercanía y templanza que necesita nuestra sociedad”, afirmó.

”No necesitamos un gobierno que prometa un final feliz; necesitamos un gobierno que se ocupe de cuidar, proteger y respetar a nuestro pueblo. Gobernar es priorizar y hoy necesitamos priorizar con racionalidad el cuidado de los sectores más desprotegidos. La situación social exige un gobierno que escuche, que camine los barrios y que esté cerca de la gente, conociendo de primera mano sus necesidades”, expresó.

La gestión de Passalacqua se distingue por el equilibrio económico con la prioridad puesta en generar soluciones. No es de ahora. Ya supo lidiar con otras crisis económicas nacionales desde su primer mandato. Ahí nacieron los Ahora, con el debut del Ahora Pan, que logró morigerar los aumentos que comenzaban a hacerse insoportables en el ocaso del gobierno de Mauricio Macri. Pequeñas medidas que impactan en la vida cotidiana. 

Ahora tiene que lidiar con las consecuencias de la desregulación yerbatera, un deseo de Macri que Milei hizo realidad. Y aunque sabe que la solución a la crisis de la producción no depende de herramientas provinciales, es constante la búsqueda de alivio. Hace unas horas recibió en Casa de Gobierno a representantes de empresas y cooperativas yerbateras de Misiones que fueron distinguidas en el primer Mundial de la Yerba Mate que se realizó en Buenos Aires. Durante el encuentro presentó una línea de créditos por más de $200 millones destinada al crecimiento de estas empresas y cooperativas.

La línea de créditos contará con requisitos flexibles y permitirá financiar inversiones en compra de materia prima, packaging, ampliación de la capacidad productiva, logística de comercialización y otras mejoras orientadas a responder al incremento de la demanda y consolidar la presencia de las marcas misioneras en nuevos mercados. “La yerba mate está en la profundidad de nuestra historia como misioneros, nos sigue apoyando, proyectando y representando como misioneros”, agregó. 

Mientras la Provincia se ocupa, Nación desprecia el reclamo de los productores y desdeña los datos que ponen en evidencia el fiasco de la desregulación. En su breve paso por Misiones este sábado, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, ratificó que no hay ninguna posibilidad de revisar el dogma libertario. “Nuestra agenda es desregular, o sea, esto lo ha de haber explicado hasta el cansancio Adrián (Núñez), Diego (Hartfield), Maura (Gruber). Sabemos la postura que tenemos sobre el tema. Nosotros creemos que abriendo el comercio, generando más exportaciones, no tiene que intervenir el Estado. A la larga no tiene que intervenir el Estado, va a ser lo más beneficioso, por más que la transición por ahí un poco cueste, va a ser lo más beneficioso”, remarcó Menem, echando por tierra la posibilidad de que la reunión a la que accedió Federico Sturzenegger para el miércoles, sirva para provocar algún cambio. 

No alcanza simplemente con “creer”. Los datos marcan lo contrario. Entre enero y mayo reflejan una caída simultánea en la producción, consumo y exportaciones. El resultado es una contracción general del mercado que confirma las advertencias que vienen realizando productores, cooperativas e industrias sobre el deterioro de la cadena. La combinación de menores ventas internas y exportaciones en retroceso impactó directamente sobre el volumen total comercializado por la cadena. Entre enero y mayo de 2026, las salidas de molino destinadas al mercado interno y al exterior sumaron 131,90 millones de kilos. En igual período de 2025 habían alcanzado 135,79 millones de kilos.La diferencia es de 3,89 millones de kilos, equivalente a una caída cercana al 2,9% interanual.

Menem exteriorizó la plataforma electoral de la Libertad Avanza para Misiones. Formó parte de la comitiva de Karina Milei, quien en Posadas confirmó que trabajará por la reelección de su hermano, campaña que se lanza apenas unas horas después de que despidieran con honores a Manuel Adorni, en medio de un escándalo de corrupción que todavía no tiene escrito su final. 

La desregulación yerbatera es uno de los pilares del plan para Misiones. Los otros serán diseñados por el equipo de directores académicos de la “Escuela” presentada por Karina. Ese equipo está integrado por Gerardo Alonso Schwarz, quien ya había trabajado en la plataforma de Patricia Bullrich, Eduardo Cazenave, Daniel Ricardo García -abogado y especialista en derecho tributario- y el abogado peronista Martín Ayala. Valeria Soczyuk (¿candidata a vice?) será la “coordinadora” de la Escuela.

Los nombres de dirigentes de otros partidos no deben sorprender. El gabinete de Milei es hoy una colección de funcionarios con larga tradición. De la promesa de ponerle fin a la casta a nutrirse de ella. El nuevo ministro del Interior, Diego Santilli, tiene origen peronista y viene del PRO, lo mismo que Luis Caputo y el canciller Pablo Quirno. Federico Sturzenegger es el de mayor “trayectoria”, con pasado en la alianza radical y Cambiemos, curriculum que compartía con la ahora senadora Patricia Bullrich, quien se inició como montonera, pasó por la alianza y Cambiemos, antes de ser ministra de Milei y ahora posible rival interna. Su sucesora en Seguridad Alejandra Monteoliva también es del PRO, lo mismo que el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. Casi el segundo tiempo que prometía Macri. 

Pero como en aquel primer tiempo, el deterioro social y económico comienza a ser un factor político clave. 

Si el Gobierno apuesta a que la desaceleración de la inflación alcance para sostener el respaldo político, las encuestas comienzan a mostrar que esa ecuación perdió eficacia. La inflación sigue siendo la principal preocupación de los argentinos, pero ya no monopoliza el humor social. Una encuesta nacional de Management & Fit revela que la desaprobación de la gestión de Milei alcanzó el 58,2%, el nivel más alto desde el inicio de su mandato, mientras que la aprobación cayó al 37,3%. Más significativo aún es el cambio de prioridades: la corrupción escaló hasta convertirse en el segundo problema que más preocupa a la sociedad, apenas por detrás de la inflación, y siete de cada diez consultados sostienen que el escándalo Adorni afecta su confianza en el Gobierno.

El dato resulta especialmente revelador porque coincide con una economía que, aunque exhibe una inflación en descenso, todavía no logra traducir esa mejora macroeconómica en una recuperación palpable del bienestar cotidiano. Más del 84% de los encuestados admite haber modificado sus hábitos de consumo durante el último año; la mayoría postergó compras, redujo el consumo de carne o reemplazó productos por opciones más económicas. La dificultad para llegar a fin de mes y los bajos ingresos continúan encabezando las preocupaciones personales, mientras cuatro de cada diez argentinos califican negativamente su situación económica. La estabilidad de los precios, por sí sola, dejó de ser suficiente cuando el bolsillo sigue sin percibir alivio.

Sin embargo, el panorama político conserva una paradoja que explica buena parte de la fortaleza del oficialismo. Pese al desgaste de la gestión y al aumento del malestar social, la oposición todavía no consigue consolidar una alternativa competitiva. Un 41,4% de los consultados votaría por alguna forma de continuidad del actual Gobierno -aunque la mayoría reclama cambios en la política económica-, mientras dos tercios aseguran que volverían a votar igual que en 2023. Es un respaldo menos entusiasta y más condicionado que hace un año, pero suficiente para demostrar que el principal desafío de Milei ya no es únicamente sostener la baja de la inflación: es reconstruir la confianza antes de que el desgaste económico y los cuestionamientos éticos terminen erosionando el activo político que aún conserva.

Ese es el escenario de cara a 2027. Sin liderazgos claros en la oposición y con un Gobierno nacional que se desentiende de la suerte de las provincias. 

En ese camino, una encuesta de  MRVT Consultora, revela que Passalacqua consolida un contundente 62% de imagen positiva. El informe explica cómo las medidas microeconómicas clave de fin de junio (eliminación del cobro anticipado de Ingresos Brutos en Ruta, programas Ahora y exenciones a billeteras virtuales) blindaron su gestión frente a la crisis nacional. 

En marcado contraste, la imagen negativa de Milei trepó al 64% y su positividad cayó al 32% (un diferencial neto de -32 puntos), arrastrada por el impacto de las tarifas y el ajuste. 

Otro dato es el “Fin de la Neutralidad”: el segmento de indecisos cayó a su mínimo histórico (4%), volcándose directo hacia la desaprobación de la gestión nacional.

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