Por qué los muebles de madera importan más de lo que creemos

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Los muebles de madera son mucho más que objetos funcionales o elecciones de diseño. Cada mesa, silla o estantería hecha con madera de origen responsable guarda una historia silenciosa pero poderosa: la del carbono que un árbol capturó mientras crecía y que hoy permanece almacenado, fuera de la atmósfera.

Cuando la madera proviene de bosques gestionados de forma sostenible y certificados, los muebles no solo embellecen los espacios que habitamos, sino que también se convierten en aliados concretos frente al cambio climático.

La madera y su rol climático

Los bosques cumplen una función clave como sumideros naturales de carbono, al absorber dióxido de carbono (CO?) de la atmósfera a través de la fotosíntesis. Ese carbono queda almacenado en troncos, ramas y raíces, y puede permanecer allí durante siglos.

Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), los bosques eliminan más de 7 mil millones de toneladas de CO? de la atmósfera cada año. Lo que muchas veces se desconoce es que este proceso no termina cuando el árbol se transforma en un producto: el carbono sigue almacenado en la madera, incluso una vez convertida en un mueble. En otras palabras, los muebles de madera que usamos a diario en nuestros hogares y espacios de trabajo funcionan como depósitos de carbono durante toda su vida útil.

Gestión forestal sostenible: donde todo empieza

Este beneficio ambiental se potencia cuando la madera proviene de bosques gestionados de manera sostenible, donde se protege la biodiversidad, se cuidan los suelos y el agua, y se garantiza la regeneración del recurso.

Las prácticas de manejo forestal responsable permiten:

  • Mantener y mejorar la capacidad del bosque para absorber y retener carbono.
  • Fortalecer ecosistemas más diversos y resilientes.
  • Reducir la vulnerabilidad frente a incendios y otros eventos extremos, cada vez más frecuentes por el cambio climático.

Diversos estudios demuestran que los bosques bien gestionados pueden almacenar más carbono que aquellos degradados o mal manejados, lo que convierte a la elección de madera certificada en una decisión no solo ética, sino también climáticamente inteligente.

Muebles que almacenan carbono… y sentido

Una mesa, una silla o un placard fabricados con madera certificada pueden mantener el carbono fuera de la atmósfera durante décadas. A esto se suma otro dato clave: los productos de madera tienen una huella de carbono significativamente menor que materiales como el acero, el aluminio o el plástico, cuyos procesos de fabricación requieren grandes cantidades de energía.

Esta combinación —bajas emisiones y almacenamiento prolongado de carbono— hace que la madera sea un material único dentro del sector del mobiliario. Como señala Florencia Chavat, responsable de PEFC Argentina“Cuando un mueble cuenta con certificación PEFC, no solo se garantiza el origen responsable de la madera, sino que se ofrece al consumidor la posibilidad de tomar una decisión informada, alineada con el cuidado del ambiente y el futuro de los bosques.”

Un mensaje que también interpela en Argentina

En un país con tradición foresto-industrial y una creciente conciencia ambiental, no da todo lo mismo a la hora de elegir un mueble. La certificación PEFC y la cadena de custodia permiten asegurar que la madera utilizada puede rastrearse desde el bosque hasta el producto final, con controles independientes en cada etapa.

Desde el sector, entidades como la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) trabajan activamente para promover normas técnicas, calidad y competitividad, fortaleciendo una industria que apuesta por la sostenibilidad como valor estratégico.

Mirar un mueble con otros ojos

En un mercado donde los consumidores valoran cada vez más el impacto de sus decisiones, los muebles de madera certificados cuentan una historia distinta. No solo hablan de diseño o durabilidad, sino de responsabilidad, transparencia y compromiso ambiental. Tal vez la próxima vez que elijamos un mueble para nuestra casa, valga la pena detenernos un segundo y preguntarnos:


¿de dónde viene esta madera?


¿qué impacto tuvo su producción?


¿y qué futuro estoy ayudando a construir con esta elección?

Porque a veces, las decisiones más simples —como elegir una silla o una mesa— también pueden ser parte de la solución climática.

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