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Certificación forestal: pymes de Misiones y Corrientes demuestran que el modelo puede abrir mercados

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La certificación forestal suele asociarse con grandes empresas, estructuras complejas y procesos difíciles de afrontar individualmente para productores y PyMEs. Sin embargo, una experiencia que ya funciona en Misiones y Corrientes comienza a mostrar otro camino: agruparse para compartir estructuras, implementar requisitos y acceder colectivamente a herramientas de certificación que permitan mejorar competitividad y abrir oportunidades comerciales.

Ese fue uno de los principales ejes del encuentro sobre Certificación Forestal PEFC y Modelos Grupales, realizado el lunes 24 de agosto, que reunió a representantes del sector público y privado de las dos principales provincias forestales del país. Durante la jornada se presentaron los requisitos que deben cumplir tanto productores forestales como industrias para incorporarse a modelos grupales de certificación PEFC y, especialmente, se analizó la experiencia de APICOFOM Sustentable, un certificado grupal integrado por PyMEs de Misiones y Corrientes que implementaron los requisitos de Cadena de Custodia PEFC.

“Lo más importante de este evento es contar el caso de éxito del certificado grupal de APICOFOM, donde un conjunto de empresas PyMEs de Misiones y Corrientes implementaron los requisitos de Cadena de Custodia”, explicó Florencia Chavat, directora ejecutiva de PEFC Argentina. ¿En qué se traduce concretamente? En la posibilidad de que las empresas puedan asegurar el origen de los materiales que procesan, realizar declaraciones respecto de esos productos y acceder a mercados internacionales, explicó Chavat.

Certificar no es solamente llegar a nuevos mercados

Uno de los aspectos que atravesó la jornada fue precisamente ampliar la mirada sobre los beneficios de la certificación. La implementación de sistemas que aseguren la trazabilidad no sólo permite demostrar el origen sostenible de los materiales. También puede convertirse en una herramienta para revisar y ordenar el funcionamiento interno de las propias empresas.

“La implementación de estos procedimientos y de un sistema de gestión que asegure la trazabilidad ordena los procesos productivos, los hace más competitivos y eficientes y permite una mejor vinculación con los clientes”, señaló Chavat.

A ello se suma la posibilidad de demostrar garantías de sostenibilidad y aspectos vinculados con la manera en que trabajan las empresas, incluyendo requisitos relacionados con la salud y seguridad de sus trabajadores.

Esta mirada fue compartida también desde APICOFOM. Su presidente, Guillermo Fachinello, destacó que la certificación no representa únicamente una herramienta para acceder a mercados nuevos y de mayor valor, sino que contribuye a generar empresas más eficientes, mejorar cuestiones vinculadas con la seguridad y optimizar costos.

Una agenda compartida entre Misiones y Corrientes

La convocatoria reunió además a autoridades de las dos provincias, reforzando la dimensión regional que tiene el desarrollo forestal y forestoindustrial del NEA. Participaron Luis María Mestres, secretario de Desarrollo Foresto Industrial de Corrientes; Martín López, designado para asumir como subsecretario de Desarrollo Forestal de Misiones, junto con integrantes de su equipo; Federico Fachinello, ministro de Industria de Misiones; y la ingeniera forestal Graciela Flores, vicepresidenta del Colegio de Ingenieros Forestales de Misiones, además de representantes de empresas forestales y forestoindustriales, consultores y profesionales del sector.

El encuentro permitió así poner sobre la mesa uno de los desafíos que enfrenta la cadena forestal argentina: cómo ampliar la superficie y la cantidad de empresas certificadas incorporando a actores de menor escala, para que las exigencias crecientes de trazabilidad y sostenibilidad de los mercados no se conviertan en una barrera de entrada.

Los modelos grupales aparecen en ese escenario como una alternativa especialmente relevante, al permitir que distintas empresas o productores avancen dentro de una estructura común y puedan abordar colectivamente parte de las exigencias que supone un proceso de certificación.

Para PEFC Argentina, la experiencia desarrollada por las empresas de APICOFOM permite llevar esa discusión del terreno teórico a un caso concreto. La certificación deja así de ser solamente una exigencia para determinados mercados y comienza a funcionar como una herramienta de gestión: permite conocer y demostrar el origen de la materia prima, ordenar procesos, generar trazabilidad, fortalecer la relación con clientes y mejorar la competitividad de las empresas.

Y, para las PyMEs forestales y forestoindustriales de una región que concentra buena parte de la producción argentina, el modelo grupal plantea una posibilidad adicional: que el tamaño de una empresa no determine por sí solo su capacidad de demostrar cómo produce y competir en mercados cada vez más exigentes.

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Hotelga 2026: por qué la madera gana terreno en la nueva hospitalidad

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Con el bienestar del huésped, la sustentabilidad y las experiencias memorables como nuevas prioridades de los viajeros, la madera vuelve a ocupar un lugar estratégico en el diseño de los espacios. En ese contexto, FAIMA participará de Hotelga 2026 —que se realizará del 2 al 4 de septiembre en La Rural y espera reunir a 230 expositores y alrededor de 13.000 visitantes— para fortalecer el vínculo entre la industria de la madera y el mueble con el turismo y la hotelería. Además, exhibirá una selección de prototipos desarrollados por el Laboratorio del Mueble Argentino, una iniciativa que conecta a diseñadores y fabricantes para impulsar la innovación, el diseño y el desarrollo del mueble argentino del futuro.

Hay hoteles que se olvidan apenas uno hace el check-out. Y hay otros que permanecen en la memoria mucho tiempo después del viaje. A veces no es la vista, ni el desayuno, ni el tamaño de la habitación. Es la sensación que deja el lugar. La calidez de los materiales, la textura de los espacios, la conexión con la naturaleza y esa difícil combinación entre confort, identidad y bienestar que hoy la hotelería busca ofrecer como parte de la experiencia.

Durante años, la conversación sobre la madera en hotelería estuvo asociada principalmente a la sustentabilidad. Hoy ese concepto sigue siendo central, pero se suma otro igualmente potente: la búsqueda de experiencias más humanas, saludables y memorables para los huéspedes. Diversas investigaciones internacionales muestran que los materiales también influyen en la percepción del confort, la autenticidad de los espacios, la sensación de bienestar e incluso en el recuerdo que las personas conservan de un lugar.

“El turismo y la hotelería representan una enorme oportunidad para toda la cadena forestoindustrial argentina. Nuestro objetivo es comenzar a construir una agenda común con un sector que comparte muchas de nuestras prioridades: sustentabilidad, innovación, diseño, identidad y calidad. La madera tiene muchísimo para aportar en ese camino”, explica Pablo Bercovich, asesor del Instituto del Mueble Argentino (IMA) de FAIMA.

Mucho más que muebles

La participación de FAIMA en Hotelga no buscará mostrar únicamente productos aislados. La propuesta apunta a visibilizar el potencial de toda la cadena de valor: desde la construcción con madera y los sistemas industrializados hasta el diseño, el mobiliario, la innovación, el agregado de valor y el desarrollo de PyMEs que abastecen a distintos segmentos de la economía.

Entre las propuestas que podrán verse en el espacio institucional se destacarán piezas desarrolladas en el marco del Laboratorio del Mueble Argentino, un proyecto impulsado por FAIMA y el Instituto del Mueble Argentino (IMA) que reúne a empresas fabricantes y diseñadores de todo el país para desarrollar nuevos productos en madera, promoviendo la innovación, el agregado de valor y la competitividad de la industria nacional.

“La idea es mostrar cómo toda la cadena puede dialogar con la hotelería. No hablamos solamente de muebles; hablamos de espacios, experiencias y soluciones construidas desde la madera. Queremos empezar una articulación de largo plazo con un sector que tiene necesidades y desafíos muy compatibles con los nuestros”, agrega Bercovich.

Cuando el material también forma parte de la experiencia

Las tendencias internacionales muestran que los hoteles ya no compiten únicamente por su categoría o sus servicios. Cada vez más buscan diferenciarse a través de la experiencia que ofrecen a sus huéspedes. En ese escenario, distintos estudios sobre diseño biofílico y hospitalidad señalan que los espacios con presencia de madera son percibidos como más cálidos, auténticos y confortables. También generan una mayor conexión con la naturaleza, reducen la sensación de estrés y fortalecen la percepción de calidad y sustentabilidad del establecimiento.

Otras investigaciones muestran que el uso de materiales naturales contribuye a crear ambientes más memorables y emocionalmente positivos, un aspecto que hoy resulta clave para una industria donde el huésped ya no busca únicamente un lugar donde dormir, sino una experiencia integral.

Una oportunidad para la industria argentina

Para FAIMA, este nuevo vínculo con la hotelería abre un horizonte de desarrollo para cientos de pequeñas y medianas empresas de todo el país representadas por sus 28 cámaras asociadas, que producen muebles, componentes, soluciones constructivas y productos con alto valor agregado. “La hospitalidad está cambiando y la madera tiene todas las condiciones para acompañar esa transformación. Combina diseño, confort, identidad, innovación y sustentabilidad. Es una oportunidad para seguir posicionando a la industria argentina en nuevos mercados y generar más valor para toda la cadena”, concluye Bercovich.

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Europa sube la vara para el packaging: ¿Está preparada la cadena foresto industrial argentina?

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Desde hoy comenzaron a aplicarse las primeras disposiciones del nuevo Reglamento Europeo sobre Envases y Residuos (PPWR), una normativa que confirma el rumbo que están tomando los mercados internacionales: cada vez será más importante demostrar el origen, la trazabilidad y el desempeño ambiental de los productos. Desde CONFIAR – las 5 entidades que representan a la cadena forestoindustrial argentina – aseguran que este escenario plantea nuevos desafíos, pero también una gran oportunidad para quienes logren anticiparse.

Durante décadas, competir en los mercados internacionales significó ofrecer calidad, precio y capacidad de producción. Hoy, sin embargo, comienza a consolidarse un nuevo paradigma: además del producto, los compradores quieren conocer su historia.

¿De dónde provienen las materias primas? ¿Cómo fueron obtenidas? ¿Es posible demostrar su origen? ¿Existe trazabilidad a lo largo de toda la cadena? ¿Qué información ambiental acompaña al producto?

La entrada en vigencia de las primeras disposiciones del Reglamento Europeo sobre Envases y Residuos (PPWR) representa una nueva señal en esa dirección. Si bien muchas de las obligaciones más relevantes comenzarán a implementarse de manera progresiva en los próximos años, el mensaje que envía Europa es claro: la transparencia, la trazabilidad y la economía circular ocuparán un lugar cada vez más importante en el comercio internacional.

Al respecto y en contexto del reciente acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, se abre también un escenario de nuevas oportunidades para las cadenas exportadoras de la región. Sin embargo, acceder a esos mercados implicará responder a consumidores y compradores cada vez más exigentes en materia de trazabilidad, sustentabilidad y transparencia. Para la cadena forestoindustrial, prepararse para ese nuevo escenario será tan importante como aprovechar las oportunidades comerciales que puedan surgir. “La apertura de mercados siempre representa una oportunidad, pero la competitividad ya no dependerá únicamente de la calidad del producto o del precio. También será necesario demostrar, con información verificable, cómo se produjo cada producto y cómo funciona toda la cadena del packaging”, explica Juan Sackmann, presidente de la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel (AFCP).

Por su parte, para la cadena forestoindustrial argentina, este proceso trasciende el mundo del packaging. “Más allá de una regulación específica, lo que estamos viendo es una tendencia global. Los mercados internacionales ya no evalúan únicamente el producto final: cada vez prestan más atención a cómo fue producido, cuál es su origen y qué información puede demostrarlo. Las empresas que comiencen a prepararse desde ahora tendrán una ventaja competitiva importante”, señala Claudia Peirano, directora ejecutiva de la Asociación Forestal Argentina (AFoA).

Del producto a la confianza

El nuevo reglamento europeo incorpora una mirada integral sobre los envases, contemplando aspectos vinculados al diseño, la reciclabilidad, la reutilización, la documentación técnica y la responsabilidad a lo largo de toda la cadena de valor.

Para Florencia Chavat, directora ejecutiva de PEFC Argentina, este cambio confirma una evolución que ya se observa desde hace varios años. “Los mercados internacionales avanzan hacia sistemas donde la trazabilidad deja de ser un valor agregado para convertirse, progresivamente, en una condición de acceso. Poder demostrar el origen responsable de las materias primas, contar con cadenas de custodia verificables y ofrecer información confiable será cada vez más importante para quienes quieran competir globalmente.”

La especialista explica que esta tendencia no alcanza solamente a los fabricantes de envases, sino a toda la cadena forestal e industrial vinculada a productos derivados de la madera y la celulosa.

Una oportunidad para toda la cadena

Desde CONFIAR destacan que este nuevo escenario involucra a productores forestales, industrias de la madera, fabricantes de papel, envases, embalajes y numerosos sectores que participan en la transformación de los recursos forestales. “Más que una barrera comercial, debemos interpretar estos cambios como una oportunidad para agregar valor, fortalecer nuestras capacidades y posicionar a la Argentina como un proveedor confiable para los mercados internacionales”, sostiene Sackmann,

En ese sentido, recuerda que la competitividad futura dependerá no sólo de producir con eficiencia, sino también de poder documentar, verificar y comunicar adecuadamente cada etapa de la cadena productiva.

Mirar más allá del 12 de agosto

Aunque las primeras disposiciones comenzaron a aplicarse desde hoy, buena parte de los requisitos más exigentes del reglamento europeo se implementarán de manera gradual durante los próximos años. Para las entidades que integran CONFIAR, ese calendario ofrece una oportunidad para prepararse con anticipación.

“La transformación ya comenzó. Los mercados internacionales evolucionan hacia modelos donde la confianza, la trazabilidad y la sustentabilidad pasan a formar parte del producto. Anticiparse a esa realidad será uno de los grandes desafíos —y también una de las principales oportunidades— para la cadena forestoindustrial argentina”, concluyen desde CONFIAR.

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El Reglamento Europeo contra la Deforestación redefine las reglas de la exportación forestal

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La Comisión Europea dio un nuevo paso en la aplicación del Reglamento contra la Deforestación (EUDR) al introducir ajustes específicos en el alcance de los productos y en las normas técnicas del Sistema de Información. El movimiento apunta a facilitar la implementación de una norma que sigue generando debate en toda la cadena forestal y maderera europea. En ese marco, la madera permanece plenamente incluida dentro del alcance regulatorio, un punto central para productores, industriales, comerciantes y operadores logísticos del sector.

Ajustes normativos y resistencia sectorial

La actualización llega en un momento en que la industria reclama definiciones más claras y menos fricción administrativa. En Alemania, grupos de propietarios forestales como AGDW y Familienbetriebe Land und Forst criticaron el proyecto de ley nacional para implementar la EUDR y reclamaron cambios en el régimen de sanciones, las facultades de inspección y los mecanismos de reporte. Su objeción principal es que la norma, tal como fue concebida, puede trasladar sobre los productores una carga operativa desproporcionada, con efectos difíciles de absorber para pequeñas y medianas estructuras forestales.

En paralelo, la asociación alemana del comercio de la madera advirtió sobre el riesgo de restricciones al suministro en un mercado que todavía no recupera plena estabilidad. Según su diagnóstico, productos como las correas para techos, la madera maciza estructural y la madera aserrada para construcción se mantuvieron por debajo de los niveles de precios de 2021. La observación no es menor: en un contexto de costos elevados, márgenes ajustados y demanda irregular, cualquier exigencia adicional sobre trazabilidad y documentación puede amplificar las tensiones ya existentes en la cadena.

Comercio exterior y precios

A la presión regulatoria se suman señales mixtas del comercio exterior europeo. Entre febrero y abril de 2026, las exportaciones extracomunitarias de madera aserrada de coníferas de la UE alcanzaron 1.490 millones de euros, con una suba interanual de 5,3%. El avance se explicó por valores unitarios más altos, capaces de compensar una reducción de los volúmenes embarcados. Es una dinámica que sugiere firmeza en la formación de precios, aunque no necesariamente un aumento equivalente en la demanda física.

Más pronunciado fue el crecimiento de las exportaciones de troncos de madera dura y de madera no conífera en bruto, que aumentaron 57,5% en el mismo período. China y Vietnam se consolidaron como los principales destinos de ese flujo, reforzando el papel de Asia en la absorción de materias primas forestales europeas. El dato confirma que, aun en un entorno de mayores exigencias normativas, el comercio internacional sigue siendo un componente decisivo para el equilibrio del mercado.

El cuadro general deja una conclusión clara: la EUDR ya no se discute solo como una regulación ambiental, sino como una variable estructural del negocio forestal y maderero europeo. Entre ajustes técnicos, cuestionamientos sectoriales y movimientos de precios y exportaciones, la cadena entra en una etapa en la que cumplimiento, competitividad y abastecimiento quedan cada vez más entrelazados.

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Industria maderera advierte por la pérdida del capital humano: el empleo cayó 8,57 por ciento interanual

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La evolución reciente de la cadena forestoindustrial argentina deja una señal que merece especial atención. Más allá de la desaceleración que atraviesa parte de la actividad manufacturera, los últimos indicadores muestran que el empleo industrial se está retrayendo a un ritmo superior al de la producción, una situación que podría comprometer la capacidad de recuperación del sector si implica la pérdida de recursos humanos altamente especializados.

De acuerdo con el último Informe de Empleo y Actividad (*) elaborado por la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), el empleo registrado en la industria maderera cayó un 8,57% interanual, una contracción que supera ampliamente la disminución observada en la actividad productiva. Más que un ajuste coyuntural, este comportamiento refleja un proceso que invita a reflexionar sobre la preservación del conocimiento, los oficios y las capacidades técnicas que demandan años de formación y experiencia.

Economis | Industria forestal

El empleo maderero cayó 8,57% y golpeó a los sectores de mayor valor agregado

La contracción laboral superó ampliamente la baja de la actividad. Tornerías, viviendas prefabricadas, tableros y aserraderos estuvieron entre los segmentos más afectados.

Empleo industrial -8,57%
Variación interanual a abril de 2026.
Empleo comercial -4,12%
Caída en las actividades comerciales de la cadena.

Producción de madera

-3,4%

Caída interanual en mayo. El acumulado anual todavía muestra una suba del 7,4%.

Muebles y colchones

-7,3%

Retroceso interanual. En el acumulado de 2026 la baja alcanza el 5,1%.

Ventas de PyMEs muebleras

-14%

Caída promedio durante el primer trimestre de 2026, según FAIMA.

Los sectores con mayor pérdida de empleo

Tornerías de madera
-34%
Viviendas prefabricadas
-23%
Tableros y enchapados
-18%
Aserrado de madera nativa
-17%
Aberturas y estructuras
-7%
Somieres y colchones
-4%
Aserrado de madera implantada
-3%
La clave: la pérdida de puestos de trabajo fue más profunda que la caída productiva. FAIMA advierte que el ajuste se concentra en los segmentos vinculados con la construcción, las PyMEs y las actividades de mayor valor agregado.
Fuente: Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines, Informe de Empleo y Actividad, julio de 2026. Datos de actividad a mayo y de empleo registrado a abril de 2026.

El dato adquiere mayor relevancia cuando se analiza dónde se concentran las mayores pérdidas. Los segmentos más afectados corresponden precisamente a actividades de mayor transformación industrial, como tornerías, viviendas prefabricadas de madera, tableros, enchapados y aberturas, es decir, aquellos eslabones donde se incorpora mayor valor agregado, innovación y mano de obra calificada.

“Cada puesto de trabajo que se pierde en estas actividades representa mucho más que una estadística. Detrás de esos números hay conocimientos técnicos, experiencia productiva y capacidades industriales que constituyen uno de los principales activos de la cadena forestoindustrial y que luego requieren años para reconstruirse”, señalaron desde FAIMA.

El informe también evidencia que el impacto no es homogéneo. Mientras los indicadores generales muestran una economía prácticamente estancada, el relevamiento realizado por FAIMA revela que las PyMEs muebleras registraron una caída promedio del 14% en sus ventas durante el primer trimestre del año, una diferencia que pone de manifiesto la necesidad de observar con mayor profundidad la realidad de las pequeñas y medianas empresas que sostienen buena parte del entramado productivo y del empleo en el interior del país.

En ese contexto, la entidad sostiene que preservar el capital humano y fortalecer las capacidades productivas debe formar parte de cualquier estrategia orientada a consolidar el crecimiento futuro de la industria. La experiencia demuestra que las empresas pueden recuperar niveles de producción cuando mejora la demanda, pero reconstruir equipos especializados, recuperar oficios y volver a desarrollar capacidades técnicas es un proceso considerablemente más lento y complejo.

Al mismo tiempo, FAIMA considera que la cadena forestoindustrial cuenta con fortalezas estructurales para acompañar una futura recuperación de la economía. La disponibilidad de recursos forestales, la capacidad industrial instalada, el entramado de PyMEs presentes en todo el país y el conocimiento acumulado durante décadas representan una base sólida sobre la cual seguir construyendo una industria más competitiva, innovadora y con mayor agregado de valor. Sin embargo, advierte que esa capacidad no es ilimitada: preservar el empleo implica también preservar las empresas que lo generan. En un contexto donde muchas PyMEs enfrentan dificultades para sostener su actividad, evitar la pérdida del entramado productivo será tan importante como recuperar los puestos de trabajo, ya que ambas condiciones serán determinantes para impulsar la recupera ción del sector.

“El desafío es llegar a ese escenario preservando aquello que constituye el verdadero diferencial del sector: las personas, el conocimiento y la capacidad de transformar un recurso renovable en productos de alto valor agregado. Cuidar ese capital humano hoy es también invertir en la competitividad de los próximos años”, concluye FAIMA.

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