29 de abril: Día internacional de la concientización sobre el ruido

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El ruido que nos rodea afecta la salud desde múltiples enfoques, no solo los oídos. Bocinas, motores, obras en construcción, música constante, notificaciones, auriculares. El ruido forma parte de la vida cotidiana y muchas veces pasa desapercibido. Los profesionales de DIM Centros de Salud advierten cómo la exposición prolongada a entornos ruidosos puede tener consecuencias en la salud que van mucho más allá de una simple molestia.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada cinco personas vive con algún grado de pérdida auditiva, y gran parte de estos casos podrían prevenirse con hábitos adecuados y controles a tiempo.

“La exposición sostenida al ruido genera un estrés constante en el sistema auditivo. Pero, además, el cerebro tiene que hacer un esfuerzo extra para procesar los sonidos, lo que puede generar fatiga, dificultades de concentración e incluso afectar la memoria”, explica la Lic. Mariana Diéguez (MP 767 // MN 5740), fonoaudióloga de DIM Centros de Salud.

Cuando el ruido deja de ser solo ruido

No todos los efectos del ruido son inmediatos o evidentes. En muchos casos, el daño es progresivo y silencioso. La intensidad, la duración y la frecuencia de exposición son factores clave.

Los niveles de ruido se miden en decibeles, y se consideran perjudiciales cuando superan los 70 dB de manera prolongada. Esto incluye situaciones habituales como el tránsito intenso, electrodomésticos (batidoras, secadores de pelo), herramientas eléctricas o entornos laborales.

En escenarios como discotecas, conciertos, maquinaria industrial pesada, martillos neumáticos o incluso aviones, los niveles son significativamente más altos y el riesgo aumenta. “La naturalización del ruido es uno de los principales problemas. Nos acostumbramos a convivir con niveles sonoros que no son saludables y dejamos de percibirlos como un riesgo”, señala Diéguez.

Efectos que van más allá de la audición

La contaminación sonora no solo afecta el oído. También puede generar lo que se conoce como efectos extraauditivos. “El ruido impacta en el sistema cardiovascular, ya que puede aumentar la presión arterial y favorecer el desarrollo de hipertensión o arritmias. Además, altera el sueño, genera cansancio, fatiga y disminuye la calidad de vida”, advierte Diéguez.

A esto se suma el impacto en la salud mental: el ruido intenso eleva los niveles de estrés y puede provocar ansiedad, irritabilidad y fatiga mental.

La vida moderna, cada vez más ruidosa

El uso constante de auriculares, sumado a entornos urbanos cada vez más intensos, genera una exposición continua que impacta especialmente en jóvenes y adultos. La OMS alertó que más de mil millones de jóvenes podrían estar en riesgo de sufrir pérdida auditiva permanente debido a prácticas auditivas inseguras.

“El problema no es solo el volumen, sino también el tiempo de exposición. Hoy vemos cada vez más casos de fatiga auditiva vinculada a jornadas prolongadas con auriculares, ya sea por trabajo, estudio o entretenimiento”, agrega la especialista.

Señales de alerta que no deben ignorarse

→ Dificultad para escuchar en ambientes ruidosos
→ Oír pero no entender lo que dicen
→ Pedir que repitan lo que se dijo
→ Necesidad de subir el volumen de dispositivos
→ Zumbidos en los oídos (tinnitus)
→ Evitar reuniones sociales por dificultad para seguir conversaciones

Cómo proteger la salud auditiva

Reducir la exposición al ruido es clave para prevenir daños y mejorar la calidad de vida. Algunas recomendaciones:

→ Usar protectores auditivos en entornos ruidosos
→ Limitar el volumen y el tiempo de uso de dispositivos
→ Utilizar auriculares con cancelación de ruido
→ Vigilar los niveles de exposición sonora
→ Tomar descansos auditivos
→ Alejarse de fuentes de ruido intenso cuando sea posible

Audiometría: un estudio simple que puede cambiar todo

A diferencia de otros chequeos de salud, la audición suele quedar relegada. Sin embargo, existen estudios simples, rápidos e indoloros que permiten detectar alteraciones de manera temprana.

La audiometría tonal es el método más utilizado para evaluar la capacidad auditiva. Se trata de un estudio ambulatorio que dura pocos minutos y permite identificar si existe algún grado de pérdida, así como su origen. “La detección temprana es clave. Muchas personas consultan cuando el problema ya está avanzado, pero con un diagnóstico oportuno se pueden implementar soluciones que mejoran significativamente la calidad de vida”, afirma Diéguez.

Escuchar bien es vivir mejor

La salud auditiva está directamente vinculada con la salud integral. En un mundo cada vez más ruidoso, hacer una pausa, bajar el volumen y chequear la audición puede ser una decisión simple, pero con un impacto enorme a largo plazo.

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