Escaló la tensión en la Legislatura: Szychowski denunció privilegios y Rovira lo cruzó en la sesión
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La interna política que partió al oficialismo misionero dejó de expresarse solamente en movimientos de bloques, renuncias partidarias y diferencias discursivas. Este jueves escaló dentro de la propia Legislatura, donde una intervención del diputado Juan José Szychowski sobre la seguridad y la libertad de circulación terminó en un cruce directo con Carlos Rovira y, más tarde, en una escena de gritos e insultos fuera del hemiciclo.
El presidente del bloque Movimiento por lo que Viene pidió la palabra para acompañar un planteo destinado a garantizar que los diputados puedan expresarse “con total libertad y respeto”. Pero enseguida fue más lejos. Szychowski denunció que dentro de la Cámara existen sectores restringidos para 39 de los 40 legisladores y sugirió que esos espacios están reservados para un único diputado.
Aunque inicialmente evitó nombrarlo, la referencia política resultó transparente. Rovira estaba sentado en su banca y escuchó una exposición que puso bajo discusión uno de los aspectos más sensibles del funcionamiento interno de la Legislatura: los accesos, la seguridad y los presuntos privilegios que rodean al expresidente de la Cámara.
“Tenemos que trabajar tranquilos, con seguridad y también tener libertad de circulación. En esta Cámara no existe libertad de circulación”, disparó Szychowski.
Según relató el legislador, la semana pasada un integrante de Movimiento por lo que Viene intentó pasar hacia el patio trasero de la Legislatura, pero el chofer de otro diputado le impidió avanzar. Cuando insistió, personal de seguridad le habría informado que tenía prohibido ingresar.
“Está cerrado para todos nosotros; bueno, para todos no: para 39 diputados”, remarcó Szychowski, poniendo números a la denuncia y dejando expuesto que, según su planteo, solamente uno de los 40 representantes tendría acceso irrestricto a ese sector.
El diputado sostuvo que los legisladores tampoco pueden utilizar el pasillo posterior ni acceder al patio trasero. Cuestionó que la restricción no tenga una explicación institucional conocida y advirtió que podría representar un riesgo ante una emergencia.
“No sé por qué existe esa prohibición. Está prohibido acceder al patio trasero, no sé por qué tampoco”, señaló. Luego recordó que la Cámara cuenta con certificaciones ISO e IRAM y alertó que, ante un siniestro, “estarían la mitad de las salidas cerradas”.
Szychowski agregó un elemento todavía más inquietante. Afirmó que tanto este jueves como durante la sesión anterior fueron observados vehículos con personas vestidas de civil bloqueando las dos puertas enrejadas de la parte posterior.
“No sabemos si están armadas o no”, lanzó.
También aseguró que legisladores de su bloque y al menos un integrante de la oposición habían detectado la presencia de civiles dentro del recinto con una actitud que calificaron como “sospechosa”.
La acusación elevó inmediatamente la temperatura. “Esto está muy mal, es muy grave. Nosotros somos los representantes del pueblo y tenemos que trabajar con toda libertad en este recinto y poder circular”, reclamó Szychowski.
El jefe de Movimiento por lo que Viene contrastó esas restricciones con el ingreso habitual de la mayoría de los diputados. Explicó que 39 legisladores acceden por la puerta principal, atraviesan los controles y escáneres de seguridad y luego se desplazan caminando dentro del edificio.
“No es justo que haya un sector exclusivo para un solo diputado”, sentenció.
La frase terminó de romper cualquier ambigüedad. Aunque Szychowski no pronunció el nombre de Rovira, el cuestionamiento apuntó al sistema de seguridad y circulación construido alrededor del exconductor de la Legislatura y líder de Encuentro Misionero.
El diputado cerró su intervención reclamando a la Presidencia de la Cámara que adopte “todas las medidas necesarias” para que, desde ese momento, los 40 legisladores puedan circular libremente por todos los espacios.
La respuesta no llegó mediante una cuestión de privilegio ni a través de un discurso formal. Rovira se dio vuelta desde su banca, miró hacia el sector de Szychowski y lo increpó con una frase breve: “Da nombres”.
Fueron apenas dos palabras, pero condensaron el nivel de tensión acumulado entre quien condujo durante décadas la estructura política oficialista y el presidente del bloque que hoy reúne a la mayoría de los diputados alineados con el gobernador Hugo Passalacqua.
El desafío de Rovira confirmó que el planteo había tocado un nervio sensible: la existencia de sectores, accesos y condiciones especiales dentro de una Cámara integrada formalmente por 40 representantes con los mismos derechos.
El intercambio se produjo después de semanas de creciente confrontación. Szychowski ya había cuestionado públicamente las ausencias de Rovira y reclamado que los diputados concurrieran al recinto a “dar la cara”. Esta vez, con Rovira presente, el choque fue frontal.
Los gritos siguieron fuera del hemiciclo
La tensión no terminó al levantarse la sesión. Fuera del hemiciclo, Nicolás Llera -uno de los más enfáticos acólitos de Rovira- increpó al diputado Rudi Bundziak y lanzó insultos contra integrantes de Movimiento por lo que Viene. Fuera del recinto, Llera, quien es hijo de un ex diputado y hermano del actual presidente de Marandú, se refirió a la condición sexual del diputado.
La escena trasladó a los pasillos lo que hasta entonces había conservado, con dificultad, las formas parlamentarias. Los agravios exhibieron hasta qué punto la fractura política ya atraviesa las relaciones personales y el funcionamiento cotidiano de la Cámara.
La sesión dejó una imagen difícil de disimular. La discusión pendiente ya no es solamente política. La Presidencia de la Cámara deberá aclarar quién ordenó restringir los accesos, qué sectores están vedados, por qué razón, quiénes eran los civiles mencionados y si las puertas traseras cumplen efectivamente con las normas de seguridad y evacuación.
Porque detrás de la interna aparece una cuestión institucional elemental: la Legislatura no puede tener zonas reservadas por poder político ni representantes de primera y de segunda categoría.
La denuncia de Szychowski abrió una pregunta más amplia y difícil de cerrar: ¿quién controla hoy la Cámara de Representantes y bajo qué reglas?
