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La CGT y las CTA reclamaron un plan de refinanciación ante el salto del endeudamiento de familias y Pymes

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La CGT, las dos CTA y movimientos sociales llevaron al Ministerio de Economía un reclamo que busca instalar una discusión que excede el nivel de las tasas de interés: cómo evitar que el endeudamiento de los hogares y las pequeñas empresas termine convirtiéndose en un nuevo freno para el consumo, la producción y el empleo. Las organizaciones sindicales exigieron al Gobierno de Javier Milei la puesta en marcha de un “programa de refinanciación de deudas” frente al fuerte aumento de la morosidad.

La movilización llegó hasta el Palacio de Hacienda sin un acto central ni escenario para discursos. Los dirigentes entregaron un documento en el que plantearon que el equilibrio macroeconómico no puede evaluarse únicamente por las variables financieras, sino que debe incorporar una solución al endeudamiento de familias y Pymes y una estrategia para recuperar la actividad de la economía real.

El diagnóstico presentado por las centrales sindicales vincula directamente la pérdida de ingresos y el deterioro del consumo con el aumento del costo financiero. En esa lectura, cuando una familia deja de poder afrontar una tarjeta o un préstamo, reduce inmediatamente su capacidad de consumo; cuando una Pyme no consigue financiar su capital de trabajo, restringe su producción. La consecuencia final de esa cadena es una economía con menos ventas, menos actividad y mayor presión sobre el empleo.

El planteo adquiere mayor dimensión a partir de los datos atribuidos al Banco Central. Según las cifras citadas por las organizaciones sindicales, más de 20 millones de personas mantienen deudas con bancos y entidades no bancarias en Argentina, mientras que la morosidad de las familias se cuadruplicó desde diciembre de 2023 y alcanzó al 17,5% de los créditos personales.

Para las centrales, el problema no termina en el sistema financiero formal. El deterioro de la capacidad de pago puede expulsar a los hogares del crédito bancario y empujarlos hacia mecanismos informales de financiamiento, incluso para cubrir gastos esenciales. Allí, advierten, el costo del endeudamiento puede adquirir características usurarias y profundizar todavía más la vulnerabilidad económica.

El documento entregado en Economía propone, en ese sentido, una respuesta que combine extensión de plazos y reducción transitoria de la presión de las cuotas. La hipótesis es que una refinanciación con tasas compatibles con la evolución de los ingresos permitiría liberar recursos de los hogares y de las empresas, recuperar capacidad de consumo y sostener el capital de trabajo.

El reclamo también apunta al Banco Central. Las organizaciones pidieron que el organismo ejerza su función regulatoria sobre las tasas aplicadas a préstamos bancarios, aplicaciones financieras, billeteras virtuales y otros mecanismos capaces de generar endeudamiento entre personas físicas. La demanda busca ampliar la discusión sobre el costo del crédito a todo el ecosistema financiero que hoy utilizan los hogares.

En paralelo, reclamaron un diagnóstico específico sobre la situación de las Pymes, especialmente aquellas cuyo endeudamiento compromete el capital de trabajo y pone en riesgo la continuidad de la actividad. El argumento es que una política de alivio financiero para empresas pequeñas no debería ser vista únicamente como una asistencia al sector privado, sino como una herramienta para preservar unidades productivas y puestos de trabajo.

La CGT sostuvo que “el endeudamiento es una política de gobierno” y cuestionó el modelo económico por obligar, según su diagnóstico, a familias a recurrir al crédito para afrontar alimentación, alquiler y servicios básicos. La protesta reunió a los integrantes del triunvirato de la central, Cristina Jerónimo, Jorge Sola y Octavio Argüello, además de dirigentes como Gerardo Martínez y Andrés Rodríguez.

Desde la CTA Autónoma, Rodolfo Aguiar advirtió sobre el riesgo de que el endeudamiento termine actuando como un factor de conflictividad social. El secretario general de ATE sostuvo que millones de hogares atraviesan una situación crítica y reclamó que el Gobierno utilice sus herramientas regulatorias para limitar los costos financieros e implementar un programa de desendeudamiento.

Más allá de la disputa política, el eje económico del reclamo abre una discusión relevante sobre la relación entre estabilidad macroeconómica y economía real. Una reducción de la inflación o una mejora de determinadas variables financieras no necesariamente se traduce en una recuperación automática de los ingresos disponibles si una proporción creciente del salario o de la facturación empresarial queda comprometida por cuotas, intereses y refinanciaciones.

Ese es, precisamente, el punto de mayor profundidad del documento sindical: la deuda no aparece como un fenómeno aislado, sino como una consecuencia y, al mismo tiempo, como un mecanismo que puede profundizar la caída de la actividad. Si los hogares destinan una parte cada vez mayor de sus ingresos al pago de obligaciones financieras, consumen menos. Si las empresas enfrentan dificultades para financiar su capital de trabajo, producen menos. Y si ambas variables retroceden simultáneamente, la recuperación del empleo se vuelve más difícil.

Desde esa perspectiva, una política de refinanciación no debería limitarse a postergar vencimientos. El desafío sería diseñar mecanismos que reduzcan efectivamente la carga financiera, extiendan los plazos y vinculen las condiciones de pago con la evolución de los ingresos. En el caso de las Pymes, la clave estaría en preservar capital de trabajo y capacidad productiva, evitando que una crisis de liquidez transitoria termine en cierre definitivo.

La discusión plantea, además, una cuestión central para cualquier estrategia de crecimiento: quién tiene capacidad para sostener el ciclo económico. El consumo de los hogares genera demanda; la demanda sostiene las ventas; las ventas permiten producir; la producción sostiene el empleo. Cuando ese circuito se rompe por una combinación de ingresos insuficientes y alto costo financiero, la deuda deja de ser solamente un problema individual y comienza a adquirir una dimensión macroeconómica.

Por eso, el reclamo de la CGT y las CTA puede leerse como una propuesta para desplazar parte del foco desde las cuentas financieras hacia las cuentas concretas de hogares y empresas. El desafío no consiste solamente en reducir la morosidad, sino en evitar que el endeudamiento se convierta en una barrera estructural para la recuperación del consumo y la inversión.

La salida que proponen las organizaciones sindicales incluye, además, una estrategia más amplia de estímulo a la inversión productiva y diversificación de la matriz económica. En esa concepción, refinanciar deudas sería una herramienta de emergencia dentro de una política mayor orientada a recomponer ingresos, activar la capacidad instalada, ampliar mercados y generar empleo.

El punto de fondo es que la sostenibilidad económica también se mide en la capacidad de las familias para llegar a fin de mes y de las empresas para sostener su actividad. Si la estabilización financiera se construye sobre hogares cada vez más endeudados y Pymes con menor capital de trabajo, la economía puede mostrar equilibrio en algunas variables mientras acumula tensiones en otras.

El reclamo entregado en el Ministerio de Economía pone así sobre la mesa una alternativa concreta frente a la morosidad: refinanciar, bajar la presión de las cuotas, regular el costo del crédito y proteger el capital de trabajo de las empresas. Pero también plantea una condición de fondo para que esa solución sea sostenible: recuperar los ingresos y la actividad productiva para que las familias y las empresas vuelvan a tener capacidad genuina de pago.

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La economía creció 2,7% en junio y la minería volvió a marcar el rumbo

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La actividad económica argentina creció 2,7% interanual en junio de 2026 y avanzó 0,8% respecto de mayo, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) difundido por el INDEC. El dato confirma la continuidad de la recuperación y ubica a junio como el segundo mayor crecimiento interanual del año.

El resultado adquiere mayor relevancia al observar qué sectores explicaron la expansión. La explotación de minas y canteras registró un salto del 15,6% interanual y, junto con el sector agropecuario, aportó 1,1 puntos porcentuales al crecimiento general de la economía.

La minería se consolida así como uno de los motores más dinámicos de la actividad, en un escenario en el que el desarrollo de recursos naturales gana peso dentro de la estructura productiva argentina. El desempeño del sector muestra el impacto que pueden tener las inversiones asociadas a la explotación de recursos sobre la actividad económica, especialmente cuando se traducen en mayor producción y capacidad exportadora.

El dato mensual también ofrece una señal positiva. Luego de distintos movimientos durante el primer semestre, la economía logró crecer 0,8% en junio frente a mayo. A su vez, el indicador de tendencia-ciclo, que permite observar la evolución de la actividad descontando los factores estacionales, registró una mejora de 0,2%.

En términos acumulados, la economía presenta una expansión de 1,9% durante los primeros seis meses del año. El registro muestra que, pese a la contracción observada en febrero, el balance del primer semestre permanece en terreno positivo.

El desafío ahora es determinar cuánto de este crecimiento puede transformarse en una recuperación más amplia y sostenida. El fuerte desempeño de la minería y el aporte del agro muestran sectores con capacidad para impulsar la actividad, pero el impacto sobre el conjunto de la economía dependerá de que esa expansión pueda irradiarse hacia la industria, la construcción, el comercio y los servicios.

La composición del crecimiento resulta, por eso, tan importante como el número general. Una economía que crece impulsada por sectores con capacidad de generar inversiones, exportaciones y divisas cuenta con una oportunidad para ampliar su frontera productiva. El desafío consiste en convertir esa ventaja en más encadenamientos locales, empleo privado y actividad en las regiones donde se desarrollan los proyectos.

La evolución de la minería aparece como una de las claves para ese proceso. Su crecimiento interanual del 15,6% superó ampliamente la expansión promedio de la economía y refuerza el papel que pueden asumir los recursos naturales en una estrategia orientada a aumentar la producción y las exportaciones.

El resultado de junio, de todos modos, no permite hablar todavía de una recuperación homogénea. El crecimiento agregado esconde comportamientos diferentes entre sectores, por lo que la sostenibilidad del ciclo dependerá de que la mejora alcance progresivamente a una mayor cantidad de actividades.

Con un crecimiento interanual de 2,7%, una expansión mensual de 0,8% y un acumulado anual positivo de 1,9%, el EMAE de junio deja una señal de recuperación. La pregunta económica para los próximos meses será si el impulso de los sectores más dinámicos puede convertirse en una expansión más generalizada, capaz de sostener inversión, empleo y consumo.

actividad económica emae_08_26 indec by CristianMilciades

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Exportaciones: Argentina logró en julio el mayor superávit comercial de la historia

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Argentina volvió a marcar un récord histórico en su comercio exterior de bienes. En julio de 2026, las exportaciones alcanzaron los USD 8.854 millones, con un crecimiento interanual del 14,1%, mientras que las importaciones retrocedieron 1,7%. El resultado fue un superávit comercial de USD 2.115 millones, el mayor registrado para un mes de julio en toda la serie histórica.

El dato combina dos movimientos que resultan especialmente relevantes para la economía argentina: una expansión de las ventas al exterior y, simultáneamente, una reducción de las compras externas. Esa dinámica permitió ampliar el saldo positivo de la balanza comercial y fortalecer el ingreso neto de divisas generado por el intercambio de bienes.

El desempeño exportador también consolida una tendencia de crecimiento durante 2026. En los primeros siete meses del año, las exportaciones acumularon una expansión del 22,9% respecto del mismo período de 2025, mostrando que el récord de julio no constituye un fenómeno aislado, sino parte de una trayectoria de mayor inserción comercial.

El dato más significativo aparece al observar la composición de las ventas externas. Los Combustibles y Energía fueron el principal motor de la expansión, con un salto interanual del 97,8%. La magnitud del incremento vuelve a colocar al complejo energético como uno de los sectores con mayor capacidad para generar divisas y mejorar el resultado externo del país.

Las Manufacturas de Origen Industrial también mostraron una evolución positiva, con un crecimiento del 11,2% interanual. El comportamiento de este segmento resulta particularmente relevante porque refleja la capacidad de la industria argentina para colocar productos con mayor grado de elaboración en los mercados internacionales.

Las Manufacturas de Origen Agropecuario, por su parte, registraron una mejora del 4,9%, mientras que las exportaciones de Productos Primarios disminuyeron apenas 0,6% interanual. La composición del resultado muestra así que el crecimiento exportador de julio no dependió exclusivamente de los productos primarios, sino que estuvo acompañado por una expansión de bienes industriales y manufacturas agropecuarias.

En paralelo, las importaciones registraron una baja interanual del 1,7%. La combinación entre mayores exportaciones y menores importaciones explica el salto del saldo comercial y constituye uno de los aspectos centrales del resultado de julio.

El desafío para la economía argentina pasa ahora por transformar este excedente comercial en una fuente sostenible de crecimiento. Un superávit elevado mejora la disponibilidad de divisas, pero su impacto estructural dependerá de la capacidad de ampliar mercados, diversificar exportaciones, incorporar valor agregado y sostener inversiones que permitan aumentar la oferta exportable.

El desempeño energético aparece en ese escenario como una oportunidad concreta. El crecimiento cercano al 100% de las exportaciones de Combustibles y Energía muestra el potencial de Vaca Muerta y de otros recursos energéticos para convertirse en una fuente creciente de divisas. Pero el desafío consiste en complementar ese impulso con manufacturas industriales, agroindustria y servicios vinculados a las cadenas exportadoras.

La evolución de las Manufacturas de Origen Industrial ofrece, en ese sentido, una señal relevante: su crecimiento de 11,2% superó el promedio general de las exportaciones durante julio. Si esa tendencia logra consolidarse, podría contribuir a una estructura exportadora menos dependiente de los ciclos de los commodities y con mayor capacidad para generar empleo y valor agregado dentro del país.

El récord comercial de julio también modifica el escenario para las empresas que necesitan importar bienes de capital, insumos y componentes. Una mayor generación de divisas y un saldo externo positivo pueden contribuir a aliviar una de las restricciones históricas de la economía argentina: la escasez de dólares para financiar simultáneamente crecimiento e importaciones productivas.

El resultado, por lo tanto, no se limita a una cifra de la balanza comercial. Los USD 8.854 millones exportados durante julio representan un nuevo máximo para ese mes, mientras que el superávit de USD 2.115 millones marca también un récord histórico. La cuestión decisiva hacia adelante será si estos números pueden convertirse en una tendencia sostenida capaz de financiar inversión, ampliar la producción y generar más empleo asociado al comercio exterior.

Con una suba acumulada de 22,9% en las exportaciones durante los primeros siete meses de 2026, Argentina llega a la segunda mitad del año con una señal positiva en uno de los frentes más sensibles de su economía. El desafío será sostener el crecimiento de las ventas externas, diversificar la matriz exportadora y utilizar la mayor disponibilidad de divisas como plataforma para una expansión productiva de largo plazo.

Intercambio comercial argentino (ICA)_08_26 INDEC by CristianMilciades

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La Corte Suprema toma el caso Insfrán y vuelve a poner límites a la reelección en Formosa

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La Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró su competencia originaria en la causa que cuestiona la reforma constitucional de Formosa y, con ella, la posibilidad de que Gildo Insfrán vuelva a postularse como gobernador en 2027. El máximo tribunal asumió así el control directo de una controversia que excede la disputa electoral provincial: pone nuevamente bajo análisis los límites constitucionales a la permanencia en el poder y el principio de alternancia republicana.

La demanda fue promovida por la Confederación Frente Amplio Formoseño, cuyos apoderados, Agostina Villaggi y Rodolfo Basques, solicitaron que se declare inconstitucional la Cláusula Transitoria Cuarta de la Constitución provincial. La norma fue incorporada durante la última reforma constitucional y establece que el mandato del gobernador y del vicegobernador que se encontraban en funciones al momento de la sanción debe computarse como su “primer mandato”.

La consecuencia política de esa disposición es determinante. Aunque la nueva Constitución limita a una sola reelección los mandatos de gobernador y vicegobernador, el mecanismo transitorio permite que Insfrán considere como primer mandato el actual y quede habilitado para competir nuevamente en 2027, en busca de un nuevo período que se extendería hasta 2031. El mismo criterio alcanzaría a Eber Solís, actual vicegobernador, quien podría aspirar nuevamente a uno de los dos principales cargos ejecutivos provinciales.

La Corte, integrada en esta resolución por Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, dispuso correr traslado de la demanda a la Provincia de Formosa por 60 días. La decisión no implica todavía un pronunciamiento sobre la validez de la cláusula cuestionada, pero abre formalmente el proceso que deberá determinar si la reforma provincial logró adecuarse al orden constitucional nacional o si, por el contrario, creó una vía para eludir los límites establecidos por el propio tribunal.

El antecedente inmediato es especialmente relevante. En diciembre de 2024, la Corte Suprema había declarado inconstitucional el artículo 132 de la Constitución formoseña, que permitía la reelección indefinida del gobernador. En aquella oportunidad, el tribunal sostuvo que una permanencia sin límites podía otorgar a quien ejerciera el poder ventajas incompatibles con una competencia electoral equilibrada.

El argumento de fondo de la oposición ahora vuelve a apoyarse en ese precedente. Villaggi y Basques sostienen que la nueva cláusula transitoria no constituye una solución al problema señalado por la Corte, sino una forma de sortearlo mediante una nueva ingeniería constitucional. Según el planteo, al contabilizar el mandato vigente como el primero, la reforma permite que las actuales autoridades dispongan de una nueva oportunidad electoral que, en los hechos, prolongaría su permanencia en el poder.

La discusión jurídica se apoya además en los artículos 1, 5 y 123 de la Constitución Nacional y en el artículo 23 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. El eje del planteo no es solamente si una provincia puede establecer sus propias reglas electorales, sino hasta dónde llega su autonomía cuando esas reglas entran en tensión con los principios republicanos que integran el orden constitucional federal.

Ese punto convierte al expediente en algo más que una controversia sobre la candidatura de un gobernador. La cuestión de fondo es quién fija los límites de la autonomía provincial cuando una reforma constitucional local redefine las condiciones de acceso y permanencia en el poder. La respuesta de la Corte podría establecer un criterio con efectos que trasciendan a Formosa y funcionen como referencia para futuras reformas constitucionales y disputas sobre reelecciones en otras provincias.

El caso también vuelve a colocar en primer plano una tensión histórica del federalismo argentino. Las provincias tienen autonomía para organizar sus instituciones, elegir a sus autoridades y establecer sus sistemas electorales, pero esa autonomía no es absoluta: debe ejercerse dentro de los principios, derechos y garantías establecidos por la Constitución Nacional.

Para el sistema político formoseño, el proceso adquiere una dimensión inmediata. La eventual candidatura de Insfrán para 2027 queda ahora vinculada a una definición judicial que podría condicionar el escenario electoral provincial antes de que se formalicen las candidaturas. Para la oposición, la intervención de la Corte representa la posibilidad de que el máximo tribunal vuelva a revisar una fórmula que, a su criterio, contradice el espíritu de su fallo anterior. Para la provincia, en cambio, el proceso reabre el debate sobre el alcance de su poder constituyente y su autonomía institucional.

La instancia que comienza ahora tendrá, por lo tanto, una doble dimensión. En el corto plazo, deberá resolver si la cláusula transitoria que permite computar el mandato vigente como primero es compatible con la Constitución Nacional. En una perspectiva más amplia, la Corte tendrá la oportunidad de precisar hasta dónde puede llegar una reforma constitucional provincial cuando sus efectos pueden modificar las condiciones de alternancia en el poder.

El resultado será relevante para Formosa, pero también para el federalismo argentino. En definitiva, el expediente vuelve a poner frente al máximo tribunal una pregunta central para cualquier democracia constitucional: cómo garantizar que la voluntad popular se exprese libremente sin que las reglas diseñadas para organizar una elección terminen convirtiéndose en instrumentos para hacer indefinida la permanencia de quienes ya gobiernan.

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Misiones: 185 docentes completaron su formación en gestión educativa

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Autoridades del Consejo General de Educación (CGE), el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología (MECyT) y la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales (FHyCS) de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) realizaron la entrega de certificados a 185 docentes en cargos jerárquicos que culminaron la Primera Cohorte de la Diplomatura Superior en Gestión Educativa. El trayecto se enmarca en los acuerdos alcanzados en la Mesa Técnica de Titularizaciones.

La Primera Cohorte estuvo destinada a docentes que se desempeñan en cargos jerárquicos de todos los niveles y modalidades dependientes del CGE, abarcando a aquellos designados como interinos al 31 de diciembre de 2022, suplentes cuya vacante se liberó al 31 de marzo de 2023 y quienes continúan en vacantes anteriores pendientes de titularización. La aprobación de este trayecto formativo constituye un requisito clave que, sumado a la titulación específica, el concepto no inferior a “Bueno” y la ausencia de procesos sumariales, permite a los agentes solicitar la titularización en sus cargos.

Durante el proceso de formación, los participantes abordaron temáticas focalizadas en el rol del personal jerárquico, políticas educativas e implementación en el ecosistema disruptivo, liderazgo y dirección de instituciones, planificación estratégica, gestión curricular, políticas de inclusión, ética profesional y prácticas de bienestar vinculadas a la salud mental.

En el mismo acto, las autoridades anunciaron la firma de un nuevo convenio para la puesta en marcha de la Segunda Cohorte de la Diplomatura, regulada por la Resolución CGE N° 4432/2025, la Resolución MECyT N° 374/2026 y la Resolución FHyCS N° 375/2026. Esta nueva etapa estará orientada a los docentes comprendidos en las vacantes correspondientes al año 2023.

Las inscripciones para la Segunda Cohorte permanecerán abiertas desde el 31 de agosto hasta el 11 de septiembre de 2026. Y se informarán a través de la página web oficial del CGE: www.cgepm.gov.ar

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