Prandi-Ortega: la infidelidad bajo la mirada de todos
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Atravesar una crisis de pareja puede implicar una carga extra cuando todos conocen la historia: cualquier decisión queda expuesta a comentarios, críticas y expectativas ajenas. La separación de Julieta Prandi y Emanuel Ortega, entre versiones de infidelidad, declaraciones y desmentidas, vuelve a poner en discusión cuánto pesa esa mirada pública a la hora de decidir sobre la propia intimidad.
El caso abre una discusión que excede a los famosos: qué lugar queda para decidir sobre un vínculo cuando familiares, seguidores y desconocidos opinan sobre quién debería irse, quedarse o perdonar. Gleeden, la plataforma de encuentros no monógamos y extramatrimoniales pensada por y para mujeres, pone el foco en los acuerdos de cada pareja y en la presión del juicio ajeno.
Según su informe “Radiografía del Infiel”, realizado entre más de 15.000 usuarios en Argentina, el 66% afirma que no perdonaría una infidelidad. El 34% restante, en cambio, considera que las circunstancias, el contexto y la intención detrás del engaño podrían abrir la puerta al perdón. Las respuestas expresan qué harían los participantes ante esa situación, no cuántos efectivamente continuaron en pareja después de atravesarla.
“Cuando una crisis se vuelve pública, quedarse puede leerse como debilidad y separarse como la única respuesta aceptable. Hablar del deseo, de los límites y de los acuerdos sigue siendo una conversación entre quienes integran ese vínculo”, señala Silvia Rubies, directora de Comunicación de Gleeden Latinoamérica.
La discusión también exige distinguir entre una relación no monógama y una infidelidad. Explorar otros vínculos con acuerdos explícitos no equivale a hacerlo a espaldas de la pareja. La diferencia está en qué se conversó, qué se aceptó y qué límites se rompieron.
Desde Gleeden, la propuesta es llevar el debate más allá del escándalo y abrir conversaciones sobre exclusividad, deseo y confianza. Porque una crisis puede despertar miles de opiniones, pero la decisión sobre cómo seguir pertenece a quienes la atraviesan.
