Actividad económica: el PBI creció 6,3% interanual, pero con señales de enfriamiento
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El informe del INDEC sobre la evolución de la actividad económica en el segundo trimestre de 2025 muestra un cuadro con claroscuros. El Producto Interno Bruto creció 6,3% interanual, lo que confirma una recuperación sólida respecto al año pasado, pero al mismo tiempo, al analizar la serie desestacionalizada, se observa una leve caída de 0,1% respecto del primer trimestre, lo que señala un freno en el impulso de corto plazo.
El principal motor del crecimiento fue la inversión, que se disparó 32,1% interanual. Dentro de este componente, el salto más llamativo se dio en el equipo de transporte, con un incremento del 104,7%, impulsado por importaciones que se triplicaron (+256,7%) y por un fuerte dinamismo del componente nacional (+63,8%). También la maquinaria y equipo avanzó con fuerza (+36,3%), especialmente por las compras externas (+51,6%), mientras que la inversión en construcciones mostró un crecimiento más moderado (+15,2%) y las “otras construcciones” retrocedieron (-7,2%).
El consumo privado acompañó el crecimiento con un alza de 9,9% interanual, aunque en la comparación contra el trimestre previo mostró una caída de 1,1%, reflejando cierta pérdida de dinamismo en la capacidad de gasto de los hogares. El consumo público, en cambio, apenas subió 0,6% interanual, con una variación positiva en términos desestacionalizados (+1,1%).
El frente externo se mostró más desafiante. Las exportaciones de bienes y servicios reales crecieron apenas 3,3% interanual, mientras que las importaciones saltaron 38,3%, lo que amplió el déficit real de la balanza comercial y encendió una señal de alerta sobre la sustentabilidad del proceso expansivo.
Por el lado de los sectores productivos, el desempeño fue heterogéneo. La intermediación financiera lideró con un alza de 26,7%, seguida por hoteles y restaurantes (+17,0%), en línea con la recuperación del turismo, y por la construcción (+10,6%) y el comercio (+10,3%). La industria manufacturera también creció de manera sólida (+6,9%), al igual que la agricultura (+4,8%) y las actividades inmobiliarias (+5,0%). En contraste, se destacaron las fuertes caídas en la pesca (-42,2%), la electricidad, gas y agua (-1,1%), la administración pública (-0,8%) y los hogares con servicio doméstico (-1,3%).
En términos nominales, el PIB alcanzó los $837,8 billones a precios corrientes, frente a los $559,9 billones del mismo período de 2024. El índice de precios implícitos del PIB mostró un alza del 40,8% interanual, lo que confirma un proceso de desinflación en marcha respecto del año anterior, aunque todavía con niveles muy elevados.
En síntesis, el segundo trimestre consolida un rebote estadístico importante, pero con desequilibrios que generan dudas hacia adelante. La expansión se apoya en un boom de inversión que depende en gran medida de bienes importados, mientras que el consumo de los hogares comienza a mostrar fatiga y las exportaciones pierden tracción. El desafío será transformar este repunte en un crecimiento sostenible, que no se apoye exclusivamente en la importación de bienes de capital ni en un rebote coyuntural, sino en una mejora más estructural de la producción y el empleo.
