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La industria sigue sin encontrar piso: falta de demanda y empleo en alerta crítica

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La industria argentina encara el tercer trimestre con pocas señales de recuperación. La confianza empresarial mejoró levemente en junio, pero continúa profundamente en terreno negativo, en un escenario marcado por la falta de pedidos, la debilidad del consumo interno y expectativas contractivas para la producción y el empleo.

El Indicador de Confianza Empresarial de la industria manufacturera se ubicó en -17,8%, después de haber caído a -19,6% en mayo. La recuperación mensual fue insuficiente para modificar el diagnóstico de fondo: desde que comenzó la serie, en enero de 2025, el indicador nunca consiguió ingresar en terreno positivo.

El índice combina las expectativas de producción para los próximos tres meses, la situación actual de la cartera de pedidos y el nivel de stocks de productos terminados.

La mitad de las fábricas tiene pocos pedidos

La señal más preocupante aparece en la cartera de pedidos. El 49,7% de las industrias afirmó que su volumen de encargos se encontraba por debajo de lo normal, mientras que solo el 2,7% lo consideró superior. El balance fue de -47 puntos porcentuales.

En otras palabras, por cada empresa con pedidos superiores a los habituales existen más de 18 con una demanda insuficiente. El dato revela que el problema industrial no es principalmente la falta de capacidad productiva, sino la ausencia de compradores.

La demanda externa tampoco ofrece un contrapeso suficiente. Un 33,4% de las firmas declaró exportaciones por debajo de lo normal y apenas el 5,5% informó niveles superiores, con un balance negativo de 27,9 puntos.

La evaluación general de los negocios acompaña ese deterioro: solo el 6,2% de los empresarios calificó como buena la situación actual, frente al 29,2% que la consideró mala. El 64,7% respondió que era normal.

El mercado interno es el principal freno

El 52,1% de las empresas identificó a la demanda interna insuficiente como el principal factor que limita la posibilidad de aumentar la producción. Es, por amplio margen, el mayor obstáculo para el sector.

En segundo lugar aparece la competencia de productos importados, mencionada por el 10% de las firmas. Le siguen la incertidumbre económica, con el 7%; la escasez de materias primas, insumos o componentes, con el 4,8%; y la falta de demanda externa, con el 4,7%.

Los problemas financieros fueron señalados por el 3,9%, mientras que solo el 7,3% respondió que no enfrenta ninguna restricción para ampliar su actividad.

El resultado dibuja una industria condicionada por dos fuerzas simultáneas: un mercado interno que no logra recuperar volumen y una mayor presión competitiva de los bienes importados. La combinación reduce ventas, desalienta inversiones y obliga a las empresas a administrar cuidadosamente sus niveles de producción.

Producción y empleo, con perspectivas negativas

Las expectativas para julio-septiembre tampoco anticipan un giro expansivo. El 17,1% de las empresas prevé reducir su producción, frente al 14,1% que espera aumentarla. El 68,8% considera que permanecerá sin cambios, lo que arroja un balance de -2,9 puntos.

La previsión sobre los pedidos internos es todavía más negativa: el 21,6% espera una disminución y el 14,6% proyecta una mejora. El balance se ubicó en -7 puntos porcentuales.

Ese escenario comienza a trasladarse al mercado laboral. El 18,2% de las industrias anticipa reducir las horas trabajadas, mientras solo el 5,6% planea aumentarlas. En cuanto al personal, el 15,1% prevé disminuir su dotación y apenas el 3,8% espera incorporar trabajadores.

Aunque el 81% proyecta mantener sin cambios el número de empleados, el balance laboral fue negativo en 11,3 puntos. Por cada empresa que piensa contratar, casi cuatro anticipan recortes.

Las exportaciones, la única señal favorable

El frente externo presenta una moderada expectativa positiva. El 16% de las firmas espera aumentar sus exportaciones durante el tercer trimestre, contra el 12,4% que prevé una disminución. El balance fue favorable en 3,6 puntos.

Sin embargo, esa mejora potencial no alcanza para compensar la debilidad del mercado interno, que sigue siendo el principal destino de buena parte de la producción manufacturera.

En materia de precios, el 61% de las empresas espera mantenerlos sin cambios, el 30,8% proyecta aumentarlos y el 8,2% anticipa reducciones. Esto sugiere que la industria enfrenta límites cada vez mayores para trasladar sus costos a los compradores.

El informe muestra una economía fabril que evita un deterioro más abrupto, pero permanece atrapada en una meseta baja. Sin recuperación firme del consumo, con pedidos escasos y mayor competencia importada, las empresas optan por contener producción, horas trabajadas y empleo.

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El costo de construir volvió a acelerarse: en junio subió 2,6% y la mano de obra lideró los aumentos

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Después de un período de moderación inflacionaria, el costo de construir volvió a mostrar una aceleración durante junio. El Índice del Costo de la Construcción (ICC) del Gran Buenos Aires registró un incremento del 2,6% respecto de mayo, explicado por aumentos simultáneos en materiales (1,8%), mano de obra (3,3%) y gastos generales (2,8%).

El dato refleja que, aunque la inflación general continúa desacelerándose, el sector de la construcción mantiene presiones propias derivadas de las negociaciones salariales y de la actualización de tarifas de servicios públicos, factores que siguen incidiendo directamente sobre el costo de las obras privadas y públicas.

La principal incidencia provino del capítulo de mano de obra, que avanzó 3,3% mensual. El incremento responde al acuerdo paritario firmado por la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) el 19 de mayo, posteriormente homologado por el Gobierno nacional, que estableció nuevas escalas salariales desde junio junto con una asignación extraordinaria no remunerativa. El ajuste también impactó indirectamente en el rubro de gastos generales, ya que incluye el costo del sereno de obra.

A ello se sumó la actualización de los cuadros tarifarios de electricidad aprobados para Edenor y Edesur, las modificaciones en los costos de conexión de gas y los nuevos valores autorizados para los servicios de agua y cloacas, todos componentes que forman parte de los gastos generales considerados por el indicador.

Los materiales, por su parte, aumentaron 1,8%, una variación inferior a la registrada por la mano de obra. El relevamiento del INDEC toma como referencia los insumos con mayor incidencia dentro del costo total de una obra tipo, garantizando una cobertura superior al 95% de cada rubro.

El análisis por especialidades muestra comportamientos heterogéneos. Las mayores subas correspondieron a yesería (5,7%), instalación eléctrica (4,4%), pintura (4,1%) y otros trabajos y gastos (3,7%). En el extremo opuesto, los menores incrementos se observaron en movimiento de tierra (1,2%), vidrios (0,9%), carpintería de madera (0,6%) y carpintería metálica y herrería (0,6%).

En términos acumulados, el ICC registró un incremento interanual del 32,1%, un nivel que continúa condicionando las decisiones de inversión en desarrollos inmobiliarios y obras privadas, aunque se ubica significativamente por debajo de los registros superiores al 200% observados durante el pico inflacionario de 2024.

Para desarrolladores, constructoras y familias que proyectan construir o ampliar una vivienda, el dato ofrece una señal relevante: el costo de los materiales muestra una desaceleración más marcada, mientras que el componente laboral y los servicios regulados continúan siendo los principales impulsores del índice. Este escenario obliga a una planificación financiera más precisa y refuerza la importancia de presupuestar las obras considerando posibles ajustes salariales y tarifarios durante su ejecución.

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La inflación mayorista fue de 1,1% en junio y acumuló 33,7% en doce meses

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La inflación mayorista volvió a mostrar señales de desaceleración durante junio y se consolidó por debajo del ritmo de aumento de los precios al consumidor. Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró un incremento del 1,1% respecto de mayo, mientras que la variación interanual alcanzó el 33,7%.

El dato representa una reducción de 1,4 puntos porcentuales frente al registro de mayo, cuando la inflación mayorista había sido del 2,5%, y marca el segundo mes consecutivo de desaceleración. Además, el indicador se ubicó por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que en junio fue del 1,9% y acumuló una suba interanual del 33,5%.

En el acumulado del primer semestre de 2026, los precios mayoristas avanzaron un 15,6%, reflejando una dinámica de costos que continúa moderándose tras los fuertes ajustes registrados en los primeros meses del año.

La variación mensual del IPIM estuvo explicada por un incremento del 1% en los productos nacionales y del 2,3% en los productos importados. Dentro de la producción local, las mayores incidencias correspondieron a las subas en sustancias y productos químicos, productos agropecuarios, productos refinados del petróleo y energía eléctrica. Estos aumentos fueron parcialmente compensados por la caída registrada en petróleo crudo y gas, que ejerció un efecto moderador sobre el índice general.

El comportamiento fue similar en los restantes indicadores de precios mayoristas. El Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB), que excluye el efecto de los impuestos, también registró un aumento del 1,1%, impulsado por incrementos del 1,1% en los productos nacionales y del 2,2% en los importados.

En tanto, el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) mostró una suba del 1,1%, resultado de una disminución del 0,6% en los productos primarios y un aumento del 1,8% en los productos manufacturados y en la energía eléctrica.

La desaceleración del IPIM constituye un dato seguido de cerca por analistas y empresas, ya que los precios mayoristas suelen anticipar parte de la evolución futura de los precios minoristas. Una menor presión sobre los costos de producción podría contribuir a moderar la transmisión hacia el consumidor final, aunque ese efecto depende también de factores como el tipo de cambio, la demanda y la política tarifaria.

Tras conocerse el informe del INDEC, el presidente Javier Milei destacó el resultado y felicitó públicamente al ministro de Economía, Luis Caputo, a quien volvió a definir como “el mejor ministro de Economía de todos los tiempos”, en una nueva señal de respaldo al programa económico basado en el equilibrio fiscal y la desaceleración inflacionaria.

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La canasta de crianza superó los $678 mil para niños de hasta 12 años y criar a un bebé costó más de $529 mil en junio

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La valorización de la canasta de crianza volvió a mostrar el peso económico que representa el cuidado de niñas, niños y adolescentes en Argentina. Según el último informe del INDEC, durante junio de 2026 el costo mensual para criar a un menor de un año ascendió a $529.539, mientras que para un niño de entre 6 y 12 años alcanzó los $678.308, el valor más elevado de toda la serie por tramo etario.

El indicador, elaborado por el organismo estadístico, combina dos dimensiones: el costo de los bienes y servicios necesarios para el desarrollo de los menores y la valorización monetaria del tiempo destinado a su cuidado. De esta manera, busca reflejar el costo integral de la crianza, un dato que además es utilizado como referencia en procesos judiciales vinculados a cuotas alimentarias y obligaciones familiares.

En el caso de los menores de un año, los bienes y servicios demandaron $173.468 durante junio, mientras que el tiempo de cuidado representó otros $356.071. Esto implica que cerca de dos tercios del costo total de la crianza en esa etapa corresponden al trabajo de cuidado, una variable que suele permanecer invisible en las mediciones tradicionales del gasto de los hogares.

Para los niños de entre 1 y 3 años, la canasta alcanzó los $630.926, integrada por $223.988 en bienes y servicios y $406.938 asociados al cuidado. En el tramo de 4 a 5 años, el costo total fue de $539.612, compuesto por $285.275 en consumo y $254.337 en tareas de cuidado. Finalmente, para los niños de 6 a 12 años, el gasto mensual llegó a $678.308, de los cuales $353.885 correspondieron a bienes y servicios y $324.423 al tiempo de cuidado.

La metodología del INDEC toma como referencia la Canasta Básica Total del Gran Buenos Aires para estimar el costo de bienes y servicios y utiliza la remuneración vigente del personal de casas particulares en la categoría “Asistencia y cuidado de personas” para valorizar el tiempo requerido en cada etapa de la crianza. El organismo considera que un menor de un año demanda 147 horas mensuales de cuidado; entre 1 y 3 años, 168 horas; entre 4 y 5 años, 105 horas; y entre 6 y 12 años, 84 horas mensuales.

La evolución interanual también refleja el impacto del incremento de los costos. En junio de 2025, criar a un menor de un año demandaba $411.201, mientras que un año después ese monto trepó a $529.539. En el caso de los niños de entre 6 y 12 años, la canasta pasó de $517.364 a $678.308 en doce meses, consolidando una trayectoria ascendente tanto por el encarecimiento de los bienes básicos como por la actualización del valor del trabajo de cuidado.

La canasta de crianza se consolidó como uno de los principales indicadores sociales para dimensionar el costo económico de sostener el desarrollo de niñas, niños y adolescentes. A diferencia de otros índices vinculados exclusivamente al consumo, incorpora el valor del tiempo dedicado al cuidado, otorgando una medición más amplia del esfuerzo que afrontan los hogares argentinos.

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La participación de los salarios en la economía cayó al 47% en el primer trimestre, mientras creció el excedente empresario

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La cuenta de generación del ingreso publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) mostró que la remuneración al trabajo asalariado representó el 47% del valor agregado bruto (VAB) durante el primer trimestre de 2026, por debajo del 48,9% registrado en igual período del año anterior. En sentido inverso, el excedente de explotación bruto —indicador que refleja el resultado económico de las empresas constituidas en sociedad— aumentó su participación desde el 35,5% hasta el 37,3%, evidenciando un desplazamiento en la distribución funcional del ingreso.

El informe oficial señala que la caída de 1,97 puntos porcentuales en la participación de los salarios se explicó tanto por el sector público (-0,37 puntos) como, principalmente, por el sector privado (-1,59 puntos). Entre las actividades con mayor incidencia negativa sobresalieron la industria manufacturera, la explotación de minas y canteras y la administración pública y defensa.

Mientras tanto, el ingreso mixto bruto —que corresponde principalmente al trabajo independiente y pequeños emprendimientos— permaneció prácticamente estable, al pasar de 16,2% a 16,3% del valor agregado. Los otros impuestos netos de subsidios a la producción también registraron una leve mejora, al ubicarse en -0,6% frente al -0,7% del primer trimestre de 2025.

En materia de empleo, el organismo informó que los puestos de trabajo crecieron 0,9% interanual hasta alcanzar 22,9 millones. Sin embargo, la cantidad de horas efectivamente trabajadas disminuyó 0,9%, una diferencia que refleja una menor intensidad laboral promedio pese al incremento del empleo.

El total del mercado laboral se compuso por 11 millones de puestos asalariados registrados, 5,6 millones de asalariados no registrados y 6,3 millones de trabajadores no asalariados. El comercio mayorista y minorista continuó siendo el principal empleador del país, con 4,3 millones de puestos de trabajo, seguido por la administración pública, la enseñanza y la industria manufacturera.

Respecto de las horas trabajadas, el sector Pesca encabezó el ranking con un promedio anualizado de 2.442 horas por puesto, seguido por Explotación de minas y canteras con 2.212 horas y Transporte, almacenamiento y comunicaciones con 1.816 horas. En el extremo opuesto se ubicaron Enseñanza privada y Hogares privados con servicio doméstico, con 725 y 805 horas anuales por puesto, respectivamente.

La evolución sectorial mostró comportamientos heterogéneos. Los mayores incrementos en puestos de trabajo se observaron en Pesca, Intermediación financiera y Construcción, mientras que las mayores bajas de horas trabajadas se registraron en Hoteles y restaurantes, Comercio y Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler.

Desde una perspectiva macroeconómica, la publicación del INDEC aporta un indicador clave para evaluar cómo se distribuye el crecimiento de la economía entre salarios, ingresos de trabajadores independientes y ganancias empresariales. La reducción del peso relativo de las remuneraciones en el valor agregado, combinada con un aumento del excedente empresario, refleja una recomposición de la estructura distributiva durante el inicio de 2026, aun en un contexto donde el empleo continuó expandiéndose.

Generación del Ingreso 07_26 INDEC by CristianMilciades

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