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Distribución del ingreso y empleo: el salario ganó participación en el tercer trimestre de 2025, según el INDEC

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La remuneración al trabajo asalariado volvió a ganar peso en la economía argentina. En el tercer trimestre de 2025, los salarios representaron el 43,4% del valor agregado bruto (VAB), con un incremento interanual de 0,54 puntos porcentuales, mientras que el excedente empresario perdió participación. En paralelo, el empleo mostró una expansión moderada: los puestos de trabajo crecieron 2% interanual y las horas efectivamente trabajadas aumentaron 0,7%, de acuerdo con el informe de Cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra difundido por el INDEC.

Más peso del salario en el valor agregado y retroceso del excedente empresario

Según el organismo estadístico, en el tercer trimestre de 2025 la remuneración al trabajo asalariado (RTA) creció 43,9% interanual en términos nominales. Medida sobre el valor agregado bruto a precios básicos, su participación alcanzó el 43,4%, frente al 42,8% del mismo período de 2024. El avance fue de 0,54 puntos porcentuales, explicado tanto por el sector público (0,22 p.p.) como por el privado (0,32 p.p.).

En sentido contrario, la participación del excedente de explotación bruto (EEB) —indicador asociado a la rentabilidad empresarial— se ubicó en 44,2% del VAB, con una caída de 1,53 p.p. interanual. El descenso estuvo traccionado principalmente por “Comercio mayorista, minorista y reparaciones” (-2,46 p.p.), “Industria manufacturera” (-2,24 p.p.) y “Transporte, almacenamiento y comunicaciones” (-0,43 p.p.), sectores clave por su peso en la estructura productiva.

El ingreso mixto bruto (IMB), que refleja la remuneración del trabajo y del capital en unidades productivas no constituidas en sociedad, representó el 13,6% del VAB, con un aumento de 0,56 p.p. frente al tercer trimestre de 2024. A su vez, los otros impuestos netos de subsidios a la producción incrementaron su participación en 0,43 p.p., hasta -1,2%, como resultado de un mayor crecimiento de los impuestos a la producción en relación con los subsidios.

Empleo en alza moderada: más puestos, pero horas trabajadas con bajo dinamismo

En materia laboral, el informe del INDEC mostró que los puestos de trabajo totales alcanzaron 22.668 mil en el tercer trimestre de 2025, lo que implicó una suba de 2,0% interanual. El crecimiento estuvo explicado principalmente por los puestos no asalariados, que avanzaron 5,2%, mientras que los asalariados crecieron 0,9%.

Dentro del empleo asalariado, se observó una dinámica heterogénea: los puestos registrados se mantuvieron prácticamente estables (0,0% interanual), mientras que los no registrados crecieron 2,8%, una señal relevante para el análisis de la calidad del empleo y la informalidad laboral.

Las horas efectivamente trabajadas totalizaron 36.115 millones (anualizadas), con un aumento de 0,7% interanual. Sin embargo, al desagregar, las horas de los asalariados cayeron 0,2%, mientras que las de los no asalariados crecieron 3,3%. En particular, las horas trabajadas por asalariados no registrados aumentaron 3,6%, contrastando con la caída de 1,7% en las horas de los asalariados registrados.

Sectores ganadores y perdedores en la distribución del ingreso

El detalle sectorial muestra una economía con señales mixtas. En términos de participación salarial, se destacaron los aumentos en “Enseñanza” (0,23 p.p.), “Comercio mayorista, minorista y reparaciones” (0,20 p.p.) y “Construcción” (0,15 p.p.), lo que explica parte del avance de la remuneración al trabajo en el total del VAB.

En contraste, la caída del excedente empresario se concentró en actividades intensivas en empleo y consumo interno, como industria, comercio y transporte, mientras que mostraron incidencia positiva “Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler” (2,59 p.p.) e “Intermediación financiera” (0,66 p.p.).

Lectura económica

Los datos del tercer trimestre de 2025 confirman un reacomodamiento en la distribución funcional del ingreso, con mayor participación del salario y del ingreso mixto, y menor peso relativo del excedente de explotación. Desde el plano económico, el resultado combina mejoras en la masa salarial nominal con un crecimiento moderado del empleo, aunque con señales de fragilidad en la calidad laboral, reflejadas en el avance de los puestos y horas no registrados.

En términos institucionales, el informe refuerza la centralidad de las cuentas nacionales del INDEC como herramienta para evaluar la relación entre crecimiento, empleo y distribución del ingreso, en un contexto donde la evolución del mercado de trabajo y la rentabilidad sectorial siguen siendo variables clave para la política económica.

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La economía se frenó en noviembre: el EMAE cayó 0,3% y rompió una racha de 14 meses en alza

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El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en noviembre de 2025 su primera caída intermensual tras más de un año en alza. Aunque diez sectores crecieron en la comparación interanual, el retroceso de la industria, el comercio y la pesca arrastró al indicador general y encendió señales de alerta sobre la sostenibilidad de la recuperación.

De acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la actividad económica mostró en noviembre una baja del 0,3% respecto de octubre, en términos desestacionalizados, y también una contracción del 0,3% interanual, lo que marcó el primer registro negativo tras 14 meses consecutivos de crecimiento. El componente tendencia-ciclo, en tanto, no mostró variaciones.

El dato adquiere relevancia política y económica porque se produce en el tramo final del año y en la antesala del cierre del cuarto trimestre, período que permitirá conocer el desempeño del Producto Interno Bruto (PIB) en su conjunto.

Un freno tras más de un año de recuperación: qué pasó con el EMAE

El retroceso de noviembre representa un quiebre en la dinámica de recuperación que venía mostrando la economía desde fines de 2024. La última caída previa se había registrado en septiembre de 2024, con una baja del 2,4%, lo que dimensiona la magnitud del cambio de tendencia.

Pese al resultado mensual negativo, el acumulado del año mantiene un saldo positivo: la actividad económica creció 4,5% en los primeros once meses de 2025, en comparación con igual período del año anterior.

En paralelo, el desempeño trimestral del PIB hasta septiembre había mostrado una desaceleración progresiva:

  • Primer trimestre: crecimiento del 5,8%.
  • Segundo trimestre: expansión del 6,3%.
  • Tercer trimestre: aumento del 3,3%.

Con estos registros, el PIB acumuló una suba del 5,2% en los primeros nueve meses del año, aunque la caída del EMAE en noviembre plantea interrogantes sobre la fortaleza del cierre anual.

Sectores en alza y sectores en retroceso: el mapa productivo de noviembre

En la comparación interanual, diez de los sectores que integran el EMAE registraron subas, con un claro liderazgo de las actividades financieras y del agro.

La Intermediación financiera encabezó el ranking con un crecimiento del 13,9%, impulsado principalmente por la mayor actividad de los agentes y sociedades de bolsa. Le siguió Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con una expansión del 10,5%.

Ambos sectores no solo crecieron, sino que explicaron buena parte del resultado global: aportaron en conjunto 0,94 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE, convirtiéndose en los principales motores del indicador.

Otros sectores que mostraron variaciones positivas fueron:

  • Explotación de minas y canteras: 7%.
  • Impuestos netos de subsidios: 3,4%.
  • Transporte y comunicaciones: 1,8%.
  • Electricidad, gas y agua: 0,6%.
  • Servicios sociales y de salud: 0,6%.
  • Enseñanza: 0,7%.
  • Otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales: 0,7%.
  • Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler: 0,4%.
  • Hoteles y restaurantes: 0,3%.

En contraste, cinco sectores clave mostraron caídas interanuales significativas, con fuerte impacto sobre el nivel general de actividad.

La Pesca fue el rubro más afectado, con un desplome del 25%, seguida por la Industria manufacturera, que retrocedió 8,2%, y el Comercio mayorista, minorista y reparaciones, con una baja del 6,4%. A estos se sumaron la Construcción (-2,3%) y la Administración pública y defensa (-0,6%).

En conjunto, estos sectores restaron 2,23 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE, neutralizando el impulso de las actividades en expansión.

Impacto económico y señales para el cierre del año

La combinación de un freno mensual, una desaceleración del crecimiento trimestral y la persistente debilidad de sectores intensivos en empleo y consumo interno —como la industria, el comercio y la construcción— plantea desafíos relevantes para la política económica.

Mientras el agro y las finanzas sostienen el nivel de actividad, la caída de la industria manufacturera y del comercio refleja tensiones estructurales que podrían condicionar el desempeño del PIB en el último trimestre de 2025.

El dato de noviembre, además, refuerza la expectativa sobre el resultado del cuarto trimestre y el cierre anual, en un contexto donde el EMAE funciona como anticipo clave del Producto Interno Bruto, que se conocerá una vez publicados los datos completos del período.

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En noviembre creció la cantidad de viajeros y se consolidó la recuperación del turismo interno

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La actividad hotelera mostró señales claras de recuperación en noviembre de 2025. Según el informe de Encuesta de Ocupación Hotelera (EOH) difundido por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), la cantidad de viajeros hospedados en establecimientos turísticos aumentó 7,4% interanual, mientras que las pernoctaciones crecieron 5,3% frente al mismo mes de 2024. El dato confirma una mejora sostenida del sector en la recta final del año y refuerza su rol como dinamizador del consumo y el empleo en las economías regionales.

El crecimiento del movimiento turístico se produjo en un contexto macroeconómico todavía desafiante, lo que otorga mayor relevancia al desempeño del sector, particularmente para provincias con fuerte dependencia del turismo interno.

Más viajeros, pero estadías más cortas

El informe del INDEC muestra que el incremento interanual de los viajeros hospedados fue superior al de las pernoctaciones, lo que sugiere una leve reducción en la duración promedio de las estadías. Mientras la cantidad de personas alojadas creció 7,4%, las noches contratadas lo hicieron a un ritmo menor, del 5,3%, marcando un cambio en el patrón de consumo turístico.

Esta dinámica refleja un comportamiento más cauteloso por parte de los turistas, que priorizan escapadas más frecuentes pero de menor duración, en línea con la evolución del poder adquisitivo y la necesidad de ajustar gastos sin resignar viajes.

Desde el punto de vista del sector hotelero, el aumento del volumen de viajeros contribuye a mejorar los niveles de ocupación, aunque plantea desafíos para la rentabilidad, ya que estadías más cortas pueden presionar sobre los costos operativos.

Impacto económico y señales para las economías regionales

El repunte de la ocupación hotelera tiene un impacto directo sobre una amplia cadena de valor que incluye gastronomía, transporte, comercio y servicios recreativos. El crecimiento interanual registrado en noviembre refuerza la importancia del turismo como motor de actividad en un escenario donde otros sectores muestran desempeños dispares.

En términos institucionales, los datos del INDEC aportan una referencia clave para el diseño de políticas públicas vinculadas al turismo, tanto a nivel nacional como provincial. La evolución positiva del indicador sugiere que el sector mantiene capacidad de tracción, aunque con cambios en los hábitos de consumo que requieren estrategias de adaptación por parte de empresas y destinos.

De cara a los meses siguientes, el desempeño de noviembre funciona como un anticipo relevante para la temporada alta, en la que el turismo suele jugar un papel central en la generación de ingresos y empleo, especialmente en las provincias con mayor oferta hotelera.

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El intercambio comercial creció en diciembre y la balanza cerró el año con saldo positivo

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El comercio exterior argentino mostró una recuperación moderada en diciembre, con un aumento del intercambio del 4,7% interanual y un superávit mensual de US$1.892 millones. Aunque el resultado anual volvió a ser positivo, el saldo de 2025 quedó sensiblemente por debajo del registrado en 2024, reflejando un fuerte crecimiento de las importaciones y un deterioro en los términos del intercambio.

Los datos surgen del último informe del Intercambio Comercial Argentino (ICA) difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En diciembre, el intercambio total —exportaciones más importaciones— alcanzó los US$13.004 millones, impulsado por una suba interanual del 5,7% en las exportaciones y del 3,5% en las importaciones. De esta manera, la balanza comercial acumuló un resultado positivo por vigésimo quinto mes consecutivo.

Un cierre de año con superávit, pero menor al de 2024

Durante todo 2025, las exportaciones totalizaron US$87.077 millones, lo que implicó una suba del 9,3% respecto del año anterior. En paralelo, las importaciones alcanzaron los US$75.791 millones, con un fuerte incremento del 28,9% interanual. Como resultado, el año cerró con un superávit comercial de US$11.286 millones.

Sin embargo, el saldo positivo fue considerablemente menor al de 2024, cuando la balanza comercial había registrado un superávit de US$18.928 millones. La diferencia negativa de US$7.642 millones refleja, principalmente, la aceleración de las importaciones en un contexto de recomposición de la actividad económica y mayor demanda de bienes externos.

En diciembre, las exportaciones sumaron US$7.448 millones y crecieron 5,7% interanual. El incremento se explicó por un aumento del 6,2% en las cantidades exportadas, mientras que los precios registraron una leve caída del 0,5%. Las importaciones, en tanto, alcanzaron los US$5.556 millones, con una suba del 3,5%, impulsada por un crecimiento del 3% en las cantidades y del 0,4% en los precios.

El resultado fue un superávit mensual de US$1.892 millones, US$211 millones superior al de diciembre de 2024, consolidando una secuencia de más de dos años con saldo comercial positivo.

Deterioro de los términos del intercambio y señales de presión externa

A pesar del superávit, el informe del INDEC muestra un deterioro en los precios relativos del comercio exterior. El índice de términos del intercambio cayó 0,9% en diciembre, lo que indica que los precios de las exportaciones evolucionaron peor que los de las importaciones.

Este dato introduce una señal de alerta para la sostenibilidad del superávit comercial en el mediano plazo, ya que una mejora basada únicamente en mayores cantidades exportadas, sin respaldo en precios, puede verse afectada ante cambios en la demanda externa o en las condiciones financieras internacionales.

El crecimiento de las importaciones, que superó ampliamente al de las exportaciones a lo largo de 2025, también anticipa mayores tensiones sobre el saldo comercial si la tendencia se mantiene, especialmente en un contexto de normalización del comercio y mayor apertura de la economía.

Principales socios comerciales: superávit con Estados Unidos e India, déficit con China y Brasil

El desempeño por socios comerciales mostró resultados dispares. Estados Unidos y la India fueron los principales aportantes al saldo positivo, mientras que China, Brasil y la Unión Europea registraron déficits para la Argentina.

Con Estados Unidos, el saldo fue superavitario en US$456 millones, con exportaciones por US$925 millones e importaciones por US$469 millones. En el caso de la India, el superávit alcanzó los US$346 millones, producto de exportaciones por US$454 millones e importaciones por apenas US$107 millones.

En contraste, el comercio con China arrojó un déficit de US$761 millones, con exportaciones por US$761 millones e importaciones que duplicaron ese monto, alcanzando los US$1.522 millones. La Unión Europea también mostró un saldo negativo de US$306 millones, con exportaciones por US$548 millones e importaciones por US$854 millones. Con Brasil, el déficit fue de US$131 millones, tras exportaciones por US$1.007 millones e importaciones por US$1.138 millones.

Impacto económico y perspectivas

El cierre de 2025 con superávit comercial reafirma el rol del sector externo como uno de los principales sostenes macroeconómicos, especialmente en un contexto de restricciones financieras. No obstante, la caída del saldo respecto de 2024, el deterioro de los términos del intercambio y la aceleración de las importaciones plantean desafíos de cara a 2026.

Para los sectores productivos, el aumento del intercambio refleja una mayor actividad, pero también mayor competencia externa. En el plano institucional, los datos del INDEC vuelven a poner en el centro del debate la necesidad de políticas que fortalezcan el perfil exportador con mayor valor agregado y reduzcan la vulnerabilidad frente a shocks externos.

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Caputo celebró la baja de la inflación mayorista y afirmó que el plan económico “terminará con la inflación”

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El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que el programa económico del Gobierno nacional “es el camino para terminar de una vez por todas con la inflación”, luego de que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundiera los datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y del Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM), que confirmaron una marcada desaceleración inflacionaria durante 2025. En particular, la inflación mayorista cerró el año con un alza acumulada del 26,2%, el nivel más bajo de los últimos ocho años, pese a una aceleración puntual en diciembre.

Las cifras oficiales fueron destacadas por el titular del Palacio de Hacienda como una señal de consolidación del rumbo macroeconómico, en contraste con los registros de años previos y con impacto directo en la formación de precios, los costos empresariales y las expectativas económicas.

Inflación mayorista en mínimos de ocho años

De acuerdo con los datos difundidos por el INDEC, el IPIM registró una suba del 2,4% en diciembre, lo que implicó una aceleración respecto de meses anteriores, pero permitió cerrar 2025 con un incremento anual del 26,2%. Se trata del registro más bajo desde 2017, cuando la inflación mayorista había finalizado en 18,8%.

El dato adquiere mayor relevancia al compararse con el desempeño de 2023, cuando el mismo índice había mostrado una variación acumulada del 276,4%. En ese sentido, Caputo remarcó que el resultado “contrasta con el 276,4% de variación en el IPIM en 2023”, subrayando la magnitud del cambio observado en el último año.

La inflación mayorista es seguida de cerca por analistas y empresas debido a su incidencia directa sobre los costos de producción y su capacidad de anticipar movimientos futuros en los precios al consumidor, lo que le otorga un rol clave en la evaluación del escenario macroeconómico.

Los fundamentos del programa económico

A través de sus redes sociales, el ministro explicó los factores que, a su entender, permitieron alcanzar la inflación más baja desde 2017. Según Caputo, el resultado fue posible gracias a “la combinación de superávit fiscal, control estricto de la cantidad de dinero, recapitalización del Banco Central (BCRA) y las distintas medidas de desregulación y facilitación del comercio que han permitido reducir costos innecesarios para el sector privado”.

En esa línea, el titular de Economía vinculó de manera directa la desaceleración inflacionaria con los pilares centrales del programa económico impulsado por el Gobierno, al señalar que estas políticas constituyen “el camino para terminar con la inflación”.

El énfasis en el superávit fiscal y en el control monetario se alinea con la estrategia oficial de atacar las causas estructurales de la inflación, mientras que las medidas de desregulación y apertura comercial apuntan a mejorar la eficiencia y reducir distorsiones en la formación de precios.

Impacto económico y señales al mercado

El cierre del año con una inflación mayorista del 26,2% tiene implicancias relevantes para distintos sectores de la economía. Para el sector productivo, una menor variación de precios mayoristas contribuye a estabilizar costos y facilita la planificación. Para el Gobierno, los datos refuerzan el discurso oficial sobre la efectividad del programa económico y su capacidad para anclar expectativas.

Aunque diciembre mostró una aceleración mensual, el balance anual dejó una señal clara de desaceleración inflacionaria, que el Ministerio de Economía presenta como un respaldo a la continuidad de las políticas aplicadas. En ese marco, la evolución futura del IPC y del IPIM seguirá siendo un termómetro central para evaluar la consistencia del proceso de desinflación y su impacto sobre el poder adquisitivo y la actividad económica.

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