Indec

Consumo: supermercados pierden 4,2 millones de tickets y enfrentan un cambio estructural en la demanda

Compartí esta noticia !

Entre febrero de 2023 y febrero de 2026, los supermercados perdieron 4,2 millones de tickets, al pasar de 15,8 millones a 11,6 millones de operaciones, según datos oficiales del INDEC. El dato, que se consolidó este 24 de abril, expone algo más que una retracción del consumo: revela una transformación en los hábitos de compra en plena gestión de Javier Milei. La caída se profundiza en un contexto de inflación persistente y salarios rezagados, abriendo un interrogante central para el Gobierno: ¿se trata de un ciclo recesivo transitorio o de un cambio estructural que redefine la economía cotidiana?

Un deterioro que trasciende la coyuntura y redefine el mapa comercial

Entre febrero último e igual mes de hace tres años, el consumo en los supermercados, medido por INDEC según la cantidad de tickets, muestra que, de 15,8 millones de tickets en febrero de 2023, cuando aún gobernaba Alberto Fernández, se bajó a 11,6 millones, es decir, se registraron 4,2 millones de operaciones menos.

Hasta el mismo mes de 2024, ya con Javier Milei como Presidente, cayeron en unos 300 mil más y descendieron a 12.603.395 en el año pasado, lo cual representó una pérdida de casi 3 millones de operaciones registradas en las cajas de los súper. Y en 2026, se resignaron otras 936.446, de acuerdo con datos oficiales

La cantidad de operaciones que toma INDEC es el número de las efectuadas según la ubicación geográfica de la boca de expendio donde se realizaron las ventas en el mes calendario de referencia.

Desde diciembre de 2023, en que alcanzó su pico de 18.643.324 operaciones en supermercados, el guarismo viene en disminución.

Se consume menos pero también se modificaron hábitos, lo cual obliga a una recomposición de los canales comerciales.

Para muestra basta con mirar el comportamiento del consumo masivo en el inicio de 2026, cuando volvió a su nivel más bajo desde septiembre 2024.

Fue en febrero cuando profundizó su deterioro con un descenso interanual del -3,4% y una fuerte contracción mensual del -6,3% en las compras en supermercados, autoservicios, farmacias, e-commerce, mayoristas y kioscos.

Debacle general 

En el reparto, la debacle fue general: supermercados resignó -5,9% frente a febrero de 2025 y un -6,3% en comparación con enero; farmacia perdió -9,1% mensual, autoservicios -6,4%, kioscos -6,2% y mayoristas -5,8%, según datos de la consultora Scentia.

La caída de las ventas se da en el marco de un repunte de la inflación, que en los últimos nueve meses mostró una tendencia sostenida de avance. 

Por el contrario, los salarios no están acompañando ese recalentamiento de precios.

El vicepresidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM), Armando Farina, en diálogo con LU9 Radio Mar del Plata, puso de relieve que “los servicios hoy ya se llevan el 62% de los ingresos de un salario” y señaló que, en ese marco, la gente “cada vez tiene menos recursos para hacer sus compras”.

Según Farina, el consumidor final “se está convirtiendo en un profesional de la compra”, que adquiere estrictamente lo que necesita en el día y especula con la pequeña tasa de interés que le pagan las aplicaciones por tener el dinero depositado.

Las grandes cadenas vienen atravesando un proceso sectorial de ventas, fusiones y achicamientos, pero a la vez afinan su política comercial para retener clientes.

En esa dirección están reforzando su oferta de productos frescos como consecuencia de la merma en la facturación y en la rentabilidad.  

Farina lo expuso de este modo: “Cada vez tenés más diversidad de carnes, más diversidad de panes, más diversidad de pescadería”, detalló.

Esa estrategia, sin embargo, golpea directamente al comercio de proximidad. 

El dirigente empresario advirtió que panaderías, carnicerías, pescaderías y ferreterías de barrio enfrentan cierres y una creciente competencia, porque “la gente está yendo a buscar eso a las principales cadenas”.

Los autoservicios mayoristas ofrecen precios competitivos tanto a comerciantes como a familias, pero ni aún así se salvaron de una caída del -1,2% interanual, mientras que el sector minorista/supermercados retrocedió -3,1%, evidenciando que la disminución del consumo es generalizada.

En kioscos y almaneces, el panorama no fue mejor.

Mayoristas en alerta

En marzo, la información preliminar de las consultoras indica que el canal mayorista también habría sido negativo en -9% y lo mismo los autoservicios resignaron no menos de -4%. 

Los cambios en los hábitos de compra por el ajuste de cinturones pero también por tendencias modernas de consumo provocan una recomposición de la demanda entre un canal y otro que está en constante acomodamiento.

A nivel geográfico, las ventas mayoristas mostraron comportamientos dispares: en la Ciudad de Buenos Aires retrocedieron -0,2% interanual, mientras que crecieron 21,7% en el Gran Buenos Aires y 26,5% en el resto del país.

En supermercados, las mayores subas se registraron en Neuquén (30%), Formosa (28,3%), Santa Fe (27,8%), Río Negro (27,8%) y la Ciudad de Buenos Aires (27,3%), evidenciando una dinámica heterogénea según la región.

Fuentes de diversas empresas productoras de alimentos concidieron en que tracciona mejor el comercio tradicional que el moderno y, en algunos casos, también los del interior, en detrimento de las sucursales del AMBA.

También desde el sector lácteo aportaron elementos que permiten trazar hipótesis de hacia adónde se encaminan los consumidores: el volumen total vendido del primer trimestre del año versus el mismo período de 2025 está prácticamente igual, pero con una marcada diferencia entre supermercados y mayoristas, en cuyos casos la venta cayó entre -4% y -6%, respectivamente, contra autoservicios, donde hubo un crecimiento del 5%. 

Compartí esta noticia !

Ventas en supermercados de Misiones cayeron 13,9% durante febrero

Compartí esta noticia !

En febrero de 2026, las ventas en los grandes supermercados a nivel nacional fueron por $2,21 billones y registraron un descenso real del 3,1% interanual; mientras que en comparación mensual desestacionalizada presentaron una muy leve recuperación de +0,3% respecto a enero.

En la provincia de Misiones, las ventas totalizaron $ 23.422 millones en febrero de 2026 y en relación con igual mes del 2025 mostraron una caída del 13,9% real, siendo la décima baja consecutiva y marcando el descenso más profundo desde diciembre de 2024.

Además, en el ranking de provincias, el retroceso misionero fue el más fuerte del país. Por grupos de artículos, todos presentaron caídas durante febrero: solamente uno, “Otros”, mostró bajas a un dígito (-6,3%), mientras que el resto lo hizo en doble dígito, siendo Verduras y Frutas (-15,6%), Limpieza y Perfumería (-16,8%) y Electrónico (-18,7%) los que exhibieron los descensos más profundos.

De esta forma, el acumulado del primer bimestre del año cerró para Misiones con ventas por $ 48.729 millones exhibieron una merma del 10,7% respecto a igual período de 2025, además de quedar por debajo también de los primeros bimestres del 2024 (-10,7%) y 2023 (-35,9%).

A nivel nacional, como se mencionó, la caída en las ventas de febrero fue del 3,1% interanual y en ese marco, solo cuatro provincias exhibieron incrementos lideradas por Neuquén (2,0%) y Formosa (+0,7%), mientras que en el extremo opuesto del ranking, Tucumán (-13,2%) y Misiones (-13,9%) mostraron los descensos más abruptos.

A nivel acumulado, el total nacional presenta una caída del 2,1%; siete provincias exhiben resultados positivos (Neuquén a la cabeza con +3,5% seguida por La Pampa con 1,5%) y el resto registra descensos, siendo los de Misiones (-10,7%) y Tucumán (-10,9%) los más bruscos.

Compartí esta noticia !

Las ventas en supermercados cayeron 3,1% interanual en febrero, según el INDEC

Compartí esta noticia !

El dato, que se conoció en las últimas horas, confirma que el principal termómetro del consumo interno aún no logra consolidar una recuperación sostenida, pese a una leve suba ce las ventas en supermercados del 0,3% respecto de enero. La dinámica abre un interrogante central para el Gobierno: ¿se trata de un piso a partir del cual recomponer, o de una meseta de consumo deprimido?

Un indicador clave bajo presión

El relevamiento del organismo estadístico ubica a los supermercados en el centro del análisis económico. No es un sector más: funciona como un indicador directo del nivel de ingreso disponible y del comportamiento cotidiano de los hogares.

La caída interanual del 3,1% refleja una contracción en términos reales frente a febrero de 2025. Aunque el leve repunte mensual del 0,3% sugiere cierta estabilidad en el corto plazo, no alcanza para revertir la tendencia general.

En términos políticos, el dato impacta de lleno en la narrativa oficial sobre la evolución de la economía. El consumo es una variable sensible, tanto por su peso en la actividad como por su traducción directa en percepción social.

Entre la estabilización y la fragilidad

El comportamiento mixto —caída anual y leve mejora mensual— muestra una economía que todavía no encuentra un punto de inflexión claro. La variación positiva frente a enero podría interpretarse como un freno en la caída, pero no como una recuperación consolidada.

El consumo en supermercados, además, tiene una característica particular: responde rápidamente a cambios en ingresos, precios y expectativas. Por eso, su evolución suele anticipar tensiones más amplias en la economía.

En este marco, el dato de febrero se inscribe en una secuencia donde el mercado interno continúa ajustándose. La mejora marginal no modifica el escenario de fondo.

Impacto en la dinámica económica y política

La persistencia de niveles bajos de consumo condiciona tanto al sector privado como a la gestión pública. Para las empresas, implica menor volumen de ventas y presión sobre márgenes. Para el Gobierno, representa un desafío en términos de legitimidad económica.

El consumo masivo no solo mide actividad: también define clima social. Una recuperación sostenida en este indicador suele ser clave para consolidar expectativas positivas, mientras que su debilidad prolongada puede erosionarlas.

En ese equilibrio, los datos del INDEC se convierten en una referencia central para la toma de decisiones, tanto en el plano económico como político.

El leve repunte mensual introduce una señal a seguir, pero todavía insuficiente para marcar un cambio de tendencia. La evolución de los próximos meses será determinante para evaluar si el consumo encuentra un piso o continúa en un proceso de ajuste.

Por ahora, el dato deja una certeza parcial: la estabilización no garantiza recuperación. Y en esa diferencia se juega buena parte del escenario económico inmediato.

Compartí esta noticia !

Argentina desigual: 1 de cada 3 depende solo del sistema público de salud y casi la mitad de los hogares carece de servicios básicos completos

Compartí esta noticia !

La economía puede mostrar rebotes parciales, pero los indicadores sociales siguen marcando otra realidad. El último informe del INDEC sobre condiciones de vida en 31 aglomerados urbanos expone, con números duros, una Argentina que no logra recomponer su estructura básica de bienestar: acceso desigual a servicios, fuerte dependencia del Estado en salud, déficits habitacionales persistentes y una fractura social que se expresa en todos los niveles.

El dato más contundente es silencioso, pero estructural: el 34,3% de la población -más de 10,2 millones de personas- depende exclusivamente del sistema público de salud. No es un fenómeno marginal ni transitorio: es un tercio del país que queda fuera de cualquier esquema de cobertura formal o privada.

Ese número, además, esconde una dinámica preocupante. Entre los niños y adolescentes, la dependencia del sistema público asciende al 45%, lo que anticipa una reproducción intergeneracional de la vulnerabilidad. Es decir: no solo hay pobreza de ingresos, sino también una pobreza estructural que se consolida en las condiciones de acceso a derechos básicos.

Servicios: la mitad del país con acceso incompleto

Si hay un dato que sintetiza el deterioro estructural es este: el 47,3% de los hogares no accede a los tres servicios básicos -agua corriente, gas de red y cloacas-. Esto implica que más de 4,8 millones de hogares viven con al menos una carencia esencial.

El desglose es igual de elocuente:

  • 35% de los hogares no tiene gas de red
  • 27,1% no tiene cloacas
  • 9% no accede a agua corriente

En términos absolutos, esto implica millones de personas viviendo en condiciones que, en cualquier economía desarrollada, serían consideradas básicas. Pero aquí no se trata de marginalidad extrema: es casi la mitad del entramado urbano.

El problema no es solo de infraestructura, sino de acceso efectivo. La disponibilidad de redes no garantiza la conexión: los costos de instalación también funcionan como barrera

Vivienda: mejora superficial, déficit persistente

En términos habitacionales, el 81% de los hogares presenta materiales de calidad suficiente. A primera vista, el dato parece positivo. Pero la lectura completa cambia el enfoque: el 19% restante -casi 2 millones de hogares- vive en condiciones parcialmente insuficientes o directamente deficitarias.

El hacinamiento crítico afecta al 1,9% de los hogares (195.000 hogares), lo que involucra a más de un millón de personas. Aunque el porcentaje es bajo en términos relativos, su impacto cualitativo es alto: se trata de condiciones que afectan salud, educación y desarrollo social.

En saneamiento, el 12% de los hogares no tiene condiciones adecuadas, lo que incluye falta de baño, instalaciones precarias o sistemas no conectados a redes seguras. Es decir, uno de cada ocho hogares presenta déficits sanitarios estructurales.

ALERTA SOCIAL EN CIFRAS
Indicadores críticos de condiciones de vida en Argentina (31 aglomerados urbanos, segundo semestre 2025)
Problema estructural Impacto
Hogares sin acceso a todos los servicios básicos 47,3%
Personas que dependen solo del sistema público de salud 34,3% (10,3 millones)
Hogares sin gas de red 35,0%
Hogares sin cloacas 27,1%
Hogares sin agua corriente 9,0%
Hogares con saneamiento inadecuado 12,0%
Hogares con vivienda de calidad insuficiente o precaria 19,0%
Niños y adolescentes solo con sistema público de salud 45,0%
Hogares con al menos un miembro sin cobertura de salud formal 37,7%
Fuente: INDEC – Indicadores de condiciones de vida, segundo semestre de 2025. :contentReference[oaicite:0]{index=0}

Propiedad: leve mejora, pero con señales de fragilidad

El 61,9% de los hogares es propietario de la vivienda y el terreno. Es un dato relevante, pero que convive con un 20,5% de inquilinos y un 9,6% de ocupantes en condiciones informales o precarias.

Más que un cambio estructural, lo que se observa es una estabilidad estadística: no hay un deterioro abrupto, pero tampoco una mejora sustancial. En un contexto de caída del ingreso real y dificultad de acceso al crédito, la propiedad deja de ser una vía de movilidad social para amplios sectores.

Educación: alta asistencia, pero desigualdad de base

En educación, el sistema muestra dos caras. Por un lado, la asistencia escolar entre 4 y 17 años alcanza el 97,8%, un nivel alto que refleja la consolidación del acceso formal.

Pero el problema está en la calidad estructural del entorno. El llamado “clima educativo del hogar” revela una fuerte segmentación:

  • 34,3% de los hogares tiene clima educativo bajo o muy bajo
  • 49,8% de los jóvenes de 18 a 24 años no estudia

Esto implica que la continuidad educativa y las oportunidades reales siguen condicionadas por el entorno familiar. La escuela logra incluir, pero no necesariamente igualar.

El informe del INDEC permite cruzar condiciones de vida con nivel de ingresos, y el resultado es claro: la pobreza no solo implica menos ingresos, sino peor acceso a servicios, menor calidad habitacional y menor cobertura de salud.

Entre los hogares pobres:

  • cae el acceso a gas, cloacas y agua
  • aumenta la dependencia del sistema público
  • empeora la calidad de vivienda

Es una evidencia contundente de que la desigualdad en Argentina no es solo monetaria: es multidimensional.

El dato de fondo: una estructura que no cambia

Quizás lo más preocupante no sea el nivel de los indicadores, sino su estabilidad en el tiempo. La serie semestral muestra que muchos de estos valores se mantienen prácticamente sin cambios desde 2022.

  • El acceso a servicios básicos mejora marginalmente
  • El déficit habitacional persiste
  • La dependencia del sistema público se mantiene elevada

Esto sugiere que no hay un proceso de transformación estructural, sino una inercia social que resiste incluso a los cambios económicos.

La economía puede estabilizarse, pero la estructura social sigue fragmentada. Casi la mitad de los hogares sin acceso pleno a servicios, un tercio de la población dependiendo exclusivamente del sistema público y déficits persistentes en vivienda y educación configuran un escenario donde la recuperación no llega a todos.

En ese contexto, cualquier discusión sobre crecimiento pierde profundidad si no se acompaña de una pregunta más incómoda: ¿qué parte de la sociedad está realmente mejorando y cuál sigue quedando afuera?

Compartí esta noticia !

La economía cayó 2,1% interanual en febrero y mostró un fuerte freno mensual

Compartí esta noticia !

La economía argentina volvió a dar una señal de debilidad en febrero. El Estimador Mensual de Actividad Económica del INDEC registró una baja de 2,1% interanual y, más preocupante aún, una contracción de 2,6% en la medición desestacionalizada respecto de enero. El dato corta el tenue alivio con el que había arrancado 2026 y expone que la recuperación sigue sin afirmarse sobre bases amplias: avanza en algunos nichos, pero se resiente en los sectores que más empleo, consumo y encadenamientos generan.

El punto más delicado no es solamente la caída general, sino su composición. El INDEC muestra que la mejora estuvo sostenida por un puñado de rubros, con liderazgo de Pesca, que creció 14,8% interanual, y Explotación de minas y canteras, con 9,9%. También sobresalió Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con una suba de 8,4%. Pero ese impulso no alcanzó para compensar el deterioro de los sectores más densos de la estructura productiva. La industria manufacturera se desplomó 8,7% y el comercio mayorista, minorista y reparaciones cayó 7,0%. Entre ambos restaron 2,2 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE, más de lo que aportaron los principales sectores en expansión.

Ahí aparece la primera conclusión de fondo: la economía no está mostrando un proceso homogéneo de recuperación, sino una dinámica dual. Por un lado, crecen actividades vinculadas a recursos naturales, segmentos primarios o nichos específicos. Por otro, se debilitan la industria y el comercio, que son justamente los termómetros más sensibles del mercado interno. En otras palabras, el problema no es solo cuánto crece o cae la economía, sino dónde lo hace. Y cuando los sectores que caen son los que arrastran consumo, inversión pyme y empleo urbano, la señal es más grave que la que sugiere el promedio.

El dato desestacionalizado refuerza esa lectura. Tras una suba de 0,4% en enero, febrero mostró un retroceso de 2,6%, uno de los peores registros mensuales de los últimos meses. El componente tendencia-ciclo, en cambio, avanzó apenas 0,1%, una variación tan modesta que no alcanza para discutir el cuadro general: el nivel de actividad perdió vigor y volvió a quedar expuesto a una volatilidad alta. El contraste entre una tendencia-ciclo apenas positiva y una serie desestacionalizada en fuerte baja sugiere una economía sin motor firme, donde cualquier shock sectorial o financiero vuelve a sentirse con rapidez.

También es relevante mirar el primer bimestre. El acumulado enero-febrero de 2026 mostró una baja de 0,2% frente al mismo período del año pasado. Es un giro significativo si se recuerda que 2025 había terminado con una expansión acumulada de 4,4%. Es decir, el arranque de 2026 no prolongó el sendero de mejora que habían sugerido varios meses del año pasado, sino que abrió una fase más errática y, por ahora, contractiva.

Cuando se desagrega por ramas, el cuadro resulta todavía más elocuente. Además de industria y comercio, cayeron Electricidad, gas y agua (-6,0%), Impuestos netos de subsidios (-4,2%), Administración pública y defensa (-1,5%), Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler (-0,5%) y Transporte y comunicaciones (-0,3%). Son descensos que, salvo excepciones, no remiten a un fenómeno puntual, sino a un enfriamiento más amplio de la actividad.

EMAE FEBRERO 2026 – PRINCIPALES DATOS
Indicador Variación
Actividad económica interanual -2,1%
Variación mensual (desestacionalizada) -2,6%
Tendencia-ciclo mensual +0,1%
Acumulado 2026 vs 2025 -0,2%
SECTORES DESTACADOS
Sector Variación interanual
Pesca +14,8%
Explotación de minas y canteras +9,9%
Agricultura, ganadería y silvicultura +8,4%
Industria manufacturera -8,7%
Comercio mayorista y minorista -7,0%
Fuente: INDEC – Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), febrero 2026.

Del lado positivo, además de minería, agro y pesca, crecieron Intermediación financiera (6,0%), Servicios sociales y de salud (0,9%), Otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales (1,0%), Hoteles y restaurantes (1,0%) y Enseñanza (0,1%). Pero varias de estas mejoras tienen incidencias reducidas sobre el agregado general.

Ese detalle, que en el gráfico sectorial del informe se ve con claridad, obliga a una lectura crítica. No alcanza con mostrar que “ocho sectores crecieron” si los que caen pesan mucho más en el total. La incidencia de la industria manufacturera fue de -1,26 puntos y la del comercio de -0,91 puntos, muy por encima de los aportes positivos individuales de minería (0,39 puntos) y agro (0,36 puntos). La foto, entonces, no es la de una economía equilibradamente expansiva, sino la de un esquema donde pocos ganan mucho y muchos pierden algo, con saldo neto negativo.

Hay otro elemento que merece atención. La industria había mostrado señales de mejora en buena parte de 2025, pero cerró el año debilitándose y en febrero profundizó esa tendencia. Pasó de crecer 5,1% interanual en febrero de 2025 a caer 8,7% un año después. El comercio recorrió un sendero similar: de una suba de 6,3% en febrero de 2025 a una baja de 7,0% en febrero de 2026. Ese cambio de signo no es menor. Habla de una economía que perdió tracción en sus actividades más ligadas al ingreso disponible, al crédito comercial y al consumo.

En ese marco, el avance de la intermediación financiera, que creció 6,0%, también debe leerse con cautela. Puede reflejar un mejor desempeño del negocio financiero, pero no necesariamente un fortalecimiento del aparato productivo. De hecho, el contraste entre finanzas en alza e industria y comercio en baja suele describir un patrón conocido en la Argentina: valorización o rentabilidad financiera coexistiendo con una economía real debilitada. El EMAE no alcanza por sí solo para probar esa hipótesis, pero sí ofrece indicios consistentes para plantearla.

La conclusión, en suma, es incómoda para cualquier relato triunfalista. Febrero dejó una economía más chica que un año atrás, más débil que en enero y sostenida por sectores que no alcanzan a compensar la caída de los núcleos duros de la actividad. El rebote de 2025 parece haber perdido fuerza antes de consolidarse. Y si la industria y el comercio no revierten rápido su trayectoria, el riesgo es que el crecimiento quede encapsulado en pocos segmentos, con escasa capacidad de derrame sobre empleo, consumo y recaudación. El dato del INDEC no clausura el debate, pero sí deja una advertencia nítida: la recuperación, si existe, sigue siendo demasiado angosta.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin