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El INDEC informó que la canasta básica subió 1,1% en abril y una familia tipo necesitó casi $1,47 millones para no ser pobre

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La desaceleración de la inflación convivió con un nuevo aumento de las líneas de pobreza e indigencia. La Canasta Básica Total trepó 2,5% mensual y consolidó una suba interanual de 32,4%, en un escenario donde el consumo sigue bajo presión.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) aumentó 1,1% en abril respecto de marzo, mientras que la Canasta Básica Total (CBT) registró una suba de 2,5%. Con estos datos, una familia tipo integrada por dos adultos y dos niños necesitó $1.469.786 para no caer bajo la línea de pobreza y $665.053 para cubrir únicamente los alimentos mínimos y no ser indigente.

La publicación se conoció en paralelo al dato de inflación de abril, que fue de 2,6%, y volvió a mostrar una desaceleración respecto de los meses previos. Sin embargo, la dinámica de las canastas sociales expone que el costo de sostener ingresos básicos continúa en niveles elevados, aun con menor presión inflacionaria.

Qué muestran las nuevas líneas de pobreza e indigencia

Según el organismo estadístico, la CBA acumuló una variación de 12,8% en lo que va de 2026 y de 32,4% en términos interanuales. La CBT, que incorpora además bienes y servicios no alimentarios, avanzó 12,3% en el año y también alcanzó un incremento interanual de 32,4%.

El informe detalla distintos escenarios familiares. En un hogar compuesto por una mujer de 35 años, su hijo de 18 y su madre de 61 años, se necesitaron $529.460 para cubrir la canasta alimentaria y $1.170.106 para acceder a la canasta total.

En tanto, para un hogar integrado por un hombre y una mujer de 30 años con tres hijos pequeños, el umbral de indigencia ascendió a $699.490 y el de pobreza alcanzó los $1.545.872.

El INDEC recordó que la CBA se calcula tomando como referencia los requerimientos nutricionales mínimos de un adulto equivalente, mientras que la CBT amplía esa base incorporando gastos no alimentarios mediante el coeficiente de Engel.

La diferencia entre la inflación general de abril y la evolución de las canastas revela una tensión económica que el Gobierno sigue monitoreando: la baja del índice general no implica automáticamente una recuperación del poder de compra.

Mientras la CBA mostró una variación mensual más moderada, la CBT avanzó casi al mismo ritmo que el IPC. Eso significa que servicios, transporte, educación, indumentaria y otros consumos esenciales continúan presionando sobre los ingresos familiares.

El dato adquiere relevancia política porque las canastas funcionan como referencia directa para medir pobreza e indigencia. También son variables sensibles en negociaciones salariales, asistencia social y actualización de ingresos.

El frente social sigue siendo una variable crítica para el Gobierno

La administración nacional viene sosteniendo como eje central de su estrategia económica la desaceleración inflacionaria y el equilibrio fiscal. Sin embargo, los números del INDEC muestran que el proceso todavía convive con niveles altos de exigencia para los hogares urbanos.

La suba de la CBT por encima de la CBA también deja entrever que el peso de los servicios y consumos no alimentarios mantiene tensión sobre las economías familiares, aun cuando algunos alimentos desaceleraron sus aumentos.

En ese contexto, la evolución del consumo privado, los salarios y la capacidad de recuperación del mercado interno aparecen como variables centrales para los próximos meses.

La desaceleración de la inflación abrió una nueva etapa para la política económica, pero las cifras de pobreza e indigencia continúan condicionadas por el comportamiento de los ingresos reales y del consumo.

El mercado y el Gobierno seguirán de cerca si la baja del IPC logra consolidarse en los próximos meses y si eso se traduce efectivamente en una mejora del poder adquisitivo. También habrá atención sobre el impacto de tarifas, salarios y actividad económica en la evolución futura de las canastas básicas.

canasta_05_26 INDEC by CristianMilciades

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La inflación en el NEA se moderó al 2,7% pero fue la segunda más alta del país y mantiene el mayor incremento en lo que va del año

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El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la región del NEA registró un alza del 2,7% en el mes de abril de 2026 y, aunque desaceleró de manera importante respecto al mes anterior, igualmente fue la región con el segundo mayor incremento de precios del país en ese mes a la vez que tiene el mayor incremento en el acumulado del año, destacó un informe elaborado por la consultora Politikon Chaco en base a datos del INDEC. En el NEA, la suba mensual de abril 2026 presentó una desaceleración de 1,4 puntos porcentuales respecto al mes previo (4,1% en marzo 2026), mostrando además la suba más leve desde diciembre pasado. A nivel interanual, la suba de precios fue del 33,5%, ubicándose nuevamente por encima del total nacional.

Por su parte, la región mantiene un aspecto altamente negativo: en el acumulado del primer cuatrimestre, la suba de precios en el NEA llegó al 14,6%, siendo la más alta del país y se ubica, además, muy por encima de igual período del 2025 cuando fue de 10,6%.

Transporte, Comunicación y Vivienda y servicios impulsaron la suba de precios de la región

Desagregando por divisiones, durante abril hubo solo tres divisiones con expansiones superiores al total general regional: la más fuerte se vio en Transporte con +5,6% traccionado por la suba de combustibles que llegó al 12,2% (el doble que en marzo); le siguió Comunicación con +4,9% impulsado por subas en las tarifas de telefonía e internet; y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles completa el podio con un alza del 3,3%, explicado fundamentalmente por subas de tarifas eléctricas.

A su vez, las divisiones que arrojaron alzas inferiores al nivel general regional fueron Salud (2,5%), Alimentos y bebidas no alcohólicas (2,4%), Bienes y servicios varios (2,2%), Prendas de vestir y calzado (2,1%), Recreación y cultura (1,9%), Bebidas alcohólicas y tabaco (1,8%), Equipamiento y mantenimiento del hogar (1,7%), Restaurantes y hoteles (1,6%) y cerró Educación (1,4%).

En el análisis de la comparación interanual, la división de Vivienda y servicios mostró la mayor suba en abril en el NEA con 56,5%, muy por encima del nivel general regional (33,5%); le sigue Restaurantes y Hoteles (44,0%) y Educación (41,6%); en el extremo opuesto, Prendas de vestir y calzado (15,8%) muestra la menor suba año/año.

¿Qué pasó con los alimentos?

En abril 2026, la división de Alimentos y bebidas no alcohólicas presentó un alza del 2,4%, siendo la primera vez desde octubre 2025 que se posiciona por debajo del 3%. Respecto al dato de marzo, desaceleró en 2,1 puntos porcentuales, explicado por menor suba en Carnes (de 7,6% a 2,2%) y por la caída en Frutas (de 3,5% a -1,2%). En este marco, el rubro de mayor suba en abril dentro de este grupo estuvo en Leche, productos lácteos y huevos (+3,5%) y Aceites, grasas y mantecas (3,2%).

Regulados volvieron a impulsar el alza general regional

En abril, los precios Regulados fueron los de mayor crecimiento en el NEA visto por categorías: fue de +5,0%, aunque desaceleró en comparación al dato de marzo pasado (fue 7,4%); Por su parte los precios Núcleo mostraron una importante moderación (2,3% en abril cuando fue de 3,5% en marzo) y los Estacionales desaceleraron al 0,8% desde el 1,5% de marzo.

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La inflación de abril fue de 2,6%, según el INDEC

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El índice mensual perforó el 3% por primera vez en cinco meses y acumuló una suba interanual de 32,4%. El dato fortalece la estrategia económica de Javier Milei y Luis Caputo, aunque persisten tensiones por precios regulados y consumo debilitado.

La inflación de abril fue de 2,6%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), marcando la variación mensual más baja en cinco meses y llevando el acumulado anual a 12,3%. En términos interanuales, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró un incremento de 32,4%.

El dato llegó en un momento políticamente sensible para el Gobierno nacional. Con una economía atravesada por caída del consumo, desaceleración de la actividad y tensiones sectoriales, la administración de Javier Milei necesitaba mostrar una señal concreta de estabilización nominal para sostener el núcleo de su programa económico: equilibrio fiscal, control monetario y desaceleración inflacionaria.

El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que se trató de “la inflación más baja en cinco meses” y remarcó que el IPC núcleo —que excluye precios regulados y estacionales— se ubicó en 2,3%, el menor nivel desde octubre del año pasado.

Bajar inflación sin expandir gasto

De acuerdo con los datos oficiales, el IPC de abril se explicó por tres comportamientos distintos dentro de la estructura de precios: IPC Núcleo: 2,3%. Regulados: 4,7%. Estacionales: 0%

La diferencia entre los componentes expone uno de los principales desafíos del programa económico. Mientras el Gobierno logró moderar parte de la inflación vinculada a bienes y servicios corrientes, los precios regulados —tarifas y otros componentes administrados— continúan presionando sobre el índice general.

Aun así, el Ejecutivo interpreta el resultado como una validación de su estrategia fiscal y monetaria. Caputo subrayó además que, excluyendo el período excepcional de pandemia en 2020, se trató del abril con menor inflación desde el inicio de la serie estadística en 2017.

La desaceleración también se reflejó en los indicadores sociales más sensibles. La Canasta Básica Alimentaria (CBA), utilizada para medir la línea de indigencia, aumentó 1,1% mensual, mientras que la Canasta Básica Total (CBT), referencia para pobreza, subió 2,5%.

La inflación baja, pero la economía todavía no muestra recuperación homogénea

El dato inflacionario aparece en simultáneo con señales mixtas en la economía real. La desaceleración de precios convive con indicadores de consumo todavía debilitados y una actividad que no termina de consolidar recuperación en todos los sectores.

En términos políticos, el Gobierno apuesta a que la baja de inflación funcione como principal activo de gestión de cara al segundo semestre. La estrategia oficial consiste en sostener el equilibrio fiscal incluso en un contexto de desaceleración económica, evitando medidas expansivas que puedan comprometer la desinflación.

Ese esquema también condiciona futuras discusiones salariales, actualización de tarifas y reclamos de sectores productivos que vienen advirtiendo sobre caída de rentabilidad y menor demanda interna.

El Gobierno ahora enfrenta una etapa más compleja: consolidar la baja inflacionaria sin profundizar la caída del consumo ni tensionar el frente social.

La dinámica de precios regulados, el comportamiento del dólar, las negociaciones salariales y la evolución de la actividad económica serán variables clave hacia el segundo semestre. También influirá el margen político que conserve el Ejecutivo para sostener el ajuste fiscal como eje ordenador de la economía.

Por ahora, abril dejó un dato que fortalece discursivamente al oficialismo. La discusión pasa a ser si la desaceleración puede transformarse en estabilidad sostenida y cuánto tarda esa mejora nominal en impactar sobre la economía cotidiana.

ipc_05_26 INDEC by CristianMilciades

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La industria rebota, pero no arranca: petróleo y acero lideran mientras la metalmecánica sigue en crisis

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El informe de capacidad instalada de marzo deja una foto más alentadora que la de 2025, pero lejos de una recuperación homogénea. La industria manufacturera utilizó el 59,8% de su capacidad instalada, 5,4 puntos porcentuales más que en marzo del año pasado, cuando había marcado 54,4%. El rebote existe, pero tiene una anatomía desigual: algunos sectores trabajan cerca de sus techos operativos, mientras otros siguen con plantas, máquinas y turnos ociosos.

El dato general mejora también contra febrero de 2026, cuando la utilización había sido de 54,6%, y se ubica en el nivel más alto del primer trimestre del año. Enero había cerrado en 53,6%, febrero en 54,6% y marzo escaló a 59,8%, lo que marca una recuperación mensual visible, aunque todavía por debajo de los picos de 2025, cuando septiembre y octubre habían superado el 61%.

La primera lectura es positiva: la industria usó más capacidad que un año atrás. La segunda es más incómoda: el promedio esconde una economía fabril partida. Por encima del nivel general se ubicaron refinación del petróleo, con 86%; industrias metálicas básicas, con 73,3%; papel y cartón, con 70%; sustancias y productos químicos, con 69,5%; y alimentos y bebidas, con 61,6%. Debajo quedaron minerales no metálicos, edición e impresión, tabaco, automotriz, caucho y plástico, textiles y metalmecánica excluida la industria automotriz.

El motor más potente fue la refinación de petróleo, que alcanzó 86% de utilización, diez puntos por encima del 75,8% registrado en marzo de 2025.

El INDEC atribuyó ese desempeño a un mayor procesamiento de petróleo crudo. Es el sector que más cerca trabaja de su frontera productiva y también el que mejor muestra la diferencia entre una industria traccionada por energía y otra más atada al consumo interno o a la inversión.

Capacidad instalada industrial: una recuperación desigual

Marzo de 2026. Datos en porcentaje de utilización de la capacidad instalada.

Sector Marzo 2026 Marzo 2025 Diferencia
Nivel general 59,8% 54,4% +5,4 p.p.
Refinación del petróleo 86,0% 75,8% +10,2 p.p.
Sustancias y productos químicos 69,5% 53,8% +15,7 p.p.
Industrias metálicas básicas 73,3% 64,3% +9,0 p.p.
Industria automotriz 49,6% 48,9% +0,7 p.p.
Metalmecánica excepto automotores 40,0% 42,8% -2,8 p.p.

Fuente: elaboración propia sobre datos del INDEC, Utilización de la capacidad instalada en la industria, marzo de 2026.

Otro bloque clave fue sustancias y productos químicos, que trepó a 69,5%, frente al 53,8% de un año antes. La mejora estuvo asociada a mayores niveles de elaboración de materias primas plásticas, caucho sintético y productos químicos básicos. Según el propio informe, el IPI manufacturero mostró subas interanuales de 69,1% en materias primas plásticas y caucho sintético, y de 49,1% en productos químicos básicos. La comparación, sin embargo, tiene una base particular: en marzo de 2025 el polo petroquímico de Bahía Blanca había sido severamente afectado por inundaciones que interrumpieron el suministro de gas natural a plantas petroquímicas.

Las industrias metálicas básicas también aportaron al rebote. El bloque utilizó 73,3% de su capacidad instalada, contra 64,3% en marzo de 2025. El INDEC vinculó ese desempeño con el aumento de 17,1% interanual en la producción de acero crudo informado por la Cámara Argentina del Acero.

En alimentos y bebidas, el uso de capacidad llegó a 61,6%, por encima del 57,6% de marzo del año anterior. La mejora estuvo asociada principalmente con la mayor molienda de oleaginosas y la suba en bebidas. El IPI manufacturero registró un aumento interanual de 5,4% en molienda de oleaginosas y de 6,2% en producción de bebidas.

También hubo señales de mejora en sectores vinculados a la construcción. Productos minerales no metálicos alcanzó 56,6%, contra 51,7% un año antes, explicado por mayor fabricación de cemento y otros materiales para la construcción. Pero el dato todavía queda por debajo del promedio general de la industria, lo que muestra que la mejora no alcanza para hablar de plena normalización del ciclo constructivo.

La contracara está en la metalmecánica excluida automotores, que fue la principal incidencia negativa. El bloque operó al 40%, por debajo del 42,8% de marzo de 2025. La caída se explicó por menores niveles de producción de maquinaria agropecuaria y aparatos de uso doméstico: el informe detalla bajas interanuales de 14,7% y 16,2%, respectivamente.

La industria automotriz quedó en 49,6%, apenas por encima del 48,9% de un año antes, pero lejos de los sectores líderes. Textiles marcó 40,2%, caucho y plástico 41,3%, y metalmecánica 40%. Son niveles que describen un aparato productivo con elevada capacidad ociosa y con dificultades para recuperar escala.

En síntesis, marzo mostró una industria con más movimiento que en 2025, pero no necesariamente una industria recompuesta. La mejora del promedio nacional fue real, aunque concentrada en sectores específicos. El uso de capacidad instalada se recuperó por petróleo, químicos, acero, papel y alimentos; pero todavía convive con ramas que trabajan a menos de la mitad de su potencial. La foto que deja el INDEC no es la de una fábrica apagada, pero tampoco la de una maquinaria industrial funcionando a pleno: es una recuperación selectiva, con motores fuertes y eslabones todavía frágiles.


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Posadas, entre las ciudades con más mayores de 65 trabajando: ya representan el 6,1% del empleo

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Mientras en Argentina crece la discusión sobre el deterioro del poder adquisitivo de las jubilaciones y la necesidad de extender la vida laboral, Posadas aparece como uno de los aglomerados urbanos donde ese fenómeno se expresa con mayor intensidad.

Durante el cuarto trimestre de 2025 las personas de 65 años y más representaron el 6,1% del total de ocupados en la capital misionera, ubicándose como el tercer aglomerado urbano del país con mayor participación de trabajadores en ese rango etario, solo por detrás de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (7,6%) y Gran Tucumán (6,5%).

A nivel nacional, ese segmento explica el 5,1% del total de ocupados, por lo que Posadas se posiciona claramente por encima de la media argentina. El dato no solo marca una fuerte presencia relativa de adultos mayores en el mercado laboral, sino también una aceleración sostenida en los últimos años.

En el extremo opuesto, Comodoro Rivadavia (1,0%), Neuquén-Plottier (1,2%) y Viedma-Carmen de Patagones (1,4%) presentan los menores niveles.

Entre 2016 y 2025, los mayores crecimientos en términos absolutos se dieron en Santiago del Estero-La Banda (+430,8%), Río Gallegos (+352,4%) y Gran San Juan (+234,0%). Gran Resistencia, específicamente, registró un aumento del 199,5%, señala un reporte de Politikon Chaco elaborado sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Al cuarto trimestre del 2025, sobre un total de 13,5 millones de trabajadores (en todas sus categorías ocupacionales) que se contabilizaron en los aglomerados urbanos del país, según la EPH-INDEC, el grueso de los mismos se concentró en el rango etario de 35 a 44 años (26,3% del total), seguido por los de 25 a 34 años (22,7%), de 45 a 54 años (22,3%), de 55 a 64 años (13,2%), de hasta 24 años (10,4%) y cierran las personas de 65 años y más (5,1%).

Sin embargo, resulta llamativa la dinámica observada en este último grupo: desde 2023 viene incrementando su nivel de participación y el dato de 2025 se ubica como el segundo más alto desde 2016, superado únicamente por el registro de 2019 (5,2%). Es decir, en los últimos tres años se viene dando un crecimiento de los mayores de 65 que se incorporan al mercado de trabajo mientras que, en paralelo, en ese mismo período viene decreciendo la participación de las personas de hasta 24 años.

Posadas: fuerte avance del empleo en mayores de 65 años
Indicador 2016 2025 Variación
Participación de +65 sobre el total de ocupados 4,0% 6,1% +2,1 p.p.
Cantidad de trabajadores +65 5.808 10.758 +85,2%
Fuente: Politikon Chaco en base a EPH-INDEC.

Si se observa la dinámica de evolución de los +65 años en los últimos años, para 2016 se contabilizaban unos 517.441 trabajadores en ese rango etario, pasando a unos 686.160 para 2025, creciendo 32,6%. Así, se convierte en el rango etario de mayor crecimiento relativo, superando con creces al total general (+17,8%) y dejando en segundo lugar a la franja de entre 45 a 54 años (+29,8%); las personas de hasta 24 años, por su parte, muestran la menor variación relativa del período (4,9%).

En 2016, los trabajadores mayores de 65 años representaban apenas el 4,0% del empleo total en Posadas. Nueve años después, esa participación escaló 2,1 puntos porcentuales, una de las mayores subas del país, lo que confirma una transformación estructural en la composición etaria del empleo local .

Pero el cambio no se observa únicamente en términos relativos. En cantidad absoluta, el salto es todavía más contundente: Posadas pasó de 5.808 trabajadores mayores de 65 años en 2016 a 10.758 en 2025, lo que implica un crecimiento del 85,2%, muy por encima del promedio nacional, que fue del 32,6% .

Es decir, mientras en el país el empleo total creció, en Posadas el trabajo de adultos mayores avanzó a un ritmo mucho más acelerado, consolidando una tendencia que ya no puede leerse como un fenómeno marginal.

Más trabajo después de la jubilación

A nivel nacional, el informe muestra que el grupo de mayores de 65 años fue el de mayor expansión relativa dentro del mercado laboral argentino entre 2016 y 2025.

Mientras el total general de ocupados creció 17,8%, los trabajadores de ese rango etario aumentaron 32,6%, superando incluso a franjas tradicionalmente más activas como la de 45 a 54 años.

Actualmente, sobre un total de 13,5 millones de ocupados en aglomerados urbanos del país, 686.160 corresponden a personas de 65 años y más .

Además, la tasa de actividad de este grupo alcanzó en 2025 su máximo histórico: 18,9%, mientras que la tasa de empleo llegó a 18,1%, también récord desde el inicio de la serie en 2016.

Esto significa que cada vez más personas continúan trabajando incluso después de haber alcanzado la edad jubilatoria.

Posadas en el podio nacional del empleo senior
Aglomerado urbano Participación de +65 sobre ocupados
CABA 7,6%
Gran Tucumán 6,5%
Posadas 6,1%
Total nacional 5,1%
Fuente: Politikon Chaco en base a EPH-INDEC.

El cuentapropismo domina

Uno de los datos más relevantes del estudio es que el trabajo independiente se convirtió en la principal forma de inserción laboral de los mayores de 65 años.

En 2025, el 48,1% de los ocupados de ese segmento fueron cuentapropistas, el nivel más alto de toda la serie histórica. En contraste, los asalariados representaron el 43,2%, mientras que los patrones alcanzaron apenas el 7,2% .

En Posadas, esta tendencia es todavía más marcada. El 58,6% de los trabajadores mayores de 65 años son cuentapropistas, mientras que el 33,8% son asalariados y apenas el 7,6% se desempeñan como patrones .

Esto ubica a la capital misionera entre los aglomerados donde el autoempleo senior tiene mayor peso.

La expansión del cuentapropismo parece estar más vinculada a la necesidad de sostener gastos cotidianos que a una búsqueda de flexibilidad laboral.

En 2025, el mapa ocupacional de los cuentapropistas de 65 años y más muestra una fuerte concentración en actividades vinculadas al autoempleo tradicional, el comercio minorista y los oficios. En ese marco, la Construcción se ubicó como la principal actividad del wsegmento, concentrando el 12,7% del total de trabajadores cuentapropistas +65 relevados y respecto al inicio de la serie (2016) mostró una expansión del 74,6% en las personas que allí se desempeñan. En segundo lugar aparece la actividad de Comercio de alimentos, bebidas y tabaco con una participación del 11,3% y una expansión del 167,2% frente a 2016; el podio se completa con Actividades jurídicas y contables con el 7,8% del total y una expansión muy significativa (+280,5% respecto a 2016).

Cómo trabajan los mayores de 65 años en Posadas
Categoría ocupacional Participación 2025
Cuentapropistas 58,6%
Asalariados 33,8%
Patrones 7,6%
Familiares sin remuneración 0,0%
Fuente: Politikon Chaco en base a EPH-INDEC.

Otro rasgo central del fenómeno es el avance de la precarización. Entre los asalariados mayores de 65 años, la informalidad ya alcanza al 55,7% a nivel nacional, frente al 47,0% registrado en 2016 .

Es decir, hoy más de la mitad de los adultos mayores que siguen trabajando en relación de dependencia lo hacen sin registración formal.

Solo en el último año, los asalariados formales de este segmento cayeron 11%, mientras que los informales crecieron 21,2%.

La conclusión del estudio es contundente: muchos adultos mayores no solo deben seguir trabajando pese a estar jubilados, sino que además lo hacen en condiciones más precarias.

Qué hacen los mayores que siguen trabajando

Entre los cuentapropistas mayores de 65 años, la construcción aparece como la principal actividad, concentrando el 12,7% del total.

Le siguen el comercio de alimentos, bebidas y tabaco con 11,3%, y las actividades jurídicas y contables con 7,8% .

También aparecen con peso el comercio minorista, la reparación de efectos personales, la atención a la salud humana, el transporte de pasajeros y los servicios gastronómicos.

Esto muestra que el fenómeno no se limita a profesionales que continúan activos por elección, sino que se extiende fuertemente a rubros comerciales, oficios y tareas físicamente exigentes.

Incluso sectores como la construcción y el transporte muestran fuertes incrementos, lo que refuerza la idea de una prolongación laboral motivada por necesidad económica.

El dato clave
85,2%
creció la cantidad de trabajadores mayores de 65 años en Posadas entre 2016 y 2025.
El aglomerado pasó de 5.808 ocupados de 65 años y más en 2016 a 10.758 en 2025, muy por encima del crecimiento nacional del segmento, que fue del 32,6%.
Fuente: Politikon Chaco en base a EPH-INDEC.
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