Alejandro Dallman, candidato libertario: “Dejé de quejarme tras la pantalla y me metí en el barro”
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Con 25 años y una historia ligada al comercio familiar, Alejandro Dallman encabeza la lista del sublema Libres en Unión y Orden dentro del Frente Renovador Neo. De formación libertaria y con un discurso que evita la retórica tradicional de la política, este joven posadeño busca representar a los vecinos desde su experiencia como comerciante en el barrio Manantiales.
¿Cómo llegás a la política y a este espacio en particular?
Arranqué hace dos años con la formación de un espacio que se llamó Unión y Libertad. Ahí comencé a militar y a conocer a otros sectores de la oposición que decían compartir los ideales de la libertad. Pero con el tiempo noté que muchos se colgaban del “furor libertario” sin convicción real. Fue así que conocí a Micaela Gacek, con quien empecé a conversar y encontré un compromiso genuino con los valores que defiendo. Me sorprendió la apertura que hay dentro del Frente Renovador Neo, donde conviven distintas ideas y uno puede expresarse libremente. Eso me convenció de sumarme.

Venís del comercio, ¿cómo creés que eso puede ayudarte a legislar?
Tengo una despensa con mis viejos y vengo de una familia comerciante. Viví en carne propia las trabas para abrir un negocio, lo engorroso de los trámites, los cambios de precios todos los días. Por eso propongo crear un sistema 100% digital de habilitación comercial, para que desde el celular puedas obtener una habilitación provisoria cargando solo tres documentos: DNI, contrato de alquiler y plano del local. Así el comerciante puede arrancar sin esperar meses a que lo autoricen, y mientras tanto va completando lo demás.
¿Cómo pasás de ser alguien reacio a la política a encabezar una lista?
Yo también estaba muy negado. Tenía esa sensación de que los políticos siempre son los mismos y que nada va a cambiar. Pero la irrupción de Javier Milei nos hizo ver a muchos jóvenes que sí se puede. Cuando él dijo “Métanse en el barro que yo solo no puedo”, me sentí interpelado. Y acá estoy, dos años después, como candidato a concejal.
¿Qué ejes trabajás desde tu sublema?
Trabajamos sobre tres pilares: libertad, unión y orden. En cuanto al orden, para nosotros se traduce en limpieza e iluminación. Cuando uno camina por los barrios se da cuenta de la falta de atención: plazas sin luz, pasto crecido, juegos rotos. Eso espanta a las familias y habilita a que se metan quienes buscan drogarse o delinquir. No es solo estética, es prevención del delito.
¿Cómo definís tu estilo de hacer política?
Soy del barrio Manantiales, sigo viviendo ahí. No tengo discurso de político, hablo con los vecinos de igual a igual. Escucho lo que necesitan y creo que las ordenanzas deberían salir del barrio hacia el Concejo, no al revés. Hay que legislar con los pies en el barro, no desde un escritorio.
¿Cómo fue recibido tu salto a la política?
Desde los vecinos, muy bien. Creo que hay un hartazgo con las caras de siempre. Pero con mi familia fue más difícil. Mi viejo me decía que no me meta, que la política es sucia. Yo pienso que si nos quedamos quejándonos desde la pantalla, nada va a cambiar. Hay que involucrarse. Somos muchos los que venimos de abajo, que no vivimos de la política y que estamos acá para proponer, no para repetir discursos vacíos. Queremos representar al vecino de a pie y que nuestras propuestas sirvan, gane quien gane.
