Andrés Scherer: “Con biomasa forestal abastecemos de energía a Puerto Esperanza entera”
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Fundada en 1976 por el inmigrante suizo Alfonso Scherer, cofundador de Puerto Esperanza, la empresa Pindó se convirtió en un símbolo del desarrollo productivo en el norte de Misiones. Casi medio siglo después, son sus nietos, Rafael y Andrés, quienes conducen la compañía, consolidando a la tercera generación en torno a un modelo diversificado que abarca madera, yerba mate, frutas tropicales y energía limpia.
Desde el corazón de la planta de Ecoenergía Sociedad Anónima, en Puerto Esperanza, el ingeniero industrial Andrés Scherer repasó la historia y el presente de una iniciativa que cambió el mapa energético de la región. “La planta tiene una turbina de 4 MW de potencia que funciona casi todo el año, unas 8.200 horas anuales. Generamos hasta 30.000 MWh, lo suficiente para abastecer a una ciudad de 25.000 habitantes, como Puerto Esperanza”, explicó en una entrevista con Frontera Jesuítica, que conduce Carlos Vedoya Recio en FM República.
La clave de este modelo está en la biomasa forestal. Del rollo de madera, casi un 50% se convierte en residuo: corteza, aserrín, chips. Ese material, que antes se desperdiciaba o se quemaba a cielo abierto, hoy alimenta la caldera que produce vapor y genera energía eléctrica. “La planta abastece a toda la industria y, además, gracias al programa RenovAr, podemos vender energía al sistema nacional”, señaló Scherer.
Ese salto tecnológico fue determinante para el crecimiento de la empresa. Con la seguridad de contar con energía y vapor, Pindó amplió su capacidad de secado y multiplicó sus líneas de corte. “Cuando empezamos en 2003 teníamos 26 empleados; hoy somos 270. Procesamos entre 3,6 y 3,8 millones de pies cuadrados de madera al mes, con capacidad instalada de hasta 4,5 millones”, detalló el empresario.
La integración productiva alcanza también a la yerba mate. Pindó cuenta con un secadero capaz de procesar 150.000 kilos de hoja verde por día. Y hasta los residuos de la caldera encuentran un destino en el circuito: “La ceniza que resulta de la combustión es apenas un 3,5% del volumen ingresado. La reutilizamos en los yerbales para mejorar el pH del suelo. Más que un residuo, se convierte en un bioinsumo”, destacó.
La historia de Pindó es inseparable de la figura de su fundador. Alfonso Scherer, ingeniero agrónomo suizo, había estudiado la yerba mate en Europa antes de viajar a Misiones. “Lo recuerdo como un hombre tranquilo, analítico, que vino a trabajar y a forjar un futuro desde cero. Nos dejó un legado de esfuerzo y de visión”, rememoró su nieto Andrés.
Ese legado hoy se traduce en una empresa que mira al futuro con la misma vocación innovadora. Con madera, yerba, frutas procesadas y energía renovable, Pindó sigue demostrando que desde Puerto Esperanza se puede producir con calidad, sustentabilidad y escala global.
