Argentina ante el riesgo concreto de balcanización: los que fomentan odios y separatismos

Sin entrar en análisis históricos más lejanos en el tiempo, en mérito a la brevedad, es necesario analizar y contextualizar la sumatoria tan variada como persistente, de acciones de todo tipo, que buscan embretarnos en separatismos conducentes a la disolución nacional.

No es un fenómeno perverso empleado solo contra Argentina, pero en cambio acá es muy persistente y parece estar en creciente aplicación.

Es evidente que ese proceso de ataques sistemáticos, en formatos de “guerras blandas” u otras, se muestra como consecuencia de dos factores concurrentes, a saber:
a) la finalización del largo período de docilidad absoluta ante los mandatos del Imperio Británico, al cual después de Rosas ninguna dirigencia osó enfrentar…hasta que surgió Perón, casi un siglo después;
b) a esas operaciones británicas se sumaron con mucha fuerza las presiones del lobby neoliberal transnacional, que opera para debilitar, fragmentar e incluso tornar inoperantes a los Estados Nacionales, para lo cual cuenta con el fogoneo de los anglosajones de ambas orillas del Atlántico, más la anuencia de las Potencias Atlantistas y sus socios principales.
c) Al respecto, tanto molestó al viejo imperio el surgimiento económico, social y tecnológico que nos había puesto al umbral del desarrollo, a consecuencia de las profundas reformas e iniciativas implementadas por Perón, que es un secreto a voces que su derrocamiento fue festejado por el propio Churchill y su gabinete, difundiéndose tras bambalinas su mandato de poder oculto, de evitar que surja con fuerza Argentina, pues tras de ella se alinearían todos los países de Sudamérica, cortando los lazos de dependencia con el imperio, y con sus sucesores de este lado del Atlántico.

El golpe de Estado de 1955 y toda la brutal represión posterior, así como el previo genocida y cobarde bombardeo a Buenos Aires (la Naval y parte de la Fuerza Aérea, masacrando a su propio pueblo) fue perpetrado por sectores reaccionarios de las Fuerzas Armadas; con los apoyos activos de la ultra conservadora oligarquía, de cúpulas eclesiásticas y otros factores de poder, visibles o encubiertos.
Ya a partir de la usurpación del poder por levantamiento liberal – oligárquico de 1955, se implementó con inusitada violencia y ferocidad, una severísima purga en las Fuerzas Armadas, separando, encarcelando, torturando e incluso matando (como sucedió en 1956, y después) a todos sus integrantes que manifestaran alguna simpatía con el peronismo, o que no adhirieran sin cortapisas al cerrado adoctrinamiento clasista sectario, ultra liberal y pro anglosajón, instalado como único esquema de pensamiento posible y tolerable, en el ámbito castrense.

Tan profundos y nefastos fueron esos cambios en el pensamiento militar “políticamente correcto” de Argentina, que se puso en un lugar secundario el principio liminar de Defensa de la Patria, suplantándolo por la excluyente prioridad de defender al sistema (combatir al “comunismo” era la absoluta preeminencia de objetivos, y lo llevaron a tal extremo que veían “rojos” hasta en la sopa), operando como dóciles mandaderos de las instrucciones dictadas por y desde EEUU y sus aliados cercanos.

Inclusive se dejo de lado y se despreció el principio industrializador y tecnológico que había caracterizado el accionar de las FFAA, para adherir irracionalmente a trasnochadas ideas ultra liberales dieciochescas, que nos condenaban a volver a ser meros proveedores de materias primas. ¡Y se lo pasó a proclamar como si fuera la gran verdad revelada, tal el grado de nulidad conceptual que se instaló entre los uniformados!

La violencia represiva y profundamente odiadora de la “revolución fusiladora”, provocó reacciones, las que inicialmente respondían ideológicamente al campo Nacional, pero después fueron tiñéndose de ideas “socialistas”, existiendo además sectores violentos afines al trotskismo, nada relacionados con el Pensamiento Nacional, incluso con ideas “foquistas” (de focos insurreccionales), como algunos en los años ’60 en el NOA, prontamente anulados, pero después hubo violencia muy acentuada “foquista” en Tucumán, con pretensiones de lograr un área “liberada”. Eso fue muy negativo y costó mucha sangre.
Después los enfrentamientos y atentados fueron in crescendo, siendo la excusa “perfecta” para que los sectores más reaccionarios de las FFAA usurpen el poder, con el objetivo real de imponer a fuerza de bayonetas, medidas socio – económicas muy destructivas, de cruda orientación apátrida neoliberal.
El historiador Pepe Muñoz Azpiri, cita al destacado intelectual Julio Carlos González, que fuera Secretario Legal y Técnico de Perón y de M.E.M. de Perón, en la siguiente frase: “’Contaba el profesor Julio Carlos González, historiador y Secretario Técnico de los Presidentes Juan Perón y María Estela Martínez, que resultaba curioso que las organizaciones guerrilleras atentaran especialmente contra empresarios y objetivos industriales, coincidiendo en fines con el golpe militar posterior, el cual se hizo exclusivamente con el fin de sepultar la “Argentina con chimeneas” del peronismo”’.

Eso lo precisa el Dr. González en un par de sus libros, y me lo narró personalmente en las dos visitas que tuve el enorme gusto de poder hacer.

Los tres cargamentos de armas y municiones enviados por Gran Bretaña en forma clandestina, que fueron interceptados al ser bajados en el puerto de Buenos Aires y en el aeropuerto de Córdoba, iban destinados a grupos guerrilleros, mientras paralelamente desde la Pérfida Albión y de sus “primos” de este continente, se alentaba a planificar y ejecutar la represión por fuera de la Constitución. ¡Era la guerra civil que sugirió antes Harry S. Ferns (historiador canadiense – británico) como única forma de anular los notables avances logrados por el peronismo! Milicos apátridas y guerrillas irracionales, como marionetas de los designios británicos. Esto también lo afirma el Dr. González, gran analista y testigo privilegiado de agitados años de nuestra historia no tan lejana.

Esa brutal involución socio – económica, perpetrada por el neoliberalismo desde el nefasto “proceso”, busca llevarnos al perimido país estancia decimonónico, de economía primaria subdesarrollada; impotente, inviable y anacrónico, que de lograrse, sería el breve paso previo a la disolución nacional.
¡Y es tan notable como irracional, que en los institutos de formación militar, se sigue enseñando y alabando “la grandeza del Centenario”, desconociendo y distorsionando gruesos indicadores económicos, sociales y geopolíticos, que prueban la miserabilidad y estrechez de criterios de la oligarquía ultra liberal, que se negaba al desarrollo y la industrialización!

b) Lo segundo es el poderoso e insidioso factor de poder transnacional que busca la globalización salvaje, la cual requiere la desaparición o al menos la anomia total de los Estados nacionales…excepto (al menos por ahora), los del núcleo duro de las Potencias Atlantistas.

Este poderoso factor de poder cobró fuerza casi excluyente, a partir de la “revolución conservadora” implementada a escala planetaria por la dupla Reagan – Tatcher, la cual tampoco se privó de “domesticar” a sus sectores populares internos, reprimiendo con mucha fuerza a los díscolos (como los mineros británicos), y provocando en ambas potencias anglosajonas un rápido proceso de concentración de la riqueza, a niveles prácticamente obscenos. Eso se morigeró en buena parte en Gran Bretaña, por mantenerse el muy amplio y bien dotado sistema de salud pública y de escolaridad primaria y secundaria; siendo más severo socialmente en EEUU, donde intentar montar sistemas masivos de salud pública solo pudo hacerse parcialmente en posteriores gobiernos.

La globalización salvaje tiene como mascarón de proa a la imposición al como sea, de las destructivas pautas económicas, políticas y sociales del neoliberalismo, el cual lleva a provocar recurrentes y cada vez más severas crisis socio económicas, mientras pervierte, tergiversa o prostituye los valores humanos, y los sistemas, prácticas y normativas políticas, de forma tal de impedir toda resistencia posible al ideario neoliberal, el cual es un crudo liberalismo decimonónico, en versión recargada.

La imposición de deudas externas descomunales e impagables, es una herramienta recurrente, para obligar a aceptar “recetas” socio económicas destructivas, mientras se juega a la inestabilidad política y la siembra de odios muy profundos y en muchos casos irracionales, conformando un combo inmanejable, en procesos destructivos analizados por notables pensadores como Viviane Forrester en El Horror Económico; Naomí Klein en La Doctrina del Shock y otros libros; y con visiones más tecnicistas desde lo económico por Joseph Stiglitz, Thomas Piketty y nuestro Aldo Ferrer, entre otros contemporáneos.

Para perpetrar esos deleznables fines, operaron abierta o subrepticiamente sucesivos gobiernos neoliberales, los que con algunos pocos interregnos hemos padecido en Argentina a partir del “gobierno marzista” (de marzo) de 1976.

Las herramientas de agresiones en las guerras blandas, cuando no de agresiones al viejo estilo colonial, son múltiples y pueden operar al mismo tiempo, aunque respondan a comandos operativos distintos.
Las múltiples y muy bien financiadas ONGs transnacionales, con sus tentáculos locales, operan en diversos campos, como el ultra ecologismo y su remozada versión del “medioambientalismo” (en recurrentes “formatos de amenazas catastróficas” supuestamente “inminentes”); el ultra indigenismo promotor de odios insalvables, violencias y amenazas separatistas; los derecho-humanistas en formatos exacerbados; los de “feminismos” en versiones ultras, odiadoras de la familia como institución social básica y del Estado como ente nacional supremo, y en sectores muy radicalizados en “odios al macho” (que lo incitan como virtual guerra de sexos); el hedonismo extremo y la total falta de valores superiores; el libertarismo, neoliberalismo ultra recargado, tan lleno de odios como falto de fundamentos concretos; el ateísmo odiador y agresivo, transformado en antiteísmo que busca solo lo material en muchos casos orientado a lo excluyentemente hedonístico; y otros similares de notable “creatividad” por parte de los factores del poder transnacional.

Otras alternativas son las agresiones instrumentadas por descontentos populares fogoneados por medios electrónicos y/o el periodismo convencional, como sucedió en las “primaveras árabes” y su similar en Ucrania; o su versión de las tríadas mediáticas – judiciales y de aparatos de inteligencia, alineados con los “mandatos” del Bloque Atlantista. Eso se aplicó y aplica en Argentina, Brasil, y casi toda Íbero América.

Para los casos en que todos esos ataques fallen o sean insuficientes, los poderes transnacionales globalizantes tienen alternativas más “directas”, como las agresiones “transversales” (utilizando mercenarios, o grupos muy radicalizados a la violencia, o algunos formateados por las ONGs mencionadas antes); o las agresiones por interpósitos Estados (como lo que se quiso hacer contra Venezuela, usando a Colombia, o en cierto modo, a Ucrania contra Rusia); o los brutales bloqueos económicos (con los que se intenta doblegar a Cuba, Venezuela e Irán, como casos paradigmáticos), y de última, las agresiones convencionales directas, como las perpetradas contra Yugoeslavia, Iraq, Libia, Siria, Panamá, Grenada, y algunos casos semi encubiertos en África Subsahariana.

En el colmo de la irracionalidad, en Argentina algunos personeros de la dependencia, afirman que no existen hipótesis de conflicto…siendo que tenemos parte del territorio usurpado, nuestro extenso mar sin el debido ejercicio de soberanía, nuestras fundadas pretensiones antárticas negadas por británicos y otras potencias afines a ellos, por sectores expansionistas de Chile, y por las múltiples evidencias de amenazas concretas o encubiertas.

¡Urge denunciar los vergonzosos acuerdos de sumisión a los dictados británicos, todos ellos (incluyendo el rubricado poco después de nuestra independencia); reequipar en forma urgente a las Fuerzas Armadas y a la vez inculcarles Principios Nacionales que anulen décadas de adoctrinamiento de cipayaje neoliberal; y fortalecer todos los niveles de comunicación y de instrucción pública, enfatizando los Valores Nacionales!

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