Argentina habilita el uso alimentario del orujo de uva
Argentina incorpora el orujo de uva al Código Alimentario: impulso a la economía circular vitivinícola
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En una decisión con implicancias productivas, sanitarias y ambientales, el Gobierno nacional oficializó la incorporación del orujo de uva seco y su versión molida al Código Alimentario Argentino (CAA). La medida busca aprovechar subproductos vitivinícolas de alto valor nutricional y promover prácticas sostenibles en una de las cadenas exportadoras más relevantes del país.
A través de la Resolución Conjunta 37/2025, la Secretaría de Gestión Sanitaria y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca sumaron al artículo 1107 tris del CAA la definición y especificaciones del orujo de uva seco y orujo de uva en polvo, productos derivados del prensado de uvas, compuestos principalmente por piel y semillas sometidas a deshidratación.
Este subproducto, históricamente desaprovechado o destinado a compostaje, podrá ser utilizado legalmente como ingrediente en alimentos como bebidas, batidos, barras de cereal y productos panificados, siempre que cumpla con requisitos microbiológicos y composicionales específicos: al menos 25% de fibra dietaria, 10% de proteínas y un máximo de 8% de humedad.
La decisión se basa en una solicitud de la Universidad Nacional de Jujuy, a través de su Instituto de Investigación, Desarrollo y Transferencia para la Producción de Alimentos (IPAL), y fue avalada por la Comisión Nacional de Alimentos (CONAL), tras pasar por consulta pública y la participación de grupos técnicos del Instituto Nacional de Alimentos (INAL).
Argentina es el quinto productor mundial de vino, y la producción anual de orujo asciende a decenas de miles de toneladas. El orujo de uva contiene compuestos antioxidantes como polifenoles y resveratrol, y su incorporación al circuito alimentario permite agregar valor local, generar empleo y reducir desperdicios.
Innovación con sello de sustentabilidad
Según fuentes oficiales, la incorporación de estos productos al CAA se alinea con los objetivos de economía circular y bioeconomía promovidos por el Estado. La valorización del orujo de uva permite:
- Reducir el impacto ambiental del descarte vitivinícola.
- Fortalecer cadenas regionales de valor agregado.
- Impulsar la innovación alimentaria a partir de ingredientes funcionales con beneficios para la salud.
Además, el uso de orujo de uva seco abre oportunidades para PYMES, emprendedores y cooperativas agroalimentarias, especialmente en provincias con fuerte tradición vitivinícola como Mendoza, San Juan, Salta, La Rioja, Neuquén y Río Negro.
Con la entrada en vigencia de la resolución a partir del 4 de julio, la industria vitivinícola cuenta con un marco normativo que habilita la utilización segura y legal del orujo en alimentos. Se espera que esta medida fomente inversiones en tecnologías de secado, molienda y envasado, y potencie exportaciones de ingredientes con alto valor agregado.
La articulación entre salud pública, desarrollo agroindustrial y sustentabilidad marca un precedente en políticas alimentarias adaptadas a los desafíos del siglo XXI.
