Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

La situación laboral de las mujeres en Misiones: entre el deterioro reciente y una mejor posición regional

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En ocasión del 8 de marzo, jornada en la que se conmemora el Día Internacional de la Mujer, resulta oportuno observar cómo ha evolucionado la situación de las mujeres en el mercado de trabajo de Misiones en los últimos años, especialmente considerando los distintos episodios de crisis económica que atravesó el país en el período reciente. 

Los ciclos de inestabilidad macroeconómica suelen tener impactos diferenciados en el empleo según género, y en ese contexto analizar la dinámica laboral femenina permite dimensionar con mayor claridad los desafíos estructurales que persisten en materia de inserción laboral, participación económica y acceso al empleo.

Para ello, se toman los datos de la EPH Urbano de INDEC para Misiones, correspondientes a los años 2023, 2024 y 2025. La primera conclusión es evidente: existe un claro deterioro en la situación laboral de las mujeres. Si bien el mercado laboral en su conjunto presenta señales de fragilidad, en las mujeres los datos muestran una combinación de tres rasgos preocupantes: menor participación relativa en la actividad económica, crecimiento del desempleo y expansión sostenida de la inactividad. 

Esta combinación configura un escenario en el que las mujeres no solo enfrentan mayores dificultades para acceder al empleo, sino también mayores probabilidades de quedar fuera del mercado laboral.

En primer lugar, la participación de las mujeres en el mercado de trabajo continúa siendo considerablemente menor que la de los varones. En 2023 la población femenina económicamente activa en Misiones alcanzaba las 210.110 personas, lo que representaba el 40,7% del total de mujeres de la provincia. Sin embargo, en 2024 se produjo una caída significativa hasta 200.917 mujeres activas (38,4%), lo que implicó una retracción de más de dos puntos porcentuales en la tasa de actividad. Aunque en 2025 se observa una leve recuperación hasta 208.110 mujeres activas (39,2%), el nivel todavía permanece por debajo del registrado en 2023 (-1,5 puntos porcentuales), con dos mil mujeres menos en la población activa.  

Esta dinámica contrasta con la situación masculina. Los varones muestran niveles de actividad significativamente superiores: 54,5% en 2023, 53,0% en 2024 y 53,7% en 2025. Si bien también tuvieron caídas, fueron menores en términos relativos: -0,8 puntos de tasa de actividad. Así, la brecha de participación entre hombres y mujeres se amplió del 13,8% en 2023 a 14,6% en 2025.

El deterioro se vuelve aún más evidente al analizar la evolución del empleo. En 2023 la cantidad de mujeres ocupadas en Misiones ascendía a 200.922, equivalente a una tasa de empleo del 38,9%. En 2024 este número cayó a 192.289 (36,7% de tasa), lo que implicó una pérdida de más de 8.600 puestos ocupados entre las mujeres. En 2025 se registra una leve recuperación hasta 194.499 ocupadas (+2.210 en el último año), pero la tasa de empleo continúa reduciéndose en términos relativos: marca 36,6%. Es decir, incluso cuando el número absoluto de mujeres con empleo mejora ligeramente respecto al año anterior, la tasa sigue disminuyendo.

Este fenómeno refleja un proceso de debilitamiento del empleo femenino en el período reciente. La tasa de empleo cae en 2,3 puntos porcentuales entre 2023 y 2025, lo que indica que el crecimiento demográfico o el aumento de la población femenina no está siendo acompañado por una expansión proporcional del empleo. En otras palabras, el mercado laboral no está generando suficientes oportunidades laborales para absorber a la población femenina en edad de trabajar.

El indicador más alarmante aparece en la evolución de la desocupación femenina. En 2023 la provincia registraba 9.188 mujeres desocupadas, equivalentes a una tasa de desocupación del 4,4% en mujeres. En 2024 cayó levemente al 4,3% (por menos actividad), pero en 2025 se produjo un salto significativo: la cantidad de mujeres desocupadas asciende a 13.611, lo que eleva la tasa al 6,5%. Esto implica un aumento de más de dos puntos porcentuales en apenas un año. 

Cabe repasar brevemente este problema: entre 2023 y 2025, la población activa cayó en 1,5 puntos (-2 mil personas), la ocupada cayó en 2,3 puntos (-6.423 mujeres) y la población femenina desocupada creció en 2,2 puntos (+4.423 mujeres desocupadas).

La comparación con los varones vuelve a poner en evidencia que las mujeres, en procesos de crisis, sufren más los problemas en el mercado laboral. En 2025 la tasa de desempleo masculina alcanzó el 3,5%, prácticamente la mitad de la registrada entre las mujeres (6,5%). Aunque el desempleo masculino también muestra un aumento respecto a años previos, la magnitud del problema es claramente menor. Esto revela que las mujeres enfrentan mayores barreras de acceso al empleo, tanto en términos de oportunidades disponibles como de condiciones de inserción.

Otro elemento central del deterioro laboral femenino es el crecimiento sostenido de la inactividad de mujeres en edad de trabajar. En 2023 había 231.313 mujeres inactivas (44,8%) en Misiones y en 2025 se alcanzó las 247.089 mujeres (46,5%). En apenas dos años, la cantidad de mujeres fuera del mercado laboral creció en más de 15.000 personas. Este aumento de la inactividad es un fenómeno particularmente relevante porque refleja un proceso de expulsión o desincentivo hacia la participación laboral. Muchas mujeres dejan de buscar trabajo por falta de oportunidades, por dificultades para conciliar empleo y tareas de cuidado o por condiciones laborales precarias que no compensan los costos asociados a la inserción laboral. En contextos de debilidad económica, estas dinámicas tienden a profundizarse, reforzando la desigualdad de género en el acceso al empleo.

En paralelo, la población total femenina en la provincia continúa creciendo. En 2023 Misiones contaba con 516.753 mujeres; en 2024 la cifra ascendió a 523.880 y en 2025 alcanzó las 531.230. Este aumento poblacional implica que el mercado laboral debería generar cada vez más puestos de trabajo para sostener los niveles de empleo. Sin embargo, los datos muestran que la creación de empleo femenino no acompaña este crecimiento, lo que contribuye al aumento relativo de la inactividad y del desempleo.

La combinación de menor actividad, menor ocupación relativa y mayor desempleo configura un escenario de deterioro estructural del mercado laboral femenino en la provincia. Mientras los varones mantienen tasas de participación superiores al 53% y niveles de desempleo relativamente bajos, las mujeres enfrentan mayores dificultades para ingresar al mercado laboral y, una vez dentro, mayores probabilidades de quedar desempleadas.

En términos socioeconómicos, esta situación tiene implicancias profundas. La menor inserción laboral femenina limita la autonomía económica de las mujeres, reduce los ingresos de los hogares y restringe el potencial de crecimiento de la economía provincial. Diversos estudios muestran que una mayor participación femenina en el mercado laboral contribuye a aumentar el producto, mejorar la distribución del ingreso y fortalecer la resiliencia económica de las familias. Por el contrario, mercados laborales con fuertes brechas de género tienden a reproducir desigualdades estructurales.

En el caso de Misiones, los datos recientes sugieren que el mercado laboral está atravesando una fase de mayor fragilidad que afecta especialmente a las mujeres. El salto del desempleo femenino al 6,5% en 2025, junto con el aumento sostenido de la inactividad, indica que el sistema productivo provincial está generando dificultades crecientes para integrar a la población femenina al empleo.

Aún en ese marco, Misiones sigue presentando un desempeño diferencial respecto al resto de la región del NEA. Si bien la inserción laboral de las mujeres continúa enfrentando múltiples desafíos estructurales, los indicadores comparados muestran que Misiones tiene mejores niveles de participación y empleo femenino que Chaco, Corrientes y Formosa. En primer lugar, la tasa de actividad femenina en Misiones alcanza el 39,2%, ubicándose claramente por encima del resto de las provincias del NEA. En Chaco este indicador se sitúa en 32,5%, en Corrientes en 31,8% y en Formosa en apenas 27,8%. La diferencia es significativa: Misiones presenta una participación femenina en el mercado de trabajo entre 6 y 11 puntos porcentuales mayor que sus pares regionales. Esto implica que, proporcionalmente, una mayor cantidad de mujeres en edad de trabajar participa activamente del mercado laboral, ya sea trabajando o buscando empleo.

Este mayor nivel de actividad refleja una estructura laboral relativamente más dinámica para las mujeres en la provincia. Mientras en otras jurisdicciones de la región la inactividad femenina continúa siendo muy elevada, en Misiones una proporción mayor de mujeres se encuentra integrada al circuito económico. En términos estructurales, esto sugiere una mayor incorporación femenina a la vida laboral, fenómeno que puede estar vinculado a características productivas específicas de la provincia, a una mayor presencia de actividades intensivas en empleo o a procesos sociolaborales que impulsan la participación económica de las mujeres.

Una tendencia similar se observa en la tasa de empleo. En Misiones el 36,6% de las mujeres se encuentra ocupada, lo que nuevamente posiciona a la provincia en el primer lugar dentro del NEA. Corrientes registra una tasa de empleo femenina de 30,5%, Chaco de 29,2% y Formosa de 26,7%. La brecha vuelve a ser significativa: la proporción de mujeres con empleo en Misiones supera en más de 6 puntos porcentuales a Corrientes, en más de 7 puntos a Chaco y en casi 10 puntos a Formosa. Este dato es particularmente relevante porque refleja la capacidad del mercado laboral para absorber la oferta de trabajo femenina. En otras palabras, no solo hay más mujeres participando en el mercado laboral en Misiones, sino que también una mayor proporción logra efectivamente acceder a un empleo. Esto refuerza la idea de que Misiones exhibe un mercado de trabajo relativamente más favorable para la inserción laboral de las mujeres en comparación con el resto del NEA.

Al observar la tasa de desocupación femenina, en Misiones este indicador alcanza el 6,5%, ubicándose por debajo de Chaco, donde la desocupación femenina asciende al 10,1%, pero por encima de Corrientes (4,3%) y Formosa (4,2%). Esto implica que, si bien Misiones presenta mejores niveles de participación y empleo, también registra una mayor proporción de mujeres que buscan trabajo y no logran conseguirlo en comparación con esas dos provincias. 

Esta aparente paradoja tiene una explicación vinculada justamente con la mayor participación laboral femenina. Cuando más mujeres deciden ingresar al mercado de trabajo, aumenta también la cantidad de personas que buscan empleo activamente, lo que puede elevar transitoriamente la tasa de desocupación. En contextos donde la participación es muy baja, como ocurre en otras provincias de la región, el desempleo puede aparecer artificialmente reducido porque muchas mujeres directamente permanecen fuera del mercado laboral.

Desde esta perspectiva, el desempeño de Misiones puede interpretarse como el resultado de un mercado laboral femenino más activo y dinámico. Una mayor proporción de mujeres participa de la economía y una mayor proporción logra emplearse, aunque también existe un segmento que enfrenta dificultades para insertarse laboralmente.

En síntesis, la comparación regional muestra que Misiones se destaca dentro del NEA por presentar los niveles más altos de actividad y empleo femenino, lo que indica una mayor integración de las mujeres al mercado laboral provincial. Aunque persisten desafíos importantes, particularmente en relación con el desempleo, los indicadores comparados sugieren que la provincia exhibe una estructura laboral relativamente más favorable para la participación económica de las mujeres que el resto de las jurisdicciones de la región.

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IVA en baja, coparticipación en retroceso: el círculo que asfixia a las provincias

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La economía no levanta y las cuentas provinciales lo sufren. En los últimos meses, Misiones viene enfrentando un deterioro sostenido de sus recursos por coparticipación federal que ya no puede explicarse como un simple vaivén coyuntural. Los datos son contundentes: en febrero de 2026 la provincia recibió por envíos automáticos 172.603 millones de pesos, cifra que implicó una caída real interanual del 7,9% y del 9,7% respecto a enero

En términos concretos, esta baja interanual se traduce en una pérdida de 14.816 millones de pesos frente al mismo mes del año anterior. Enero ya había mostrado un comportamiento similar, con una merma interanual del 7,0% y casi 14.400 millones de pesos menos en términos reales. 

En apenas dos meses, la provincia resignó alrededor de 29 mil millones de pesos por la caída de la recaudación nacional.

¿Qué se esconde detrás de esto? El factor central es la contracción en la recaudación del IVA, uno de los principales componentes de la masa coparticipable. Cuando el IVA cae en términos reales, las provincias lo sienten de manera inmediata en sus transferencias automáticas. Y el IVA cae porque el consumo se enfría. Allí está el núcleo del problema. 

Más allá de que el INDEC muestre una economía con crecimiento estadístico en determinados indicadores, la economía real, la que mueve el comercio, la industria y los servicios, sigue mostrando signos de estancamiento en amplios sectores.

Esta semana conocimos los datos del Estimador Mensual de Actividad Económica, que presentó un resultado positivo tanto en diciembre como para el acumulado del 2025, pero dicho resultado tiene una fuerte incidencia de sectores puntuales que no son los que generan más empleo ni los que movilizan el consumo masivo; es decir, el crecimiento económico medido por el EMAE no se traduce en una expansión homogénea hacia todos los sectores. Los rubros que más inciden en la recaudación del IVA siguen operando con demanda contenida, márgenes ajustados y baja capacidad de recuperación. 

En ese marco, el programa económico nacional termina impactando sobre la dinámica comercial y, por lo tanto, sobre la recaudación. 

De hecho, también se conocieron esta semana los datos de ventas en supermercados y autoservicios mayoristas y las ventas de combustible al público. En todos los casos el escenario es parecido: puede observarse, en el nivel general nacional, cierto repunte pero que está apoyado en pisos históricos. Es decir, la baja base de comparación sigue vigente, porque si miramos un poco más atrás en la comparación temporal, absolutamente todos los indicadores de consumo están por debajo de 2021, 2022 y 2023.

Misiones no es ajena a este esquema. Si bien es la provincia con mayor autonomía fiscal del NEA, continúa siendo fuertemente dependiente de los envíos nacionales. Cada punto de caída real en la coparticipación repercute directamente sobre la posibilidad de llevar adelante un presupuesto orientado al desarrollo. La pérdida acumulada en los primeros meses de 2026 no es menor: son miles de millones de pesos que dejan de ingresar en un contexto que ya presentaba restricciones.

El presente es complejo y el horizonte inmediato no resulta alentador. Dada la tendencia de la recaudación nacional y la falta de señales claras de recuperación sostenida del consumo, el primer semestre se perfila como muy exigente para las arcas provinciales. 

Esto obliga a reorganizar prioridades. Misiones cuenta con ventajas comparativas construidas a lo largo de los años, como un esquema fiscal ordenado y bajo nivel de endeudamiento. El contraste con Chaco, dentro de la región, es marcado en términos de déficit y carga de deuda. Sin embargo, una mejor posición relativa no elimina el problema central: cómo sostener servicios, inversión y políticas públicas con ingresos que, en términos reales, se reducen de manera sistemática.

A este cuadro se suma una limitación estructural. Las provincias no tienen herramientas para ir contra el ciclo económico general. No definen la política monetaria, no fijan el tipo de cambio, no determinan el esquema de retenciones ni la estructura de los principales impuestos que componen la masa coparticipable. Administran lo que reciben y optimizan sus propios tributos, pero no pueden revertir por sí solas una contracción del consumo a nivel nacional. Cuando la macro se enfría, las provincias pueden intentar paliar ese efecto, pero no poseen la solución de fondo.

Tampoco existe hoy un esquema de asistencia financiera nacional que amortigüe el impacto. Con una estrategia fiscal centrada en la reducción del gasto y la obsesión del superávit por el superávit mismo, no hay fondos compensatorios ni programas extraordinarios que permitan suavizar las pérdidas. En ese contexto, cada jurisdicción debe absorber el shock con recursos propios, lo que profundiza tensiones presupuestarias y obliga a postergar iniciativas.

El sector privado, por su parte, atraviesa un momento de extrema cautela. Con consumo débil, crédito limitado y costos financieros elevados, las empresas difícilmente puedan convertirse en el motor que reactive de manera contundente la economía. Sin inversión sostenida ni expansión del mercado interno, la recaudación tributaria seguirá condicionada. Pretender que el crecimiento surja espontáneamente en un escenario contractivo resulta más una expresión de deseo que una proyección fundada.

Por eso, la discusión de fondo es política y económica al mismo tiempo. La Nación debe asumir que el equilibrio macroeconómico es una condición necesaria, pero no suficiente. Sin dinamismo en la economía real, sin recuperación efectiva del poder de compra y sin expansión del consumo, la recaudación no se fortalecerá y las provincias continuarán bajo presión. El bienestar no se construye únicamente con indicadores agregados en verde, sino con actividad concreta en comercios, industrias y servicios. Si la estrategia nacional no logra traducir estabilidad en crecimiento tangible, las provincias seguirán reflejando, mes a mes, las consecuencias de una economía que todavía no despega.

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Entre crecimiento y equidad: la nueva foto de los ingresos en Misiones

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En la agenda política y económica argentina, el debate sobre los ingresos de los hogares se estructuró en torno a dos grandes ejes: su capacidad para ganarle a una inflación persistente y el modo en que esos ingresos se distribuyen dentro de la sociedad. Ambas dimensiones vuelven a escena a partir del último informe de Distribución del Ingreso publicado por el INDEC, elaborado sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares en su modalidad Total Urbano. Esta versión ampliada no sólo releva los principales aglomerados, sino también localidades de más de 2.000 habitantes en cada provincia. Se publica una vez al año y toma como referencia el tercer trimestre, lo que permite ampliar la mirada más allá de las capitales y observar con mayor precisión las dinámicas provinciales.

Uno de los primeros aportes de esta EPH extendida es la posibilidad de analizar las tasas laborales a nivel provincial completo. En el caso de Misiones, los datos muestran que no existen diferencias sustanciales entre el total provincial y el aglomerado de Posadas. La tasa de actividad fue prácticamente idéntica (46,3% para el total provincial y 46,4% para el aglomerado Posadas), algo más de diferencia en la de empleo (44,0% provincia vs. 44,3% Posadas) y la de desocupación fue 4,8% vs. 4,4%. 

Este dato no es menor: a diferencia de lo que ocurre en otras provincias del NEA, donde las capitales concentran el dinamismo laboral, en Misiones el interior sostiene niveles muy similares a los de la ciudad capital.

En materia de ingresos, la EPH permite captar no solo remuneraciones formales, sino también ingresos no registrados y no laborales, lo que ofrece una fotografía más integral. 

El Ingreso Per Cápita Familiar (IPCF), que surge de dividir el total de ingresos del hogar por la cantidad de integrantes, arrojó a nivel nacional un promedio de $ 605.535, con fuertes desvíos explicados por Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las provincias patagónicas. 

Misiones registró un IPCF promedio de $ 469.978, por debajo del total nacional pero posicionándose como la provincia con mayor nivel de ingreso per cápita del NEA y segunda en el Norte Grande

En términos de evolución, el IPCF presentó una mejora del 9,4% en Misiones, una suba más moderada en comparación con otros distritos; ahora bien, el promedio no agota la discusión: la distribución también importa. 

El coeficiente de Gini para el IPCF en Misiones se ubicó en 0,343, por debajo del promedio nacional (0,425), mostrando además una significativa baja (-0,075) lo que implica un avance hacia mayor distribución. 

El Ingreso Total Individual (ITI), que contempla tanto ingresos laborales como no laborales percibidos por cada persona, mostró un promedio nacional de $ 956.283. En Misiones alcanzó los $ 749.110, nuevamente el valor más alto del NEA

A diferencia del IPCF, el ITI creció con un poco más de velocidad (+12,0%), aunque por debajo del promedio nacional. Esta diferencia en las dinámicas podría responder a un incremento en el tamaño promedio de los hogares: al haber más integrantes por vivienda, el ingreso individual puede mejorar más que el per cápita familiar.

Al desagregar el ITI se observa que el 22,1%, en Misiones, corresponde a ingresos no laborales. Esta proporción es levemente inferior a la media nacional y es, además, el más bajo en el NEA. En Misiones, la estructura de ingresos continúa fuertemente vinculada a la actividad laboral, coherente con sus tasas de empleo relativamente elevadas contra las otras provincias de la región. En ese marco, la participación de ingresos laborales creció respecto al 2024 (+6,3 puntos).

Un punto especialmente sensible surge al analizar la brecha de género. En Misiones, la diferencia de ingresos entre varones y mujeres alcanzó el 24,4%, por debajo de la media nacional (27,6%) con una importante reducción contra el año anterior (era de 31,1% en 2024).

El Ingreso de la Ocupación Principal (IOP), que mide exclusivamente lo percibido por la actividad laboral principal, también ubica a Misiones al frente del NEA, con una suba de 16,7% anual. 

Por último, el Ingreso Total Familiar (ITF), que suma todos los ingresos del hogar sin dividirlos por cantidad de integrantes, muestra que Misiones se ubica en segundo lugar en el NEA, detrás de Corrientes. Sin embargo, la diferencia en el tamaño promedio de los hogares modifica la lectura: en Corrientes, en promedio, los hogares son más numerosos, lo que diluye el ingreso per cápita. En Misiones, con hogares más pequeños, el ingreso promedio por persona resulta superior.

En definitiva, los datos muestran una provincia que consolida liderazgo regional en niveles de ingreso y en dinamismo laboral, con avances concretos en materia distributiva y reducción de la brecha de género. El desafío hacia adelante no pasa sólo por sostener el crecimiento de los ingresos, sino por profundizar su calidad y equidad, en un contexto nacional todavía atravesado por tensiones macroeconómicas.

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Menos patrones y menos empleo formal, el nuevo mapa laboral en Misiones

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Hace ya un tiempo se viene hablando de cómo está cambiando el mapa del mercado del trabajo en la Argentina, a partir de un proceso de destrucción de empleo registrado y el aumento de otras formas de trabajo más tendientes al autoempleo. Esto no nace como un fenómeno natural de la evolución de las formas de trabajo, sino más bien como una respuesta a la pérdida de trabajo en el segmento de asalariados. Aunque existan personas que decidan voluntariamente dejar un empleo formal para emprender, por ejemplo, el grueso de los nuevos independientes lo son por necesidad: lograr hacerse un ingreso que le permita subsistir ante el achicamiento del trabajo formal. En ese escenario se aplicará la nueva Reforma Laboral -una vez que supere Diputados-, con la incógnita de si servirá para crear más empleo o para profundizar aún más el proceso.

Pero este fenómeno, si bien es palpable a simple vista, necesita ser medido. Para ello, analizaremos los resultados que nos muestran el procesamiento de los microdatos de EPH-INDEC para el tercer trimestre 2025 (último disponible) en comparación con el cuarto trimestre 2023 (cuando inició el actual gobierno) y vamos a puntualizar en los aglomerados urbanos del NEA. 

Al realizar el análisis de la evolución de los ocupados según su modalidad ocupacional para los aglomerados de Posadas, Resistencia y Corrientes, se evidencia un cambio significativo en la dinámica laboral. Más allá de la variación del total de ocupados (que se reducen) los datos muestran una reconfiguración profunda en la composición del empleo: pérdida importante de puestos asalariados y un crecimiento relevante del cuentapropismo.

¿Qué pasa con el número total de ocupados? En el periodo analizado, Posadas registra una caída del 3,1% y Corrientes una contracción más intensa del 9,7%, mientras que Resistencia exhibe una leve expansión del 1,2%. 

Sin embargo, el rasgo central no es únicamente la disminución del total, sino el cambio en la estructura interna del mercado laboral. Vamos a analizar caso por caso según las categorías ocupaciones. 

El empleo asalariado (formal e informal) es, en términos de participación, el predominante en el mercado de trabajo: explicó, al tercer trimestre 2025, 64% del empleo total en Posadas, el 66% en Gran Resistencia y el 65% en Corrientes. Por ello, es que su progresión negativa impactó de manera muy fuerte en el mercado laboral: en comparación con el cuarto trimestre de 2023, la contracción es muy fuerte: en Posadas los puestos de trabajo asalariados cayeron 13,2%, equivalente a la pérdida de 17.002 puestos de trabajo en ese segmento. Los otros aglomerados de la región no se quedaron atrás: en el Gran Resistencia los asalariados disminuyeron en un 11,0% (-14.516 puestos de trabajo) y en Corrientes la baja fue aún más fuerte: -16,8% (-19.791 empleos asalariados). 

Cabe preguntarse en este marco como esos empleos perdidos se “compensaron” mediante otras formas de empleo. Aquí entra a jugar de manera fuerte el trabajo por cuenta propia, una modalidad de empleo que creció con fuerza. Si vemos primero su nivel de participación sobre el empleo, en Posadas representó al tercer trimestre 2025 el 32% del total; en Gran Resistencia el 31% y en Corrientes el 29%, en todos los casos, incrementando su participación de manera fuerte contra el último trimestre de 2023. 

En ese marco, el número de trabajadores en este segmento, naturalmente, creció con contundencia.  

En Posadas los trabajadores cuentapropistas se incrementaron en un 43,4%, lo que significa que unas 16.912 personas pasaron a tener esa categoría ocupacional durante la era Milei. La suba es significativa; sin embargo, no llegó a compensar toda la pérdida de empleo en los asalariados (recordemos que eran -17.002 personas). Algo muy similar se observa en Gran Resistencia: el cuentapropismo creció 28,7% equivalente a unas 12.211 personas (pero los asalariados cayeron en 14.516) ; y en Corrientes lo mismo, pero con mucha menor fuerza: el cuentapropismo creció 6,4% con +2.599 personas contra -19.791 asalariados

De manera muy general, podemos resumirlo así: Posadas necesita otros 90 cuentrapropistas más para equiparar con la pérdida de los asalariados; Gran Resistencia 2.305 y Corrientes 17.192. 

Sin embargo, hay otras dos categorías ocupacionales que también juegan un papel importante para entender el resultado global del mercado de los ocupados, aunque muchas veces pasan desapercibidos por su bajo peso relativo dentro del total. Uno de ellos es la categoría de Patrones, que presentó un comportamiento muy heterogéneo. En Posadas el sector patrones muestra una caída muy significativa (-58,6%) pasando de 11.770 patrones en 2023 a solo 4.875 en 2025 (-6.895); sin embargo, en Gran Resistencia tuvo una suba muy fuerte (207,2% con +4.454) que le permitió compensar parcialmente la pérdida de asalariados. En Corrientes también creció, pero menos (+13,1% sumando 1.015 personas)

Luego, tenemos al último tipo de ocupado: el trabajador familiar sin remuneración, definida como aquella persona que trabaja en una empresa, comercio, explotación agropecuaria o actividad económica que pertenece a un familiar, sin percibir un salario o ingreso monetario directo por esa tarea, pero a fines estadísticos, igualmente se la considera ocupada. En Posadas, esta categoría creció 217,4% (+1.389 personas); en Gran Resistencia no se registró personas bajo esta categoría y en Corrientes creció 23,7% (+90 personas). 

En resumen: Posadas perdió 5.596 puestos de trabajo entre 2023 y 2023 (-3,1%) apoyado casi exclusivamente en la baja de los asalariados; al igual que Corrientes que perdió 16.087 trabajadores (-9,7%); Gran Resistencia, en cambio, creció 1,2%, aunque apoyado en el diferencial que hizo la categoría de Patrones. 

Pero miremos un poco más allá, para el caso misionero, para entender mejor qué pasó en algunos sectores específicos. El sector que más emplea en Posadas es el Comercio, que registró 44.004 trabajadores en todos sus tipos; respecto al 2023, este creció en un 24,2%, equivalente a 8.569 nuevos trabajadores en ese sector. Pero hacia dentro, los patrones cayeron en un 58,2%, que es igual a 1.827 personas menos en esa categoría y esto es relevante porque la baja en los ocupados patrones suele asociarse al cierre de unidades productivas pequeñas y medianas. Esto se ve mucho en contextos de recesión y caída del consumo, donde muchos pequeños empleadores dejan de sostener su actividad y directamente salen del mercado. En esos casos, el patrón desaparece como categoría ocupacional y, según la trayectoria posterior, puede pasar a ser asalariado, cuentapropista o incluso inactivo. Por el contrario, los cuentapropistas en el comercio crecieron en un fenomenal 81,5% que significa 10.377 personas “nuevas” bajo esa categoría; y los asalariados se incrementaron en 361 personas. 

La industria, en cambio, tuvo un proceso inverso: el empleo total cayó 9,5% y hacia dentro, disminuyeron de manera drástica los asalariados (-71% equivalente a -5.301 personas) y crecieron en 771 los cuentapropistas del sector

En el rubro de Alojamiento y Comidas, el total cayó 32,3%: fueron 2.931 los que perdieron su trabajo en ese sector; pero se ve que los asalariados cayeron en 2.020 personas y, los patrones -1.366, al tiempo que los cuentapropistas crecieron en 752 personas.

Por último, se puede mencionar el caso de la construcción: perdió 6.101 empleos en el global en un contexto donde los asalariados disminuyeron en 5.781 y los patrones en 2.234, pero los cuentapropistas crecieron en 1.914.

En definitiva, lo que muestran los datos es que el mercado laboral no logró recomponerse, sino que se reconfiguró hacia formas más inestables de inserción. La caída del empleo asalariado, la fuerte expansión del cuentapropismo y la reducción de empleadores en sectores clave reflejan un proceso donde el ajuste se trasladó directamente a la estructura ocupacional. Más que un cambio virtuoso en las formas de trabajo, lo que se observa es una estrategia de supervivencia frente a la contracción del empleo formal. Así, aunque el empleo se sostiene en términos cuantitativos en algunos casos, presenta un claro deterioro en su calidad, estabilidad y capacidad de generar ingresos consistentes, configurando un mercado laboral más fragmentado y vulnerable.

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El cuentapropismo avanza: en Posadas creció 35% en los últimos dos años

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En los últimos años el mercado de trabajo urbano en la Argentina ha mostrado cambios significativos en su estructura ocupacional, con un crecimiento sostenido de las formas de  autoempleo. Dentro de este proceso, el cuentapropismo aparece como uno de los  fenómenos más relevantes, tanto por su magnitud como por las implicancias económicas y sociales que conlleva. El aglomerado de Posadas no fue ajeno a esta dinámica y exhibe señales claras de una expansión del trabajo por cuenta propia en los últimos dos años. 

El cuentapropismo es un tipo de inserción laboral que suele estar asociado a estrategias de  subsistencia, a la falta de oportunidades en el empleo asalariado formal y, en muchos casos, a mayores niveles de precariedad e inestabilidad de ingresos.  

¿Qué muestra la situación de Posadas? A partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), se observa que entre 2023 y 2025, la cantidad de trabajadores por cuenta propia en el aglomerado Posadas mostró un incremento significativo: creció 35% y su grado de participación sobre el total de ocupados ha crecido también de manera significativa. Esto contrasta con las otras formas de empleo: los  ocupados categorizados como “Patron” descendieron 30,5% en el período, y los  Empleados cayeron 13,7%; a su vez, el total de ocupados cayó 2,3% en Posadas. 

Por ende,  se verifica el hecho de que el cuentapropismo fue la salida que tuvo el posadeño para continuar teniendo una ocupación en el contexto actual. Dicho de otro modo: el  cuentapropismo operó como una válvula de escape frente a la debilidad del mercado laboral formal. 

En 2023, el cuentapropismo explicaba el 23,1% del total de ocupados de Posadas, y pasó a representar el 32,0% en 2025, con un incremento de 8,9 puntos porcentuales. En cambio, los ocupados de tipo Patrón pasaron del 3,9% al 2,8% de participación (evidenciando la caída de empleadores) y los Empleados bajaron del 72,5%  al 64,1%, al tiempo que los trabajadores familiares sin remuneración pasaron del 0,5% al  1,2%.

¿Qué vemos al analizar los datos en valores absolutos? La cantidad de ocupados total pasó  de 178.965 personas en 2023 a 174.774 personas en 2025 (-4.191). En ese marco, los  Patrones cayeron de 7.018 a 4.875 (-2.143 personas) y los Empleados de 129.702 a 111.970 (-17.732 personas)

En cambio, los Cuentapropistas pasaron de 41.404 a 55.901 (+14.497 personas).  

El aumento en términos absolutos de los cuentapropistas no solo refleja una mayor  participación de este tipo de ocupación, sino también un cambio en la estructura del empleo local. En la práctica, una proporción creciente de personas ocupadas encuentra en el trabajo independiente su principal estrategia de inserción laboral, ya sea por elección o por necesidad. 

Cuentapropismo por sector de actividad 

El análisis sectorial permite observar que el crecimiento del cuentapropismo no fue  homogéneo entre ramas de actividad. En el período analizado, se destaca una fuerte  concentración del trabajo por cuenta propia en sectores tradicionales como el comercio, los servicios personales y la construcción, actividades que históricamente han funcionado  como refugio frente a la pérdida de empleo asalariado. Por caso, se puede observar  actividades con alta concentración de cuentapropistas como ser: Comercio de textiles (88,6%), Servicios de peluquería y tratamientos de belleza (88,3%), Comercio de alimentos, bebidas y tabaco (69,3%), Servicios de expendio de comidas y bebidas (46%), Mantenimiento y reparación de vehículos automotores (42,6%) y Construcción (36,2%), entre otros. 

¿Pero cómo evolucionó este segmento de ocupados en los últimos diez años? En Servicios  de expendio de comidas y bebidas, la cantidad de trabajadores cuentapropistas creció 711,5% en los últimos dos años: pasó de 322 a 2.613 trabajadores; en Mantenimiento y reparación de vehículos automotores creció 167,2% (pasó de 647 a 1.729 trabajadores); en Comercio de alimentos, bebidas y tabaco creció 126,5% (de 2.957 a 6.698), entre otros. 

El cuentapropismo posadeño en comparación con otros aglomerados urbanos 

Al comparar la evolución del cuentapropismo en Posadas con la de otros aglomerados urbanos, se advierte que el fenómeno no es exclusivo del ámbito local, aunque presenta particularidades propias. En términos relativos, Posadas se ubica como el segundo  aglomerado con el mayor peso del trabajo por cuenta propia entre los aglomerados  relevados por la EPH -INDEC. Mientras que en 2023 se ubicaba décima (con 23,1%), en  2025 se ubicaba segunda (con 32,0%), quedando solo por debajo de Mar del Plata (32,5%). En este mismo marco, se destaca que Posadas vio el mayor incremento en la participación relativa del cuentapropismo del país: +8,9 puntos porcentuales contra 2023, seguido por Gran Rosario con +7,9 puntos porcentuales. En términos de trabajadores bajo ese segmento, su crecimiento del 35% se ubica como el séptimo más alto del país, en un  ranking liderado por Gran Rosario (+48,7%). 

Por ende, se puede corroborar que, en un contexto donde el cuentapropismo crece en todo  el país, en Posadas exhibe una expansión algo más marcada.

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