Oberá marca el pulso de construcción en la región NEA
¿Y si la recuperación viene del interior del interior? A nivel sectorial, la actividad más golpeada en los últimos dos años fue, sin ningún lugar a dudas, la construcción. El freno a la obra pública como decisión política del Gobierno nacional, sumado a cierto parate a nivel provincial por falta de financiamiento, produjo una brusca caída hacia inicios de 2024 que no logró repuntar con claridad hacia el 2025 e incluso, por momentos, se deteriora aún más. A eso, se agrega el hecho de que los costos para la inversión privada se encarecieron notablemente y el crédito, pese a mostrar una expansión general, no llegó siempre a este sector, que aún expresa que ese es uno de los tantos limitantes.
En el último reporte del Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) que mide el INDEC, las expectativas no son optimistas para el sector. Entre los empresarios que se dedican a obras privadas, sólo el 13% considera que para el primer bimestre del año el sector presentará mejoras, mientras que el 18,5% considera que empeorará y el 68,5% cree que se mantendrá sin cambios.
Igual de pesimista es el marco para los empresarios que se dedican a la obra pública: el 24% cree que el escenario empeorará y el 54,1% que se mantendrá igual.
En el contexto actual, la respuesta “se mantendrá igual” equivale a sostener un ritmo de actividad altamente debilitado y en pisos históricos, equivalente a hablar de “la paz del cementerio”. Peor aún, el 20,8% de los proyectos de obra privada anticipa una disminución de personal y apenas el 8,5% lo incrementarían.
Otro dato saliente de esa encuesta del INDEC es la identificación de los principales factores que podrían estimular el crecimiento del sector; es decir, qué hace falta para que se reactive la construcción. Entre los empresarios de la obra privada, las respuestas se centran en tres cuestiones: el 31% expresó que el factor clave es el crecimiento de la actividad económica; el 19% la estabilidad de precios y otro 19% la disponibilidad de crédito.
También el INDEC preguntó lo mismo, pero a la inversa: ¿Cuáles piensa que son las principales causas que provocarán la caída de la actividad del sector? El 28,3% respondió “la caída de la actividad económica”, el 10% la “falta de crédito” y el 12% los “atrasos en la cadena de pagos”.
Queda claro que el sector está mirando actividad, precios y financiamiento como los factores limitantes para lograr cierta reactivación, siendo así un reflejo casi exacto de lo que sucede en casi toda la economía real del país.
En este escenario, Misiones ha mostrado una fuerte contracción de la construcción en los últimos dos años, sufriendo por encima del promedio nacional los efectos de recortes de obra pública, desfinanciamiento nacional y encarecimiento de costos y del crédito, entre otras cosas. Pero es interesante observar cómo se mueve el sector no solo a nivel provincial, sino haciendo doble click sobre el desempeño puntual de ciertos municipios para intentar analizar desde dónde podría llegar la reactivación deseada.
Para esto, uno de los insumos disponibles, son los datos respecto a permisos de obra y superficie autorizada a construir que el INDEC suministra mes a mes sobre más de 200 municipios de todo el país; de Misiones, hay relevamiento para 7 de ellos.
El último dato disponible, que corresponde a octubre, muestra a una ciudad que sobresale por encima del resto: Oberá. En la capital del Monte, los permisos de obra otorgados fueron los más altos del mes en misiones (totalizaron 35) con un crecimiento del 16,7% interanual y del 40% contra el mes anterior.
El volumen de permisos de octubre es el más alto no solo del año, sino de los últimos 29 meses, pero no se trata de un dato aislado: presenta alzas en los últimos cuatro meses consecutivos y en siete de los diez meses del año registró la mayor cantidad de permisos en la provincia.
| Acumulado | Permisos |
|---|---|
| Oberá | 224 |
| Formosa | 194 |
| Resistencia | 163 |
| Posadas | 147 |
| Goya | 132 |
| Corrientes | 101 |
| Pto. Iguazú | 95 |
| Eldorado | 88 |
| Clorinda | 88 |
| Alem | 82 |
| Apóstoles | 56 |
| Curuzú Cuatiá | 47 |
| P. de la Patria | 38 |
| P. de los Libres | 35 |
| Puerto Rico | 27 |
| Bella Vista | 26 |
Pero insistimos: lejos de ser un dato aislado, fue una constante en el año. Si tomamos los datos acumulados de enero a octubre, Oberá se erige como el municipio del NEA con el mayor volumen de permisos de construcción otorgados, con un total de 224, ubicándose por encima de todas las capitales de las cuatro provincias que conforman la región, y exhibe un crecimiento acumulado del 23%, también un desempeño relativo muy superior a las grandes urbes del NEA.
¿Cómo les fue a los otros municipios misioneros relevados? En cantidad de permisos acumulados del año, a Oberá la secunda Posadas con un total de 147. La capital misionera si bien tuvo un buen octubre (+28,6% mensual) todavía sigue muy atrasada en el acumulado anual (-47,9%). En tercer lugar se ubica Puerto Iguazú con 95 permisos en los diez meses del año, mostrando una buena dinámica: en octubre creció 71,4% mensual y en el acumulado del año lleva +25,0%, por lo que este municipio es también un pilar de reactivación para la provincia. Eldorado se ubica más atrás con 88 permisos y exhibiendo también un buen desempeño acumulado (+41,9% interanual). Leandro N. Alem (82 permisos y +3,8% acumulado interanual), Apóstoles (56 permisos y +5,7%) y Puerto Rico (27 permisos y -10,0%) completan el ranking.
En resumen: de siete municipios, cinco muestran subas acumuladas en el año y solo dos, entre ellos Posadas, presentan bajas. ¿Será que la reactivación viene desde el interior del interior argentino?
Veamos que ocurre con el segundo indicador: la superficie autorizada a construir; esto es, el tamaño de las obras. En metros cuadrados acumulados, Posadas lidera con amplia comodidad no solo a nivel provincial sino también regional. En la capital misionera, la superficie autorizada en los diez meses del año totaliza 104.563 metros cuadrados; si bien muestra una merma contra el 2024 (-39,8%), su liderazgo en el NEA es indiscutible.
El municipio que le sigue es Corrientes con 60.127 metros cuadrados autorizados, 42% menos que en Posadas. A su vez, el podio regional se completa con Oberá con 53.175 m2.
Hay una diferencia clave entre estos tres municipios: mientras que las dos capitales presentan bajas contra el año anterior, Oberá vuelve a destacarse al mostrar expansión, que llega al 8,3%.
| Acumulado | m2 autorizados |
|---|---|
| Posadas | 104.563 |
| Corrientes | 60.127 |
| Oberá | 53.175 |
| Resistencia | 47.682 |
| Eldorado | 43.234 |
| Formosa | 35.926 |
| Pto. Iguazú | 25.642 |
| Goya | 21.341 |
| Alem | 15.956 |
| Clorinda | 15.152 |
| Curuzú Cuatiá | 9.798 |
| Puerto Rico | 9.442 |
| Apóstoles | 9.120 |
| P. de la Patria | 8.222 |
| P. de los Libres | 5.648 |
| Bella Vista | 5.587 |
Podemos hacer una tercera mirada, sobre el tamaño promedio de las obras: esto es, cruzar la cantidad de metros cuadrados autorizados con los permisos otorgados para tener un indicador de tamaño promedio de cada obra y dimensionar así el perfil municipal del sector: pueden ser pocas obras de mucha superficie; o muchas obras de poca superficie. En este caso, Posadas muestra el mayor tamaño promedio de obra de todo el NEA, con un promedio de 711 metros cuadrado por obra; Corriente se ubica segunda y otro municipio misionero da la nota al meterse en el podio, pero en este caso no es Oberá: es Eldorado, con 491 metros cuadrados de obra promedio.
¿Qué podemos llevarnos de todo esto? Como primera reflexión, cabe señalar que en un contexto macroeconómico adverso y con un sector de la construcción que sigue operando en niveles históricamente bajos, existen dinámicas locales que desafían el diagnóstico general. Municipios como Oberá, y en menor medida Puerto Iguazú y Eldorado, muestran que la actividad puede encontrar motores propios cuando confluyen cierta estabilidad local, decisiones de inversión privada de menor escala e incluso acompañamiento estatal mediante tasas bajas y subsidios al crédito y/o a la actividad en sí misma.
Es cierto que no se trata todavía de una reactivación plena, ni mucho menos homogénea, pero no deben dejarse de lado estas señales concretas que rompen con la idea de parálisis total y permiten pensar que el interior del interior puede funcionar como motor de una recuperación más gradual y dispersa.
Estos brotes verdes son fundamentales, pero todavía frágiles y sobre todo, altamente sensibles a la evolución de la actividad general, al acceso al crédito y a la estabilidad de precios, exactamente los mismos factores que el propio sector identifica como determinantes. Entonces, si bien la recuperación puede venir desde el interior del interior, se necesita todavía un esquema macroeconómico que sostenga, expanda y contagie al resto del territorio.
¿Qué margen hay para crecer en 2026?
Se fue nomás el 2025, un año que empezó con altas expectativas pero que fue, otra vez, presa de las propias inestabilidades políticas y económicas argentinas. En ese contexto, las provincias han sufrido nuevamente un escenario de caída de recursos, de discrecionalidades centralistas y de falta de apoyo traducido en fondos que condicionaron notablemente las gestiones presupuestarias en el territorio. Pero aún más: también sufrieron consecuencias de cambios normativos, totalmente inconsultos, que agravaron aún más esos problemas y que todo indica que seguirán haciéndolo.
Al cerrar diciembre, pudimos ver cómo fue el desempeño de los fondos nacionales que se reparten automáticamente a las provincias en el año. La performance del año fue pobre y solo estuvo parcialmente salvada por aspectos puntuales y no sostenibles. Veamos el caso Misiones: los recursos por coparticipación terminaron el 2025 con variación 0%; es decir, en pesos constantes, se recibió exactamente lo mismo que en 2024, un año donde había caído 9% contra el 2023. Por ende, estos fondos siguen muy retrasados y se dio lo que se temía: no se logró crecer contra un año que, a priori, debía ser un piso del cual rebotar. Por otro lado, el conjunto de Leyes Especiales, que hacia mitad de año mostraban una buena dinámica, cerraron el 2025 con una variación de apenas +0,2% contra 2024, año donde habían caído 16%. De nuevo: no se logró crecer contra lo que era un piso de reparto. ¿Qué fue lo que salvó el año? La Compensación del Consenso Fiscal, que creció 91,6%. Estos fondos representaron el 4,8% de los envíos automáticos a Misiones en el año, cuando en 2024 representaron el 2,6%.
¿En qué se basó esa suba? Para esto, recordemos que son las transferencias por compensación del Consenso Fiscal. Estos tienen su origen en los acuerdos fiscales firmados entre la Nación y las provincias a partir de 2017, en el marco del Consenso Fiscal, cuyo objetivo fue ordenar la relación tributaria interjurisdiccional y avanzar en la reducción gradual de impuestos distorsivos a nivel provincial. Como contrapartida a la pérdida de recursos que implicaban esos compromisos (principalmente la baja de Ingresos Brutos y Sellos), se establecieron mecanismos de compensación financiados con recursos nacionales, destinados a sostener los ingresos provinciales durante el período de transición.
Con el paso del tiempo, y tras sucesivas adendas y renovaciones de esos acuerdos, la compensación quedó institucionalizada como una transferencia automática y diaria, distribuida según cálculos teóricos administrados por la DNAP. De este modo, los fondos de Compensación del Consenso Fiscal pasaron a formar parte del esquema regular de transferencias automáticas. Pero estos fondos no surgen de la recaudación tributaria (a diferencia de la coparticipación y de las leyes especiales), sino que salen del Tesoro y se distribuyen según un cálculo preestablecido. Por ende, sus subas (o bajas) dependen de esos cálculos.
En sus inicios, estos fondos debían ser actualizados por inflación cada tres meses, pero eso no siempre se cumplió. Ello derivó en reclamos, algunos incluso judicializados, de provincias ante la Nación y quedó etiquetado como “deuda del Estado nacional a provincias”, lo que permitió que muchos distritos hayan compensado mutuamente pasivos incluyendo estos envíos. Pero a la par, este 2025 la Nación aplicó actualizaciones y permitió que crezcan de manera importante, al mismo tiempo que a una determinada cantidad de provincias se les haya transferido una porción significativamente mayor a la establecida justamente como cancelación parcial de deuda acumulada.
Entonces, hay dos cosas a destacar: en primer lugar, bienvenido que la Nación se “ponga al día” en este concepto; pero, en segundo lugar, que esto haya sido el motivo para que las transferencias automáticas hayan terminado con leve alza refleja la débil sostenibilidad de los fondos nacionales. Lo que las provincias necesitan es recomposición real de la coparticipación, que solo se dará por vía de mejora y expansión de la actividad económica.
Con esto en consideración, abrimos alertas para el 2026. La primera: la actividad seguirá mostrando heterogeneidades en su evolución. Esto es: la economía va a seguir creciendo, pero apoyada en sectores de bajo derrame como la minería y la energía. Esto no logrará impulsar el consumo, por ejemplo, y ante ello, el IVA no podrá mostrar una expansión muy significativa, lo que producirá que no haya más fondos para distribuir entre los estados subnacionales.
Pero además, se suman otros dos problemas de tipo normativo: los cambios que propone el proyecto de Reforma Laboral y que impactan sobre fondos coparticipables. Primero: las alícuotas del impuesto a las Ganancias de empresas se reducirán en las escalas más altas: las que pagan el 30% bajarían a 27% y las que tributan el 35% pasarían a 31,5%. Esto va a impactar en la recaudación general del impuesto y, por ende, en su distribución a las provincias.
Segundo: eliminación de Impuestos Internos, que también son parte de la masa coparticipable. Esto provocará una pérdida de casi 1,7 billones para las provincias; Misiones, en ese marco, dejaría de percibir unos 57 mil millones de pesos, según las proyecciones existentes.
Si bien las reformas tributarias y el alivio a empresas son necesarias para reactivar la actividad, el Gobierno nacional avanza de manera unilateral sin considerar sus impactos en las cajas provinciales: en caso de darse una pérdida de recursos como la detallada antes, estamos en las puertas de un 2026 donde las provincias van a volver a sufrir por menores ingresos y, por ende, más dificultad para aplicar políticas de desarrollo que colaboran con la expansión de la economía a nivel local.
El grado de desfinanciamiento a los subnacionales es fenomenal: pensemos solo en el caso misionero. En 2025, comparado con 2023, la provincia perdió unos 179 mil millones de pesos de recursos automáticos; además, perdió otros 188 mil millones de pesos por fondos no automáticos. Dicho de otro modo: en este año que acaba de terminar dispuso de 367 mil millones de pesos menos que en el año 2023, el equivalente a casi tres masas salariales mensuales.
Para 2026 ya se arranca con una alerta: la potencial merma de fondos por las reformas antes mencionadas, que pueden sumarse a otras cuando se presente la Reforma Tributaria, que posiblemente también recorte fondos a distribuir entre las provincias. Esto, y sin la garantía de que una eventual mejora de la actividad realmente impacte en las arcas nacionales y, por ende, en las provinciales, equivale a pensar en un nuevo año de pensar más en cómo “sobrevivir” que en desarrollarse y lograr avanzar en los desafíos pendientes.
¿Qué margen hay para crecer entonces? Desde el punto de vista subnacional, poco. Nuevamente, condicionado por una política centralista unilateral cuya única respuesta es “arréglenselas”. Bienvenido 2026, ojalá no seas lo que parece que vas a ser.
Inversión nacional en Misiones: Pese a cierta mejora contra el 2024, el año apunta a cerrar entre los más bajos de la última década
La inversión real directa del Estado nacional en las provincias argentinas disminuyó de manera considerable en los últimos dos años, producto principalmente del fuerte recorte aplicado sobre la obra pública que pegó de manera muy parecida en todos los distritos.
Este recorte se sintió con mayor fuerza en el año 2024 (que fue el peor en dos décadas), y si bien mostró cierto repunte en 2025, igualmente el año está a punto de cerrar como uno de los más bajos de los últimos años.
En ese marco, la inversión nacional en la provincia de Misiones exhibió este 2025 un rebote contra la muy fuerte caída de 2024: acumulado a noviembre, muestra un incremento de 106,4%, pero no debe dejar de mencionarse en igual período de 2024 contra el 2023, la caída era del 73%. Por ende, aun con el crecimiento vs. 2024, este 2025 se posiciona todavía -44% contra el 2023.
Si se mira la evolución de los últimos años en la provincia, se observa que luego de tocar un pico en el año 2020, la inversión nacional comenzó a mostrar un sendero a la baja. En ese año, medido a precios actuales, la inversión nacional totalizó $ 63.017 millones; sin embargo, para el 2021 disminuyó en 14,3% anual, -12,2% en 2022, -12,4% en 2023 y finalmente, -68,4% en 2024. Esto muestra un claro proceso de desinversión nacional en la provincia iniciado ya durante el segundo tramo del gobierno de Alberto Fernández, pero profundizado con el gobierno de Javier Milei: si bien el 2025 muestra un alza contra el año anterior, medido en pesos constantes sigue muy por debajo de los otros años. De hecho, actualmente se ubica -67% en comparación contra el pico del 2020.
¿Qué explica el rebote de 2025 vs. 2024? Principalmente, el driver de Construcciones, que crece hasta noviembre inclusive un 117,9% aunque, aun así, sigue -43% contra el 2023. En este punto, existe una alta concentración de la ejecución de los recursos en la obra Construcción de autovía en Ruta Nacional N° 105, Tramo: Empalme rotonda RN 12 (By Pass) – Empalme rotonda RN 14 (San José), que explica el 94,8% del total ejecutado por Construcciones en la provincia durante el año. En segundo lugar, queda la obra de Adecuación y ampliación de la Defensoría de Posadas (2,8% del total) y el podio se completa con la construcción del Jardín de Infantes 2039 (2,1% del total) financiado por un crédito del BID.
Cabe señalar que hay otras obras de fundamental importancia para la provincia que pese a tener un presupuesto asignado, no fueron ejecutadas este año: por ejemplo, se destacan la construcción de portada de acceso al Parque Nacional Iguazú, la construcción del Polo Logístico Regional Norte y la remodelación del Complejo Fronterizo Puerto Iguazú – Puerto Tres Fronteras, entre otros.

Más allá de la Capital: cómo impactó la crisis del empleo formal en Misiones
Recientemente, la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación puso a disposición una nueva base de datos de empleo y salarios del sector privado formal, con una apertura que ya no es solo provincial sino también departamental. Esto permite indagar de manera más profunda los impactos de la pérdida de puestos de trabajo y de la merma salarial al interior de los territorios provinciales, con el objetivo de evaluar en qué grado se manifiestan estos fenómenos. Naturalmente, la caída del empleo no repercute de igual modo en todos los municipios, tampoco en la industria, dadas las distintas matrices productivas que conviven dentro de la provincia, como tampoco lo hace la situación del empleo en el comercio, que suele verse más afectado en las zonas de frontera.
Estos datos, que resultan muy útiles y necesarios para comprender con mayor profundidad la coyuntura laboral, presentan sin embargo una limitación temporal. En esta primera instancia, la información llega hasta diciembre de 2024 y, según lo informado por el propio organismo nacional, se prevé una actualización hacia finales de 2025, que incorporaría datos hasta julio de este año. Aun con esta restricción, resulta de gran interés analizar los impactos que dejó un 2024 particularmente difícil en materia económica.
En primer lugar, al observar la distribución del empleo privado formal en los departamentos misioneros, se advierte que en 2024, tomando el promedio anual, el departamento Capital concentró el 38,5% del empleo provincial en este segmento, seguido por Iguazú con el 11,4%, mientras que Oberá completa el podio explicando el 9,9%. De este modo, estos tres departamentos concentraron casi el 60% del empleo privado formal de la provincia durante 2024.
En términos de participación, se observa que, mientras la Capital perdió cerca de un punto porcentual, los otros dos departamentos ganaron una porción marginal del total, con incrementos de apenas 0,1 puntos porcentuales en cada caso.
Luego se ubican Eldorado, con el 6,3% del empleo provincial, Guaraní con el 6,2%, Leandro N. Alem con el 4,5% y Apóstoles con el 4,4%. En todos estos casos se registraron niveles de participación levemente superiores a los de 2023, con incrementos que oscilaron entre 0,1 y 0,3 puntos porcentuales.
¿Qué explica estos movimientos en los niveles de participación? Si bien podría pensarse inicialmente que los departamentos que pierden participación son aquellos que registraron caídas del empleo y que quienes la ganaron fueron los que mostraron aumentos, la dinámica real es algo más compleja. No se trata solo de subas o bajas en términos absolutos, sino también de la intensidad relativa de esas variaciones. Para profundizar en este punto, resulta útil analizar la evolución del empleo en cada departamento.
Tomando siempre el promedio anual de puestos de trabajo, el departamento Capital sufrió en 2024 una merma del 5,5% del empleo privado formal, lo que implicó la pérdida de aproximadamente 2.340 empleos. Este resultado explica cerca del 70% del total de los puestos perdidos en la provincia durante ese año. Iguazú y Oberá, los otros dos departamentos con mayor participación en el empleo provincial, también mostraron descensos, aunque de menor magnitud. En el primer caso, la caída fue del 2,5%, equivalente a 301 empleos menos, mientras que en Oberá el retroceso alcanzó el 1,7%, con una pérdida de 183 puestos.
En estos tres casos se observa con claridad un cambio en la tendencia del empleo. Capital había crecido un 7,8% en 2022 y un 3,7% en 2023, para luego registrar una contracción del 5,5% en 2024. Iguazú había mostrado subas muy significativas, del 13,5% y 9,9% en 2022 y 2023 respectivamente, que se revirtieron en una caída del 2,5% en 2024. En Oberá, el empleo había crecido un 1,7% y un 3,1% en los dos años previos, para luego también entrar en terreno negativo. Este cambio de rumbo se repite en prácticamente todos los departamentos de la provincia.
Al comparar 2024 contra 2023, si bien predomina un escenario de caídas del empleo, existen algunas excepciones. El departamento Concepción registró un crecimiento del 3,7% en 2024, aunque en términos absolutos el aumento fue marginal, de apenas 23 empleos, dado que se trata de un mercado laboral pequeño, que representa solo el 0,6% del total provincial. Aun así, no deja de ser relevante haber mostrado una variación positiva en un contexto generalizado de contracción. Este desempeño se explica principalmente por el impulso del sector agropecuario, que creció un 3,9% y explica el 62% del empleo registrado en el departamento.
Otro caso con crecimiento en 2024 fue Guaraní, donde el empleo aumentó un 1,9% interanual, sumando alrededor de 119 puestos de trabajo. A diferencia de Concepción, Guaraní tiene una participación más relevante en el total provincial, del 6,2%, por lo que su aporte neto resulta más significativo. En este departamento, la mejora se apoyó en una recuperación del empleo en el agro, con 137 nuevos puestos, y en el comercio, con 188 empleos adicionales, que fueron parcialmente compensados por una fuerte caída en el sector de servicios, donde se perdieron 219 empleos.
Apóstoles, que explica el 4,4% del empleo privado formal de la provincia, fue otro de los departamentos con crecimiento durante 2024. La suba fue del 1,7%, lo que se tradujo en 77 nuevos empleos. En este caso se observaron dinámicas positivas en varios sectores, con el agro aportando 58 puestos, el comercio 48 y la industria manufacturera 67. Estas mejoras fueron parcialmente contrarrestadas por la pérdida de 98 empleos en la construcción y los servicios, lo que dio como resultado el saldo final positivo.
Finalmente, Leandro N. Alem, que representa el 4,5% del empleo total misionero, fue el cuarto y último departamento que mostró mejoras en 2024. El crecimiento fue del 0,9%, equivalente a unos 42 nuevos empleos. En este caso, el comercio explicó la mayor parte del incremento, con 59 puestos adicionales, seguido por los servicios con 21, y por el agro, la energía y la industria con unos 10 en conjunto. La construcción, en cambio, perdió 48 empleos, lo que moderó el resultado final.
Entre los departamentos que perdieron empleo ya se mencionaron los casos de Capital, Iguazú y Oberá. En la Capital, el 93% de los 2.342 empleos perdidos se concentró en la construcción, que explicó una baja de 2.179 puestos. Los servicios también mostraron una disminución de 227 empleos, equivalente a una caída del 1,0%, mientras que entre la industria y el agro se perdieron otros 75 puestos. En sentido contrario, el comercio logró incrementar su dotación en 134 empleos y el sector de electricidad, gas y agua sumó otros 6.
En Iguazú, la caída del empleo estuvo liderada por la construcción, con 111 puestos menos, y por los servicios, con una reducción de 232 empleos, parcialmente compensadas por un incremento de 46 puestos en la industria. En Oberá se observa una dinámica similar, con fuertes bajas en la construcción, que perdió 119 empleos, y en los servicios, con 168 menos, mientras que el agro sumó 63 puestos y el comercio otros 56.
Por su parte, la dinámica salarial no mostró grandes diferencias entre los distintos departamentos misioneros, ya que en todos los casos se registraron caídas reales, aunque de distinta magnitud. Al considerar el salario medio real acumulado del año, San Javier fue el departamento con la mayor retracción, con una caída del 10,8% respecto de 2023. Le siguen Guaraní, con una baja del 7,6%, y Capital, con un descenso del 7,4%. En el extremo opuesto, Cainguás presentó la caída más leve, del 1,9%, junto con Candelaria e Iguazú, donde el retroceso fue del 2,1% en ambos casos.
El deterioro salarial fue tan marcado que, incluso, en la mayoría de los departamentos los salarios reales promedio de 2024 quedaron por debajo de los niveles de 2021. En San Javier, la brecha negativa alcanza el 14,4%, seguido por Apóstoles con un 10,7% y Cainguás con un 10,4%. En contraste, solo dos departamentos mostraron un desempeño diferente. Aun con caídas en 2024 respecto del año previo, el salario promedio real se ubicó un 2,6% por encima de 2021 en Iguazú y un 2,4% superior en 25 de Mayo.
En este marco, no se esperan mejoras significativas para 2025. Los datos disponibles a nivel provincial muestran una aceleración en la pérdida de empleo privado formal, lo que refuerza la hipótesis de que esta dinámica contractiva se habría replicado también a nivel municipal. Dado que los departamentos con mayor peso relativo en el empleo provincial concentraron buena parte de las caídas y que no se observan señales de reversión en los sectores más afectados, resulta razonable suponer que, durante 2025, los mercados laborales locales continuaron transitando un escenario de deterioro.
Las estadísticas cuentan… pero el relato libertario insiste
Días atrás, el presidente de la Nación compartió una publicación en su cuenta de Instagram donde celebró que desde la asunción de su gobierno, se crearon 650 mil puestos de trabajo en el sector privado. Sin embargo, es notable observar la enorme disociación que muestra con la realidad que no la cuentan los opositores, sino los propios datos oficiales de su gobierno.
Este viernes pasado, la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación publicó su informe mensual de “Situación y evolución del trabajo registrado”, con datos correspondientes a septiembre de 2025, el cual inicia expresando que en ese mes la población con trabajo registrado en el país alcanzó los 12,84 millones de personas y presentó una caída de 0,1% con respecto al mes anterior (10,7 mil personas menos).
Cuando analiza la evolución del trabajo registrado por modalidad de ocupación, afirma que el empleo asalariado registrado (sector privado, público y casas particulares) mostró un retroceso del 0,1% en comparación con el mes anterior y que dos de las tres categorías presentaron disminución de empleo: -0,2% en el sector privado y -0,7% trabajo en casas particulares (-0,7%), mientras que en el sector público presentó una variación del +0,1%. Respecto al trabajo independiente, hubo “caídas en los autónomos (-0,7%) que neutralizaron el crecimiento en la cantidad de monotributistas (+0,4%)”, tal como cita el reporte.
Sigue el informe mencionado, en comparación con el mismo mes del año anterior, el empleo asalariado se redujo 0,5% (-53,3 mil trabajadores) y se registraron caídas en todas las categorías: el privado mostró bajas del 0,4% (-25,9 mil empleos) y también -0,4% para el público (-12,8 mil empleos) y de -3,2% para el trabajo en casas particulares (-14,7 mil empleos). A su vez, los monotributistas crecieron 2,5% interanual (53,2 mil personas más) pero los autónomos disminuyeron 5,2% (21,2 mil personas menos).
A priori, ya se observa una importantísima baja solo en el mes de septiembre en la mayoría de los segmentos contemplados. Pero hay dos cosas que el informe omite: la tendencia y la evolución de largo plazo desde que asumió la actual gestión. Para esto, concentrémonos en el segmento privado formal.
¿Qué muestra la tendencia? El empleo registrado en el sector privado no para de caer: acumula cuatro meses consecutivos de bajas que fueron de -0,2% en cada mes desde junio a septiembre, período en el cual se perdieron 48.997 empleos en ese segmento. ¿Qué dice el largo plazo? Que desde diciembre de 2023 a septiembre de 2025, se perdieron 154.382 empleos registrados en el sector privado en todo el país.
Esta pérdida provocó que el volumen actual de empleo, que es de 6,2 millones de personas, sea el más bajo de los últimos 39 meses: para ver un número inferior, hay que irse a julio 2022. Por ende, es también el menor volumen de empleo de la era Milei. En otras palabras, la recuperación del empleo en el sector privado, lejos de crecer, no para de caer.
En este contexto, la situación de Misiones es también altamente negativa: los últimos datos muestran un descenso del 1,2% mensual en septiembre, mes en el que se perdieron 1.203 empleos privados formales acumulando también cuatro meses de bajas, que generaron la destrucción de 2.432 puestos de trabajo en ese período.
Pero hay otros dos datos, en línea a lo mencionamos para el caso nacional, que agravan notoriamente la situación: en lo que va de la gestión Milei, la provincia sufrió una pérdida que ya alcanza los 8.407 empleos y, además, el volumen de empleo actual (100,4 mil personas) es el más bajo de los últimos 55 meses: hay que remontarse a febrero de 2021, en plena recuperación post-pandemia.
Esta grave situación necesariamente debe contextualizarse para entender la gravedad de la situación actual. Misiones logró superar los 100 mil empleos en el sector privado formal en junio de 2013 y en septiembre de 2015 logró un pico histórico con 109,1 mil. Luego, en la gestión Macri, comenzó a descender, pero nunca perforó el piso de los 100 mil. Así, la gestión Fernández inició con un volumen de empleo en la provincia de 100,7 mil empleos. En abril de 2020, cuando estalló la pandemia, Misiones perforó los 100 mil empleos y se mantuvo así hasta febrero de 2021, oscilando en volúmenes de entre 97 y 99 mil empleos. Para marzo de 2021, volvió a superar los 100 mil empleos y comenzó a crecer llegando a alcanzar un nuevo récord histórico con 110,3 mil empleos, superando así el pico anterior de septiembre de 2015.
A partir de allí, comenzó la destrucción; los dos últimos meses del gobierno de Alberto Férnandez, altamente caóticos por disparada inflacionaria y escenario electoral, produjeron descensos aunque relativamente menores, pero ya con la actual administración a cargo, predominaron los descensos.
Del récord de 110,3 mil empleos de septiembre de 2023 se llegó a 103,8 mil empleos en igual mes de 2024; un año más tarde, es decir, septiembre de 2025, el volumen es de 100,4 mil con una tendencia altamente negativa.
Por ende, podemos pensar que de no mediar un cambio de rumbo, Misiones está a las puertas de volver a perforar el piso de los 100 mil empleos, algo que no ocurre desde la pandemia.
Pero aquí hay que decir otra cosa: la caída en la pandemia se explica por factores totalmente externos a políticas de gobierno; entonces, si exceptuamos ese período del análisis para entender las consecuencias de un modelo económico sobre la matriz del empleo en la provincia, Misiones está a tiro de volver a niveles que no se ven desde el año 2013. El retroceso es fenomenal.
Esta situación, en mayor o menor medida, se da en la enorme mayoría de las provincias, porque es consecuencia de las medidas nacionales con impacto (desigual) en todo el territorio. Hay algunas pocas excepciones donde el volumen de empleo actual es superior al momento previo de asumir la actual gestión, pero esto se explica por factores puntuales: Neuquén, por ejemplo, tiene tracción de Vaca Muerta; Tucumán y Mendoza tenían un nivel históricamente bajo de empleo ya en 2023 y lograron repuntes vía mayor actividad en sus principales cadenas regionales alentada por el frente externo y Río Negro por mayor actividad hidrocarburifera. Pero el resto, está en el piso.
Al observar esta situación y contrastar con lo que el presidente de la Nación publica en sus redes sociales, no queda otra que preguntarse si miente, desconoce o tiene un moderno diario de Yrigoyen.
