Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

Las lecciones de Misiones ante el paradigma Milei

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“El superávit fiscal no se negocia”. Esta frase se sigue escuchando hasta el hartazgo por parte del presidente Javier Milei y el gabinete nacional, en orden de argumentar el fuerte recorte del gasto público aplicado que llevó a una considerable caída de la actividad económica, licuación de haberes y paralización de la obra pública, entre otras tantas cosas. A priori, se trata de una decisión que en materia estrictamente económica es saludable: había que terminar con un Estado que históricamente gastó más de lo que ingresó, generando dependencia de deuda o de emisión, que produjo a su vez inflación y limitantes producto del peso del endeudamiento. 

Sin embargo, y como fue resaltado en numerosas ocasiones por especialistas de todos los espectros ideológicos, tener como norte el superávit fiscal sin medir consecuencias sociales trae problemas que pueden ser mucho más graves. Muchos de ellos ya se están observando: cierre de pymes, aumento de desempleo, disparada de pobreza, entre los más catastróficos. Se requiere, entonces, un equilibrio entre la política fiscal y la política económica: vincular las acciones macro con los impactos micro. Sostener un superávit pero no como un objetivo en sí mismo, sino como el determinante de política macroeconomía que permita impulsar la economía real para que puedan existir desarrollo y mejora en las condiciones de vida de los ciudadanos. 

En medio de estas discusiones sobre la importancia fundamental de los equilibrios fiscales, el presidente Milei repitió una y otra vez que las provincias deben “disciplinarse” fiscalmente. Para ello, acudió a dos herramientas: la discursiva, que se basó en instalar en la agenda pública que las provincias gastan mucho y mal; y la económica/política, que se basó en recortarles fondos. Su objetivo era que las provincias reduzcan el gasto y alcancen también superávits. En el fondo, Milei buscaba ganar la batalla cultural en este aspecto y, en términos generales, lo logró.

El ministerio de Economía de la Nación, a través de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP), difundió estos días los datos de ejecución presupuestaria de la Administración Pública no financiera para las 24 jurisdicciones subnacionales que corresponden al primer trimestre del año. Estas planillas permiten deducir que, en general, las provincias fueron “buenas alumnas” de Milei. La enorme mayoría de los distritos sufrió una fuerte caída de sus ingresos producto de la recesión (que impactó en la recaudación) y de los recortes de envíos nacionales (por decisión política del presidente) pero a su vez, también la gran mayoría decidió ajustar el gasto público en altísima magnitud con el fin último de sostener el superávit fiscal. 

Incluso, en provincias gobernadas por los opositores acérrimos del Presidente, se aplicó la receta libertaria casi a la perfección: por caso, en Formosa la caída de los ingresos fue del 27% pero el gasto se redujo en 42%; en La Rioja cayeron los ingresos 27% pero el gasto lo hizo en 38%. En Santiago del Estero se vio quizás un hito histórico: el gasto se redujo en un 59% mientras los ingresos cayeron “solo” 26%. 

Esto les permitió a esos distritos finalizar el primer trimestre del año con superávits muy abultados: en Formosa fue equivalente al 20% de los ingresos totales del 7% y en Santiago del Estero del 43%. Para entender con mayor precisión, sobre todo en el caso santiagueño: la provincia se ahorró casi la mitad de los ingresos que tuvo en el período, a costa de reducir salarios públicos, brindar menos apoyo al sector privado, otorgar menos aportes a municipios y reduciendo de manera muy fuerte la inversión pública. 

Insfrán, Quintela y Zamora se convirtieron así en la réplica de Milei, en términos de administración presupuestaria, en sus distritos. No fueron los únicos, pero fueron los más resonantes. Rara la política argentina. 

En este contexto, Misiones dio la nota al ser una de las únicas dos provincias del país que finalizó el primer trimestre con déficit fiscal. La otra fue Entre Ríos. Naturalmente, la difusión del resultado fiscal le dio pie a dirigentes políticos opositores de la provincia para criticar ese dato, como deficiencia de la administración, entre otros adjetivos usados. Pero aquí surge un problema: calificar una gestión presupuestaria sólo en base al resultado fiscal es, como mínimo, incorrecto en términos técnicos, e incluso deshonesto si viene de alguien que entiende de política económica

¿Qué fue lo que pasó en Misiones y por qué cerró con déficit? Esta es la pregunta clave y según las conclusiones a las que se lleguen, se puede calificar de positivo o negativo. Vamos a los datos, de lo global a lo específico. 

Misiones sufrió lo mismo que sufrieron todas las provincias del país: una muy importante caída de los ingresos. Los ingresos totales misioneros se contrajeron 23,1% en términos reales. Dentro de estos se destaca que los ingresos por recursos tributarios de origen nacional cayeron 19,4% y los tributarios de origen provincial 14,8%. También cayeron los ingresos por contribuciones a la seguridad social (-39,3%). Todo esto, por el fuerte impacto de la recesión que afectó la recaudación y el empleo. Además, tuvo una caída del 54,8% en transferencias corrientes, resultante del ajuste presupuestario libertario. Más fuerte aún fue la caída de los ingresos de capital, que fue de -84,9%. Si comparamos la situación de los ingresos misioneros contra la región y el país, se observa que la caída del 23,1% de ingresos totales de la provincia fue mayor al consolidado de las 24 jurisdicciones (-16,9%) y algo menor al promedio NEA (-25,7%). En términos globales, la situación es altamente problemática: la provincia y la región perdieron un cuarto de sus recursos

Ahora vayamos al gasto, que es lo que está en discusión con mayor protagonismo. El Gasto total misionero se contrajo en 15,7%, mientras que el consolidado de las provincias lo redujo en 24,3% y el promedio NEA fue más fuerte: -31,0%. Es decir, el ajuste en el gasto misionero fue de la mitad que el promedio regional. Acá es donde salen algunos a clamar, con otras palabras menos decorosas, que la Provincia sigue gastando, que el gasto es político, y que no se ajustó lo suficiente. 

¿Fue así? Un radical y contundente no. Y expliquemos el por qué analizando punto por punto los componentes del gasto. Empecemos con los denominados Gastos Corrientes, que en términos generales corresponden al funcionamiento del Estado y la prestación de sus servicios. El Gasto corriente misionero se contrajo 23,7%, por encima de la media nacional (-20,3%) y levemente por debajo de la media regional (-25,9%). Hacia dentro de estos, se observan heterogeneidades. El gasto en personal cayó 39,1% en Misiones cuando el promedio regional fue de -31,3%. Esta situación tomará un cambio distinto al segundo trimestre, dadas las importantes recomposiciones salariales que realizó la Provincia entre abril y mayo. 

El gasto en intereses de la deuda pública cayó 59,2% en Misiones cuando a nivel regional fue de +0,5% y -3,1% para el consolidado de las provincias. Esto es un dato altamente relevante, porque significa que la deuda pública pesó mucho menos en el gasto misionero. Respecto a las transferencias, las realizadas al sector privado cayeron en Misiones solo un 0,3% cuando fue -27,3% la media nacional y -12,1% la regional. Esto significa que se continuó el apoyo al sector privado en mayor grado

A su vez, las transferencias al sector público cayeron -0,2% en Misiones contra -12,3% la media nacional y -15,1% la media regional. Esto impacta sobre todo en municipios, que vieron en Misiones un menor impacto del ajuste del gasto. 

Hasta acá vemos que la caída del gasto se observa en todos los componentes tanto para Misiones como para la región y el resto de las provincias, con diferentes niveles. Pero el verdadero diferencial que explica la razón de los diferentes resultados fiscales está en el Gasto de Capital, es decir, en aquel que impulsa proyectos de inversión, infraestructura, etc

En Misiones el gasto de capital creció 71,2%, un resultado muy distinto al que se vio para el consolidado de provincias (-55,3%) y para el promedio regional (-55,6%). Dicho en otras palabras, mientras que el resto de las provincias, en promedio, bajó a la mitad su gasto de capital, Misiones lo incrementó casi al doble. Dentro del Gasto de Capital, lo que más movilizó la suba para la provincia fue la Inversión Real Directa que se expandió 116% cuando cayó por encima de 50% en el NEA y en el consolidado de provincias. Justamente, la Inversión Real Directa es el componente central de la inversión pública local que abarca aspectos como construcción, maquinarias y equipos, equipamientos, etc. 

Esto es lo más importante para analizar y para destacar: en un contexto altamente recesivo que incluye freno de obra pública nacional, el gobierno misionero aplicó una verdadera política contracíclica, inyectando fondos para el desarrollo de capital. 

Al comparar este resultado en el escenario nacional, se observa aún más la diferencia respecto a las demás provincias: de las 24 jurisdicciones subnacionales, solamente dos tuvieron subas del gasto de capital. Una fue Misiones, la otra fue Mendoza con +26%, una suba que fue un tercio de lo que fue la suba misionera. En el resto, no solo cayó el gasto de capital, sino que se desplomó: en Chaco cayó 86%, en La Rioja -73%, en Salta -79%, en Santa Cruz -96%, en Tucumán -83%, entre otros. 

Pero todavía más relevante es observar específicamente lo que pasó con la Inversión Real Directa: en este punto, Misiones es la única provincia del país con subas, ya que en el caso de Mendoza (la otra con subas del gasto de capital) el incremento se explica por la inversión financiera, es decir, colocación de plazos fijos, concesión de préstamos, compra de acciones, etc. También la diferencia con otras provincias del país es relevante: mientras la Inversión Real Directa se duplicó en Misiones, en Chaco cayó 91%, en Corrientes -57%, en Formosa -65%, en San Luis -92%, entre otras. 

Si agrupamos todos los componentes de los ingresos y de los gastos para el caso misionero, la conclusión es contundente: el déficit (que no es muy abultado ya que equivale solo al 2,1% de los ingresos totales) se explica central y exclusivamente por el incremento en el gasto de capital, movilizado por la inversión real directa. Esto evidencia que, detrás de esa decisión, existe un fuerte criterio político: la mayoría de los gobiernos provinciales tomaron la decisión de ajustar el desarrollo de inversión pública en pos de sostener superávits, pero en Misiones la decisión fue inversa ya que decidió resignar superávit para movilizar la economía en un contexto de recesión. Aquí está la gran diferencia: el equilibrio fiscal por el equilibrio en sí mismo (que aplicaron la mayoría de las provincias) o la decisión de revertir un ciclo económico recesivo vía inyección de fondos públicos. 

Esta decisión tomada por el gobierno provincial se verifica de manera aún más contundente si hacemos una simulación: si Misiones hubiera decido gastar la mitad de lo que gastó en la inversión real directa, hubiese tenido igualmente una suba del 4,8% en el gasto de capital (resultado mejor que otras 22 provincias) pero hubiera registrado un superávit financiero por casi $ 20 mil millones, equivalente al 5% de sus ingresos. Es decir, el superávit estaba al alcance de la mano, pero el contexto requería otras medidas: ir contra el ciclo recesivo de la mano de un Estado activo. Básicamente lo que se le pide al gobierno nacional, pero que no lo hace.

Decíamos antes que además de Misiones, solamente Entre Ríos había terminado el primer trimestre con déficit. Pese a compartir el resultado, no hay otro punto de similitud entre ambas provincias en términos de ejecución presupuestaria. Si bien ambas provincias mostraron una caída de ingresos parecida (-23,1% Misiones y -23,5% Entre Ríos), el déficit entrerriano se dio aún con una fuerte caída del gasto de capital (-72%). Lo que impulsó mayormente el déficit de esa provincia fue la deuda pública, que explicó el 3,6% de los ingresos entrerrianos contra el 0,3% en Misiones. 

Esto vuelve a confirmar lo que se mencionó antes: el déficit misionero se dio por la decisión política del gobierno provincial de expandir la inversión para contrarrestar los impactos de la recesión. No hubo acá nada de deficiencia, de gasto política ni de “degenerados fiscales”. Hubo la decisión de aplacar efectos de recesión vía inversión pública. 

En esta misma línea se puede destacar otros aspectos. Si se analiza el gasto por finalidad y función, vemos que los Servicios de Seguridad cayeron en Misiones 38%, pero lo hizo en -49% la media regional del NEA. El gasto en Servicios Sociales, por su parte, se contrajo 17% en Misiones pero -31% en la región. Dentro de estos, en Salud fue -9% en Misiones pero -29% en NEA; en Promoción y Asistencia Social -1% en Misiones pero -45% en NEA; en Ciencia y Técnica -7% Misiones y -58% en NEA; en Vivienda y Urbanismo, Misiones incrementó en 92% pero la media del NEA fue de -28%, algo parecido a lo que se ve en Agua Potable y Alcantarillado: +68% la provincia y -31% la región. Por último, en lo referido a los Servicios Económicos, crecieron en Misiones 17% pero cayeron en el NEA 46%. 

Como conclusión, se puede afirmar efectivamente que Misiones se ajustó, pero no tanto como lo exige en paradigma libertario. Misiones no terminó con superávit no por ser ineficiente, sino por priorizar un camino que permita recuperarse de manera más rápida y sostenible. Misiones no le hizo caso a Milei, a diferencia de otras administraciones provinciales que cacarearon mucho pero no dudaron un segundo en aplicar, en sus distritos, un ajuste aún más fuerte que el nacional.  

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Diversificación, la clave del desarrollo de Misiones

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En la Argentina de las últimas décadas (y por qué no, de los últimos siglos) estamos tan mal acostumbrados a sobrellevar situaciones de crisis económicas que la discusión suele centrarse más bien en la recuperación y no en el desarrollo. Siempre hay slogan, banderas, pero no siempre existe análisis, estudio y acciones al respecto. Naturalmente, en un país como el nuestro tan rico en suelo y en capacidades, el camino hacia el desarrollo no es otro que con un fortalecimiento de la estructura productiva que es, a su vez, muy amplia. 

Esta diversidad de capacidades (o potencialidades) productivas, al no ser explotada en igual medida en todo el territorio nacional, produce una profunda desigualdad en la distribución de las actividades productivas y, por ende, una disparidad en la riqueza entre las distintas regiones y provincias argentinas, tal como lo dice un estudio de Fundar. 

Un país grande y tan completo desde el punto de vista de los recursos nacionales produce a su vez que las estructuras productivas sean distintas según donde nos paremos en el mapa. 

Resalta Fundar que en las provincias del sur hay un gran protagonismo de actividades extractivas (33% del PIB regional) básicamente porque en esa región las provincias son productoras de hidrocarburos sumado a un importante aporte en actividades mineras. Al mismo tiempo, el agro tiene una participación muy minoritaria en la Patagonia, algo que se da a la inversa en las provincias del norte (explica el 13% del PIB regional) que genera una fuerte especialización agropecuaria.  

Pero a la vez que el agro tiene fuerte peso en el norte, también lo tienen servicios tradicionales como el comercio, enseñanza y salud, algo que se vincula, según conclusiones de Fundar, con “la baja densidad empresarial del norte, que hace que el sector privado sea menos pujante”.

¿Qué se sabe de la estructura productiva de Misiones? Un interesante documento del Ministerio de Economía de la Nación brinda algunos detalles que guían a esta pregunta. Misiones participa, aproximadamente, el 1,4% del PIB del país y su estructura productiva se asienta fundamentalmente en la industrialización de productos primarios: aserraderos, la industria celulósica-papelera, la preparación de yerba mate, té, tabaco y cítricos. Además, es una de las provincias con mayor superficie forestal implantada, es la primera provincia productora de rollizos de bosque implantado, lidera la producción de pasta de papel y se ubica como segunda provincia productora de tableros de fibra

En yerba, es la principal productora con el 90% de la hoja verde del país, además de ser la primera productora de tabaco Burley del país (83%). En té, es la primera productora de brote verde (94%), cultivo netamente orientado al mercado externo. 

Queda claro, entonces, que las mayores virtudes productivas misioneras vienen de su tierra y son la principal fortaleza en términos de actividad, empleo y exportaciones de la provincia. Pero si bien es una condición necesaria para el desarrollo, no es suficiente. 

La diversificación de su estructura productiva será la clave central para alcanzar un proceso de desarrollo incluso más allá de las crisis, aun cuando éstas, naturalmente, paralizan o ralentizan el camino. Para esto, debemos mirar un poco más allá de la producción de bienes y también ver el peso de los servicios, en el marco de un mundo que cada vez demanda más capacidades e innovación.

Los datos vinculados a la composición del PBG provincial muestran que Misiones encara este proceso de diversificación sin perder de vista sus principales actividades e incorporando otras capacidades de producción de bienes y servicios. 

La actividad minera, por caso, pasó de representar el 0,2% al 0,3% del producto provincial entre 2012 y 2022. Parece un valor menor, pero se lo debe analizar con su particularidad. Ese incremento en el nivel de participación equivale a una suba del 21,8% en diez años, período en el cual esta actividad incrementó 19,5% el empleo en la provincia. 

El sector de Electricidad, Gas y Agua pasó de representar el 4,7% del producto misionero en 2012 al 6,3% en 2022, siendo esta una expansión del 53,6% medidos en pesos constantes y representado un aspecto fundamental principalmente por la demanda interna. Ese crecimiento permitió que el empleo en el sector crezca 18,9% en diez años. 

El sector turístico, tan importante para la provincia, creció 12,6% en Misiones en la última década cuando en el NEA cayó 6,2%. Esto generó un crecimiento del empleo del 24,2%. 

Situación similar se observa en el sector de Transporte y Comunicaciones que incrementó su producto en 23,3% y el empleo en 4%. 

Dentro de cada uno de los sectores existen derrames claves para el desarrollo provincial, tanto en aspectos de incremento productivo para satisfacer demanda externa como en la provisión de servicios demandados hacia adentro de sus propias fronteras. Esto, a la par que los siempre protagonistas sectores protagonistas, como la Industria, fortalecen su posición: crece 3% al medir su peso en el PBG y 6% en términos de empleo, permitiendo ser la provincia con el mayor producto industrial del NEA con el 47% del total regional. 

Así como Misiones es la provincia con el mayor volumen de empleo privado formal, la de mayor consumo medido en volumen de facturación en el comercio minorista y la de mayor volumen de exportación en la región, también tiene fuerte protagonismo en sectores de fundamental importancia para el presente y el futuro. Volviendo al caso minero, Misiones explica el 37% del producto regional; el 38% en el caso del turismo y el 38% también en electricidad, gas y agua.

A la par, otros sectores de fundamental importancia en términos de su impacto social también incrementaron notablemente su participación en la economía provincial: la Educación, por caso, pasó de explicar el 8,5% del producto en 2012 al 10,7% en 2022, período en el cual incrementó su empleo en un 66,6%. La salud otro tanto: de 4,2% al 5,3% del PBG y +27,4% de empleo.

A modo de conclusión, en la última década, aún con crisis en el medio, Misiones impulsó el robustecimiento de sus sectores productivos más relevantes en términos históricos a la par que diversificó su economía sumando sectores que generan bienes y otros que proveen servicios. Cuando hablamos de productividad no siempre debemos caer en la definición clásica que la entiende como la producción de bien de consumo, sino que hay que entenderla bajo parámetros mucho más abarcativos donde la producción no solo implica producir bienes o prestar servicios vinculados de manera directa a la economía sino también generar acciones que tiendan a potenciar capacidades locales. 

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Misiones resiste la crisis y sigue creando empleo

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Entre la salida de la pandemia y mediados del 2023, el empleo fue uno de los indicadores de mejor desempeño a nivel nacional y particularmente en Misiones, que logró fortalecer su posición de provincia con mayor empleo privado formal de la región y superar su propio récord histórico. En contraste, si bien Misiones ha mostrado tener fortalezas propias, no está exenta del escenario nacional y ello generó que sobre finales del año pasado e inicios de este 2024, el empleo muestre deterioros importantes. 

Pero tal como lo señalamos semanas atrás en este mismo espacio, Misiones comenzó a mostrar una recuperación temprana en este sentido, con alzas entre marzo y abril que no logran recuperar aún lo perdido en los meses previos, pero allana el camino para ello. Lógicamente, se debe alcanzar un proceso sostenible de subas mes/mes, aunque sea leve, para poder paulatinamente concretar la ansiada recuperación. 

Para esto, Misiones está altamente condicionada por el contexto nacional: los datos conocidos esta semana respecto a las caídas en la construcción y en la industria, por lo menos, limitan la capacidad de recuperación. 

Aún con ello, y si bien todavía esperamos los datos oficiales del SIPA que proporciona la Secretaría de Trabajo (que podrían ser publicados durante la semana que viene) para el período mayo, hay un indicador temprano que nos permite proyectar el escenario laboral. Se trata del registro de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) que cuenta con una base de datos de actualización mensual, que entre otras cosas releva la cantidad de trabajadores, de empleadores y las masas salariales cubiertas

Para realizar su registro, la SRT computa el empleo a las personas trabajadoras declaradas por la parte empleadora asegurada en las declaraciones juradas que presentan mensualmente a AFIP cuando se encuentran dentro del Sistema Único de Seguridad Social (SUSS) o en las declaraciones presentadas por las ART directamente a la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) para los casos que se encuentran fuera del SUSS. Se trata, insisto, de un registro alternativo al SIPA, pero que sirve de manera muy útil y válida para anticipar datos de este. 

El registro de la SRT también tiene en cuenta a trabajadores públicos o con otras modalidades además del registrado en el sector privado (como ser por ejemplo, trabajadores de servicio doméstico en hogares) con cobertura de riesgo, pero a los efectos de este análisis, realizaremos ajustes metodológicos para poder analizar particularmente el segmento privado formal.  

¿Qué nos muestra la SRT respecto al empleo en mayo de este año? Siguiendo estos registros, Misiones vuelve a mostrar un incremento de los puestos de trabajo en el sector privado formal. Respecto a abril, el empleo crece en 2,7% y estaría alcanzado así los 109 mil empleos, alejándose del piso visto en febrero (103,3 mil). Esa suba mensual (que en términos relativos es similar a la observada en marzo) permite la recuperación de casi 2.800 empleos en ese mes. 

Se trataría así de la tercera suba mensual para Misiones, luego de acumular cinco meses de bajas entre octubre 2023 y febrero 2024 y profundizaría de ese modo la recuperación de un indicador fundamental, aún en contextos donde el escenario económico global sigue presentando altísimos deterioros. Pese a registrar ese importante crecimiento, todavía no alcanza para que Misiones exhiba subas en la comparación interanual: está 1,8% por debajo de igual mes del 2023. 

Pero, aún con riesgo de ser insistente, acá lo fundamental es sostener un proceso de alzas mensuales para alcanzar la recuperación de manera sostenible, aunque sea lenta. 

Un dato no menor es que el análisis de estos datos muestra no solo una muy buena performance misionera en sí misma, sino que además sería la única provincia del NEA en exhibir subas mensuales en mayo. Formosa presenta baja del 1,5%; Chaco -0,3% y Corrientes -0,1%. En la comparación interanual, las cuatro provincias caen, aunque Misiones lo hace en menor medida: -1,8% vs. -7,2% de Chaco, -2,4% de Corrientes y -17,4% de Formosa. 

Hacia dentro de la economía misionera, el sector que más empujó al crecimiento del empleo en mayo fue, nuevamente, el de Agricultura, Ganadería y Silvicultura, que creció de manera fenomenal contra abril: +20,2%, explicando el 78% del total de los puestos de trabajo creados en el mes en la provincia. Otros sectores relevantes de la economía local también presentaron subas como los casos de Industria y Comercio (+0,7% en ambos casos) y entre los sectores con caídas se destacan los de Servicios artísticos, recreativos y culturales (-2,5%), Servicios de alojamiento y comidas (-3,1%) y Explotación de minas y canteras (-9,5%).

Si vemos la evolución interanual por sectores, unos pocos muestran desempeños positivos en mayo: el Agro con +17,2%, Actividad administrativas y apoyo a empresas con +4,3% y Enseñanza con +1,6% como los más destacados. Por el contrario, la Construcción aún muestra un alto descenso (-42,5%), el Comercio sigue -0,3% y la Industria -2,7%.

¿Que nos muestran los datos respecto a los empleadores? La SRT define a la Parte Empleadora como las personas, empresas u organismos identificados por su CUIT que suscribieron un contrato con una ART o están incluidos en la opción del autoseguro, y se encuentran cubiertos por el Sistema de la Ley sobre Riesgos del Trabajo (LRT). En mayo en Misiones los Empleadores crecieron 0,7% respecto a abril aunque están 3% debajo en la comparación interanual. Al igual que se observó para el caso del Empleo, también en el apartado de Empleadores Misiones mostró los mejores resultados en el NEA en la comparación mensual ya que tanto Chaco, Corrientes y Formosa cayeron (-0,6%, -0,7% y 0,6% respectivamente). 

Otro dato que podemos inferir de la SRT tiene que ver con el nivel salarial. Esa entidad proporciona información de la Masa salarial declarada entendida como los salarios declarados por la parte empleadora afiliada en concepto de remuneración bruta correspondiente a las personas trabajadoras aseguradas. Teniendo la información de la masa salarial y al cruzarla con cantidad de trabajadores, podemos estimar salarios promedio (aunque se aclara para este caso que son promedios simples y no ponderados). 

El salario promedio de esta población de trabajadores en mayo creció 4,7% real contra abril, aunque sigue por debajo en la comparación interanual (-12,7%). Si bien el dato de alza mensual es altamente positivo, en el NEA fue Misiones la del crecimiento más moderado. En Chaco creció 9%, Corrientes 9,4% y 7% en Formosa. Asimismo, en la comparación interanual Misiones muestra el descenso más fuerte en la región

Esto nos permite entonces verificar que el contexto actual muestra a Misiones recuperando con mayor fuerza el nivel de empleo, pero no logra aún poder acelerar en la recuperación salarial. En cierta forma, es un fenómeno similar al que vimos entre 2022 y 2023: empleo creciendo pero salario moviéndose a una velocidad muy baja producto de una aceleración inflacionaria. En este 2024, se desacelera la inflación pero estamos inmersos en una fuerte recesión, generando el mismo resultado: salarios deprimidos. 

En el sostenimiento de un proceso gradual de recuperación y crecimiento del empleo y de aceleración en la recuperación salarial estará la clave para que la economía local también repunte.

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El impacto de la crisis en los ingresos de las familias misioneras

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No quedan dudas, mirando con el diario del lunes, que el golpe más fuerte del escenario inflacionario y recesivo de la economía nacional estuvo principalmente en el primer trimestre. Aún sin la certeza de cuándo se comenzará a sentir una posible recuperación, los embates más profundos se dieron justamente en los tres primeros meses que combinaron inflación en doble dígito, parate de la actividad, freno brusco del consumo y pérdida de empleos en importante magnitud. Una vez cerrado el primer trimestre no existió una recuperación como tal, pero algunos indicadores mostraron algo más de moderación respecto al inicio de año.

Por ello, es relevante analizar el impacto que todo eso produjo en las familias, en este caso, de Posadas, a partir de los datos que brindó esta semana el INDEC, que abrió los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares. Si bien estos microdatos permiten analizar una amplia gama de variables, nos detendremos particularmente en lo referido a los ingresos individuales y de las familias para determinar no solamente su evolución global sino también los desempeños según los diferentes estratos sociales y sus impactos sobre los niveles de pobreza. 

El ingreso promedio total familiar en Posadas, de acuerdo con estos datos de la EPH INDEC, rondó los $522.367, aunque como todo promedio, tiene extremos bien marcados. Tomando este valor promedio total, se observa que registra un descenso del 19,8% real en el período, menor al promedio del NEA cuya caída superó el 22%

Sin embargo, como toda crisis económica en la Argentina, los más afectados son los sectores de menores ingresos, una situación vinculada a la informalidad laboral, desocupación y dependencia de contención monetaria a través de programas sociales. 

Si observamos la evolución de los ingresos de las familias de Posadas por deciles, se evidencia una caída generalizada pero con mayor impacto en los sectores más postergados. 

El ingreso total familiar comprende, como el nombre indica, a la totalidad de los ingresos que tuvo una familia sean de origen laboral como no laboral (pensiones, rentas, programas sociales, etc.). 

Ahora sí, retomando la línea anterior, viendo los extremos en Posadas, en el decil 1, que representa a la población con la condición socioeconómica más vulnerable, la caída de los ingresos totales familiares fue del 23,1%, mientras que en el decil 10, la de personas de mayores ingresos, el descenso fue “solo” del 13,8%. 

Los deciles 1 a 4 conforman lo que se conoce como el Estrato Bajo. En Posadas, los ingresos totales familiares del decil 1, sufrieron una caída del 23,1% real interanual al primer trimestre; los del decil 2, de 26,6%; los del decil 3, de 24,5% y los del decil 4, de 24,6%. 

De esta forma, el agrupado del Estrato Bajo exhibe una merma de ingresos totales familiares del 24,8% real en los primeros tres meses del año. 

Los deciles 5 y 6 conforman el Estrato Medio Bajo y sufrieron descensos similares: los del decil 5,23,5% y los de decil 6, 24,0%. En promedio, el Estrato Medio Bajo registró una baja de los ingresos totales familiares del 23,8%, es decir, levemente por debajo de la caída del Estrato Bajo. 

Por su parte, los deciles 7 y 8 son los denominados de Estrato Medio Alto y las bajas fueron algo más moderadas en el decil 7 (-21,1%) pero más fuertes en el decil 8 (-25,5%). Así, el Estrato Medio Alto registró una merma consolidada del 23,6%, levemente por debajo de los dos anteriores.

Finalmente, los deciles 9 y 10 son los que conforman el Estrato Alto y sufrieron caídas fuertes, pero muy menores a las de los anteriores. En el decil 9 la baja fue del -14,2% y en el decil 10 de -13,8%. Así, los ingresos familiares totales del Estrato Alto cayeron -14%, muy por debajo de los estratos previamente detallados. 

Estos datos confirman una situación que se observó históricamente en la Argentina: los sectores más acomodados resisten con mayor éxito los embates de una crisis profunda que mezcla recesión con inflación al tiempo que los sectores más vulnerables la sufren con más fuerza. De hecho, volviendo a lo detallado párrafos atrás, una buena parte de la baja inferior al 20% del ingreso total familiar de Posadas se explica por la disminución más moderada en los sectores más acomodados. 

En este marco, es fundamental identificar como los resultados antes detallados impactan en la estructura socioeconómica del aglomerado misionero. 

A partir del análisis de los microdatos de la EPH, se puede identificar que el 47% de las personas se catalogan como lo que comúnmente denominados “Clase Baja”, a partir justamente de la categorización de los ingresos. A su vez, el 28% entre en la categoría de Clase Media Baja; el 13% en Clase Media Alta y el 12% en Clase Alta. Si se compara esta estructura población respecto a la del primer trimestre del 2023, hay una clara y esperable desmejora: en aquel momento, las personas categorizadas como de ingresos bajos alcanzaban al 43% de la población; la media baja 23%, la media alta 18% y la alta 16%. 

Por ende, se observa un ensanchamiento de la población de bajos ingresos (de 43% a 47%); también de la media baja (de 23% al 28%) y un achicamiento de la media alta (18% a 13%) y de la alta (16% a 12%).

Ahora bien, no debe confundirse estrato o ingresos bajos con situación de pobreza, necesariamente, aunque vayan muy de la mano. Al ser una media de los ingresos totales familiares, afectan los extremos por un lado y, por otro, el tamaño de los hogares. No es lo mismo un hogar de clase media baja con ingresos cercanos a los $800 mil mensuales que tenga dos integrantes a uno con igual ingreso pero con cuatro o cinco integrantes. Los cálculos de costo de las canastas básicas contemplan, para su valoración, el tamaño del hogar, justamente para poder medir de manera efectiva si un hogar es o no pobre, en términos monetarios, aun pudiendo tener un ingreso similar. 

Pero así como no deben ser asimilados estrictamente, también dijimos que van de la mano. Los microdatos de la EPH permiten aproximarnos a una tasa de pobreza para el período. En este marco, INDEC mide pobreza e indigencia de manera semestral y no trimestral, entre otras cosas, para que no haya alteraciones de impactos de ingresos (por ejemplo, aguinaldo, que está presente en ambos semestres mientras que no lo estarían al medirlo por trimestre). Pero aun con eso se puede hacer una estimación, aclarando por supuesto estas particularidades.

Los microdatos de la EPH del primer trimestre 2024 nos permiten concluir que la tasa de pobreza en personas en el país estaría en torno al 55%, subiendo de manera muy importante respecto al cierre 2023, 41,7%, aunque ese dato es semestral. 

De acuerdo con cálculos propios, estimamos que en Posadas la pobreza se ubicaría en torno al 46%, poco menos de diez puntos por encima del registro del cierre del 2023. En el NEA, saltaría del 48,4% del 2023 al 59% según estimaciones propias. La diferencia en la evolución respecto al total país (cuyo salto sería de casi 15 puntos) se explica principalmente por la alta incidencia que tienen grandes centros urbanos sobre el total nacional (como el Gran Buenos Aires); en el NEA, por el fuerte peso de las tasas de pobreza del Gran Resistencia.

Posadas suele tener niveles de pobreza inferiores a los totales regional y nacional, como se observa sobre todo desde 2018 a la fecha. Según nuestras proyecciones, mantendría esa posición pero no evitaría dar un importante salto como ocurre en todo el país. El segundo trimestre podría moderar levemente el resultado final, aunque no consideramos que de manera demasiado significativa. En septiembre recién el INDEC dará a conocer los resultados para el primer semestre y allí podremos determinar con exactitud el impacto de la crisis actual sobre los hogares de la Argentina,

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¿Misiones ya tocó piso?

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En mayo, según los datos del INDEC, la actividad económica creció 1,3% mensual, la primera suba desde agosto pasado. Lejos de celebrar el dato, se podría más bien respirar algo de calma en un contexto recesivo muy profundo, pero sabiendo que la volatilidad propia nacional y las dudas sembradas sobre el programa económico de gobierno de las últimas semanas pueden volver a impactar sobre la actividad. En la agenda pública también se vieron volatilidades en términos de expectativas: primero se instaló la pregunta de hasta cuando la economía iba a caer, luego se comenzó a indagar sobre cómo sería la recuperación y bajo la forma de qué letra; después, la inquietud reinante era sobre si se tocó o no un piso. 

Es difícil hoy afirmar si el piso ya se tocó o no, principalmente cuando se analizan indicadores provinciales más que nacionales, ya que estos suelen tener mucha influencia de la zona núcleo del país sin que necesariamente repercutan hacia dentro del país. Federalismo fallido, podría decirse. 

Si bien todas las provincias sufren una coyuntura altamente complicada, hay impactos diferentes según variable analizada que surge de las particularidades propias de cada distrito. Esto se observa incluso en Misiones cuando mes a mes evaluamos el desempeño de diferentes indicadores de actividad, consumo, demanda agregada y demás.

Estos días se conoció que Misiones logró crecer, en términos mensuales, por segundo mes consecutivo en lo que respecto al empleo en la construcción. Ya en abril había crecido 3,9% y luego se incrementó 0,7% en mayo, sumando así 250 empleos recuperados en dos meses. Esta incipiente recuperación podría llevar a pensar que el piso de caída se terminó, pero si se lo analiza mes a mes y no año contra año. 

Veamos el proceso misionero en términos de empleo en la construcción. Tras sufrir fuertes embates por recesión y pandemia entre 2018 y 2020, el sector comenzó a recuperarse fuertemente en la provincia hasta alcanzar un pico de empleo en julio del 2022, superando los diez mil empleos. Luego, entre agosto de 2022 y septiembre de 2023, osciló entre los nueve mil y nueve mil quinientos en promedio, sosteniendo una relativa estabilidad. Es decir: recuperación en 2021, crecimiento en 2022, y estabilización en parte del 2023. Decimos en parte porque, en ese mismo año, comenzaron los problemas a partir del desgaste del programa económico de la gestión Fernández-Massa y la llegada de Milei. Esta combinación generó que Misiones pase de 9.900 empleos en mayo de 2023 a 6.500 en diciembre de ese mismo año. Más del 30% de los empleos se perdieron en apenas seis meses y el derrotero continuó hasta abril del 2024. 

Recuperar esos empleos perdidos llevará tiempo, sobre todo si se piensa en el contexto de recesión y más aún bajo el dogma libertario de no invertir en obra pública. Por ello, las ansiedades de la recuperación deben administrarse de modo tal de entender que la clave es seguir mejorando mes a mes, aunque sea leve. 

Por esto es que cobra relevancia el dato mencionado respecto al empleo en la construcción en Misiones: hay que comenzar (ya se hizo) y luego fortalecer (lo que debería seguir ahora) para que paulatinamente se pueda ir recuperando lo perdido. 

Tomando los volúmenes actuales de empleo en la construcción misionera, se necesita un crecimiento de casi el 60% para poder volver a los niveles promedio de la primera mitad del 2023, por lo que es casi seguro que seguiremos viendo fuertes caídas en las comparaciones interanuales pero la clave, insistimos, es ver la evolución mensual. Allí radicará la posible salida del pozo.

Igual situación se observa en el empleo registrado privado total de la provincia. Este indicador sufrió mermas mensuales entre octubre 2023 y febrero 2024, en línea con el total país, que llevaron el resultado interanual también a la baja. Pero se abrió un camino de optimismo entre marzo y abril con crecimientos, en un proceso similar al que se vio en la construcción: un mes de suba fuerte (en este caso, fue marzo con +2,7%) y otro de crecimiento leve (+0,1%) que colabora en el intento de sostener un proceso alcista, aunque el alza sea moderada. El desafío, en este punto, también es tratar de volver a los niveles del primer semestre del 2023: en aquel momento, había un promedio de 109 mil trabajadores registrados en la provincia; en los primeros cuatro meses del 2024, el promedio fue de 106 mil. 

¿Podría afirmarse que, en materia de empleo, Misiones ya tocó piso y comenzó a recuperar? Seguramente sea muy pronto para aseverar eso, pero el hecho de mostrar recuperación en dos meses consecutivos podría ilusionar a que sí se tocó piso, principalmente por el hecho de que son una minoría las provincias con esa característica. De hecho, la gran mayoría de distritos aún no logró crecer en materia de empleo desde diciembre a la fecha. 

Hasta acá lo relativo al empleo. ¿Qué pasa con el consumo? También esta semana vimos dos indicadores claves. En primer lugar, las ventas en supermercados (cabe aclarar, en los grandes) siguen su proceso de caída aunque se destaca que en mayo el descenso se moderó significativamente. De un -28% interanual promedio entre enero y abril pasó a -16% interanual en mayo y en junio podría moderarse un poco más la caída sobre todo por los impactos de aguinaldo y una estabilización en los precios de parte de la canasta básica. Ahora bien, más significativo aún, es que en términos mensuales las ventas en Misiones crecieron 20% real en mayo contra abril. Aquí naturalmente falta un dato clave sobre los que no se tienen números concretos: las ventas en pequeños comercios. Posiblemente una parte de la caída en grandes supermercados esté explicada por la migración del consumidor: no hacer grandes compras (mensuales o semanales) en esos establecimientos para pasar a comprar “para el día” en algún comercio de cercanía. 

El otro indicador vinculado al consumo tiene que ver con los combustibles, aunque aquí nos encontramos con un factor externo muy importante: la frontera. Las caídas interanuales son fuertes ya desde enero, justamente tras la devaluación que realizó el gobierno de Milei, que quitó atractivo en términos de precios (sumado a los aumentos) a los compradores del otro lado de la frontera. Si a eso le sumamos un problema estructural, vinculado al hecho de que el combustible del país es uno (sino el más) caro del país, la presión sobre la comercialización es fuerte. Aun con eso, se destaca un hecho: en la comparación mensual, este indicador creció tanto en mayo como en junio. Fueron subas leves, pero importantes para frenar el goteo. Volvemos a la misma situación: no se trata de querer ya mismo que volvamos a los niveles de, por lo menos, el 2023, ya que eso en este contexto es casi imposible de lograr de un mes al otro; lo verdaderamente relevante para pensar en un proceso de recuperación paulatina es mejorar estos indicadores mes a mes. 

Es difícil pensar que ya se tocó un piso, pero Misiones está mostrando leves intentos de recuperaciones que no se ven en la mayor parte del resto de las provincias. Profundizar y consolidar ese proceso será la clave para el mediano plazo.

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