Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

Volvió a retroceder el empleo en la construcción de Misiones, aunque el salario sigue al alza

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En Misiones, el sector de la construcción mostró desempeños mixtos durante el mes de mayo. En lo que respecta al empleo, la provincia registró 5.233 puestos de trabajo en el sector, lo que representó una caída del 1,1% respecto al mes anterior, equivalente a la pérdida de unos 56 empleos en relación con abril. De esta manera, se interrumpió una racha de tres meses consecutivos de crecimiento (+6,4% en febrero, +2,5% en marzo y +1,7% en abril).

A su vez, la comparación interanual continúa en terreno negativo, con una disminución del 8,2%, lo que equivale a 469 empleos menos. Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, el sector acumula una caída del 32,7% en la cantidad de empleos en la provincia, lo que implica la pérdida de 2.540 puestos de trabajo.

En cuanto a la dinámica salarial, se mantiene una tendencia alcista: en mayo, el salario promedio en el sector alcanzó los $872.856, con incrementos en términos reales tanto en la comparación interanual (+7,3%) como respecto al mes anterior (+2,1%). Además, esta recuperación se consolida al observarse un aumento del 5,8% en el salario real en relación con noviembre de 2023, el mes previo al cambio de gobierno.

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Entre el rebote y la meseta: señales mixtas en la economía de Misiones

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Hacia fines de 2024, con la actividad económica creciendo al 2% trimestral y un fuerte rebote del 6,6% frente al cierre de 2023, sumado a los pronósticos del propio gobierno nacional y de entidades privadas que auguraban un crecimiento del 5% al 6% del PIB, se esperaba un 2025 con un repunte significativo. Ese optimismo no solo se apoyaba en una baja base comparativa, producto de un 2024 débil, sino también -y fundamentalmente- en un proceso genuino de recomposición económica, que a su vez permitía proyectar una mejora en otras variables, como el mercado de trabajo y los salarios, casi como un efecto derrame.

En esa línea, también desde las provincias, se trazó un 2025 con expectativas positivas. Bajo el supuesto de que la recuperación de la actividad redundaría en mayores niveles de recaudación y, por ende, en una mayor distribución de recursos, se contemplaba la posibilidad de expandir el gasto público sin comprometer las finanzas fiscales. En definitiva, se esperaba un año de crecimiento significativo. Sin embargo, cada vez son más las señales que indican que, lejos de consolidarse, la economía podría estar entrando en una etapa de estancamiento.

Días atrás, se conoció el dato del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC correspondiente a mayo, que arrojó señales de enfriamiento. Si bien la comparación interanual aún muestra alzas (+5,0%), estas se desaceleran respecto al 8,0% del mes anterior. Además, se registró una caída mensual del 0,1%, y el trimestre móvil cerró con la misma baja, cuando el anterior había mostrado un alza cercana al 1%. Con este resultado, el nivel de actividad retrocedió a los valores de febrero. Así, la economía comienza a delinear una tendencia descendente que preocupa y podría marcar el agotamiento del rebote post-crisis.

Esto ya había sido advertido por los gobernadores, al señalar que la recaudación tributaria (y por ende, la coparticipación) no avanzaba al ritmo estimado. Ahora, esa percepción se confirma con la evolución de la actividad. Las proyecciones para junio van en la misma dirección y los primeros datos del mes ratifican la preocupación. No se trata aún de una recesión -más bien, de un estancamiento-, pero sí de una desaceleración respecto del crecimiento esperado a comienzos de año. Incluso el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), compilado por el BCRA, ya reflejaba este cambio en junio, al recortar la previsión de crecimiento del PIB de 5,2% a 5,0%.

En este contexto, resulta pertinente volver a analizar los principales indicadores de actividad de la provincia de Misiones para evaluar si transita la misma trayectoria. Siete meses atrás, en una nota de Economis, hablábamos del “Semáforo de Actividad“, que comenzaba a mostrar luces verdes intensas en línea con la recuperación nacional. Veamos ahora cómo se actualiza ese monitor provincial.

Se presentan cuatro ejes de análisis por indicador: variación interanual, variación mensual, variación del último trimestre móvil y variación respecto a noviembre de 2023 (previo a la asunción de Milei). Para los tres últimos, se utilizan datos desestacionalizados, lo que permite comparaciones entre meses no equivalentes.

Los primeros seis indicadores corresponden al consumo, diferenciando entre bienes no durables (supermercados, combustibles) y durables (patentamientos). En el caso de las ventas en supermercados, mayo registró una caída del 2% interanual en términos reales (tras tres meses consecutivos de suba), sin variación mensual desestacionalizada (0,0%) y una baja trimestral del 0,2%, explicada por la caída de abril. Así, se dejó atrás el buen desempeño de diciembre a febrero. La cifra más preocupante es la caída del 22,6% respecto a noviembre de 2023. En resumen, el repunte observado entre diciembre y marzo se interrumpió en abril, en línea con la dinámica nacional, aunque con diferente intensidad.

Respecto al consumo de combustibles, predominan los indicadores negativos tras una breve recuperación a comienzos de año. En junio, las ventas de gasoil cayeron -7,7% interanual, -9,1% mensual, -3,0% en el trimestre móvil y -29,3% respecto a noviembre. Las ventas de nafta mostraron -2,3% interanual, -6,0% mensual, -3,2% trimestral y -23,8% respecto a la era pre Milei. Estos datos contrastan con los meses previos, cuando entre enero y mayo las ventas crecieron en 4 de los 5 meses analizados. Se trata, sin dudas, de un deterioro claro en este rubro.

Muy distinto es el caso de los patentamientos. Tal como se ha venido señalando, el consumo se mueve a “dos velocidades”, con esenciales en baja y durables en alza. En Misiones, los autos (según la clasificación del INDEC, que excluye pick ups) crecieron 74,0% interanual, las motos +22,2% y los patentamientos totales +30,6%. En todos los casos, los niveles actuales superan ampliamente a los previos a la asunción de Milei: +44,4% en autos, +43,1% en motos y +36,3% en el total. La expansión del crédito y la reducción de la brecha cambiaria explican gran parte de esta tendencia. Sin embargo, hay señales de alerta: en junio, la variación mensual fue negativa en los tres rubros, y el trimestre móvil también cayó en motos (-1,7%) y en el total (-1,1%), aunque los autos crecieron +1,7%. Aún no es un panorama adverso, pero conviene estar atentos a los posibles límites del mercado automotor.

Los indicadores séptimo, octavo y noveno se vinculan con el mercado laboral y los salarios. En cuanto al empleo registrado privado, el último dato (abril) muestra una baja interanual del -2,6%, aunque con mejora mensual desestacionalizada del +0,7%. Aun así, el trimestre móvil marca -0,2% y se encuentra -5,4% respecto a noviembre de 2023. Se trata de un indicador que aún no logra retomar una senda de recuperación sostenida.

En contraste, el salario formal en el sector privado creció 20,8% real interanual en marzo (apoyado en la baja base de comparación de ese mes en 2024). Sin embargo, mostró una caída mensual del -0,6%, aunque el trimestre móvil cerró con una leve suba del +0,1%. Un dato relevante es que el salario real en marzo estaba 3,1% por encima del nivel de noviembre. Pero hay dos advertencias: primero, a nivel nacional el salario comenzó a deteriorarse a partir de abril, con lo cual en la provincia podría replicarse esta dinámica; segundo, debe distinguirse entre salario real y “ingreso disponible”, ya que el aumento en tarifas y servicios recorta el poder de compra efectivo.

El noveno indicador es la cantidad de empleadores en la provincia. Aunque con altibajos, el signo predominante es negativo. El dato de abril muestra una caída interanual del -4,4%, una leve suba mensual del +0,5%, una variación trimestral de -0,1% y un descenso del -6,8% frente a noviembre. Esto refleja la dificultad no solo para generar empleo, sino también para sostener estructuras productivas.

En el plano fiscal, la recaudación de Ingresos Brutos (último dato disponible en marzo) muestra una caída real interanual del -11,4%, del -11,8% mensual y del -3,8% en el trimestre móvil. Este desempeño se explica por un enero muy positivo, un febrero regular y un marzo con fuerte caída. Además, se encuentra 24 puntos por debajo del nivel de noviembre, lo que muestra el amplio margen de recuperación necesario para sostener las finanzas provinciales en un contexto de menor asistencia nacional.

En cuanto al consumo energético, la demanda de electricidad creció 21,6% interanual en junio y 4,2% mensual, aunque el trimestre móvil cayó -7,3%. No obstante, se mantiene 4,3% por encima de noviembre de 2023.

En términos de producción, la yerba mate con destino al mercado interno creció 7% interanual en junio, aunque cayó -1,6% mensual desestacionalizada. El trimestre móvil sube 1,5%, pero aún se encuentra casi 18% por debajo de los niveles previos al cambio de gobierno. En contraste, la yerba para exportación muestra fuertes incrementos: +53,6% interanual, +13,4% mensual, +11,4% trimestral y +99,3% respecto a noviembre.

Las exportaciones también muestran una dinámica favorable: en junio, crecieron 2,4% interanual en dólares y 11,9% en cantidades, aunque con caídas mensuales del -2,2% y -3,3%. En el trimestre móvil, suben en valor (+8,5%) pero bajan levemente en volumen (-0,1%), reflejo de un cambio en los precios internacionales. Frente a noviembre, se ubican +95,1% y +57,3%.

En turismo, el impacto negativo provino de la pérdida de poder adquisitivo para el turismo interno y del encarecimiento en dólares para el turismo receptivo. En mayo, la cantidad de viajeros (según datos de INDEC para Posadas e Iguazú) creció 23,6% interanual, pero cayó -1,4% mensual, -5,4% en el trimestre y se ubicó -4,1% respecto a noviembre.

Por último, al primer trimestre del año, los depósitos en términos reales crecieron 12,1% interanual pero cayeron -5,4% trimestral y se ubicaron 15,5% por debajo del último trimestre de 2023. Los préstamos al sector privado, en cambio, crecieron 108,0% real interanual, 12% en el trimestre y están 53,7% por encima del nivel de fines del año pasado.

En definitiva, el Semáforo de Actividad de Misiones refleja un escenario mixto, donde conviven indicadores aún dinámicos (como patentamientos, exportaciones o crédito al sector privado) con otros que evidencian signos claros de agotamiento o retroceso (como el consumo masivo, los combustibles y el empleo). Esta heterogeneidad confirma que, al igual que en el plano nacional, la economía misionera atraviesa una etapa de estancamiento tras el rebote inicial, con crecientes dificultades para sostener la velocidad de recuperación proyectada al comenzar el año.

De cara a los próximos meses, el comportamiento de variables clave como el ingreso disponible, el empleo y la evolución de los recursos fiscales serán determinantes para marcar el rumbo. Si bien aún no puede hablarse de una nueva recesión, el riesgo de quedar atrapados en una meseta de bajo crecimiento -sin impulso externo claro y con consumo interno debilitado- es cada vez más palpable. Misiones, como el país, enfrenta el desafío de no solo sostener lo recuperado, sino también de encontrar nuevos motores que dinamicen su economía en un contexto aún muy volátil.

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Misiones tiene la deuda pública más baja en 24 años y una de las más sanas del país

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A nivel consolidado, el stock de deuda de las provincias ascendía a 23 billones de pesos al primer trimestre de 2025, lo que representa una baja del 27%. Esta reducción se explica, en gran parte, por el atraso cambiario, que impide que los pasivos en dólares crezcan significativamente, y también por los convenios de cancelación de deuda recíproca que varias provincias –entre ellas, Misiones– firmaron con la Nación. El resultado general es positivo, aunque con fuertes diferencias entre distritos.

En ese escenario, Misiones volvió a destacarse por varios factores clave: bajo nivel nominal de deuda, caída en términos reales, escasa proporción respecto de sus ingresos, mínimo peso de los intereses en el gasto total, reducido volumen per cápita y bajísima exposición al dólar.

El stock de deuda de Misiones al primer trimestre de 2025 fue de $85.857 millones, lo que representa una caída real interanual del 5,2%. Esta disminución es menor que la registrada a nivel consolidado, pero tiene una explicación: en el primer trimestre de 2024, la provincia ya había tenido una reducción significativa de su deuda (-36,4%), mientras que el total de provincias, en ese entonces, la había incrementado en 2,2%. Es decir, Misiones sigue bajando sus niveles de endeudamiento partiendo de un piso ya muy bajo, lo cual es altamente positivo.

En términos históricos, la mejora es contundente. Si se observa la serie completa de primeros trimestres desde que hay registros (2001), y se ajusta a precios constantes de marzo de 2025, el volumen de deuda actual es el más bajo de toda la serie. La provincia registra así el menor nivel de deuda pública en al menos los últimos 24 años. En comparación con 2021, la caída es del 90%, y frente al pico de 2002, del 94%. Para el total de provincias, esa misma comparación muestra una reducción del 50,6%, lo que deja en evidencia el desempeño muy superior de Misiones respecto al promedio nacional.

La posición de la provincia también se fortalece al observar la relación entre deuda e ingresos. El stock total de deuda de Misiones representa apenas el 12,1% de sus ingresos, cuando el promedio nacional es del 82,7%. Esto coloca a Misiones como la quinta provincia con menor ratio deuda/ingresos del país. El contraste con el pasado es rotundo: en el primer trimestre de 2001, la deuda provincial equivalía al 549% de los ingresos. Desde entonces, comenzó un proceso de saneamiento que se profundizó desde 2021, cuando ese ratio cayó por debajo del 30%, hasta llegar a poco más del 10% en 2025.

Otro indicador clave es el peso de los intereses de deuda en el gasto público. En 2005, representaban el 3,1% del gasto total; para 2025, ese porcentaje cayó al 0,1%. Es decir, por cada cien pesos que gasta la provincia, solo diez centavos se destinan al pago de intereses. También en este aspecto, Misiones se posiciona como la quinta provincia con menor carga de intereses sobre su presupuesto.

La deuda per cápita es otro dato elocuente. Misiones adeuda $67.135 por habitante, frente a un promedio nacional de $504.879. Esta diferencia la ubica como la séptima provincia con menor deuda per cápita, muy por debajo, por ejemplo, de Chaco, donde asciende a $328.446 por persona.

Finalmente, la exposición en moneda extranjera –uno de los principales problemas que enfrentan otras jurisdicciones– es también mínima en el caso misionero. Solo el 10,2% del stock de deuda está denominado en dólares, la proporción más baja del NEA y la quinta más baja del país. Además, esos pasivos se pagan en pesos, al tratarse de préstamos con organismos internacionales. De esta manera, Misiones no solo tiene escasa exposición a saltos devaluatorios, sino que evita la necesidad de adquirir dólares para cancelar vencimientos, un problema común en los años 2022 y 2023.

En resumen, la deuda pública de Misiones no solo es baja en términos absolutos y relativos, sino que además está en descenso, bien administrada y con escasos riesgos cambiarios, lo que consolida a la provincia entre las de mayor solidez fiscal del país.

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Baja deuda, fuerte superávit y récord de exportaciones, el presente de Misiones

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Termina una semana colmada de datos económicos provinciales, en la que Misiones fue gran protagonista. Uno de los temas que más revuelo generó en la agenda nacional fue el comportamiento fiscal de los gobiernos subnacionales y su situación en relación con la deuda pública. Al mismo tiempo, el INDEC dio a conocer el volumen de exportaciones provinciales, que también dejó mucho para analizar.

Comencemos por una cuestión central: la deuda pública. A nivel consolidado, el stock de deuda pública de las provincias ascendió a 23 billones de pesos al primer trimestre del año, lo que representa una baja del 27%. Esta reducción se explica, en gran medida, por el atraso cambiario, que impide que los pasivos en dólares crezcan significativamente, pero también por los convenios de cancelación de deuda recíproca que varias provincias -entre ellas, Misiones- firmaron con la Nación. En términos generales, el resultado es positivo, aunque con importantes diferencias entre distritos. En ese marco, Misiones volvió a destacarse por varias razones: bajo nivel nominal de deuda, caída en términos reales, escasa proporción respecto de sus ingresos, bajo peso de los intereses en el gasto total, reducido volumen per cápita y mínima exposición al dólar. Veamos cada uno de estos puntos.

El stock de deuda de Misiones al primer trimestre de 2025 fue de $85.857 millones, lo que representa una caída real interanual del 5,2%. ¿Por qué cae menos que el consolidado provincial? Básicamente porque en el primer trimestre de 2024 Misiones ya había registrado una importante reducción (-36,4% en ese momento), mientras que el total de provincias había incrementado su deuda en 2,2%. Por lo tanto, Misiones continúa bajando sus niveles de endeudamiento partiendo de un piso ya muy bajo, lo cual es altamente positivo.

En términos históricos, la disminución es notable: si se observa la serie completa de primeros trimestres desde que hay registros (2001), y se ajusta a precios constantes de marzo de 2025, el volumen de deuda actual es el más bajo de toda la serie. Es decir, la provincia tiene el menor nivel de deuda pública en al menos los últimos 24 años. Y no solo eso: la reducción ha sido drástica. En comparación con 2021, la deuda se redujo un 90%; frente a 2002 -el pico máximo-, la caída alcanza el 94%. En el conjunto de provincias, esa misma comparación muestra una reducción del 50,6%, por lo que Misiones presenta un desempeño muy superior al promedio.

Ya vimos la evolución en términos monetarios y reales. Ahora, veamos cómo se posiciona en relación con sus ingresos. El stock total de deuda de Misiones representa apenas el 12,1% de sus ingresos en el período, cuando el promedio nacional es del 82,7%. Misiones se ubica así como la quinta provincia con menor ratio deuda/ingresos del país. Y esta variable también muestra una evolución histórica muy favorable: en el primer trimestre de 2001, la deuda provincial equivalía al 549% de los ingresos; comenzó entonces un proceso de reducción que se consolidó desde 2021, cuando ese ratio cayó por debajo del 30%, y en 2025 apenas supera el 10%.

En la misma línea, se puede observar cuánto destina Misiones al pago de intereses de deuda. En 2005, representaban el 3,1% del gasto total; para 2025, ese porcentaje cayó al 0,1%. Es decir, por cada cien pesos que gasta la provincia, solo diez centavos se destinan al pago de intereses. Misiones se posiciona así como la quinta provincia con menor carga de intereses sobre su gasto total.

¿Qué sucede con la deuda per cápita? El pasivo provincial equivale a unos $67.135 por habitante, frente a un promedio nacional de $504.879. Esta cifra coloca a Misiones como la séptima provincia con menor deuda per cápita, muy por debajo, por ejemplo, de Chaco, donde asciende a $328.446 por persona.

El último punto vinculado a la deuda se refiere a su exposición a moneda extranjera, un factor que ha generado serias dificultades en otras provincias con altos niveles de endeudamiento en dólares. Misiones, en cambio, apenas tiene el 10,2% de su stock en moneda extranjera, lo que representa la quinta proporción más baja del país y la menor del NEA. Además, esos pasivos en dólares se pagan en pesos, ya que corresponden a préstamos con organismos internacionales. Por lo tanto, la provincia no solo está poco expuesta a saltos devaluatorios, sino que además evita el problema -muy frecuente entre 2022 y 2023- de tener que adquirir dólares para cancelar sus vencimientos.

Por otro lado, y como fue ampliamente difundido en los últimos días, Misiones exhibió un desempeño fiscal notable: cerró el primer trimestre de 2025 con un superávit primario de $81.605 millones y un superávit financiero de $80.611 millones. Estos fueron los mejores resultados del NEA, tanto en valores absolutos como en proporción a sus ingresos: representaron el 9,8% y 9,7%, respectivamente. Esta situación es fruto de una política fiscal prudente, orientada a preservar la sostenibilidad de las cuentas públicas sin desatender áreas sensibles para la sociedad.

Algunas comparaciones lo ilustran con claridad. El gasto total de Misiones creció un 14,9% real interanual, mientras que en Corrientes lo hizo un 39,5%.

Sin embargo, el gasto salarial aumentó en Misiones un 40,2% y en Corrientes solo un 34%. Asimismo, las erogaciones en prestaciones de la seguridad social crecieron un 46,7% en Misiones, frente al 36% de Corrientes. Estos datos muestran que la provincia priorizó el gasto en áreas clave, en contraste con la alta imprudencia fiscal de Corrientes, donde el fuerte aumento del gasto -explicado en gran parte por un “Plan Platita” preelectoral- la llevó a tener el mayor déficit entre todas las provincias del país.

En resumen: dos provincias vecinas. Una con superávit, salarios y prestaciones en alza; la otra, con déficit y gasto político desbordado. Un contraste elocuente.

Finalmente, el otro eje central de la semana fueron las exportaciones provinciales. Durante el primer semestre de 2025, Misiones registró ventas al exterior por USD 261,3 millones, un récord histórico. Al observar los datos para primeros semestres desde 2002 -inicio de la serie-, este volumen es el más alto de todos, superando en un 6% al anterior máximo (2011) y en un 11% al año pasado. De este modo, Misiones reafirma su liderazgo exportador en el NEA. Además, las cantidades exportadas crecieron un 12% interanual en toneladas.

Pero lo que distingue a Misiones no es solo el volumen exportado, sino el valor agregado. El precio promedio por tonelada fue de USD 771, el más alto —por amplio margen— del NEA, donde el promedio general fue de USD 492. Corrientes, por ejemplo, tuvo un precio promedio de USD 549 por tonelada, 28% menos que el misionero. Incluso supera la media nacional, que fue de USD 580. Este diferencial se explica, sobre todo, por su perfil productivo: el 76% de sus exportaciones son manufacturas de origen agropecuario e industrial, frente a un promedio del 48% en el NEA.

En síntesis, Misiones atraviesa un presente económico sólido, con una deuda pública históricamente baja, cuentas fiscales superavitarias y exportaciones en niveles récord. La provincia consolida así un modelo de gestión con equilibrio financiero, bajo endeudamiento y un perfil productivo orientado al valor agregado, que la distingue con claridad en el escenario regional y nacional.

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Desmintiendo al Presidente

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“La recaudación a los gobernadores les viene creciendo entre el 7% y 8% en términos reales. Es decir, están recibiendo un montón de recursos y partieron de una situación de equilibrio. No es que les estén faltando recursos. No corresponde (que les dé los recursos que piden los gobernadores). Si partieron de una situación de equilibrio, además la recaudación está creciendo entre el 8% y el 10% en términos reales. Quieren destruir al gobierno nacional. Todos”. 

Esas palabras, que se hicieron virales estos días, salieron de la boca del presidente Javier Milei en referencia a los gobernadores, en la antesala de la votación del Senado que le dio media sanción a los proyectos de redistribución de recursos nacionales presentados por las provincias. 

Posiblemente haya alguien que, por no seguir el estado de las finanzas provinciales, crea que es verdad. Posiblemente también haya personas a quien no le interese conocer el dato: si lo dijo el Presidente, debe ser así. Pero corregir a Milei (oportunidad desperdiciada por el periodista con quien hablaba el Presidente) es muy fácil. Basta con mirar los datos. Veamos. 

Empecemos por la recaudación tributaria global del Estado nacional: en el primer semestre creció 1,3%, un alza muy leve respecto a las expectativas y a su vez muy apoyada en algunos pocos elementos. Ahora bien, eso no impacta de manera directa en las provincias, ya que no todos los impuestos son coparticipables. Ahí es donde Milei, en la entrevista, dice que si “se ajusta por los impuestos que se reparten con provincias, están recibiendo entre 8% y 10% más” afirmando además que una parte de la suba corresponde a IVA. Sin embargo, IVA crece solo 1,9%, Ganancias por su parte cae 4,8%; los impuestos internos -1,8% y los Otros Coparticipados bajan 18,4%

Es cierto que hay otros tributos con crecimiento más fuertes, como Combustibles (84,2%) y Bienes Personales (70%), pero son una parte muy minoritaria del reparto en relación con los otros. 

Entonces, ya a primera vista, la recaudación a los gobernados no crece en esa magnitud. Pero además, el Presidente parte de un error conceptual: mira recaudación tributaria cuando debe ver distribución por régimen vigente que, si bien van de la mano, no necesariamente van en línea. Veamos entonces, vía coparticipación y otros recursos automáticos, los fondos a provincias crecen entre 8% y 10%. 

Es cierto que en el primer trimestre del año los envíos por coparticipación crecieron en doble dígito (entre 10% y 17%) pero entre mayo y junio mostraron caídas significativas. El semestre acumulado muestra bajas del 1% en coparticipación, lejos del cálculo del Presidente. Las transferencias automáticas totales, en cambio, crecen al 4% por el impulso de leyes especiales y compensaciones de consenso fiscal. Pero eso no es suficiente para calmar las preocupaciones provinciales ni para pensar que las provincias están holgadas. Hagamos una mirada más amplia. Así como la coparticipación cae 1% vs. 2024, lo hace con más fuerza respecto a años previos: -10% respecto a 2023 y 2022 y -2% vs. 2021. A su vez, las transferencias automáticas totales caen 9% vs. 2023, -11% contra 2022 y -4% respecto a 2021. 

En otras palabras: el valor real de los fondos que recibieron las provincias es menor al de los años previos, situación que equivale a decir que tienen menor capacidad adquisitiva para su gestión presupuestaria. Pero pongamos esto en números: por coparticipación, el conjunto de provincias perdió $ 223.628 millones en este 2025 respecto al 2024; pero si comparamos con el primer semestre 2023, la pérdida es de casi 3 billones de pesos. No millones, Billones. Este problema se verifica en todos los distritos subnacionales. 

¿Qué vemos en Misiones? Perdió siete mil millones de pesos contra 2024 y 91.600 millones contra 2023. Estas cifras solamente contemplan los primeros semestres, pero veamos específicamente que pasó en la era Milei. 

Entre diciembre de 2023 y junio de 2024, el consolidado de provincias y CABA perdieron por coparticipación federal 6,6 billones. Misiones, en ese marco, perdió casi 211 mil millones, es decir, casi un mes y medio promedio de coparticipación

Pero quedarnos en la coparticipación solamente sería mirar la mitad del problema: la otra parte, quizás menos voluminoso pero muy importante igualmente, es el recorte de las transferencias no automáticas. Por este concepto, el consolidado de provincias y CABA perdió en la era Milei $ 4,9 billones, mientras que Misiones perdió $ 191 mil millones

Hagamos el saldo global de envíos nacionales (automáticas + no automáticas): los subnacionales perdieron $ 11,4 billones; Misiones perdió casi $ 395 mil millones

La pérdida global para el consolidado de provincias equivale al 1,5% del PBI. ¿A cuánto equivale el pedido de los gobernadores en el Senado? A 0,36% del PIB. Aún así, el gobierno está en contra de esas propuestas. 

Por otro lado, el Presidente siguió hablando contra las provincias diciendo que, como quieren “destruir al gobierno nacional”, suben impuestos. Si bien es cierto que hubo casos puntuales de suba en algunas provincias, el propio ministerio de Economía de la Nación desmiente al presidente: en 2023, la Presión Tributaria Nacional, como porcentaje del PBI, era del 22,8% y creció al 23,0% en 2024; en cambio, la Presión Tributaria Provincial pasó del 5,1% en 2023 al 4,8% en 2024. Es decir, la presión tributaria creció en la Nación pero cayó en las provincias. Milei, entonces, miente o ignora. 

Otro argumento en contra de Milei y a favor de las provincias, es el peso del ajuste. Desde el Gobierno nacional niegan el recorte del gasto público que hicieron las provincias e instan al mismo, pero olvidan (o ignoran) el fuerte recorte realizado en 2024: el consolidado de provincias aplicó un ajuste del gasto por $ 15 billones, equivalente al 2,2% del PBI

Resumamos brevemente: las provincias perdieron recursos de origen nacional por el 1,5% del PIB en la era Milei, y ajustaron el gasto en 2,2% del producto. Es decir, no solo recortaron gastos por caída de ingresos, sino que hicieron ajustes extra. Además, disminuyeron su presión tributaria. Entonces, el conflicto del gobierno nacional no es por dogmas de política económica, es simplemente político e incluso es hasta filosófico: es desconocer el rol central político, económico, institucional, normativo y constituyente de las provincias, simple y llanamente. 

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