Carlos Andrés Ortiz

Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

Gruesos e inaceptables errores en los enfoques del General

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Es bien sabido que desde hace siete décadas, se inculcan groseros enfoques distorsionados o directamente falsos, como si fueran verdades absolutas, en los institutos de formación de militares y fuerzas de seguridad de Argentina; a la vez que se notan gruesas falencias formativas, en temas básicos como Geopolítica, Historia y Economía, suponiendo reemplazar esas falencias con burdos prejuicios; todo lo cual forma un combo muy negativo, el cual solo abona a perpetuar nuestro subdesarrollo y a la aplicación meramente declamativa del elemental concepto de soberanía. 

Peor aún, el concepto básico de Soberanía Nacional, fue reemplazado por la aceptación lisa y llana de la prioridad absoluta de “defensa del sistema” por sobre los Intereses Nacionales Argentinos, con lo cual no pocos uniformados expresan subordinación total, al “gran baluarte de occidente” (léase EEUU y la UE)…¡y algunos fervorosos opinantes lo dicen públicamente! 

Una de las tantas falsedades institucionalizadas como pretendidas “verdades absolutas e indiscutibles”, es la afirmación de la supuesta “grandeza nacional de la Argentina del Centenario”, concepto que involucra la exaltación de la llamada generación del ’80 (del siglo XIX). Y con ello, el endiosamiento del liberalismo económico, el mismo que tantos daños nos hizo. 

Esa muy gruesa falsedad histórica y económica, es muy aplaudida por sectores político – económicos ultra conservadores (o más bien directamente reaccionarios), como la Sociedad Rural Argentina (SRA), cuya miope visión de supuesta grandeza se agota en la promoción a ultranza de la economía agro ganadera; y su visión global apenas excede los límites de sus estancias y entes vinculados. Ese sector patronal, añora las legislaciones laborales vigentes antes del peronismo, las que institucionalizaban el poder omnímodo de la patronal y la sumisión casi feudal de la peonada y los asalariados en general. 

Si bien no siempre lo dicen abiertamente, es sabido que la oligarquía mega terrateniente de la Pampa Húmeda, nucleada en la SRA, en los hechos se opone a todo desarrollo industrial y a casi todo el desarrollo tecnológico nacional, con escasas excepciones respecto a tecnologías de directas aplicaciones en agricultura y ganadería.     Entre muchos hechos probatorios de esas afirmaciones, cabe recordar que en pleno proceso de industrialización del desarrollismo, la SRA invitó a disertar a Felipe de Edimburgo (príncipe consorte de la por entonces reina Isabel II), quien se tomó el atrevimiento de recomendar a Argentina no dilapidar esfuerzos en la industria, para priorizar excluyentemente a “lo que sabemos hacer con mayor eficiencia” (conceptual, no textual)…o sea encerrarnos en la economía primaria, lo opuesto a lo hecho por el Reino Unido y todas las naciones que se volcaron al desarrollo. 

 Aberrantes ideas, muy aplaudidas por la oligarquía campera de la SRA.  

También deben recordarse los aplausos en la SRA al usurpador Videla, el que respaldó el desguace industrial y la sumisión al apátrida neoliberalismo, que Martínez De Hoz perpetró a la sombra de las bayonetas proceseras, que anularon toda posible oposición a tan negativas acciones. 

Algunos años después, Alfonsín fue abucheado en el mismo ámbito, marcando esos contrastes la postura socio política de la oligarquía campera. ¡Y esos enfoques retrógrados y anacrónicos, se inculcan a los uniformados como la supuesta base necesaria para la declamada grandeza nacional! 

 Tampoco se enseña a los uniformados que la defensa de la industria y la tecnología nacional, son esenciales para la soberanía, y como bases imprescindibles para el Desarrollo Nacional. 

El desprecio a esos sectores claves, resulta patético en las opiniones de muchos que incoherentemente con esas posturas se dicen “muy patriotas”. 

En ese contexto de prédicas antinacionales y gruesas confusiones conceptuales, que excluyentemente se inculca en diversos ámbitos, es interesante analizar las opiniones de un General, en las antípodas del más elemental Pensamiento Nacional, el cual fue antes de 1955 muy relevante en las FFAA y FFSS. 

Constantes prédicas erróneas, en claros perjuicios contrarios al Interés Nacional de Argentina, evidencian ser las opiniones de un General, puesto a un rol de intelectual, para lo cual pese a su currículo académico no evidencia conocimientos ni amplitud de criterio que para eso son necesarios. 

En su momento, en un tono supuestamente inapelable, expresó en un reportaje en TV, que -palabras más o menos- Chile nos estaba aventajando, por tener firmado un tratado de libre comercio con la Unión Europea. 

Claramente, el General en rol de supuesto intelectual, con esa peregrina idea demostró suponer las supuestas “grandes ventajas” del liberalismo económico, doctrina que predican, pero se cuidan muy bien de practicar, las grandes potencias económicas, y las que van camino a serlo. Desconoce que el liberalismo económico más que ideología o doctrina, es un método contundente de dominación, a favor de las naciones y bloques supranacionales desarrollados, en perjuicio de los subdesarrollados. 

Los tratados de “libre comercio” entre economías de muy dispares grados de desarrollo, pasan a ser actas de defunción de la industria y el desarrollo tecnológico propio, de las naciones menos desarrolladas incluidas en esos acuerdos económicos que para casos como el nuestro implican aceptar el subdesarrollo crónico. Nada de esto parece importar al General opinante. 

En otra de sus muy discutibles opiniones públicas, se refirió negativa y peyorativamente a los gobiernos nacionales posteriores a 1983. Eso, además de la incoherencia de “poner en la misma bolsa” a distintos gobiernos, con sus diferentes enfoques y acciones desarrolladas, implica -indirecta pero claramente- un implícito respaldo al gobierno cívico militar usurpador del Poder Público, más conocido como “el proceso”, el cual fue precisamente uno de los más nefastos períodos de la Historia Argentina. 

Fue el muy negativo “proceso” el gobierno que nos subordinó al apátrida neoliberalismo, acentuando la desindustrialización que ya había sido comenzada por la también nefasta “revolución fusiladora”.  

Ese “proceso” fue el que multiplicó por once nuestra deuda externa, dilapidando esos cuantiosos fondos en los desmanejos presupuestarios del tecnócrata Martínez De Hoz y sus sucesores. Fue el que endeudó a las Empresas y Entes del Estado, para hacerlas parecer ineficientes, y de ese modo “preparar el terreno” para presentarlas como negativas, paso previo a sus extranjerizaciones a precios viles, o a sus desguaces totales. 

Las importancias estratégicas de esas empresas y entes estatales, no evidencian ser consideradas por el General opinante. 

Fue el “proceso” el que asesinó al Mayor Bernardo Alberte (primera víctima de ese infame período), por el “grave hecho” de dirigir una valiente carta a Videla, advirtiéndole de las previsibles consecuencias del golpe de Estado, el cual algunas semanas antes era un secreto a voces que se perpetraría. También en “el proceso” hicieron “desaparecer” (léase asesinar), al gremialista Oscar Smith, por oponerse al desguace y privatización de SEGBA, y el listado sigue, pero esas aberraciones y otras no parecen molestar al General.

¡Y el General opinante, indirecta pero claramente, alabó al “proceso”! ¿Acaso puede alegar desconocimiento de tantas aberraciones, alguien con tantos estudios y tantas fuentes de información a su disposición? Recientes opiniones, vertidas por el General en un extenso reportaje que le hizo un tal Ricardo Julio Bava, en un sistema electrónico de difusión, muestran la acentuación del mismo perfil, de las opiniones “milicamente correctas” que lamentablemente priman entre los uniformados argentinos. 

Esa cerrada y nada reflexiva estructuración ideológica que desde hace siete décadas es el único enfoque vigente, es llamado “el partido militar”, y su estructuración es coincidente con el cambio del paradigma básico del sector militar, que antes se caracterizó por el sincero patriotismo. 

Desde los años ’60 del siglo XX, sin mucho protocolo, se cambió la declamada esencia del pensamiento liminar militar argentino, pasándose de la Defensa de la Patria, a priorizar la defensa del sistema, esto último con una clara subordinación a las potencias del llamado “mundo libre, occidental y cristiano” (que no es ni libre, ni occidental ni menos cristiano), hoy devenido geopolíticamente en el Bloque Atlantista, el cual no busca incorporar pares, sino dóciles subordinados a las Potencias Anglosajonas y sus aliados cercanos, cuyo brazo armado es la OTAN, que el General opinante menciona como NATO, o sea su sigla en inglés…lo que evidenciaría el severo grado de subordinación cultural. 

Una contundente frase del genial historiador revisionista, abogado, docente universitario y diplomático José María Rosa, publicada al fallecer en 1983 el General Juan Enrique Gugliamelli, definió el cuadro de situación de los uniformados. Dijo, lapidariamente, “ha muerto el último General de la Patria, ahora solo quedan Generales de empresa”. Salvo pocas y honrosas excepciones, puede decirse que la situación era esa, y se agravó. 

Además de las acentuadas carencias en Geopolítica, Historia y Economía, es evidente que el grueso de los uniformados sigue encerrado en dogmatismos vigentes medio siglo atrás, que ya entonces eran sesgados y errados, hoy además son anacrónicos. Solo les inculcan odio visceral e irracional al peronismo y todo lo Nacional y Popular; además de lo cual siguen creyendo ver “zurdos, comunistas y subversivos” hasta en la sopa. Pero en cambio no ven ni les preocupan, muchos vergonzosos actos de arrastrada sumisión, de la dirigencia subordinada al neoliberalismo y al libertarismo, ante los imperativos dictados de las Potencias Atlantistas, implicando ello el pisoteo alevoso de nuestra soberanía y la aceptación pasiva y gustosa, del desguace económico y social de nuestro país. 

El General exalta la concurrencia de Milei al acto de asunción presidencial de Trump, como algo “muy positivo”, omitiendo el accionar sumiso y arrastrado de nuestro presidente, claramente deseoso de alguna notoriedad internacional, al como sea. Muy distinto a otros mandatarios, como Lula y Sheinbaum, que mostraron dignidad acorde a sus roles presidenciales no sumisos a poderes extranjeros. 

 Como es dogmáticamente habitual entre los adherentes al “partido militar”, el General ataca al gobierno peronista de 2003 al 2015, sin aportar elementos concretos de esa descalificación. Va un resumen del accionar de esos doce años, lo que evidencia molestar a la retrógrada oligarquía y a los uniformados adherentes al partido militar, de mentalidad procesera. 

– Cancelación de la deuda con el FMI (lo que implicó ejercer soberanía). 

– Aumento sustancial del poder adquisitivo de los salarios. 

– Disminución de la población desocupada. 

– Decisión política para terminar dos obras energéticas estratégicas, como la hidroeléctrica binacional Yacyretá (con las muy importantes infraestructuras para evitar efectos adversos y apuntalar el desarrollo de las zonas costeras vinculadas), y la Central Nuclear Atucha 2. 

– Interconexión de Alta Tensión de todas las provincias continentales. – Amplio plan de construcciones de autovías y de rutas pavimentadas. – Más de 1.800 edificios escolares nuevos. Además de mejoras y ampliaciones en otras escuelas. 

– Creación de 16 nuevas Universidades Nacionales y amplio plan de obras en las Universidades preexistentes. 

– Construcciones de nuevos hospitales, varios de ellos de alta complejidad. 

– Reestatizaciones de YPF (51 %), y de Aerolíneas Argentinas. 

– Fuerte impulso a la producción de hidrocarburos en Vaca Muerta y otros grandes yacimientos. 

– Gran impulso al Desarrollo Nuclear, con incrementos presupuestarios del orden de 1.100 %. 

– Creación y fuerte impulso al Plan Satelital, de enorme importancia estratégica. 

– Impulso fuerte al desarrollo industrial y a los entes tecnológicos. 

– Repatriación de más de 1.000 científicos. 

– El listado sigue. 

Acciones como estas, siempre molestaron a la egoísta y retrógrada oligarquía, y son despreciadas por el muy apátrida “partido militar”, cargado de prejuicios antiperonistas y anti populares. 

Demostrando la hilacha dogmáticamente antinacional (pese a que se dicen formalmente “muy patriotas”), los uniformados subordinados al “partido militar” -y coincidente con ellos el General opinante-, apoyaron al macrismo y después al libertarismo. 

Pretender que razonen que el neoliberalismo y el libertarismo, son doctrinas claramente antinacionales, puede parecer mucho dadas las carencias formativas del “partido militar”. 

Pero tampoco parecen importarles al General opinante y al “partido militar” el frondoso “curriculum” procesal de Macri (de cuyas causas “zafó” por proscripción, aparentemente sin demostrar inocencia en ninguna).  

No les importó la abultada falta de pago de los cánones del Correo Argentino (de lo que intentó auto condonarse), y otros hechos similares con un cambio de manos de un parque eólico, de las concesiones viales, como tampoco el brutal endeudamiento perpetrado en complicidad con el FMI, que se gastó todo para pagar las gigantescas fugas de divisas, consecuencias de la previa timba financiera; eso bajo el accionar de Sturzenegger y “Toto” Caputo; hoy reciclados ambos en acciones similares en perpetración en el actual gobierno libertario. 

Tampoco parecen importar al “partido militar” y al extrovertido General opinante, el brutal crecimiento de la deuda externa -del orden de cien mil millones de dólares- gastada esa descomunal suma en el primer año de gestión de Milei y sus secuaces políticos; menos aun las acciones de genocidio económico por falta de medicamentos y por empujar a la miseria a muchos argentinos, nuevos desocupados, o jubilados de magros ingresos, o trabajadores que perciben salarios de miseria. 

Libertarios y sus cómplices, “miran para otro lado”, ante el desguace industrial, mientras paralizan el desarrollo nuclear y atacan a otros entes tecnológicos, entre ellos las Universidades Nacionales y el CONICET. 

Similar nulo accionar nacional (que no molesta al General opinante ni a los milicos de mentes proceseras), ante los incendios forestales en la Patagonia y en Corrientes.  

Milei dijo, claramente, que busca destruir al Estado desde adentro. Ni el “partido militar” y otros sectores ultra conservadores, ni el General opinante Heriberto Auel, evidenciaron tomar conciencia de la extrema gravedad de ese accionar, pues sin Estado no hay Nación, y sin Nación no hay Patria. 

General opinante Heriberto Auel

   Ahora tomó estado público, el deplorable accionar del dudosamente equilibrado presidente, promocionando la gigantesca estafa financiera, recientemente perpetrada. Eso con la escasa repercusión en los medios concentrados, y hasta ahora, con otros estruendosos silencios cómplices. 

   Claramente, libertarios y sus secuaces, buscan de mínima, llevarnos a la hoy inviable Argentina feudal del siglo XIX; y de máxima, perpetrar el desguace y disolución nacional, con el “formato” aplicado en Yugoeslavia, o similar. 

   Muchos ni se dan cuenta, entre ellos los que se dicen “muy patriotas” pero operan como cipayos asumidos. 

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Industricidio y técnologicidio son acciones de traición a la Patria

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Claramente los cierres masivos de industrias, que se dan dolorosamente día a día; y los achicamientos forzosos, cuando no los cierres de entes nacionales dedicados a la investigación científica y la creación de tecnologías, son objetivos buscados por el muy negativo conjunto de medidas que en rápida sucesión se están perpetrando, e incluso son visibles el desdén cuando no la perversidad con la que son tratados por el gobierno ultra conservador actual y sus secuaces, que evidencian disfrutar ante el contexto de caos y miseria creciente y generalizada que implementan. 

Cabe calificar como viles acciones de traición a la patria, a todo el accionar del actual gobierno nacional, y de los gobiernos provinciales que lo apoyan, pues con manifiesta intencionalidad y con alevosía, están destruyendo rápida y brutalmente la economía nacional, empujándonos a la totalmente perimida e inviable economía centrada únicamente en la producción de materias primas, como lo éramos alrededor del 1900. 

No solo se ataca a las industrias y a los entes tecnológicos, mediante sucesivas acciones negativas que buscan las desapariciones forzosas de esos sectores de la economía argentina, sino que también están provocando el caos generalizado, con el perverso desinterés que libertarios y sus cómplices, se desentienden por completo de los múltiples focos de incendios que arrasan a La Patagonia, incendios que destruyen valiosos bosques e incluso amenazan a poblaciones; todo eso y otras acciones negativas se dan, mientras el presidente sigue viajando al exterior, en acciones que parecen agotarse en el “auto bombo”, mientras brillan por su ausencia los inexistentes frutos positivos de tantos viajes…para los cuales “sí hay plata”, mientras que supuestamente no hay fondos para paliar el hambre masivo y creciente, la desatención con aristas de perversión con la que se niegan fondos para la Salud Pública, la Educación Pública, e incluso para las necesarias obras públicas y las tareas imprescindibles de mantenimiento de las infraestructuras viales (caminos y autovías), eléctrica, sanitarias, educativas, etc. 

Debe enfatizarse el concepto de viles acciones de traición a la patria, pues desguazar intencionalmente a sectores estratégicos y de vitales importancias, como las industrias y los entes tecnológicos, significan destruir partes muy importantes de la Economía Nacional, achicándonos no solo en lo cuantitativo, sino también en lo cualitativo. 

 Ese brutal achicamiento de la Economía Argentina, nos empuja a la vez, al riesgo mucho mayor de provocar la disolución nacional, como ya sucedió con otros Estados Nacionales que fueron desguazados (como Yugoeslavia) o brutalmente involucionados al lastimoso concepto de Estados inviables, tal como los Poderes Transnacionales que promueven la globalización salvaje lograron perpetrar en varios países de Asia y África, y buscan hacerlo en “puntos débiles” de Íbero América. 

De lo precedente, es de recordar que varias destacadas figuras del “Think Tank” de EEUU, como Zbigniew Brzezinski y otros, promovieron el desguace de Rusia en al menos cuatro naciones diferentes, plan que mediante el caos general evidenció estar en perpetración a fines del siglo XX, lo cual fue superado y anulado por el decidido accionar estatal de la Era de Putin, actualmente vigente.

Entre la interminable catarata de mentiras y tergiversaciones groseras, que con verborrágicas expresiones dice el gobierno libertario/neoliberal, el presidente afirmó la supuesta “grandeza” de Argentina, entre fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX; falsedad absoluta que no corrigió e incluso acentuó, al afirmar que “fuimos la primera potencia económica mundial”. 

En realidad, éramos una semicolonia subordinada al Reino Unido, un país de economía elemental, carente casi por completo de industrias y de entes creadores de tecnologías, con una pésima distribución de la riqueza, la cual se concentraba en las pocas familias de la alta oligarquía terrateniente y algunos sectores vinculados a ese excluyente grupo socio económico, mientras que la inmensa mayoría de la población apenas subsistía en la pobreza, y muchos en la miseria más acentuada, sectores estos últimos que fueron definidos con vocablos con tintes despectivos, como “crotos”, “atorrantes” y similares, todos ellos subsistiendo en contextos de dolorosa miseria y exclusión. 

Otra consecuencia de esa miseria generalizada, acentuada luego en la “década infame” (1930-1943) fue la proliferación de conventillos, edificios en los que se hacinaban tantas familias como cuartos había en cada casa, pues cada familia sobrevivía en un solo cuarto. Eso mientras la oligarquía hacía construir grandes y ostentosos palacetes, preferentemente a la vera de las grandes avenidas porteñas; palacetes que se construían con todos los materiales importados de Europa, y en muchos casos con mano de obra y arquitectos traídos expresamente del Viejo Continente.  

Esa falsedad ideológica y fáctica, de la supuesta “grandeza” de aquella Argentina oligárquica y socialmente excluyente, se sigue inculcando como supuesta “gran verdad” en los Institutos Militares, con acentuada distorsión histórica y económica, según lo indican muchos testimonios e incluso opiniones directas de algunos oficiales de altos grados. 

O sea que los formatean, acorde a los dictados ideológicos afines a la retrógrada y clasista oligarquía tradicional. No por casualidad, desde hace décadas, evidencian enseñar poco o nada de Geopolítica, Historia y Economía a los uniformados de Argentina, con lo cual más que Fuerzas de Defensa Nacional, parecerían operar como fuerzas de ocupación al servicio antinacional; lo cual evidencia constatarse con los apoyos masivos de ese sector, a gobiernos y personajes influyentes que abiertamente se burlan de todo Principio de Soberanía Nacional y operan en contra de los Intereses Nacionales, como los muy antinacionales neoliberales y muy destructores libertarios. 

Esas gruesas confusiones y carencias de formación, se evidencian en las opiniones vertidas en las redes sociales, en reportajes a altos oficiales (dos de ellos recientes), y en otras exteriorizaciones que muestran que el sano Patriotismo fue en muchos casos suplantado por el hueco patrioterismo de bandera, el cual se agota en el himno y la bandera, y desconoce el patriotismo concreto en defensa de la propia población y en sectores claves de nuestra economía, como la industria y los entes tecnológicos (incluyendo en estos a las Universidades Nacionales). 

El sector industrial, más aún el de altas tecnologías, y los entes que crean y/o apoyan y estimulan las creaciones y avances tecnológicos, son los sectores de la economía que tienen los mayores efectos multiplicadores positivos, por lo que son reconocidos a nivel mundial como los principales factores inductivos al desarrollo socio económico. Eso junto a la instrucción pública, en sus diferentes niveles. 

Todos los países desarrollados del mundo, así como las Potencias Emergentes, fomentan, protegen y valorizan sus desarrollos industriales; como también estimulan fuertemente sus propios desarrollos tecnológicos, y cuidan y protegen a sus propias poblaciones, enfatizando invertir en salud y educación públicas. Y todo lo precedentemente sintetizado, se verifica independientemente del supuesto “cartelito ideológico” que se les pueda intentar asignar a cada país. 

No se trata de cerrados dogmatismos de pretendidas clasificaciones entre “derechas e izquierdas”, en cuyos muchas veces obtusos razonamientos, omiten por completo la existencia del Pensamiento Nacional, con las vertientes que al respecto son propias de cada país.    El economista surcoreano Ha Joon Chang, desde su accionar investigativo y docente en Oxford, describió con contundente simplicidad, el engañoso accionar de las potencias económicas, que con sus prédicas liberales y similares (léase neoliberales, libertarios y similares) intentan confundir a los subdesarrollados. Esas potencias económicas predican liberalismo con Estados ausentes, pero practican fuertes proteccionismos, con Estados Nacionales fuertemente activos. 

Forzar a la involución forzosa, primarizando la economía y marginando intencional y alevosamente a nuestra población, son actos de alevosa traición a la patria. 

Mucho peor, con fuertes dosis de cinismo y de sadismo, con odios muy mal digeridos a nuestra patria y a nuestro pueblo, son las acciones intencionales de destrucción general social y económica, todo ello tal como lo venimos padeciendo en forma muy acentuada en el actual contexto político. 

Claro está que los medios concentrados y otros opinólogos al tanto por cuanto, día a día desvían la atención de esa cruda y nefasta realidad, instalando temas banales, dando grandes espacios a temas policiales, a enredos farandulescos, y otras nimiedades de poco o ningún sentido. Además, instalan sutilmente el sentimiento de resignación, además de echar falsamente las culpas a todo lo Nacional y popular, en esto fomentando el odio irracional, como motivación principal para que no se echen las gruesas culpas sobre los reales perpetradores del caos general que se agrava a diario.

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El virreynato genocida económico del Plata

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El concepto de genocidio económico, tiene dos vertientes, ambas aplicables al intencionalmente desastroso gobierno de libertarios y sus asociados / subordinados, corresponsables de tanta destrucción socio económica e institucional, que estamos padeciendo en Argentina.
Una vertiente es el genocidio económico, en su peor versión atacando al ser humano, es lo que están perpetrando los libertarios, sus cómplices y secuaces políticos, en los diversos ataques, con toda intención y alevosía, contra los compatriotas pobres, los nuevos empobrecidos (como consecuencia directa de la destrucción económica que arrasa fuentes laborales y lleva a niveles de miseria a salarios y jubilaciones), los jubilados que perciben montos ridículos que los condenan al hambre y/o la enfermedad (por los altos precios de los medicamentos y alimentos, y los casi impagables servicios esenciales), y los enfermos terminales, a los que se les niegan las costosas medicaciones, que el Estado facilitaba en anteriores gobiernos, lo cual ya fue causa directa de numerosas muertes, según trascendió pero con pocas repercusiones.
Para peor, hay acciones de clara perversidad cargada de aporofobia, destacándose entre ellas la negativa a repartir en los muchos comedores y merenderos comunitarios, las toneladas de alimentos, que estaban guardadas en depósitos, adquiridas por el gobierno anterior, y que hasta hoy según todos los indicios, siguen sin distribuirse, obcecadamente, pese a las órdenes judiciales de proceder a su debida distribución para aliviar el hambre de los pobres, muchos de ellos nuevos pobres empujados a esa triste realidad, por el gobierno de libertarios y sus cómplices políticos.
Instigar al genocidio económico es decir que los pobres pueden elegir entre un magro salario o morirse de hambre (conceptualmente dicho -con toda alevosía- por el presidente, en uno de sus frecuentes raptos de verborragia). Frase por cierto nada inocente, de una marcada crueldad, propia de mentes perversas que gozan con el sufrimiento ajeno, en las antípodas del rol humanista e inclusivo que debe guiar a todo líder que ama a su pueblo.
Claro que, así como el presidente y su entorno, desprecian desfachatadamente al pueblo, alaban a las mafias (a las que prefieren antes que al Estado, al cual representan), y tratan de “héroes” a los apátridas delincuentes financieros que fugan divisas, entre otras aberraciones de similares tenores.
Instigar al genocidio económico es pretender “limpiar las veredas” (como lo habría dicho un “referente” libertario porteño) echando de las mismas a los compatriotas que no tienen un lugar digno donde descansar, de los cuales con seguridad muchos de ellos son nuevos pobres de miseria absoluta, que no pueden pagar ningún alojamiento.
Miserabilidad total, que desprecia al ser humano desvalido, en vez de facilitarles algo de comida, un baño para higienizarse y una cama digna donde descansar.
Instigar al genocidio económico, es festejar pomposamente la anulación de un pequeño aumento a las escuálidas jubilaciones; como lo hizo el presidente, invitando obscenamente a un gran asado a los legisladores pseudo opositores, que transaron apoyando la “motosierra anti jubilados”. ¡Perversión alevosa, es montar una comilona, para agasajar a los legisladores que anularon un pequeño aumento de los magros haberes, a los sufridos jubilados!
La mayoría de las jubilaciones son de paupérrimos montos con los que no se pueden comprar alimentos en cantidad y calidad necesarios, ni menos aun adquirir medicamentos, tan necesarios para los adultos mayores. Eso es un genocidio en cuotas, a no muy largo plazo.
Instigar al genocidio económico, es quitar medicamentos del listado gratuito del PAMI, y mucho más gestionar la desaparición de ese importante organismo, de larga trayectoria de respaldo a jubilados, como trascendió que ya está en estudio de perpetración.
Genocidio económico perverso, es pretender “naturalizar” que los pobres solo puedan acceder a una comida diaria, entreteniendo al estómago con migajas el resto del día, además que las comidas a las que pueden acceder se basan en hidratos de carbono con poco o nada de proteínas. Algo de eso pretendió decir “simpáticamente” un periodista de itálico apellido, lo que le valió un cargo muy bien remunerado, del cual fue recientemente eyectado, como pasó con muchos “libertarios caídos en desgracia”.
Genocidio económico, en su faz institucional, es dedicarse con marcada perversión de marcado odio a la propia patria, a implementar con mucho de sadismo, la destrucción masiva de nuestra economía nacional, con especial énfasis de catastrófica devastación, contra las industrias y los entes tecnológicos, incluyendo en este último concepto a las muy valiosas Universidades Nacionales.
Claro está que en el infame accionar anti tecnológico y anti industrial, parte importante de la claque aplaudidora de los infames desguaces de esos sectores, son entes empresariales, que si accionarán con ética y elemental patriotismo, no podrían estar avalando las destrucciones sistemáticas. Entre esos entes, sobresalen, y no para bien, la UIA (que parecería ser la Unión Industricida Argentina); y la SRA, que nuclea principalmente a los grandes terratenientes de la Pampa Húmeda, entidad esta que permanentemente mantiene una postura anti industrial, y añorante del semi feudalismo de fines del siglo XIX.
El propio presidente, haciendo gala de un muy dudoso equilibrio mental, dijo claramente, ser el topo que busca desde adentro destruir al Estado. Y si bien muchos no entienden la extrema gravedad de esa afirmación (particularmente el grueso de los uniformados, que se dicen “muy patriotas”, pero solo son patrioteros de bandera, funcionales a la antipatria), pues es muy claro que sin Estado no hay Nación, y sin Nación no hay Patria…así de simple. Pero muchos no tienen ni idea, de ese elemental concepto.
Pero los libertarios y sus secuaces políticos (incluyendo muchos conversos o acomodaticios varios que fueron permeables a presiones y/o posibles prebendas varias), no solo destruyen sistemáticamente la economía nacional y el tejido social argentino, ¡también siguen incrementando, en forma descomunal, nuestra voluminosa y hoy impagable deuda externa!
Con eso marcan preocupantes similitudes con lo acaecido en 2001, cuando un par de blondas comunicadoras de la TV portuaria, en forma lastimera, decían -palabras más o menos- que “no queda otra alternativa que canjear deuda por fracciones de nuestro territorio”. Esa infame amenaza vuelve a cobrar actualidad.
Y el accionar destructivo, también agrede a elementales facetas institucionales, pues el accionar del Poder Ejecutivo Nacional y sus acólitos, evidencia operar para acaparar excluyentemente la suma del Poder Público, lo cual puede calificarse como el montaje institucional de un neo virreynato, agresivo en lo interno y sumiso hasta lo indecible, respecto al Atlantismo y los grandes poderes financieros transnacionales.
Los constantes ataques a los miembros de los otros dos poderes que no le son dóciles y/o que puedan considerarse “conflictivos”, así como el manejo interno plagado de drásticas expulsiones de colaboradores, ante el menor desliz que suponga la no alineación total y absoluta a la abstrusa ideología libertaria, marcan claramente el accionar del detentador del Poder Ejecutivo Nacional.
Las agresiones con denuestos utilizando el más soez lenguaje impropio entre seres civilizados y mucho más para quienes ejercen altos cargos en un sistema de gobierno republicano y pretendidamente democrático, forman parte de las frecuentes opiniones, que más que expresadas por el Poder Ejecutivo, parecerían chabacanas frases vertidas por personajes de muy baja catadura moral.
Las agresiones verbales que no solo fueron vertidas en el ámbito interno, sino que también fueron ejes centrales de las desaforadas expresiones con las que atacó a cuanto presidente y nación fueron pretendidamente descalificados por la incontinencia verbal de nuestro impresentable titular del Poder Ejecutivo.
Todo ese andamiaje destructivo, que de mínima busca involucionarnos al hoy inviable país primarizado como lo éramos al final del siglo XIX; y de máxima evidencia hacer desaparecer a Argentina, implosionándonos en pequeñas republiquetas irrelevantes y fácilmente manejables por los que promueven la globalización salvaje, es promovido por múltiples operadores, que instalan falsedades y confusiones diversas, con las que tapan la catarata de medidas claramente destructivas, una de las cuales permite se importen maquinaria usadas, con lo cual se terminará de destruir la que fuera una importante rama industrial nacional.
Las instalaciones de “posverdades” (o sea falsedades incluso burdas, que por mera repetición pretenden ser asumidas como reales); los frecuentes raptos de ira incontenible, ante cualquier opinión que cuestione o contradiga los paradigmas libertarios, volcados contra periodistas, artistas, o quien sea que públicamente puntualice oposición a las ideas que pretenden instalarse como supuestos indiscutibles veredictos, son metodología corriente del verborrágico presidente, de las legiones de trols (muchos de ellos operando desde la propia Casa Rosada), y de varios opinantes alineados (y parecería que alienados) al libertarismo.
Crudamente expuesto, ese es el muy preocupante cuadro de situación actual, que nos empuja al caos total.

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Crisis energética: consecuencia del Estado ausente 

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  Estado ausente y en acelerado rumbo de premeditada y alevosa destrucción, tal es la breve, pero muy certera descripción del caos generalizado que se está ejecutando, llevándonos a la perimida y hoy inviable Argentina feudal; y de máxima, -claramente- buscan la disolución nacional, acorde a los mandatos del mega poder financiero transnacional, y a su brazo ejecutor, el Bloque Atlantista. 

 De este último, sus rectores principales demuestran ser ambas potencias anglosajonas, a ambos lados del Atlántico. 

  Ese esquema feudal, con meras formalidades de nación pseudo democrática (con voto cantado, falta total de representatividad popular, y el poder real concentrado en la ya por entonces vetusta oligarquía), en un inviable país carente de industrias y entes tecnológicos, con Universidades aranceladas y con mucha población analfabeta o apenas instruida, caducó definitivamente y pasó a ser inviable, “sobrando” población, en el contexto de muy escasa demanda laboral y muy mal paga, que caracterizó a la producción rural…eso ya a fines del siglo XIX / comienzos del XX. 

  Si esa economía excluyentemente primaria era ya inviable a comienzos del siglo XX; el proyecto de reeditarla hoy, es un absurdo incoherente, en un esquema apátrida y excluyente, pues “sobraría” más de la mitad de la actual población. 

  Pero ese anacrónico modelo de economía primaria, socialmente excluyente, y carente de la más elemental visión geopolítica de soberanía y grandeza nacional, es claramente el “proyecto de mínima”, hoy en plena ejecución vía destrucción sistemática del Estado, las industrias y el tejido social; pues claramente se avizora que el “proyecto de máxima” es el desguace nacional, buscando hacer implosionar a Argentina en media docena (o más) de republiquetas inviables, que no podrán evitar el saqueo irrestricto de las riquezas naturales, tal como se hizo en los años ’90 con las operatorias de “ordeñe” de las cuantiosas reservas gasíferas de Loma De La Lata, que apresuradamente fueron bombeadas vía gasoductos, el exterior, sin que ingresen a nuestro país las divisas de esas operaciones. 

  Ahora se está perpetrando un saqueo brutal similar, al permitirse las exportaciones de minerales de oro y plata, sin que abonen nada al Estado Argentino, pues con cómplice displicencia, el gobierno libertario no prolongó la vigencia de las muy bajas retenciones (de solo el 8%), que estaban vigentes hasta la presidencia libertaria.   ¡Antes las mineras extranjeras pagaban muy poco, y ahora nada, y excepto la denuncia de un legislador nacional, este tema sigue tapado por densos silencios! 

  El industricidio alevoso e intencional, sigue en plena vigencia, con los silencios cómplices de la Sociedad Rural, de la UIA y otros entes empresariales a los que nada parecen importarles las destructivas consecuencias de pobreza creciente, desempleo masivo, y acelerado aumento de la ya impagable deuda externa; mientras afloran con crudeza las previsibles consecuencias del genocidio económico que significa la total parálisis de las muy necesarias obras públicas. 

  Esa parálisis total de las obras públicas, festejada neciamente (pues no razonaron que eso provocaría problemas mayúsculos e incluso víctimas fatales, por deterioros de las infraestructuras) por la claque libertaria, cuando el enfervorizado presidente lo anunció fuera del Congreso y de espaldas al Poder Legislativo, era previsible que provocaría muchos perjuicios…y así está sucediendo en el Sector Eléctrico, con toda crudeza, y en forma algo menos perceptible en otras áreas de la infraestructura. 

  La crisis eléctrica, con sus terribles secuelas de cortes del servicio, medidas tomadas ahora de apuro, costos adicionales por “soluciones de emergencia”, son directa consecuencia de la intencional inacción total del gobierno libertario y sus “aliados” (léase cómplices) neoliberales y otros saltimbanquis de la politiquería muy rastrera, esta última con fuertes indicios de haber sido “influida” de muy diversas formas, todas ellas impresentables…y con muy escasa difusión en los grandes medios de comunicación. 

  La crisis eléctrica actual, no llegó de improviso ni fue consecuencia de algún desastre natural. ¡Era conocido que sucedería, y eso lo probó la sarcástica opinión de la entonces Canciller, Diana Mondino, quien con soberbia y clara hipocresía, dijo, muy sonriente “van a tener que comprar grupos electrógenos”! 

  Pese a que era previsible que sucedería la actual crisis eléctrica, Milei y sus adeptos, no solo no hicieron absolutamente nada para evitarla o al menos morigerarla, ¡sino que incluso agravaron la situación!, anulando o suspendiendo la realización de diversas obras, imprescindibles para ampliar la Potencia Instalada (capacidad de generación eléctrica), y para ampliar y/o mejorar las redes eléctricas de Transmisión (mediano, alto y muy alto voltaje) y de Distribución (mediano bajo y bajo voltaje). 

  Además de resurgir el ya clásico caso de deficiencias de inversiones en las supuestamente “muy eficientes” generadoras privadas, en particular las resultantes del desguace de SEGBA (perpetrado en el “proceso”, asesinando a Oscar Smith, que patrióticamente se oponía a ese negociado), y de las tres empresas, la más reticente a invertir (pero “eficiente” para distribuir utilidades a sus socios propietarios), parece ser EDESUR, seguramente no por casualidad vinculada al endeudador serial “Toto” Caputo, quien demostraría atender desde los dos lados del mostrador. 

  Pero además de restringir o anular el accionar del Estado Nacional, para planificar obras eléctricas y realizar (por sí mismo, o por terceros), las imprescindibles para mejorar y/o ampliar las capacidades de prestación del servicio; el gobierno libertario -haciendo gala de nula planificación y ciega obediencia al dogmatismo antiestatal e incoherente de los teóricos de la siniestra Escuela Austriaca de la Economía-, sin motivo real alguno, paralizó obras de generación, que contaban con financiación blanda de China, como las dos grandes hidroeléctricas en Santa Cruz, y la Cuarta Central Nuclear Atucha 3; además de paralizar nuestro avanzado proyecto de central nuclear modular CAREM; esto último en particular, cediendo a las alevosas presiones públicamente hechas por personeros de EEUU. 

  Contra toda lógica técnica, se suspendió la construcción del tramo adicional del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner, que debía unir Salliqueló con San Jerónimo Norte, que estaba pronto a ser licitado y construido, lo cual habría permitido ampliar considerablemente la utilización de la producción de Vaca Muerta, lo cual también habría significado favorecer la generación termoeléctrica con gas económico. Lo único que hizo al respecto el destructivo actual gobierno, fue cambiar el nombre del gasoducto. Pero como faltó gas (por no tener listo el gasoducto), se debió importar de apuro, y mucho más cara, energía provista por Brasil. 

  Tampoco se hizo nada -en el año que fue nulo en obras, pero pletórico en cierres de industrias, incrementos de la desocupación y aumentos en la deuda externa-, en lo referente a ampliar la Potencia Instalada en las grandes centrales térmicas construidas a orillas del Paraná, en las que solo faltaba agregar las respectivas Turbinas de Vapor, para cerrar los sistemas de Ciclos Combinados. Con esas inversiones -caprichosamente dejadas de lado- los incrementos de generación eléctrica se hubiesen hecho, sin aumentar los consumos de gas natural, pues las mismas funcionan con los gases residuales de las Turbinas de Gas. 

  A todos esos desatinos propios de irresponsables e improvisados, el verborrágico presidente, confeso destructor del Estado, le agregó absurdos planteos claramente insultantes, justamente a los dos principales socios económicos, Brasil y China…pero como la realidad tiene patas cortas, después tuvo que mendigar apoyos financieros a China, y respaldos energéticos -muy caros por cierto- a Brasil. 

  Además, no es un dato menor, que ambas naciones nos dan fuertes respaldos geopolíticos en la irredenta Causa Malvinas y otros temas muy caros a la soberanía nacional. 

 Pero es muy claro que la soberanía nacional nada les importa a libertarios y neoliberales, tal cual lo prueban sus vergonzosos dichos y sus impresentables acciones. 

  Sumando confusiones que solo aportan a permitir que avancen en el ya claro proyecto de disolución nacional, la mayoría de los uniformados -que se dicen “muy patriotas”, pero que solo descalifican como patrioteros de bandera- por puro e irracional odio a todo lo Nacional y Popular, apoyan precisamente a los sectores políticos que se burlan abiertamente de toda idea y acción de la muy necesaria Soberanía Nacional. 

  Así como el Estado desguazado por el libertarismo, nada hizo para evitar la actual crisis eléctrica, en cambio está presto a reprimir al pueblo, que con toda lógica protesta a consecuencia de los irracionales cortes del servicio eléctrico. 

  Como dijera el gran patriota Manuel Belgrano, en el momento de entregar su alma a Dios…¡Ay, Patria mía!

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Las dos guerras que citan los ideólogos proceseros 

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 El repetido argumento de “las dos guerras en las que se combatió”, de las que pretenden enorgullecerse, son parte central del pensamiento “proceseramente correcto”, que repiten cuan mantra supuestamente indiscutible, los uniformados (por lo general retirados), cuando quieren “glorificar”, con sus enrevesadas y muy pobres argumentaciones, el deplorable accionar de las FFAA y FFSS, en particular en el período del tristemente célebre “proceso” (1976-1983), pues en todo lo demás, las consecuencias sufridas por Argentina a consecuencia de ese gobierno pretoriano, claramente fueron muy negativas. 

 ¡Y tozudamente, se niegan a admitirlo! Y para peor, la muy errada y hoy anacrónica mentalidad procesera, claramente se sigue inoculando en los institutos de formación castrense, en los cuales se predica el odio visceral a todo lo Nacional y Popular, y “viendo” supuestos “zurdos” hasta en la sopa; mientras no ven ni les importan las viles acciones destructivas y de entrega de soberanía, que perpetran neoliberales, libertarios y sus adláteres. 

 Como el “proceso” es indefendible, claramente buscan justificarlo con el argumento de exaltar “las dos guerras”, en las que, se enfatiza, combatieron los militares argentinos; y para ello, tras una montaña de autoelogios, encubren y pretender tapar los muy gruesos errores y evidentes falencias formativas, con ignorancias casi totales en Geopolítica, Historia y Economía, que el accionar del gobierno pretoriano, puso en claras evidencias con sus groseros errores. 

 Lo que no parecen razonar, ni por asomo, es que ambos hechos de violencia, fueron instigados por el usurpador gobierno pretoriano de Videla, sus secuaces y continuadores; y tuvieron consecuencias funestas para Argentina, siendo además falso que hayan sido desencadenados por el simple devenir de los hechos, siendo que en realidad fueron consecuencias del pésimo accionar del Poder Militar (también denominado Partido Militar), demostrando en forma palmaria el muy pobre o nulo nivel de formación del grueso de los uniformados, quienes en los hechos operan como subordinados al poder anglosajón del Atlantismo, y a la retrógrada oligarquía de Argentina. 

 Algunos dicen “no entender” por qué no sucede en Argentina el trato muy respetuoso y afectuoso que otras fuerzas armadas reciben de sus respectivas poblaciones. Pero esas otras fuerzas armadas no masacraron a sus propios pueblos ni los despreciaron clara y abiertamente, como si lo hicieron -incluso enorgulleciéndose por tan deplorables acciones- como lo perpetraron con brutalidad y sadismo, el “sector gorila” de las FFAA de Argentina y sucesores, desde 1955.

 Lo poco que pudieron estudiar de esas asignaturas tan esenciales para la Defensa Nacional, evidentemente fue (y es) fuertemente sesgado por la “Escuela de las Américas” dictada por el poder imperial que nos quiere subordinados al dócil “patio trasero”, como es la visión de las Potencias Atlantistas, la cual claramente no solo no es coincidente con la Visión Nacional, sino que es opuesta. 

 Los Intereses Nacionales deberían ser el norte que guie el accionar de los que se dicen “muy patriotas” -y lo fue de auténticos y destacados patriotas de uniforme que supimos tener-, pero que en los hechos en las últimas décadas mayoritariamente son solo patrioteros de bandera, que no entienden nada del básico concepto de Soberanía Nacional, la cual no se agota en el himno y la bandera. 

 Industria y tecnología Nacional también son partes esenciales de la Soberanía, como también las diversas infraestructuras (incluyendo en ellas las vinculadas a la producción, el transporte y la conectividad de nuestro enorme territorio; la salud pública, la educación pública en sus tres niveles), así como sus necesarias inversiones en mantenimiento y otras mejoras. 

 También el desendeudamiento externo tiene que ver con la soberanía, así como su contracara, el endeudamiento externo, es claramente lesivo a nuestro accionar digno y soberano. Pero poco o nada de todo eso evidencian entender las amplias mayorías de los uniformados, incluyendo oficiales de altos rangos, que suelen pronunciar estentóreos discursos, cargados de pseudo patriotismo declamativo pero carecientes del concreto y muy necesario patriotismo efectivo. 

 En el colmo de las groseras confusiones mentales que instalaron en el pensamiento “militarmente correcto” del grueso de las FFAA y FFSS, entusiastamente -y se enorgullecen de ello-, apoyan a sectores políticos que nos destrozan y nos empujan a la miseria crónica, e incluso a la disolución nacional. 

 Esas severas distorsiones y gruesos errores en los enfoques estratégicos, lamentablemente vigentes y aparentemente mayoritarios entre los uniformados, son evidentes consecuencias de la implementación de la doctrina de la seguridad nacional (dictada desde EEUU), suplantando la Doctrina de la Defensa Nacional; como también por el profundo e irracional odio antiperonista, inculcado cuan “verdad indiscutible” en los cursos formativos de las FFAA y FFSS, desde 1955 en adelante, pero muy acentuado ello desde el pernicioso “proceso” (1976), lo cual integra los anacrónicos y muy mal fundamentados “principios básicos” que evidentemente- se siguen inculcando a los uniformados. 

 Destrozar al Estado es el pernicioso objetivo claramente expuesto por el muy cipayo “libertarismo”, pero eso no parece preocupar en lo más mínimo, al grueso de los uniformados, con sus neuronas saturadas de odio antiperonista, hasta el extremo de no ser conscientes que son simples empleados públicos con uniforme. Y que el juramento de defender a la Patria, debe incluir la defensa del Estado, pues sin Estado no hay Nación, y sin Nación no hay Patria.

 Analicemos ambos hechos de violencia, que marcaron al “proceso”.   De ningún modo, se pretende avalar ni menos ensalzar el muy negativo accionar de las guerrillas, como tampoco sus pretendidos fundamentos ideológicos, como la supuestamente irreversible “realidad”, según la cual “el mundo marcha hacia el ‘socialismo’ ”, que repetían sus promotores ideológicos en los hoy lejanos años ’70 del siglo XX, que los hechos se encargan de refutar. Pero el caso es que tanto las guerrillas, como todas las violencias relacionadas con esos tristes hechos, en una magnitud que pudo asimilarse a una guerra civil, fueron perfectamente funcionales al siempre sutil accionar del Reino Unido, y así fueron planteados a fines de los ’60 y comienzos de los años ‘70 por el intelectual canadiense – británico Harry S. Ferns, quien como un párrafo más, pero con todas las letras, analizó que los notables avances que logró Argentina con el peronismo, solo podrían ser destruidos mediante una guerra civil. 

 Si bien tuvo poca difusión, se supo que dos cargamentos de municiones y armas, bajados del buque Endurance (surto en Buenos Aires), y de un avión de British Caledonian estacionado en Córdoba, fueron interceptados por fuerzas argentinas de seguridad, pudiendo suponerse que eran destinados a abastecer las guerrillas. 

 Habría sido lo que en castizo simple se dice “echar leña al fuego”, abasteciendo a las guerrillas, mientras que las cúpulas militares y sus entornos civiles, eran alentados por los anglosajones a usurpar el poder real argentino, con la excusa del accionar subversivo. ¡Combo perfecto, para que, en un contexto de violencias, los personeros de la antipatria, implementen sin oposición posible, al neoliberalismo en su más salvaje versión, perpetrando el anti industrialismo, el endeudamiento desenfrenado, la irracional apertura económica y la destrucción de muy positivo accionar que en general había tenido el Estado Nacional! 

 El terrorismo de Estado fue implementado por el “proceso”, siendo muy claro que, para enfrentar las violencias guerrilleras, no era necesario usurpar el poder formal. 

 Cabe recordar que la primera víctima del “proceso”, en la misma noche del golpe, fue el Mayor Bernardo Alberte, asesinado en su departamento, frente a su familia, seguramente por el “grave pecado” de haber cursado una valiente nota a Videla, advirtiéndole de las funestas consecuencias -que luego sucedieron- a consecuencia del golpe de Estado, el cual algunas semanas antes era vox populi. El jefe de la patota asesina, habría alcanzado, después, el grado de General. Años después, Alberte seria ascendido a Teniente Coronel, post mortem. 

 La violencia represiva fue brutal, impidiendo toda oposición al accionar del poder político – económico que se había adueñado de nuestro país. Tanto la entonces presidente, M.E. Martínez de Perón, y el muy patriota Secretario Legal y Técnico Dr. Julio Carlos González, sin motivo real alguno y sin juicio legal, fueron presos políticos durante todo el “proceso”, entre muchos otros casos, de vengatividad pura de la oligarquía, siempre cegada de antiperonismo visceral.

 Ferozmente interrogados, los colaboradores de Julio C. González, sufrieron brutales consecuencias, incluyendo paro cardíaco y muerte de al menos uno de esos abogados. Además de muchas iniciativas de claro Perfil Nacional, parece ser que la vengatividad fue consecuencia de cambios legales que cuidaron los intereses de YPF, pues dejaron sin efecto amañadas operatorias que beneficiaban a las petroleras privadas, a costa de la petrolera estatal. 

 Poco después, sería secuestrado y “desaparecido” el gremialista Oscar Smith, que se oponía patriótica y tenazmente, al desguace de SEGBA, que Martínez De Hoz presionaba para perpetrar. Como todo se relaciona, debe señalarse que la más problemática de las tres empresas en las que se fraccionó SEGBA, EDESUR, tiene como uno de sus principales accionistas al endeudador serial “Toto” Caputo.

 Posteriormente, en un muy “raro” accidente, sería embestido y muerto, el muy querido folclorista Jorge Cafrune, quien iba a caballo rumbo a Yapeyú, para estar en el acto anual sanmartiniano. 

  Es muy conocido que, a las oligarquías apátridas, les molesta el fervor popular con el cual el pueblo retribuye a cantores con los que se siente identificado. 

 Ya en el mundial de fútbol de 1978, eran conocidos en el exterior muchos hechos aberrantes perpetrados por el “proceso”. 

 Seguramente buscando una real Causa Nacional, con profunda raigambre popular, ante el deterioro acentuado del impresentable “proceso”, los milicos proceseros y sus “asesores” civiles, implementaron la recuperación, manu militari, de Malvinas y los otros dos archipiélagos australes, usurpados por el Reino Unido casi un siglo y medio antes. El pueblo festejó la recuperación (que sería muy fugaz) de Las Malvinas, dejando de lado el profundo rechazo que había cosechado el infame “proceso”. Pero claramente, fueron muy gruesos los errores en base a los cuales, los muy poco lúcidos gobernantes militares proceseros, y sus asesores civiles, planificaron y ejecutaron el operativo militar. 

  Se citan varios de esos gruesos errores, probatorios de las profundas ignorancias en Historia, Geopolítica y Economía, de las que adolecen -con algunas notables excepciones- los uniformados argentinos. 

– Supusieron que el Reino Unido no reaccionaría, lo cual evidencia la profunda ignorancia de la Historia, que muestra la tozudez y belicosidad de los anglos. 

– Con la soberbia propia de ignorantes usufructuarios de un poder que les quedaba muy grande, se creyeron “aliados” de EEUU (por haber colaborado en acciones encubiertas en Nicaragua y posiblemente otros países de Centroamérica). Nunca entendieron que solo fueron -y son- marionetas dóciles descartables. 

– Vinculado con lo anterior, supusieron que EEUU sería neutral, o incluso que estaría a favor nuestro, en el conflicto armado. Eso muestra las profundas ignorancias de los uniformados de mentes proceseras, pues cualquiera que sepa algo de Historia y de Geopolítica, conoce los profundos lazos que marcan la alianza entre el Reino Unido y EEUU, desde fines del siglo pasado, cuando EEUU suministró ametralladoras Gatling al RU, usadas para masacrar a los zulúes, que luchaban por su independencia; abarcando en el rol de aliados, las dos guerras mundiales, Corea, la invasión a Iraq, y el listado no se agota. 

– Como la embajada argentina en Londres habitualmente tuvo agregados militares, no se entiende que no hayan analizado que prácticamente en cada pueblo del RU hay un monumento, que muestra nombres de soldados de EEUU y RU, que murieron combatiendo en las guerras mundiales. Se ve que ni lo analizaron.   Razonar por cuenta propia no se incluyó en el adoctrinamiento al cual fueron sometidos, como dóciles subordinados al “mundo occidental, libre y cristiano”, que no es nada de eso, es subordinado a las dos megas potencias anglosajonas. 

– Solo seres irracionales pueden involucrar a su país, en una guerra de una brutal desigualdad de capacidades bélicas, acentuada por el poder de la agresiva OTAN. 

– El retroceso muy acentuado en los esfuerzos diplomáticos para recuperar Malvinas, sigue vigente; así como el desguace de nuestras hoy muy menguadas capacidades de defensa, sobre todo en la Fuerza Aérea. 

– Nadie parece haber asumido responsabilidades por las muertes en combate, mutilaciones físicas y psíquicas, y los numerosos suicidios que hubo, a consecuencia de tan disparatadamente “planificada” guerra. 

– El meduloso Informe Rattenbach, que analizó los groseros errores estratégicos y tácticos de los comandantes y altos jefes de nuestras fuerzas, no parece haber sido muy tenido en cuenta. 

– El gobierno militar y sus adláteres, insistieron en identificarse con la ideología económica liberal, no entendiendo que la misma es un poderoso instrumento de colonización económica, política y cultural.    Aun hoy no razonan que las grandes potencias “occidentales”, predican liberalismo, pero practican fuertes intervencionismos de sus poderosos Estados Nacionales. 

  El tema no se agota. Vaya el total respeto a todos nuestros combatientes, y a los que reivindican los derechos argentinos en los territorios irredentos, usurpados bajo el poder de la fuerza bruta del neocolonialismo muy afín al Bloque Atlantista. 

  Necesitamos uniformados con auténtico patriotismo, como los tuvimos en cantidad y calidad; así como gobernantes y pueblo imbuidos de esos altos Valores Nacionales. 

  Estamos en riesgo de disolución nacional, pero muchos no lo ven. 

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