Carlos Andrés Ortiz

Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

Destrozando la universidad, la industria y la tecnología nacional con premeditación y alevosía 

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Clara, confesa y evidentemente, los “socios” (léase cómplices) políticos libertarios, neoliberales y arribistas varios, tienen el objetivo de mínima, de involucionarnos -a los empujones o al como sea-, a aquellas perimidas y hoy inviables estructuras sociales, políticas y económicas semi feudales, que caracterizaron a Argentina en el medio siglo largo de predominio del mitrismo y sus continuadores (1862 – 1916). 

Pero de máxima, el objetivo real de los anarcos – ultra liberales es perpetrar la disolución nacional, acorde a los mandatos de los operadores del Poder Mundial Globalizante. Y para quienes tilden de infundado lo precedente, se recomienda analizar que ese es un objetivo muy preciso, de las estructuras del mega poder mundial. Además, son varios casos de naciones llevadas al caos y la disolución, en las últimas tres décadas, y otros en los que, por diversas circunstancias, se logró evitar tan infame objetivo. 

Los dichos y acciones del presidente y sus secuaces directos, lo evidencian. Por eso los ataques y acciones ferozmente agresivos, contra las industrias, nuestros entes creadores de tecnologías, y las Universidades Nacionales; estas últimas como insustituibles estructuras básicas de múltiples efectos positivos muy relevantes, siendo puntales del desarrollo y entes básicos para la elevación del nivel cultural, la integración inclusiva de nuestra población y la movilidad social ascendente. 

El verborrágico actual presidente, con impostada voz que evidencia su dudoso equilibrio emocional, dijo en un reportaje, que es un topo (operador encubierto), con el objetivo de destruir al Estado. 

Y es muy claro que sin Estado no hay Nación, y sin Nación no hay Patria. 

Pero, además, falseando datos y tergiversando conceptos (como evidencia ser su inveterada costumbre), expresó su admiración por el enclave semi colonial de economía excluyentemente agropecuaria sin industrias, bajo tutela anglosajona, con la mayoría del pueblo pobre y carente de derechos elementales; que éramos desde el mitrismo hasta que colapsaron y cambiaron las estructuras del Poder Mundial en la primera guerra mundial. 

Entre las múltiples mentiras y tergiversaciones del hoy presidente, dijo que “Argentina fue potencia mundial en el siglo XIX”, para después aumentar el desatino conceptual, al afirmar que “fuimos primera potencia mundial”. 

Esas gruesas falsedades, expresadas dentro de la retahíla de otras múltiples incoherencias que a diario se agregan, son las que pretenden justificar la brutal involución de nación digna que fuimos, al deleznable rol de factoría abierta al saqueo indiscriminado, al cual nos están empujando. Y en eso, el R.I.G.I. es pieza clave para institucionalizar el saqueo indiscriminado de nuestros recursos naturales. 

Vergonzoso, pero muchos fingen no darse cuenta; mientras que otros, atiborrados de irracional odio contra todo lo Nacional y popular (como el grueso de los uniformados), no lo admiten ni razonan. Quienes pensamos y actuamos en “clave Nacional” (o en el marco del Pensamiento Nacional, como lo precisó Jauretche), somos conscientes de la enorme importancia que, para nuestra soberanía y desarrollo socio económico, revisten las Universidades Nacionales en particular; y el importante grado de desarrollo industrial que trabajosamente alcanzamos; así como los roles relevantes con altos efectos multiplicadores positivos de todos los entes creadores de tecnologías nacionales; en todo lo cual el accionar de las Universidades Nacionales fue básico e insustituible para sustentar el desarrollo en sus distintas facetas, sea económica en general, industrial, tecnológica y social. 

La gratuidad de la enseñanza universitaria, fue establecida por Perón, en 1949, como una medida concreta para facilitar el acceso a la educación de nivel superior, a amplios sectores de nuestra población; siendo bien sabido que antes, al ser arancelada, era de hecho restrictiva para sectores socio – económicos medios y bajos. Como alguien lo definió breve y contundentemente, el acceso a la Universidad dejó de ser un privilegio acotado a las clases altas, para ser un derecho accesible para amplios sectores de nuestra población. En la misma línea de fortalecimiento de la institución universitaria al servicio del pueblo y del desarrollo nacional, en 1948 se creó la Universidad Obrera Nacional, transformándose en 1953 en la Universidad Tecnológica Nacional. 

La institución universitaria pasó a ser una poderosa herramienta no solo igualitaria, sino también promotora de la movilidad social ascendente; siendo además un factor muy importante para la integración argentina, al incluir en sus cátedras y aulas, a argentinos de diferentes orígenes sociales y territoriales. 

No menos importante es el hecho, irrefutable, que la capacitación técnica y científica de amplios sectores de nuestra población, constituye un factor de enorme importancia para sustentar cualquier proceso de desarrollo socio económico. 

Sin duda, contar con población altamente capacitada ha sido uno de los poderosos pilares en los que se sustentó el desarrollo nacional, y en eso también fue crucial el rol muy positivo de las Universidades Nacionales. 

Más allá de los cambios políticos (muchas veces perpetrados por la fuerza bruta), resulta evidente que el desarrollo fue un proceso ininterrumpido desde la irrupción del peronismo (1946), hasta que con la fuerza de las bayonetas nos impusieron la destructiva ideología político – económica neoliberal, en el nefasto “proceso” cívico militar de 1976. 

A la vez, no se ponía en discusión la gratuidad universitaria, ni siquiera en gobiernos liberales (léase cipayos) y oligárquicos, como el de “la fusiladora” (1955 – 1958), y paulatinamente fueron creadas nuevas Universidades Nacionales. Las de mayores trayectorias son: la Universidad de Córdoba, creada en 1613, UBA (Buenos Aires) en 1821, UNLP (La Plata) en 1897, UNT (Tucumán) en 1914, UNL (Santa Fe) en 1919. 

Después, se crearon otras, como la UNNE (Nordeste) en 1956, UNR (Rosario) en 1968, y en la década del ’70, la UNaM (Misiones), y las de Jujuy, La Pampa, Lomas de Zamora, Entre Ríos, Luján, Catamarca, Salta, San Juan, San Luis y Santiago del Estero. La UNLa (Lanús), creada en 1995, además las de La Matanza, Quilmes, General San Martín, General Sarmiento y Tres de Febrero, en esos años. 

En el período 2003 – 2015, fueron creadas 16 nuevas Universidades Nacionales, además de invertirse fuertemente en infraestructura y equipamiento en las preexistentes. 

También se implementaron importantes estímulos a la industria y al desarrollo tecnológico, en particular el nuclear y el satelital. 

Para entender el odio y desprecio al “pueblo de a pie”, a los sectores populares, que destilan encubierta o claramente, los sectores oligárquicos, siempre cerradamente clasistas, y por lo general llenos de racismo apenas disimulado; así como la cerrada aversión y desprecio contra la industria y el desarrollo tecnológico nacional, se citan algunos casos muy evidentes. 

El dirigente agropecuario devenido en político ultra conservador, Alfredo De Angeli, se manifestó a favor de reimplantar el trabajo infantil, incluso como prioridad antes que la escolaridad. Se refirió, palabras más o menos, a “los pícaros que, por ir a la escuela, no colaboran en las tareas del campo”. ¡Eso implica desprecio total hacia los derechos elementales de los niños y la reimplantación de estructuras de cerrado feudalismo, como añoran los oligarcas! 

El entonces presidente multiprocesado (que zafó de las causas por simple proscripción por transcurso del tiempo, pues no habría probado su supuesta inocencia, en ningún caso); se mostró “escandalizado” por las creaciones de nuevas Universidades Nacionales, diciendo “¡que es eso de andar creando Universidades por todos lados!”. 

Que esas Universidades faciliten el acceso a muchos jóvenes que de otra forma serían excluidos, eso no les importa a los que aborrecen todo lo Nacional y popular. 

El mismo expresidente ultra endeudador, refiriéndose al gran Astillero Río Santiago, dijo que, si fuera por él, lo haría demoler con explosivos…tal el desprecio a nuestro desarrollo tecnológico e industrial. 

La por entonces gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, disertando en el Rotary Club, dijo, muy “suelta de cuerpo”, que “todos sabemos que los pobres no llegan a la Universidad” … ¡lo cual es falso, mentira total! Muchas personas pobres llegan a las Universidades Nacionales, y se gradúan. Pero esa gruesa mentira de la hoy legisladora parece tener vinculación con las fuertes restricciones al acceso a las Universidades Nacionales, que los sectores apátridas y oligárquicos, quieren reimplantar. 

Es la misma que no pudo justificar la compra de un muy oneroso departamento, ni otros hechos muy dudosos (como un helicóptero de la Provincia de Buenos Aires, cuyas fotos en Asunción -Paraguay-, tuvieron alguna difusión pero no justificativo). 

Algún oficial de alto rango de las FFAA, se refirió despectivamente a las Universidades Nacionales, como que son “el huevo de la serpiente”. No pareció darse cuenta ni razonar que de ellas salen capacitados los médicos que los atienden, y muchos otros profesionales cuyos servicios con seguridad lo beneficiaron. 

¡Ante los arteros ataques con claro sadismo y odio a la argentinidad, en perpetración por el gobierno oligárquico – libertario, defender a las Universidades Nacionales, públicas y gratuitas, es un deber moral de todo buen argentino! 

MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ 

Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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Día de la industria, nada que festejar

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Casi totalmente desapercibido pasó el día de industria, “celebrado” (o lamentado) el reciente 2 de setiembre. 

Hubo un acto formal en la sede de la UIA (Unión Industrial Argentina), entidad que por su accionar, poco o nada tiene de apoyos concretos a la actividad industrial, pero sí hace explícitos respaldos a las medidas económicas claramente nocivas para el sector, por lo que cabría llamarla, para mayor precisión conceptual, como la Unión Industricida Argentina. 

El apelativo no tiene nada de exagerado, pues la UIA guarda densos silencios cómplices, ante la catastrófica realidad del Sector Industrial de la Economía Argentina, arteramente atacado por el accionar libertario-neoliberal, pues no solo se padece una brutal contracción intencionalmente perpetrada de la actividad, la cual provoca profunda caída de la misma, con acentuados índices de capacidades productivas ociosas, ante la fuerte caída de la demanda, lo que está causando muchos cierres definitivos de establecimientos fabriles (que será muy difícil revertir), y con numerosas y crecientes cantidades de personal despedido, o en el mejor de los casos suspendidos, pero con claros riesgos de engrosar la enorme cantidad desocupados. 

La miseria que se extiende cuan ominosa mancha de aceite contaminante, sobre crecientes porcentajes de nuestra población, achica acentuada y crecientemente la capacidad interna de consumo, mientras que el retraso cambiario quita competitividad para exportar y favorece importaciones, en un contexto de apertura aduanera casi irrestricta.  

Para peor, las expresiones del verborrágico presidente de la nación, corroboran que el objetivo real del gobierno libertario, y de sus socios (“cómplices”) neoliberales, es retrotraer nuestra economía a la supuesta “Argentina modelo” del medio siglo largo del mitrismo, en la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX. 

En esos años, bajo un insensible contexto socio – político semi feudal, con una minoría muy rica y la gran mayoría debatiéndose en la pobreza estructural, padecíamos la realidad de producir excluyentemente materias primas, careciendo casi por completo de actividades industriales (y la poca que había era de muy bajo nivel tecnológico), lo que se acentuaba ante la falta de todo apoyo a las actividades de creación y estímulo de la tecnología. 

No es un dato menor, omitido por el dogmático presidente autoasumido como destructor intencional del Estado Argentino, que las evoluciones positivas de todas las potencias económicas y de las nuevas potencias emergentes, fueron y son consecuencias directas de las fuertes Políticas de Estado, que promueven y protegen prioritariamente -además de sus propias poblaciones- a los sectores industriales y tecnológicos, pues estos dos son los que tienen más fuertes efectos multiplicadores en las respectivas economías nacionales. 

Enfaticemos ese dato concreto y contundente, la industria y la tecnología de desarrollo propio, son las actividades de mayores efectos multiplicadores muy positivos, que traccionan fuertemente el desarrollo económico general. A ambas actividades y al tejido social agreden las medidas económicas libertarias que se acentúan casi sin solución de continuidad. 

Toda nación con claros objetivos de grandeza nacional, cuida a su población, la cual junto al territorio soberano nacional, son los dos principales factores sobre los que se sustenta el Ser Nacional, el cual se aglutina en torno al Estado Nacional, entidad básica de toda Nación. Todo eso lo desprecia abiertamente, el actual gobierno nacional. 

Pese a la catastrófica y contundente realidad, que demuestra en forma irrefutable la extrema nocividad del rumbo económico que nos están imponiendo, la UIA sigue explicitando sus fuertes apoyos a las políticas anti industriales y anti sociales, del gobierno libertario – neoliberal, demostrando a las claras el irracional cerrado dogmatismo ultra liberal que caracteriza a la entidad supuestamente industrialista. En el acto por el alicaído día de la industria, mencionaron apenas, en forma muy tibia, las supuestas “preocupaciones” de la entidad, por las “dificultades” que soportan las industrias. Si la UIA tuviese principios claros de elemental patriotismo, en vez de sus “suaves” preocupaciones, debería expresar en forma contundente, su oposición al nocivo y desastroso rumbo económico y social del actual gobierno; y no calificar de “dificultades” que afronta la actividad industrial, a la intencional y premeditada hecatombe brutal que está destrozando a la industria y a los entes tecnológicos (incluidas las Universidades Nacionales). Lo mismo respecto al empobrecimiento masivo de la población, que claramente evidencia buscar instalar a perpetuidad, como lo demuestran el desprecio a los pobres y la burla clara a los derechos de los jubilados de vivir dignamente, condenándolos a una vida miserable, con previsibles muertes prematuras, ante la imposibilidad de acceder a los medicamentos y a una sana alimentación. 

Además, los hace apalear con alevosía, por las fuerzas de seguridad, claramente incitadas a agredir arteramente a toda manifestación pública en contra del genocidio económico en perpetración. 

Todo eso sin olvidar que las medidas socio económicas -apoyadas de hecho por la UIA y otros entes del establishment al servicio del dogmatismo neoliberal, condenaron a muerte a enfermos crónicos a los que privaron de imprescindibles medicamentos específicos muy costosos; y que en los hechos se burlan del hambre generalizado que provocan las medidas económicas, no distribuyendo las toneladas de alimentos y miles de frazadas, que con un mínimo de sensibilidad social, deberían haberse preocupado por repartirlos correctamente, para paliar efectivamente el hambre y el frío, que causan previsibles estragos generalizados. 

Entre otras expresiones de brutal sincericidio, el verborrágico presidente de la nación, expresó su voluntad de “engrosar los bolsillos de los empresarios”, según él, a costa del desguace estatal; lo que implícitamente significa la institucionalización de la miseria generalizada y permanente de las mayorías excluidas y empobrecidas, además de la destrucción de la República Argentina, que en este caótico rumbo nos empuja a la disolución nacional y a ser apenas una factoría dócil, un amorfo enclave manejado por el neocolonialismo del siglo XXI. 

Si bien no sorprende que el “Círculo Rojo” como se llama a las poderosas asociaciones empresarias dogmáticamente opuestas a todo lo Nacional y Popular apoyen el destructivo rumbo socio político económico actual, careciendo por completo de elementales nociones de Grandeza Nacional; en cambio cuestan entender los silencios y la inacción casi total, de las dirigencias del sector sindical, del supuesto arco político opositor, de intelectuales y catedráticos no cooptados por la antipatria, y otros, sumidos en el silencio y la inacción total, que en este contexto pasan a ser cómplices por omisión; o tal vez están amordazados ante las presiones del establishment, del cual forman parte los medios concentrados y los muy activos trols, los mercenarios de las redes sociales. 

Preocupante realidad, que muchos aun se niegan a reconocer, entre ellos los muy colonizados mentales patrioteros de bandera, que no quieren entender que el real patriotismo debe cuidar la población, la economía, los entes estatales de importancias estratégicas (de nuevo amenazados con privatizarlos / extranjerizarlos), el territorio nacional (agredido por concesiones que agreden la soberanía), el correcto manejo de las Relaciones Exteriores (hoy subordinadas a los dictados del Bloque Atlantista), y dentro de todo ello, la industria y la tecnología nacional, sectores claves a los que arteramente se busca destruir. 

MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ – 

Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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La economía como instrumento genocida

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Con toda claridad, solamente tapada parcialmente en los medios por sucesivas noticias de altos impactos, es más que evidente que la andanada casi sin solución de continuidad, de medidas económicas y sociales, empobrecedoras, destructoras y socialmente excluyentes, en perpetración en Argentina, tienen devastadores efectos que caben definir como de evidentes caracteres genocidas.

Tratada con amplitud la dolorosa realidad actual de Argentina, amerita al menos un voluminoso libro, al estilo de La Doctrina del Shock, de Naomí Klein; e incluso hay suficiente “tela para cortar” como para al menos una pequeña enciclopedia de tres o cuatro volúmenes, analizando las diversas aristas económicas, sociales, geopolíticas e históricas, todas en una intrincada y compleja realidad.

Va al caso resumir los concretos hechos que (des)califican al gobierno libertario – neoliberal, como el perpetrador (por incapacidad manifiesta y/o por aviesa intencionalidad), del actual proceso de genocidio económico. Se analiza el tema, intentando brevedad.

– La pobreza y la miseria absoluta, aumentaron muy acentuadamente, desde el comienzo del gobierno libertario, como lógicas consecuencias de las fuertes subas de precios generales, que se incrementaron mucho por la fuerte devaluación inicial, y la espiral inflacionaria sigue; mientras los salarios y las jubilaciones se mantuvieron fijos o solo con pequeños retoques, casi cosméticos, que no detuvieron el deterioro acentuado del poder adquisitivo real de la mayoría de los argentinos

– Contra toda lógica económica, se pretexta frenar la inflación, -que es estructural, y muy dependiente de la carencia crónica de dólares, ante el brutal endeudamiento asumido desde el macrismo-, bajo la suposición errónea que haciendo caer en picada el consumo, se morigerarían los precios. El endeudamiento externo sigue agravándose, mientras la recesión golpea fuerte a casi todos los sectores sociales, pero la inflación sigue siendo muy alta. Y es claramente falso que los déficits presupuestarios sean “la gran causa” de las subas de precios. 

– El muy promocionado superávit fiscal, que es otra de las falsedades difundidas, se pudo exhibir dejando de cumplir obligaciones legales, como las transferencias a las provincias; cancelando pagos de obras muy necesarias (como la del gasoducto, que al no completarse su ampliación, obligó a importar de apuro gas, gastándose muchas más divisas que las que hubiera insumido esa inversión); ahogando financieramente a las Universidades Nacionales, y otras falsas “economías”, que solo profundizan la recesión y el desempleo. 

– Entre los sectores pobres y los indigentes, se está muy cerca del 75 % de la población, y esa deplorable realidad se acentúa día a día. Es de recordar, que antes de meternos forzosamente en el neoliberalismo, bajo la presión de las bayonetas, en el apátrida “proceso” cívico militar de 1976, la pobreza en Argentina era menor al 4 % de nuestra población, la desocupación era mínima; y análisis económicos objetivos calificaban a esa desocupación como “friccional”, o sea que era relativamente muy fácil volver a conseguir trabajo. 

– Se paralizaron todas las obras públicas, incluyendo las que tenían financiación externa blanda, como las dos grandes hidroeléctricas en el río Santa Cruz; y los dos proyectos nucleares en avanzados grados de desarrollo. Es parte del abanico de medidas que inducen a la fuerte recesión, en la cual nos embretaron intencionalmente, provocando más desocupación, la cual en muchos casos ya es crónica y en curso de agravarse

– Como las obras públicas tienen directa relación con las diversas infraestructuras, imprescindibles para el correcto funcionamiento de nuestro país, mucho más considerando la enorme dimensión geográfica nuestra, el “parate” total de las obras lleva al rápido deterioro de lo existente, y a carecer de las imprescindibles ampliaciones, y todo eso empuja a profundizar el derrumbe de todos los indicadores socio económicos.

– Ese irracional freno total a todas las obras públicas, nos pone en serio riesgo de masivos apagones eléctricos, en la temporada estival, cuando aumenta el consumo, lo cual aumentará el caos socio económico en el que nos sumieron.

– Los brutales tarifazos de los servicios públicos y los combustibles, no justificados con estudios serios de costos, son poco menos que impagables, y acentúan la pobreza y la miseria generalizadas, empujando además a cierres de más empresas.

– La hambruna generalizada, la miseria creciente y la exclusión social son dolorosas lacras que antes resultaban casi inexistentes por completo en nuestro país, pero ahora se extienden cuan ominosa mancha de aceite que contamina todo el tejido social nacional. Este terrible cuadro de situación, que para peor se agrava día a día, era impensable en aquella Argentina próspera y mucho más equitativa, que era antes de la violenta irrupción del neoliberalismo, impuesto por Videla – Martínez De Hoz y sus sucesores, desde el muy nefasto “proceso” cívico militar de 1976.

– Evidenciando la insensibilidad total ante la miseria y la hambruna creciente, a todo lo cual claramente desprecian los libertarios, sus socios neoliberales, y otros factores del poder ultra reaccionario oligárquico (como la Sociedad Rural y otros entes empresarios del denominado “círculo rojo”), con brutal soberbia teñida de aporofobia, ocultaron los grandes cargamentos de alimentos, que recibieron del gobierno precedente, y una vez puestos en evidencia, mostrando nula sensibilidad social, se niegan a repartirlos entre los numerosos comedores y merenderos, en los que se atiende al creciente número de los marginados, muchos en situación de calle, que no pueden costear sus alimentos

– Genocidio económico explícito es dejar de suministrar los muy costosos medicamentos oncológicos y para otras patologías graves, lo cual según trascendió con muy poca prensa, que ya ocasionó varias muertes, y con seguridad causará muchas más, de todo lo cual hacen un elocuente silencio total, libertarios y neoliberales en el poder. – Lo mismo puede decirse de las hoy acotadas campañas de vacunación y de prevención de enfermedades. 

– La mala alimentación, deficiente en calidad y muy pobre en cantidad, con seguridad debilita a los amplios sectores de población hoy sumidos en la miseria; afectando seguramente mucho más a niños, jóvenes y adultos mayores. Se calcula que un millón de niños y adolescentes, no cenan, y con seguridad, muchos padres tampoco, para dar lo poco que tienen a sus hijos. 

– La actitud de festejar o de auto alabarse, por perpetrar despidos masivos del personal del Estado, tiene caracteres de perversión acentuada, pues es alegrarse de la miseria y el desempleo casi seguro, a los que condenan a muchas personas; además de desguazar entes que cumplen funciones importantes y/o necesarias. Pero es de recordar, que el presidente expresó, exaltadamente, que opera para destruir al Estado, al cual conduce. ¡Vaya paradoja y brutal incoherencia! 

El listado no se agota. 

Perpetrar con toda intención, la demolición económica nacional, buscando a la vez la destrucción deliberada del Estado Nacional, con las consecuencias del empobrecimiento y marginación masiva y acelerada de nuestra población, sin importar en absoluto las muertes y los daños humanos severos que se ocasionan, tiene claramente todas las características de un genocidio, implementado intencionalmente en base a las crudas medidas socio económicas perpetradas a presión y con toda premura. 

Burlándose de todo principio de soberanía y de dignidad nacional, buscan la destrucción de todo el entramado industrial y tecnológico, con el objetivo de mínima de transformarnos en una factoría mera productora de materias primas, en un esquema en el cual, con seguridad, sobraríamos más de la mitad (o mucho más) de todos los argentinos. 

Pero de máxima, el objetivo que claramente se puede visualizar, es hacer implosionar a Argentina en media docena o más, de pequeñas republiquetas empobrecidas, fácilmente manejables desde los centros de poder globalizadores, bajo el accionar de las potencias neocolonialistas del siglo XXI. 

Tenebrosa realidad, de la cual parecería que muy pocos tomaron debida conciencia. 

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Privatizando ganancias fáciles y estatizando el desguace 

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Tal como en un rapto de sincericidio dijo, que desde adentro (como topo infiltrado, según su expresión), el presidente busca destruir al Estado Argentino, exaltadamente y en el marco de la habitual incontinente verborragia cargada de exabruptos y groserías que son frecuentes en sus disertaciones, con mucho apuro y notable falta total del más elemental patriotismo, se está procediendo a implementar el desguace total del Estado Argentino. 

Muchos parecen no haber tomado conciencia de la extrema gravedad de esa decisión, que de no frenarse y revertirse llevará al colapso total de nuestro querido país; lo cual es de elemental razonamiento, pues el Estado es la argamasa sobre la que se asienta y construye la Nación, lo que a su vez es el sustento de La Patria misma. 

Entre las muchas muy negativas decisiones que con toda premura se están tomando, a partir del “vale todo” perpetrado desde las sanciones de normas ad hoc con las que se invistió de atribuciones que se asemejan a la suma del Poder Público, al exacerbado accionar del Poder Ejecutivo, en forma sintética trataremos de poner al descubierto las extremas negatividades que implican algunas de esas decisiones, claramente atentatorias contra los Altos Intereses Estratégicos de Argentina. 

– Disponer de una aerolínea de bandera tiene una muy alta importancia estratégica, mucho más en una nación de dimensiones continentales como Argentina. La conectividad con la que se une a todas las provincias, tiene una enorme relevancia, y ya se pudo constatar que eso no sucede con las aerolíneas privadas, que priorizan su rentabilidad y por supuesto no consideran en absoluto las necesidades estratégicas de nuestro país. Y la importancia de disponer de aviones propios, se pudo constatar en la pandemia, cuando trasladaron las vacunas provistas por Rusia, y luego por otros países. 

Por otra parte, cabe recordar que por el miserable accionar de la empresa extranjera que se había quedado con nuestra línea aérea, no se hacía el mantenimiento debido a las aeronaves, lo que provocó la caída de una de ellas, en el trayecto Posadas – Buenos Aires, con las luctuosas consecuencias, lo cual tuvo escasas repercusiones en los medios concentrados, además de la lentitud y aparentemente laxas penalidades impuestas por “la justicia”, por el accionar claramente culposo, de los “eficientes” privados. 

Ahora, comenzando el nuevo proceso de desguace de Aerolíneas Argentinas, se abandonó la importante conexión con EEUU, lo que favorece a empresas de ese país. Y las estratégicas conexiones internas, así como las existentes con naciones cercanas, están bajo amenazas de anularse. Lamentable. 

– También se difundió -muy escasamente- que cesarían los vuelos de LADE, los que, en la extensa Patagonia, son muy importantes. Dato a confirmar, pero acorde al accionar desguazante libertario. 

– Con nula mentalidad federal, muy típica de neoliberales, libertarios y similares cipayos, las estaciones de Radio Nacional, que en La Patagonia servían de nexos a los pobladores, retransmitiendo localmente mensajes muy útiles en el contexto de esa fría y vasta extensión de nuestro país, pasó a ser manejada desde Buenos Aires, anulando el accionar con enfoques locales, que tan importantes eran. – La decisión de privatizar las importantes grandes hidroeléctricas de la zona del Comahue (ubicadas en Neuquén y Río Negro), solo se puede “justificar” en base al cerrado dogmatismo de la dudosamente fundamentada Escuela Austríaca de la Economía, de la cual Milei es confeso seguidor y odiador visceral de todo lo Estatal. 

Desde la lógica económica elemental, no tiene justificativo alguno que vuelvan a manos privadas (estaban concesionadas, desde el nefasto menemato), pues son las grandes generadoras eléctricas de más bajo costo real -por mucho– por kWh.  

Esas hidroeléctricas se construyeron con fondos del Estado Nacional, son muy eficientes, y al concesionarse sus operaciones, en los años ’90, no se pudo ocultar que estaban en excelentes condiciones de operabilidad, con muy buenos mantenimientos. Eran operadas por la Estatal Hidronor (Hidroeléctrica Nord Patagónica), disuelta como tantas otras con premeditación y alevosía, en aquel período de exacerbación neoliberal que fue el menemato, continuador directo del nefasto “proceso”, o sea uno de los antecesores doctrinarios del actual gobierno. 

Es decir que se volverá a pagar, a entes privados (posiblemente extranjeros), solo por “subir y bajar las palancas de generación”, y -conociendo las operaciones “privatísticas”-, seguramente pagando mucho más caro por la energía que su costo real. 

Esas operaciones tan negativas, de operar para pagar mucho más por la energía que en forma más económica y eficiente puede ser generada por el propio Estado Nacional o los Estados Provinciales involucrados, son poco conocidas por el grueso de nuestra población, por el silencio mediático casi total, de los medios concentrados que operan al servicio del poder establecido, como también en buena parte por el desconocimiento general de los aspectos técnicos acerca del muy estratégico Sector Eléctrico Nacional; el cual a su vez forma parte del mega Sector Energético Nacional. 

En esas estratégicas áreas, el rol del Estado activo y presente, fue sumamente importante, priorizando las Necesidades Nacionales, dentro de las cuales están la cobertura de la creciente demanda del consumo interno, y los desarrollos tecnológicos; mientras que los privados priorizan sus utilidades, las cuales las obtienen de las tarifas, que termina pagando el pueblo argentino, y les importa poco o nada que la calidad del servicio evite cortes masivos y otros problemas operativos, como ya sucedió y como corremos el serio riesgo de repetir cuadros caóticos, ante la inacción total del Estado hoy ausente, en un servicio esencial como lo es el eléctrico. 

Nos llevan a los empujones a un cuadro de caos total, pero en medio del aquelarre generalizado, casi nadie parecería haber tomado conciencia de la gravedad del contexto general, acentuado por la irracional parálisis general de todas las obras de Generación y Transmisión, imprescindibles para atender adecuadamente las necesidades del servicio. 

Dentro de las muchas referencias mundiales respecto al manejo energético, cabe mencionar enfáticamente, que las naciones con vocación de grandeza, como por caso Brasil y Francia (entre muchas otras), tienen el accionar del Estado como base del desarrollo eficiente de sus respectivos Sectores Eléctricos. 

Acá, libertarios y neoliberales, nos llevan a la anomia e improvisación que caracteriza a los enclaves coloniales y a meras dependencias productoras primarias manejadas por corporaciones extranjeras, carentes de toda noción de dignidad nacional e independencia efectiva. 

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Empresarios que apoyan la destrucción nacional

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La Unión industrial Argentina (UIA) opera como cómplice del desguace industrial premeditado

En la previa a la reunión del Council of the Americas, del 14/08/24, hubo algunos entrevistados por los periodistas; de los que posiblemente los más requeridos fueron Daniel Funes de Rioja, presidente de la UIA (Unión Industrial Argentina) y Natalio Grinmann, referente de la CAC (Cámara Argentina de Comercio), ambos claramente identificados con el liberalismo económico a ultranza, aplicado actualmente y causante de los destrozos socio económicos en plena perpetración en Argentina. 

En una clara expresión de doble discurso, o de incoherencia manifiesta con la realidad, Grinmann expresó apoyar el sesgo ultra liberal del gobierno, pero dijo que “numerosas empresas sufren la falta de ventas y muchos asalariados hacen malabares”. ¿Acaso no sabe que todo eso es consecuencia de las medidas socio económicas destructivas, forzadas por libertarios y neoliberales? 

Como es muy claro que la falta de ventas es consecuencia de la destrucción económica general que se está perpetrando intencionalmente, que ahoga la economía nacional y sumerge en la miseria desesperante a crecientes cantidades de asalariados, destruyendo masivamente fuentes laborales, no tiene lógica alguna que se lamente por lo que provoca el liberalismo al cual apoya. 

Si ocupa el alto cargo de representar a la CAC, debería saber que son esperables estas nefastas consecuencias, del liberalismo al cual doctrinariamente apoya, pues lo mismo sucedió en precedentes períodos de nuestra historia en los que se perpetraron medidas de crudo liberalismo económico. 

Entonces, ¿de qué se lamenta Grinmann, si apoya las medidas que causan miseria y destrucción económica? ¿Es incoherencia, o simple hipocresía para avalar posturas doctrinarias -probadamente negativas- al cómo sea? 

Debería saber la CAC, que el liberalismo lo predican, pero no lo aplican las grandes potencias económicas, pues practican fuertes y constantes medidas de intervencionismo estatal y de claro proteccionismo. 

Pero dudo que su representante se instruya al respecto. Evidencia ser un dogmático que sigue el “pensamiento oficial” de la cámara empresaria para la que opera…claramente carente de bases coherentes y del más elemental sentido de la realidad. Y sin patriotismo en concreto, alguno. 

Por eso, apeló a la supuesta “grandeza” de aquella Argentina excluyente, con mucha riqueza para pocos y mucha pobreza para casi todos; endeudada y subdesarrollada, de la década infame (1930-1943) y períodos similares. 

Por su parte el presidente de la UIA, que apoya explícitamente a libertarios y neoliberales, sigue manteniendo su silencio cómplice, ante el brutal industricidio general que se sigue perpetrando, en una espiral in crescendo, que claramente busca de mínima llevarnos a aquella perimida y hoy totalmente inviable Argentina semi feudal del siglo XIX, y de máxima (evidentemente, por más que muchos no lo vean o no lo quieran admitir) busca la disolución nacional. 

Además de omitir o ni siquiera mencionar el industricidio, perpetrado con alevosía, el titular de la UIA menciona indirectamente a actividades claramente primarias (o sea no industriales, como si lo fueran), a la Energía y a la Minería, claramente en auge como meras actividades extractivas, para empujarnos al rol de simples exportadores primarios, con nulos valores agregados, lo que para peor, en el marco del apátrida R.I.G.I. (Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones) no nos dejarán ni siquiera las moneditas, de esas operaciones que más que exportaciones tienen todos los visos de saqueos indiscriminados perpetrados con alevosía, en el marco de la inacción nacional, ante el Estado Nacional desguazado, al cual nos llevan a los empujones. 

Deplorable la evidente total falta de patriotismo, de esas grandes asociaciones empresarias -definidas como el Círculo Rojo-, que ni siquiera defienden a las actividades a las que dicen representar. 

Muy diferente al claro patriotismo, que en los hechos demuestran las clases dirigentes del empresariado brasileño, valga la comparación. En todo este aquelarre destructivo, parece tarea casi imposible despertar la Conciencia Nacional de nuestro pueblo, atosigado por los problemas diarios de subsistencia, y con el accionar destructivo y cómplice de casi todo el arco comunicacional, cooptado por los mismos sectores económico-políticos, que nos están llevando a la disolución nacional, despreciando todo atisbo de soberanía y de dignidad nacional. 

Esa falta total de Conciencia Nacional, parece afectar a amplios sectores de nuestra población, y a la mayoría de los uniformados, estos a consecuencia de la implantación de fuertes prejuicios antinacionales, inculcados sin pausa desde 1955 y muy acentuados desde 1976, “convenientemente” edulcorados bajo formalidades de patriotismo de bandera, hueco de contenido. 

Muy preocupante realidad. 

Como dijera Manuel Belgrano…¡Ay, Patria mía! 

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