Carlos Andrés Ortiz

Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

Cuarta Parte: Difamaciones, asesinatos, destierro y cárceles

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ASESINATOS, DESTIERROS, CÁRCELES Y DIFAMACIONES – METODOLOGÍAS USUALES DE LIBERALES Y OTROS APÁTRIDAS

La artera práctica de la difamación, puede tener efectos muy destructivos, llegando a afectar seriamente el buen nombre de las personas e instituciones agredidas por esos procedimientos de tan baja estofa, reñidos contra todo principio moral. Forma parte esencial en las operaciones de guerras psicológicas.

Es algo tan antiguo como la humanidad, pero sin duda hubo “perfeccionamientos” en los que diversas técnicas sociológicas y psicológicas evolucionaron, llegando a cooptar por completo a cerebros “dóciles” o factibles de ser fácilmente influenciables. Con las redes sociales electrónicas, se potenció el efecto nocivamente destructivo de esas acciones.

Nuestra historia nacional, de apenas poco más de dos siglos, analizada con la necesaria fundamentación y objetividad, muestra diversas y muy recurrentes acciones de difamación, las que produjeron resultados muy negativos.

Ya en los albores de la Patria, San Martin sufrió las consecuencias de la maledicencia de los unitarios rivadavianos, los que buscaron degradarlo con injurias y falsedades, por no haberse prestado a ser utilizado en operaciones  militares  represivas,  contra  caudillos  federales  que  se  alzaron  contra  las  prepotencias de los personeros del poder portuario, al cual poco o nada le importaba la propia Patria que pugnaba por consolidarse.

Parecería que ese ejemplo del Padre de la Patria, no es conocido ni menos aun practicado, por los integrantes de fuerzas de seguridad federales, que demuestran particular ferocidad y malsano goce, al apalear y gasear a jubilados y otros sectores reclamantes, ante las políticas de empobrecimiento practicadas por neoliberales y libertarios.

Las persecuciones perpetradas por las maledicencias de los rivadavianos no cesaron, y seguramente debieron utilizarse como justificativos para negarle todo apoyo en su gesta libertadora, desde su preparación en Cuyo, hasta que falto de recursos y de tropas adicionales, habiendo triunfado en Perú, sumó sus efectivos a las tropas de Bolívar, para completar las tareas de derrotar a las fuerzas realistas.

Pero las denigraciones seguramente no cesaron, pues al regreso de su gran campaña libertadora, debió optar por el exilio, ante las amenazas a su propia vida, de sus declarados enemigos unitarios.

Esos mismos odios de los rivadavianos, fueron los que impidieron que vuelva a pisar suelo patrio, cuando había regresado, posiblemente a pedido del patriota Dorrego, quien para el momento de su arribo al puerto de Buenos Aires, ya había sido asesinado por el “espada sin cabeza” Juan Galo Lavalle, quien fue presionado para perpetrar esa vileza, por los personeros del poder unitario.

Parecería que hubo ¿y hay? varios o muchos continuadores del ejemplo -nada admirable- que dejó el voluble accionar de Lavalle, susceptible a sugerencias o presiones de la antipatria. El más reciente, con poco más de medio siglo de vigencia, es el de los milicos de mentes proceseras, fácilmente usados por
intereses antinacionales de orígenes internos y externos.

Aparentemente, en su prolongado exilio en Francia, San Martín recibió retribuciones merecidamente ganadas, provenientes del agradecimiento del Perú, donde hasta hoy es respetado y reverenciado; mientras que el poder porteño le había negado todo reconocimiento. Sería este un tema muy interesante, para ser profundizado, accediendo a fuentes documentales, de muy posibles difíciles accesos.

Similares efectos a las difamaciones, producen los ocultamientos de hechos y actitudes positivas, referidos a personajes históricos o actuales, que los  personeros  del  establishment  antinacional,  buscan que sean denigrados, señalados como supuestos personajes nefastos, para tapar sus reales acciones.

Tal el caso de los claros apoyos que San Martín hizo llegar a Juan Manuel de Rosas, incluso felicitándolo por sus claras acciones en defensa de la soberanía nacional. El Libertador se puso a disposición, para sumar su espada y su sapiencia militar, para enfrentar a las potencias colonialistas (Reino Unido y Francia), que nos agredían. Hay valiosos intercambios epistolares que lo prueban, tal como lo demostraron historiadores revisionistas de probada honestidad intelectual y claro patriotismo, como José María Rosa. También donó a Rosas el sable con el cual afrontó su campaña libertadora, hecho ocultado por el poder unitario – liberal, claramente antinacional.

En el extenso período en el cual Juan Manuel de Rosas fue el claro referente de los Intereses Nacionales, no solo debió enfrentar las presiones y prepotencias de las dos primeras potencias mundiales de esa época, sino también las constantes y muy fuertes oposiciones de los unitarios, embebidos estos de la estrecha y apátrida visión de los rivadavianos, adherentes totales al liberalismo doctrinario, y por ende desinteresados en el desarrollo e industrialización propios. 

    Además de apoyar las agresiones armadas de británicos y franceses, los unitarios hicieron fuerte uso de las técnicas de difamación, siendo posiblemente los más conocidos, los libros de “relatos al cuento” escritos por Sarmiento (Facundo) y Rivera Indarte (Tablas de Sangre). El primero redactado en Chile, en el autoexilio voluntario del supuesto “padre del aula”; y el otro escrito en Uruguay, también en el autoexilio del referenciado “intelectual”, de no muy abundantes ni destacadas obras literarias.

Los supuestos muchos hechos de violencia, expuestos en ambos libros, no  abundan  en  mayores  precisiones, por lo que las fundadas opiniones de historiadores revisionistas, los consideran elementos propagandísticos en formatos librescos.

Por supuesto, los historiadores de la corriente mitrista (también llamada academicismo), dan total supuesta credibilidad, a ambos libros de contenidos propagandísticos distorsionadores.

La Academia Nacional de la Historia, ente ad hoc creado por y para los fines del basamento cultural liberal, impuesto por el establishment, es el mismo que oculta lo que no cuadra con sus “pensamientos históricamente correctos”, y exalta o incluso fabula los argumentos históricos funcionales a esos poderes político – económicos alineados al “pensamiento correcto”, muy benévolo respecto a los intereses y simpatías de las potencias imperiales de turno.

Por algo, en las escuelas primarias y secundarias, con cierta sutileza, se fijaba el concepto de la “dictadura del siglo XIX” (Rosas), y la “dictadura del siglo XX” (Perón), ocultándose que los supuestos “custodios de la libertad” que los derrocaron, fusilaron, torturaron, encarcelaron y persiguieron, a todos los que no se subordinaran a sus dictatoriales designios. 

Por supuesto, se omitieron y taparon las referencias históricas a los genocidios perpetrados por Urquiza luego de la batalla de Caseros (como los asesinatos de Chilavert y el masivo del Regimiento  Aquino, entre muchos otros cargados de vengatividad); los de Mitre en su presidencia y la de Sarmiento; así como ni se mencionaba el aberrante bombardeo de Plaza de Mayo, cobardía salvaje de los supuestos “custodios de la patria”, que utilizaron las armas de la Patria para masacrar al propio pueblo.

 En todos esos casos, así como en otros períodos de gobiernos, la maledicencia activa (inventando o exagerando hechos negativos de enemigos políticos del establishment), como maledicencia pasiva (ocultando aspectos positivos de quienes los sectores antinacionales buscan descalificar), ha sido y es una intensa actividad, que asume diferentes vías de acciones, para conseguir sus impresentables objetivos reales.

Un caso notable para analizar, es la muy fuerte campaña de pretendido desprestigio, que ciertas progresías muy activas y a veces violentas, pero muy poco ilustradas sobre bases documentales históricas sólidas, emprendieron contra la memoria y el accionar del dos veces presidente, Julio Argentino Roca.

 Esas progresías “compraron” con mucho fervor la versión, de fuerte corte ultra indigenista, difundida por el activista germano – argentino Osvaldo Bayer, en particular lo referente a la pretendida “nación” mapuche (¿puede existir una nación dentro de otra???).

Esas progresías, en los hechos enroladas en lo antinacional, evidencian desconocer que la ONG Mapuche Nation les dicta el “libreto” a los activistas locales del ultraindigenismo, que en varios casos -en Argentina y en Chile-, incluso perpetraron hechos de violencia, sembrando ese curioso “racismo inverso”, de odio visceral a toda población de tipo caucásico.

Tampoco esas progresías, no parecen razonar que, curiosamente, coinciden con sectores de la oligarquía y “adherentes vocacionales” a las mismas, en sus prédicas y acciones muchas veces violentas, del “antiroquismo a ultranza”.

Pero para entender las “tramas finas” de algunas posturas y acciones, se debe conocer la Historia Argentina.

Los sectores intelectuales (o pretendidamente de serlo) afines a la oligarquía, y por ende al liberalismo, son por regla general, cerrados adherentes al mitrismo, a cuyos ejes doctrinarios siguen, desde la Academia Nacional de la Historia. Y el odio de esos sectores a Roca, seguramente se vincula con las varias derrotas, en lo político y en lo militar, que Julio Argentino propinó a “Don Bartolo”, impidiéndole de hecho que acceda a su segunda presidencia, la cual pudo ser más nefasta que la primera y única.

Por eso, ocultan muchos logros notables de Roca, quien, entre sus múltiples acciones, terminó con el accionar nefasto de los malones, y afirmo la soberanía argentina en la Patagonia, en el Gran Chaco y en Misiones, además de crear el Correo Argentino, modernizar a las Fuerzas Armadas (permitiendo el acceso a las mismas a sectores excluidos de la oligarquía), y con su Ministro de Instrucción Pública, fue el real gran alfabetizador de la población.

Por algo, el notable historiador Jorge Abelardo Ramos, afirmó enfáticamente “sin un Roca no hubiera existido un Perón” (en la Historia Argentina). 

El dos veces presidente Hipólito Yrigoyen fue muy atacado por los difamadores al servicio del establishment ultra liberal en lo económico y ultra conservador en lo político, al punto tal que, al ser llevado preso por los golpistas en 1930, su modesta casa fue invadida por la turba enardecida, y sus paredes destruidas, buscando inexistentes lingotes de oro, que la maledicencia afirmaba que los atesoraba mal habidos. Notable paralelismo con las destrucciones perpetradas en su casa, en Santa Cruz, soportadas por Cristina Fernández, así como las absurdas excavaciones en suelo patagónico, con las cuales pretendían buscar “el PBI que -supuestamente- se robó”. Acusación esa última que demuestra no tener ni idea acerca de la enorme magnitud de un PBI.

Esta exmandataria, también fue acusada, sin prueba alguna, de poseer cuentas en algunos “paraísos fiscales” adonde muchos fugadores llevan fondos mal o dudosamente habidos. Pero cuando los datos de fugas de divisas involucran a vinculados al establishment antinacional, los grandes medios de difusión ponen sordina y no difunden, o lo hacen muy poco.

Volviendo al golpe de Estado de 1930, las maledicencias con las que atacaban a los dos Generales Ingenieros que condujeron y engrandecieron a YPF – Mosconi  y  Baldrich -,  fueron  potenciadas  con persecuciones judiciales, encarcelando injustamente a Baldrich.

En la década del peronismo inicial (1945-1955), las acciones de difamación y de inculcar desprecio visceral, contra Perón, y en particular contra Eva, fueron prácticamente constantes, y en el caso de Evita, tuvieron fuertes componentes clasistas, enfatizando -como algo supuestamente vergonzante- el origen humilde de la muy activa esposa del presidente.

La burda mala fe de los ataques llegó a las peores bajezas, al escribirse en las paredes de Buenos Aires “viva al cáncer”, en alusión al cáncer terminal que truncó la vida de Eva Duarte, tan amada por los humildes como odiada por oligarcas y sectores retrógrados de los uniformados.

Con el golpe de Estado de 1955, con ciega hipocresía, se declamaba “defender la libertad y la democracia”, mientras se encarcelaba y torturaba, y se proscribía al sector político mayoritario, incluso penándose con cárcel por el solo hecho de mencionar a Perón, a su sector político y otros dirigentes o sectores vinculados.

Fueron los que insólitamente bombardearon al propio pueblo, con total saña, “para defender la democracia” o conceptos similares. Eran los uniformados, que gritaban “viva la patria”, mientras bombardeaban los depósitos de combustibles en Mar Del Plata, y amenazaban con destruir la refinería de La Plata, por entonces la mayor del continente.

Todo eso y otras aberraciones, eran defendidas por “comentaristas espontáneos, que en las esquinas céntricas de las ciudades, atacaban con habilidad de “comunicadores especializados” al gobierno depuesto, mientras que justificaban y alababan a la tiranía de los golpistas “gorilas”, sector que todo  indica, fue génesis del muy negativo “partido militar”, cargado de liberalismo apátrida, hoy redefinido como “milicos proceseros”.

Similares mensajes monocordes, con abundantes difamaciones contra los depuestos, y con loas a los supuestos “demócratas” excluyentes del pueblo común, eran repetidos en los años ’50 y ’60, en las radios de onda corta y en los “grandes diarios nacionales” editados en la Capital, impidiendo toda opinión  contraria. ¡Feroz censura, en nombre de la abstracta libertad!

 Las metodologías básicas no habrían cambiado mucho, en las seis o siete décadas posteriores a aquellos hechos, pero las sutilezas de la desinformación  activa  seguramente  tuvieron marcadas evoluciones, instalando severas confusiones conceptuales y desinformaciones en grados severos, en amplios sectores de la población, en particular entre los uniformados.

Seguramente, analizando esos últimos conceptos, se pueda entender como pudo llegar al poder formal, quien con claro desprecio al grueso de nuestro  pueblo,  pudo  afirmar,  entre  otras  aberraciones  y  en  medio de groseras expresiones, que las personas podrán elegir entre los sueldos que se le ofrezcan, o morirse de hambre voluntariamente. ¡Como se nota que nunca padeció desempleo y miseria, ni la frustración de no poder llevar el pan a sus hijos, el verborrágico presidente, ni sus cómplices! Claro que el libertario que lo dijo, no tuvo hijos, como para entender las angustias de los empujados a la miseria y al desempleo crónicos, al ser impedidos de solventar lo esencial para sus familias.

Claramente, el tema no se agota. Es para analizar in extenso, como se pudieron instalar tan severas confusiones, entre los jóvenes, los gerontes que avalaron con sus votos las miserias a las que los condenan las leoninas medidas económicas, y muchos otros sectores muy confusos o cómplices del desguace general, que parecen medrar en el conformismo cómplice, instalado por diversos
operadores que actúan sobre la opinión pública, mientras que la cruda realidad los empuja a la miseria y la exclusión.

El tema, por supuesto, no se agota. 

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Vender Enarsa es regalar soberanía

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   El contexto. 

 Quieren privatizar de apuro a Energía Argentina SA (ENARSA), a todos sus entes vinculados, así como las muy eficientes hidroeléctricas del Comahue, las centrales nucleares (un orgullo nacional, ocultado por el establishment), e incluso las hidroeléctricas binacionales de Yacyretá y Salto Grande (pisoteando soberanía). 

   Si bien pocos tomaron conciencia de la extrema gravedad de los objetivos de libertarios, asociados, reales mandantes y subordinados, es prioritario alertar que, en los hechos, nos llevan a los empujones, rumbo a la disolución nacional, y de mínima, a convertirnos en una dócil colonia manipulada por intereses extranjeros, para disponer a su antojo de nuestras riquezas y de nuestro valor estratégico. 

   El propio presidente, en uno de sus frecuentes actos de sincericidio, y mostrando un muy dudoso equilibrio emocional, dijo, con voz impostada, -claramente- ser “el topo que busca destruir al Estado desde adentro”. 

   Muy pocos parecen razonar, pese a que es de lógica elemental, que SIN ESTADO NO HAY NACIÓN, Y SIN NACIÓN NO HAY PATRIA. 

   Toda nación con vocación de grandeza y con total respeto a la propia soberanía, cuida tener un Estado Nacional fuerte, con poderosa injerencia en los múltiples aspectos que hacen al desarrollo socio económico, el cuidado y defensa, prioritario, de la soberanía nacional, además de cuidar la propia población. 

   Groseramente a contramano de esas elementalidades geopolíticas, e irracionalmente aplicando medidas económicas autodestructivas de neoliberalismo recargado, con ya probadas desastrosas consecuencias que padecimos en sucesivos gobiernos que aplicaron similares “recetas” (el siniestro “proceso”, el noventismo, el macrismo; con el precedente de los largos años de tutelaje de “la fusiladora” desde 1955), siempre con el respaldo y presiones muy claras del FMI, los libertarios y sus secuaces, practican un feroz industricidio, con destrucción de entes tecnológicos, endeudamiento irracional y empobrecimiento masivo, además de un vergonzoso accionar geopolítico de sumisión total a las potencias anglosajonas y al Bloque Atlantista. 

   En el contexto de fuerte proteccionismo siempre vigente a nivel mundial, acentuado desde la “guerra de aranceles” de Trump, que apenas esconde la guerra económica de los dos gigantes mundiales, China y EEUU; la apertura total de Argentina es un suicidio geopolítico y económico. En ese marco, un Estado raquítico o incluso inexistente, nos está llevando a previsibles catástrofes económicas, sociales y geopolíticas. 

   Son de recordar varios hechos amenazantes a nuestra integridad geográfica nacional. Siendo ministro del macrismo, el rabino Bergman dijo “Argentina debe ser partida y repartida” (¿¡!?), y nadie le exigió explicaciones, ni menos retractarse; mientras que el exgobernador de Mendoza A. Cornejo propuso la “independencia” de su provincia, insólita propuesta que recibió apoyos de varios embajadores extranjeros (sin que la Cancillería proteste por esos actos de intromisión, ni tampoco -aparentemente- nadie más); y el ultra indigenismo fogonea la supuesta “nación mapuche” fomentando un nefasto “racismo inverso” de odio a la población blanca, mayoritaria en Argentina. También cabe traer a colación las expresiones lastimeras de dos blondas opinólogas de la TV, que a fines de los años ’90 decían que “debemos resignarnos a permutar la deuda externa con partes de nuestro territorio”. 

   El irracional e impagable nivel de deuda externa, contraída por los mismos perpetradores, vuelve a ponernos en riesgo de ser presionados a esa “permuta”. 

   La muy delicada realidad geopolítica mundial, muy acentuada por el intempestivo accionar de Trump; además de los fundados temores que despiertan los varios enfrentamientos armados, agresiones alevosas, y situaciones de muy peligrosas tensiones, en distintos países, todo esto sintetizado y alertado por el Papa Francisco como “tercera guerra mundial en cuotas”, agrava mucho la irracional y apátrida política económica ultra aperturista, lo cual se acentúa mucho, con el accionar de la política exterior perpetrada por libertarios y secuaces políticos, ubicándonos como dóciles marionetas de las potencias neocolonialistas y del mega poder financiero transnacional. 

   Es muy preocupante, pero no puede sorprender el culposamente irracional repliegue del Estado en el estratégico Sector Energético, el cuál si se termina perpetrando, posibilitará fáciles y enormes negocios para quienes desplacen al Estado de sus estratégicas funciones, las que como tales deberían ser indelegables. 

  De hacerse eso, nos empujará a padecer la doble pobreza energética: la de precios impagables de los bienes y servicios energéticos; y la de deficiencias crónicas de los servicios, por carencia de imprescindibles inversiones, que solo el Estado practicó con visión geopolítica integradora y de desarrollo socio económico. Nunca un “privado” tuvo como objetivo el desarrollo e integración nacional. 

 Buscando alimentar el insaciable accionar financiero timbero y fugador

 Resulta muy claro y groseramente evidente, que la sumatoria de los diversos miserables treinta denarios que los mercenarios al servicio de la destrucción argentina, pretenden recaudar como consecuencia de la malventa de todo el importante Sector Energético creado por y propiedad del Estado Argentino, será mal usado vendiendo dólares para mantener artificialmente baja su cotización, y con ello los muy dibujados índices de inflación. Buscan ofrendarlos al voraz molino devorador de riquezas, que en breve plazo alimentará una nueva brutal fuga de divisas, tal la artera y delincuencial maniobra que la dupla Sturzenegger – Caputo, busca reeditar, con los mismos previsibles desastrosos resultados para nuestra querida Argentina, tal como lo perpetraron al final de los nefastos cuatro años de reedición de “recetas” neoliberales del macrismo. 

  En un contexto lógico de elemental patriotismo, esas acciones deberían ser punibles con penas de cárcel para sus perpetradores y otros cómplices. Pero nada sucede, mientras que muchos comunicadores sociales, “miran para otro lado”, y no pocos legisladores asumen posturas contrarias al Interés Nacional, pareciendo en ambos casos adolecer de presiones de “encarpetados y/o ensobrados”; además del lento accionar del Poder Judicial en algunos casos que serían vinculados al tema. 

 Los que avalan las destrucciones

 Es sabido que el llamado “Círculo Rojo”, que nuclea a muy poderosos empresarios, afines al neoliberalismo, avalan el accionar libertario, e incluso aplauden al presidente en sus frecuentes exabruptos verbales, totalmente impropios para la alta investidura que detenta. 

   Esos empresarios, o varios de ellos, son los que, en años de privatizaciones a ultranza, y a valores estimados como muy inferiores a sus cotizaciones reales, en los ’90, se quedaron con grandes empresas que fueron creadas y eran operadas por el Estado Nacional. Y seguramente, son los mismos, cuyas abultadas deudas externas en dólares, fueron estatizadas, durante el accionar del ministro Cavallo…entre ellos las empresas del grupo Macri. 

   Debería dar vergüenza a la UIA, que bajo la presidencia de Funes de Rioja, avaló el industricidio masivo en ejecución por el actual gobierno nacional; resultando dudosamente comprensible que haya ocupado ese cargo, sin ser industrial, pues es abogado laboralista. 

   Por supuesto, el brutal industricidio, en plena ejecución, tiene muchos perpetradores, no pocos de ellos, de diversos sectores de actividades, medrando desde cómplices silencios. 

 Falseando la Historia para perpetrar negociados fáciles

   El accionar del Estado fue esencial para desarrollar las distintas partes del complejo Sector Energético, y cabe enfatizar que por lo general estuvo marcado por la eficiencia, y en no pocos casos, por el patriotismo, como los casos de Mosconi y Baldrich, y también otros impulsores que dejaron profundas huellas positivas, como el caso de Balseiro en el estratégico Sector Nuclear. 

   Mientras los privados se mueven en función de ganancias inmediatas y fáciles, el Estado en muchas inversiones del amplio espectro de la Energía, buscó el desarrollo y la integración nacional.     Pero los distorsionadores de datos y hechos concretos, omiten que la supuesta “ineficiencia estatal” expresada por voceros del ultra privatismo, en el siniestro “proceso”, obedeció a arteras maniobras perpetradas por Martínez De Hoz y sus secuaces, que obligaban a las empresas estatales a asumir abultadas deudas externas, cuyos montos eran transferidos al Tesoro Nacional para enjugar los déficits del presupuesto nacional, los que eran consecuencia de la desastrosa gestión del citado ministro. Las empresas estatales quedaban con los pasivos y solo veían pasar las divisas de las deudas contraídas por “Joe” y sus “Chicago’s Boys”. El tema no se agota. 

   Indelegable accionar del Estado, la Historia lo demuestra

   El Estado hace obras y presta servicios, donde los privados brillan por sus ausencias. Y las inversiones del Estado en infraestructura, tienen fuertes efectos multiplicadores de la economía nacional.     Durante los largos -y en muchos casos oprobiosos- períodos en los que fuimos gobernados por liberales, las pocas inversiones del Estado se focalizaron en “el puerto” (Buenos Aires) y la rica Pampa Húmeda, manteniendo en la marginación a todo el resto de nuestro vasto territorio nacional. Y en el caso de los ferrocarriles, las inversiones privadas, básicamente británicas, impusieron el trazado de embudo hacia el puerto, facilitando las salidas de materias primas y la penetración de productos industriales británicos, impidiendo y ahogando las pequeñas producciones de manufacturas nacionales.

   Eso lo explicó muy bien y documentadamente, el gran patriota Raúl Scalabrini Ortiz. Eran inversiones que no tenían como objetivo el desarrollo nacional. 

 Negociados fáciles para muy pocos, miseria estructural para muchos

   Las apuradas privatizaciones del estratégico Sector Energético, de perpetrarse, serán pingües negociados, con grandes márgenes de utilidades para los que se apropien de nuestras Empresas y Entes Estatales, pues con el Estado ausente y anómico, se estará en el oprobioso contexto de una desenfrenada ley de la selva. 

    En ese terrible contexto, los desvalidos consumidores de bienes y servicios energéticos, estaremos a merced de la voluntad de los poderosos, a los que poco o nada les importarán las privaciones a las que nos someterán, para maximizar sus previsibles enormes ganancias, sin límites éticos ni fácticos, siendo además previsible que los energéticos exportables se volcarán al exterior, quedando nuestro país sin esos bienes y sin las divisas de esas operaciones, tal como se perpetró con alevosía en los años ’90, cuando Repsol se dedicó a “ordeñar” el mega yacimiento gasífero de Loma De La Lata, exportando a Chile sin que ingresen a nuestro país las divisas correspondientes. 

 El subdesarrollo crónico como destructivo objetivo geopolítico

   Es muy evidente que con el cúmulo de acciones claramente destructivas que se están implementando desde el primer día del gobierno libertario, el objetivo de mínima es llevarnos al subdesarrollo crónico, con el perverso modelo de la pseudo nación “independiente” (solo en lo formal), que éramos cuando a fines del siglo XIX y comienzos del XX, nos gobernaba la oligarquía vacuna, con poderes de tipo feudal, totalmente subordinados a la mega potencia mundial de esos años. Y como ya fundamenté repetidamente, en precedentes artículos, y brevemente en este, el objetivo de máxima de los apátridas neoliberales y libertarios, es desguazar y hacer desaparecer a la República Argentina. 

   Parecería que la mayoría de los políticos (muchos de ellos de muy escasas formaciones intelectuales); muchos uniformados (anclados en prejuicios de medio siglo atrás y faltos por completo de Doctrina Nacional); progresías muy confusas llenas de pautas dictadas desde el Bloque Atlantista, y contrarias al Interés Nacional; entes empresarios que apoyan las medidas económicas destructivas que también los perjudican; y otros sectores muy confusos de nuestra población, no toman conciencia de la extrema gravedad de esta muy preocupante y peligrosa realidad. 

   Todo parece evidenciar que, en el aquelarre del todo vale, muchos adolecen de carencias muy profundas de auténtico patriotismo. 

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Tercera Parte: Asesinatos, destierros, cárceles y difamaciones

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Tercera Parte: Asesinatos, destierros, cárceles y difamaciones – metodologías usuales de Liberales y otros apátridas

  Encarcelar opositores por tiempos indeterminados, muchas veces prolongados, en sitios lúgubres o de marcadas incomodidades, cuando no en condiciones sanitarias deplorables, la Historia Argentina, narrada sin omisiones capciosas, demuestra que es metodología recurrente, especialmente en sectores del poder político – económico encarnado en la doctrina liberal, la cual es apátrida por propia definición. 

   En el transcurso del siglo XIX, con pocos registros del encarcelamiento como herramienta de “domesticación” de opositores, seguramente los hubo, pero en muchos casos, ante esa tenebrosa posibilidad, muchos optaron por exilios en carácter preventivo.     Mucha difusión entre historiadores del “academicismo histórico” (los afines al unitarismo y por ende al liberalismo económico), tuvieron hechos de ese tipo, en el período gobernado por el federalismo. 

   En ese período, algunos escritores unitarios, cobraron relevancia, cargando las tintas contra La Mazorca y Los Colorados, que eran fuerzas encargadas del orden interno, en el período rosista, que por cierto reprimieron a los opositores. Opositores que gustosamente se aliaron a potencias enemigas de Nuestra Patria. 

   Después de la caída de Rosas, y en particular desde la institucionalización del mitrismo como poder nacional encarnado en el unitarismo recalcitrante, con seguridad las acciones represivas a opositores fueron tanto o más violentas que las de los años de La Mazorca. Pero las repercusiones históricas de esos hechos, son poco comentadas por Mitre -como historiador- y los academicistas que fueron sus continuadores, tergiversadores de la historia, acomodándola según conveniencias del poder, encarnado en el mitrismo y sus continuadores. 

   Las “policías bravas” eran moneda corriente, actuando muchas veces en forma visible y ostentosa, en particular en los difíciles años de vigencia del voto cantado, durante los cuales osar votar en contra de los mandamases o de los patrones de estancia o similares, era rápida y en muchos casos fuertemente reprimido. 

   En épocas de Yrigoyen, hubo dos crisis muy complejas, en las que las represiones fueron muy fuertes. Las protestas de obreros en la Patagonia, y la huelga de los trabajadores de la empresa Vasena, en Buenos Aires. 

   Los obreros de Talleres Vasena, reclamaron mejores condiciones laborales, jornada de 8 horas y retribuciones acordes, en una huelga que abarcó diciembre de 1918 y enero de 1919. Hubo fuerte represión, por parte de la policía, con numerosas víctimas. Dentro del maremágnum represivo, seguramente hubo arrestos temporarios, posiblemente muchos de esos sucesos sin registros. El gobierno y la patronal, culparon a los anarquistas, muy activos en esos años. 

   Los trágicos sucesos en Santa Cruz, ocurrieron entre 1920 y 1922, los que al tener o asignárseles tintes ideológicos anarquistas, fueron muy fuertemente reprimidos por tropas a las órdenes del gobierno nacional. Con seguridad, además de los alzados que fueron fusilados en las represiones, debió existir un considerable número de encarcelados, seguramente en condiciones deplorables. Sin considerarlo el summum de la eficiencia operativa, ni mucho menos, y con plena conciencia de un accionar lento y a veces erróneo, sobre todo en su segundo período presidencial (tal como lo señalan -entre otros- historiadores de fuste, como Félix Luna, y con abundancia documental José María Rosa); pese a esos aspectos negativos, es real que la presidencia de Yrigoyen significó un cambio muy profundo en la política y las estructuras del Poder Real, en Argentina. Pese a esos errores, del ya anciano Yrigoyen, las usinas de ataques políticos contra el líder del radicalismo (cuando ese centenario partido político era la principal expresión del Pensamiento Nacional), los rumores muy maliciosos, operaron muy activamente, para instalar en sectores volubles de la opinión pública, el convencimiento del supuesto accionar corrupto, del líder anciano y tozudamente fiel a sus principios y a su austera vida. 

   Producido el golpe de Estado de 1930, encabezado por Uriburu, previamente azuzado por Leopoldo Lugones, de tinte nacionalista oligárquico (quien sintetizó su postura golpista con su conocida expresión “la hora de la espada”), Yrigoyen fue apresado, confinado en la prisión de la isla Martín García, mientras la turba enardecida tomó por asalto su austera vivienda, destrozando las paredes buscando supuestos lingotes de oro, que la maledicencia afirmaba haber sido atesorados por el anciano líder, en también supuestas maniobras delictivas, que no eran más que habladurías maliciosas. 

   Lo concreto es que el golpe de 1930, es considerado, con muchos fundamentos, como “un golpe de Estado con fuerte olor a petróleo”; pues el accionar de YPF (creada en la primera presidencia), defendía los Intereses Nacionales en el estratégico Sector Energético, frenando el accionar depredatorio de las petroleras anglosajonas. 

   Poco después del golpe de 1930, en 1933, Yrigoyen falleció, sin que le probaran ningún ilícito. Su sepelio tuvo el marco de una enorme manifestación popular, acorde a su accionar político favorable al pueblo, hasta entonces marginado del accionar político, desde el derrocamiento de Rosas. 

   Producida la asonada golpista, arreciaron los ataques contra los dos responsables principales del engrandecimiento de YPF y de sus consecuentes acciones a favor de los Intereses Nacionales, los Generales Ingenieros Enrique Mosconi y Alonso Baldrich. Las persecuciones, cargadas de maledicencias, acusaron a ambos patriotas, perpetrando el injusto encarcelamiento de Baldrich.

   Durante toda la década infame (1930-1943), las persecuciones políticas buscaron impedir toda oposición al accionar antinacional del liberalismo apropiado del poder. 

  Como una constante en esas situaciones, las amenazas de encarcelamientos y acciones violentas, se cernían contra quienes se oponían al entreguismo vigente e institucionalizado. Por caso, era recurrente que los legisladores del oficialismo liberal, expresaran abiertamente sus preocupaciones respecto a las molestias que determinadas acciones pudieran causar en los sectores del poder del Reino Unido. Se anteponían las prioridades británicas, en desmedro de lo Nacional Argentino. 

   En la década peronista (1945/1955), el radicalismo acentuó su sesgo alvearista, o sea lejos de los principios yrigoyenistas y muy cercano a los opositores recalcitrantes, ese arco de pequeños partidos políticos y “sellos de goma” (partidos con escasos adherentes), que en el ’45 formaron la Unión Democrática, ensamblada bajo la batuta del embajador de EEUU Spruille Braden. 

   Esa oposición marcadamente antiperonista, fogoneada por los núcleos oligárquicos, con ramificaciones en sectores ultra conservadores de las Fuerzas Armadas, fue “in crescendo”, apelando incluso a la violencia irracional terrorista, al colocar bombas en una céntrica estación de subte, en Plaza de Mayo, en momentos en que se desarrollaba un masivo acto partidario. Hubo muchas víctimas fatales, mutilados y heridos; con serias sospechas respecto a activos militantes radicales, proclives a la violencia, entre ellos quien décadas después, sería ministro de Alfonsín, el Ing. Carranza. 

  A consecuencia de esos hechos violentos, hubo arrestos, incluyendo al líder radical Ricardo Balbín. 

   Perpetrado el vengativamente feroz golpe de Estado de 1955, irónicamente llamado “la revolución fusiladora”, los encarcelamientos fueron metodología usual, en varios casos con sesiones de tortura, como según referencias creíbles, se aplicaron con saña, entre otros, a los suboficiales de La Marina que se opusieron al alzamiento. Otro caso notable fue el del cantor Hugo Del Carril, preso por el “delito” de cantar la Marcha Peronista. 

   Vendrían después los años de la “pseudo democracia tutelada”, en los que los gobiernos civiles, elegidos en elecciones con proscripción del peronismo, estaban clara y abiertamente condicionados por el “partido militar”, siempre amenazante de perpetrar un nuevo golpe de Estado, tal como lo hicieron en 1962, contra Frondizi; y en 1966 contra Illia. 

   Sin ninguna acusación formal ni juicio previo, Frondizi padeció un largo cautiverio, claramente vengativo por las políticas de industrialización y de aumento de la producción de petróleo. Claro que además molestó al establishment militar ultra reaccionario, que se haya reunido con el Che Guevara, cuando era funcionario del gobierno cubano. 

  Ya las FFAA eran incondicionales del “mundo libre, occidental y cristiano” (léase los anglosajones y sus aliados / subordinados), dejando de lado todo principio moral de soberanía. 

   Muchos adherentes al desarrollismo, padecieron persecuciones y cárceles. 

   Pocos años después, la “dictablanda” (en comparación con el brutal “proceso”) de Onganía y sucesores, debió afrontar crecientes levantamientos populares en varias provincias, hasta que estalló el Cordobazo, todo eso con sus secuelas de víctimas y encarcelamientos. 

   A posteriori del breve interregno del tercer gobierno peronista, eclosionó el “proceso”, el cuál con niveles de violencia con pocos o ningún antecedente de similar severidad, creó la figura del “desaparecido”, eufemismo de “asesinado”. 

   Además, en algunos casos emblemáticos, el encarcelamiento vengativo y sin ningún basamento legal, fue brutal herramienta para cortar de cuajo toda oposición a la sistemática destrucción socio económica, que fue consecuencia directa del neoliberalismo impuesto por la fuerza. 

   María Estela Martínez de Perón, quien ejercía la presidencia, al igual que el leal Dr. Julio Carlos González, Secretario Legal y Técnico de las presidencias de Perón y su sucesora, al igual que otros colaboradores, fueron encarcelados, sin causa alguna, permaneciendo en tal situación, durante todo el “proceso”, seguramente padeciendo malos tratos. En ese siniestro período, hubo muchos encarcelamientos, sin juicio previo alguno, con clara vengatividad política. 

   El enorme plan de obras públicas concretado en los doce años del peronismo (2003-2015), solo equiparable al ejecutado por Perón con el ministro Juan Pistarini, evidentemente molestó al establishment ultra liberal, siempre opuesto a nuestro desarrollo. 

  En particular, los poderosos intereses vinculados con la termogeneración (energía eléctrica producida quemando hidrocarburos), seguramente se sintieron molestos, en particular por concretarse dos obras emblemáticas: la central nuclear Atucha 2, y la hidroeléctrica binacional Yacyretá. 

   Atucha 2 fue paralizada al comienzo del gobierno de Alfonsín, seguramente aconsejado por su Secretario de Energía Jorge Lapeña (de clara orientación afín a los poderosos intereses termoeléctricos), permaneciendo 22 años sin solución. Por su parte, Yacyretá estuvo operando varios metros por debajo de su diseño, lo cual produjo previsibles problemas de cavitación, que dañaban los álabes de las turbinas. No se podía aumentar la cota de la presa, pues las obras de tratamiento costero en ambas márgenes estaban paralizadas, o poco menos. El Ministro de Planeamiento Julio De Vido concretó un vasto plan de obras, dentro del cual estuvieron las terminaciones de Atucha 2 y de Yacyretá. Para la gran hidroeléctrica, fue crucial el muy activo accionar del Director Ejecutivo de Yacyretá, arquitecto Oscar Thomas. 

   Los posteriores encarcelamientos de ambos, con ausencia de pruebas de ilícitos, tuvieron claro carácter persecutorio. Para los que “conocemos el paño” de los poderosos intereses de los hidrocarburos y la generación termoeléctrica, nos resulta evidente que los daños en Yacyretá y su menguada generación (con 5 o 6 metros menos de cota), eran muy funcionales para la activa campaña de desprestigio de la hidroelectricidad. 

   Tanto la generación nuclear como la hidroeléctrica, resultan “competencias muy molestas” para la generación en base a hidrocarburos, pues aquellas son más económicas, de más extensas vidas útiles, y mucho menos (o nada) contaminantes. Entonces, no sorprenden los vengativos encarcelamientos dispuestos por el establishment, contra De Vido y Thomas, activos gestores de esas dos grandes y estratégicas obras. 

   Dentro de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, el sano y real patriotismo pasó a ser una rareza, muy despreciada si algún patriota defiende los valores nacionales, pues la “opinión militarmente correcta” adhiere sin cortapisas y sin tolerar crítica alguna, al más crudo y antinacional liberalismo político y económico. Ante esa deplorable realidad, muy acentuada desde el siniestro “proceso”, en el contexto de la pobre cultura general que es impartida en los institutos de formación militar, carecientes casi por completo de sólida capacitación en Geopolítica, Historia y Economía, no puede sorprender que los pocos casos de militares de clara mentalidad nacional, hayan sido marginados y perseguidos, pasando a ser paradigmáticos los encarcelamientos padecidos por el Coronel Seineldín y el General Milani. 

   Es bien sabido que los “carpetazos” son una de las especialidades de los servicios de inteligencia (los oficiales y con seguridad los “paralelos”), con los cuales pueden armar causas, para anular el accionar de los eventuales uniformados “díscolos”, que por principios patrióticos no se subordinan al establishment, el cual parece estar muy influenciado por algunas embajadas extranjeras. 

   Seineldín fue preso, por ser uno de los referentes de los alzamientos carapintadas, alertando ante los serios peligros que se ciernen sobre nuestra patria; pero la severidad que padeció no fue similar a otros líderes o partícipes de esos alzamientos, que parecen haberse “suavizado” en los planteos de corte nacional que fueron las motivaciones originales. 

   Milani, supuestamente por acciones realizadas en el contexto del siniestro “proceso”, fue encarcelado, mientras era evidente que, en el contexto de sus camaradas, mayoritariamente ellos de mentes proceseras, el posicionamiento Nacional, del Comandante General puesto en funciones en la presidencia de CFK, era muy resistido y -con sordina- criticado por el establishment, que como tal es afín a sectores apátridas, como el liberalismo. 

   El tema no se agota, pues es de enciclopédica magnitud. 

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Segunda parte: Destierros y otras metodologías de Liberales y otros apátridas

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Segunda Parte – Destierros. ASESINATOS, DESTIERROS, CÁRCELES Y DIFAMACIONES – METODOLOGÍAS USUALES DE LIBERALES Y OTROS APÁTRIDAS

   Obligar a una persona a afrontar un destierro forzoso, por cierto, no es una penalidad menor. En la antigüedad, para algunas culturas, la pena del destierro era considerada de mucha gravedad, incluso con connotaciones muy cercanas a la pena capital. 

   En nuestra historia nacional, hubo varios casos de destierros, en la mayoría de los cuales evitar el éxodo podía implicar sufrir la pena de muerte, casi siempre por la vía de asesinatos sin mayores prolegómenos. 

   También algunos casos de “éxodos voluntarios” de algunos personajes históricos importantes, poniendo distancia y tiempo ante situaciones coyunturales potencial o realmente complicadas. Se citan algunos casos, no todos muy conocidos. 

   • Sarmiento, unitario y tenaz opositor a Rosas, debió emigrar a Chile, a consecuencia del triunfo militar de los federales, en 1831, obteniendo permiso para regresar en 1836, cuando se encontraba enfermo en delicado estado. Volvió a emigrar, forzosamente a Chile, en 1846, a consecuencia de sus acciones políticas y su involucramiento en alzamiento militares. Regresó en 1851, sumándose al alzamiento encabezado por Urquiza. Siendo periodista en Chile, instó al país trasandino a ocupar la Patagonia y el Estrecho de Magallanes, o sea que operó en contra de los Intereses Nacionales Argentinos. 

   • En todo el extenso período rosista (1829 – 1852, con el interregno de 1832 a 1835), gobernó nuestro país el sector Federal, desplazando al unitarismo, el cual tuvo como referente histórico a Rivadavia, el primer endeudador, quien además tenía como objetivo “estratégico” tener un país de “dimensiones europeas”, o sea achicarnos territorialmente. Los unitarios fueron derrotados en los enfrentamientos producidos entre 1826 y 1831, pero no dejaron de conspirar, siendo por lo tanto vigilados y en algunos casos reprimidos, ante lo cual varios de ellos optaron por el exilio voluntario, instalándose en Montevideo, donde activamente sus figuras más relevantes conspiraron, alentando a potencias imperiales (Gran Bretaña y Francia), a atacar a nuestro país. 

  Dentro de los más relevantes unitarios exiliados, se pueden citar a Juan Bautista Alberdi, Florencio Varela, Salvador María del Carril y Esteban Echeverría, además de Juan Galo Lavalle, destacado oficial de la campaña libertadora de San Martín, para ser después funcional a potencias agresoras, quien por lo voluble fue llamado “la espada sin cabeza”. A Rosas le había jurado no volver a levantarse en armas contra el federalismo, lo cual no cumplió, presionado por los rivadavianos. 

   • Juan Manuel de Rosas, referente principal del federalismo en el siglo XIX y destacada figura del nacionalismo argentino, después de ser el Encargado de las Relaciones Exteriores, y de enfrentar presiones constantes de autoexiliados unitarios radicados en Uruguay, de las campañas periodísticas que desde Chile hacía Sarmiento, e incluso después de enfrentar los bloqueos y agresiones navales combinados de Gran Bretaña y Francia, a quienes sirvieron los unitarios, entre ellos Lavalle (a los que finalmente doblegó, pactando decorosos acuerdos de paz), siendo finalmente derrotado en la batalla de Caseros, por lo que debió desterrarse, en compañía de su hija en 1852, falleciendo en 1877. 

  Era de familia de estancieros, de muy buena posición económica. Debió emigrar con lo puesto, y por la vengatividad de los unitarios (y de los pseudo federales), nunca pudo disponer de sus bienes que quedaron en Argentina. En Southampton, donde residió, nunca tuvo propiedades, debiendo vivir en forma austera, trabajando hasta sus últimos días, pese a su avanzada edad. 

   • Felipe Varela fue un destacado caudillo federal, caracterizándose además por su ilustración y sus notables análisis de la realidad nacional. Tenaz opositor de la primacía de Buenos Aires sobre todas las provincias, esa postura lo llevó a oponerse también a Rosas, pese a ser ambos de ideas y principios federales. A consecuencia de esa postura contraria a Rosas, debió emigrar temporariamente a Chile, colaborando con Urquiza a su regreso. Derrotado Urquiza por Mitre, el cerrado unitarismo del líder portuario, provocó los levantamientos de los caudillos federales, a los que no apoyó Urquiza, recluido en su provincia. Los caudillos se opusieron a la guerra contra Paraguay, negándose a suministrar tropas que exigía el mitrismo, todo ello mientras Urquiza -dueño de gran fortuna- proveía ganado para alimento de las tropas de la Triple Alianza (tal como lo señalan historiadores revisionistas, y lo omiten los del academicismo mitrista). Felipe Varela libró sucesivos combates, fiel a su causa e ideales, siendo finalmente derrotado, y ya enfermo de tuberculosis, se desterró a Chile, donde falleció. 

   • Éxodos temporarios por motivos políticos, o de tipo preventivo, pueden considerarse algunos viajes a Europa, por tiempos mucho más prolongados que los de simples turistas, usados como herramientas para guardar distancia y tiempo, ante los avatares políticos, que algunos expresidentes, utilizaron, como los casos conocidos de Julio Argentino Roca, Carlos Pellegrini y Marcelo Torcuato de Alvear. No fueron destierros obligados, sino éxodos temporarios “preventivos”. 

   • Los profundos cambios que significaron notables avances sociales y económicos, que fueron consecuencias de los dos primeros períodos presidenciales de Perón, sin duda afectaron y modificaron el contexto socialmente excluyente del ultra conservadurismo, con transformaciones que provocaron el profundo odio de los sectores oligárquicos, los que desde el golpe de Estado de 1955, perpetraron feroces persecuciones, que obligaron al destierro a muchos, varios de los cuales fueron notables personalidades. No solo Perón soportó un prolongado exilio de 18 años, (incluso con amenazas a su vida) pues sus partidarios en muchos casos sufrieron destierros forzosos o encarcelamientos cargados de vengatividad. Un caso emblemático pero poco conocido es el destierro forzoso, del notable médico sanitarista Dr. Ramón Carrillo, el gran impulsor de los positivos cambios de paradigmas sanitarios, y de los notables avances en la medicina, que fueron puestos a disposición de todo el pueblo, con particular énfasis en los sectores populares, en los que eran los desposeídos y “ninguneados” por los poderes ultra conservadores y oligárquicos. Carrillo debió emigrar rápidamente, pues de seguro su propia vida corría serio peligro, en el contexto de la “revolución fusiladora”. Prácticamente con lo puesto, emigró a Brasil, instalándose precariamente en el nordeste, donde poco después fallecería en la pobreza casi total. 

   • Arturo Jauretche, pocos meses después de estallado el golpe de 1955, y a consecuencia de sus certeros y filosos artículos, en los que destrozó los falaces argumentos de los usurpadores del poder, debió desterrarse yendo al Uruguay. Primeramente, había sido “tolerado”, pues trascendió una seria discusión que tuvo con Perón, con quien lo suponían enemistado, pero prontamente Jauretche demostró su grandeza, pues más allá de ese enfrentamiento -propio de dos personalidades fuertes-, se posicionó en forma clara a favor del sector Nacional y Popular. Varios de sus mejores libros, datan de esos aciagos años. 

   • José María Rosa, notable historiador, sin duda el principal revisionista, con fundamentadas citas de datos históricos, fue también un destacado intelectual, y preclaro patriota. Debió emigrar, en los aciagos años de “la fusiladora”, asentándose en Montevideo. Durante el “proceso”, soportó presiones y -posiblemente- amenazas personales, pero no claudicó en sus convicciones. En la revista Línea, que dirigía, al fallecer el General Guglialmelli, notable patriota, en pleno “proceso” publicó un artículo con su firma, bajo el título “ha muerto el último General de la Patria, ahora solo quedan generales de empresas”. 

   • Durante el siniestro “proceso”, herramienta dócil del neoliberalismo transnacional, muchos emigraron por motivos de seguridad personal. 

   Seguramente, el listado es incompleto. 

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Asesinatos, destierros, cárceles y difamaciones: metodologías usuales de Liberales y otros apátridas

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 Primera Parte – Asesinatos y masacres. 

 En tan solo poco más de dos siglos de historia nacional, resulta notable constatar las repeticiones de metodologías marcadamente agresivas, utilizadas como herramientas usuales para destruir totalmente a toda oposición, por parte de los factores de poder antinacionales, que genéricamente son definidos como liberales, o afines a los mismos, aunque adopten otras denominaciones. de Son los mismos grupos de poder, que solo conciben a Argentina como una factoría de  economía primarizada (no industrializada), subordinada políticamente a la potencia occidental (anglosajona) de turno, que en lo meramente interno y formal, practica el patrioterismo de bandera (pseudo patriotismo que se agota en el himno y la bandera), pero no entiende de soberanía ni de la importancia del desarrollo nacional como parte esencial de la real independencia, de la que descree e incluso se mofa abiertamente. 

   La Historia enseña, y mucho, por cierto. Por algo, esos mismos factores de poder apátridas (léase antinacionales por antonomasia), quitaron contenido a las cátedras de Historia en las escuelas, e incluso tergiversaron groseramente lo que del tema, se dicta en los Institutos Militares y de las Fuerzas de Seguridad, formateando mentes anodinas, ignorantes y carentes de todo espíritu sanamente crítico. 

   El tema, tratado con detalle y profundidad, requeriría al menos un par de voluminosos libros. En mérito a la brevedad, solo se citarán algunos de los muchos casos que, de los temas planteados, existen en la Historia Argentina, los que no por casualidad, son en general muy poco conocidos y menos aún citados. Tratando de sintetizar un tema troncal de la Historia Argentina, se citarán varios de los más significativos hechos que configuran persecuciones políticas, perpetradas con premeditación y con total alevosía, claramente buscando venganza, y por el terror, anular toda resistencia a las políticas de destrucción socio económica e incluso de viles actos de traición a la patria, para subordinarnos al miserable rol de colonia dócil, apta para el saqueo indiscriminado de nuestras riquezas, e incluso operando ahora ya abiertamente, para perpetrar la disolución nacional. 

   Asesinatos y masacres. 

 • Mariano Moreno, uno de los principales cerebros de la Revolución de Mayo, murió repentinamente -en 1811- en alta mar, cuando iba en una misión diplomática. Se supone, que pudo haber sido envenenado. • Santiago de Liniers, principalísima figura en las acciones para derrotar las dos invasiones inglesas. Fusilado en 1810, por presunta oposición a la Revolución de Mayo. Muy querido por el pueblo, la tropa criolla se negó a cumplir la nefasta orden, y debieron enviar otros a ejecutarla. El pelotón perpetrador, según historiadores revisionistas, estaba compuesto por soldados británicos, rendidos en las invasiones. 

• Manuel Dorrego, notable patriota de cuño Federal, apresado y fusilado por Lavalle en 1828, quien, para matarlo, fue presionado por personeros rivadavianos del unitarismo. 

• Facundo Quiroga, caudillo federal, fue emboscado y asesinado en 1835, igual que todos los que iban en el carruaje, incluyendo un jovencito -casi un niño- que colaboraba con el conductor del vehículo. Fue un aliado del federalismo, encarnado por Rosas. 

• Martiniano Chilavert tuvo destacada actuación en la guerra contra el Imperio del Brasil, siendo también unitario a las órdenes de Lavalle. Pero se sumó a las fuerzas de Rosas, para defender a la Patria, agredida por mercenarios europeos y tropas regulares extranjeras, que se sumaron a las tropas de Urquiza, quien incluso fue ampliamente financiado desde el vecino imperio para sus acciones militares. Luchó en Caseros (1852) como oficial de artillería, hasta agotar sus municiones, siendo hecho prisionero para después ser asesinado por órdenes de Urquiza, a quien recriminó por traidor a la Patria, por alzarse contra la propia nación. 

• Chacho Peñaloza, destacado caudillo federal, brutalmente asesinado en 1865, en las “operaciones de policía” de exterminio de caudillos, ordenadas por Mitre y aplaudidas por el sanguinario Sarmiento. • Urquiza, múltiple traidor a la Causa Federal, fue ultimado en 1870, siendo también asesinados sus dos hijos. Sugestivamente, poco antes recibió la visita oficial del presidente Sarmiento, alineado este con el sector unitario. Supuestamente, habrían limado asperezas que los mantenían enfrentados. • En el período de pseudo democracia, desde el mitrismo (1862) hasta que se sancionó la ley del voto secreto (1912), eran frecuentes los actos de violencia, incluyendo asesinatos, en los entornos de los centros de votación, para asegurar la primacía de los sectores conservadores, alineados con el liberalismo económico. 

• Entre 1918 y 1922 se produjeron los sangrientos hechos de la Patagonia Trágica, en cuyo contexto pereció un número no constatado de trabajadores, estimado entre 300 y 1.500, más algunas bajas en las fuerzas armadas que reprimieron. Después, el oficial que comandó la represión, fue asesinado por un anarquista. 

• En la década infame (1930-1943), en el período que la oligarquía llamó “tiempos de la república”, las elecciones eran amañadas, con mucha violencia incluso en los centros de votación, impidiendo toda oposición al régimen ultra conservador en lo político y ultra liberal en lo económico. Los negociados y compra de voluntades políticas abarcaron múltiples (o tal vez todos), los sectores económicos. En la parte eléctrica, las concesiones y tarifas leoninamente perjudiciales al país y a los consumidores, eran definidas por concejales sobornados casi públicamente, llamados “concejales chadistas”, por el nombre de una de las empresas extranjeras prestadoras del servicio. Los negociados de las exportaciones de carnes, subfacturadas, fueron denunciadas en el Senado por Lisandro De La Torre, a quien para acallarlo intentaron asesinar en el Congreso, muriendo el compañero de bancada Enzo Bordabehere, quien cubrió con su cuerpo a su amigo. El asesino fue un policía de baja catadura moral, pero los instigadores, si bien sospechados, nunca fueron acusados ni investigados en profundidad. 

• En 1953 se hicieron detonar explosivos en la estación de subterráneo de Plaza de Mayo, Buenos Aires; y se colocaron bombas en la fachada del Banco Nación -que no estallaron- que hubieran causado muchas víctimas, pues todo eso se hizo durante un acto político multitudinario. Provocaron seis muertos y más de 90 heridos, entre ellos 19 mutilados. Roque Carranza fue imputado como uno de los causantes principales del atentado. El mismo que después seria ministro de Alfonsín, en cuyo período gubernativo falleció en circunstancias “indecorosas”, según trascendió con poca difusión. Los causantes del grave atentado de 1953, fueron amnistiados por la genocida revolución de 1955. 

• El cobarde y alevoso bombardeo perpetrado en Plaza de Mayo, sin ningún aviso previo, por aviones básicamente de La Marina, pero también de la Fuerza Aérea, fue una masacre brutal, con cientos de muertos y de mutilados, y evidenció el profundo e irracional odio contra el propio pueblo, (que siguen demostrando las oligarquías), claramente buscando causar muchas víctimas, pues en días y horarios hábiles, mucha gente circula en ese lugar y sus inmediaciones. Cuesta encontrar otro caso similar a nivel mundial, pues las armas de la patria fueron usadas con premeditación y alevosía contra el propio pueblo. Además, ese bombardeo estuvo cargado de simbolismo, pues la oligarquía argentina desprecia a su propio pueblo, y odia el simbolismo que las masivas concentraciones populares en esa emblemática plaza, adquirió por derecho propio, desde el histórico 17 de octubre de 1945. Entre las víctimas estaban escolares procedentes del noroeste argentino, que iban en un ómnibus, a conocer la Casa Rosada y al presidente. Después de semejante salvajada, y otros hechos deplorables cometidos por militares alineados con la oligarquía y los poderes liberales, en años posteriores, resulta insólito constatar que algunos supuestos “intelectuales” de los uniformados de mentalidad procesera, expresen “no entender porque hay tanto rechazo en el pueblo contra las Fuerzas Armadas”. 

• Poco después del genocida bombardeo de Plaza de Mayo, se perpetró el golpe de Estado (1955) autotitulado “Revolución Libertadora”, conocido como “revolución fusiladora”. Tuvo fuerte carácter vengativo contra el peronismo, con extendidas acciones de torturas, encarcelamientos, destierros forzosos y fusilamientos, practicándose una feroz represión y exclusión dentro de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, las que a partir de entonces se subordinaron totalmente a la ideología político – económica liberal, acorde a los designios de la ultra conservadora oligarquía. 

• En el contexto precedente, en 1956 hubo un alzamiento cívico militar, rápidamente anulado. Los líderes del levantamiento, General J.J. Valle y Tte. Coronel O.L. Cogorno, fueron fusilados, al igual que varios civiles masacrados en los basurales de José León Suárez, cerca de Villa Ballester. 

• Entre muchos otros actos de violencia brutal e irracional, perpetrados por las insurgencias guerrilleras, cabe mencionar que el ERP secuestró y después asesinó al ejecutivo de Fiat Argentina, Oberdan Sallustro, en 1972. Como consecuencia del mismo, Fiat trasladó el eje de sus operaciones industriales en Sudamérica, de Argentina a Brasil. 

• En 1975, el trotskysta ERP, atacó el Regimiento 29 del Ejército, en Formosa, causando un total de 27 muertes, 10 de los decesos del personal militar y policial, la mayor parte de ellos conscriptos de orígenes humildes. 

• El “proceso” tuvo su primera víctima, la noche del golpe de Estado (1976), masacrando al Mayor Bernardo Alberte, en su vivienda y en presencia de familiares. Una valiente nota que Alberte envió pocos días antes a Videla, advirtiendo las negativas consecuencias que iba a provocar el golpe, fue la causa del crimen. Hubo otros asesinatos, como el supuesto “accidente” del muy querido cantautor Jorge Cafrune, embestido en 1978 lejos de la ruta, cuando iba rumbo a Yapeyú, a homenajear a San Martín. 

• Oscar Smith fue un destacado dirigente del gremio de Luz y Fuerza. Se opuso tenazmente a los planes de privatizaciones de las empresas prestadoras del servicio eléctrico, previendo los perjuicios para el país y los consumidores. A las pocas cuadras de haber mantenido una áspera reunión con Videla, fue secuestrado (1977) y “desaparecido” (o sea, asesinado). No hubo más oposición a los planes privatistas de Martínez De Hoz, quien integraba el directorio de la extranjera generadora “Ítalo”, la cual -a contramano de lo predicado por los neoliberales en el poder-, fue estatizada, pagándose mucho más de lo que valía su obsoleta usina. La estatal SEGBA fue desguazada en EDENOR, EDESUR y EDELAP. El dos veces ministro implementador de la “bicicleta financiera” y las consecuentes masivas fugas de divisas, Luis “Toto” Caputo, es uno de los principales accionistas de EDESUR, justamente la empresa que no realizó las necesarias inversiones, provocando cortes masivos y prolongados del vital servicio. Todos los negociados de crudo corte antinacional parecen vincularse. 

• Elena Holmberg Lanusse, fue prima hermana del ex presidente de facto A. A. Lanusse, y muy vinculada a familias de clase alta, pero todo ello no evitó que tuviera una muerte violenta en 1978, la cual se atribuye al hecho de haber sido involuntaria testigo de la reunión, en un céntrico café parisino, del Almirante Massera y del líder montonero Firmenich. A los pocos días, fue citada de urgencia a regresar a Buenos Aires, donde fue secuestrada y asesinada. 

• Hubo numerosas otras muertes, atentados y lesionados graves y leves, a consecuencias de las represiones brutales a las sucesivas manifestaciones populares que se fueron dando, en contra de cínicas políticas de genocidio socio económico, implementadas por diversos gobiernos neoliberales, desde fines del siglo pasado hasta la actualidad. 

  Son hechos más conocidos y recordados, por lo que, en mérito a la brevedad, no se citan en este resumen. 

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