Guillermo Decena

El poder del Espíritu Santo en la vida de Jesucristo

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Debemos observar la personalidad de Jesús y asemejarnos a Él según el máximo de nuestra capacidad, para que andemos de “poder en poder” como Él anduvo (1º Pedro 2:21). Veamos qué más nos dice la Palabra de Dios. 
La primera herejía cristológica del Nuevo Testamento se llamaba el “docetismo”, que afirmaba que Cristo no era realmente humano, sino que sólo aparentaba serlo (del griego, dokeô, aparentar, fingir). Y es que no basta afirmar la deidad de Jesucristo, sin su humanidad. Y tan grave era esa herejía, que Juan la llama el espíritu de anticristo (1º Juan 2:18-22; 4:3; 2º Juan 7). 
Pero la Palabra demuestra que no hay contradicción entre la deidad de Jesús y su plena, auténtica humanidad. Él era totalmente hombre y totalmente Dios a la vez. Por lo tanto, si deseamos andar de poder en poder como lo hizo el Mesías, debemos procurar parecernos a Él en todos los ámbitos de nuestra vida y en nuestro carácter (Mateo 28:18,19). 
Ya hemos visto que Jesús tenía carisma, era leal y paciente. Veamos hoy otras tres características que lo distinguían:

  1. JESÚS ERA CERCANO Y ACCESIBLE:

Su personalidad era amorosa y abierta a toda la gente, no tenía nada de autoritarismo. Cuando su madre le pidió algo que no estaba en sus planes, no dijo ¡yo soy el líder! Sino que finalmente entendió la urgencia y necesidad. El que va andar de poder en poder va a saber que tiene algo maravilloso para dar y no se negará a darlo (Juan 6:35,37Jesús se hizo a sí mismo accesible a cualquiera. A diferencia de los anteriores profetas y los hombres religiosos de su época, que generalmente se mantenían aislados, porque no amaban realmente a la gente, era fácil aproximarse a Jesús y Él estaba siempre listo para dar su ayuda. Nunca estuvo muy ocupado o muy cansado como para no bendecir niños, tocar leprosos, o predicar a aquellos que anhelaban la Palabra de Dios. Estaba siempre en el lugar correcto en el momento indicado. Los leprosos clamaban por Él y nunca temieron acercarse, pese a que todos los rechazaban por temor al contagio. Por alguna razón siempre sintieron que podían acercarse a Él y que nunca les daría la espalda. 
La mayoría de los pecadores se sintieron atraídos por Él y nunca los rechazó como los fariseos. Era un fenómeno que no podían explicar. Era tan santo que Su Santidad lo hacía accesible y cercano a las criaturas en pecado, cuyas almas estaban en tinieblas. De alguna forma, en la profundidad de su degradación, sabían que debían acercarse confiadamente a Él. Como una flor que se vuelve hacia el sol buscando calor, estos pecadores vieron a aquél que podía restaurar y ayudar. Nunca fueron decepcionados. El los miraría con inmenso amor y todas las cosas que les parecían ser tan importantes repentinamente se convertirían solo en paja. Ellos sabían que debían cambiar y seguirlo.
Sus ojos parecían decirle a cada uno “vengan conmigo, y encontrarán paz para sus almas”. El toque de su mano transmitía poderes curativos a través de sus cuerpos, excitaba sus almas y les hacía buscar sólo el Reino. Los prejuicios cortan el fluir del poder de Dios. El redentor era sencillo al hablar y escuchaba a cada uno como si no tuviera nada más que hacer. Nunca nadie se sintió apurado en su presencia. Existía esta extraña sensación de que el tiempo no tenía fin cuando le hablaban. La eternidad que había dejado parecía extenderse ella misma y les hacía olvidar el tiempo, el lugar, sus ocupaciones e incluso olvidarse de sí mismos. Deseaban beber de cada palabra que decía porque éstas hacían arder sus corazones y permanecían, manteniendo así Su presencia en ellos. Su palabra era distinta a cualquier otra que habían escuchado. Sin importar a dónde fueran después de verlo, Su amor y su deseo de perdonar hizo que miraran sus debilidades como cosas que tenían que cambiar (2º Corintios 5:17). 

  1. JESÚS TENÍA SENTIDO DEL HUMOR:

¡Jesús no sería plenamente humano si no tuviera sentido de humor! Se han descubierto los beneficios terapéuticos de la sonrisa. Por eso Dios creó al ser humano con esa maravillosa capacidad.
Dios que ha creado al hombre para reír pues, claro que sí Él mismo ríe, por eso mismo nos ha creado de esta manera. Aunque no hay ningún pasaje específico en las Escrituras que indique que Jesús haya reído, existen numerosos pasajes en los que se indica que Él si hizo reír a los demás. 
Muchos Habrán mostrado una sonrisa al ver cómo Jesús contestaba a los fariseos. También podemos imaginar a los hombres regresando en la noche a sus casas y contando : “¡Hubieras visto lo que les dijo a los fariseos!”, El Maestro tenía mucha picardía porque confundía a sus enemigos con sus propias palabras. 
Proverbios 17:22 afirma: “un corazón alegre es la mejor medicina; un espíritu abatido termina por secar los huesos”. El humor es la “medicina” de Dios. 
A menudo tenemos la tentación de hacer un Jesús sin humanidad y sin sentido del humor. Que en los Evangelios no aparezca Jesús riendo, no significa que no lo haya hecho. Por lo general, tenemos una imagen tan poco humana de Él que nos cuesta imaginarlo con una sonrisa, mucho menos riéndose o diciendo algún chiste. No vemos el humor que hay escondido en los Evangelios. Hay muchos ejemplos, sólo hay que buscarlos. Jesús decía cosas muy ocurrentes, con mucho sentido del humor y fina ironía. ¿Nos imaginamos a Jesús sonriente, gozoso, alegre e irónico? ¿Qué cosas de nuestra personalidad le arrancan una pícara sonrisa al Mesías? Dejemos que la vida nos arranque siempre una sonrisa.

  1. JESUS NO TENÍA MIEDO A LA SOLEDAD:

Un aspecto de la personalidad de Jesús que le permitía andar de poder en poder era su soledad voluntaria
Él amaba estar con la gente, a la humanidad había venido, pero elegía estar solo en diversos momentos del día y esto lo practicaba como algo necesario para andar de poder en poder (Lucas 6:12; Lucas 5:15,16).

¡La fama y la falta de soledad para orar y ayunar son un coctel explosivo! Pero imitemos la personalidad de Jesús pues la soledad no lo elegía a Él, sino que Él elegía la soledad para empoderarse y enfrentar su misión terrenal. Es importante remarcar la angustia y el miedo de Jesús ante su muerte (Mateo 26:36-38). Como respuesta no hay ninguna palabra de alivio de parte de su Padre, o la experiencia del esplendor que vivió en la transfiguración. Su Padre, que hace algunos días lo había escuchado resucitando a Lázaro, ahora permanecía mudo, casi ausente. Ningún signo de su manifestación. Dios parece dejarlo morir sólo. Y finalmente el último grito desgarrador de Jesús ante su muerte: “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?”Se trata de la experiencia de soledad espiritual. La más difícil de todas. Dios parece ausentarse en los momentos de más grande sufrimiento humano, el mal parece triunfar sobre el bien, la vida no parece tener ningún sentido. ¿Qué hacer? Nada, o más bien todo, es decir dejar a Dios tomar en sus manos nuestro sufrimiento. Es importante preguntarnos: ¿Cómo vivimos los momentos de soledad necesarios, cuando Dios no nos responde? ¿Nos abandonamos  a Él como Jesús o renegamos ante los procesos necesarios? Preparémonos a morir con Él –a todo lo que nos aleja de Él– para poder resucitar como lo hizo Cristo.

Cuando somos hijos de Dios jamás las soledades serán en vano, ni cuando las elegimos ni cuando Dios las impone en nuestra vida.

¡Busca imitar a Cristo, y transforma tu vida para caminar de poder en poder!

Que tengas una semana bendecida y de completa victoria!

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El poder del Espíritu Santo en la vida de Jesús

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Si Jesús dependía del Espíritu Santo, también nosotros tenemos que depender de él. Como cristianos tenemos que afirmar nuestra identidad de hijos de Dios: reafirmar que estamos ungidos por el Espíritu Santo, debemos aprender a escuchar su voz, dejándonos guiar por Él, debemos fluir en esa unción amando el servicio, sembrando con amor y alegría, y haciendo todo el bien que podamos en toda oportunidad.
LA VIDA DE CRISTO EN EL MINISTERIO.
Hemos visto que la muchacha virgen de Nazaret concibió por la obra milagrosa del Espíritu Santo, y fue desde la concepción, la obra maravillosa del Espíritu estuvo presente con Jesús. Hoy veremos cómo ese Poder se manifestó en el ministerio de Jesús.
I- CRISTO FUE UNGIDO POR EL ESPIRITU SANTO.
En el Nuevo Testamento el ungimiento se menciona con relación a Cristo esta en los siguientes pasajes:
a) UN UNGIMIENTO PARA SERVIR.
“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos…” Lucas 4:18
b) QUE TRAE PERSECUCION.
“Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel…” Hechos 4:27
c) PARA LIBERAR A LOS OPRIMIDOS.
“cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él…” Hechos 10:38
d) QUE DESBORDA EN FELICIDAD.
“Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros…” Hebreos 1:9
El ungimiento de Jesús ocurrió, probablemente, en el momento de su bautismo, aunque ungimiento y bautismo no son sinónimos.
O sea trajo señales y el ungimiento marcó una nueva etapa en su Ministerio, etapa en la que el poder del Espíritu se hizo públicamente manifiesto a través de él. Sirvió para distinguir al Cristo verdadero de los falsos. El ungimiento tuvo, por lo tanto, las siguientes características en relación a la vida y el ministerio de Cristo.
Sirvió para destacarlo como el Mesías. Pedro se refirió a este hecho en la oración que pronunció después de la primera persecución de los discípulos (Hechos. 4:27) Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel,) El escritor de la carta a los Hebreos se refiere también al hecho de que el ungimiento de Jesús tenía el efecto de señalarlo como el elegido (Hebreos. 1:9)
Le dio el poder necesario para cumplir su misión profética. En la sinagoga de Nazaret dijo: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres” (Lucas. 4:18).
Pedro relacionó el ungimiento de Jesús con su ministerio de hacer el bien: “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hechos. 10:38) ¡También Nosotros estamos ungidos por el mismo Espíritu!
Dios es el que nos mantiene firmes en Cristo, tanto a nosotros como a ustedes. Él nos ungió, (NVI. 2º Corintios 1:21)
nos selló como propiedad suya y puso su Espíritu en nuestro corazón, como garantía de sus promesas. (2º Corintios 1:22)
II- CRISTO ESTABA LLENO DEL ESPIRITU.
Hay dos referencias específicas al hecho de que el Señor Jesucristo estaba lleno del Espíritu. Son éstas:
Lucas 4: 1 y Juan 3:34 , si bien ninguna de estas dos referencias afirma específicamente que Cristo fue lleno del Espíritu desde el momento de su concepción o nacimiento, se trata de un hecho que puede deducirse de las profecías del Antiguo Testamento sobre el Mesías.
Por ejemplo, Isaías habló de la relación entre el Espíritu Santo y el Mesías en los siguientes términos:
“Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová” (Isaías 11:2). En otro lugar, Isaías profetizó así sobre el siervo de Dios:
“He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento…” (Isaías. 42:1). Versículos como los mencionados implican que el ser lleno del Espíritu fue una experiencia permanente del Mesías.
III- CRISTO FUE SELLADO CON EL ESPIRITU.
Cristo mismo declaró esto, como puede verse en Juan 6:27 “Pero no se preocupen tanto por las cosas que se echan a perder, tal como la comida. Pongan su energía en buscar la vida eterna que puede darles el Hijo del Hombre.* Pues Dios Padre me ha dado su sello de aprobación.” El sello era la marca de su origen celestial y la prueba de su carácter de Hijo de Dios.
En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo la salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido. (NVI. Efesios 1:13)
“Éste garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su Gloria”. (Efesios 1:14)
IV- CRISTO FUE GUIADO POR EL ESPIRITU.
Después de su bautismo, Cristo fue guiado por el Espíritu al desierto para enfrentar la tentación de Satanás (Lucas 4:1) Su invariable obediencia a la dirección del Espíritu le permitió hacer siempre lo que agradaba al Padre (Juan 8:29) (Romanos 8:14-16).
V- CRISTO SE REGOCIJÓ EN EL ESPIRITU.
“En esa misma ocasión, Jesús se llenó del gozo del Espíritu Santo y dijo: «Oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, gracias por esconder estas cosas de los que se creen sabios e inteligentes y por revelárselas a los que son como niños. Sí, Padre, te agradó hacerlo de esa manera”. (NTV. Lucas 10:21) Esto constituía parte del fruto del Espíritu que abundaba en él.
“Le pido a Dios, fuente de esperanza, que los llene completamente de alegría y paz, porque confían en él. Entonces rebosarán de una esperanza segura mediante el poder del Espíritu Santo.”(Romanos 15:13)
VI- CRISTO RECIBIO PODER POR EL ESPIRITU.
En el rechazo de los fariseos, y que los llevó a cometer el pecado imperdonable, Cristo dijo claramente que si El echaba fuera los demonios era indudablemente por el poder del Espíritu (Mateo. 12:28) (Lucas 4:14-15)
Muestra también, que el poder que tenía para dar vista a los ciegos y libertad a los oprimidos era el poder del Espíritu. Esto indicaría que realizó numerosos milagros en el poder del Espíritu.
La curación de la mujer con el flujo de sangre fue resultado del poder del Espíritu Santo
(Marcos. 5:30) La curación de la multitud después de la elección de los discípulos fue resultado de su propio poder
(Lucas. 6:19) Cuando nuestro Señor fue acosado en el jardín de Getsemaní, en respuesta a la pregunta de la multitud acerca de su identidad, contestó: “Yo soy” Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra. Ante esta respuesta cayeron en tierra, probablemente como resultado de un momentáneo destello de su poder. (Juan. 18:6)
¿Qué importancia tienen estos hechos relativos al obrar del Espíritu en la vida y el ministerio de nuestro Señor?
1. En primer lugar, el Ministerio del Espíritu estaba relacionado con el desarrollo de la naturaleza humana de Cristo.
Si bien su naturaleza Divina era inmutable, su naturaleza humana era susceptible al desarrollo. Por ejemplo, su sabiduría aumentaba, (Lucas. 2:52) y aprendió la obediencia, (Hebreos 5:8) No tenía que ver con la necesidad de vencer el pecado, ni era tampoco el desarrollo de un cuerpo que hubiese sido contaminado por el pecado. Pero hubo crecimiento genuino, y esto tuvo lugar por el poder del Espíritu.
2. En segundo lugar, el hecho de que el Dios-hombre tuviera que depender del Ministerio del Espíritu en ÉL es demostración de las limitaciones de la humanidad.
3. En tercer lugar Todo esto constituye una vivida demostración, también, de la necesidad que tiene el creyente del Ministerio del Espíritu en su propia vida.
Si el Señor de la gloria no desestimó el Ministerio del Espíritu en su propio caso, ¿cómo podemos nosotros, los pecadores, vivir independientemente de su poder? Si El dependía del Espíritu, también nosotros tenemos que depender de él. Como cristianos tenemos que afirmar nuestra identidad de Hijos de Dios: reafirmar que estamos ungidos por el Espíritu Santo, debemos aprender a escuchar su voz, dejándonos guiar por Él, debemos fluir en esa unción amando el servicio, sembrando con amor y alegría, haciendo todo el bien que podamos en toda oportunidad.
Que Dios te bendiga y tengas una semana de victoria!
Pastor Guillermo Decena Centro Familiar Cristiano Eldorado.
Prédicas en vivo los miércoles 20 horas y domingos 18 horas, a través de http://cfceldorado.org/

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Tres niveles de santidad

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La santidad es la característica de la naturaleza de Dios que está en el centro mismo de su ser. Solo cuando nos encontramos con Dios en su santidad se nos hace posible vernos a nosotros mismos como verdaderamente somos. La visión de la santidad de Dios deja al individuo con una profunda sensación de asombro ante la grandeza de su majestad. Veamos qué más nos dice la Palabra de Dios. 

SER SANTOS POR QUE EL ES SANTO.

Levítico 11:44- 45 “Porque yo soy el SEÑOR vuestro Dios. Por tanto, consagraos y sed Santos, porque yo soy Santo. No os contaminéis, pues, con ningún animal que se arrastra sobre la tierra.

“Porque yo soy el SEÑOR, que os he hecho subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios; seréis, pues, Santos porque yo soy Santo.” (Levítico 19:2) (Levítico 20:26)

La santidad es la característica de la naturaleza de Dios que está en el centro mismo de su ser. Solo cuando nos encontramos con Dios en su santidad se nos hace posible vernos a nosotros mismos como verdaderamente somos. La visión de la santidad de Dios deja al individuo con una profunda sensación de asombro ante la grandeza de su majestad. Para el cristiano es imposible quedar indiferente al ser confrontado con la santidad de Dios. La vida práctica del cristiano fluye de la visión del Dios de la santidad.

  • LA EXPERIENCIA DE ISAÍAS.

El nombre Isaías, quiere decir: “La Salvación de Jehová”. Fue uno de los profetas mayores, llamado por Dios 700 años A.C durante el reino de cuatro reyes (Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías) que fueron reyes de Judá, en el reino del sur de Israel en el versículo uno, podemos ver que Isaías empieza su ministerio en la año de la muerte del rey Uzías. La Biblia relata el gobierno de Uzías por alrededor de 52 años, empezando a reinar cuando tenía sólo 16 años. Él no fue el rey más famoso de la historia judía, ni el más importante de la historia judía, pero sí fue uno de los 5 reyes más importantes. (Isaías 6:1–10) 

Uzías logró establecer la última reforma espiritual significativa para su pueblo, fue un rey que hizo prosperar al reino del Sur de Israel de una manera poderosa, como en los tiempos del rey David y Salomón. 

Sin embargo en el último año de su reinado, Uzías en un acto de rebeldía y de irreverencia a Dios, decide ir al templo de Dios a quemar incienso, y está era una tarea que sólo le correspondía a los sacerdotes, como castigo a este acto de rebeldía, se enferma de lepra, y termina sus días aislado, consumido por esta enfermedad. Luego de la muerte de Uzías, Judá entró en un declive espiritual del que nunca pudo recuperarse.

Finalmente Isaías, tuvo la difícil tarea de predicar el mensaje severo y durísimo de juicio sobre el pueblo de Israel, a causa de su idolatría y rebeldía a Dios, y pudo ver que este mensaje caería en oídos sordos que no quisieron escuchar. Además de anunciar el juicio de Dios, también anunció el mensaje de amor y misericordia que Dios quería para Su pueblo, si ellos se arrepentían y volvían a Dios. Lamentablemente no ocurrió así.

La visión de Isaías: dice que él “vio al Señor sentado sobre un trono alto y sublime”. Que privilegio tan importante que tuvo este varón de Dios hermanos… ¿alguna vez ustedes se han puesto imaginar, cómo será estar en la presencia de Dios? Contemplar su Santidad? ¿Verlo en su Trono, alabarlo, adorarlo, postrarnos a Él? ¡Isaías tuvo ese privilegio!

Ahora, el termino que aparece en nuestras Biblias como “Señor” es la palabra hebrea Jehová o algunos rabinos la tradujeron como Adonay, pues ellos tenían un respeto tan grande por pronunciar y escribir el nombre de Dios, que les daba temor. (Isaías 6:1) Es el nombre que Dios usó al revelarse a Moisés en el desierto, cuando dijo: “YO SOY, EL QUE SOY”. Este es el SAGRADO nombre de Dios, el SANTO nombre de Dios, su nombre personal. Isaías identifica inmediatamente al GRAN YO SOY, sentado en su Trono “Alto”, en un trono que es digno de alabar, en un trono que es digno de exaltar, en un trono que es digno de glorificar; y además en un trono “sublime”, un trono supremo, dice que: “[…] y sus faldas llenaban todo el templo”. Sus faldas o como dice en otra traducción, el borde de su manto llenaban el templo.

En la antigüedad el ropaje de los reyes era una muestra de su prestigio, en sus actos ceremoniales, el protocolo internacional reconocería los distintos niveles de su magnificencia.

Por ejemplo las vestimentas de piel armiño era una muestra de un rey de gran prestigio. Ustedes recuerdan en algunas películas medievales, esos reyes cuando eran coronados con sus túnicas grandes, rojas? Estos reyes eran altamente respetados y honrados por sus vestimentas. 

Ahora notemos que Isaías contempló al Soberano, sentado en su trono donde su manto se extendía por todo el templo hasta llenarlo, es decir que este hombre pudo apreciar todo el esplendor de la Majestad Divina.

Esta es la única referencia que hay en toda la Biblia sobre estas criaturas que Dios llamó Serafines. La Biblia no da mayor información sobre estos seres, solo podemos saber que ellos fueron creados por Dios como parte de sus huestes celestiales, para servir al Señor día y noche en su Santa Presencia. 

Ahora quiero que veamos la descripción que hace Isaías sobre los serafines:

Dice que tenían 6 alas. (Difícil imaginar como pueden ser ellos, verdad?)

Cada par de alas tenía una función; ahora, pensemos en lo siguiente: cuando Dios crea una criatura, lo hace con su sabiduria creativa, los hace con una habilidad para adaptarse a su entorno. Dios creó a los peces con escamas y aletas, para que pudieran vivir en el agua. Dios creó a las aves con alas y plumas para que pudieran volar, porque su medio ambiente es el aire. De la misma manera Dios cuando crea seres celestiales lo hace con una naturaleza apta para el medio ambiente en el que viven, y en este caso es del servir en la misma presencia del Dios Supremo. 

Ahora, pensemos en esto: estos seres celestiales le sirven a Dios en su misma presencia, y uno diría, bueno, sólo con dos alas es suficiente para que puedan volar, sin embargo, como los serafines le ministran a Dios sin ningún velo, la gloria de Dios es tan reluciente, tan resplandeciente y tan penetrante que incluso ellos deben protegerse con sus alas de mirar directamente a su rostro. Imaginen que tan esplendida y refulgente es la Gloria y Santidad de Dios. 

  • LA EXPERIENCIA DE MOISÉS.

Moisés tuvo por un segundo la oportunidad de ver la gloria de Dios, y dice que sólo pudo ver la espalda de Dios, porque sí hubiese visto el rostro de Dios directamente, él no habría vivido. Ahora luego de que Moisés estuvo en la presencia de Dios en el Monte Sinaí, el descendió para dar instrucciones al pueblo de todo lo que Dios había ordenado, sin embargo la Palabra de Dios dice que la piel de su rostro resplandecía de tal manera que produjo miedo en Aaron y todas las personas del pueblo de Israel que estaban allí. 

El rostro de Moisés sólo fue un reflejo de la gloria de Dios indirecta que él pudo apreciar por unos segundos. Ahora vemos que los serafines deben cubrir sus ojos en la presencia de la gloria de Dios, porque no pueden verlo directamente a Su Rostro. (Éxodo 33:18–23) 

También el texto de Isaías nos dice que los serafines cubrían sus pies con el otro par de alas. La Biblia no nos explica por qué los serafines cubrían sus pies, pero aquí podemos notar una posición de total reverencia hacia Dios, pues los pies, de acuerdo a algunos teólogos, denotan la condición de criaturas creadas por Dios tanto en los ángeles como en los humanos; nuestros pies son de barro, porque somos tomados del polvo de la tierra, y cuando Moisés estuvo en el desierto Madianita y Dios lo llama, el Señor le dice a Moisés que “quite su calzado, porque el lugar en el que está, Santo es”. Así como Moisés mostró su condición de reverencia a Dios como criatura al quitar su calzado y postrarse, del mismo modo los serafines tapan sus pies, mostrando su condición de criaturas y reverencia a Dios. 

Mis queridos hermanos, sólo hay un atributo de Dios que se eleva a una repetición verbal SUPERLATIVA mencionada por los serafines, y es ésta: que Dios es SANTO, SANTO, SANTO. 

“La Biblia NO dice que Dios es simplemente santo, ni siquiera santo, santo. Él es santo, santo, santo. La Biblia nunca dice que Dios es amor, amor, amor o misericordia, misericordia, misericordia o ira, ira, ira o justicia, justicia, justicia. Dice que Él es santo, santo, santo y que toda la tierra está llena de su gloria”.

  • LA EXPERIENCIA DE PABLO.

Podemos leer la historia de Pablo, quien era perseguidor de los cristianos, hasta que un encuentro con la Santidad del Señor lo deja ciego, a partir de allí él obedeció al Señor, se arrepintió de su maldad, ayunó por tres días y luego recobró la vista: fue alumbrado espiritualmente y nunca más fue igual (Hechos 9:3-9). 

  • LA EXPERIENCIA DE JUAN.

El Apóstol Juan, tuvo una visión hermosa de la Santidad del Señor (Apocalipsis 1:9- 18) 

Nosotros debemos comprender que para poder participar de la gloria de Dios que proviene de su Santidad, debemos decidir ser santos en alma, cuerpo y espíritu, arrepentirnos y humillarnos, decidir apartarnos de todo mal para poder ser transformados y de esa manera estar listos para ser usados por el Señor para dar a conocer el Evangelio a toda la tierra.
Que Dios te bendiga y tengas una semana de completa victoria!
 

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El poder de la santidad

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Muchas veces anhelamos cosas de Dios, pero no vemos respuestas y eso puede deberse a que nos falta santidad. Tenemos que tomar conciencia de que la Santidad es un estilo de vida, consiste en entender la Palabra y el corazón de Dios. La felicidad del hombre tiene que ver con tener el privilegio de tener comunión con Dios y estar con Él, veamos qué más nos dice la Palabra de Dios.

1º Pedro 1:13- 19 “Así que piensen con claridad y ejerciten el control propio. Pongan su esperanza en la salvación inmerecida que recibirán cuando Jesucristo sea revelado al mundo. Por lo tanto, vivan como hijos obedientes de Dios. No vuelvan atrás, a su vieja manera de vivir, con el fin de satisfacer sus propios deseos. Antes lo hacían por ignorancia, pero ahora sean santos en todo lo que hagan, tal como Dios, quien los eligió, es santo. Pues las Escrituras dicen: «Sean santos, porque yo soy santo». Y recuerden que el Padre Celestial, a quien ustedes oran, no tiene favoritos. Él los juzgará o los recompensará según lo que hagan. Así que tienen que vivir con un reverente temor de él mientras sean «extranjeros en la tierra». Pues ustedes saben que Dios pagó un rescate para salvarlos de la vida vacía que heredaron de sus antepasados. Y el rescate que él pagó no consistió simplemente en oro o plata sino que fue la preciosa sangre de Cristo, el Cordero de Dios, que no tiene pecado ni mancha.”

Dios es el ser más feliz del universo, y la verdadera razón es que Él es Santo. Es verdaderamente feliz porque es verdaderamente Santo.

La corrupción y el pecado trajeron tristeza y sufrimiento en el mundo y esto lo padecemos todos los seres humanos, pero hay buenas noticias: los hombres pueden participar de la felicidad de Dios, reconciliándose con el Creador y cambiando de vida, llamando pecado a lo que Dios llama pecado, para poder ser partícipes de su santidad. Dios mismo no puede hacer que un ser como el hombre sea verdadera y permanentemente feliz de ningún otro modo que haciéndole santo.

La Biblia presenta al hombre que en verdad es feliz o dichoso, dice en Mateo 5:8 “Dichosos los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios”. La felicidad del hombre consiste en tener el privilegio de tener comunión con Dios y estar con Él, con su presencia ahora o viviendo con Él en la eternidad.

Todos los hombres, dice la Biblia, quieren terminar bien al final de la eternidad, pero no todos lo lograrán. El cielo, o sea el lugar de la morada de Dios, es un lugar especial y sólo los de limpio corazón entrarán en él.

I- LA SANTIDAD DE DIOS.

Este llamado a la vida santa se basa en el hecho de que Dios mismo es santo. Porque Dios es santo, exige que nosotros también seamos santos. Muchos cristianos tienen lo que podríamos llamar una ‘santidad cultural’. Se adaptan al carácter y al esquema de comportamiento de los creyentes que los rodean. Si la cultura cristiana que los rodea es más o menos santa, dichas personas son más o menos santas también. Pero Dios no nos ha llamado a ser como los que nos rodean.

Nos ha llamado a ser como Él mismo es. La santidad consiste en nada menos que la conformidad con el carácter de Dios.

Nuestro esfuerzo tras la santidad debería ser visto en relación con Dios. Podemos decir que existen tres niveles de santidad:

– Nivel I: Hacerlo por nosotros mismos, es decir que elegimos el camino de la santidad y nos apartamos del mal en todo lo que hacemos porque nos hace daño, dejamos el pecado porque descubrimos que no nos hace bien.

– Nivel II: Hacerlo por el prójimo, elegimos vivir en santidad por los demás, por nuestro testimonio, para ayudar y bendecir a quienes nos rodean.

– Nivel III: Hacerlo por Dios que es Santo. Decidimos vivir una vida en santidad porque tratamos de imitar al Señor, como dice en Efesios 5:1 “Imitamos a Dios como hijos amados” Debemos evitar el pecado, no sólo porque le hacemos daño al prójimo o a nosotros mismos, sino fundamentalmente porque desagrada a Dios.

II- LA SANTIDAD DE LA IGLESIA.

La Iglesia es el cuerpo de Cristo, es la manera como Jesús se hace visible ahora en la tierra y por ello la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo debe ser SANTA.

“ Pero ustedes no son así porque son un pueblo elegido. Son sacerdotes del Rey, una nación santa, posesión exclusiva de Dios. Por eso pueden mostrar a otros la bondad de Dios, pues él los ha llamado a salir de la oscuridad y entrar en su luz maravillosa. Antes no tenían identidad como pueblo, ahora son pueblo de Dios. Antes no recibieron misericordia, ahora han recibido la misericordia de Dios» (1Pedro 2:9-10)

La responsabilidad está expuesta, no podemos ser irresponsables, sino personas que atienden la solicitud de Dios, de ser sus representantes, con todo lo que significa.

Mateo 5:14-16 “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos.”

La época en que DIOS ha determinado que vivamos, está plagada de cambio en los diferentes ámbitos de la vida de los seres humanos. Sin embargo, no debemos olvidarnos que unas de las características del pueblo cristiano, es que somos Bibliocéntricos, es decir, la Biblia es la Palabra de Dios. “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. Hebreos 4:12

  • SANTIDAD EN LOS LÍDERES.

La Palabra de Dios nos enseña en 1 Timoteo 3:1-13; refiriéndose a los ancianos o pastores y los diáconos que son personas separados por Dios; reconocidos por la iglesia de acuerdo a los requisitos bíblicos, lamentablemente a veces, no se nota una diferencia de vida de los líderes y los demás hermanos de la congregación.

  • SANTIDAD EN LOS MIEMBROS.

Lo que hace evidente la santidad de un hijo de Dios es el fruto del Espíritu Santo, es decir lo que el Espíritu Santo produce en su interior. En Gálatas 5:22-23 nos recuerda que la clase de fruto que el Espíritu produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y control propio. ¡No existen leyes contra esas cosas!

Dios quiere que cada hijo e hija sean santos, apartados de las formas de vida del mundo, separados de los deseos de la naturaleza pecaminosa ya que los resultados son más que claros: inmoralidad sexual, impureza, pasiones sensuales, idolatría, hechicería, hostilidad, peleas, celos, arrebatos de furia, ambición egoísta, discordias, divisiones, envidia, borracheras, fiestas desenfrenadas y otros pecados parecidos. Permítanme repetirles lo que les dije antes: cualquiera que lleve esa clase de vida no heredará el reino de Dios. (Gálatas 19-21)

  • SANTOS EN LAS CONVERSACIONES.

Triste es decirlo pero en muchas congregaciones, el chisme es como un deporte, es una parte de la vida normal de la iglesia, eso está mal, al igual que la murmuraciónFilipenses 2:14 nos recuerda “Hagan todo sin quejarse y sin discutir”

  • SANTOS EN EL HOGAR

El primer lugar donde debe vivirse y experimentar la vida cristiana es en la casa. El primer lugar donde cada hijo e hija de Dios debemos ser santos es en la casa, ya que “los que se niegan a cuidar de sus familiares, especialmente los de su propia casa, han negado la fe verdadera y son peores que los incrédulos.” (1Timoteo 5:8) Nunca debemos olvidar que nuestro primer ministerio es nuestra familia, allí es donde debemos practicar la santidad diariamente y en cada momento.

  • SANTOS EN EL TRABAJO.

La santidad de un hijo de Dios debe ser percibida por todas las personas y en todo lugar, eso implica también el lugar donde trabajamos. (Colosenses 3:23)

LA SANTIDAD TE CATAPULTA A LUGARES QUE NO CONOCISTE!

Estar en lo alto, estar arriba y no abajo! ¡Ser cabeza y no cola!

Salmo 24:3-5 “¿Quién puede subir al monte del SEÑOR? ¿Quién puede estar en su lugar santo? Sólo los de manos limpias y corazón puro, que no rinden culto a ídolos y nunca dicen mentiras. Ellos recibirán la bendición del SEÑOR y tendrán una relación correcta con Dios su salvador.”

El camino de la santidad es el camino que Dios mismo trazó para nosotros. Estamos llamados a ser santos, a practicar la santidad en nuestras casas, trabajos, en la escuela, en el barrio y en todos lados, debemos ser luz en la oscuridad para que todos puedan conocer al Dios vivo a través de nuestras vidas.

Que Dios te bendiga y tengas una semana de completa victoria!

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La iglesia sanadora

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La iglesia sanadora confronta al enemigo y no le tiene miedo a las tinieblas, porque sabemos que estamos amparados por la Palabra de Dios. Con Cristo podemos hacerla huir y esa es la victoria de la iglesia del Señor. ¡La sangre de Jesús nos ampara, ese es el gozo del pueblo de Dios! Veamos qué nos dice su Santa Palabra al respecto. 
A continuación veremos algunos puntos sobre la iglesia sanadora:
– TIENE CONCIENCIA DE LA GUERRA ESPIRIRTUAL.
Apocalipsis 12:1- 6: “Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese. Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días”. 
¡Qué terrible pasaje y como describe la guerra espiritual! Sin embargo es de consejo, para que, como iglesia, estemos ubicados en la posición que debemos tener, ya que no hay nada más penoso que una iglesia que no cumple la tarea y no toma conciencia de la batalla que desde siempre y desde el principio se ha dado. 
Este es el pasaje que describe la iglesia eterna. Y nosotros, que formamos parte de ella, debemos ejercer la maravillosa autoridad que Dios nos da sobre la tierra. Nacimos, crecimos y vamos a batallar permanentemente hasta que Dios intervenga, ya que es imposible sanar la tierra escondiéndose de la guerra espiritual. No tenemos que tener miedo de usar esta poderosa arma espiritual, porque Cristo nos hizo más que vencedores, marchamos de victoria en victoria y de gloria en gloria ¡Sin temor! 
La iglesia sanadora confronta al enemigo y no le tiene miedo a las tinieblas, porque sabemos que estamos amparados por la Palabra de Dios. Con Cristo podemos hacerla huir y esa es la victoria de la iglesia del Señor. ¡La sangre de Jesús nos ampara, ese es el gozo del pueblo de Dios!
II-TIENE CONCIENCIA DEL CIMIENTO QUE TIENE.
El primero en expresar la palabra iglesia fue Jesús en Mateo 16:15- 18 “Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro (petros), y sobre esta roca (petra) edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. 
Lógicamente, la iglesia no será edificada sobre un ser humano sino sobre el Cristo ¡el Hijo del Dios viviente! Así que debemos tener esta seguridad. La Iglesia tiene sólido cimiento, tiene una tremenda base, por eso es imposible que sea vencida, por eso el poder del infierno no podrá jamás frenarle ni destruirle. Porque el cimiento es el mismo Cristo Jesús, así que está asegurada su bendición, de manera que podemos expresar con gozo el  Salmos 46: 1- 10. Este salmo nos brinda tranquilidad, nos da paz porque por la eternidad seremos resguardados, porque la iglesia no es invento humano, ¡sino divino! ¡Y el creador la sabe sostener! 
La iglesia sanadora, tiene una palabra sobrenaturalekklesía (de un compuesto de ek o ex (llamar) y un derivado de kaleos (fuera)llamar fuera. Somos un conjunto de personas que han sido apartadas de una realidad pasada para tener una victoria presente, sacados de las tinieblas, de la oscuridad y de la ignorancia y llevados a la luz admirable de Cristo Jesús.
III- ES UNA IGLESIA QUE CUMPLE EL SUEÑO DE DIOS.
El rastro de la iglesia en la historia de Israel. Podemos ver la vida de Abraham, hombre que Dios eligió como fundador del pueblo de Israel (Génesis 12:1-3). El Señor quería gestar algo maravilloso a través de su vida, pero le pidió que abandonara los ambientes nocivos, que dejara aquello que le ataba, que dejara su pueblo, su tierra. Muchas veces nosotros debemos cortar con lazos emocionales con el pasado y despojarnos de las influencias pasadas para ser nuevas criaturas al hacer un pacto con Dios.
Algo maravilloso sucede y es el poder transmitir de generación en generación el hacer pacto con Dios para poder perpetuar la bendición en la descendencia. Dios quiere que cada generación tenga un encuentro con Él, y ¡así perpetuar la bendición y salvación de Dios!
Dios estableció un pacto con Isaac, el hijo de Abraham que todavía no había nacido (Génesis 17:21). Esto es un ejemplo de que Dios quiere que nuestra descendencia también le conozca. El matrimonio fue puesto para que la iglesia avance de generación en generación, para que nuestra descendencia tenga comunión con el Señor, le conozca, le ame y sean testigos del Dios verdadero por toda la tierra. 
En Génesis 26:3 Dios le dijo a Isaac: “habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre” 
Con Jacob, Dios también trata para que haga pacto con Él, (Génesis 28:13-14). Dios cumplió su promesa en Jacob, el nieto de Abraham, con el que también hizo un pacto. Del mismo modo, nosotros podemos hacer cosas que trasciendan lo que imaginamos.
Y con Moisés Dios da directivas que expresan el ferviente deseo de formar un pueblo especial sobre la tierra, un pueblo que le correspondiera en amor y respeto (Éxodo 19:4- 6). El sueño de Dios es una iglesia, un pueblo Santo, que sea su especial tesoro, con poderosos líderes espirituales capaces de interceder para desatar milagros sobre la tierra. 
Por eso, ser parte de una iglesia es ser parte de un pueblo especial, llamados a sanar y bendecir la tierra trasmitiendo un mensaje de amor y brindar la oportunidad de hacer espiritualmente libre a la gente. 
Que Dios te bendiga y tengas una semana de completa victoria!

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