Guillermo Decena

Dios es bueno II

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Dios es bueno a pesar de cómo somos nosotros, de las circunstancias, de las dificultades, de nuestra baja autoestima, o de nuestra visión del mundo. Él quiere sanarnos, levantarnos y transformarnos. A todos nos da la oportunidad de ver su inmensa bondad, solamente tenemos que creer en su palabra y tomar sus promesas. Veamos lo que nos dice la Palabra de Dios.

(Nahúm 1: 2-7) Esta es una de las verdades más maravillosas que puede proclamar nuestro corazón, y que el maligno intenta desvirtuar, él sabe que si no lo tenemos en claro, nuestras dudas aparecen y la fe para milagros no se consolida.

¡Qué importante es entender la Gracia de Dios! Que importante es tener el alma sana, ya que sin ella nunca entenderemos la bondad de Dios. No es ninguna virtud tener una autoestima pequeña, esta modifica la visión de Dios y de uno mismo, y es la razón de porque el Señor no se puede manifestar a través de algunos hermanos.

Dios es un Dios de misericordia porque Dios es un Dios de bondad. La misericordia, la gracia y el amor de Dios fluyen de su bondad. Quizá de maneras diversas, pero fluyen de su bondad. La misericordia se extiende sobre el que está en miserias, y allí llega a socorrerlo. La gracia se extiende sobre aquel que no merece nada, porque no tiene méritos. En el amor, Dios no solo da cosas buenas, sino que Dios se da a Sí mismo. Todos estos atributos éticos y morales fluyen de la bondad de Dios.

  1. Tener a Dios es tener todo lo bueno que podamos tener.

(2 Pedro 1:4-8) ¡Hay una buena parte que depende de nuestra actitud! Pero lo más importante y sobrenatural, es que El habita en nosotros mostrando así que él es Bueno.

Cuando decimos que Dios es bueno, lo que estamos diciendo es que Él es perfecto bien.  Que Dios es lo que debe ser. Todo lo que nosotros necesitamos de Dios: sea amor, bondad, protección, sabiduría, justicia, santidad, verdad, compañía, compasión, presencia, control, etc. todo esto lo encontramos, en ningún otro, solo en Jehová de los ejércitos. Solo Él es Dios. Solo Él es bueno.

(Mateo 19:16-17) Jesús dirige la atención a Dios, el modelo de bondad más alto. Debido a la naturaleza pecadora del hombre, es imposible que alguien pueda guardar los mandamientos de manera perfecta, como Él lo hacía, y en razón de ello la salvación es por gracia. Esto es lo que Jesús está tratando que el hombre comprenda: que El mismo es Dios.

Generalmente se habla de que Dios es el Bien Supremo: Él es el Bien Supremo, Él es el único Bien. Él es el Bien absoluto. Por eso el tener a Dios como nuestro Dios es tenerlo todo, aunque no tengamos nada.

(Salmo 16:2) Fuera de Dios no hay bien, porque Él es el único bien. El bien que es perfecto. Por ende, tenerlo como nuestro Señor y Salvador es lo mejor de la vida.

(Sal 73:1-2); (Salmo 73:28) El estar cerca de Dios es lo mejor que podemos hacer. Poner toda nuestra confianza, no en nosotros, sino en Jehová. Él es el único que puede satisfacer todas nuestras necesidades. Nuestra felicidad se encuentra únicamente en El. (Salmo 73:25-26) Nuestra verdadera, solida, permanente y plena satisfacción se encuentra solo en El, en poseer a Dios.  Pero la única manera de poseer a Dios es por medio de la fe salvadora en Cristo Jesús. Solo los que se rinden a Jesús como el Dios de sus vidas, para vivir para El y descansar en su sacrificio para el perdón de los pecados, disfrutan a Dios como el único Bien en este mundo.

  1. Dios es bueno en todo lo que hace

(Salmo 119:65-72) Desde el versículo 65 hasta el 72 menciona la bondad de Dios cinco veces.  Y su énfasis es el hecho de que Dios hace bien a su pueblo. Ahora bien, hay una bondad general, una bondad común sobre todas las criaturas. Dios hace bien a todas sus criaturas porque son suyas (Salmo 145:9). Por tanto, no hay ninguna criatura que no reciba de parte de Dios cosas buenas.

Por eso decimos que todo don perfecto tiene su origen en Dios. Él no solo nos da estas cosas en abundancia, sino que nos la da para que incluso disfrutemos de ellas.

(1 Timoteo 6:17) Dios pudo haber hecho la comida para que la comamos y nada más. Pero en Su bondad también nos da las glándulas gustativas para que disfrutemos lo que comemos. Nos da variedad de colores, olores, sabores. Todo esto y mucho más para que las disfrutemos. Por eso nuestra esperanza y felicidad solo deben estar en el Dios vivo. Todo lo demás es incierto. Solo Dios es permanente.

Su bondad se extiende sobre todas las criaturas y hace bien incluso a las criaturas que le odian y aborrecen. (Mateo 5:45). Dios hace salir su sol sobre los malos y envía lluvia sobre los injustos. Nadie puede decir que no recibe cosas buenas de Dios.

Pero sobre esa bondad general y común sobre todas las criaturas hay una bondad especial sobre sus hijos. Dios es bueno con todos, pero sobre Sus hijos Sus bendiciones son superiores. Porque los hijos reciben las cosas buenas de Dios como su Padre celestial que les ama. Todo lo recibimos por amor a Cristo y de Cristo. Por eso es una bondad especial.

(Salmos 73:1) El Israel de Dios son los de limpio corazón. Es decir, los que lo aman, viven para Él, desean agradarle todos los días de su vida y viven en obediencia a sus mandamientos. Para ellos hay una bondad especial de parte de Dios. (Salmos 84:11); (Mateo 7:11).

Todo lo que Dios hace en nuestra vida es bueno. David aprendió que Dios le había hecho bien según Dios había prometido en su Palabra, y que aún el ser humillado ante los hombres fue bueno para él. Porque Dios lo humilló para que aprendiera obediencia. De igual manera pasa con nosotros. Aflicciones vienen a nuestras vidas por diversas razones. Y la tendencia normal es pedirle a Dios: oh, Dios quita de mí esta aflicción. Pero también es sabio decir: “Dios ayúdame a sobrellevar esta aflicción, ayúdame a aprender lo que deseas que aprenda, ayúdame a depender de ti, confiar en tu bondad.  Ayúdame a no tropezar, pero si tropiezo: levántame Señor. Auméntame la fe para que no dude de tu bondad para conmigo”. 

  1. Responder al Dios bueno.

El salmista dice “Bueno eres tú, y bienhechor; Enséñame tus estatutos.” Hay una petición a Jehová en respuesta a reconocer que Dios es bueno en nuestras vidas. ¿Cuál es la respuesta a la bondad recibida de parte de Dios?

La respuesta a la bondad de Dios es obediencia: “Enséñame tus estatutos”. La bondad de Dios, su misericordia sobre nosotros, incluso al disciplinarnos, es un incentivo a mayor amor a Dios y mayor obediencia a sus mandamientos.

David reconoce que no siempre ha sido fiel, que hay una tendencia a desobedecer la Palabra, que hay una tendencia a olvidarse de la misma. Aun cuando Dios es bueno y ha sido bueno todos los días de su vida y lo ha bendecido abundantemente, todavía hay desobediencia en su vida para no caminar en obediencia a la Palabra de Dios. Y él le suplica a Dios: hazme obediente. Enséñame tus estatutos, enséñame a guardar tu Palabra, a creer en ellos como la verdad absoluta, a guardarlos de todo corazón, aprenda a valorarlos más. En otras palabras, David ora por un corazón enseñable, humilde, obediente, un corazón que crea a Dios.

También tengamos en cuenta que el no creyente puede creer que Dios esté de su lado porque le ha enviado cosas buenas en su vida. Pero eso no es cierto. Es solo la oportunidad de un Dios bueno. El Señor le envía cosas buenas a los no creyentes. Pero ellos no gozan de Su favor. Mientras vivan en incredulidad están bajo su ira y maldición. Así lo enseña la Biblia.

El ejemplo más claro lo tenemos en Adán y Eva. Dios los expulsó del jardín del Edén por su pecado. Indicando que perdieron la comunión con Dios.

(Juan 3:36) La única solución es venir a Cristo en fe y arrepentimiento antes que sea demasiado tarde.

El que Dios a veces no haga salir su sol sobre los buenos y que no caiga lluvia sobre los justos no es evidencia de que no tienen del favor de Dios. Dios envía aflicciones sobre su pueblo, pero en ningún momento testifican que no gozan del favor salvador de Dios. Podrían testificar del desagrado paternal de Dios si estamos en pecado o por nuestros pecados pasados. Pero jamás testifican que no gozamos del favor salvador (Romanos 11:29).

Sabemos que Dios es bueno ¿Podemos creerlo tambien en la aflicción? ¿O solo lo decimos cuando todo sale bien? Pon tu fe solo en Dios y confía en que todo lo que sucede en tu vida proviene de un Dios de bondad y fluyen del amor sacrificial de Cristo.

Dios es bueno porque Él es perfecto. Y Él no puede sino hacer bien a todas sus criaturas, pero sobre todo a sus hijos. Cuenta las bendiciones que Dios te ha dado, estas son un llamado a amarle más y más en santa obediencia.

Pastor Guillermo Decena Centro Familiar Cristiano Eldorado.

Prédicas en vivo los miércoles 20 horas y domingos 18 horas, a través de http://cfceldorado.org/

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Dios es bueno

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De acuerdo al diccionario, bondad es: calidad de bueno; natural inclinación a hacer el bien. Jesús nos viene a presentar a Dios como un Padre bueno, y no como alguien déspota e irascible, que se enoja en forma descontrolada. Cuando Jesús les dice a sus discípulos que si ellos siendo malos saben dar buenas cosas a sus hijos cuanto más el padre celestial, que es bueno, le dará a los suyos lo que le pidan.

Salmos 118:1-4 Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia. Diga ahora Israel, Que para siempre es su misericordia. Diga ahora la casa de Aarón, Que para siempre es su misericordia. Digan ahora los que temen a Jehová, Que para siempre es su misericordia.

Veamos algunos puntos:

  1. La bondad de Dios en la Creación

Dios era eternamente bueno antes de que hubiera ninguna manifestación de su misericordia, antes de que existiera criatura a la cual impartirla, ejercitarla. (Salmos 119:68), por cuanto tiene en sí mismo una inagotable fuente de bendición para mostrar.

-La creación del hombre

(Génesis 1:31) Cuando alguien tiene un corazón bueno, lo que hace siempre es bueno, así mismo es Dios, su bondad se observa en todo lo que ha hecho y hará. Todo lo que procede de Dios, Él vio que era bueno; pero al llegar a la creación del ser humano, he aquí “era bueno en gran manera”.

Por tanto, la bondad del Señor se revela, en primer lugar, en la creación. ¿Puede haber una criatura que manifieste más fehacientemente que el hombre, la bondad de Dios? Si nos detenemos a considerar al ser humano, la suprema criatura, vemos la evidencia de Su bondad.

El cuerpo humano es un ejemplo sin igual de dicha bondad: sus manos son adecuadas para llevar a cabo su trabajo; proveyó del sueño para el cuerpo cansado; los párpados y las cejas para la protección de los ojos; las extremidades inferiores para desplazarnos, la inteligencia para progresar en el conocimiento de su entorno y señorear sobre él. Cada una de las funciones fisiológicas de nuestro cuerpo tiene un porqué; y así podríamos seguir indefinidamente.

-La creación de los animales

(Salmos 145:15-16) La bondad de Dios no se limita al hombre, sino que es ejercida en todas las criaturas. Dios ha hecho abundante provisión para suplir las necesidades básicas de los animales, ya que ellos no están dotados de inteligencia para producir y cubrir sus penurias. Por eso, el Señor suple lo que necesitan los pájaros, los animales terrestres y los peces en el mar sin que precisen plantar y cuidar, sino solamente tomar lo que Dios en su bondad hace producir a la naturaleza o se lo da a través del hombre.

-Las bendiciones de la naturaleza

(Salmos 145:9). La bondad de Dios se manifiesta en la variedad de bendiciones naturales que ha provisto para sus criaturas. Dios podía haber satisfecho nuestra hambre sin que la comida fuera agradable al paladar. Sin embargo, nos ha provisto en su bondad de una gran variedad de gustos y sabores que ha dado a las verduras, frutas y carnes. Además de darnos los sentidos, nos ha dado también aquello que los satisface. Dios podía haber limitado la tierra a ser útil solamente para producir lo necesario para el sostén, pero en cambio la ha dotado de una vegetación extraordinaria formando bellos paisajes variados para deleite de nuestros ojos. Toda esta hermosura procede de la misericordia o bondad divina sobre todas sus obras.

Debemos Ser lo Que Dios es.

Debemos ser imitadores de Dios como hijos amados, eso si hay que tenerlo en cuenta. ¡La bondad debe ser practicada realmente! (Gálatas 6:10). Desde una perspectiva humana, nunca sabemos cuándo aquella persona que hoy tenemos la opción de tratar bien o mal podrá hacernos un bien. Si elegimos el camino de la bondad, nos beneficiaremos a nosotros mismos. (Proverbios 11:17)

  1. La bondad de Dios hacia el pecador

(Romanos 5:7-8) Cuando el hombre quebrantó la ley del Creador en el huerto del Edén, no empezó a cumplir enseguida con la sentencia que merecía el haber pecado, con la manifestación inmediata de su ira. Dios podía haber privado a las criaturas caídas de toda bendición, consuelo y placer. En lugar de hacerlo así, introdujo un régimen mixto en el que había misericordia y juicio. Si analizamos la historia humana, vemos como estos dos elementos están siempre presentes, “la misericordia triunfa sobre el juicio” (Santiago 2:13). En la creación hay muchas cosas lindas que traen felicidad al hombre. Incluso para nuestras penas hay considerable alivio, habiéndonos dotado el Señor de una mente cuya flexibilidad le permite adaptarse a las circunstancias y sacar el mejor provecho posible (Salmo 103:10).

  1. Objeciones a la bondad de Dios

Muchas personas, cuando se enteran de las barbaridades que se cometen en las guerras, cuando conocen las consecuencias del hambre o cuando se producen actos terroristas que llenan de dolor y muerte, lo primero que hacen en poner en entredicho la bondad y la existencia de Dios. Los que así opinan no se dan cuenta que es el hombre el que peca contra la bondad de Dios al menospreciarle, por lo que deberán atenerse a las consecuencias (Romanos 2:4-6). Si ahora por su bondad retrasa el momento de su ira, vendrá el día que hará justicia condenando a todos los que han obrado mal.

  1. La mayor manifestación de la bondad de Dios

(Gálatas 4:4-6) La bondad de Dios se manifestó cuando envió a su Hijo. Porque fue precisamente entonces cuando Dios nos ha mostrado su bondad que trae salvación a toda la humanidad (Tito 2:11). En el original dice “gracia” pero el sentido es “bondad”. Por el hecho de que Dios no haga objeto de su gracia redentora a todas sus criaturas pecadoras su bondad no pude ser puesta en duda (Mateo 20:15).

La Biblia nos dice esto acerca del Eterno, Dios creador: (Santiago 1:17). Si un regalo es “bueno”, definitivamente viene de Dios —el Dios que nunca cambia.

  1. Dios es tan bueno que convierte lo malo en bueno.

(Filipenses 1:12-14) El Diablo persiguió a Cristo toda su vida. Trató de destruirlo al nacer. Su odio se acrecentó durante su ministerio de tres años y medio. Convenció a los líderes religiosos. Envolvió a los dirigentes políticos de la nación y aún a los romanos. Se valió de su servidor Judas, el traidor, para que apresaran a Jesús en Getsemaní. A fin de no llamar la atención de pueblo hizo que lo juzgaran de noche. Aprovechándose de la debilidad de Pilato apresuró su crucifixión al día siguiente.

Pero no se dio cuenta de que al obrar así estaba dando la mayor publicidad al hecho. Era la pascua. Miles y miles de peregrinos habían venido a Jerusalén desde todos los ángulos del imperio romano. Por las noches, las calles de la ciudad y los alrededores estaban cubiertos con las tiendas. La pascua era la fiesta judía que atraía mayor número de adoradores entre las fiestas anuales.

Y algo más: cuando Jesús oraba en el Getsemaní, y sudaba gotas de sangre, los pecados del mundo estaban siendo puestos sobre él. Tres horas pasó allí en agonía. Y quizá hubiera muerto allí mismo bajo el peso de nuestras culpas. Pero Dios usó la insensatez del diablo para que aquel infinito sacrificio no sucediera en las tinieblas del huerto, sino sobre un monte, a la luz del mediodía y ante la vista de los miles que estaban ese día en Jerusalén. La maldad de los hombres movidos por Satanás no destruyó la bondad de Dios.

Si nuestra vida está en las manos de Dios, en obediencia fiel, no debemos preocuparnos por lo que el enemigo hará. Dios tiene un plan para nuestra vida. Nadie puede arrebatarnos del amor del Señor. Suceda lo que suceda todo resultará para la gloria de Dios.

Y cuanto mayor sea el odio contra nosotros, tanto mayor será la luz que brillará en nuestra vida. Aunque el enemigo parezca prevalecer sobre nosotros, la victoria será siempre del Señor.

Que Dios te bendiga y tengas una semana de completa victoria!

Pastor Guillermo Decena Centro Familiar Cristiano Eldorado.

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La aflicción de Job

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Es muy habitual relacionar la figura de Job y el concepto “aflicción”. La prueba de Job demuestra que toda circunstancia adversa es misteriosa e inexplicable. Job nunca pudo encontrarle la lógica a todas las aflicciones que sufrió, pero la Palabra de Dios dice que la historia terminó en forma satisfactoria. Definitivamente, si estamos bajo el pacto de Cristo la bendición final estará asegurada, pase lo que pase.
La prueba de Job no era una especie de castigo por causa de sus pecados, ya que estaba firme, y amaba fielmente a su Señor. Pero en el primer capítulo nos brinda una visión: La causa de las pruebas de Job, no se encontraba en la tierra sino en el cielo. Nosotros ahora podemos ver, pero Job no podía entenderlo. La difícil prueba de Job comenzó en el mundo espiritual. Nació del conflicto de Dios y Satanás. Vemos en Job 1:6 que Satanás viene a la presencia del Señor, y escuchamos las palabras del Señor; “¿No has considerado a mi siervo Job?” Sin embargo al diablo, príncipe de las tinieblas le duele la declaración “mi siervo”: es como si hubiera escuchado “No tu siervo, sino mi siervo”.
Hay una lucha en los aires espirituales. El diablo y el gran Dios Creador se disputan tu servicio. Por eso el maligno trabaja para que no sirvas a Dios, pues inexorablemente terminarás sirviendo al diablo.
Una de las estrategias malignas es el juicio y la acusación. (Job 1:8-11). Aquí reconocemos que las aflicciones de Job no eran simplemente casuales, sino que tenían un motivo profundo y espiritual.
En cada prueba el cristiano amenaza con tirar la toalla; sin embargo, el confiar y aferrarse al Señor lo glorifica, pero nuestro retroceso le da razón y victoria a satanás.
¿CUÁLES FUERON LAS AFLICCIONES DE JOB?
En la vida de Job, vemos aflicciones en las cuales sostiene de manera muy digna su fe y confianza en Dios. Esto es un ejemplo para nosotros, pues de alguna manera somos expuestos a estas aflicciones siendo cristianos:
1. Las aflicciones económicas.
La cuestión económica siempre es espinosa para algunas personas que buscan seguridad en lo material, y cuando algo económico va mal no pueden soportarlo y se les acaba la felicidad, la alegría y les viene aun el deseo de morir.
El dinero y el bienestar financiero juegan un rol muy relevante y casi perjudicial en la psicología humana. Veamos que sucedió con Job, este hombre que confiaba en Dios.
(Job 1:13-17) Describe con frases muy breves como Job quedó arruinado en el término de un día. A causa de robo, catástrofes naturales y consecuencias de guerras, el rico Job se volvió pobre. ¡El período de gran prosperidad había pasado!
(Job 1:17-19) Mientras el tercer mensajero comunicó la terrible noticia a Job, llegó el último golpe con el informe del cuarto mensajero, que le anunció la repentina muerte de sus diez hijos a consecuencia de una catástrofe natural. Toda la feliz familia quedó repentinamente destruida.
¿Cómo reaccionó Job a esta prueba? ¿Qué dijo cuando los ataúdes fueron bajados? (Job 1:21-22).
El infierno con satanás al frente vio con asombro y temor, cómo este siervo del Señor quedó inquebrantablemente aferrado a su Señor cuando se desmoronó toda su existencia terrenal.
Las pérdidas materiales son muchas veces producto de negligencias personales y otras veces son pruebas para nuestra fe, y nuestra reacción a esa problemática muestra nuestra madurez y crecimiento frente a lo temporal.
Cuando Jesús le dijo al joven rico: vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres ¡Lo estaba probando! Para comprobar donde estaba su tesoro y donde estaba su corazón. Dice la Biblia que Israel tenía una maldición económica porque había olvidado la victoria que constituye el principio de entregar a Dios el 10% de los ingresos. Hay principios de la escritura para poner en práctica y ser victorioso, pero también hay aflicciones económicas que son misteriosas. Lo bueno es que ¡Nosotros podemos declarar que Jehová es nuestro pastor y que nada nos va a faltar! También dice que los leoncillos tienen hambre, ¡pero a los hijos de Dios no le hará falta de ningún bien! (Salmos 34:10).
¡Esto es victoria en la prueba! ¡Te devolverá multiplicado lo que el diablo te robó!
2. Las aflicciones físicas.
La salud es una preocupación para todos, además de ser fuente de inmensas aflicciones. Una forma de mantenerla es aprendiendo a prevenir enfermedades. Veamos las 10 enfermedades más comunes:
a. Gripe o resfriado común. Cuando te resfríes, recuerda mantenerte hidratado y descansar.
b. Cáncer. El cáncer es lamentablemente una de las enfermedades más comunes.
c. Alzheimer. Para prevenirla hay que mantener la mente y cuerpo ejercitados con actividad física y juegos mentales.
d. Diabetes. Para prevenirla debemos cuidar sobre todo nuestra alimentación y realizar regularmente actividad física.
e. Asma. Si la padeces, te recomendamos cuidar tu alimentación y la calidad del aire que respiras.
f. Obesidad. Cobra miles de vidas al año debido a fallas cardiovasculares, renales e insuficiencia respiratoria.
g. Carie dental. La higiene bucal y la moderación en la ingesta de azúcares pueden prevenirla.
h. Hepatitis. Si deseas prevenirla, no te expongas a enfermedades de transmisión sexual sin protección.
i. SIDA. Su principal medio de propagación es el contacto sexual; para prevenirla es indispensable el uso de condón.
j. Trastornos alimenticios. La única prevención es el refuerzo de la autoestima.
(Job 2:5-8) Por más difícil que fuera, lo que había pasado hasta ahora estaba fuera de Job mismo. Pero luego fue afectado personalmente por una terrible enfermedad. Satanás no se dio por satisfecho, y con el consentimiento del Señor, la enfermedad atacó su vida. Esta enfermedad debe haber sido muy repugnante, pues quedó sentado miserablemente en un montón de basura. ¡Cómo habrá clamado Job a su Dios para que le de alivio y sanidad! Pero la respuesta desde lo Alto no llegó; solamente se escuchaba la risa burlona del infierno. Muchos pueden testificarlo: nada estorba tanto la vida interior, como las aflicciones físicas.
¿Cómo reaccionó Job a esta segunda prueba? Quedó aferrado a su Señor, a pesar de que el Señor primero no respondió a su oración y aparentemente no le hizo llegar ninguna ayuda (Job 2:10). La nave de vida de Job estaba anclada en su Dios. Ninguna tormenta podía alejarlo de Él (Mateo 8:14- 17).
3. Las aflicciones familiares.
Además de las muertes de sus hijos, el matrimonio de Job se fue desmoronando. Esta tercera prueba fue aún más difícil, el tornillo se fue apretando aún más fuertemente. Job tenía un matrimonio feliz. Sin duda alguna, la fidelidad de Job al Señor y su irreprochable manera de vivir también se debían a la buena influencia de su esposa. La esposa tiene una inmensa influencia en el matrimonio, ya sea para bendición o para maldición. Por ejemplo Abigail, que hizo desistir a David de la idea de matar a su marido Nabal. ¿Y la esposa de Job? Hasta ese momento había ido completamente por el camino de su esposo. Pero de repente todo se derrumbó encima de ella. Entonces sucumbió al resentimiento y a la rebelión, y se puso contra su esposo Job (Job 2:9). En silenciosa desesperación, levantó el puño contra el cielo y se apartó de Dios.
¿Cómo reaccionó Job a esta tercera prueba? Le hirió seguramente, pues amaba a su esposa. Pero su reacción fue divina. Desde su montón de ceniza, con toda claridad y severidad le dijo en plena cara a su mujer: “Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado”.
Con esto, rechazó sus expresiones y se aferró aún más fuertemente al Señor. Y al confiar más en Dios que en las emociones, hizo que su matrimonio pudiera continuar. La autenticidad de la entrega de Job al Señor fue probada de esta manera en todas las áreas de la vida: material, familiar, física y en la felicidad matrimonial. Cuando estos cuatro factores vitales se derrumbaron en la vida de Job, algo se destacó de manera radiante: ¡Job siguió aferrado a su Señor! El Señor era el Primero en su vida. ¡El oscuro propósito que satanás tenía para Job, al fin y al cabo llevó a la gloria al Señor, pues Job siguió aferrado a su Dios! Finalmente, Job obtuvo la completa victoria, fue sanado, fue prosperado, pudo tener más hijos y la familia se restauró con felicidad.
Pastor Guillermo Decena Centro Familiar Cristiano Eldorado.
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La aflicción

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La aflicción es una realidad constante en la vida de muchas personas, pero debemos entender que teniendo conocimiento de la Palabra de Dios podremos enfrentar y superar todo dolor emocional. Veamos algunos puntos 

Oseas 4:6 “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos”. 

  1. ¿Cuál es el posible origen de la aflicción?

1. Por causa de otros. Cuando el dolor ha sido causado por otro, tenemos la oportunidad de crecer en una actitud de perdón. Esta nos debe llevar a un perdón pleno, a reconciliación y a restauración de la relación con el ofensor. (2 Timoteo 4: 5) Dios nos advierte en cuanto a nuestros juicios. Él nos dice que el pecado de otras personas no puede ser una excusa para nuestra propia amargura, desobediencia o falta de amor. 

Él es juez verdadero y justo, y nosotros debemos confiar en sus juicios. Por lo tanto no debemos pagar mal por mal ni buscar venganza.

2. Porque la buscamos. Yo sufro porque pequé. Estoy embarazada sin haberme casado porque abandoné los mandamientos de Dios y la protección que ofrecían. Mis hijos me han dejado porque en forma constante yo no los amé y los traté con dureza. Estoy enfermo físicamente en razón de mis celos constantes. Mi novia me dejó por mis arranques de ira y mi mal carácter. Tengo problemas pulmonares porque fumé durante 40 años. Perdí mi trabajo porque le robaba a mi patrón y faltaba por cualquier motivo. Soy pobre porque he sido un holgazán y una persona irresponsable. (Isaías 59:1) En este tipo de aflicción hay esperanza de cambio. Dios no sólo nos ofrece perdón de pecados en Cristo, sino que también nos da el poder para rechazar el pecado. Esto quiere decir que si queremos y ponemos voluntad, podemos cambiar, porque hemos recibido el Espíritu Santo de poder al aceptar a Cristo como Señor de nuestras vidas y Él nos fortalece y nos ayuda para ser mejores personas.

3. Por la herencia de la maldición. Aunque participamos en el pecado de Adán (Romanos 5), fue Adán mismo quien pecó y produjo miseria y muerte a toda su descendencia. En razón de su pecado nosotros experimentamos la maldición sobre toda la creación. 

Ésta puede ser la causa más frustrante de la aflicción. Es como si la culpa no fuera mía ni de nadie. No hay nadie con quien reconciliarse, nadie para perdonar ni tampoco seguridad de cambio. En realidad, los medicamentos pueden hacer retroceder temporalmente algunos efectos de las maldiciones, pero los beneficios parecen superficiales. Solo Cristo puede sacarnos de la maldición y romper sus consecuencias, ¡pero debe haber una entregar genuina y real de espíritu, alma y cuerpo!

4. Por satanás. (1ª Pedro 5:8) Él se deleita produciendo dolor al pueblo de Dios. El libro de Job lo muestra como un enemigo que usa el sufrimiento para fomentar los propósitos de su propio reino. (Juan 8:44) Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de lo suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira que inflige sufrimiento por medio del dolor físico y de distintas pérdidas. El tormento del apóstol Pablo provenía de «un mensajero de satanás» (2 Corintios 12:7). 

El diablo también puede causar acusaciones, promoviendo peleas y divisiones en el pueblo de Cristo, procura llevarnos a la tristeza y desesperanza, cuestionando la bondad de Dios.

Él es escurridizo. Es engañador. Se debe advertir a aquellos que sufren en cuanto a los propósitos de satanás, de manera que puedan estar alertas a sus mentiras y luchar prontamente contra él. La actitud de más violencia contra él es confiar en Dios y seguir a Cristo en obediencia aun cuando sufrimos.

Satanás no es la única causa de sufrimiento, pero tiene parte activa en todo sufrimiento. Su presencia no minimiza la responsabilidad ya sea de otros o de nosotros, porque puede causar gran sufrimiento pero no nos puede obligar a pecar. 

Curiosamente, el blanco de la frustración del que sufre por lo general es Dios; raramente le echa las culpas a satanás. ¿Es verdad que Dios causa sufrimiento? Así lo creía Noemí. Al regresar a su tierra después de perder a su esposo y a sus hijos (Rut 1:20). Ella no tenía el conocimiento de la obra del demonio y quizá no veía que Dios podía tomar la obra del diablo y convertirla en bendición. Cuando la esposa de Job aconsejó a su esposo que maldijera a Dios y se muriera, también creyó que el culpable era Dios. Su consejo fue malvado, pero tenía razón al pensar que Dios estaba detrás del sufrimiento de Job. 

(Proverbios 19:3) Algunos maestros bíblicos tratan de distinguir entre lo que Dios ordena y lo que Él permite, pero la distinción es a veces un intento de justificar a Dios. Dios es rey sobre todo. El obra «según el designio de su voluntad» (Efesios 1:11).

  1. ¿Para qué sirve la aflicción que no merecemos?

(2 Corintios 1:2-11) La paz depende de la sabiduría de como enfrentas las aflicciones. El por qué de las aflicciones es muchas veces misterioso, pero cuando podemos entender el “para qué” ¡podríamos ver que detrás de toda aflicción hay también una gran victoria!

1. Para practicar la misericordia. (2 Corintios 1:4) Una de las grandes bendiciones de las aflicciones es poder entender y llevar consuelo real a personas en sufrimiento. 

Ser discapacitado, haber padecido algún tipo de abuso o haber quedado huérfano sin duda es una gran aflicción. Pero si la persona se entrega a Cristo, Dios la fortalece interiormente y la convierte en una tremenda arma de consuelo multiplicativo, además de dar fortaleza a personas con aflicciones menores.

2. Derrotar la autosuficiencia(2 Corintios 1:8-10) Las grandes comodidades, los grandes dones y las grandes virtudes fortalecen la autosuficiencia.

(Marcos 10:23-25) Pero podemos aplicarlo a cualquier virtud, ¡A la persona que habla bien le cuesta confiar en el Señor! El que ejecuta bien un instrumento no confía en el Señor, etc. Entonces es muy interesante comprobar que la aflicción te hace depender de Dios y ya esto es una bendición asegurada en la tierra y en la eternidad. ¡La aflicción sirve para que no confiemos en nosotros mismos y volquemos nuestro corazón en Dios!

3. Para probar el poder de la oración. (2 Corintios 1:11) ¿Cómo podríamos contar testimonios de la misericordia de Dios si no hubiera venido primero la aflicción? (Salmos 66:16)

Una de las cosas que más nos gusta escuchar son los testimonios de personas que cuentan lo que Dios hizo en su vida. Al escucharlo, nos animamos a creer que Dios lo puede hacer también con nosotros. En Hechos, el apóstol Pablo nos habla de una carrera para dar testimonio (Hechos 20:24) Los testimonios son sumamente importantes y nos ayudan en muchos aspectos de nuestra vida espiritual.

Primeramente podemos decir que los testimonios son señales que marcan el caminoQuizás situaciones que tuvimos que enfrentar hicieron que no encontráramos el rumbo, y un testimonio nos ayuda a recordar cuál es la senda, el camino del Señor. También los testimonios nos permiten enfrentar las próximas pruebas.

El testimonio es el anuncio de Dios que nos dice: “No te entregues, lo puedo hacer otra vez”Los testimonios traen el Reino de Dios a la tierra, necesitamos escuchar a Dios en nuestro medio. Cuando la persona cuenta lo que Dios hizo en su vida es Dios mismo que está hablando y esto es más poderoso que cualquier filosofía humana.

Quizás tenemos un testimonio, pero no siempre queremos ser testigos. El testigo se compromete con su testimonio hasta las últimas consecuencias. En griego, la palabra testigo y la palabra mártir tienen un mismo origen, es decir que el testigo está dispuesto a dar su testimonio hasta las últimas consecuencias. 

Pedro, había conocido a Jesús, pero llegó la hora donde debía dar testimonio y lo negó, le faltó el poder para ser testigo.

Pero luego llegó Pentecostés y el poder del Espíritu Santo se derramó sobre Pedro y su vida fue transformada; se cuenta que al momento de ser sacrificado pidió que lo crucificaran boca abajo ya que no era digno de morir como su Señor.

El Espíritu Santo viene a convertirnos en testigos, y no habrá mayor satisfacción ni gratificación en esta vida que Dios use nuestro testimonio para alcanzar a los que todavía no lo conocen.

Que Dios te bendiga y tengas una semana de completa victoria! 

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El principio de la honra

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El tema de la honra y los milagros tienen mucho que ver entre sí, tanto para el que los hace como para el que los recibe. La palabra honrar proviene del latín honorāre y significa mostrar valorización y consideración hacia una persona. Realizar una demostración pública de respeto, admiración y estima. Pero un factor a tener en cuenta es que debemos honrar no solo de palabra, sino con acciones y actitudes reales. Veamos lo que nos dice la Palabra de Dios.

Mateo 13:53-58 La Palabra de Dios exclama: “Así que el Señor dice: «Este pueblo dice que me pertenece; me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí. Y la adoración que me dirige no son más que reglas humanas, aprendidas de memoria” (Biblia Nueva Versión)

Este pasaje es repetido por Jesús en el nuevo testamento. Dios hace el reclamo y quiere el primer lugar en todo momento y con acciones verdaderas. Pero… ¿Cómo?

Hay varias acciones para poder honrar, y veremos algunas a continuación.

  1. La obediencia.

(Lucas 5:4-5) Una de las maneras básicas de honrar es obedecer. Fíjense el corazón de Pedro, él era un experto pescador, sin embargo ¡Obedeció a Jesús! Podría haber dicho, “¡desde cuando Jesús sabe pescar! Señor dedícate a lo tuyo y yo me dedico a lo mío”, pero fue recompensado con una pesca sobrenatural por medio de su obediencia.

¡La bendición fue el resultado de su obediencia! Cuando desobedecemos a las autoridades, al jefe, a los padres, al Señor, estamos deshonrando la autoridad.

Este fue el pecado que hizo que Saúl fuera desechado por Dios. El hecho de pensar: “que me importa lo que opine tal y cual” bloquea el principio de la honra y nos quita la bendición abundante

(2 Samuel 23:14-16) Fíjense el principio de la honra que llevó a los valientes a arriesgar, no obedeciendo un mandato, sino un deseo. ¡Así cualquier general puede ir a la batalla y obtener victoria! ¡La honra es un principio de éxito en las batallas y en todos los órdenes de la vida!

David tenía todas las destrezas de un guerrero, sabía cómo defenderse y cómo atacar y destruir al enemigo. Toda su fuerza y capacidad no dependía de lo que David era o hacía, él mismo sabía que separado de Dios no lograría nada.

Vivió gran parte de su vida en cuevas, en el desierto, vivía huyendo de Saúl; pero fue en esos momentos más difíciles que aprendió a desarrollar su carácter, ser esforzado, ser valiente, ser un estratega militar y confiar en Dios, y también fue en esos momentos donde LEVANTÓ UN EJERCITO DE HOMBRES que enfrentaban a cualquier enemigo y salían VENCEDORES.

¿Pero saben por qué él vivió ese principio de honra? Por dos motivos: Porque honraba a Dios y porque honraba a su rey, a pesar de las injusticias de Saúl (que lo buscaba para matarlo, David lo honraba igualmente como autoridad). ¡El que siembra honra cosechará siempre honra!

  1. La confianza

Cuando expresan desconfianza y ponen en duda lo que hacen y lo que dicen los líderes, se los está deshonrando, y es una manera de romper el poderoso principio de la honra. Algunos están siempre dudando de sus líderes y, estas personas, jamás crecen, siempre están en el mismo lugar espiritual. Así pasó con Moisés, cuando el pueblo de Israel siempre ponía en duda su llamado y le hicieron difícil la vida. Pero qué pasó con el pueblo de Israel? Los que deshonran caen en el desierto y mueren, y es una advertencia muy fuerte para el pueblo de Dios.

Lo más tremendo es que tratan de contaminar con su desconfianza y empiezan a murmurar desconfiando de a quienes Dios ha puesto sobre sus vidas para liderarlos. Esto es, sin duda, un arma muy efectiva del maligno.

A Pablo le ocurrió lo mismo con la iglesia de los Corintios. (2 Corintios 11:19-20) Tenían más confianza en los que no los amaban, parecía que tenían más apego por los que les trataban mal que por el mismo apóstol que siempre velaba por ellos. Básicamente la iglesia de los Corintios tenía un gravísimo problema: deshonraban al apóstol Pablo, ¡Porque su voz era débil y su aspecto despreciable! (2 Corintios 10:10) En “Los Hechos de Pablo y Tecla”, una obra que se escribió hacia el año 150, encontramos la que tal vez sea la mejor y más tradicional descripción de Pablo: “Un hombre pequeño de estatura, calvo, de piernas arqueadas, vigoroso, cejijunto, nariz un tanto sobresaliente”.

Una figura interesante de cualquier contienda política es tratar de generar desconfianza en la gente de algún político, o partido, o en algún país. Una de las armas que se usan en esto son las teorías conspirativas que tratan de deshonrar al enemigo político. Tratan de desprestigiar trayendo sobre alguien alguna clase de mal intención. Es por ello que no debemos nosotros involucrarnos con esta clase de deshonra. ¡Estas personas no serán honradas por Dios!

  1. El respeto.

La palabra respeto procede etimológicamente del latín “respectus”, que significa “acción de mirar atrás”, “consideración, atención”, sugiere entonces como una mirada atenta, tomar algo en consideración. El respeto es reconocer el derecho ajeno; es el reconocimiento, consideración, atención o deferencia, que se deben a las otras personas.

¿Cómo me dirijo a las autoridades? Muchas veces, si una autoridad me da confianza, debemos tener en cuenta el respeto.

La Biblia habla de honrar a nuestros padres. (Levítico 19:3Levítico 19:32) 

Éxodo 20:12 “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da”.

Sobre la honra a los padres también lo encontramos en Deuteronomio 5:16, Mateo 15:4, Marcos 7:10, entre otros. 

 

El respeto por la autoridad espiritual: Cornelio por Pedro. (Hechos 10:25)

El apóstol Pablo fue irrespetuoso con un sacerdote pero se arrepintió. (Hechos 23:5)

Josefo, un historiador respetado del primer siglo, describe a Ananías como profano, avaro y de temperamento colérico. El arranque de Pablo vino como resultado del trato ilegal que le dio el sumo sacerdote Ananías. Violaba la ley judía al suponer que Pablo era culpable sin un juicio y al ordenar su castigo, pero Pablo se retractó por el cargo que tenía.

Por último, en la Biblia se hace mención en varios pasajes de la honra y el respeto como principio de bendición y victoria en nuestras vidas, algunos ejemplos:

# En el matrimonio:

Hebreos 13:4 “Respeten el matrimonio y no deshonren el lecho conyugal, porque Dios condenará a los lujuriosos y a los adúlteros”.

Efesios 5:25 “Maridos, amen a su esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella”.

Efesios 5:28 “Del mismo modo, los maridos deben amar a su mujer como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo”.

1 Pedro 3:7 “Los maridos, a su vez, comprendan que deben compartir su vida con un ser más débil, como es la mujer: trátenla con el respeto debido a coherederas de la gracia que da la Vida. De esa manera, nada será obstáculo para la oración”.

Efesios 5:22-33 Que las mujeres respeten a sus maridos…

1 Pedro 3:1 – También las mujeres respeten a su marido, para…

Colosenses 3:18 Ustedes las esposas, respeten a sus esposos…

¡Aseguremos nuestra bendición, y ¡Practiquemos este poderoso principio!

Que tengas una semana bendecida y de completa victoria!

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