Jorge Asís

La grotesca desunión de los argentinos

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El ganador unánime de los 20 últimos días que sorprendieron mediáticamente a la Argentina fue Mauricio Macri, el Ángel Exterminador. En el caos activo de la incertidumbre. Aunque haya debido entregar un alfil. Con el desopilante desfile de los valijeros descarados, y los arrepentidos notables que ornamentaron el delito de simpatía, pintoresquismo y justificaciones.
Consta que el Ángel reconquistó, como pudo, la centralidad. La había perdido cuando andaba a los tumbos. Sin tener nada en claro durante la desodorizada crisis cambiaria. Mientras se sentía acosado por los entrañables renovadores del propio palo, que para corregir la mala praxis de administración planificaban cargarse al Premier Marcos Peña, El Pibe de Oro, y blanquearlo como Canciller.
Pero el Ángel debía resistir sin entregar la cabeza del Pibe. Sentía que era la mejor manera de cuidar la suya. Aunque los comprobados “amigos del alma” le argumentaran que debía cambiar el equipo que lo había arrastrado hacia el borde del descenso.
Pudo resistir, como buen obcecado calabrés. Resultó más favorecido cuando, con una abrupta catarata fecal, se inundaba el prestigio de la adversaria recíprocamente preferida. Tan tangible como única y real. La Doctora. Senadora.
El fortalecimiento ocultaba la magnitud del caos que lo contenía. Pudo certificarse en la multitudinaria concentración, convocada indirectamente por los angelicales, en los alrededores del Congreso, a los efectos de reclamar por el desafuero técnico de la rival que tanto cuidaba. Y que se transformaba, entre empujones y señalamientos, en la jefa temible de la asociación ilícita hereditaria.
Una categoría innovadora que revolucionaba el fenómeno cultural de la mafiosidad.
La manifestación de fortaleza se brinda, en simultáneo, con el estallido del otro sector del país real.La grotesca desunión de los argentinos Despunta con los incidentes que desdibujaron la densidad espiritual de La Plata, capital de la provincia inviable.
En un martes memorable, los proletarios fastidiados de Ensenada, nostálgicos del astillero de Río Santiago, reivindicaban el cuestionado derecho al trabajo. Y pretendían terminar (sin quemar) las naves.
Completaban los obreros el combo entusiasta de los indignados que, en la otra capital, a 60 kilómetros, suplicaban por el deshonor de la senadora, que redactaba insólitas condiciones básicas para organizar su humillación.

Cacerolazo sin cacerolas

Una reedición perfecta de aquellos cacerolazos del ciclo anterior, pero sin la algarabía febril de las cacerolas. Dedicada, otra vez, a La Doctora.
Significativa confirmación de la base social que tiene inventariado el angelicalismo del Tercer Gobierno Radical.
Una base de hierro, ilustrativa y blanca, que anticipa la continuidad electoral de la sociedad quebrada.
Pero muestra, en simultáneo, la magnitud del fracaso de uno de los tres grandes objetivos que se propuso la administración. La unión de los argentinos. Derivó en la grotesca desunión.
A través de la eufórica concentración, volvió a sentirse el peso inerte del fragmento de clase.
Otra vez, la desafiante Argentina blanca clavaba el mensaje del hartazgo. Ahora ante la pestilencia abierta de la corrupción que se apoderó satánicamente del país. Ante la impotencia, o la complacencia, de sus llamadas fuerzas vivas. Autodenominada dirigencia.
El mensaje condena a la lideresa del complejo peronismo. Pero se impone, también, como una severa acotación al TGR, que hoy se siente favorecido. Aunque mantenga la cancha marcada.
Es también la consecuencia emocional de la divulgación intensa de los cuadernos providenciales del Remisero de la Fortuna. Fenómeno que signa la exacta concatenación del periodismo con la política y la justicia.La grotesca desunión de los argentinos La Mafia del Bien (cliquear) que en general sólo tiene objetivos magnánimos, loables y utópicos. Como terminar con la corrupción que cultiva el enemigo.
Emerge entonces la “peste de transparencia” (cliquear), aunque, en el fondo, haya degenerado en la “transparencia de la peste”, cliquear.
Sin el menor Plan B, en ausencia del Plan A, se asiste al festín de la destrucción de los pilares blandos del sistema económico. Con empresas que se devalúan, ideales para ser compradas por monedas, y con capitales extranjeros. Y con políticos que se ven inmediatamente superados por el aluvión de la virtud. Mientras temen ser eliminados con la botoneada de algún bolso.
Rueda entonces el carromato sin rumbo de la transparencia. Sin tener identificada, ni por asomo, la estrategia final.

El hartazgo versus el odio

Resulta inocente concluir que los pasionales reclamos de los concentrados se consuelen con los espectaculares allanamientos a las propiedades de la depositaria transitoria del mal.
Una sobreactuación justiciera que perfectamente podía haberse evitado. Se garantiza una decepción, si se pretende encontrar algo. Así se trate de una idea, al menos mala. Onanismo sin placer.
La reivindicación de la clase media movilizada se calma, apenas, con el alborozo del desafuero. Deriva en la exacta antesala de la prisión de La Doctora.
La grotesca desunión de los argentinosEs donde el contundente sector de la sociedad prefiere destinarla. Para olvidar, acaso, la psicológica humillación de haber sido gobernada por sus desplantes.
En el instante histórico del feminismo selectivo, cuando ni puede insinuarse siquiera que alguna dama sea fea, sorprende la fantástica unanimidad en el deseo de condenarla. Del sector sociopolítico que no puede evitar, en simultáneo, que un 33% de la otra Argentina se encuentre, a pesar de todo, dispuesto a votarla. Y a evitar, incluso, que sea encarcelada.
Son las dos Argentinas que Mauricio Macri, en el acta constitutiva del Tercer Gobierno Radical, se dispone verbalmente a unir.
Pero cada día los argentinos están más distantes. Es de esperar que sólo confronten, en lo inmediato, en el campo electoral.
La grotesca desunión de los argentinosTanto el desafuero, como la consiguiente prisión, distan de lograrse a través de la presión entusiasta de los radicalizados que salen convencidos a insultar a La Doctora y al peronismo.
Aquí hace falta negociación, política, para ser exacto. Sin tensar más la cuerda de la grotesca desunión de quienes no tienen otra alternativa que soportarse. Lejos. Sin tratos.
Es donde el estadista, si es que existe, debiera elevarse. Hasta superar la confrontación entre el hartazgo sensible del antiperonismo, que adhiere con énfasis a Macri, con el resentimiento explicable de quienes lo desprecian.
Los innumerables postergados. Los desplazados del consumo. Los esperanzados que sienten abstinencia de dignidad.

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“Destape” S.O.S.

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orge Asis Digital le encargó a Oberdán Rocamora algunas reflexiones sobre el caso político que consume al PRO, el ala dominante de la alianza Cambiemos: ¿la gobernadora María Eugenia Vidal fue víctima de ‘fuego amigo’ o sólo fue impericia bien investigada por los enemigos externos pero aprovechada por sus adversarios internos?
El Ángel tenía el Gobierno tomado.
“Ellos no generaron la denuncia de El Destape”, confirma la Garganta. “Sólo supieron aprovecharla”.
Para Mao Tse Tung el poder nacía “en la punta del fusil” (sentencia que emocionaba a los violentos románticos de la lucha armada).
Para la vulgaridad del presente sin utopías, el poder nace de la punta de una encuesta.
Precisamente el favoritismo en las encuestas signó la suerte de la gobernadora de Buenos Aires, la señora María Eugenia Vidal, La Chica de Flores de Girondo.
Entre la debacle del Tercer Gobierno Radical que volcaba, la dama se permitía la insolencia imperdonable de expandirse y crecer. Se destacaba en una estructura que descendía, doblegada por la culpa y la insustancialidad.
La muchacha era la alternativa providencial que podía reconducir la deriva del Colectivo Cambiemos.
La “excepción Vidal que irrita” (cliquear), cada día irritaba más. Con su presencia positiva, despojada de imposturas y de gorilismos.
Incitaba, por comparación, a la preferencia. Mantenía la fuerza angelical del carisma mientras se descascaraba el Ángel.
La Chica de Flores debía desalentar a los movilizados de su equipo. El vidalismo se daba cuerda con la posibilidad de que la muchacha fuera próximamente presidente. En 2019. No en 2023.
Trascendía su reticencia a encarar la reelección. Una receta ajena que la acotaba. Tres años más, en la provincia inviable, podían consumirle hasta el último resabio de energía.
Destape S.O.S.La teoría de ser vicepresidenta de Mauricio podía ser viable. Repetir, en la Nación, la fórmula del Artificio Autónomo, en 2011. Cuando Horacio Rodríguez Larreta, Geniol, administraba el Maxi Quiosco. La teoría tenía un sólo punto vulnerable. Mauricio prefería plancharla en La Plata.

Noción excesiva de democracia

Instalado que la Chica de Flores estimulaba la ambición presidencial.
Pero la declinación abrupta de Mauricio aceleraba los tiempos. La dama lo apreciaba, le debía una franca lealtad. Salía a defender la manteca del proyecto (que no existía). Con estricta inocencia, creía acaso que el Ángel Exterminador nunca iba a exterminarla. Aunque se diferenciara de Marcos Peña, El Pibe de Oro, el preferido de Macri para la sucesión. Con quien La Chica de Flores (como Horacio) mantenía una competencia potencial, amablemente inofensiva, casi solidaria. Sin que influyera, en contrario, el antecedente furtivo de la señora Gabriela Michetti, La Novicia rebelde.
Juntos, el Ángel y El Pibe de Oro, la habían debilitado a Michetti, hasta vaciarla. Pero con María Eugenia nunca podía repetirse la ceremonia.
Cualquiera que atraviese, en Argentina, una instancia de elevación, sabe que tiene que cuidarse. Estar alerta. Desde algún lado siempre apuntan para lanzar la perdigonada volteadora.
En principio fue una investigación periodística, en un ascendente medio artesanal, digital, “El Destape”.
Destape S.O.S.Aludía a los aportantes falsos para la campaña legislativa de 2017. Cuando Cambiemos proponía, para senador, a Esteban Bullrich, El Lopezmurphista, acompañada de la señora Gladys González, La Mosca. Y para diputados a la cristalina señora Graciela Ocaña, La Reina del Dengue y la Gripe Aviar, asistida por Toty Flores, El Pobre Permitido.
Sin reacción, La Chica de Flores no supo manejar la adversidad repentina. Tal vez creyó que bastaba con el silencio siempre alquilado de los grandes medios amigos, para diluir el efecto lacerante de las denuncias. Para encerrarlas, descalificarlas por la procedencia tendenciosa del “kirchnerismo”. El mal oficial.
Pero los aportantes falsos se multiplicaban en todas las secciones electorales. La investigación era profesionalmente impecable, y para colmo se les agregaban candidatos del propio Cambiemos. Ingratos que aclaraban que tampoco habían puesto una moneda.
Se asistía a la conjunción de dos calamidades. La usurpación de identidades, y el lavado del dinero espumoso.
De pronto, Cambiemos lavaba más blanco.
Es donde Vidal debió haberse dado exactamente cuenta que la virulencia de la perdigonada podía voltearla. Por lo menos herirla, sacarla de su eje triunfal.
Paralizada por la impotencia, nadie le alcanzaba una idea. Lejos de disolverse, el tema se multiplicaba hasta llegar a los medios amigos. Cuando ya no podían callar.
De pronto, sin nada para anunciar, Mauricio convocó con anticipación a una llamativa conferencia de prensa. Aquí La Chica de Flores debió haber comprendido que venían, con crueldad, por ella.
Entre los diez “medios periodísticos” habilitados para formular preguntas, en una excesiva noción de la democracia, se encontraba -oh casualidad-, el sitio web. “El Destape”. Destape S.O.S.El medio que se extendía a partir de las denuncias que estaban ya plácidamente en el primer plano. Exploraban un inesperado Watergate.
A su turno, el joven periodista de Destape le preguntó, al Señor Presidente, por los aportantes del escándalo.
El Ángel aprovechó para despegarse. Para aludir genéricamente a la acción (más genérica aún) de la justicia.
El objetivo de la conferencia (sin nada para decir) consistía en dejar ostensiblemente abrochada a la Gobernadora.
La dama había creído ganar migajas de tiempo al desembarazarse de su amiga, la contadora. Pero el dilema distaba de ser contable. Era político.
Por la falta de respeto a la política de sus subordinados. Por accionar políticamente sin creer en la política. Sin tener un cristiano para avisarle telefónicamente, por ejemplo al alcalde Arroyo, el regalito del Momo.
“Te puse con 50”.

Gestionar en paz

Ahora, con La Chica de Flores golpeada, malherida, Mauricio podrá gestionar en paz. Con mayor tranquilidad puede timonear la catástrofe del Tercer Gobierno Radical. Sin tener el aliento solidario, en la nuca, de la dama ejemplar.
Ante la incertidumbre, María Eugenia, junto a Horacio, se habían calzado el gobierno al hombro. Al extremo de proponer cambios.
Mientras La Chica de Flores se dedicaba a organizar reuniones, con instrucciones de Mauricio, y ahora de Nicolás Caputo, El Co, que volvía en su condición de bombero voluntario. Acercaba elementos indeseables que tenían el acceso vedado, a la mesa presunta de las decisiones.
Destape S.O.S.La Chica de Flores rehabilitó a Emilio Monzó, El Diseñador. Para que volviera a fotografiarse con Marquitos, que debía asumir el repliegue simulado y aceptar fotografiarse, con una sonrisa mansa, con Rogelio Frigerio, El Tapirito, al que no logra soportar. Y hasta con Ernesto Sanz, La Eterna Esperanza Blanca, ídem.
Sanz volvía a tallar en representación del radicalismo que presidía el gobernador Cornejo, Cornejito, “un tipo jodido”.
No había otra alternativa que asumir la ficticia amplitud. De manera que debieron agregar al coalicionismo cívico de la señora Carrió, La Demoledora. Se acercó entonces otra silla para Fernando Sánchez, El Penúltimo Lilito. Incorporaciones que quebraban, en la práctica, el circuito cerrado de poder. Que imponía Peña con las dos Luces de Ojos, Lopetegui y Quintana, para el estilo de conducción que lo hacía sentir cómodo a Mauricio.
Pero el gobierno estaba tomado. Era la vuelta del alicaído macricaputismo. Nicolás Caputo, con la enorme manguera, apagaba los fuegos generados por la mala praxis. El TGR se había estrellado contra las rocas de la realidad y naufragaron, en el entrevero, dos ministros. Mientras retrocedía, el Ángel pudo evitar que en la ofensiva le plantaran a Horacio como nuevo Premier.
Es donde El Destape, sin quererlo, le arroja a Mauricio el S.O.S. El salvavidas de la investigación.
Quien había avanzado, en nombre de la ejemplaridad, ahora debía dar explicaciones. Resolver sus problemas. El bochorno le despojaba la legitimidad de la aureola de transparencia.
Perfectamente El Ángel podía decirle a la exterminada:
Destape S.O.S.“Dedicate a los truchos tuyos, que de los truchos míos me ocupo yo”.
Después que el bombero voluntario atenuara la intensidad del fuego, cuando ya cualquier locutor pontificaba sobre el regreso del “hermano de la vida”, Mauricio palmeó fraternalmente el hombro del gran amigo para decirle:
“Gracias, Nicky, pero no vengas más”.

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El paredón de la inviable Buenos Aires

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Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas), quiere aparecer en la estampita. Recurre a Roberto Lavagna, La Esfinge. Elogio de la madurez.
La Esfinge funciona como un Konrad Adenauer argentino. Ideal para elevar al país desde la actualidad del subsuelo.
En la ilusión inofensiva, Lavagna viene acompañado por el senador Miguel Pichetto, Humprey Bogart, que funciona como la carta comodín del chin chon.
Emerge además José Manuel De la Sota, Hugo Boss. Como dato favorable, aclara que quiere presidir durante un sólo periodo. En caso de resultar electo, no va a optar por la permanencia.
Ventajas, nada menores, del almanaque que canta la madurez. Antes de partir, para dictar cátedras extrañas en las universidades del verano europeo, Hugo Boss peregrinó entre diversas minigobernaciones del conurbano bonaerense. También se entrevistó con ciertos sindicalistas notables, poco predispuestos aún a la generosidad de los monederos.
Pero asoman dos sub 50. Sergio, Titular de la Franja de Massa, y Juan Manuel Urtubey, El Hermoso Brumel, que pretenden también encabezar la fórmula. O conformar una entre ellos.
Otro hombre de arrojo es Felipe Solá, Máximo Dirigente Felipista, que se arroja y también puede ir acompañado por el comodín Pichetto.
Como en el tango Corrientes y Esmeralda, “cualquier cacatúa sueña con” llevarlo a Pichetto de dos.
Pero ocurre que El Comodín, en el entrevero, se atreve a querer ser el Uno. Acompañado por Felipe o por Sergio. Por prepotencia de distrito, la inviable Buenos Aires, Felipe y Sergio pueden figurar como fichas en todos los mecanos.
Aunque Pichetto puede ser también el vice de Sergio Uñac, otro sub 50, El Blanco Presentable.
El paredón de la inviable Buenos AiresPero justamente Uñac prefiere consolidarse primero en San Juan, su territorio. Para relegarlo a José Luis Gioja, El Güevón, a la planta permanente del Parlamento.
En el casting luce además el paisano Juan Luis Manzur, el Menemcito, el sub 50 que busca hacerse fuerte en Tucumán, pese a los sistemáticos empujones de José Alperovich, El Domador de Camellos.
Sin embargo nadie tiene el derecho de extirpar del bolillero la bolilla de Juan Schiaretti, Vuelve Juan, aunque no pueda, a su vez, distraerse de Córdoba, donde acecha el radical Mestre, detestado por el presidente del Tercer Gobierno Radical. El Ángel Exterminador.
Menos aún se puede descartar la bolilla de Omar Perotti, El Reutemann Sagaz, que puede llegar acompañado de cualquiera de los citados en el elenco estable. Aunque Perotti, por sagaz, sospeche que quieren promoverlo para la la presidencia apenas para quitarlo de la carrera de la gobernación de Santa Fe. O sea, enviarlo a pelear por la Casa Rosada para expulsarlo de la puerta de la Casa Gris.

Paredón

El Peronismo Perdonable despacha series de tickets presidenciales. Gran subasta de proyectos eventuales que se estrellan, infortunadamente, contra el paredón de la provincia (inviable) de Buenos Aires.
Con el primer interrogante que carece de la respuesta clara.
¿Qué va a hacer La Doctora con la centralidad?
El paredón de la inviable Buenos AiresMarca impuesta. La preferida por el adversario, Macri, El Ángel. Cumplen rigurosamente con el acuerdo tácito de elegirse recíprocamente como oponentes.
Como una carmelita, La Doctora se enclaustra en el silencio estratégico. Mientras tanto admite -y confidencialmente promueve- lanzamientos a canilla libre. Dependen exclusivamente de su voluntad.
El primero es Agustín Rossi, Ex Chivo, con sus discursos que encienden a las masas del Parlamento. Lo sigue Axel Kicillof, El Gótico, con su audacia infinita. Y se destaca ampliamente Alberto Rodríguez Saa, El Colibrí, gobernador del Estado Libre Asociado de San Luis, que mantiene un litigio ficticio, inexplorado mediáticamente, con su hermano Adolfo, El Alma de la Puntanidad.
¿Qué le conviene a La Doctora?
Con dinero ajeno, con el cuerpo ajeno, se juegan interpretaciones por doquier.
Postularse para la presidencia. Aceptar el juego que le propone el Ángel. Con la rutina cotidiana clavada en el edificio deplorable de Comodoro Py.
Es donde El Ángel la necesita. Para asustar a los talladores de la desastrosa economía. A los empresarios pudorosos que le temen, por las manos llagadas de tanto aplaudirla. Que se abstienen de invertir si ella, la malvada, se fortalece. Artesanos de las finanzas atormentados por su crecimiento probable, paralelo a la decepción que genera el Angelito.
Tal vez deban cuidarse de la preferencia. ¿Y si La Doctora les hace el juego y les gana?
Ya no tienen el ánimo predispuesto para aplaudirla otra vez.

Más allá del segundo cordón

Salvo Sergio -con Felipe prendido- ninguno de los innumerables postulantes puede treparse al paredón de la inviable Buenos Aires.
El paredón de la inviable Buenos AiresConsta que los minigobernadores ofrecen turnos. All inclusive. Con asado y cabalgata. Para pasear por los suburbios, sin embarrarse.
Ciertos postulantes ni se arriesgan más allá del segundo cordón, donde prospera el padecimiento y se multiplican los merenderos.
Es donde se desmorona, para ser exactos, la estrategia triunfal que diseña el pensador Jaime Durán Barba, El Equeco, y que plantea con excelencia en las tertulias.
“Donde más crecemos es en los sectores pobres del conurbano”, suele decir don Jaime, mientras Marquitos y Gerardo se contemplan, dos románticos emocionados y con los ojos rutilantes.
Por lo tanto la reelección de Macri se consolida. La paz social se adquiere con los planes. Sólo hay que evitar la caída de algunas obras de PPP y la provincia inviable queda perforada por el taladro de Cambiemos.
Para que las afectadas capas medias vuelvan a apoyar al Ángel, basta con exhibir, en los medios adictos, el rostro de Hugo Moyano, El Charol. E insistir con las proezas unificadas de Lázaro y de Cristóbal, y describir el riesgo de que La Doctora pueda salvarse de la cárcel y apostar por la presidencia.
Y socialmente más arriba, entre los talladores, pese a la gestión catastrófica, o a la sublime inoperancia, los votarán igual. Adquieren relevancia superior sólo por compararse con el miedo al fatal regreso de La Doctora, que se viene, ahora sí, “por todo”.

Desdoble

Con sus 13 o 14 millones de votantes, el paredón de la inviable Buenos Aires es la frontera de acotación de las ensoñaciones del Peronismo Perdonable (para Macri “Racional”).
Después de los réditos del silencio, La Doctora, probablemente, va a intentar la epopeya que planifica, 24 sobre 24.
“Aunque las sociedades no vuelven atrás”, insiste Durán.
El paredón de la inviable Buenos AiresY los minigobernadores la van a acompañar de nuevo. Sin tentarse con acompañar a otro peronista.
Como sostiene el pensador Vernet:
“Perder el territorio equivale a arriesgarse a perder la libertad”.
Desde la Franja de Massa avanza el proyecto de desdoblar las elecciones. Separar las comunales de las provinciales. Elegir al mini-gobernador separadamente de la elección de Gobernador, que va junto a la presidencial.
Al cierre del despacho en las minigobernaciones se discute al respecto. También se discute entre las desconfianzas del Colectivo Cambiemos.
Según Joaquín de la Torre, El Ancho de San Miguel, ministro de gobierno de la señora María Eugenia Vidal, con el esquema desdoblado La Chica de Flores arrasa.
Pero Vidal se permite la licencia de dudar. Supone que Sergio, buen jugador, va a canjearle el apoyo al presupuesto, que ella necesita, por el apoyo oficial a las elecciones diferenciadas.
Aunque lo calle, la Gobernadora no está segura de presentarse a la reelección. Tres años más en el paredón de la provincia inviable puede consumir sus energías. Hasta el agotamiento.
Hoy La Chica de Flores se desgasta por la sorpresiva proliferación de aportantes truchos en su escuadra. La usanza tradicional que espanta a los profanos, pero que conocen de memoria los que saben de qué se trata. Brotan sospechas. Se alude con discreción a los rencores internos. A las fragilidades que salieron desde adentro. Al fuego amigo.
El problema es que Cambiemos puso inútilmente alta la vara de la transparencia. Tan alta que, de pronto, se les voló. Para sumergirse en el vicio que teóricamente vinieron para desterrar.
A pesar de ellos, y para concluir, dos Perdonables presidenciables, Sergio y Felipe, integran igualmente el bolillero de la gobernación.
El paredón de la inviable Buenos AiresPara competir con Vidal, o quizás con Cristian Ritondo, El Potro (de superior aprobación entre los cinco medidos), se apuntan dos minigobernaciones.
Acaso para constar en actas, amaga otra vez Martín Insaurralde, El Jésico, minigobernador de Lomas de Zamora. Pero quien se planta, sin amagues, es la señora Verónica Magario, La Clyde, minigobernadora del Sigmaringen de La Matanza

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Perdonables entre La Doctora y el Ángel

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En su altiva declinación, el Tercer Gobierno Radical necesita acordar con el Peronismo Perdonable, vacilante y disperso.
Pero ya no sólo por el presupuesto de 2019. “Hace falta un acuerdo amplio, superador”.
Lo confirma Rogelio Frigerio, El Tapirito, Ministro del Interior, felizmente aceptado en la mesa relativa de las decisiones.
Pero persiste una extraña reciprocidad. La desconfianza mutua ante la palabra empeñada.
La de los Perdonables, que tienen una pluralidad de jefes fragmentarios (o sea no tienen jefe).
O la palabra de los macristas, que procuran embocarlos.
La Fábula del Acuerdo le sirve a Mauricio Macri, El Ángel Exterminador -presidente del TGR-, para compartir, con los Perdonables, la grandeza del fracaso perceptible de su administración.
Sin transmitirlo en público, lo sostienen algunos resignados Perdonables que se predisponen al riesgo de ayudar. Para salvar la ropa propia. El territorio.
Tanto legisladores de medialuna enarbolada, que procuran permanecer o ascender, como gobernadores con o sin ambiciones protagónicas, tratan de evitar la caída en la trampera.
Las opciones son igualmente perjudiciales.
Si se acuerda, se asocian mecánicamente a las políticas innovadoras que acabaron en el vejestorio del Fondo Monetario Internacional.
“Llegaron con el cuento del cambio para suplicar por la bacinilla del Fondo”.
Perdonables entre La Doctora y el ÁngelSi no se acuerda, son incorporados, sin anestesia, al kirchnerismo funcional que supieron servir, y que hoy adopta la categoría del agravio.
Cuesta asumir la historia que los estrategas astutos del TGR saben manipular.
Quedan como obstaculizadores especulativos que aguardan el reposo terminal de lo que está en el piso.
“El peronismo sabe que hizo mucho daño en el último gobierno, y que ya no hay más lugar para la demagogia”.
Así martilla el Ángel desde la prensa. Arbitra entre las diferentes posiciones de los privilegiados de “la mesa chica número dos”.
La mesa que contiene a María Eugenia, La Chica de Flores de Girondo, y a Horacio, El Geniol. Los adictos a las negociaciones sociales con los Perdonables. Hasta en un restaurante de San Isidro, que funciona como un espejismo para las capas medias.
Gastronomía que espanta a Marcos, El Pibe de Oro. Como al convaleciente don Jaime, El Equeco, pensador que brilla en la “mundanité” porteña. Aunque aturda en sus monólogos con la problemática de Méjico, para no referirse a la Argentina.
“¿Para qué arreglar con los peronistas, si te van a c…? Nunca cumplen. Aunque sean más divertidos que los radicales”.

Hombre con suerte

¿Es Macri, todavía, un hombre con suerte?
Perdonables entre La Doctora y el ÁngelEs el mito que confirman sus amigos históricos. Ponen -como Angelici, El Tano- el ajado ejemplo del paso por Boca Juniors, donde arrancó mal.
“Pero después acomodó el barco y se ganó todo”. Claro que lo tuvo a Carlos Bianchi.
O recurren al paso por la Jefatura del Maxi Quiosco de la Capital, donde empezó también mal. Hasta acomodar el barco y quedar como un gestor aceptable.
“Todo por la tontería de la «vía rápida»”.
Pero lo tuvo a Rodríguez Larreta.
En cambio, para timonear la barcaza del país hay que estar “muy preparado”, como confirma el pensador Jorge Giaccobe, El Versallesco.
Con el manto perversamente cruel de las verdades, la realidad lo supera. Dista de ajustarse a la comodidad de los slogans que le elaboran Marquitos y don Jaime.
La barcaza ya la chocó y ahora enfrenta el peligro de hundirse. De todos modos aspira a ofrecer a los Perdonables camarotes en su Titanic.
El Ángel presenta síntomas justificados de decepción súbita. Suele amargarse con la monotonía de las quejas. Despotrica contra los peronistas reversibles.
Los lleva de paseo. Los varea. Les muestra a los gobernadores y/o legisladores ciertos rincones privilegiados del poder, donde se florea con los grandes líderes. Para comprometerlos como activos sostenes del arreglo con el Fondo. Pero al regresar, para los medios, los audaces dicen todo lo contrario.
Las palabras pronunciadas en los ámbitos externos parecen no servir para las tensiones del consumo interno.
Perdonables entre La Doctora y el ÁngelPero se enoja también con los sindicalistas reversibles. Tampoco le cumplen -protesta- con lo que le prometen en privado. En Olivos o en La Rosada.
Sabe que a los políticos los regula la implacable frialdad de La Doctora, de la que pretenden despegarse.
Si se le acercan demasiado a Macri, como dadores voluntarios de gobernabilidad, La Doctora los fulmina. Con el desdén o con el silencio.
Sabe además el Ángel que a los sindicalistas, quien les pone la varilla de aceite, para medirlos, y regularlos, es Moyano, El Charol.
Terminan con el planteo de un paro que invalida los abundantes diálogos previos.
“Lo hacen quedar a Jorgito y a Quintana, como dos… distraídos, digamos”.
Para volver al día siguiente, a la franela cotidiana del teléfono.
Al final los políticos y los sindicalistas del peronismo son tan “garcas” como los empresarios que le reclaman, con fervor, que ajuste.
Pero cuando se decide a ajustar, después de las vacilaciones y con el pretexto del FMI, los empresarios comienzan a tomar distancias. A expresar preocupación. A permitirse criticarlo, en voz baja, mientras desfilan las componendas que trascienden y perforan la Fábula de la Transparencia.

La rotonda

Es factible que emerjan los esquemas plácidos.
“El peronista que no quiera acordar se queda pegado al kirchnerismo”.
La Garganta es partidaria de fundir las identidades en una sola. “En el fondo son lo mismo. Peronistas”.
La deducción entonces es tan obvia como la declinación. Enigma sólo para chiquilines.
Aquel peronista que acuerde se va a quedar pegado a la caída de Macri. Y con el Fondo.
En la rotonda, se le abren a los Perdonables dos caminos principales. No existe ninguna “ancha avenida del medio”.
En la permanente campaña electoral, con el marco divisorio del aborto (el balazo que el macrismo se tiró en el pie) los fragmentos del Peronismo Perdonable deben resolver si se asocian al Ángel, o lo dejan estrellarse solo.
Que se haga cargo de los errores encadenados de la historia. Se suman a los propios.
“Cuando las encuestas los favorecían, nos orinaban desde el estrado, nos marcaban la superioridad con globos”, confirma otra Garganta.
“En la lona, con los números en contra, ahora quieren acordar”.
Para embocarlos, en la práctica, con el fango de las pérdidas. Para arrastrarlos hacia la utopía del ajuste.
Extirpar el 1,3 del PBI, recortar 7.500 mil millones de dólares. Para la artesanía del presupuesto comprometido con Madame Lagarde.
Si le quitan la nalga a la jeringa del acuerdo, si lo resisten, le ponen al TGR severos “miguelitos” en el camino.
Aunque queden embocados en el fango fundamental de La Doctora.

El consuelo espiritual

Al cierre del despacho, el TGR ensaya el consuelo espiritual de encontrarle causas externas a la formidable cuesta abajo que mandó el país a la B.
Conste que no se pusieron el país de sombrero por haber sido ineptos, improvisados, insustanciales.
Fue porque Estados Unidos, al subir la tasa de interés, clausuró para la Argentina el generoso despliegue del crédito externo. Para mandarlo a Caputo, El Toto, nuestro Gordon Gekko, a rapiñar dinero en el FMI. Decisión estratégicamente medular que se tomó en media hora.
Aparte, a los macristas duros del “campo”, no se les puede manotear ninguna otra moneda. Si hasta debieron recular con el manoteo a las retenciones. Los pobres chacareros padecen el coctel virtual de sequía e inundaciones. Por la cosecha triste se perdieron diez mil millones. Lo mismo que, por la mala praxis, dilapidaron para contener, sin conseguirlo, la vorágine del dólar. Entre el delicioso conjunto de atorrantes que se autodenomina “el mercado”. A merced de los discípulos de Michael Douglas (cliquear).
Consta en actas también el aumento del petróleo. Sin restar importancia a la desgracia de los niños futbolistas en la cueva de Tailandia. A la guerra comercial entre el delirante Trump y China. O el triunfo en Italia de la xenofobia de Mateo Salvini. O del Duque de Colombia que despoja al Ángel, injustamente, de la centralidad en el sur del continente. Por situarse, el Duque invasor, más a la derecha aún que Macri, y por ser -imperdonablemente- casi 20 años más joven.

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A merced de los discípulos de Michael Douglas

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Macri, Vidal, La Doctora, Massa. Actores de la Comedia Nacional.
Cuatro primeros actores se reparten la Comedia Nacional de la decadencia argentina. Persiste un torbellino de personajes secundarios. Y una multitud de extras. Figurines que aparecen en el rubro “otros”. Malabaristas del arte de mojar la medialuna.
Para la eficacia del libreto, los cuatro concentran la pugna por el poder real. Su administración presupuestaria. Dos procuran consolidarse (Macri y Vidal). Una, melancólicamente, está para recuperarlo (La Doctora). El otro, de una vez por todas, quiere conseguirlo (Massa).
Pese a la debacle personal e institucional de los últimos seis meses. Pese a haberse puesto el país de sombrero. De haberlo chocado y volcado.
Pese a la indulgencia de la sociedad por la mugre aceptada de las off-shore familiares (que atentan contra la vara inútil de la transparencia), Mauricio Macri, El Ángel Exterminador, aun puede retener su posición presidencial.
Aunque se expanda la desconfianza hacia el Tercer Gobierno Radical, que lleva ya 30 meses. Falta completar la eternidad del mandato. Otros 18. 6 de ellos, los próximos, desdichadamente sombríos. La economía se abrevia como el consumo. La estanflación es horrenda. Como la convivencia con el riesgo del quiebre social. Pero la causa del TGR es movilizada por una verdad inapelable.
“Si se cae Macri, no hay María Eugenia, ni Marcos ni Horacio”.
Por semejante sentencia, la señora María Eugenia Vidal, La Chica de Flores de Girondo, La Gobernadora, decidió cargarse al hombro el país volcado.
A merced de los discípulos de Michael Douglas
Junto al personaje de reparto que suele brindar lecciones a los actores protagónicos. Horacio Rodríguez Larreta, Geniol, aguarda su momento para conducir algo más que el Maxi Quiosco, Artificio Autónomo, la Capital.
Ambos, María Eugenia y Horacio, supieron simular los enormes buracos de gestión plantados por el Premier Marcos Peña, El Pibe de Oro. Otro personaje que no se resigna a ser, en la comedia, secundario.
Es Peña injustamente señalado como responsable del retroceso que registra El Ángel Exterminador. Junto a Don Jaime, El Equeco. Creador ingenioso de esquemas simplistas para ganar elecciones. Pero catastróficos para la rutina de gobernar.
Derivaciones del plácido estilo de conducción del Ángel. Estadista adicto al descanso. A la parsimoniosa nadería de desparramar las culpas.
La Chica de Flores y el Ángel contienen a los personajes ambiciosamente secundarios que pueblan el Tercer Gobierno Radical, y a la base del Colectivo Cambiemos que brinda la legitimidad. Aquí aparece la señora Carrió, Bárbara Stanwickz, la Demoledora. Con la psicosis unánime de su intensidad mediática. Como los radicales territoriales que suelen amontonarse entre los extraños modelos de la cultura PRO, a los que ni comienzan a entender.
El conglomerado, de relativa relevancia, juega la ruleta del país a la pericia de los traders.
Artesanos de las finanzas. Discípulos de las peripecias inescrupulosas del maestro Michael Douglas, en Wall Street.
Cuando Michael, el hijo del viejo Kirk, prestaba la imagen para componer a Gordon Gekko.
A merced de los discípulos de Michael DouglasEn efecto, el destino del TGR es arrastrado hacia la inspiración de Los Gekko.
Timberos fascinantes de camisas rayadas, habanos y tiradores. Tiburones que se deslizan para acumular fortunas. Pero de pronto, en el revoleo tenso de la timba, se sorprenden con el manejo económico de aquello que fue un país. La Argentina en bancarrota, a la deriva, que se encuentra a merced de los discípulos de Michael Douglas. Timoneada por Los Gekko, hacia la ilusoria reconstrucción.

Macri-Vidal

Si Los Gekko, con la sustancial ayuda de la señora Christine Lagarde, Madame Bovary, logran encarrilar la economía, El Ángel Exterminador aún está a tiempo de extender el calvario en 2019. Aunque cada día son más los desesperados del TGR que prefieren, simuladamente, ser representados por María Eugenia.
Combinación del carisma con la credibilidad y el fortalecimiento de las encuestas.
Cuestión que Mauricio se dedique, en adelante, a la bonhomía moral del hinduismo. Con su mantra personal e intransferible. A los efectos de profundizar el culto de los chakras. Al dispendio de la energía Kundalini (cliquear) y a la algarabía distendida del tantrismo.
Sin embargo, lo sensato es que juntos compongan, probablemente, la oferta presidencial. Macri-Vidal.
A merced de los discípulos de Michael DouglasFaltaría, en adelante, encontrar al personaje secundario que pueda ser diseñado como gobernador de Buenos Aires. Tal vez sea Jorge, El Primo (que era) Pobre, pero al Uno le molesta que le compartan el apellido. O Emilio Monzó, El Diseñador, hoy recuperado por La Chica de Flores, aunque ni le interese ser medido, y prefiera recibir pronto el tratamiento de Excelencia, en alguna capital de Europa (o en Nueva York). O Cristian Ritondo, El Potro, favorecido, en este Provincial B, por el conocimiento del asfalto y del fango.

Candidata o presa

La tercera figura supo ser la primera. Ocupa la centralidad.
La Doctora es la exclusiva beneficiaria de la sistemática declinación del Ángel.
La dama se limita a la inusual prudencia de la espera. Interrumpida por breves visitas al Instituto Patria. O por excursiones habituales hacia Comodoro Py. Es donde justamente planifican entretenerla (sin detenerla) los estrategas del TGR. Hasta octubre de 2019.
La Doctora dista de ser el enemigo principal de Mauricio. Luce como la opositora recíprocamente preferida.
En la lista prioritaria de enemigos a exterminar del Ángel se encuentra, en primer lugar, Hugo Moyano, El Charol.
De repente el caprichoso se dispone a acabar con “la conducta mafiosa” que le atribuye a Charol. Pero durante décadas fueron “amigos absolutos”, como en la novela de Le Carré. Cómplices como Bouvoir y Pecuchet. Habitantes del universo literario de Flaubert. Compartían espiritualidades, milanesas y dulzuras.
El segundo en la lista de enemigos políticos, por “su capacidad de daño”, es Sergio. Titular de la Franja de Massa. Con los sponsors incluidos, en especial uno.
Pero cuando el Ángel necesita pelearse con alguien redituable, busca siempre a La Doctora. Para mantenerla vigente. Aunque ella se las ingenia sola para mantener vigencia propia, y repartir los naipes de la centralidad.
Según la receta del Equeco, La Doctora debe ser vencida por tercera vez.
A merced de los discípulos de Michael DouglasContra ella se ganó en 2015, aunque el candidato fue Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol.
Contra ella se ganó en 2017, en Buenos Aires, cuando era la candidata a senadora. Aunque de la campaña debió encargarse La Chica de Flores.
Cabe consignar que María Eugenia siente por La Doctora una admiración inconfesable. De lo que tiene enfrente, es lo único que francamente respeta.
Es que el Búfalo (Vidal) y la Serpiente (La Doctora) se atraen. La afinidad es natural. Aunque deban combatirse.
Alrededor de La Doctora florecen importantes personajes secundarios que se postulan para el optimismo de ser el Uno. Pero con facilidad aceptarían con ir de Dos. Para acompañarla.
Desde Milton Capitanich, El Montenegrino Denso, hasta el más Colibrí de los Rodríguez Saa. O el renovado Agustín Rossi, Axel Kicillof, El Gótico.
Otros optimistas secundarios del peronismo buscan su propia identidad en la diferenciación con La Doctora que supieron obedecer. Un remolino que se extiende desde Juan Manuel Urtubey, el Hermoso Brummel, hasta Miguel Pichetto, El Bugart. O el propio Sergio. O De la Sota, Hugo Boss, o el Mejor Crédito del Felipismo.
Nada indica que La Doctora vuelva a presentarse. Sólo el sentido común. Porque tampoco existe ninguna razón para que no se presente.
Sabe que resulta fundamental para la estrategia de permanencia del TGR. El apriete es cada vez más significativo. Puede traducirse: “O va como candidata o va presa”.
Estrategia frágil que no contempla otra atendible posibilidad. Que La Doctora se presente y que, para colmo, les gane.

Prepotencia de distrito

El cuarto actor del elenco es Sergio. Dos años atrás era otro muñeco exterminado por el Angelito.
Como no lo pudieron destruir, los persuasivos lo prefieren captar. Los desorienta.
A merced de los discípulos de Michael DouglasPor prepotencia de distrito. Por su obsesiva capacidad para la conspiración, armado de tres celulares, dos secretarios y bastantes diputados, El Alborotador vuelve a instalarse en el bolillero. Para ser considerado como otro aspirante a la confrontación con quien lo desprecia. Al que le sirvió, en un principio, como dador voluntario de gobernabilidad. En la “montaña mágica” de Davos.
Lo postulan naturalmente para la gobernación de Buenos Aires. Pero no se pronuncia. Se percibe que pretende más altura. Es donde se siente mejor, a pesar de los porrazos.
Atrae con la misma intensidad que le desconfían. Se obstina en convencer a los interlocutores. Para convencerse que ya aprendió. Que las caídas lo ayudaron a madurar.
Pero no le creen quienes con ansiedad lo buscan para arreglar nada. Al menos para tantearlo. Por curiosidad. O por las dudas. Por si se puede mojar.

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