Jorge Asís

Lluvia de postulantes peronistas

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Hermoso Brummel, Colibrí, Hugo Boss, Vuelve Juan, Maestro de Marcos, Titular de la Franja, Crédito del Felipismo, etc.
Con Mauricio Macri, El Ángel Exterminador, se aguardaba la “lluvia de inversiones”. Pero por el choque y el vuelco de la calesita se viene la lluvia de postulantes peronistas.
Hay 2019. “¿Te acordás, Alberto, cuando lo dijiste?”. Lo pregunta el pensador Tati Vernet, El Filósofo de Rosario, a Alberto Rodríguez Saa, El Colibrí, gobernador del Estado Libre Asociado de San Luis.
Agrega: “Entonces estabas solo. Hoy hay tantos que te cuesta entrar al teatro”.
En efecto, cinco meses atrás los peronistas trataban de encontrar al sacrificado digno para perder con Macri. Tenía el poder en el inventario hasta 2023 o 2027.
No obstante, al descascararse como el yeso, los peronistas de la pituitaria adiestrada ya huelen a cala. Hora de animarse.
Antes debe diferenciarse entre los que quieren ser candidatos a presidente, y los que quieren de verdad ser presidentes. Distancia sutilmente significativa.
Cuando uno se instala como firme postulante, contiene la legitimidad para “buscar los recursos”. Traducido: para “juntarla”. Mangar. Tramitar colaboraciones entre los empresarios relativamente amigos, seres sabios que pretenden, como les corresponde, mojar la medialuna en el tazón de los próximos negocios.
Se los ayuda según las posibilidades de acceso. Pero nunca se debe descartar a nadie. Estilo Odebrecht, la marca democrática.
Después de la frontera del Mundial, se abre la temporada 2019. La caza del recurso.

El Bolillero

“Cuando cae un modelo de presidente, como el de Macri, los primeros que caen son los que buscaron parecerse”, confirma la Garganta.
Para justificar el aserto suele recurrirse a Cafiero, Antonio Tormo. Porque, al renovarse, Cafiero se parecía a Alfonsín, El Providencial.
Lluvia de postulantes peronistasLa similitud facilitó el encumbramiento de Menem, El Califa, que justamente fue quien estuvo más cerca del Providencial. En sus horas de esplendor, lo vampirizaba.
La discutible certeza de la teoría alude a la probable afectación de los dadores voluntarios de gobernabilidad, para Macri.
Los maduros racionales como el gobernador Juan Manuel Urtubey, El Hermoso Brummel, o el gobernador Juan Schiaretti, Vuelve Juan. O Sergio de Davos, Titular de la Franja de Massa, hoy en el desierto y con anchoas.
Los tres, sin que sea relativamente tarde, intentan clavar distancias. Menos grave es para Sergio, por ser el portador privilegiado del rencor de Macri, que supo denigrarlo como El Ventajita.
En cualquier casting aparecen los tres. Brummel, porque en Salta no tiene reelección.
Vuelve Juan se encuentra en el bolillero provincial y presidencial. Como su compadre de Córdoba, José Manuel de la Sota, Hugo Boss.
Con su elegancia de dandy, Hugo Boss supone contar con la última bala en la recámara.
Fue Boss también aspirante, en 2015, junto con Sergio. Aliado que lo venció en aquella interna equivocada y fue, a su vez, luego vencido por el Ángel Exterminador.
Por prepotencia de distrito, desde las anchoas del desierto Sergio vuelve a rodar en el bolillero.
Como rueda la bolilla de Hugo Boss. Y la bolilla de Felipe Solá, El Máximo Crédito del Felipismo, que se sienta con chambergo en la galería de su casa de campo. A esperar los ofrecimientos.
El Crédito del Felipismo vende el producto de la unidad, de tercera marca.
Acontece que Felipe, como producto, se atreve a asociar a las huestes de La Doctora con las virtuosas vertientes del Peronismo Perdonable.
Lluvia de postulantes peronistasLa mercadería de la unidad siempre es de venta libre. Para consumir sin moderación. Aunque sea garantía clavada de derrota.
“Para perder decí como Moreno: tenemos que estar todos juntos”, confirma otra Garganta.
Para ganar, debe construirse la estrategia del ballotage (cliquear). La que Emilio Monzó, El Diseñador, supo diseñar en 2015 para el triunfo de Macri.
Pero el ballotage, ahora, es lo que paradójicamente el macrismo debe evitar. Para no perder.

Promover para remover

Abundan los anti-héroes que enarbolan la medialuna para mojarla, con el aval de La Doctora, en el frepasismo tardío de Unidad Ciudadana.
Pero probablemente la enarbolan, en el fondo, para ser sus compañeros de fórmula, si La Doctora se decide a ser, a los 44 minutos del segundo tiempo.
Emerge Agustín Rossi, El Producido. Para muestra de renovación, debió sacrificarse aquel bigote que lo identificaba.
Para seducir a La Doctora, El Producido califica al Ángel Exterminador de contrabandista. Y silabea. “¡Con-tra-ban-dis-ta!”.
Otro que se anota en la volteada es el keynesiano Axel Kicillof, El Gótico. Contiene el mérito, nada menor, de no haberse pegoteado los dedos con el membrillo.
Aunque quien amaga con la bolilla superadora es Milton Capitanich, El Maestro de Marcos. Para algarabía del gobernador Peppo, hilvanador de Resistencia que es el principal interesado en proyectar al Maestro.
“Promover para remover”. Técnica para darle cuerda en el plano nacional a quien se quiere quitar de encima en el plano provincial.
Lluvia de postulantes peronistasEs el secreto del senador Alperovich, El Montador de Camellos, que pugna en Tucumán por la proyección presidencial del gobernador Manzur, El Menemcito.
Como el diputado Gioja, El Gran Güevón, promueve al gobernador Uñac, El Presentable.
Mientras tanto La Doctora, con inusual inteligencia, espera. Anima en simultáneo al Producido, al Gótico, al Maestro, al Crédito del Felipismo. Y tal vez estimula hasta el lanzamiento de Santiago Cúneo, El Diplomático Florentino.
Otro antihéroe, Alberto Fernández, El Poeta Impopular, realiza también sus castings pacientemente imaginarios. Con perversas intenciones de descartar a los manoseados. Con la esperanza de decidir finalmente que el mejor, en todo caso es Él.
¿Para qué buscar a otro si ahí está El Poeta Impopular?
El mecanismo clásico se conoce como el Estilo Duhalde. Fue elevado por Don Eduardo, Negro, el Piloto de Tormentas (generadas).
“Al final no voy a tener más remedio que ser yo”.
Duhalde, como Roberto Lavagna, La Esfinge, confía en que el fracaso de tantos jóvenes imberbes legitima la irrupción de “La hora de los Nonos”. Por la experiencia reposada para enfrentar mejor “La hora de los hornos”, que nada tiene que ver con el film canónico de Pino Solanas, El Prestigioso Dirigente Universitario.
Es por el incendio irresponsable de innumerables patriotas jóvenes que se tomaron con solemnidad el cambio de verso, que proponía el Tercer Gobierno radical. Para concluir en el desastre incontrolable.

Final con espejitos

A medida que los audaces se convencen que el poder está vacante, la lluvia de postulantes se vuelve interminable.
Aparte de los profesionales, los tradicionales buscapinas del rubro, se recurre a la ilusión de los consagrados.
Los que se lucen en actividades más penetrantes, como Marcelo Tinelli, El Tatuado, en el show televisivo.
Lluvia de postulantes peronistasO en labores científicamente enaltecedoras, como el doctor Facundo Manes, Cisura de Rolando.
Muchachos invalorables que nunca se lanzan desde la base. Arrancan, con modestia, desde el peldaño superior de la escalera.
Ocupan centenares de páginas en medios escritos. Son objetos temáticos de horas de discusión televisiva. Atraen a los multiplicados buscadores de empleo que aspiran, detrás del consagrado, a mojar la medialuna de alguna diputación. Al menos saborear el caramelo de madera de una concejalía.
Consta que en la jocunda instancia del poder vacante vale todo.
Hasta debe rescatarse, incluso, el sentido llanero del humor de Carlos Menem. En la presentación del librito auto-referencial, El Califa le dijo a su presentador, Miguel Pichetto, El Lepenito:
“Si llegué a presidente yo, Miguelito, ¡cómo no vas a llegar vos! ¿Qué esperás para largarte?”.
Una suerte que Pichetto ya no compre espejitos de colores. Ahora, al contrario, los vende.

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El complejo del Tercer Gobierno Radical

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De Anne Krueger a Christine Lagarde… y de Cavallo a Dujovne
El helicóptero es un tema muy sensible en estos días. Ícono del final de Fernando De la Rúa, y antes de María Estela Martínez de Perón, es un vehículo con mensaje político. En especial a los radicales les provoca sobresaltos, y ellos se lo transmiten al PRO. Hay mucho de fantasía en todo eso, de todos modos, aunque el problema de las autoprofecías sucede cuando se cumplen. Tiempos tormentosos no tan lejanos con los cuales mejor no especular. Sin embargo, es inevitable recordar a otros personajes de aquella autocrisis: Anne Krueger, George W. Bush, Horst Köhler, Fernando De la Rúa, Domingo Cavallo, Daniel Marx, Christian Colombo, Carlos Ruckauf, Eduardo Duhalde, Adolfo Rodríguez Saá, Ramón Puerta, etc. etc.
En emergencia, el Segundo Gobierno Radical, que presidía Fernando De la Rúa, El Traicionable, debió recurrir también a la relativa salvación de los créditos stand-by que otorga el Fondo Monetario Internacional.
Entonces conducía el organismo multilateral la señora Anne Krueger, directora adjunta, a quien en un exceso del lenguaje llamaban La Dama de Hierro. Ella ponía el rostro duro, pero quien boicoteó a la Argentina, y la mandó a la lona por 1.300 millones, fue Horst Köhler, el director gerente, el alemán puesto por Schroeder, Primer Ministro.
Pero en la historia quedó Krueger. Se trataba apenas de una cruzada estrictamente reaccionaria del Partido Republicano. La dama se situaba demasiado a la derecha. A su lado, comparativamente, Donald Trump era un socialdemócrata recatado. En un rapto de pragmatismo, Krueger supo decirle al colega Bercovich que el Fondo le imponía sus políticas sólo a los países que le debieran dinero.
Como aquella Argentina. Que se puso al día con las cuentas en 2006, durante la presidencia de Néstor Kirchner, El Furia, porque quería recaudar tranquilo. Sin las fastidiosas revisiones, que se limitaban a ser, en realidad, visitas inofensivas. Eran burócratas que mojaban la medialuna de los viáticos durante cinco días. Se fortalecían con los “ojos de bife”, adoraban el malbec y se ponían, en general, de novios.
Sin embargo El Furia no soportaba que husmearan entre sus logaritmos, y para quitárselos de encima puso irresponsablemente de frente 8 mil millones de dólares de las reservas del Banco Central, El Gorro Frigio.
El complejo del Tercer Gobierno RadicalEn emergencia, otra vez, el Tercer Gobierno Radical, que preside Mauricio Macri, El Ángel Exterminador, recurre, sin mayor originalidad, a la misma relativa salvación del stand-by, de amplio acceso y penetración, del FMI.

Diferencias significativas

Deben destacarse, en relación con el Fondo, las ostensibles diferencias entre el 2do y el 3er Gobierno Radical.
En principio, un cambio de mujer. Del temperamento inconmovible de la republicana Krueger (la que ponía el rostro por Köhler) se pasa al charme “sarkozista” de madame Christine Lagarde, Madame Bovary.
Lagarde se vino también a Buenos Aires para una reunión aburrida, irse a Bariloche y comer sus ensaladas de rúcula, palta y huevo duro, con su novio, un “mec”. Y generó un desparramo de elogios para El Ángel Exterminador, porque ponía (avec courage) a la Argentina de nuevo en el mapamundi.
Pero Madame Bovary no imaginaba que 45 días después los argentinos ponderados irían a Washington. Pero para mangarla.
En segundo lugar, es excesivamente distinto el negociador.
De la vigorosa frontalidad de Domingo Cavallo, El Can de Calle, que se debatía intensamente por la Convertibilidad que había creado para otro gobierno, se pasa al refinamiento académico de Nicolás Dujovne, Bruno Gelber. Un dandy del análisis económico que recibió, en su residencia, a Madame Bovary. Pero ahora trata de seducirla intelectualmente para que salga rápido, y como un tubo, el stand-by.

El país de sombrero

El lunes, en la encerrona, durante el esplendor de la mala praxis, se decidió pedir el crédito salvador.
El complejo del Tercer Gobierno RadicalDespués que Mario Quintana, Luz de mis Ojos I, y Fernando Sturzenegger, Bailarín Compadrito, se hubieran amagado, empujado, mojado la oreja como pibes de barrio, en una esquina de Pompeya.
Necesitaban salir del descalabro económico que atormentaba al Ángel Exterminador. Buscaban un formidable título para taponar la negatividad desastrosa de quienes patrióticamente se ponían el país de sombrero.
Con las tasas al 40%, mientras nadie podía bajar el dólar, ni siquiera con las montañas de dólares que el mercado -ese conjunto de atorrantes- le absorbía al Bailarín.
La desesperanza, con su nube negra, hacía trizas las expectativas de los muchachos que creían llevarla atada al pié, hasta hacía dos meses.
Tenían afilada la big data y estaban ensoberbecidos por los focus groups de El Equeco, Durán Barba, que los mostraban ganadores hasta 2027.
Mantenían un paragolpe de cristal para contener a los peronistas que pretendían anexarse al Colectivo ganador. Pero la felicidad fue incompleta. Interrumpida por la miserable realidad.
El tablero de control con rueditas, que conducía Quintana junto a Gustavo Lopetegui, Luz de Mis Ojos II, servía apenas para mantener controlados a los gerentes de áreas, denominados ministros.
Pero el tablero nada podía hacer para detener el retroceso de la confianza. Mientras asistían al desaforado avance de las tasas y del dólar, que subía y se rajaba del circuito.
Aparte, los trolls de Balcarce tampoco servían para calmar la plaza. De pronto se extendía la voracidad inoportuna de los buenos vecinos que hacían una vaquita para comprar, al menos, 200 dólares. Para atesorarlos y sacarlos del circuito.
Persiste un consuelo nada menor. Madame Bovary no tiene, hasta hoy, el menor interés de brindar una lección moral a los argentinos incorregibles. Como lo tenía la dama Krueger, por mandato de Köhler, que no alcanzaba a admitir que la Argentina soberana gastara mucho más dinero del que producía. Ni que las provincias se endeudaran también con sistemática algarabía.El complejo del Tercer Gobierno Radical Porque también estaban habituadas a la cercanía natural de Dios, que siempre se apiadaba de las economías regionales.
Al cierre del despacho, cabe consignar que El Tercer Gobierno Radical convive con el complejo del Segundo Gobierno Radical.
Pero se trata de un complejo que debe superarse, con terapia lacaniana, pronto, de una buena vez.

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Barrionuevo Interventor/ Servini Conducción

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El peronismo vive flojo de papeles.
“¿Puede decirme por qué La Servini lo nombra Interventor del Pejota a Barrionuevo?”, consulta la periodista indignada.
“Porque Barrionuevo está de vuelta, y es el único que se atreve a ser el interventor” -responde el sindicalista.
Sucesivos sorprendidos en cantidad telefoneaban para felicitarlo a Luis Barrionuevo, El Bandeja, titular invariable del gremio gastronómico.
Cuentan que la señora Graciela Camaño, La Negra, su esposa, le envió un mensaje de voz para insultarlo. Dicen que La Negra utilizó un lenguaje similar al utilizado por La Doctora para dirigirse a Oscar Parrilli, David Niven, El Incomparable Godfrey.
“Barrionuevo y la p… me tienen loca por tu culpa, porque no te vas a la…”.
Aparte de Barrionuevo, la jueza Servini y sus cercanos colaboradores, muy pocos eran los políticos que estaban al tanto de la bomba informativa por estallar.
Carlos Acuña, hombre leal a Luis, en la vida y en la CGT.
Alberto Pierri, El Muñeco, simplemente “porque El Muñeco sabe siempre todo”. Como El Coti.
Y se sospecha que estaba vivo también el senador Miguel Pichetto, emblema del Peronismo Perdonable y miembro del Consejo Nacional que se interviene.
A los 76 años, Barrionuevo se dispone a brindarle “el último servicio al peronismo”. Quiere reconstruirlo para aportarle credibilidad, sin dedicarse al barrido y limpieza de los kirchneristas.
Raramente modesto, El Bandeja se dispone a abrir los brazos. Para recibir “a todos los sectores” y encarar la tarea del sinceramiento. Y de la re-afiliación.
Barrionuevo Interventor/ Servini ConducciónSabe que la parada es incómoda. Que lo enlodan con la interpretación rápida. Le quita legitimidad.
“Detrás de la intervención está Macri”. Travesura del lenguaje: hace entonces macrismo.
Descontaba que Gioja, El Güevón, iba a apelar la intervención. Pero en Matheu, sede del partido, lo aguardaba la previsible magnitud del escándalo. El bochorno habitual que se extrañaba en el peronismo. El espectáculo expresionista que suele espantar a las capas medias sensibles. Y que favorece, en la práctica, al oficialismo macrista, siempre tan ordenado, pulcro y con globos, con bailecitos sin gritos, puteadas ni empujones.

“Servini Conducción”

En general, el peronismo vive “flojo de papeles”. Debía haberse intervenido antes, o seguir así hasta la eternidad.
Pero el interventor tradicional, don Ramón Ruiz, apodado por la calvicie Natalio Pescia, había cometido la osadía costumbrista de morirse, en septiembre de 2010.
Ruiz era el “amigo peronista”, de estricta confianza, de la señora jueza federal con competencia electoral. La doctora María Romilda Servini, la verdadera conductora del Movimiento Nacional Justicialista.
Solía enojarse la jueza Servini cuando se le señalaba la inventada condición de Jefa. Broma que divertía extraordinariamente a Ruiz. Fue quien, a las carcajadas, plantó la consigna memorable:
“Servini Conducción/ contra toda la traición”.
Barrionuevo Interventor/ Servini ConducciónPor cumplir prolijamente con los mandados, Néstor Kirchner, El Furia, penúltimo patrón político, “le pagó bien”. El Pelado Ruiz mojó la medialuna de una diputación. Y pronto ambos iban a partir.
Sin Ruiz, La Conductora Servini debió resignarse a convivir con la flojedad de papeles de los congresales del Partido Justicialista. Uno de los cientos de partidos que La Conductora debía auditar.
Los congresales tenían todos fecha de vencimiento, y ya habían ampliamente vencido. Pero Servini no tenía con quién intervenir para normalizar. Nadie, de cierto peso, quería aceptar.
Por lo tanto consintió la legalidad artificial de la penúltima extensión de los mandatos. Aquí surge la camada vigente de autoridades.
Alcanzó a conformarse la dupla representativa. José Luis Gioja y Daniel Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol. Diputados que fueron gobernadores. Demasiada representación para la formalidad mínima.
Con frecuencia se revoleaban nombres de interventores probables, que de inmediato rechazaban el ofrecimiento (que a veces ni existía).
En la sigilosa búsqueda naufragaba con frecuencia Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas). Pero se limitaba al contorno de la provincia inviable. Buenos Aires.
En 2018 rodaba la probable intervención del doctor Carlos Corach, otro amigo de décadas de Servini. Pero Corach, “ministro permanente” de nutrida experiencia en papeleríos institucionales, a esta altura del partido personal no estaba para resignar los seis meses por año que transcurre apaciblemente en París, entre lecturas y museos.
Barrionuevo Interventor/ Servini ConducciónEl último nombre que trascendió fue el del ex ministro y embajador Ginés González García, Fábulo, reconocido sanitarista de excelente vinculación con los “compañeros” denominados Gordos. En especial con un Gordo. West. Pero Ginés tampoco quiso hacerse cargo de semejante quil…

La Pedrera y Gualeguaychú

“¿Para qué sirve el PJ?”. Lo preguntan los escépticos, alarmados por el escándalo grotesco de la calle Matheu. Entre policías con escudos, trincheras, alaridos y cánticos de barras que confrontan, algún camarógrafo arrastrado entre empujones, mientras proliferaban las acusaciones obvias a Macri.
El Partido Justicialista es la marca que adquiere importancia como instrumento electoral. Estructura o aparato que, cuando se pone en movimiento, es probablemente eficaz. Pero no necesariamente invencible.
Los peronistas culturales le brindan una bolilla insignificante, casi nula, al Partido. Carece de importancia cuando se entregan a la complejidad intensa de “la interna”, surcada por los desplazamientos que ni siquiera llegan a ser traiciones.
La pugna interna de referencia se encuentra condicionada por la presencia divisoria de La Doctora. Se está a favor o en contra de La Doctora, que hegemoniza la centralidad. Mantiene votos propios y es la única que puede llenar de militantes algo más que un patio. O un garaje.
Oportunamente, La Doctora, con el teléfono intervenido supo recomendar, a los dirigentes del PJ, “que se suturen” la retaguardia. Prefirió incorporar a los peronistas al “frepasismo tardío” de Unidad Ciudadana.Barrionuevo Interventor/ Servini Conducción Sello superador que aporta mayor confusión al delirio “que favorece a Macri”.
Preguntan los racionales desorientados: ¿Cómo tal tipo puede ser dirigente del PJ y va en la lista de Unidad Ciudadana, en contra del propio PJ?
Mientras tanto, algunos peronistas se aglutinaron con los frepasistas tardíos en La Pedrera, San Luis. Gioja incluido. Para recibir la hospitalidad del paternal Alberto Rodríguez Saa, El Colibrí.
Y otros peronistas emprendieron el camino de la distancia. Aunque estuvieron hasta el último minuto entre las redes de La Doctora, para alejarse después de todo aquello que evocara el aroma espeso del kirchnerismo. Por los “daños colaterales”, que se pagan (y favorecen, claro, a Macri).
Fue precisamente el ascendente senador Pichetto quien convocó a los peronistas perdonablemente sueltos para el otro encuentro, en Gualeguaychú. Fue casi tan inofensivo como el posterior de Catamarca, la tierra de origen del flamante interventor, Barrionuevo, tan distante del kirchnerismo como de los perdonables.
Cuesta bancar al Bandeja. Se le recrimina, con frecuencia, la hazaña de haber “quemado urnas”. O haber mandado atacar a huevazos limpios a La Doctora.
Cuesta, además, entender que en el peronismo, en el fondo, todo, pero absolutamente todo, a la larga prescribe. Suelen amontonarse los papelones con sus alborotos, anécdotas para constar en actas. Evocar en asados entretenidos.
La clave básica del Peronismo Perdonable agrupa potencialmente algunos gobernadores. Son los profesionales que optan por las elecciones desdobladas. Para cuidar “la propia” quinta, separadamente de la causa nacional (que hoy favorece al viento de Macri).
Barrionuevo Interventor/ Servini ConducciónAgrupa, además, a determinados mini-gobernadores. Son los intendentes que proyectan otra ley para armar sus elecciones distritales, independientemente de la elección del presidente y del gobernador. Cada cual atiende su juego y lo cuida.
Y agrupa, para concluir, a los legisladores que pretenden mojar la medialuna por otro ciclo. Para permanecer y purgarse para siempre del kirchnerismo, que hoy es “el pasado” y favorece -nunca olvidarlo- al inmanente Macri, al amarillismo festivo.

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Embajada – Amia. Intoxicaciones

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El primer encubrimiento conduce a Menem. El segundo encubrimiento conduce a La Doctora
Previa: Según pasan los años
Los grandes conflictos, en la Argentina, nunca se resuelven. Se prolongan indefinidamente. Persisten. Intoxican.
Los dos espeluznantes atentados causaron 120 muertos. Aún producen abundante material para la intoxicación informativa.
1992, fue contra la embajada de Israel en Argentina.
1994, fue la voladura de la mutual Amia.
Los altibajos trágicos de los estallidos resultan útiles para explicar la historia compleja de las últimas décadas. Con sus cambiantes marcos geopolíticos.
“Según pasan los años”. Como en el film “Casablanca”, transcurren las ceremonias tildadas de encubrimientos.
Episodios que arrastran teorías y cultivan impotencias. Cada día se confunde más lo verdadero de lo inventado. O de lo meramente falso.
La duda permanente atenta contra la credulidad. Efecto técnico de la intoxicación.
Los investigadores iniciales pasaron, como los protagonistas, de pronto, a la condición de sospechados.
Como si investigar condujera, invariablemente, a encubrir. Carolina Mantegari (Editora del AsisCultural)
El primero de los encubrimientos se ventila hoy en Tribunales.
Con su rutinaria indignación, la señora Elisa Carrió denuncia al ministro Germán Garavano. Lo denuncia también el ex titular de la Unidad Amia, el radical cultural Mario Cimadevilla. Por haber dispuesto la absolución de la dupla de fiscales Mullen y Barbacchia, acusados de ser los pioneros en el arte de encubrir.
Embajada-Amia. IntoxicacionesEn realidad, Carrió y Cimadevilla debieron protestar contra Mauricio Macri. Porque fue, según nuestras fuentes, quien encargó, al “ministro peruano”, las absoluciones a la carta.
Pero insistir, para Carrió, es la manera indirecta de cuestionar al presidente. Comprensión para el “ministro peruano”. Por cumplir las instrucciones lo demandan.
Pasaron 24 años. Para ser rigurosos 26. En excesiva síntesis, el primer encubrimiento se reduce a la interrumpida investigación sobre Alberto Kanoore Edul, el comerciante de Parque Patricios que tenía, en su agenda perdida, registrado a Moshen Rabbani, agregado cultural de la embajada de Irán, y orador que animaba en las mezquitas.
Consta que el espionaje nacional lo tenía a Rabbani fichado como “blanco islámico”. Con comunicaciones enchufadas desde 1992. Lo “caminaban”. Y el persa lo intuía. Hablaba desde cabinas de teléfonos públicos al mismo número de Teherán.
Con apoyo “colateral” (o sea de las agencias “amigas”, CIA y Mossad), la SIDE estimulaba la presentable teoría del Hezbollah. Había cometido el atentado por orden de Irán. A través del artesano Imad Fayez Moughnieh, talento organizativo para el terror y la muerte. Libanés chiita del sur de Sidon, considerado por Robert Baer un Trotsky o un Robespierre del islamismo violento. Los persas lo utilizaban para generar estallidos externos. Sin embargo, Moughnieh había dejado de activar para Irán en 1988. Su última hazaña fue el desvío del avión de Kwait Airlines. Y en 2008, en Damasco, los israelíes lo fulminarían selectivamente desde el cielo (ampliaremos, sólo si viene al caso).
Otra investigación la llevaba la Corte Suprema de la época. Cierta pericia movilizaba la idea intolerable de la implosión. Significaba que “la bomba había explotado desde adentro”. Interpretación signada por el antisemitismo, ya que sugería el delirio del auto-atentado. Interpretación fácil para mentes conspirativas.
Cuando estalla la Amia, por incompetencia e imprevisión estallan también las internas de la política autóctona. Quienes menoscababan a la SIDE instalaron la versión de “que se les había escapado la tortuga” (Rabbani).
Para la sinopsis, el encubrimiento nace cuando se “penetra” el domicilio de Kanoore Edul. Pero aquí las actuaciones se detienen por las secuelas del llamado telefónico inoportuno, al juzgado del doctor Galeano. Un extinto hermano presidencial, más sano que el quaker. Para hacerle un favor al padre del “penetrado”. Un paisano oriundo de Siria.
He aquí el nacimiento de la tenebrosa pista siria. Para el analfabetismo clásico, era distinta de la pista iraní. Como si el alawita Al Assad de Siria no actuara indisolublemente junto al chiismo de Irán. Como hoy, respaldados por Rusia, que mantiene en Tartuz, Siria, la principal base en el Mediterráneo.
Pero decir Siria equivalía a decir Menem. El “encubrimiento de la pista siria” inspiraba la línea directa para embocarlo a Menem.
Se lo investigaba a Kanoore Edul porque Rabbani figuraba en la agenda perdida. Y el “blanco islámico”,era ya casi culpable por haber sido visto por la avenida Juan B Justo, interesado en comprar una camioneta. Y por haber merodeado la zona del Jet Parking, donde en julio de 1994 habían estacionado la Trafik.
Blanco y Jarra: -para la inteligencia- Leche.

El video y los 400

El mecano del encubrimiento se encarajina por los malditos 400 mil dólares (en realidad fueron 475) que se le pagaron a Telleldin, el astuto doblador de autos que se disponía a delatar a los policías, para los que tal vez doblaba. Y que habrían tenido en su poder la camioneta, que por su techo alto no cabía en los garages cerrados.
Aquí confluyen las internas de la política con las de SIDE, por la vieja Sala Patria, junto a las picas clásicas entre las policías federal y bonaerense. “Federicos” y “Patas Negras”.
Embajada-Amia. IntoxicacionesEl joven Juez Galeano se equivoca al encargar la filmación de la entrega de las 400 lucas. Lo hace para cubrirse y que le crean que las entregaba, y no eran para guardarlas en su bolso. Pero del juzgado, y desde alguna parte de la casa de los espías, sale la copia del video que produce el escándalo. Las 400 lucas para la presunta escritura del libro extraño. Para sostener la teoría del desvío, con la prisión para los policías que encaran, ahora, juicios comprensibles.
Visto a la distancia, aquellas frívolas 400 lucas fueron una propina si se las compara con el dineral que se invirtió para evitar la racionalidad del tercer atentado. Se registraron costosos operativos, misteriosos traslados hacia la Bekaa, en Líbano, y hasta se inventó la Triple Frontera como si fuera una zona sustancial para el terrorismo. Aunque se encontraba habitada por paisanos picarescos que solían dedicarse a la transparencia del contrabando y de la alteración de las primeras marcas. Pero el invento funcionó. Hoy en la Triple Frontera ya hay más espías que prostitutas y contrabandistas.
Por entonces hasta llegó a la patria un ex presidente argelino, que aportaba datos valiosos que no sirvieron para nada. El estadista se llevó la “buena suya” por la mercadería informativa que podía conseguirse en cualquier suburbio de Bruselas. Mejor detenerse aquí. Por suerte el tercer atentado nunca existió. Con el cambio de gobierno, en 1999, el grado de intoxicación comenzó a aproximarse a la patología.

Cambio geopolítico

El segundo encubrimiento encierra superiores dosis de suspenso. Contiene el epílogo de la muerte, o el asesinato, del fiscal Alberto Nisman. Otro acontecimiento trágico que irrumpió para quedarse sin resolución.
Derivaciones de la disparatada decisión política del cambio geopolítico. Por hacerle caso al bolivariano Hugo Chávez y llegar a un entendimiento con Irán, después de haber insultado copiosamente a Irán en el organismo internacional. Y de reclamar, para que conste en actas, la entrega de los iraníes acusados, para juzgarlos.
Embajada-Amia. IntoxicacionesAsí como la señora Carrió cada tanto suele denunciar “acuerdos de impunidad”, aquel Chávez supo motorizar la persistencia del “acuerdo de culpabilidad”. Ante la banda, o el desconcierto, correspondía culpar a los enemigos de los amigos, Estados Unidos e Israel. O sea Irán y el Hezbollah.
En la ráfaga de la renovada intoxicación se imponía otra extraña verdad. En una cumbre, celebrada en el interior de Irán, los altos dignatarios del régimen habían decidido atentar en la Argentina. La versión procedía de una fuente de Alemania. Extraordinaria subestimación de la civilización persa que sin embargo se tomaba como real, pero que ni los enemigos acérrimos del régimen de los mollah podían suscribir. Ni los aristócratas nostálgicos que recreaban en Londres el pasado fastuoso del derrocado Sha. Ni los simpáticos bolcheviques exiliados del Partido Tudeh. Pero al presidente y al Guía de la Revolución Islámica sólo le interesaba cesar con las alertas rojas de Interpol que impedían el desplazamiento de sus autoridades.

Vías muertas

Muerto Kirchner, el tema Amia se encontraba en la misma vía muerta. Es cuando Chávez -socio estratégico de Irán-, hace punta por Brasil e influye sobre La Doctora. Para que Argentina deje de consumir la visión enlatada de la historia, que le habían obsequiado -a su criterio- la CIA y el Mossad. Hora que se modificara la táctica. En vez de insultarlos inútilmente en Naciones Unidas le convenía acordar.
Entonces la mal escrita tontería secreta del Memorandum iba a ser aprobada por las dos cámaras legislativas de la Argentina. Pero quien no aprobó el memorándum fue precisamente Irán.
Ya no estaba, como presidente, el Colibrí Ahmadinejad. Y los persas, con el reformador Rohani, disfrutaban el periodo ilusorio del cambio de relación con Estados Unidos, el país militarmente invencible que se encontraba atormentado por los progresos nucleares de Irán.
Embajada-Amia. IntoxicacionesLas relaciones de Irán cambian con la primavera de Obama pero con Trump pasarían a ser inviernos peores que los registrados, incluso, con Bush junior.
Mientras tanto la Argentina, con menos fichas en el casino del mundo, vuelve a quedarse con sus muertos impunes. Y en banda geopolítica. En semejante desasosiego se produce la muerte del fiscal Nisman, que no se había adaptado a la magnitud del cambio. Se preparaba para denunciar, por encubridores, a quienes lo dejaban colgado. Y solo. Presionado por diputadas que buscaban la consagración que pronto les iba a llegar.
Con el cambio de gobierno de 2015 se agudizaron las espantosas tonterías del Memorandum. Los impulsores pasaban a ser los flamantes encubridores de los iraníes acusados por Argentina, que les ponía la tarjeta roja.
La intoxicación del primer encubrimiento le apunta a Menem. La intoxicación del segundo encubrimiento, para completar el círculo, le apunta a La Doctora.

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Reelección o paréntesis banal de la historia

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Décadas del XXI (II): Crecer a través del conflicto. Pero cuidado con los radicales.
Previa
La cruzada
Si Donald Trump echa desde twitter al Secretario de Estado Rex Tillerson, no puede asombrar que Mauricio Macri comunique la designación de la Procuradora General, señora Inés Mónica Weinberg de Roca, desde una emisión televisiva de la tarde. Cruzado de piernas, con una media verde y otra roja.
Muestra altiva de poder.
Destacable que Macri -como Trump- juegue fuerte.
El impulso natural de la soberbia sirve para ocultar la ostensible debilidad.
A su manera, Macri cultiva un kirchnerismo tardío.
Crece a partir del conflicto. Desde la autoridad, descubre al enemigo. Los colecciona, para someterlos en el combate desigual.
Cuando los enemigos variados se le amontonan, las causas generan la dimensión de una cruzada. Despierta admiración. Cierto respeto.
Si la cruzada sale mal (como todo en la Argentina), del cruzado queda apenas el desprestigio, la soledad y el aislamiento que se padece después de habituarse a las alturas. (Carolina Mantegari)
“El gobierno es mediocre, pero sólo una catástrofe puede evitar que Macri sea reelecto en 2019”.
La conclusión se sostiene en tres columnas jónicas.
Reelección o paréntesis banal de la historiaPrimera, la condición de imbatible que porta la señora gobernadora María Eugenia Vidal, La Chica de Flores de Girondo, en la provincia inviable.
A su carisma y atributos, se le debe agregar el anexo del dinero. 40 mil millones le llegan en 2018. 60 mil millones en 2019.
Segunda, la transitoria inexistencia de un desafiante fuerte en el peronismo. Tanto para presidente como para gobernador. Se perciben vacilaciones, tiempismos y amagues.
La tercera columna jónica es la base indispensable que sostiene la estructura. El favorable universo mediático, que debe mantenerse. En condiciones de desarmar todo aquello que represente un riesgo para la fragilidad establecida.
“El peronismo tiene que improvisar un buen candidato para perder”.
Para constar en actas y legitimar la victoria del imaginario macrista.

Frentes deliberados

El inventariado poder mediático le brinda una extraordinaria cobertura a El Ángel Exterminador. Fortaleza que facilita la apertura simultánea de una temeraria cantidad de frentes deliberados. Mientras se pregona el evangelio oral de la campaña. Unir a los argentinos.
Por la picadora de carne mediática desfila el pecador selectivo que arrastre cuentas oscuras con el pasado. Aunque haya salpicado, con su amistad y tropelías, al Señor Presidente.
Reelección o paréntesis banal de la historiaSin ir más lejos, Hugo Moyano, El Charol, el sindicalista que compartió jugosas espiritualidades. Poco importa que Moyano replique con una concentración de protesta. Festival de sociología de camioneros con gremios blancos, con izquierdistas asociados a lo que queda del kirchnerismo, con decenas de miles de desposeídos que aspiran a ser de la clase obrera.
Pero también se respalda la insolencia del ministro Cabrera. Trata a los empresarios, los que aportaron, de ser una manga de llorones que no quieren competir. Y ahora “no le ponen”. Por “ventajeros”, adictos a la manía habitual del subsidio. Y los empresarios pulverizados, preparados para ganar dinero y no para combatir, suelen desahogarse con la almohada. Con la relativa inutilidad del off the record.
Tampoco deben subestimarse las emanaciones del resentimiento que se lanzan, desde el oficialismo, contra el Papa. Columnistas favoritos “de la casa”. Defensores emocionalmente captados, algún legislador.
En el Cambalache vale todo. Se denigran gratuitamente jueces y camaristas. Nunca, en los dos siglos de historia, se registró alguna intromisión superior, desde el Ejecutivo, hacia el Judicial. Descalificaciones, agravios y sospechas por alguna sentencia que no es a la carta. Y que “al Presidente no le gusta”.
Ahora se abre otro frente contra los laboratorios. Una cruzada inspirada por Quintanita, Luz de mis Ojos I, que juzgan muy digna. De las pocas -dicen- que vale la pena.

Schmitt, Laclau, versión Durán Barba

Al final Macri copia, en la práctica, el modelo teórico del kirchnerismo. Kirchner, El Furia, era un provocador instintivo y serial.Reelección o paréntesis banal de la historia Los inteligentes después salían con sus interpretaciones justificadoras. Pero primero estaba el exabrupto natural, y luego los intelectuales de Carta Abierta, lo acomodaban.
La receta consiste en crecer y fortalecerse a través del conflicto permanente. Un Carl Schmitt auténtico, con arrebatos trotskistas, perfeccionado por Jorge Laclau y en versión edulcorada de don Jaime Durán Barba, El Equeco. Mientras tanto el Premier Marcos Peña, El Pibe de Oro, tergiversa la brutalidad del teorema con la celebración del diálogo (acontecimiento que nunca ocurre, dialogan entre ellos hasta por ahí nomás).
Es una lástima que, entre tanto progreso artificial, no arranque la economía. Que la inflación se imponga en los supermercados, en los servicios básicos, y se insista con el Esquema Ponzi del endeudamiento perpetuo. Con la desaparición de la confianza que explica el raje nunca asumido de las divisas fuertes, con un descuento módico del seis por ciento cualquier cuevero del mercado coloca el dinero afuera, a salvo. Mientras se extiende la decepción inconfesable de quienes lo votaron, no pueden pagar las expensas, andan con el traste roto pero volverían, con seguridad, a votarlos. La alternativa, acaso, se les presenta peor.
Crece entonces la bronca asociada a la impotencia. Desde el aislamiento del poder, con la complicidad aplastante de los grandes medios, se mantiene regularmente viva a la sociedad con la polémica oportuna sobre la despenalización del aborto. Con el desfile de los escándalos que remiten al kirchnerismo, mientras se clausuran los escándalos de la casa. Atentan contra la supremacía moral.
Cristóbal López fue otro gran distribuidor de espiritualismo mensualmente compartido. Es quien hoy aporta la magnitud de la tensión. Reelección o paréntesis banal de la historiaEn cuanto disminuya el interés, y Cristóbal sea consumido, habrá que reiniciar la epopeya de Lázaro Báez, El Resucitado, por la inminente libertad. Y en simultáneo proseguir con los ritos del desafuero parlamentario de La Doctora, que “aún garpa”. Entretanto se amaga con la próxima decapitación de Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol.
Para los enemigos ni Justicia. Sólo prisión. Aunque hayan sido, como Scioli, muy amigos con El Ángel Exterminador.

Radicales menospreciados

El crecimiento a través del conflicto sirve también para provocar con la prisión domiciliaria del emblemático capitán Astiz. Justamente en la víspera del fatídico 24 de marzo. Y cuando comienzan a notarse los ostensibles síntomas de cansancio de los radicales menospreciados, que tienen de socios. Ellos se jactan, con auténticos motivos, de haber sido los primeros en juzgar (y apresar) a los exponentes del terrorismo de estado.
El inesperado conflicto interno no lo enarboló nunca Schmitt. Ni Laclau, ni Rozitchner ni Durán Barba. Cuidado con los radicales. Fueron indispensables para que Macri llegara al poder, aunque para convertirse después, durante el ejercicio, en una carga.
Suelen devaluarlos en el PRO al decir, en confianza, que los radicales sólo quieren cargos. Que llegan siempre a las reuniones cargados de curriculums. Mojaron la medialuna como ministros, parlamentarios, embajadores.
Pero los radicales aspiran a más. No pretenden sólo sueldos. Quieren participar de la mesa de las decisiones.
Ellos -los radicales- aportaron experiencia y territorio. Saben que representaron para Macri la llave simbólica de acceso al poder.Reelección o paréntesis banal de la historiaPrecisamente fue en la convención radical de Gualeguaychú cuando Macri se diplomó como candidato real. Cuando lo sacó a Massa de la pelea grande. Merced al diseño de Emilio Monzó, al que vuelven a necesitar.
Hoy insultan, tratan de b… a “estos muchachos”, entonan ritmos burlones en un encuentro de Mendoza. Critican abiertamente su rol dentro del Colectivo Cambiemos en el refugio gastronómico del Lalín.
“No hay que comerse el amague”, confirma otra Garganta. “Quieren la vicepresidencia. O el ministerio del Interior. Acción Social. La AFI”.
El dilema es político, es también ideológico, pero sobre todo es cultural (razonamiento desacreditado por los superados del PRO, por “antiguo”).
Los radicales se perciben como progresistas, socialdemócratas, miembros venerables de la Internacional Socialista. Y de pronto se ven trasplantados en un gobierno conservador, de derecha, con paracaidistas que no respetan y ni siquiera los tienen en cuenta.
Fueron carne electoral. Efectivos para llegar, inútiles para mantenerse.
Los kirchneristas tardíos del Tercer Gobierno Radical que se reportan al liderazgo de Macri deben esmerarse en cuidar el frente interno con los radicales. Porque conservan la misma llave, que les asegura la continuidad. 2019 representa, si se triunfa, la definitiva consolidación. O se cierra como un paréntesis banal de la historia.

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