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De la investigación a la chacra: empresas misioneras evalúan selecciones genéticas de INTA para la yerba del futuro

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Dos nuevos ensayos instalados en establecimientos productivos de Santo Pipó y Oberá permitirán evaluar durante los próximos años materiales genéticos desarrollados por el Programa de Mejoramiento de Yerba Mate del INTA. La iniciativa busca identificar plantas con mayor productividad, mejor adaptación a distintas condiciones ambientales y características diferenciales de calidad que respondan a las demandas actuales y futuras de la cadena yerbatera.

La innovación en la producción de yerba mate es un proceso que demanda tiempo, continuidad y rigurosidad científica. Detrás de cada nueva selección genética existen años de investigación, observación y evaluación antes de que los materiales puedan llegar a los productores. En ese camino se inscriben los dos nuevos ensayos de progenies que el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) comenzó a implementar en establecimientos productivos de Misiones, donde se pondrán a prueba materiales obtenidos tras décadas de trabajo en mejoramiento genético.

Los ensayos forman parte del Programa de Mejoramiento Genético de Yerba Mate que el organismo desarrolla desde hace más de cincuenta años en la provincia. Su propósito es generar información que permita identificar los materiales con mejor desempeño productivo, sanitario y de calidad, aportando nuevas alternativas para fortalecer la competitividad del sector.

Nuevas selecciones en condiciones reales de producción

Uno de los ensayos fue implantado en un establecimiento de la empresa Madanto S.A., en Santo Pipó, mientras que el segundo se encuentra en proceso de instalación en la empresa San Miguel, en Oberá. Ambos incorporan nuevas selecciones genéticas surgidas a partir de la evaluación de plantas sobresalientes y de cruzamientos controlados realizados por los equipos de investigación del INTA.

La investigadora del INTA, Mgter. Vanesa Schoffen, explicó que estos materiales ya atravesaron distintas etapas de selección y ahora ingresan en una fase decisiva: su evaluación en condiciones reales de producción.

“Estos materiales tienen detrás varios años de trabajo de selección genética y cruzamientos controlados. Ahora comienza una nueva etapa en la que debemos observar cómo responden en el campo, evaluando crecimiento, rendimiento, adaptación, comportamiento frente a plagas y enfermedades y distintos parámetros de calidad”, señaló.

En el caso del ensayo instalado en Santo Pipó, se trabaja con 84 familias provenientes de cruzamientos controlados, selecciones genéticas y fenotípicas distribuidos en 15 bloques experimentales sobre una superficie cercana a las 0,7 hectáreas. Allí se realizarán mediciones y observaciones durante aproximadamente una década.

Sin embargo, el horizonte temporal del mejoramiento genético es aún más amplio. Desde la instalación de un ensayo hasta la disponibilidad comercial de plantines provenientes de los materiales seleccionados pueden transcurrir entre 8 y 10 años. Se trata de un proceso de largo plazo que requiere continuidad y seguimiento permanente.

A través de estas evaluaciones, los investigadores buscan identificar genotipos con mayor productividad, mejor estabilidad frente a distintas condiciones ambientales y características diferenciales vinculadas tanto a la calidad industrial como a perfiles químicos específicos, atributos que adquieren creciente relevancia dentro de la cadena yerbatera.

Hacia una yerba mate con perfiles diferenciados

La participación de la empresa Madanto S.A. en esta iniciativa se apoya en experiencias previas de mejoramiento genético desarrolladas por el INTA en distintos puntos de Misiones. Andrés Bovi, responsable del establecimiento asociado a la Cooperativa Piporé, destacó que el profesionalismo y la rigurosidad de los equipos técnicos fueron factores clave para sumarse al proyecto.

“Vimos los ensayos que ya se estaban realizando en otros lugares de Misiones y eso inspira mucha confianza. Hay un seguimiento muy profesional y meticuloso que genera entusiasmo y expectativas sobre los resultados que puedan alcanzarse”, expresó.

Para Bovi, el potencial de estos trabajos va más allá de la obtención de plantas más productivas o resistentes. Considera que el futuro de la actividad también pasa por avanzar en la identificación de características químicas y sensoriales que permitan diferenciar materiales según distintos perfiles de consumo.

“Así como en otras producciones existen variedades claramente identificadas, creo que en el futuro también podremos encontrar materiales diferenciados por sabor, intensidad o composición química. Eso permitiría orientar mejor la producción según las demandas de distintos mercados y consumidores”, afirmó.

Asimismo, destacó la importancia de sostener investigaciones de largo plazo mediante una articulación efectiva entre el sector público y privado. “Estos estudios requieren paciencia, continuidad y rigurosidad. Las empresas podemos aportar la superficie, el manejo y el compromiso, pero instituciones como el INTA tienen las capacidades técnicas, los profesionales y el rigor científico necesarios para generar resultados confiables. Esa complementación es fundamental para el desarrollo futuro de la actividad yerbatera”, concluyó.

La articulación público-privada como motor de innovación

La ingeniera forestal y magíster Valeria Morales, titular de Vivero VYO, también resaltó el valor de este trabajo conjunto. Explicó que la empresa San Miguel S.A., perteneciente al grupo Máximo Urrutia, participa activamente en el acompañamiento de las investigaciones mediante la implantación y el mantenimiento de los ensayos, la provisión de insumos y la coordinación con los equipos técnicos del INTA.

Según indicó, este es el segundo ensayo que se desarrolla en la empresa y, en esta oportunidad, se evaluarán 65 nuevos genotipos de yerba mate. “El objetivo es analizar la interacción genotipo-ambiente y evaluar los rendimientos, la tolerancia a plagas y enfermedades, así como las características químicas de los materiales”, explicó.

Morales remarcó además que la cooperación entre organismos públicos y empresas privadas resulta fundamental para acelerar los procesos de innovación y transferencia tecnológica. “Es clave el trabajo en equipo entre empresas privadas y el sector público para que podamos dar pasos más grandes en menor tiempo”, afirmó.

“Poder trabajar en conjunto a través de convenios de colaboración técnica con el INTA nos permite ahorrar tiempo y adquirir materiales que ya tienen varios años de mejora, algo que es muy beneficioso para la empresa”, agregó.

Desde la perspectiva del vivero, la generación de nuevos materiales genéticos representa además una oportunidad estratégica para fortalecer la oferta comercial y diferenciarse por la calidad genética de las plantas disponibles para los productores.

Ciencia aplicada para construir la yerba mate del futuro

Más allá de la información que aportarán sobre productividad y adaptación, estos ensayos cumplen una función estratégica dentro del proceso de mejoramiento genético. La identificación de materiales de yerba mate superiores permitirá su utilización como plantas madre en huertos semilleros, como progenitores en nuevos esquemas de cruzamientos y como fuente de material para su propagación.

La iniciativa también refleja la importancia de vincular la investigación científica con las necesidades concretas del sector productivo. La instalación de los ensayos en establecimientos comerciales permite que las evaluaciones se desarrollen bajo condiciones reales de manejo, incorporando la experiencia y la visión de empresas y productores que forman parte de la cadena yerbatera.

En el marco de estos acuerdos de cooperación técnica, el INTA aporta los materiales genéticos, el diseño experimental, la implantación de los ensayos y el seguimiento técnico durante todo el proceso. Las empresas, por su parte, contribuyen con la superficie, el mantenimiento y el personal necesario para sostener investigaciones que requieren continuidad durante muchos años.

Las expectativas están puestas en que estos nuevos ensayos amplíen la base genética disponible para el sector y permitan avanzar en la identificación de materiales capaces de mejorar la productividad, la adaptación y la calidad de la yerba mate argentina. 

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La industria volvió a caer y acumula cuatro meses sin señales de recuperación

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La industria manufacturera argentina volvió a mostrar en abril una señal de debilidad. Según el Índice de Producción Industrial Manufacturero del INDEC, el nivel general registró una caída interanual de 2,8% y acumuló en los primeros cuatro meses del año una baja de 2,4% frente al mismo período de 2025, que ya había sido negativo para el sector. El dato mensual tampoco ofrece alivio: la serie desestacionalizada retrocedió 2,1% respecto de marzo.

El único matiz positivo aparece en la serie tendencia-ciclo, que avanzó apenas 0,1% mensual. Es una señal demasiado tenue para hablar de recuperación. Más bien describe una industria que dejó atrás el piso más abrupto, pero que todavía no logra recomponer volumen, demanda ni previsibilidad.

El mapa sectorial confirma esa fragilidad. En abril, doce de las dieciséis divisiones industriales relevadas por el INDEC tuvieron caídas interanuales. Las bajas más relevantes, por su incidencia en el resultado general, se concentraron en maquinaria y equipo, con una contracción de 20,2%; industrias metálicas básicas, con una baja de 11,2%; prendas de vestir, cuero y calzado, con una caída de 15,9%; alimentos y bebidas, con una merma de 2,4%; y vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes, que retrocedieron 10,7%.

El deterioro de maquinaria y equipo es uno de los datos más sensibles del informe. No se trata únicamente de una rama industrial más: funciona como termómetro de la inversión productiva. Su caída revela que el aparato fabril opera con cautela, posterga decisiones de ampliación y enfrenta un escenario en el que la recuperación de la demanda todavía no alcanza para reactivar plenamente los bienes de capital.

También resulta significativa la situación del bloque textil e indumentaria. Productos textiles se desplomó 22,2% interanual, mientras que prendas de vestir, cuero y calzado cayó 15,9%. Son sectores intensivos en empleo, muy expuestos al consumo interno y a la competencia de productos importados. Su desempeño sugiere que la recomposición del poder de compra sigue siendo insuficiente para sostener una mejora extendida en ramas sensibles al mercado doméstico.

Alimentos y bebidas, una de las divisiones de mayor peso dentro del entramado manufacturero, también mostró una baja de 2,4%. Dentro del bloque, se destacaron las caídas en carne vacuna, carne aviar, fiambres y embutidos, molienda de cereales y productos de panadería y pastas. En cambio, yerba mate, té y café tuvo una variación apenas positiva de 0,1% interanual y acumuló una suba de 9,1% en el primer cuatrimestre, un dato relevante para economías regionales como Misiones.

No todo el tablero industrial fue negativo. Sustancias y productos químicos creció 16,7% interanual y fue el principal sostén del indicador. También avanzaron refinación de petróleo, coque y combustible nuclear, con una suba de 5,6%; madera, papel, edición e impresión, con 4,1%; y productos de tabaco, con 6,5%. Pero esas mejoras no alcanzaron para compensar la amplitud de las caídas en el resto del entramado fabril.

El dato de sustancias químicas merece una lectura particular: el crecimiento estuvo impulsado por productos químicos básicos, agroquímicos, materias primas plásticas y productos farmacéuticos. Es decir, ramas con dinámicas propias, en algunos casos vinculadas al agro, la salud o cadenas de insumos específicos. Su avance mejora el promedio, pero no necesariamente expresa una expansión homogénea del mercado industrial.

La fotografía de abril muestra, en definitiva, una industria partida. De un lado, sectores puntuales que sostienen actividad por demanda específica, exportaciones, abastecimiento estratégico o recomposición de stocks. Del otro, ramas ligadas al consumo masivo, la construcción, el equipamiento productivo y los bienes durables que continúan en retroceso.

El contraste entre la caída interanual, la baja desestacionalizada y la leve mejora de la tendencia-ciclo obliga a una lectura prudente. La industria no está en desplome generalizado, pero tampoco en recuperación sólida. Se mueve en una zona de transición, con rebotes parciales, fuertes diferencias sectoriales y un nivel de actividad todavía inferior al de 2025.

Para una economía que necesita recomponer empleo privado, inversión y capacidad exportadora, el dato industrial de abril confirma que la estabilización macroeconómica, por sí sola, no garantiza una recuperación productiva rápida. Sin crédito accesible, demanda interna consistente y reglas claras para invertir, la industria seguirá dependiendo de impulsos parciales antes que de un ciclo expansivo sostenido.

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Construcción: la recuperación pierde fuerza y el sector vuelve a mostrar señales de fragilidad

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La construcción volvió a encender señales de alerta en abril. Después de un marzo expansivo, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción registró una caída interanual de 2,8% y, más relevante para medir la dinámica reciente, una baja de 4% contra el mes anterior en la serie desestacionalizada. El dato marca un freno en el intento de recuperación del sector y confirma que la actividad todavía se mueve sobre una base frágil, muy condicionada por la obra pública, los costos, el crédito y la evolución general de la economía.

El balance del primer cuatrimestre, sin embargo, no es completamente negativo. La serie original del ISAC acumuló entre enero y abril una mejora de 2,1% frente al mismo período de 2025. Esa diferencia entre el dato acumulado positivo y la caída puntual de abril revela el rasgo central del momento: no hay un derrumbe, pero tampoco una recuperación consolidada sobre una base muy pobre de 2025.

La composición de los insumos muestra un mapa heterogéneo. En abril crecieron con fuerza el rubro “resto de insumos”, que incluye grifería, tubos de acero sin costura y vidrio plano para la construcción, con una suba de 16,1%; hierro redondo y aceros para la construcción, con 15,7%; y pinturas para construcción, con 10%. Pero la mayoría de los materiales relevados por el INDEC mostraron retrocesos interanuales.

Las bajas fueron significativas en mosaicos graníticos y calcáreos, con una caída de 18,9%; yeso, 17,5%; cales, 16,4%; asfalto, 15,5%; cemento portland, 12,7%; y hormigón elaborado, 10,2%. También retrocedieron pisos y revestimientos cerámicos, ladrillos huecos, placas de yeso y artículos sanitarios de cerámica. El cemento y el hormigón, dos indicadores sensibles del pulso real de la obra, muestran que la demanda efectiva sigue debilitada.

El empleo formal ofrece una señal algo más favorable. En marzo de 2026 se registraron 384.157 puestos de trabajo privados en la construcción, una suba de 2,5% frente al mismo mes del año anterior. En el acumulado del primer trimestre, el crecimiento fue de 1,6%. La mejora existe, pero debe leerse con cautela: se produce después de un período de fuerte deterioro y todavía no alcanza para hablar de normalización plena del mercado laboral sectorial.

Otro dato relevante aparece en los permisos de edificación. La superficie autorizada para construir en 246 municipios alcanzó en marzo 1.396.405 metros cuadrados, con una suba interanual de 14,5%. En el primer trimestre, el acumulado creció 4,5%. Este indicador anticipa cierto dinamismo potencial de la obra privada, aunque entre la aprobación del permiso y el inicio efectivo de una obra puede mediar una distancia importante, especialmente cuando pesan el costo financiero y la incertidumbre económica.

Las expectativas empresarias reflejan ese clima prudente. Para el período mayo-julio de 2026, el 75,5% de las empresas dedicadas principalmente a obras privadas prevé que la actividad no variará; apenas 9,4% espera una mejora y 15,1% anticipa una caída. Entre las firmas vinculadas a la obra pública, el panorama es más delicado: 60% cree que la actividad no cambiará, 25,6% espera una disminución y 14,4% proyecta una suba.

Cuando se consultó por los factores que podrían impulsar al sector, las empresas privadas señalaron principalmente el crecimiento de la actividad económica, los nuevos planes de obras públicas y la disponibilidad de créditos para la compra de inmuebles. Entre las compañías de obra pública, también aparecen el crecimiento económico, los nuevos planes de infraestructura y el reinicio de obras públicas.

En cambio, entre quienes esperan una caída, las principales causas mencionadas son la baja de la actividad económica, los altos costos de la construcción y los atrasos en la cadena de pagos. En la obra pública, este último factor adquiere mayor peso y aparece como una de las principales restricciones operativas.

El informe deja una conclusión clara: la construcción no está paralizada, pero tampoco logró dejar atrás la fase de inestabilidad. El acumulado positivo, la mejora del empleo formal y el repunte de los permisos conviven con una caída mensual fuerte, retrocesos en insumos básicos y expectativas empresarias mayoritariamente defensivas.

Para que la recuperación se transforme en tendencia, el sector necesita algo más que rebotes estadísticos. Requiere estabilidad de precios, crédito accesible, previsibilidad en la cadena de pagos y una definición más clara sobre el rol de la obra pública. Sin esos factores, la construcción seguirá moviéndose en una zona intermedia: con señales parciales de recomposición, pero sin la fuerza suficiente para convertirse en motor sostenido de la actividad económica.

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La Anónima inició operaciones en Posadas y eleva la competencia en el retail misionero

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La llegada de La Anónima a Posadas marca uno de los movimientos más relevantes del retail argentino en los últimos años para el mercado misionero. La cadena nacida en la Patagonia abrió oficialmente sus puertas este martes en la capital provincial, ocupando el espacio que hasta hace pocas semanas pertenecía a Libertad, y lo hizo con una estrategia que combina agresividad comercial, fuerte apuesta al precio y una decisión explícita de preservar el empleo.

La operación forma parte de la adquisición de doce sucursales y un centro de distribución que pertenecían a Grupo Libertad, una jugada que le permitió a La Anónima acelerar su expansión nacional y consolidarse como la cadena supermercadista con mayor presencia federal del país.

La apertura en Posadas se concretó en tiempo récord. Según explicó el gerente local, Ricardo Arrieta, la empresa transformó el salón comercial en apenas ocho días para adaptar la propuesta a los estándares de la cadena.

“La expectativa realmente hoy, en el marco de la cantidad de gente que nos está visitando, ya nos está superando”, señaló durante la inauguración.

La primera señal del interés generado fue la importante afluencia de consumidores desde las primeras horas de la mañana, atraídos por una política comercial basada en promociones de lanzamiento y una oferta diferenciada respecto de la competencia local.

La estrategia: precios, frescos y marcas propias

El desembarco no se limita a un cambio de cartel. La compañía apuesta a introducir en Posadas algunos de los atributos que le permitieron consolidarse en la Patagonia y gran parte del interior argentino.

Uno de los pilares es el área de frescos. Arrieta destacó que La Anónima cuenta con dos frigoríficos propios y actividad exportadora, lo que le permite controlar calidad y abastecimiento.

“Claramente la calidad del producto y justamente con muy buen precio va a ser uno de los grandes destacados que tenemos en esta nueva propuesta”, sostuvo.

A ello se suma una fuerte presencia de marcas propias. La cadena comercializa líneas desarrolladas exclusivamente para sus sucursales, tanto en segmentos premium como en opciones de bajo costo, una herramienta clave para competir en un contexto donde el consumidor prioriza precio y rendimiento.

La oferta también incluye un amplio sector de electrodomésticos con financiación de hasta 18 cuotas sin interés y una línea de productos importados para decoración y hogar, categorías que la empresa considera diferenciales dentro de la plaza posadeña.

“La propuesta va a ser superadora para la plaza y poder sorprender a los clientes es nuestro gran anhelo”, afirmó Arrieta.

Ricardo Arrieta Gerente Anónima Posadas

Una apuesta contracíclica

La apertura se produce en un momento complejo para el consumo masivo. Las ventas en supermercados continúan mostrando signos de debilidad y las cadenas buscan estrategias cada vez más agresivas para captar clientes.

Sin embargo, para la conducción de La Anónima, los ciclos económicos forman parte de una visión empresarial de largo plazo.

“Todos sabemos que la situación del consumo no es la ideal. Pero a veces las mejores oportunidades se dan también en los momentos de mayor crisis. Nosotros apostamos al futuro”, sostuvo Walter Rothstein, director de la compañía.

La empresa cuenta con 118 años de trayectoria y considera que la volatilidad económica argentina es un fenómeno recurrente que debe afrontarse con planificación y expansión.

“Somos una compañía que tiene 118 años, con lo cual estos vaivenes los hemos atravesado en muchas oportunidades”, remarcó.

La adquisición de las sucursales de Libertad fue interpretada internamente como una oportunidad estratégica difícil de replicar.

Durante años, la cadena buscó crecer fuera de su núcleo histórico en la Patagonia, pero encontraba dificultades para acceder a grandes superficies comerciales y mercados urbanos consolidados.

“La oportunidad se nos da de la mano de Libertad, que se retiró del retail en Argentina. Para nosotros fue excelente porque es la puerta de ingreso”, explicó Rothstein.

La continuidad laboral, un factor decisivo

Más allá de la estrategia comercial, uno de los aspectos más sensibles de la operación era el futuro de los trabajadores.

La incertidumbre que suele acompañar a este tipo de transacciones quedó despejada con la decisión de mantener toda la planta laboral.

Arrieta confirmó que la nueva sucursal conserva 162 puestos de trabajo y que incluso ya se incorporaron tres nuevos empleados durante la puesta en marcha.

“162 puestos se mantienen y tres ya se incorporaron esta semana. Tenemos pensado justamente, si esto va creciendo, no tan solo mantener sino también crecer en capacidad laboral”, afirmó.

La continuidad de los trabajadores, con reconocimiento de antigüedad y preservación de las condiciones salariales, fue uno de los elementos que más valoraron tanto los empleados como la dirigencia sindical durante el proceso de transición.

Rothstein reconoció además que el factor humano fue central en la integración.

“Ayer fue una fiesta realmente, con mucha expectativa y momentos de emoción, pero con un cambio muy positivo, sobre todo por la continuidad laboral”, señaló.

Walter Rothstein Director Anónima Argentina

La expansión más ambiciosa de su historia

La apertura de Posadas forma parte de un plan de crecimiento de alcance nacional.

Antes de la adquisición de Libertad, La Anónima operaba 171 sucursales. Con la incorporación de las nuevas unidades alcanzó las 183 y proyecta superar las 200 en menos de dos años.

“Tenemos un plan de expansión muy fuerte”, aseguró Rothstein.

La compañía reivindica además una identidad particular dentro del retail argentino: ser una empresa del interior que creció sin presencia en la Ciudad de Buenos Aires ni en el Gran Buenos Aires.

“Hoy logramos ser el supermercado de mayor presencia federal del país. No estamos en Capital Federal ni en Gran Buenos Aires. Somos una empresa del interior que profundiza su presencia en el interior”, resumió.

Posadas se convierte así en una de las puertas de entrada para una nueva etapa de expansión hacia el norte argentino. La apuesta es clara: competir con precios, fortalecer el surtido, aprovechar la escala nacional y ganar participación en una plaza donde el consumidor se ha vuelto cada vez más exigente y selectivo.

El éxito de esa estrategia comenzará a medirse desde ahora, pero las primeras señales parecen auspiciosas: la respuesta de los clientes durante la apertura superó las previsiones de la propia compañía.

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Misiones es la sexta provincia de menor presión fiscal sobre los bancos

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El Banco Central de la República Argentina dio un paso técnico con alto impacto político y fiscal: habilitó a los bancos a radicar las cuentas abiertas de manera no presencial en cualquier sucursal del país, independientemente del domicilio real del cliente. La medida, ya vigente, apunta a reducir el peso de Ingresos Brutos y otras cargas provinciales y municipales sobre la actividad financiera, uno de los factores que encarecen el crédito en la Argentina.

La decisión reabre una discusión de fondo: cuánto de la tasa que paga un usuario o una empresa responde al riesgo financiero y cuánto corresponde a la presión fiscal aplicada sobre los bancos. En un sistema donde buena parte de las operaciones ya se realizan por canales digitales, el BCRA introduce una posibilidad concreta: que las entidades asignen las cuentas abiertas por internet o por aplicación a sucursales ubicadas en jurisdicciones con menor carga tributaria. La única exigencia operativa es que el banco informe claramente al cliente cuál es la sucursal elegida.

El dato central surge del informe de ADEBA difundido por el propio BCRA: las diferencias entre provincias son muy marcadas. La Pampa encabeza el ranking de mayor presión sobre la actividad financiera, con una alícuota de 9,1% sobre Ingresos Brutos. Le siguen Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Chubut, Entre Ríos, La Rioja, Neuquén, Río Negro, Santa Fe, Tierra del Fuego y Tucumán, todas con alícuotas del 9%. En el otro extremo aparece Santiago del Estero, que aplica 3% sobre el spread, mientras Corrientes tributa 4,7% y Formosa 5,5%.

Misiones queda en la parte media-baja del ranking, pero todavía por encima de las jurisdicciones más competitivas: figura en el puesto 19 sobre 24, con una alícuota del 7,8% sobre Ingresos Brutos. Además, según el cuadro de ADEBA, grava títulos públicos, pero no créditos hipotecarios. Esa combinación la diferencia de provincias como Mendoza, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Santa Fe, La Rioja, Catamarca y San Luis, que sí registran carga sobre créditos hipotecarios.

El punto más sensible está en la transmisión de esa carga al precio del crédito. En la práctica, una mayor presión de Ingresos Brutos sobre los bancos puede trasladarse a tasas más altas, comisiones o menor incentivo a prestar. Por eso la medida del BCRA opera como una forma indirecta de competencia fiscal: las provincias con menor carga pueden volverse más atractivas para la radicación administrativa de cuentas digitales, aun cuando el cliente viva y opere en otra jurisdicción.

Para Misiones, el nuevo esquema deja una señal ambivalente. Por un lado, no se encuentra entre las provincias de mayor presión, como La Pampa o Buenos Aires. Por otro, tampoco aparece entre las más competitivas. Con 7,8%, queda por debajo del pelotón del 8% y 9%, pero bastante lejos de Santiago del Estero, Corrientes y Formosa. En un mercado financiero cada vez más digital, esa diferencia puede ganar relevancia.

La discusión excede a los bancos. El BCRA busca empujar una baja de costos en el crédito, pero también tensiona la relación entre Nación y provincias, porque Ingresos Brutos es una fuente clave de recaudación subnacional. El dilema es conocido: aliviar la carga fiscal puede mejorar el acceso al financiamiento; mantenerla sostiene ingresos fiscales en un contexto de fuerte restricción presupuestaria.

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