Pablo Camogli

Periodista, docente, historiador y relator de fútbol. Sanmartiniano, artiguista y peronista; por sobre todas las cosas, del partido americano. Nacido en Oberá, Misiones, en 1976 es licenciado y profesor de Historia por la Universidad Nacional de Cuyo, y técnico superior en Periodismo. Es autor de Batallas por la libertad (Aguilar, 2005), Batallas de Malvinas (Aguilar, 2007), Batallas entre hermanos (Aguilar, 2009) y Nueva Historia del cruce de los Andes (Aguilar, 2011), entre otros.

La Feria del Libro abrió sus puertas para olvidar la crisis

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Crisis, inflación, recesión, altos costos, derrumbe de las ventas, son los términos que más se escuchan y que parecieran indicar que estamos en una reunión de economistas o un foro empresarial. En realidad, se trata de la apertura de la 48° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, la reunión anual de literatura más grande del habla hispana, que abrió sus puertas al público en general en el tradicional predio de La Rural, en Palermo. Hasta el 13 de mayo el mercado editorial y su razón de ser, los lectores, buscarán dejar de lado los densos nubarrones negros de la economía para enfocarse en el brillo, la emoción y la sorpresa que se esconde en cada página de un libro. 

Economis estará presente en Buenos Aires para cubrir el día de Misiones en la Feria (el 2 de mayo) y toda la actividad de este gran evento cultural argentino.

Nafta al fuego

Desde hace años que el mercado editorial viene en crisis. Primero fue el incipiente proceso inflacionario que comenzó a despuntar a fines del gobierno de Cristina Kirchner, luego, las dificultades para acceder al papel, a causa de las restricciones para su importación y el oligopolio que existe en su producción local. Pese a estas luces de alarma, el 2015 cerró con el récord de 60 millones de ejemplares vendidos, una cifra que hoy asoma como un paraíso al que parece imposible regresar. 

Del 2016 para acá aquellos síntomas se transformaron en una enfermedad crónica, intensificada por las políticas neoliberales del gobierno de Mauricio Macri, las consecuencias de la pandemia de Covid y la pérdida de valor adquisitivo durante los años de Alberto Fernández y el ajuste voraz de la motosierra del actual gobierno, que adoptó dos medidas de fuerte impacto negativo para el sector. Por un lado, el intento de derogar la Ley del Libro, una herramienta de autorregulación que es defendida por la casi totalidad de los actores del mundo editorial. Por otro lado, la cancelación de la compra ya en proceso por parte del Estado de 14 millones de ejemplares, algo así como el 30% de la totalidad de las ventas anuales para el sector. El resultado de estos cuatro meses de Milei en el gobierno es de una caída del 40% en las ventas en librerías.

Consultado por Economis, Juan Pampín, presidente de la Cámara Argentino del Libro, comenta que “las políticas de este Gobierno están impactando de muy mala forma. Los libros no son un bien de primera necesidad, eso hace que quede muy relegado el consumo. Uno se tiene que encargar de la comida, del alquiler, de los impuestos, de los servicios y el libro queda relegado. Es muy difícil que la gente pueda comprarlos. En el último año hemos bajado un 25% la producción de libros”. 

Conocedor del mercado editorial como pocos, reconoce que la crisis viene de hace años: “Del 2016 al 2023, enfatiza, bajamos la tirada promedio de 2900 a 1700 ejemplares, casi un 40% menos”. Además, Pampín defiende la Ley 25.542, la denominada ley del libro: “Entendemos que esta ley nos ayuda, nos iguala y evita que los grandes depredadores del mercado consuman aún más los espacios. No es que no queremos competir, sí queremos competir desde otro lado que no sea solo a través del precio. No hay necesidad de romper algo que funciona. En Inglaterra, cuando se quitó la ley de precios fijos, en un lapso muy chico de tiempo desaparecieron el 30% de las librerías independientes y no queremos eso para nuestro país”.

En sintonía, Hernán Brienza, historiador con varios libros en su haber, como “El loco Dorrego” y “El éxodo jujeño”, entre otros, expresa que “las políticas neoliberales y de ajuste lo primero que hacen es hacer que la gente deje de gastar en aquello que no está entre las necesidades básicas. Yo creo que la cultura es una necesidad básica, pero estas políticas van en contra de las editoriales pequeñas, por los altos costos para producir un libro, los precios de los libros, que son inalcanzables para la gente común. Eso hace que todo sea más difícil, tanto para los autores como para las editoriales pequeñas”.

Director de Milena Caserola e integrante del stand colectivo “Todo libro es político”, Matías Reck es coprotagonista de la intervención pública más interesante de los últimos tiempos: el anuncio de la creación de un ministerio del Libro, noticia que hasta el propio presidente de la Nación debió salir a desmentir. Reck nos explica que la idea fue intervenir el stand, para lo cual “este año pensamos la realidad desde la perspectiva burocrática y del Estado, que cierra ministerios, y nosotros abrimos un ministerio que tiene muchos temas por tratar, como el precio del papel, el tema de la distribución de libros y otras propuestas utópicas y hasta humorísticas, como para pasar este momento de grave crisis, no solo para el sector del libro, sino para el país y el mundo, que está en guerra. Este ministerio debería recibir todo el presupuesto que reciben los ministerios que compran armas o aviones de combate, porque el libro es una herramienta mucho más poderosa para conseguir bienestar social”.

En el diagnóstico coincide Vanesa O’Toole, escritora, editora y correctora, que lidera el sello Thelema, que reconoce que “la situación está en un momento muy complicado”, pero acota una mirada interesante sobre la cotidianeidad de estas editoriales más pequeñas: “Como independiente siempre estuve en un momento complicado. La situación nos afecta, claro, pero es como que estamos navegando en esta situación desde hace mucho tiempo. Siempre tenemos que buscar nuevas estrategias. Ahora estamos trabajando mucho bajo demanda”. ¿Cómo es eso de trabajar bajo demanda? Pues que el lector compre el libro que quiera del catálogo y la editorial imprime solo ese libro y se lo hace llegar a domicilio al comprador.

Pese a todo, la fiesta de la Feria

Por las próximas semanas miles de personas pasarán por los stands de la feria y disfrutarán de las más de 1000 actividades programadas. Durante ese tiempo todos olvidarán la crisis para disfrutar del brillo del evento cultural más grande de la Argentina. Brienza reconoce que para él “la feria siempre me pareció una fiesta. Siempre celebré que haya una especie de shopping del elemento que es fundamental en mi vida. Por lo tanto, un lugar en donde venden libros que, si bien no es una biblioteca, se parece mucho, porque hay muchos libros para hurgar, para ver, para comprar, para conocer las novedades, conocer editoriales”.

Gerardo Aranda, de la editorial misionera Raymond, describe que “la feria es una oportunidad y una experiencia de profesionalización para editores y autores, pero no soluciona la cuestión del mercado interno. Nuestros libros han estado en la feria, más que nada por los autores. Se va a la feria por la experiencia más que por una salida económica”. El editor, conocido en el ambiente con el seudónimo de Guano, revela que el proyecto era que el grupo Poesía de miércoles fuera un espacio de experimentación y producción literaria y que Raymond publicara a estos autores. 

“En más de diez años publicamos a muchos de estos autores. También brindamos el servicio editorial a autores diversos, como la corrección, diseño, encuadernación e impresión, ISBN, etc. Con el equipamiento que tenemos y la propuesta de trabajo podemos competir en precio con el trabajo que hacen editoriales en Buenos Aires”, explica.

En el doble rol de escritora y editora, O’Toole valora la experiencia de estar en la cita anual: “La feria siempre fue muy importante”, afirma. “Es un sueño en el que todo escritor quiere estar. Yo lo pude cumplir como escritora y también lo hago como editora, porque tengo autores nuevos para promocionar y la feria es una oportunidad para promocionarlos. Hay mucho para leer y la feria es la gran ventana para que los autores puedan mostrar lo que hacen”.

En el caso de Reck, destaca las jornadas profesionales, que siempre se realizan los dos días previos a la apertura al público del evento. “Las jornadas son muy importantes, dice, por las conexiones que hacemos con editoriales y libreros de todo el país y la región. Así tenemos la posibilidad de encontrarnos cara a cara. La feria son 20 días en donde tenemos todo nuestro catálogo expuesto para encontrarnos con nuestros lectores, mucho más este año, que tenemos una propuesta que es encaminarnos hacia los festejos de los 20 años, que es el año que viene. Entre esta feria y la que viene intentaremos consolidar el catálogo, con más de 500 títulos bajo el sello de Milena Caserola”.

Por último, Pampín comparte esta mirada casi de enamoramiento por el evento y nos comenta que “la Feria del Libro nuevamente se prepara con lo mejor de sus brillos para presentarle a su público. Es un encuentro del público con los libros. Nosotros necesitamos y queremos una gran feria del libro. Lamentablemente las expectativas económicas no son las mejores, pero somos positivos seriales y esperamos una gran feria. Nos estamos preparando con nuestras mejores armas y esperamos que funcione positivamente y que esté llena de gente, porque es muy importante para todos”.

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Artigas y el INYM

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José Gervasio Artigas fue el Protector de los Pueblos Libres durante la década revolucionaria e independentista de 1810. Impulsó un proyecto de organización federal, igualitario y, en suma, alternativo al que impulsaba la elite de Buenos Aires, que pugnaba por imponer su mirada unitaria y centralista a todo el territorio. En ese contexto, la provincia de Misiones adhirió con ahínco a las ideas artiguistas y se sumó a la lucha revolucionaria bajo el liderazgo del Comandante General Andrés Guacurarí, hijo adoptivo de Artigas y actual prócer provincial.

¿Qué tiene que ver Artigas con el INYM? Mucho más de lo que podemos sospechar. Pues vamos al punto. En 1815, momento de consolidación de la Liga de los Pueblos Libres, Artigas sancionó el “Reglamento provisorio de la provincia Oriental para el fomento de la campaña y seguridad de sus hacendados”, más conocido como el “Reglamento de tierras”. 

En él, el Protector proponía una especie de reforma agraria que distribuyera la tierra entre la población con el objetivo de aumentar la producción y transformar la vida de miles de personas, que dejarían de ser simples peones a propietarios. ¿Para qué? Bueno, entre otras cosas, para garantizar la seguridad de los hacendados, o sea, de la élite. Para Artigas la única manera de acabar con las tensiones sociales y los problemas de inseguridad en la campaña oriental era mediante el otorgamiento de derechos a los sectores bajos de la población.

Se trata de una de las medidas más radicalizadas de su propuesta y en donde queda más expuesto su idea de igualdad. En especial en el artículo 6°, que establecía quiénes serían los sujetos plausibles de recibir estas porciones de “tierra disponible”. Allí se inmortalizó una frase que describe al artiguismo: “Los más infelices serán los más privilegiados”, sentenció el Protector. ¿Quiénes eran los más infelices? El mismo reglamanto lo especifica, como para que no queden dudas: “En consecuencia los negros libres, los zambos de igual clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suertes de estancia si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad y a la de la Provincia. Serán igualmente agraciadas las viudas pobres si tuvieren hijos y serán igualmente preferidos los casados a los americanos solteros y estos a cualquier extranjero”. De esta forma queda claro que el proyecto confederal de Artigas privilegiaba la defensa de los sectores populares.

En la actual disputa por la presidencia del Instituto Nacional de la Yerba Mate asistimos a una lucha similar, en donde los más infelices no siempre fueron los más privilegiados. Frente al poder económico y de lobby de las grandes yerbateras, en especial de la correntina Las Marías, resiste todo un conglomerado de pequeños y medianos actores, la gran mayoría de ellos afincados en nuestra provincia de Misiones. Estos sectores, que van desde chacareros con 5 o 10 hectáreas de yerba hasta las tradicionales cooperativas que unen en forma solidaria a decenas de productores, son los más infelices de esta cadena productiva. 

El gobierno de Misiones, heredero de aquella gesta artiguista del pasado, se mantuvo siempre del lado de los más infelices, defendiendo sus intereses y resistiendo las presiones de la gran industria por desregular la producción. Con la llegada al gobierno de Javier Milei y sus socios del macrismo, el rancio puertismo se sintió otra vez en el poder y comenzó a actuar como si realmente ellos hubieran sido los depositarios de la voluntad popular en las pasadas elecciones presidenciales. Hace unos días se conoció la designación de un empleado de Puerta a la presidencia del INYM. Su nombramiento confirmó la intención del gobierno nacional de liquidar al organismo y avanzar en la desregulación de la cadena productiva de la yerba mate, algo que puede ser fatal para los más infelices. La reacción del misionerismo fue inmediata, con una carta pública difundida por el ministro del Agro en donde se rechazó de plano la designación de esta persona al frente de la institución. Del mismo modo actuaron los productores, quienes ratificaron la necesidad de continuar con una política que regule las relaciones asimétricas entre los gigantes de la industria y el resto de los actores. Por estas horas se comenta que Nación daría marcha atrás con el nombramiento, lo que sería un importante triunfo para Misiones. Un triunfo de los más infelices, esos que desde los tiempos de Artigas procuran convertirse, de una vez por todas, en los más privilegiados.

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Misionerismo, luces de la última frontera

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Desde hace por lo menos tres décadas que la historiografía local suele hablar de Misiones como un territorio de fronteras, una manera de reflejar las complejidades propias de una provincia que se construyó a lo largo del tiempo y a partir de procesos históricos cambiantes. La definición responde, además, a una lógica lectura de la realidad: Misiones ES un territorio de frontera, no solo por sus límites internacionales sino por las múltiples influencias socio-culturales que nos conforman como sociedad. 

El largo proceso electoral vivido este año por los argentinos nos dejó un mapa político inédito y desesperanzador. Frente a él, el misionerismo asoma como la última frontera en la cual refugiarse para sostener un proyecto innovador, federal y de desarrollo que nos represente a todos y todas. En esta frontera encontramos luces brillantes, pero también luces de alarma. A saber. 

Luces brillantes en la última frontera

Ya durante la campaña presidencial se postuló a Misiones como un ejemplo a imitar a nivel nacional. En especial en cuanto al carácter ecuménico que tiene el proyecto que conduce Carlos Rovira. La Renovación Neo es mucho más que un partido político o un frente de partidos, se trata de una propuesta integral que sí, obviamente, tiene a la agrupación o agrupaciones como herramientas de construcción y participación electoral, pero no se queda solo en ello. Tampoco refleja una ideologización extrema en sus planteos. Sí hay un marco de ideas general, entre las que podemos resaltar al humanismo y sus raíces cristianas, tan propias del pueblo misionero; al capitalismo social, que identifica a las democracias modernas; y a la innovación permanente como camino de acción para el siglo XXI. Todo lo demás se puede discutir y se puede amoldar con sentido práctico y pragmático bajo el lema de: “Primero Misiones”. En síntesis, el modelo ecuménico que expresa la Renovación Neo pretende ser un gran paraguas que cobije a todos los habitantes de este suelo, más allá de sus preferencias partidarios o sus concepciones ideológicas. En un país cegado por la grieta, las injusticias y la manipulación mediática, el misionerismo brilla con luz propia. 

El paso anunciado por Rovira, de dejar la presidencia de la Cámara en manos del gobernador saliente Oscar Herrera Ahuad, causó sorpresa en algunos y fue poco sopesado por la mayoría. En la provincia nadie duda de la conducción del ingeniero, cuyas características son absolutamente disruptivas para las prácticas tradicionales imperantes en la región, en donde prima un fuerte personalismo propio de los regímenes presidencialistas. Por el contrario, en Misiones, el líder político no gobierna la provincia desde hace 16 años y, desde el domingo pasado, tampoco preside la Cámara de Representantes. Frente a tanto ego y mesianismo que se observa en la política nacional, lo que ocurre en nuestra provincia es una luz de esperanza.

 Por último, y tal como pasó con la anterior experiencia neoliberal entre 2015 y 2019, Misiones se encuentra en una situación macroeconómica estable y lo suficientemente sólida como para morigerar las devastadoras consecuencias que tendrá (ya tiene) la aplicación del modelo de ajuste sobre el pueblo que votó… el propio pueblo (aquí stiker de la persona pegándose con la palma de la mano en la cara en señal de “e’ lo paitema”). Claro que los contextos son diferentes, en el 2015 veníamos de años de crecimiento, inversión pública, bajo endeudamiento y niveles de pobreza e inflación que hoy serían para celebrar cual tercera estrella. Este 2023 no es igual, por lo que el punto de partida para las políticas de ajuste es más cercano al estallido social que a otra cosa. Veremos qué ocurre. En ese marco, que Misiones tenga menos del 1% de su presupuesto destinado al pago de deudas o que el superávit de las cuentas públicas sea una metodología de administración y no una excepción permiten avizorar que la crisis tendrá un impacto menor en nuestro territorio. La forma de conducir el Estado por parte de la Renovación es un elemento nodal del misionero, uno de los aspectos en los que, indudablemente, es más brillante la luz del proyecto provincial.

Luces de alarma en la última frontera

Claro que no todo es brillo. Como siempre hay claro oscuros, grises, matices y, en este caso, luces de alarma. En las tres elecciones presidenciales en Misiones no ganó el candidato que impulsaba la Renovación, algo inédito desde el 2003 a esta parte. No solo ganó otro candidato, sino que triunfó uno que expresa ideas diametralmente opuestas a las del proyecto misionerista. Desde el rol del Estado hasta el concepto distributivo de la coparticipación, desde la igualdad de oportunidades hasta la defensa de los sistemas públicos de educación y salud, todo es diferente entre aquello que plantea Javier Milei y lo que postula la Renovación NEO. Sin embargo, en Misiones, ganó el libertario.

En esta columna no se pretende analizar los motivos del voto misionero, sino llamar la atención sobre esa luz de alarma que el resultado enciende. La población no termina de entender qué es el misionerismo. O, en todo caso, lo entiende solo en su dimensión local, cuando se trata de elegir autoridades provinciales, pero no lo termina de proyectar más allá de las fronteras de nuestro territorio. Fruto de años de maduración, en esta elección, como en ninguna otra, el misionerismo presentó su programa a todo el país con la idea de la Innovación Federal que, de hecho, es el nombre del bloque parlamentario al que se sumaron nuestros representantes en Buenos Aires. Desde Misiones queremos reconstruir el federalismo, no ya con las formas del siglo XIX, sino como la manera de articular las relaciones entre provincias y la Nación a partir de las necesidades y los desafíos del siglo XXI. 

De todas formas, lo más preocupante es otra cosa. La ciudadanía no dimensiona la correlación directa que existe entre el proyecto de provincia que tenemos y un proyecto de país específico que nos permita desarrollar todo el potencial de las y los misioneros. No es lo mismo administrar en el marco de un ajuste, de feroces procesos de endeudamiento y de fuga de capitales, que hacerlo en el contexto del impulso a la obra pública, la construcción de miles de viviendas y la generalización de beneficios sociales y previsionales que llegan al bolsillo de miles de misioneros. Reitero, no es lo mismo. Claro que el misionerismo puede y debe gobernar con cualquier gobierno nacional. Así lo ha hecho a lo largo de estos 20 años. Somos nosotros, los habitantes de este suelo, los que tenemos que ser capaces de interpretar qué proyecto de país es el más apropiado para nosotros, para nuestra gente, para nuestra provincia y para nuestra amada Misiones. 

El futuro es nuestro. Esta allí para que lo abracemos venturosos. Ese futuro puede ser brillante o dramático, de cada uno de nosotros depende. En esta última frontera en la que nos encontramos, bajo el cobijo ecuménico del misionerismo, queda mucho por hacer. Entender e interpretar lo que nos pasa como pueblo es parte del desafío de la innovación y del trasvasamiento generacional. Primero Misiones, ahora y siempre. 

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Vigorosa, la Feria del Libro se despidió hasta el año próximo

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La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires cerró su 47° edición con un nuevo éxito de visitantes y niveles de venta satisfactorios para el mercado editorial, según pudo corroborar Economis en una recorrida final por el predio ferial de Palermo “La Rural”. Sin alcanzar los números récord del año pasado, el primero luego de dos años de pandemia en los que no se realizó el evento, el 2023 ratificó el amor por los libros de los lectores y la fascinación que genera la Feria porteña en todos los amantes de la literatura. En términos de visitantes, este año ingresaron 1.245.000 personas, apenas 80.000 entradas menos que en la edición del 2022. De esta forma, la presente edición se convirtió en la segunda de mayor concurrencia de la historia para mostrar todo su vigor como espacio de la cultura argentina.

Sebastián Dávalos, de la editorial Dunken, la más importante en el rubro de libros autofinanciados por los autores, explicó que “el año pasado fue récord de público por la pandemia y la gente necesitaba salir. Este año todo está más normalizado, pero hay muy buen nivel de público que nos visita”. 

En el mismo sentido, Romina Páez, encargada del stand de VR Editoras, especializados en literatura para jóvenes, reconoció que “este año no fue igual al año pasado, que fue excepcional a todo. Empezó tranquila y fue aumentando bastante. No se puede comparar, pero estamos bien. La gente empezó a cobrar, porque arrancamos a fin de mes y ahora está siendo muy productivo”. 

Por último, Mauricio Chiófalo, del Instituto de Publicaciones Navales, compartió la opinión de sus colegas: “El año pasado fue muy bueno. Este año lo estamos viendo, pero es positivo. La gente está ávida por el tema Malvinas”, explicó sobre uno de los temas transversales de la feria, presente en muchos stands y con mucho público interesado en la materia.

Jóvenes lectores

Uno de los aspectos salientes de la Feria fue la numerosa presencia de jóvenes paseando por los pasillos, comprando libros y buscando algún famoso para sacarse una selfie. La idea de que las pantallas irían a sustituir al libro en la cultura, en especial entre los jóvenes parece haber quedado reducida al nivel de mito.

Teresita Valdettaro, del sello Mandioca, especializado en manuales escolares y literatura infanto-juvenil, reconoció que “las novedades que sacamos son para jóvenes. Siempre el grueso de nuestro público es docente de primaria, pero las novelas para adolescentes o que tocan las temáticas de ellos cada vez tienen más peso. Lo mismo con las sagas, porque los lectores se encariñan con los personajes. El público lector se extendió en edades”.

Para Páez “los chicos siempre quieren más” y en el caso de VR lo lograron con un “selfie point” en el que siempre hubo largas colas de jóvenes esperando su turno para articular con una inteligencia artificial “en donde los chicos se sacan “una selfie y se transforman en un participante más de la historieta de Heartstopper”. Las historietas que dieron origen a la exitosa serie de Netflix “les encantan a los chicos, son muy fanáticos de la serie y del libro”, explica Romina frente a la larga fila de adolescentes.

Pese a la distancia temática entre una serie exitosa de Netflix y la guerra de Malvinas, la realidad de la Feria es que ambos temas concitan la atención juvenil. Así lo explica Chiófalo, quien asevera que “el tema Malvinas interesa mucho en el público joven. Vienen los padres o las madres y nos piden libros para los chicos de 13, 14 años, que quieren información sobre Malvinas. Para más pequeños lamentablemente no tenemos algo más didáctico, pero sí te puedo decir que Malvinas ya es una cuestión generacional”.

Otro de los temas centrales que concitó la atención de jóvenes y niños fue la Scaloneta campeona del mundo y la Messimanía. Fueron muchas las editoriales que publicaron algún material vinculado al mundial y ello se notaba en la presencia de los más jóvenes cuando aparecía algo sobre el Dibu Martínez, Julián Álvarez y demás héroes de Qatar. El stand especializado Libro Fútbol atrajo la atención con una imagen de Messi a tamaño natural, ante la cual se generaban largas colas de chicos y chicas que querían sacarse la foto junto al ídolo, por más que sea un ídolo en cartón.

Visitas ilustres 

Como todos los años, en el pabellón amarillo se reunieron los países y ciudades que suelen dar el presente en la mayor fiesta de la literatura hispana. Brasil, Cuba, Ucrania, Chile, Uruguay son algunos de los países que tienen sus stands todos los años. También está el vecino Paraguay, con una muy interesante propuesta, cercana en términos culturales a nuestra propia cultura misionera. Francys Martínez, encargada del stand del Paraguay, explicó que “se acercan muchos docentes de toda la Argentina, especialmente en las jornadas profesionales. Se vende muchísimo sobre la historia del Paraguay y, en especial, sobre la guerra de la Triple Alianza. Existe una gran curiosidad sobre la guerra”, comentó. 

Este año el mayor éxito fue la traducción de Mafalda en guaraní, algo que se repitió con otros clásicos, como el Martín Fierro. Martínez describió que “las ventas son un poquito menos que otros años, pero está bien. Son libros caros, por los costos de traslado y la baja cotización del peso”.

Por su parte, Santiago de Chile fue la ciudad invitada de honor. Economis dialogó con Andrea Gutiérrez, subsecretaria de las Culturas y las Artes del gobierno de Chile, quien explicó que “la propuesta que se trabajó de Santiago como ciudad invitada fue un trabajo conjunto con el gobierno regional del Gobernador Claudio Orrego, el ministerio de relaciones exteriores, con la Fundación imagen de Chile y nuestro ministerio que buscaba expresar la riqueza tanto cultural como geográfica que tiene Santiago como ciudad. Su historia, su trayectoria, su crecimiento, su población, como se han mixturado las culturas de los habitantes que han estado en la ciudad, desde los pueblos originarios hasta el mestizaje y la inmigración. Toda esa diversidad está presente en la literatura y esa es una de las pulsiones más importantes que se dieron en distintos ejes que se dieron para dar ese relato tan rico y tan diverso de Santiago”.

La capital chilena trajo una delegación de un centenar de personas y estableció un espacio muy novedoso y fuera de lo tradicional en la Feria. La subsecretaria comentó que “hicimos un trabajo con los arquitectos que habían estado en la bienal de Venecia, para que generaran una estructura abierta, que quisiera incentivar su uso como un espacio abierto, como si fuera una plaza, como cuando uno se tiende en el pasto en un parque. En ese contexto nos parece que cumple absolutamente las expectativas”.

Por último, la funcionaria chilena remarcó el “tremendo honor” que significa la invitación a Santiago, por un lado, porque “es un reconocimiento para nuestra literatura” y, por otro lado, porque se da en el “marco de la conmemoración de los 40 años de democracia en Argentina y de los 50 años del golpe de Estado en Chile, hechos doloroso que nos hermanan. Se trata de renovar el compromiso con la democracia en nuestros pueblos”. 

Entre la crisis o más allá de ella

Durante toda la Feria el tema central de los editores y libreros fue el del papel, cuyo monopolio hoy lo tienen dos empresas, que imponen precios y cantidades del producto en forma muy discrecional. Valdettaro reconoció que “el tema del papel es uno de los más difíciles, en el costo de los libros la incidencia del papel pasó del 20 al 70%, a groso modo. Es una preocupación, el faltante de papel, de cartulina para tapas. Costos en los que antes no reparabas ahora se volvieron a discutir. Incluso hubo series que ya teníamos para publicar y no pudimos hacerlas porque no había papel para todo. O Adaptar el formato de las colecciones al papel que se pueda conseguir. Antes el papel no era un tema y ahora sí”. Dávalos, de Dunken, aseguró que “con el tema del papel se nos complica por el faltante, pero seguimos produciendo y tenemos muchos autores nuevos”. 

Más allá de estas dificultades y de la crisis económica, la Feria evidencia el vigor del sector y la pasión por los libros. Como en el caso de Edgardo Kawior, escritor y creador del sello Pontevedra, que surgió durante la pandemia y que ya tiene 6 libros editados. Kawior arranca diciendo que “el sello Pontevedra apunta a vender libros. Primero uno quiere escribir como escritor, después quiere ser leído y después uno arma un espacio que puede ser un paraguas para otro. Nació como un deseo para publicar mi novela, que fue creciendo como espacio para otros escritores y escritoras y en este momento es un proyecto en el cual trabajo como editor y emprendedor para conseguir los fondos necesarios como para publicar libros que le modifiquen algo a alguien. Que no sean libros que salen por estudios de marketing o modas, sino porque hay personas que tienen cosas para decir”.

Al igual que otras tantas editoriales pequeñas, para las que llegar a la Feria puede ser una utopía, los espacios colectivos y/o institucionales son un buen espacio para visibilizarse en la maraña de publicaciones. En el caso de Pontevedra, es una de las 35 editoriales que utilizaron el espacio colectivo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que ocupó un amplio stand en el pabellón amarillo, en donde instaló los estudios de la radio Municipal y un anfiteatro para presentación y charlas.

Kawior destaca la oportunidad y la particularidad del stand de CABA, que “tiene un espacio abierto en el que las cosas suceden, no como en las salas de la feria que son cerradas y la gente tiene que entrar para ver qué hay”.La 47° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires llegó a su fin a todo ritmo, con gran concurrencia de público y buenas ventas para el sector. Quizás la imagen de estos días de Feria no sea la realidad del sector editorial, cuya crisis lleva años y los problemas endémicos están lejos de resolverse. Lo que sí refleja es la fortaleza del libro como expresión cultural y el amor de los lectores por la literatura. Un amor que no reconoce edades ni temáticas y que se replica, en cada mes de abril y mayo, en la procesión de fieles que acuden a La Rural por una nueva novela, un buen cuento o una historia inolvidable para leer y disfrutar.

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Misiones tuvo su día en la Feria del Libro

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La “selección misionera de las letras” se presentó ayer en el Día de Misiones en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, la mayor reunión de escritores, libreros, editoriales y distribuidoras del mundo hispano. Nueve de los diez escritores seleccionados por un jurado organizado por el ministerio de Cultura pudieron presentar su obra en el Auditorio Ernesto Sábato, ubicado en el pabellón azul del predio ferial La Rural, del barrio de Palermo. La actividad contó con la presencia del ministro de Cultura Joselo Schuap, del ministro de Gobierno Marcelo Pérez y de la Directora General de la Biblioteca Pública de las Misiones y responsable del stand de la provincia, Iris Gómez.

Una vez más, Misiones se destacó por la diversidad de estilos y miradas que resultaron de la selección de obras. Patrimonio, arquitectura, poesía, novela, cuentos y hasta dibujos formaron parte de la propuesta literaria. Esta heterogeneidad de temas y estilos narrativos no es más que el reflejo de la diversidad cultural que caracteriza al pueblo misionero.

Luego de la presentación, Economis habló con Renta Otto, escritora de Eldorado con varios libros en su haber y otras visitas a la feria, quién reconoció que “es un gran honor y una gran responsabilidad porque estamos representando a la provincia con aquello que uno forjó, escribió, corrigió, volvió a escribir y finalmente llegó a publicar. Es una satisfacción grandísima y estoy muy muy feliz”. Renata presentó la novela “Historia de las dos Ana”, que recorre la trayectoria de dos media hermanas que se conocieron ya de grandes.

Por parte, para Pablo Lucero era su primera vez en la feria, de la mano de su obra sobre la arquitectura de Oberá. Para el arquitecto, fue “una satisfacción haber culminado este proceso, que fue muy largo, duró varios años. Presentarlo en la feria del libro es un logro que me pone muy contento”. Luego sintetizó las características de la arquitectura obereña como “la simbiosis entre la arquitectura de los inmigrantes y la arquitectura vernácula. El libro va desarrollando toda la historia de Oberá a partir de su arquitectura”.

Un stand bien ubicado

Este año se produjeron algunos cambios importantes en lo que refiere a la presencia de Misiones en la feria. En primer lugar, porque toda la propuesta, organización y gestión del espacio corrió por cuenta del Parque del Conocimiento. El ministerio de Cultura, de quién tradicionalmente dependía la feria del libro, tan solo se ocupó de la actividad del día de Misiones, nada más. Más allá de que el presupuesto para la feria corre por cuenta del Parque, la realidad cotidiana es que el Centro del Conocimiento tiene una clara política de promoción, difusión e impresión de libros en diversos formatos, mientras que en el caso de Cultura nunca han logrado, en estos cuatro años de gestión, plasmar y desarrollar una política pública en temas literarios.

Otro cambio fundamental es la ubicación del stand. Si bien se mantiene la presencia en el tradicional espacio del pabellón Ocre, que tiene la ventaja de estar ubicado sobre la entrada principal a La Rural, también es cierto que se encuentra separado del núcleo central de tres pabellones en el que se reparten las editoriales, en esta ocasión se modificó el lugar. Ahora el stand misionero quedó más cerca de la puerta de ingreso y los visitantes lo pueden observar desde el pasillo central de acceso, algo que antes no ocurría. Esta mejora en la ubicación se logró, entre otras cuestiones, gracias a que la provincia sostiene una presencia constante desde hace más de una década.

Iris Gómez, Directora de la Biblioteca de las Misiones y encargada del stand, explicó que “la idea era mostrarle Misiones al mundo. Y quién predomina en nuestra historia es Andresito, nuestra bandera misionera y todo lo que queremos mostrar de lo que son las letras misioneras. Por eso este año la estética del stand tiene nuestros colores y a través de distintos volúmenes generamos la idea de las cataratas del Iguazú. Queremos hablar mucho de nuestros orígenes como provincia, de todo el avance que tenemos en tecnología, de todo lo que se hace desde el Parque del Conocimiento y la Biblioteca de las Misiones”.

En el stand los visitantes reciben todo tipo de información, tanto cultural como turística sobre la provincia. Además, se instaló un tablero de ajedrez que atrajo a muchos entusiastas del juego, los que podían sentarse y jugar una partida mientras el bullicio de la feria continuaba como si nada.
Entre los materiales puestos a disposición de los visitantes, Gómez destacó “los biblio juegos, todo el material que tenemos con los contenidos que la Biblioteca Pública viene generando, los mini libros de escritores misioneros, entre otros. Además, este año, mediante el recurso de los QR podemos mostrar distintos materiales, como la colección de manuales escolares que hacemos de los municipios. Todas estas son herramientas que utilizamos para que la gente se conecte, mediante el QR, con lo que hacemos desde el Parque y con lo que es Misiones”.

Por último, un aspecto central que ha mejorado enormemente el servicio que ofrece el stand de Misiones es que este año finalmente se lograron vender ejemplares, algo que en los años anteriores no se había podido hacer. Al respecto, Gómez comentó que se trató de “una gestión personal de la Dra. Claudia Claudia, quien luego de los últimos años en donde no podíamos vender los libros, este año decidió adquirir una colección de libros de autores misioneros, unos 500 libros. Y eso lo estamos vendiendo y se está haciendo muy bien. En los primeros días, con las jornadas profesionales, hay muchos compradores europeos, como alemanes, que vienen a enriquecer sus bibliotecas con las historias de los inmigrantes. También vendemos la producción de artes del fuego, que son obras de los artistas plásticos que tenemos en el Parque”.

Renata Otto también destacó la importancia de contar con el stand como un punto de ventas, ya que “la distribución es un gran problema no resuelto para los escritores. Somos nosotros los que tenemos que hacerlo a mano y nosotros estamos para escribir no para distribuir el libro. Es una gran ayuda poder vender los libros en el stand. Y quiero agradecer a Ana Barchuk de Rodríguez, que es la que lleva nuestros libros por todas las ferias de la provincia”.

La presencia de Misiones estuvo a la altura del mayor evento de las literatura hispana, con notorias mejoras en cuanto a la gestión del espacio que ocupa la provincia y con el valor inconfundible de su diversidad de obras y autores.

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