Pablo Camogli

Periodista, docente, historiador y relator de fútbol. Sanmartiniano, artiguista y peronista; por sobre todas las cosas, del partido americano. Nacido en Oberá, Misiones, en 1976 es licenciado y profesor de Historia por la Universidad Nacional de Cuyo, y técnico superior en Periodismo. Es autor de Batallas por la libertad (Aguilar, 2005), Batallas de Malvinas (Aguilar, 2007), Batallas entre hermanos (Aguilar, 2009) y Nueva Historia del cruce de los Andes (Aguilar, 2011), entre otros.

Feria del libro en un marco de crisis y bajas expectativas

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La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires abre sus puertas este jueves en medio de la profunda crisis económica que atraviesa el país y con problemáticas propias del sector que, en el último año, se agravaron aún más. Con este panorama, las expectativas son acotadas y se centran, más que nada, en el microclima propio y festivo que se genera en la feria porteña, la más importante de la literatura hispanoamericana. Economis consultó a escritores, editores, distribuidores y libreros para conocer la realidad del mercado editorial.

Primero, un breve repaso. Los libros vienen de una Feria 2022 que fue histórica y que rompió el récord de visitantes, algo lógico luego de dos años en que la cita se canceló por la pandemia. Asimismo, el mercado tenía buenas expectativas por la recuperación del sector que, gracias al público lector y a la fuerte inversión estatal, había alcanzado cifras de producción y ventas cercanas a aquellas que hoy se añoran de los años 2014 y 2015. La doble crisis provocada por las políticas neoliberales del macrismo y por el confinamiento, parecían haber quedado atrás. ¿Qué pasó en estos doce meses? Que los problemas de entonces no solo perduran, sino que se han agravado a niveles preocupantes.

Dólar, inflación y papel versus el libro

La economía argentina se mueve al ritmo del avance del dólar y de una inflación incontrolable, algo que impacó de lleno en el mundo editorial. En este rubro, además, aparece el agravante del papel, cuya producción es oligopólica e incide negativamente en toda la cadena productiva. Juan Pampín, del sello Corregidor y vicepresidente de la Cámara Argentina del Libro, explica que “el mercado editorial se encuentra retraído y con ventas en baja en relación al año pasado. La realidad es que los problemas que venimos contando hace rato, lejos de solucionarse y a nuestro pesar, se fueron agravando.

Tradicionalmente cuando hablábamos de la incidencia del papel en el costo de un libro hablábamos de un 30/33%, en la actualidad, ese costo es superior al 50%, llegando la importancia de este insumo en algunos casos al 54/55%, lo que hace que el papel se lleve dentro de eso más que cualquier otro factor de la industria, más allá que con todos los problemas inflacionarios y al tener la sartén por el mango ponen condiciones leoninas a la hora de exigir el pago, haciéndonos pagar incluso al momento de encargar el papel”.

La editorial Híbrida tiene un año en la calle y esta será su primera feria. Su creador Sergio Criscolo afirma que “nos encontramos en una situación económica muy compleja que atenta contra todos los sectores del consumo y, en el caso de los libros, todo lo que tiene que ver con el papel está muy vinculado al precio del dólar y eso afecta directamente a la industria, en especial a las pequeñas y mediadas editoriales que tienen menos espalda y tienen que poner un precio competitivo”.

La misma definición de crisis nos brinda Guido Cervetti, jefe de Ventas de la distribuidora regional Big Sur, para el que existen “dos factores fundamentales. Uno es la inflación corriente de la gente que hace que la plata cada vez le alcanza menos y empiezan a recortar. Y una de las primeras cosas que se recortan o se resienten son los consumos culturales. El otro problema gravísimo es el papel. Si la inflación aumentó el 100%, el papel aumentó el 300. Se rige por la cotización del dólar paralelo o no sé qué dólar y la industria de los libros está presa y rehén de lo que deciden las papeleras que son dos. Así que la crisis es gruesa”.

El oligopolio del papel lo describe Pampín cuando detalla que “el papel está en manos de dos grandes productores: Ledesma y Celulosa, entre ambos conforman un oligopolio en el que se reparten las porciones de mercado y a donde por cuestiones de cambios en los hábitos de consumo el papel para uso editorial ocupa menos del 20% de la producción. Hoy se produce poco, caro y con casi nula posibilidad de elección (comprás lo que hay y pagás lo que te piden), y claro, a partir de una falta de control por parte del Estado hace que todo se vuelva más complejo. Se da una “tormenta perfecta”: oligopolio, especulación y falta de controles”.

Desde el lado de los autores, Marcelo Larraquy, uno de los escritores más prolíficos y exitosos de las últimas dos décadas, comenta que “al mercado editorial lo veo como siempre vinculado a los vaivenes de la economía, con épocas de mayor y de menor consumo. Cuando la clase media está golpeada por la inflación y la crisis económica, en especial la clase media entendida como fiel consumidora de libros, el mercado se resiente”.

En el plano local, Matías Scaraboti, dueño de la Librería Tras los Pasos, la más importante de la región y uno de las más lindas del país, explica que “según los editores el tema del papel es muy problemático. En nuestras librerías se evidencia de dos maneras: la cantidad de libros que nos llega es menor y, en muchos casos, no hay posibilidad de reponer el material vendido. De todas formas, como nuestro mercado es muy chico, a nosotros no nos impacta significativamente”.

Esta tríada problemática entre dólar, inflación y papel genera una paradoja de mercado, tal como lo revela Gabriela Halac, de la editorial cordobesa Documenta. “Esta es una feria a la que vienen muchos libreros del mundo a comprar a precios que, probablemente, no se ajusten al precio de las reimpresiones que tengamos que hacer después. Eso nos pone en alerta sobre si vender muchos libros nos está capitalizando o descapitalizando”.

Con esta descripción coincide Criscolo, ya que “es muy difícil poner un precio a un libro que se lanza teniendo como regla la medición de la inflación porque ese precio sería muy alto y no podríamos competir contra autores consagrados que cuentan con todo el apoyo publicitario de las grandes editoriales. Pensá que nosotros cobramos el libro seis meses después de vendido y tenemos márgenes de ganancia muy cortos, que además con una inflación mensual tan fuerte corren serios riesgos de existir”.

A pesar de todo, el libro perdura

Más allá de este panorama de crisis y expectativas acotadas, la fiesta de la literatura hispanoamericana está asegurada gracias a la pasión con la que autores, editores, libreros y lectores viven este evento que llega a su 47° edición. Una herramienta para subsistir, visibilizar y amplificar la presencia editorial en la Feria es la unidad de sellos y los stands compartidos. Esta experiencia que se instaló con éxito a partir de la experiencia de Siete Logos, uno de los stands más innovadores de los últimos años, gana adeptos, como ocurre con Híbrida y Documenta.

La primera, creada por Criscolo, llega por primera vez a la feria, con “un concepto, explica su director, que no solo tiene que ver con el contenido de cada libro en sí, algunos libros no son necesariamente híbridos y otros sí, son difíciles de catalogar, sino también que es una época en la que han salido muchas editoriales de nichos y en este caso adoptamos un riesgo importante al sacar una editorial sin tanto nicho concreto”. Híbrida estará presente en el stand de la distribuidora “Asunto impreso” y en la librería colectiva que propone el stand de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.

Documenta apunta al “surgimiento de nuevas autorías”, enfatiza su creador Gabriela Halac. “Hay que plantearse, continúa, que si hay una crítica al colonialismo, también desde la industria del libro se aportan otras voces que entren en la discusión del campo del pensamiento y de la experiencia en relación al mundo en el que vivimos, de las utopías que construimos para las vías futuras que vamos a poner en danza para la imaginación social. Hay editoriales más enfocadas a un trabajo de circulación comercial del libro, con autores que funcionan comercialmente y hay otras que trabajamos desde un campo de acción mucho más poroso, más frágil y al que personalmente apuesto desde hace 20 años”. Con ese espíritu el sello compartirá dos espacios. Uno “en Todo libro es político, en donde estamos desde el 2017, y en Un Cuarto impropio, por segundo año consecutivo. Se trata de una red de editoriales que se piensan desde los márgenes geográficos, identitarios y económicos”.

Cada editorial apuesta a innovar y a las novedades para impactar en la feria. Fernando Fagnani, editor de Edhasa y Vicepresidente de Riverside Agency, comenta que acaban de lanzar “un nuevo sello de novelas clásicas de aventura, Zenda Edhasa. Es un emprendimiento de Edhasa y la página web zendalibros.com, creada y dirigida por Arturo Pérez Reverte. Empezamos con dos libros: Taras Bulba, de Nicolas Gogol, y Las cuatro plumas, de A.E.W. Mason; ambos prologados por Arturo Pérez Reverte”.

En el caso de Scaraboti, en tanto librero, explica que “aprovecho la feria para tomar contacto con mis proveedores principalmente. Es un espacio para la socialización”.

Por último, Larraquy confiesa que “la feria es parte del sueño de escribir libros, o de ser escritor, de ser autor, de ser historiador, de ser periodista. Es un lugar que recorrí desde joven, adolescente, que esperaba cada año. Después llega un momento en el que pasás del otro lado del mostrador, no tanto como lector sino como autor. De eso también ya pasó bastante tiempo de mi primer libro. Mi primera vez como autor lo recuerdo de una manera muy emotiva y con muchos nervios. Presentarse como autor en la feria con el libro Galimberti fue algo muy sentido, porque fue como llegar a un lugar que uno había soñado de adolescente: escribir un libro, publicarlo y ser parte de esa comunión entre el autor y el lector”.

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En medio de la crisis la Feria renueva su amor por los libros

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Este martes comienzan las Jornadas Profesionales en el marco de la 47° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que vivirá su edición 2023 surcada por los problemas de la economía argentina, que afectan de lleno en la operatoria del mercado editorial. La apertura formal de la mayor reunión del libro de Hispanoamérica será el próximo jueves, a las 18.30, con un discurso inaugural a cargo del escritor Martín Kohan. Ese mismo día, pero a partir de las 14, se abrirán las puertas al público en general, el que podrá visitar el predio hasta el 15 de mayo inclusive.

La Feria porteña viene de un 2022 histórico, con récord de público y excelentes niveles de venta, fruto de una economía más estable un año atrás y de dos temporadas en que la cita se había cancelado por efecto de la pandemia de Covid. Este año las expectativas son moderadas, más que nada por la inflación, el aumento del dólar y el gravísimo problema del papel que impactan negativamente en todo el ámbito editorial. Como siempre, las mayores esperanzas están puestas en la lealtad y el amor de los lectores por los libros, algo que el tiempo ha demostrado que ni las crisis ni las nuevas formas de lectura pudieron horadar.

Por segundo año consecutivo, Economis estará presente en la Feria para conocer la realidad del mercado editorial, los temas principales de atención de los lectores y la presencia de Misiones en la gran fiesta del libro.

Juan Pampín, de la editorial Corregidor y vicepresidente de la Cámara Argentina del Libro, reconoce que “la feria 2022 fue realmente excepcional, la gente tenía muchas ganas de ir a ver las novedades que todos estábamos produciendo luego de los años de pandemia, y sobre todo de volver a encontrarse, usando los libros como excusa. Como siempre, corremos con la ventaja de saber que los y las visitantes que van a la FELBA van con ganas de leer y siempre le resulta atractiva, aunque esta vez las expectativas son más moderadas, ya que la feria no es una isla”.

Algo parecido opina Guido Cervetti, jefe de Ventas de la distribuidora regional Big Sur, quién asevera tener “las mejores expectativas, como siempre. Es una feria rara por toda la crisis, pero el libro sigue siendo competitivo frente a otros consumos, como la ropa o la comida. La expectativa más grande es la de encontrarnos con los lectores, es el momento en que nosotros, los que trabajamos adentro del mercado, nos encontramos cara a cara con los lectores”.

Por su parte, Fernando Fagnani, editor de Edhasa y Vicepresidente de Riverside Agency, explica que “no esperamos una gran Feria. Si fuera parecida a la de 2019, que tampoco fue una gran feria, estaríamos más que satisfechos. Esto sería lo normal. El mercado está en la misma línea, con algunas señales de agotamiento. Y si bien la Feria es un microclima, que no siempre replica lo que sucede en las librerías, nos parece que este será similar. En todo caso, es casi imposible repetir los números del 2022, que fue la primera después de la pandemia y, por ende, fue un evento de carácter extraordinario”.

Por último, Gabriela Halac, del sello cordobés Documenta, presente en el stand de la distribuidora “Todo libro es político” y en “Un cuarto impropio”, junto a “una red de editoriales que se piensan desde los márgenes geográficos, identitarios y económicos”. La editora explica que “ambos espacios son muy importantes para Documenta y para todos las editoriales involucradas porque el colectivo no solo es colectivo para poder sustentar la presencia en una feria como la de Buenos Aires, sino también que nos permite reunirnos en torno al fuego de la discusión en un momento en donde el avance de los fascismos en Argentina y en el mundo nos pone en alerta sobre la libertad de expresión, sobre la necesidad de hacer aportes en el campo del pensamiento para salir de esta encerrona”.

El programa de la Feria apunta a celebrar el centenario del primer libro de poemas publicado por Jorge Luis Borges, “Fervor de Buenos Aires”, editado en 1923. Además, habrá varias actividades por los 40 años de democracia, que se cumplirán el próximo 10 de diciembre. Entre los invitados internacionales se destacan los españoles Arturo Pérez-Reverte, Fernando Aramburu, Irene Vallejo y Santiago Posteguillo, el peruano Jaime Bayly y el bengalí Razu Alauddin. Este año la ciudad invitada será Santiago de Chile, que traerá, entre otros, a Raúl Zurita y que tendrá, en memoria de la premio Nobel de literatura, Gabriela Mistral, una extensa maratón de lectura proyectada para el 8 de mayo.

Por su parte, Misiones volverá a decir presente en la Feria, con un stand propio en el sector de las provincias, en el pabellón Ocre. Este año la propuesta será encabezada por el Parque del Conocimiento con el Comandante General Andrés Guacurarí y Artigas como tema principal del espacio. El día de Misiones será el 11 de mayo, momento en el que se presentarán los 10 autores del año 2022 que resulten seleccionados por el comité de especialistas del Ministerio de Cultura de la provincia. La “selección misionera de las letras” se anunciará la semana próxima.

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La Feria del Libro y un renacer del consumo

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La 46° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires cerró su ciclo 2022 con un récord histórico de público, la confirmación de la vigencia del libro como objeto de culto y consumo y con un florecer del mercado editorial, que vivió y disfrutó de la gran fiesta anual de la literatura como pocas veces en la historia. El balance, las expectativas cumplidas, los éxitos editoriales, Malvinas, Misiones y muchos temas más en este informe que completa la trilogía de notas exclusivas de Economis en la Feria del Libro.

Más de 1.300.000 personas accedieron a la feria durante los 18 días en que estuvo abierto el predio rural de Palermo. Se trata de la concurrencia más alta en toda la historia, fruto de la ansiedad de los lectores por volver a reencontrarse en un espacio cultural que era tradicional y que, debido a la pandemia de Covid-19, se había suspendido durante dos años. Larguísimas colas en las entradas al predio, en las firmas de autores y en las cajas para pagar los libros fueron postales de cada una de las jornadas, acrecentado el fenómeno los fines de semana, en donde transitar por la feria fue casi una proeza.

La reactivación

Todos los números del mercado editorial ratifican la mejora del sector, que parece haber superado las consecuencias, tanto de las políticas neoliberales del gobierno de Mauricio Macri como de la pandemia de Covid-19, que redujeron la producción y las ventas a números irrisorios. Los datos del “Informe de producción del libro argentino 2021”, que la Cámara Argentina del Libro presentó durante la feria en una rueda de prensa a la que asistió Economis, son contundentes al respecto: la cantidad de ejemplares editados en el país, durante el 2021, volvió a los niveles del 2018, pero todavía son la mitad de lo que se imprimió en 2015 y un tercio de los datos del 2014.

El dato sobresaliente es la cantidad de novedades que se registraron el año pasado, con 34.256 títulos nuevos, la cifra más alta en toda la década. La particularidad del caso es que las novedades en papel se mantuvieron estables en torno a los 23.000 títulos, mientras que las digitales saltaron a 11.000, marcando un nuevo récord para el formato.

El peso del Estado en la reactivación del sector es clave, así lo define el informe cuando afirma que “las ventas institucionales y las ediciones de instituciones públicas jugaron un papel fundamental” en la recuperación editorial. 

El 22% de las ventas de los 44 millones de ejemplares editados fue al sector público del área de educación, a lo que se debe agregar otro 8% de edición propia del ministerio de Educación. Esto quiere decir que uno de cada 3 libros impresos en la Argentina fue adquirido por el Estado y distribuido en forma gratuita en algún establecimiento educativo de todos los niveles y modalidades.

Tanto el informe como la feria confirmaron la plena vigencia del libro como objeto de culto y consumo masivo y transversal. Pese a cierto imaginario en torno a que se trata de un elemento propio de “viejos”, la realidad es absolutamente diferente: los mayores consumidores de libros son los jóvenes. Según el informe, el 24% de los títulos nuevos y el 27% de las tiradas del SEC (sector editorial comercial) correspondió a la literatura infantil, juvenil y didáctica. En este sentido, la gran estrella de la feria fue la autora de novelas de fantasía, la estadounidense Shelby Mahurin, quién pasó ocho horas seguidas firmando libros. Economis recorrió la fila de miles de fans que esperaban por conocer a la escritora y pudo confirmar que la gran mayoría de los lectores eran jóvenes menores de 30 años.

Por su parte, en Posadas, Matías Scarabotti, dueño de la librería Tras los Pasos, una de las más lindas del país, también ratificó que “la literatura infanto-juvenil está primera o segunda entre los géneros más vendidos”. 

El empresario resaltó “que la industria nos apoyó muchísimo con la edición infanto juvenil, penetrando en este público nuevo donde aparece el desafío de encontrar nuevos lectores, que es una tarea quijotesca”. 

Otro factor que potenció al mercado fueron las jornadas destinadas a la compra de libros por parte de las bibliotecas populares nucleadas en la Conabip. Este año, en el marco del programa “Libro%”, el Estado destinó 168 millones de pesos a la compra de libros durante los días 6, 7 y 8 de mayo, en donde la feria se abrió más temprano especialmente para los referentes de las bibliotecas populares de todo el país. Participaron del programa 992 bibliotecas argentinas, 22 de ellas de la provincia de Misiones.

Economis habló con Mariana Palma, de la biblioteca popular Thay Morgenstern, de San Pedro, quién comentó que recibieron 182.000 pesos de parte de Conabip. “Con ese monto debimos cubrir la compra de libros, pero también pasaje y estadía. En el caso de Misiones, la Federación de Bibliotecas gestionó con Gobernación un colectivo, con lo que ahorramos eso. En total, nosotros compramos libros por 163.000 pesos”. 

Cada biblioteca tiene libertad para elegir los títulos que adquiere, solo se establece que deben comprar en varias editoriales distintas. En el caso de la Thay Morgenstern, adquirieron “muchas novelas históricas, juveniles, manga, enciclopedias de plantas medicinales, biografías, de percusión y música, de sociales, política y antropológicas”. 

Las diferencias con la gestión anterior resultan abismales, ya que en el año 2019 apenas recibieron 26.800 pesos y la autorización para que viaje un representante por biblioteca. Este año el monto se multiplicó por 7 y se permitió el viaje de dos personas.

Las voces de la feria

El mercado editorial coincide en el balance positivo de la feria de Buenos Aires, que “superó nuestras expectativas”, reconoce Juan de Sousa, creador del sello Argentinidad, especializado en temas de defensa nacional y en la cuestión Malvinas. El editor explicó que “a comienzos de año había dudas sobre si la feria se iba a hacer o no. No teníamos muchas expectativas en el mercado editorial, en especial por el punto de partida. Pero fue un récord de visitantes y se reflejó tanto en el público que ingresó a la feria como el que compró libros. Superó las expectativas, fue como un reencuentro de todos, como un renacimiento, por lo menos, del mercado editorial”.

El stand de Argentinidad fue un espacio de gran emotividad durante la feria, ya que buena parte de sus novedades y presentaciones se vincularon con los 40 años de Malvinas. Esta editorial es la referente principal en la edición de libros escritos por veteranos de guerra o historiadores del conflicto por el Atlántico Sur. 

De Sousa manifestó que “Malvinas ocupó un lugar importantísimo, lugar destacado, central. Tanto en nuestras novedades que publicamos como en el lugar que tuvieron cada uno de los autores en el stand para dar charlas o firmar ejemplares. Previamente habíamos tenido el problema de la falta de papel y hablé con muchos autores y marcarles que no íbamos a poder imprimir todos los libros y que íbamos a priorizar lo de Malvinas y tuvimos el apoyo y el entendimiento de todos los autores”.

Por su parte, Carlos Benítez, responsable editorial de Punto de Encuentro, expresó que “había gran expectativa de parte nuestra y del público” y que “se trabajó muy bien, se vendieron muchos ejemplares y entiendo que pasó lo mismo en otras editoras. Es un balance sumamente positivo”. 

Más allá de este balance, Benítez expresó la preocupación por “la situación compleja en la que estamos, en especial por la falta de papel, que es algo que preocupa mucho. Eso genera especulación, alza de precios, inestabilidad y eso conspira contra nuestro mercado, que viene muy vapuleado luego del 2015 en adelante”. 

Además, continuó, hay mucha concentración en el mercado, pero hay que seguir trabajando y apostando para modificar estas cuestiones negativas. También es cierto que aparecen muchas editoriales pequeñas, muy chicas, ya sea individuales o cooperativas y eso se puede convertir en algo más potente. Porque la variedad y la multiplicidad es lo que genera la riqueza cultural en términos editoriales”.

La ciudad de La Habana, capital de Cuba, fue la invitada de honor a la feria. Fernando Rojas, editor de la Casa de las Américas, expresó que la invitación “nos da la oportunidad de llegar con una propuesta bastante amplia desde el punto de vista de presencia física en libros, pero también con nuestros escritores, poetas, narradores, ensayistas y editoriales. Somos entre 20 y 30 personas. Es un espacio para visibilizar a Cuba en todas sus dimensiones, en sus contradicciones, en los problemas que está atravesando, algunos que se vinculan con los problemas del mundo, otros se ven agravados por la relación y el bloqueo de los Estados Unidos y eso agrava mucho la situación. Y también muestra el peso de la cultura en la resistencia”.

Rojas remarcó los lazos históricos que unen a la Argentina con Cuba. “Somos parte del intercambio cultural, enfatizó, y queremos llegar a un pueblo que tiene muchos vasos comunicantes con Cuba. Desde la Casa de las Américas, allá en los 60, cuando se establece el premio por primera vez, se le entrega a Ezequiel Martínez Estrada, en el 70 es jurado Rodolfo Walsh, hay una relación total entre nuestros pueblos que se ha reflejado en muchos ámbitos”. 

Consultado sobre el vínculo que une a Cuba con Misiones a través de la mítica figura de Ernesto “Che” Guevara, el editor reflexionó que “es un vínculo que se construye, tenemos la posibilidad de decir que hay alguien que es parte de los dos espacios geográficos. Eso muchas veces disminuye el poder de división que tienen las fronteras. Esa idea de conexión internacional, latinoamericana, sobre todo en la búsqueda de solidaridad y hermandad latinoamericana. Y eso es lo que simboliza la figura del Che”.

Por último, se destacó también el stand de Perú, organizado por la Dirección del Libro y la Lectura del Ministerio de Cultura del país incaico. Allí se expusieron más de 270 títulos, señaló Leonardo Dolores, director peruano del libro, quién remarcó que “la participación de Perú en la feria Internacional del Libro de Buenos Aires ha permitido ampliar oportunidades de proyección comercial de la industria editorial peruana, en mercados internacionales competitivos, a través de la exhibición y venta directa de libros y productos editoriales, lo que ha contribuido a la reactivación económica del sector”.

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En la Feria del Libro, Misiones jugó en primera

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“Es como jugar en primera”, nos dice Carlos García Coni luego de presentar su último libro en el stand de Misiones en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Y tiene razón. La presencia de la provincia estuvo a la altura del mayor evento del mercado editorial en Latinoamérica, con una interesante síntesis de la enorme diversidad de las letras misioneras y un espacio que no desentonó ante el despliegue monumental de provincias con mayores recursos o frente a los gigantes del mercado: Planeta y Penguin, que tradicionalmente ocupan las dos manzanas centrales de la feria.

Por sobre todas las cosas sobresalió la presencia del pueblo originario mbyá guaraní como autores de sus propios libros. Del mismo modo estuvo presente la comunidad de afrodescendientes, una minoría invisibilizada en la historia misionera.  

Economis recorrió la feria, dialogó con escritores, organizadores y autoridades provinciales y la conclusión es contundente: Misiones jugó otra vez en primera.

El stand misionero

El stand de Misiones se encuentra en el pabellón Ocre, que reúne a las provincias y otras instituciones. Como una muestra de cierta presencia forzada, el pabellón de las provincias se encuentra separado del resto de los pabellones por un largo pasillo de más de 200 metros. Si bien el ingreso principal de la feria, que es por Plaza Italia, desemboca en el sector Ocre, la mayoría del público pasa raudo hacia el núcleo de la feria. 

Luego de tres años desde la anterior edición se notó cierta merma en la cantidad de provincias presentes. Algo similar se registró en el resto de los pabellones, que mostraron una imagen raleada en comparación a la era pre pandémica. En cuanto a Misiones, el espacio fue gestionado por el Parque del Conocimiento, en alianza con el ministerio de Cultura.

Misiones tiene una presencia ya consolidada en la feria, pese a que años anteriores, por problemas de presupuesto y organización, faltó en alguna oportunidad. En esta ocasión, el foco estuvo puesto en la figura de Horacio Quiroga, con el montaje de un espacio específico dedicado a él y la posibilidad de acceder a sus cuentos a través de códigos QR

En cuanto al material expuesto, el Parque del Conocimiento entregó minilibros a los visitantes del stand. También expuso los manuales escolares que realiza junto a Misiones Tiene Historia, un programa inédito en la Argentina, consistente en la elaboración de manuales para 4° grado sobre la historia y la geografía de los municipios. Además, colocó en exposición y a la venta los libros editados por la Editorial de las Misiones.

Este año se intensificó la presencia de la Editorial Universitaria en el stand de la provincia. Anteriormente, la editora de la UNaM formaba parte de la Red de Editoriales de las Universidades Nacionales, en donde sus obras quedaban diluidas ante la cantidad de títulos. 

Desde 2019, comenta la directora de la editorial, Nélida González, “participamos con mucho éxito con la Biblioteca Pública de las Misiones, el Parque del Conocimiento y Cultura de la provincia. Este año, luego de la pandemia, repetimos el trabajo colaborativo”. Edunam llevó libros de varias de sus colecciones y sus autores pudieron exponerlos en el stand de la provincia. González es enfática al resaltar que “ver nuestros libros en una feria internacional es un orgullo. Y nos desafía a hacer más y mejores ediciones”.

Durante la primera semana de la feria, el gobernador Oscar Herrera Ahuad visitó el stand y manifestó su satisfacción por la presencia misionera. En diálogo con Economis, destacó “la diversidad y variedad de nuestras letras, en este gran evento”. Asimismo, planteó el desafío para el futuro, en especial en torno a la necesidad “de potenciar aún más la presencia de escritores de Misiones, pero también para que nuestro stand reciba a los grandes escritores nacionales que visitan la feria”. 

La idea del Gobernador es, a partir del año que viene, contar con algo así como visitantes ilustres en el espacio misionero.

Durante toda la feria expondrán sus obras unos 25 autores, ya que el Parque del Conocimiento abrió una convocatoria para todas y todos aquellos que quisieran presentar sus libros. 

Bajo esta modalidad el periodista Carlos García Coni presentó “Profesión y pasión”, editado por Edunam. El colega, de vastísima trayectoria, reconoció que “inesperadamente se presentó la oportunidad y allí estuvimos, con una linda convocatoria. Fue como jugar en primera y me sentí feliz, contento, sigo siendo un aprendiz de escritor y el hecho de haber estado en la gran fiesta del libro argentino fue como que se abrieran las puertas a una gran ilusión”. 

La presentación de su libro fue acompañada por la presidenta del Parque, Claudia Gauto, el ministro de Cultura, Joselo Schuap y varias glorias deportivas, como Francisco “Pancho” Sá y Antonio Vidal González.

También se presentó Marco Magaz, con “Como en la cancha: la radiofonía en el fútbol de Posadas”, quién comentó que “me pone muy contento poder presentar el libro en la feria. Está bueno que la provincia tenga su espacio ahí y que se pueda valorizar a los autores de Misiones”. 

Magaz aportó una mirada interesante al explicar que “está buenísimo traer las historias de las transmisiones radiales del fútbol de Misiones a una ciudad tan importante como Buenos Aires. Nosotros siempre consumimos su fútbol y sus transmisiones y esto fue hacer el camino al revés. Contarles a ellos cómo se transmite fútbol en Misiones, como viven los clubes, como afrontan los torneos”. La presentación fue acompañada, entre otros, por el vicepresidente del club Platense, de la primera división de AFA.

El día de Misiones

Es tradición en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires que las provincias participantes tenga su día, en el cual presentan una selección de las mejores obras editadas en su territorio durante el año anterior. Este año la presentación de la “selección misionera de las letras” fue el sábado 7, en la sala Ernesto Sábato. Se trató de la exposición de 10 libros seleccionados por un jurado de especialistas coordinado por el ministerio de Cultura. El conjunto de las obras evidencia la riqueza y diversidad de las letras misioneras, con libros que abarcan todos los géneros, los colectivos y las franjas etarias. Una presentación de primer nivel. 

El mayor destaque fue el Diccionario mbyá guaraní/español realizado por el director de escuela intercultural bilingüe Javier Rodas y el Kuaray Patí Carlos Benítez. Por el aporte de la obra y, principalmente, por la presencia de un miembro del pueblo mbyá guaraní como autor del libro, se trató de un hecho histórico para Misiones en la feria. Luego de la presentación, Benítez nos comentó su alegría por “estar presentando esta obra” que recupera los saberes ancestrales de su pueblo. “Nuestros verdaderos sabios fueron nuestros abuelos, nuestros antepasados”, explicó. “Ellos mantuvieron esos saberes durante siglos y, hoy por hoy, nosotros, que somos más jóvenes, podemos dejarlo plasmado en un papel. No fue nada fácil y gracias a todo lo que pudimos recolectar con cada integrante de las comunidades logramos hacer el trabajo”. Para Carlos es muy importante “visibilizar y ser escuchadas esas voces que teníamos ocultas por varias cuestiones”.

Algo similar ocurrió con el libro de Nélia Wisneke, “No te olvides de los que quedamos acá”, que recorre la historia de los afrodescendientes que llegaron a Misiones escapando de la esclavitud en Brasil. Para la autora, es “fuerte el orgullo porque estamos ocupando los espacios que siempre nos correspondieron y nunca nos dejaron ocupar. Se siente como una reivindicación de la historia, de la vida misma”. El libro “retrata la historia de la continua migración de esclavizados afrobrasileños que, en busca de libertad, huían de Brasil, cruzaban el Uruguay y se asentaban en la selva misionera, en pequeños quilombos, de los que nadie quiere hablar. La historiografía oficial no investiga esos casos y somos la sexta generación de descendientes de esos esclavizados, que eran 36”. Un aspecto central de la presencia de Nélida en la feria, es que “cuando hablamos de diversidad debemos hablar de los espacios que cada grupo ocupa en los diversos sitios. Lo importante es que el 90% de los libros escritos sobre afrodescendientes no fueron escritos por nosotros. Por eso este libro es trascendental porque son nuestras voces, nuestras experiencias como hijos, nietos, bisnietos de afrodescendientes los que estamos contando nuestra historia”.

Los jóvenes autores de Misiones también tuvieron su presencia entre los diez escritores seleccionados. Dalila Goralewski es una joven autora de poemas que presentó “Encontrarme fue poesía” y manifestó que “es un orgullo enorme representar a las letras y que se tome en serio nuestro trabajo como jóvenes. Siento que tiene mucho que ver con lo que uno siente y tiene adentro y quiere expresar a través de la literatura. Rompo un poco con las estructuras existentes por estudiar letras y soy de cruzar esas fronteras para buscar nuevos caminos. En mi libro hay muchas emociones, sentimientos y cualquier joven que lee podrá identificarse porque alguna vez sintió estas emociones, como el amor, el dolor”.

Otro tema central en esta feria son los 40 años de Malvinas, que tampoco quedaron afuera de la representación misionera. Samuel Giménez presentó su trabajo dedicado a Pablo Areguatí, el comandante guaraní que fue la primera autoridad argentina designada en las islas Malvinas, en la década de 1820. Samuel explicó que, “como escritor, es una satisfacción que nuestra producción se lea, ya que nuestros interlocutores son los lectores. Esto de estar en la feria fue un plus a la vida, una alegría inmensa representar a la provincia. Mi libro es un granito de arena que aporto al proceso de malvinización, que durante muchos años estuvo escondido”.

Quizás el único aspecto negativo haya sido la escasa presencia de la Sadem como institución que nuclea a las y los escritores de la provincia. No estuvo a la altura de las circunstancias y privó a sus socios de tener una presencia activa en la principal feria del libro de Latinoamérica. Tan es así que los autores pertenecientes a este nucleamiento ni siquiera pudieron vender sus obras en el stand de Misiones. Desde hace años que la Sadem es prisionera del ego de sus autoridades, siempre predispuestas a la auto adulación pero nunca preparadas para poner a las letras misioneras por encima de sus ambiciones e intereses personales. Para ellas y ellos, fue otra oportunidad perdida o, siguiendo con la metáfora de García Coni, podemos decir que Sadem se fue al descenso.

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Después de dos años de pandemia, abre la Feria Internacional del Libro con plena presencialidad

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Por Pablo Camogli, especial para Economis. La maquinaria vuelve a moverse”, enfatiza Florencia Canale, una de las escritoras más importantes de la Argentina, en una frase que sintetiza el sentir del mercado editorial ante el regreso de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que este jueves inaugura su 46° edición, luego de dos años sin poder realizarse a causa de la pandemia de Covid-19. Se trata, ni más ni menos, que de una de las diez ferias más grandes del mundo y la más importante de habla hispana, junto a la de Guadalajara.

Frente a la inmensa expectativa que existe entre editores, libreros y lectores por el regreso de este espacio colectivo, Economis propone explorar cuál es el estado actual del mercado editorial. Para ello, conversamos con diversos actores que estarán presentes en la feria, desde las grandes editoriales hasta editoras más pequeñas e independientes. En términos generales, existe una coincidencia: el mercado editorial está en medio de una situación compleja que, de ninguna manera, es ajena a la que viven otros actores productivos del país.

Antes de adentrarnos en el tema, digamos que históricamente la Argentina y, específicamente Buenos Aires, fue una especie de capital del libro en Hispanoamérica. No sorprende, por ejemplo, que el genial Gabriel García Márquez editara sus libros en la capital argentina. Aquella preponderancia se ha perdido por diversas causas, pese a lo cual el mercado editorial en nuestro país todavía se muestra sólido. Así lo ratifica “El espacio iberoamericano del libro 2020”, elaborado por el Centro Regional para el Fomento del Libro para América Latina y el Caribe (CERLALC), que detalla que, de los 217.049 ISBN registrados en el 2020, casi la mitad correspondió a Brasil y, luego, se ubicó la Argentina, que inscribió más libros que Colombia y México.

La crisis y la pandemia

Durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner el mercado editorial vivió un boom de producción y ventas fruto del mayor poder adquisitivo de los salarios y del rol del Estado como comprador y distribuidor de enormes cantidades de libros en establecimientos educativos y bibliotecas populares. Según el “Informe de producción del libro argentino”, elaborado por la Cámara Argentina del Libro, en 2014 se produjo el récord de 129 millones de ejemplares impresos en la Argentina, cifra que alcanzó los 83 millones en 2015.

Con la asunción de Mauricio Macri se tomaron dos medidas económicas que perjudicaron profundamente al sector. Por un lado, la apertura indiscriminada de importaciones y, por otro lado, la interrupción casi total de las compras estatales de libros. Esto redundó en una dramática merma de ejemplares producidos, los que en el 2019 apenas alcanzaron a 35 millones, y a una balanza deficitaria para el 2018 de 144 millones de dólares entre libros exportados e importados.

A esa crisis provocada por las políticas neoliberales se le sumó la pandemia, que llevó la producción de libros a tan solo 26 millones de ejemplares en 2020. Este dato, igual, es relativo, ya que la propia Cámara reconoce que en esta estadística no computó los 52 millones de manuales escolares impresos por el Estado, a través de su ministerio de Educación, durante la pandemia. 

Este año las perspectivas generales son más favorables, debido al impulso que se le ha dado al programa “Libro% 2022”, que consiste en el subsidio del 50% del valor de compra de ejemplares destinados a la Bibliotecas Públicas integrantes de la red nacional Conabip.

Según el informe de la Cámara, existen ciertas características del mercado editorial que merecen destacarse. En principio, que buena parte de ese mercado lo sostienen pymes editoriales, las que representaron el 80% de las novedades editadas y concentran el 58% de los ejemplares producidos. Las grandes editoriales, como los dos gigantes Planeta y Penguin Random House, explican el 35% de la producción, mientras que la autogestión representa el 17%, las empresas de servicios editoriales conforman el 16% y los micro emprendimientos editoriales constituyen otro 12% del mercado.

La otra novedad, hija de la pandemia, fue la explosión de ediciones en formato e-book o digital. En 2020, de los 27.694 lanzamientos, 10.000 correspondieron a formatos digitales.  

Entre las presencias previstas para esta edición de este emblemático evento cultural, se cuentan los españoles Javier Cercas y Luis García Montero, el estadounidense John Katzenbach, la francesa Caroline Fourest y el alemán David Wagner, entre otros.

Las voces de la expectativa 

Para Juan Pampín, vicepresidente de la Cámara Argentina del Libro, “el mercado argentino está bastante retraído, comprimido. Sabemos que después de cada crisis vamos a vender menos libros.  Así también te digo que el mercado argentino está compuesto por pymes, que son muy resilientes, que están acostumbradas a reacomodarse y a rearmar las piezas y, en ese sentido, esperamos que con la feria todo comience a reanimarse”. 

La mayoría de los actores consultados coincidió en dos problemas centrales que enfrenta el mundo editorial en la Argentina: las dificultades para el acceso al papel y la inflación.

Diego Esteras, creador del sello Caja Negro, que comparte junto a otras editoriales independientes el ya tradicional stand de los Siete Logos en la Feria, explica que “la falta de papel desde fines del año pasado es grave y nos ha obligado a modificar los proyectos editoriales”. Una mirada similar tiene Silvana Barnechea, de la editorial misionera Liburu Urbina, quién explica que “el principal problema que tenemos es el aumento de la materia prima, el papel, y la escasez del mismo. Es un producto que está dolarizado. Desde enero a abril hubo una suba del 32% de nuestra materia prima”. 

En la misma sintonía Gabriela Halac, editora de Documenta/Escénicas, presente en dos stands en los que se agrupan diversos sellos editoriales independientes y transfeministas, describe que “el mercado editorial está sufriendo una situación compleja por el aumento del precio del papel, principalmente, pero de los costos de impresión en general. Cada vez es más complejo sostener la producción. Los márgenes se han achicado mucho. Por eso es una alegría volver a la feria y sentir que el mercado esté activo, pero también es un temor vender nuestro stock y después no poder reponerlo por los costos”.

Desde una perspectiva de los gigantes editoriales, la editora senior de Planeta Paula Pérez Alonso, explica que “el mercado editorial no es ajeno a la situación del mercado en general, la inflación afecta del mismo modo que a otros productos. Sin embargo, y comparativamente, el libro resulta barato si lo comparamos con los precios de otros insumos culturales o de entretenimiento”.

“El problema central, concluye Esteras, es la estructura oligopólica de la producción, más las limitaciones para la importación. En un contexto de escasez, los grandes actores que manejan la producción y la distribución de papel provocan aumentos muy por encima de la inflación, que ya de por sí es alta. Lo otro es la propia inflación, que se está acelerando, de manera muy compleja. Veníamos de años con inflación alta, pero previsible, que te permitía proyectar. La inflación actual hace que todo sea muy imprevisible, con márgenes de ganancia muy acotados”.

Más allá de estas dificultades, todos coinciden en las expectativas que genera el regreso de la feria. Pampín enfatiza que “tenemos las mejores expectativas de que sea un gran empuje, un reinicio y un reacomodamiento de todo el sector. Esperamos que la feria sea como un nuevo punto de partida que nos sirva para empezar a movernos y, a partir de ahí, usarlo de faro para el resto del año”. 

Pérez Alonso, por su parte, explica que “el mercado del libro se sostuvo con dificultades durante la pandemia y supo sobrevivir gracias a la generación de nuevas opciones de compra por parte de las editoriales y las librerías. Por eso esperamos que sea la gran fiesta de la vuelta. Hace un par de meses teníamos un poco más de temor a ciertas cuestiones organizativas, pero ahora estamos ganados por el entusiasmo, en el marco de los cuidados y los protocolos”.

Para la novelista Canale, “con la pandemia hubo una espantosa sensación de que el mundo se detenía, pero me parece que los libros se siguieron produciendo y vendiendo. Desde mi mirada y mi género, que es la novela histórica, siempre tengo esperanza en el libro. Nunca veo en el libro y en el mercado editorial un futuro negro. Por eso el regreso de la feria nos tiene a todos así, muy entusiasmados”.

Misiones estará representada por su tradicional stand, organizado por el Parque del Conocimiento y la colaboración del ministerio de Cultura. Íris Gómez, titular de la Biblioteca Pública de las Misiones, relata que “volver a la Feria después de dos años de pandemia crea grandes expectativas. Este año seguiremos exponiendo y mostrando todo lo que Misiones tiene en su cultura, en su literatura y, también, lo que es el Parque del Conocimiento y sus actividades vinculadas al libro”. 

Misiones contará con un stand de 46 metros cuadrados, ubicado en el sector Ocre y con el número 3134. Por allí pasarán, hasta el momento, 26 autores misioneros, más los diez que representarán a la provincia en el Día de Misiones en la Feria, el próximo 7 de mayo. También contará con un lugar reservado a la figura de Horacio Quiroga.

Para la editorial Documenta será una buena experiencia estar en la Feria, por lo que Halac comenta que “el regreso de la feria significa volver a encontrarnos con un sector internacional, ver cómo se mueve el catálogo, compartir lo que producimos en estos dos años y, en ese sentido, es fundamental la feria para nosotros para construir redes y colectivos que nos ayudan a poner un pie en esta feria que es cara para ciertas editoriales independientes”.

En el caso de Caja Negra, la Feria tendrá el agregado de la presentación de una nueva colección de ficción, a la que Esteras califica como “una especie de radar poético, intuitivo y sensible del presente”. Quizás por ello para él también las expectativas son buenas, además, explica “la gente acude mucho a estos eventos e imagino que vendrá con muchas ganas de recuperar este espacio colectivo”.

La Feria ha vuelto, ¡qué viva la Feria!

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