Carlos Fara: el voto como acto pragmático y el futuro del mileísmo

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asasEn una extensa y lúcida disertación realizada en Posadas, el reconocido politólogo Carlos Fara trazó una radiografía del escenario electoral argentino a cinco meses de los comicios de medio término. Su análisis gravitó en torno a una pregunta clave: ¿será ratificado el proyecto de Javier Milei en las urnas de octubre? Para Fara, la respuesta no puede desligarse del modo en que la sociedad eligió “apostar al riesgo” en 2023 y del carácter profundamente pragmático que define hoy al electorado argentino.

El conversatorio “Claves del Escenario Nacional en Año Electoral”, organizado por el Departamento de Ciencias Económicas y Empresariales de la UGD, junto a la Fundación Konrad Adenauer y la Asociación Civil Estudios Populares, fue acompañado por referentes locales de la política y la comunicación. Fara desplegó una serie de hipótesis que articulan coyuntura y tendencia histórica. Desde el primer momento, el consultor dejó claro que el fenómeno Milei no puede interpretarse como un simple corrimiento ideológico hacia la derecha, sino como una reacción social ante una década de frustraciones: “Milei es consecuencia, no causa”, sentenció.

La apuesta al riesgo y la paciencia social

Uno de los ejes centrales de su intervención fue el cambio de comportamiento del electorado. “El voto a Milei rompió con una tradición argentina: en lugar de optar por una salida conservadora en tiempos de crisis, eligió correr un riesgo”, explicó Fara. En ese marco, sostuvo que los parámetros con los que se juzga a este gobierno son inéditos. La sociedad, dijo, está dispuesta a tolerar medidas dolorosas porque decidió apostar a algo diferente, en un contexto de estancamiento económico que ya lleva más de diez años.

Fara identificó tres consensos preexistentes al triunfo de Milei en 2023: que los problemas de fondo del país son estructurales, que las soluciones requerirían sacrificios, y que los resultados tomarían tiempo. “Por eso la paciencia con el ajuste”, señaló, aunque advirtió que ese capital político no es ilimitado y ya empieza a erosionarse, como lo indica la caída sostenida del índice de confianza en el gobierno medido por la Universidad Di Tella.

Un gobierno sin ideología, con épica de gestión

En el diagnóstico del politólogo, lo que mueve al voto hoy no es un conjunto cerrado de ideas, sino la expectativa de resultados. “La sociedad no votó una ideología, votó una herramienta. Le da lo mismo si la solución viene por derecha o por izquierda. Quiere que funcione”, resumió. Y comparó esa actitud con la célebre frase de Deng Xiaoping: “No importa si el gato es blanco o negro, lo importante es que cace ratones”.

Sin embargo, advirtió que la épica de la “motosierra” -el ajuste- está alcanzando su techo. “El gobierno lee que tiene que empezar a hablar de crecimiento, porque el ajuste, solo, no enamora”, afirmó. “Durante la campaña de Manuel Adorni en Capital Federal, Milei dijo algo que pasó inadvertido: ‘Es hora de empezar a hablar de crecimiento’. Como si reconociera que la épica del ajuste tiene un límite y que empieza la necesidad de construir una nueva narrativa. Ya no alcanza con el sacrificio”, explicó Fara.

Además, señaló un viraje discursivo: “El domingo a la noche, en los medios oficialistas se dijo claramente: esto ya no es más ‘libertarios contra la casta’. Ahora es ‘libertad contra kirchnerismo’”. Según Fara, el gobierno está intentando reformular el clivaje político para enfrentar la campaña de octubre, entendiendo que la lógica confrontativa original empieza a mostrar desgaste. “Todo relato tiene un borde. Y cuando ese borde aparece, hay que hacerle un refresh”, concluyó.

Fara fue categórico al señalar que el mileísmo tiene la iniciativa política, no sólo por haber estabilizado algunas variables macroeconómicas, sino por una oposición fragmentada que, en sus palabras, “comenta lo que hace el gobierno, pero no propone nada distinto”. A su juicio, el peronismo atraviesa una crisis estructural profunda, sin agenda de futuro ni liderazgos claros, atrapado entre la nostalgia y la impotencia.

“Desde 2011, el peronismo perdió capacidad de reinventarse. El kirchnerismo no ofrece una alternativa renovadora. Y los críticos internos tampoco logran articular una propuesta distinta”, explicó. En paralelo, consideró que el radicalismo, aunque debilitado a nivel nacional, conserva poder territorial y no debe ser descartado. Pero hoy, enfatizó, “no hay proyecto político alternativo a Milei con suficiente consistencia”.

Para el consultor, la elección de medio término será una bisagra. Si el gobierno logra consolidar su base, iniciará una nueva etapa donde se exigirá una narrativa distinta: “¿Qué viene después de la motosierra? ¿Cuál es el horizonte de construcción?”. En ese sentido, advirtió que si no aparece un nuevo relato de desarrollo y esperanza, incluso los logros económicos actuales pueden diluirse en descontento social.

Fara también sugirió que no puede descartarse la aparición de nuevos fenómenos, incluso de outsiders desde la izquierda: “Así como Milei fue un fenómeno exponencial, mañana puede emerger otro. Tal vez ya lo conocemos, se llama Pipi, es influencer, y lo subestimamos”, ironizó. En esa clave, sostuvo que las reglas de la política tradicional ya no rigen con la misma fuerza: la velocidad de los cambios y el protagonismo de las redes sociales han alterado profundamente el tablero.

El voto misionero y la política del metro cuadrado

La consultora política Irina Bondarenco , quien compartió el panel con Fara, señaló que en el caso particular de Misiones, el voto a la Renovación responde, más que a una adscripción ideológica, a una lógica de resultados visibles. “El votante misionero es pragmático. Si las cosas funcionan en salud, educación, infraestructura, el apoyo se mantiene. No es ideológico, sino contractual”, sostuvo.

En esa línea, también alertó sobre la transformación cultural más profunda: “Las ideologías están desapareciendo, lo colectivo se debilita. El votante piensa en su metro cuadrado. Y en ese contexto, la política tiene que aprender a conectar desde otro lugar, más cercano a los valores y menos a los grandes relatos”.

La ponencia de Carlos Fara no ofreció certezas, sino hipótesis abiertas. Pero dejó un mensaje claro: estamos ante una fase histórica nueva, marcada por la incertidumbre y la posibilidad. Y la política, para no quedar afuera, deberá entender mejor a la sociedad que tiene delante. No es Milei el centro de la escena, dijo. Lo es una ciudadanía que decidió apostar distinto. Y que aún espera resultados. “No demos por hecho que, porque no hay alternativa hoy, no la habrá mañana. Pipi puede estar en la cola del banco. Y ser el futuro presidente”, insistió.

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