COLUMNISTAS

La obsesión del Choripán

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Uno intenta hablar de otros temas que se avizoran más relevantes pero no podemos disimular que el Primer Mandatario, junto a funcionarios de primera línea del Gobierno, se haya referido a un tema cargado de simbolismos.

El mes de marzo (y parece que el mes de abril seguirá en la misma senda) nos ha demostrado que “la calle” será otro de los campos de combate donde se librarán las batallas de un todo polarizado. El año electoral y la delicada situación económica han dejado que la polarización muestre sus cartas en todos los conflictos nacionales.

Si la situación económica del país hubiera mejorado y los índices hubieran tenido un amor de primavera la polarización no hubiera existido jamás, sin embargo, la historia adora las sorpresas.

Las palabras del Presidente de la Nación haciendo alusión a la marcha de apoyo a la democracia y a su gobierno: “qué lindo…, que juntos vamos a generar las oportunidades de progreso de nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos”, luego continúa “lo expresamos desde el corazón, espontáneamente, sin que haya habido colectivos ni choripán. Solamente decir: si, se puede. Y juntos”.

Ahora bien, no pretendo hacer aquí un análisis de los dichos del Presidente ni los cometarios precisos de cada funcionario nacional sobre el concepto del “choripán”. Me interesa que reflexionemos sobre el mensaje y la imagen representativa de la cultura del chori.

En la marcha de apoyo al Presidente no hubo choripán y se dejó bien en claro que eso no sucedió porque había un sentido de pertenencia que expresaba: “nosotros no somos iguales a ustedes”, “nosotros venimos porque tenemos ideales”. Entonces, la ecuación simple es que aquel que va a un acto-manifestación-reclamo-cacerolazo-marcha-apoyo movilizado por un chori (aún no conocí a nadie que se movilice particularmente por un choripán) no puede tener ideales. Las clases populares no quieren trabajar, los pobres son incapaces de tener sueños, tampoco pueden pensar mucho en el país.

El chori termina siendo lo despreciable en una actitud separatista hacia el “otro”, nosotros somos esto y ellos son aquello. Ojo, no nos engañemos tan fácilmente, que la división de clases en la Argentina ha tenido etiquetas para todos lados. Sin ir más lejos, el gobierno nacional es acusado una y otra vez de pertenecer a un aglomerado de funcionarios ricos y chetos que no conocen el llano, la ausencia de los sectores populares.

Esto genera que ante cada acción social o política pública del gobierno se le encuentre un justificativo simbólico de pertenencia a un espacio dentro de la pirámide social. Casi siempre las etiquetas de clase configuran para el “otro” una configuración negativa acusándolo de no compartir espacios de pertenencia.

El próximo jueves 6 de abril habrá un paro nacional con grandes manifestaciones en las calles de todo el país; estaremos en condiciones de compartir o no el reclamo. Estaremos listos para analizar las estadísticas, el mensaje, las banderas, las mafias, la movilización.

La grieta argentina recae y pudre hasta los versos más increíbles de la literatura mundial, como el famoso monólogo de William Shakespeare en Hamlet, “ser o no ser, esa es la cuestión”, modificada por la grieta quedaría en un torpe “chori o no chori, esa es la cuestión”. Obvio, yo también caí en la grieta.

Considero que hay un rasgo optimista en todo esto, es un haz de luz observable por cualquier argento, en cuanto a que tanto “unos” como “otros” se dicen ser el pueblo, dicen representar al Gran Pueblo Argentino en su mayor pureza y transparencia.

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Cambiemos, desafiado por un nuevo tipo de movilización

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La relevancia de la Marcha del Si, el #1A en apoyo al gobierno (y “la democracia”, según las consignas de la convocatoria), aún está por verse. El gobierno nacional recibió la noticia con entusiasmo, cual señal de afirmación, tras la mala racha del mes de marzo. Pero Cambiemos no produjo esta noticia, y eso conlleva algunas dosis de incomodidad.

Algunas de las características de la marcha nos recuerdan a las grandes manifestaciones opositoras de 2012, como el 8N y sus precedentes. La convocatoria nació de usuarios de redes sociales sin rol dirigencial, se expandió gracias a la difusión de los grandes canales de televisión, y tuvo como sentimiento aglutinador al antikirchnerismo. El PRO, la Coalición Cívica y otros partidos entonces opositores se vieron beneficiados por la iniciativa, aunque tuvieron poco que ver con su organización. Sin embargo, en este caso hay una importante y obvia diferencia: todo lo anterior se mantiene, salvo que los movilizados en la calle esta vez eran oficialistas y no opositores. Como tales, tienen un derecho especial a reclamar que el gobierno preste atención a sus demandas. Son nada más y nada menos que la base electoral de Cambiemos.

No casualmente, la casi totalidad de los dirigentes del oficialismo se manifestó en contra de la  realización de la marcha. Temían que fueran pocos, y también temían que fueran muchos. Sucedió lo segundo: hubo una concurrencia importante, superior a las expectativas, que dejó en claro que el gobierno también tiene sus movilizados, y que pueden ocupar los lugares simbólicos de la política argentina.

El PRO, columna vertebral de Cambiemos, es un partido refractario a esa idea. Formalmente, su discurso sostiene que las movilizaciones en la calle pertenecen a una cultura política perimida -la de los movimientos populares argentinos, el radicalismo y el peronismo-, y que la nueva cultura política que encarna tiene otros métodos mejores para comunicarse con el votante. De hecho, dice que la cultura de la movilización es irreal: los que marchan irían por el viático y el refrigerio, y su presencia sólo expresaría el poder del billete organizador. Ahí aparecen la proximidad, el timbreo y las reuniones con vecinos como algo alternativo y superador. Y, sobre todo, la cualidad personal de Mauricio Macri, líder indiscutido del partido amarillo, de saber escuchar al interlocutor. Dijo Emilio Monzó en la mesa de Mirtha Legrand que uno de los motivos por los que el Presidente confía en él es su frontalidad: a Macri no le gustan los aduladores, le gusta que le digan la verdad.

Así y todo, esa receptividad que facilitaría el diálogo con el votante y ayudaría al dirigente a ser mejor dirigente, no es participación. La participación es un camino de ida y vuelta, que va más allá del saber escuchar. El participante tiene una cuota de poder. Entonces, si las movilizaciones peronistas son por el choripan pero este gobierno escucha, ¿qué hacía toda esa gente en la calle?

El PRO no tiene, en general, experiencia con la participación de sus bases. No organiza actos populares, no hay grandes elecciones internas para elegir autoridades o candidatos, no realiza convenciones masivas, no admite muchos afiliados. Resulta difícil de imaginar que Macri pueda perder el control de su partido. Que es una estructura pequeña, concisa, poco preparada para las numerosas demandas sociales que recibe un gobierno nacional.

Más allá de la discusión sobre la representatividad del 1A, o su grado de empatía con lo que sucede en otras capas sociales, para el PRO la segunda buena noticia fue que esta movilización de sus bases fue mansa y no elevó demandas fuertes dirigidas a sus líderes. Como si lo hizo, claramente, la marcha de la CGT del 7 de marzo. El paro general del 6 de abril es una consecuencia de las demandas expresadas en aquella oportunidad.

Pero ojo: en las redes sociales y la calle se respiró la convicción de que el 1A fue un producto propio, y que tuvo lugar a pesar de los dirigentes de Cambiemos. Aún los tuiteros organizadores de aquél 8N, como Luciano Bugallo, no adhirieron a este 1A, porque ahora ellos son dirigentes de Cambiemos y acataron la posición del oficialismo. La movilización, en este marco, comienza a producir sus propias referencias “no políticas”, provenientes de los medios. Como Juan Campanella, quien discrepó con los políticos y apoyó a los que marcharon. Una de las cuentas de twitter que iniciaron la convocatoria, lo hizo reclamando que Alfredo Casero, Fernando Iglesias y Facundo Manes integren las listas de Cambiemos en octubre. “Gente como nosotros, políticos no”, agregaba. Primeros indicios de que este nuevo cambiemismo callejero, el “casero-campanellismo”, puede comenzar a tener algunas ideas propias acerca de lo que debe hacer su gobierno. Le conviene a Cambiemos asumir que el 1A fue un hecho político, y ponerse al frente del mismo, antes de que las “bases” de la antipolítica comiencen a pedir pista.

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Dinosaurios vivos

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“La ciudad evoluciona. Hay que adaptarse”, describió con frialdad el empresario y dirigente del PRO, Diego Barrios. Respondía así a una noticia sobre el cierre de 254 comercios en Posadas durante el primer año de gobierno de Mauricio Macri. La opinión contradice abiertamente a la postura de la Cámara de Comercio, que supo presidir, que desde hace tiempo reclama de la Nación un abordaje distinto para que Misiones pueda hacer frente a la caída del consumo, la inflación y los tarifazos que no hicieron más que profundizar las asimetrías con Encarnación.

Los 254  comercios que bajaron las persianas son menos empleo y menos recursos circulando. Solo el año pasado se perdieron más de dos mil puestos de trabajo formales en Posadas según los datos oficiales del Gobierno nacional. La Confederación Económica de Misiones sostiene que Posadas es apenas un ejemplo de la situación que se vive en toda la provincia por la recesión y la caída del consumo. Estima que son muchos más los locales que se vaciaron en las principales ciudades. La CEM encara también ingentes esfuerzos en conjunto con el Gobierno provincial para que las demandas de la Provincia sean atendidas por la Nación.

La teoría darwinista expresada por Barrios no es propia ni original. Es sostenida por el ministro de Producción, Francisco Cabrera y el de Trabajo, Jorge Triaca. Respondieron así al cierre de empresas en el resto del país.

La idea de evolución de Darwin es clara. Las especies que no se adaptan, perecen, desaparecen o mutan en otra cosa. Sustentó después la concepción del capitalismo más salvaje, en el que sólo los poderosos tienen la posibilidad de crecer y expandirse. Los que no se adaptan, quedan fuera del sistema. Bajan las persianas, cierran, quedan desempleados. En la pobreza. En la miseria.

La contracara es la inclusión. De todos, del más pobre, a través de una mejor -nunca es igual-, distribución de la riqueza. Es la presencia del Estado como ordenador de las tensiones económicas, inclinando la balanza hacia el más débil. El último ejemplo es la lucha yerbatera por el cumplimiento de los precios de la materia prima. El gobernador Hugo Passalacqua dejó claro desde un principio que el Gobierno estaba del lado de los eslabones más débiles de la cadena productiva, los pequeños productores y los tareferos. Bajo esa premisa la Renovación se hizo fuerte en la última década, en coincidencia con un modelo político nacional que iba en paralelo.

La defensa del misionerismo es intensa ahora y lo fue antes. Los nuevos valores que regirán a la yerba mate, que se conocieron extraoficialmente en la noche del viernes, no son los que quería la Provincia y mucho menos, el sector productivo. Para la hoja verde apenas se arañó los seis pesos, bastante por debajo de los 50 centavos de dólar pretendidos como precio ideal por el Gobierno provincial. Para la canchada, se alcanzaron los 22 pesos, por debajo de los costos estimados por el sector industrial, que no puede competir con precios imposibles del producto en las góndolas de Buenos Aires. Dos marcas líderes tienen la yerba de un kilo a 24 pesos, 25 por ciento por debajo de cualquier empresa tradicional de Misiones. Es decir, lejos de alcanzar una solución, los nuevos valores extienden una agonía que agobia por igual a pequeños productores y a las grandes industrias. “Temo por la permanencia en el mercado de nuestras empresas”, contó preocupado un ejecutivo de una firma yerbatera.

Mientras tanto, los grandes problemas del sector siguen sin resolverse. Apenas se dilataron.

En diciembre de 2015 llegó el “sinceramiento” de la economía. El ajuste apuntó a los subsidios que alimentaban el consumo  y el empleo. La economía entró en una profunda recesión de la que no sale y las caídas, comparadas ya con los primeros meses del propio Macri, son más profundas. Sin embargo, el déficit fiscal siguió en aumento, la deuda externa se multiplicó y la fuga de divisas se hizo incontenible. En febrero, comparado con el primer febrero de Macri, la industria se contrajo seis por ciento y la construcción, cayó 3,4 por ciento.

La enfermedad se agravó a la espera de una milagrosa cura que no aparece. Como en toda “evolución”, hay quienes salen incluso más fortalecidos. Los sectores financieros, algunos industriales y la patria sojera, son los claros ganadores de los primeros doce meses del cambio. “La economía todavía no arrancó para mucha gente”, admitió el propio Mauricio Macri.

La economía no arranca porque se desmanteló el mercado interno y hay una brutal caída del consumo y del poder adquisitivo. El Gobierno no ha tenido hasta aquí una política clara para que haya una reactivación, sino que, por el contrario, cada medida profundizó un poco más la caída, como los tarifazos eléctricos o la nueva suba del gas, que aumentará 400 por ciento en relación con el invierno pasado. Los precios “transparentes”, eliminando la financiación en cuotas a través de las tarjetas de crédito no hicieron más que profundizar el desplome. Tanto que hubo que dar marcha atrás y reimplantar el programa heredado del kirchnerismo, en doce, seis y tres cuotas sin interés. Pero así no se genera confianza. Las cuotas sin interés, no eran, como se ve, una estafa.

Tampoco hay un volumen suficiente para hablar de reactivación del crédito hipotecario, en otro de los programas que sobreviven al cambio. El Procrear fue relanzado con cambios y distintas modalidades. “Hasta ahora hay más marketing que realidad. Pocos son los que cumplen con todos los requisitos”, coincidieron fuentes bancarias que operan en Misiones. Es que, como también sucedía durante el kirchnerismo, los créditos están pensados para un núcleo duro del país central, con ingresos mucho más elevados que los que se perciben en el norte argentino.

Se observa que dos de los programas emblemáticos del kirchnerismo sobreviven. No hubo ideas nuevas ni mejores.

Los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones de años. Pero están vivos en la imaginación de miles de chicos y grandes que desde esta semana disfrutan de Tecnópolis en Posadas. La megamuestra heredada y transformada, al fin en federal por el gobierno nacional, exhibe lo mejor de la ciencia y la tecnología al alcance de la mano. Obviamente, los enormes monstruos de la prehistoria son el atractivo principal para los más pequeños, llegados desde todos los rincones de Misiones, muchos de los cuáles tienen una doble felicidad: es la primera vez que salen de la colonia y llegan hasta “la capital” y pueden ser protagonistas de un evento que garantiza el asombro.

Tecnópolis es una forma de inclusión social, política y educativa muy importante”, destacó Passalacqua durante la inauguración de la megamuestra. Misiones es la primera provincia en recibir a Tecnópolis durante 2017 y se espera superar los 700 mil visitantes, un número incluso mayor al de Salta, durante el año pasado. Y es probable. Después del turno escolar, miles de familias disfrutaron el sábado de cada punto de la enorme feria de ciencias, distribuida en el Parque del Conocimiento, una perla de la evolución misionera de los últimos años.

Así como los dinosaurios, las prácticas autoritarias de la política, se pensaba, estaban extinguidas. Sin embargo, todavía se perciben signos de que resta mucho por hacer para fortalecer la democracia.

El mundo se escandalizó por el fallo del Tribunal Supremo de Venezuela, que anuló la inmunidad de los legisladores y se arrogó poderes del Legislativo. Los principales gobiernos de la región denunciaron un autogolpe de Nicolás Maduro, el denostado heredero de Hugo Chávez. Le acusan, entre otras cosas, de desconocer las leyes y la propia Constitución. De gobernar por decreto. Y tienen razón, Mauricio Macri, Michel Temer, Donald Trump y varios otros.

Maduro ha logrado descomponer un poderío político y económico que fue reconstruido por Chávez y perdió todo el respeto internacional. Mucho de eso fue producto de los embates de una derecha internacional que no cesa en sus ataques y de la propia oposición interna, conformada por los ricos petroleros que perdieron sus privilegios y que se apoderó del Poder Legislativo bloqueando las principales decisiones del Ejecutivo.

Maduro no es Chávez y el poder no se hereda. Muchos consideran que en Venezuela se vive un Fujimorazo, el recordado autogolpe de Estado de Alberto Fujimori en Perú, cuando disolvió el Parlamento e intervino el Poder Judicial con respaldo de las Fuerzas Armadas.

Y tiene sus paralelos. En Perú cerca del 80 por ciento de la población apoyó la jugada por el desprestigio del Poder Legislativo. En Venezuela, la población no salió a las calles en contra de Maduro.

El oficialismo venezolano sostiene en su defensa que lo que el Tribunal Supremo evitó, fue justamente que la oposición inicie un “golpe blando”, como el que logró destituir a Dilma Rousseff en Brasil o el que tumbó a Fernando Lugo en Paraguay. La “opinión publicada” no hace referencia a la otra cara del conflicto, que, obviamente, es repudiable. Por suerte –para Maduro y Venezuela-, tras la presión internacional, el Tribunal decidió “no asumir” los poderes de la asamblea.

Curiosamente fue Michael Temer uno de los que repudió el “golpe” en Venezuela, pese a que asumió a través de un impeachment cuestionado desde su raíz contra Dilma Rousseff. Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados y principal promotor de la caída de la presidenta, fue sentenciado a quince años de prisión por hechos de corrupción que no pudieron probarle a Dilma.

Lugo no se pronunció sobre Venezuela, más preocupado por los avances de la enmienda constitucional que teje junto a su rival, el presidente Horacio Cartes. El apuro por contar con la reforma constitucional que permitiría la reelección del segundo y la nueva postulación del ex obispo, desató una batalla campal en Asunción, que dejó al menos un muerto y el Congreso destrozado por los manifestantes. En Paraguay también se desconoció la letra constitucional, con una reforma amañada a puertas cerradas por parlamentarios del oficialismo y sus aliados que permite avanzar con la idea de reelección. Un símbolo: la enmienda fue aceptada en una de las oficinas del Frente Guazú, que lidera Lugo. Afuera, se vivía otro Marzo Paraguayo, similar a aquel de la última semana de marzo de 1999 cuando siete jóvenes que protestaban por el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña, fueron masacrados presuntamente por orden del presidente Raúl Cubas y la complicidad del general Lino Oviedo, quien terminó refugiado en la Argentina de Carlos Menem.

El proyecto de reforma constitucional aprobado en Paraguay establece que los presidentes y vicepresidentes del país podrán buscar un periodo más, sea de manera continua o alternada. El partido de Lugo respalda la enmienda para que el ex obispo pueda presentarse a las elecciones de 2018, y el gubernamental Partido Colorado, para que lo haga el presidente paraguayo, Horacio Cartes.

Cartes no habló al país tras los incidentes. Apenas escribió unas líneas que difundió a través de redes sociales en las que acusó a la oposición de querer destruir la democracia. Raro. Parte de la oposición, lo acompaña en la búsqueda de la reelección.

El nuevo Marzo Paraguayo dejó en evidencia las diversas varas con las que se mide. A diferencia de Venezuela, ningún país salió a cuestionar que se vulnere la letra constitucional entre gallos y medianoche. Ningún presidente condenó la brutal represión de la Policía que dejó decenas de heridos –entre ellos el presidente del Senado, que se opone a la enmienda y el presidente del opositor Partido Liberal, Efraín Alegre- y al menos un muerto.  No hubo reunión de urgencia de los cancilleres ni mensajes de los Jefes de Estado. Pero Paraguay arde, como Latinoamérica que después de una década comenzó un lento viraje político. Ecuador será hoy la ratificación de ese giro o la excepción en la región. A través de su delfín, Lenin Moreno, Rafael Correa pone a prueba la continuidad de sus políticas.

En la Argentina el nuevo modelo cruje y enfrenta a la calle que se moviliza constantemente. El 6 de abril la tímida CGT hará un paro nacional. Son pocos los que se animan a salir a la calle en defensa del Gobierno. La marcha de la tarde del sábado dejó en evidencia que el voto PRO quizás no haya sido por amor, sino por hastío. Pero sostienen al Presidente y sus políticas un núcleo duro que permanece leal. Es el mismo corte de la sociedad que apuró a Cristina desde la 125 y que hizo fuerte a Cambiemos.

Uno de los pocos motivos para celebrar que tiene el Gobierno es el resultado del blanqueo. Se alcanzaron los 115 mil millones de dólares. Una cifra superior a la esperada. Sin embargo, esa noticia no necesariamente es buena para Misiones. El volumen declarado solo hará más firme el atraso cambiario, con la profundización de las asimetrías como consecuencia directa. En la provincia también se hizo un blanqueo, cuyos resultados todavía son difíciles de estimar, pero que pueden traer aparejado el traslado de esos recursos a la compra de bienes o vehículos, lo que reactivará la economía.

Como los dinosaurios, los jueces eternos también se extinguirán en la Argentina. El fallo de la Corte que pone un límite de 75 años a los cortesanos y jueces inferiores abre una enorme caja de Pandora. La jueza Romilda Servini de Cubría, una piedra en el zapato del presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, cree que el fallo apunta a excluirla a ella, después de que haya quedado firme la continuidad de Elena Higthon de Nolasco. En realidad, hay cerca de una treintena de jueces federales que está al borde de la jubilación forzosa. Son cargos que podrá cubrir a gusto el Presidente. Una Justicia a su medida.

La continuidad de los jueces de más de 75 dependerá del aval del Congreso y del visto bueno presidencial, lo que echa por tierra un precepto básico de la independencia de los magistrados: si quieren seguir, deberán agradar al poder de turno.  Por caso, Elisa Carrió ya pidió por la continuidad de Leopoldo Schiffrin, uno de los que debe dejar su despacho. Más allá de los pergaminos, un juez amigo del poder. 

A través de una carta enviada a Macri, la socia fundadora de la alianza Cambiemos consideró que la decisión de ratificar la edad límite para los jueces en 75 años, como lo fijó la Convención que reformó la Constitución en 1994, está “digitada” en contra de los magistrados Servini de Cubría y Schiffrin y que Lorenzetti tiene “razones de lo más espurias” para promover ese fallo.

Pero el fallo ya comenzó a generar movimientos en la Justicia. El Superior Tribunal de Justicia comenzó a analizar el impacto en Misiones. “El impacto será beneficioso, porque asegurará el recambio en una estructura envejecida y permitirá la incorporación de una nueva generación de magistrados con nuevos bríos”, contó un ministro que analiza la adecuación local. Evolución.

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Diferencias clave entre Ahorro e Inversión

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Los tiempos que vivimos hoy, están muy cargados de terminología relacionada a las finanzas personales. Y ello puede conllevar a cierta confusión al utilizar palabras que suponemos significan lo mismo. Tal es el caso del Ahorro y la Inversión, claves a la hora de pensar y elaborar un plan que nos ayude a obtener recursos a un determinado plazo. Allí, nuestra personalidad, el conocimiento de los riesgos y tiempos de cada mecanismo, será fundamental para la decisión que tomemos.     

Tanto el Ahorro como la Inversión son términos utilizados casi en forma recurrente en nuestra vida diaria. Por lo tanto, es importante saber que difieren significativamente, más aun dependiendo de cuál sea nuestro objetivo, ya que en base a ello, serán diferentes las alternativas en cuanto a productos por los cuales nos podremos inclinar.

Por lo tanto, ahorramos para que no nos sorprenda una emergencia o necesidad de corto plazo, y así poder hacerle frente sin sobresaltos. Ahora bien, si decidimos invertir es puramente para crecer y mirando el largo plazo únicamente. Si nuestra decisión es ahorrar, los productos por los cuales inclinarnos no deben poner jamás en riesgo al capital, por lo tanto se ubicaran más del lado de la caja de ahorro clásica o cualquier cuenta a la vista donde iremos guardando mes a mes todo el excedente posible. En efecto el rendimiento de dichos productos es relativamente bajo porque buscan solo proteger el ahorro y la disponibilidad es inmediata.

Un análisis clave, por otro lado, reside en el nivel de riesgo. Al decidir invertir éste depende mucho de cada producto y el equilibrio ideal entre riesgo y rentabilidad dependerá únicamente del tipo de aversión al riesgo de cada individuo. Los productos disponibles aquí ya son mucho más variados. Dentro de la renta fija podemos encontrar letras, bonos tanto en pesos como los famosos dollar-linked, obligaciones negociables, fideicomisos, etc. y dentro de la renta variable los fondos comunes de inversión, las acciones y los derivados son los más conocidos. En estos productos el rendimiento es muy distinto y puede ser muy alto si bien ello conlleva también un riesgo elevado. Pero además de los intereses y dividendos obtenidos, se puede inclusive revalorizar el capital.

En cuanto a las ventajas principales de cada uno, en el ahorro el dinero está 100% seguro (siempre hablando de un país con estabilidad) y además disponible de forma inmediata en caso de cualquier necesidad o urgencia y además sabemos exactamente el monto que podremos cobrar con intereses. Por el lado de la inversión, como mencionáramos más arriba, existe una gran variedad de productos con diferentes combinaciones de rentabilidad y riesgo, y que permiten a cada persona elegir el producto que más se adapte a sus necesidades y preferencias.

Y finalmente, las principales desventajas son: Por el lado del ahorro, no solo la baja rentabilidad sino que su peor enemigo es la inflación de estos días que vivimos. Si bien podremos conservar nominalmente el capital sumado a algunos intereses, el monto real, que se obtiene al restarle la tasa de inflación, disminuirá sin dudas el poder de compra que teníamos al principio de la operación. Y el mayor inconveniente a la hora de invertir es el riesgo mismo, que puede no solamente minimizar los intereses esperados inicialmente sino que puede afectar al capital invertido.

Ninguna de ambas opciones está por encima de la otra, todo depende de nuestros objetivos del momento en que analizamos una operación. Inclusive podemos hacer ambas diversificando nuestro capital.              

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Compras de armamentos, geopolítica y neoliberalismo

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Otro nuevo escándalo, de los enésimos e innumerables que protagoniza en serie el actual e impresentable gobierno neoliberal que maneja a Argentina como un feudo, con leves tintes de democracia formal. Este escándalo público, semi tapado por los “medios adictos” que blindan mediáticamente al establishment, es el de la mega compra de armamentos tramitada con sordina ante EEUU.
De lo mucho que se conoció y opinó del tema, sobre todo en un par de medios televisivos porteños no “alineados” con el oficialismo, y de lo que pudo leerse, queda en claro que los análisis e informes omitieron varios aspectos de suma importancia, así como que hubo algunas afirmaciones tajantes que pecan de erróneas y/o escasas de fundamentos. Muchos de esos errores y omisiones de apreciación, tienen que ver con el desconocimiento generalizado que existe acerca de la temática geopolítica, tratada con rigor científico y no como mero marco referencial formal y muchas veces usado como envoltorio de análisis huecos o muy superficiales. Un análisis profundo y bien fundamentado, requeriría al menos un muy extenso artículo. Intentemos resumirlo en pocas páginas.
Una de las más repetidas críticas a esa operación (aparentemente frustrada) es la supuesta inexistencia de hipótesis de conflicto, lo cual es una incongruencia que solo décadas de manipulación de la información pudo instalar. ¿Ausencia de hipótesis de conflicto, con tres archipiélagos usurpados y ocupados agresivamente, transformado uno de ellos en una gigantesca base militar dotada de capacidades agresivas…, y lo mismo en lo referente a la plataforma continental hoy en parte bajo control británico y de la OTAN…, y las pretensiones británicas sobre la Antártida…, y el accionar agresivo de los araucanos devenidos en “mapuches” con letra y posiblemente financiación británica, desconociendo la soberanía argentina en La Patagonia? Un eventual alzamiento “independentista” mapuche, con libreto británico, fácilmente podría ser apoyado militarmente desde las usurpadas Malvinas…¿eso no es una clara hipótesis de conflicto? La amenaza concreta del acuerdo de “defensa” firmado con EEUU, que autoriza a esa potencia a intervenir en asuntos internos, tal como denunció la patriota Elsa Bruzzone, del CEMIDA (1) ¿no es una hipótesis clara de conflicto? Las mentes calenturientas de algunos militares chilenos, no muy diferentes a la de algunos proceseros-macristas (2) de este lado de Los Andes, ¿no son una hipótesis de conflicto?
En otro contexto, el volumen y los ítems de los eventuales equipamientos bélicos, son totalmente compatibles con un país de dimensiones continentales como Argentina, máxime teniendo presente que a 35 años todavía no se repusieron las pérdidas de valiosos equipos que provocó la Guerra del Atlántico Sur; lo cual no significa avalar ni la metodología ni el encuadre geopolítico dentro de los que se avanzó para ese intento de equipamiento.
En el marco de crisis socio económica generalizada, en el que la actual política económica excluyente provoca cientos de miles de nuevos desocupados y de nuevos pobres y marginados totales, y en el que se pretende “hacer hocicar” (3) a los docentes para que acepten salarios miserables, sin duda la soterrada tramitación para gastar 2.000 millones de dólares, en una operatoria nada 
transparente y sin cotejar precios y calidades con otros eventuales proveedores, es una más de las tantas burlas infames con las que a diario el neoliberalismo agrede a los argentinos.
La explicación oficial que “es armamento para combatir el terrorismo” es tan infantil que no merece mayores explicaciones, pues el listado es básicamente de equipos pesados, no el usual en la lucha antiterrorista de baja intensidad; y por otra parte, hoy no existe terrorismo bélico en Argentina, existe sí el terrorismo
 económico neoliberal, tal como lo explican Naomí Klein y Viviane  Forrester, además de nuestro Aldo Ferrer entre otros muchos autores muy calificados…¡y ese terrorismo no se combate con las armas, se combate con medidas políticas y las movilizaciones sociales, como las que estamos viendo en estos días en Argentina!
Ante la repulsa que produjo la divulgación de ese proyecto de mega
adquisición de armamentos y su contexto (cero promoción de la industria argentina; subordinación explícita a EEUU; y la magnitud de la inversión, en el marco de miseria generalizada actual provocado adrede por la política económica vigente), el gobierno argentino, por medio del Ministro de Defensa, salió presuroso a negar la operatoria, pese a las contundentes pruebas exhibidas por el periodista Roberto Navarro y su equipo de C5N, quien ya había denunciado otros muchos entuertos varios del actual equipo gobernante.
Pero lo que se omitió totalmente (o al menos si existió tuvo escasísima repercusión) es el debido análisis geopolítico del tema.
Que Argentina necesita recomponer las capacidades de defensa no admite ninguna discusión. Después de Malvinas, con el país en crisis profunda y creciente durante aquel cuarto de siglo neoliberal, y con las encubiertas pero evidentes presiones de Gran Bretaña para evitar como sea nuestro rearme, mientras Cavallo y otros personeros del neoliberalismo salvaje desactivaron casi por completo el complejo industrial y tecnológico de Fabricaciones Militares, a la vez diversos intentos de adquisiciones de materiales bélicos fueron bloqueados por Gran Bretaña y entorpecidos por el bloque de la OTAN. Para la maltrecha Fuerza Aérea, apenas se nos permitió comprar unos pocos vetustos Skyhawk A4 (aviones 
subsónicos de los años ’50, similares a los que soportaron el grueso de las misiones bélicas en Malvinas) modernizados con un nuevo sistema de radar; y poco más. La Marina está virtualmente inactiva por falta de mantenimiento y escasez aguda de presupuesto, desde larga data. El Ejército posiblemente sea la menos comprometida operativamente de las tres Armas, pero tampoco parece estar en condiciones óptimas.
Objetivamente, en los doce años tan denostados -por el establishment- de los Kirchner, luego de paliado el desmadre heredado de los primeros años, algunas inversiones de cierta importancia pudieron verse en las FFAA y FFSS, siendo fácilmente perceptibles en lo que hace al material rodante (muchos autos nacionales para las FFSS, camionetas simple y doble tracción, camiones de dos y tres ejes y vehículos pequeños de enlace también de industria argentina; además de vehículos militares Agrale de producción brasileña), y seguramente diversos equipamientos tecnológicos, todo lo cual en pesos a valores constantes duplicó el monto de las inversiones en el rubro Defensa (4).
Por otra parte, no fue un dato menor que el complejo tecnológico industrial de Fabricaciones Militares se había vuelto a poner en marcha, con varios proyectos en curso, todo lo cual fue desactivado apenas comenzado el macrismo, hecho deplorable lamentablemente festejado en el sector de los nada pensantes proceseros – macristas…¡y se dicen “patriotas”! Pero les cuesta tanto razonar…
Los astilleros, paralizados por el neoliberalismo crudo del menemato, habían vuelto a reactivarse, siendo posiblemente el ítem más destacado la restauración y mejoramiento del buque rompehielos Almirante Irizar, el cual por motivos que rayan lo absurdo aun no fue reincorporado al servicio activo.
FADEA, la ex Fábrica Militar de Aviones, luego de haber sido puesta bajo las órdenes de la norteamericana Lockheed Martin en los años ‘90 (a resultados de cuya gestión no se produjo ninguno de sus proyectos, e incluso habrían sido desechados valiosos componentes de los versátiles y probados Pucará), fue reestatizada, avanzando en varios proyectos que lamentablemente no se concretaron en producciones en serie, posiblemente el mas importante el del Pampa III, avión de entrenamiento avanzado y caza liviano, y la repotenciación de los Pucará. Fue importante reestatizar FADEA, pero su accionar no estuvo a la altura de las circunstancias, como en cambio sí ocurrió con otras producciones tecnológicas de gran valor estratégico fuertemente impulsadas entre 2003 y 2015, como la nuclear, satelital, vectores (cohetería espacial), radares, etc.
Con la vuelta del neoliberalismo, se volvió a paralizar totalmente a FADEA, e incluso se desactivó la treintena de Pucará que estaban en servicio, y se congelaron otros proyectos.
Desde lo geopolítico, es un absurdo profundizar la dependencia de la Defensa Argentina, de equipamientos y tecnologías de la OTAN, habida cuenta que esa organización bélica tiene posturas clara y abiertamente antiargentinas, y a favor de Gran Bretaña, uno de los integrantes principales de la misma.
Tampoco es lógico depender de equipamientos e insumos israelíes, pues si bien el pequeño y militarizado Estado no se sumó al boicot antiargentino en plena guerra, hoy está contribuyendo a equipar a la “fortaleza Malvinas” con materiales bélicos de alta tecnología, con lo cual adoptó una postura contraria a nuestros Intereses Nacionales.
Rusia y China son los únicos países grandes productores de armamentos y tecnologías de defensa, que no tienen intereses geopolíticos contrapuestos con los de Argentina. Un par de escalones por debajo desde lo tecnológico, India también calificaría al efecto.
En el gobierno de CFK (5) se efectuaron algunas compras menores de equipamientos en Rusia (helicópteros pesados de transporte; cuatro barcos de transporte, dos de ellos con cascos reforzados aptos para La Antártida; y poco más); pero lamentablemente no se tuvo la decisión de concretar el canje por cereales de 24 cazas bombarderos de cuarta (+) generación (6) Sukhoi ofrecido por el presidente Putin, ni el centenar largo ¿115? de tanques sobre ruedas que se planificó comprarle en ventajosas condiciones a China, entre otros equipamientos.
Pero como el actual empresario puesto a presidente, expresó con todas las letras que “no entiende de problemas de soberanía”, y dado que el accionar del actual gobierno que preside da muestras a diario del desprecio total que siente acerca de todo lo relacionado con la soberanía argentina, mientras teje acuerdos con Gran Bretaña, EEUU y la UE en general, claramente lesivos para los Intereses Nacionales Argentinos (“por sus obras los conoceréis”, dijo El Maestro de Palestina); queda muy en claro que las cuestiones de soberanía y los principios elementales de geopolítica nacional no solo no le interesan, sino que los desconoce adrede y abiertamente.
La geopolítica puede ser definida como la ciencia de la soberanía nacional, y el neoliberalismo es claramente una doctrina político – económica abiertamente opuesta a toda expresión de soberanía, es muy claro que el actual gobierno argentino, que practica un neoliberalismo recargado y exacerbado, no puede tener ni tiene intención alguna de defender la soberanía nacional.
Ningún análisis geopolítico argentino serio y bien fundamentado, puede omitir la prioritaria necesidad de denunciar el Tratado Angloargentino de 1825 (¡ni Rosas no hizo!); así como los Tratados de Paz por la Guerra de Malvinas, analizados exhaustivamente por el patriota Dr. Julio Carlos González en su libro homónimo (7); respetabilísima persona que tengo el gran honor de conocer y con quien platiqué amable y extensamente en dos oportunidades.

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