Misiones perdió el changuito más barato del país, aunque sigue entre las provincias más baratas
Según el último informe “El Changuito Federal”, elaborado por la consultora Analytica, la canasta mensual de alimentos y bebidas para una familia tipo de cuatro integrantes cerró en Misiones en 867.273 pesos, ubicándola entre las jurisdicciones más económicas del país, pero ya no en el primer lugar. Ahora ese podio quedó para el Conurbano bonaerense (861.050 pesos) y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (861.094 pesos), que desplazaron a la tierra colorada.
Aun así, Misiones conserva una ventaja comparativa frente a gran parte del país: sigue muy por debajo de las provincias patagónicas, donde los valores se disparan. Santa Cruz encabeza el ranking con el changuito más caro del país, con 984.263 pesos, seguida por Chubut (968.415) y Tierra del Fuego (960.700 pesos). La brecha entre Santa Cruz y Misiones supera los 117 mil pesos mensuales.
En abril, Misiones registró una variación mensual de 1,9 por ciento en el costo de la canasta, una suba moderada si se la compara con provincias como La Pampa (+3,2 por ciento) o San Luis (+2,8 por ciento), que lideraron los incrementos del mes. También quedó por encima de Formosa, que tuvo la menor suba mensual del país (+0,9 por ciento).
En términos interanuales, la variación fue de 31,5 por ciento, también en una zona intermedia del ranking nacional: lejos de Tierra del Fuego (+35,6 por ciento), pero por encima de Tucumán (+28,8 por ciento) y Catamarca (+28,7 por ciento), las menores subas del país.
Es decir, Misiones no sufrió un salto abrupto de precios, pero el movimiento relativo de otras jurisdicciones -especialmente el AMBA- terminó desplazándola del primer puesto.
El changuito más barato no siempre significa mejor salario
Uno de los datos más reveladores del informe aparece cuando se analiza cuánto representa esa canasta sobre dos salarios promedio formales. En Misiones, el changuito equivale al 33 por ciento de dos salarios promedio, una de las proporciones más altas del país. Esto implica que, aunque comprar alimentos cuesta menos en términos absolutos que en otras provincias, el esfuerzo económico relativo sigue siendo elevado.
La comparación con CABA resulta contundente: allí la misma canasta representa apenas el 17,2 por ciento de dos salarios promedio. En el Conurbano bonaerense, el peso es del 22 por ciento. Es decir, aunque el changuito porteño es apenas más barato que el misionero, el salario promedio permite afrontarlo con mucha mayor holgura.
Ese contraste expone una de las tensiones estructurales del Norte argentino: precios relativamente bajos, pero ingresos sensiblemente menores.
Dentro de la canasta, Analytica destacó nuevamente al aceite de girasol como uno de los productos con mayores incrementos, con subas de entre 2 y 4 por ciento en casi todas las provincias. También el bidón de agua mostró aumentos generalizados en ese mismo rango.
En cambio, el pan lactal se mantuvo estable en la mayoría de las jurisdicciones y la suprema de pollo empaquetada prácticamente no presentó variaciones relevantes.
Estos movimientos muestran que la inflación de alimentos sigue concentrándose en productos puntuales y no en toda la canasta de manera uniforme, aunque el impacto final sigue siendo sensible en el bolsillo.
La salida de Misiones del primer lugar del ranking no implica una crisis de precios, pero sí un dato político y económico relevante: el costo de vida sigue siendo relativamente bajo en términos comparativos, aunque eso no necesariamente se traduce en mayor bienestar.
La provincia conserva competitividad frente al resto del país, especialmente frente al sur argentino, pero la presión sobre los ingresos continúa siendo alta.
En otras palabras: Misiones dejó de tener el changuito más barato, pero el verdadero problema sigue siendo otro. No cuánto cuesta llenar el carrito, sino cuánto cuesta poder pagarlo.

