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Buscan al mejor chef joven de Argentina: se abrió la convocatoria para S.Pellegrino Young Chef Academy

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S.Pellegrino anuncia el lanzamiento oficial de la séptima edición del S.Pellegrino Young Chef Academy Competition, la iniciativa global que busca descubrir, formar y proyectar a los jóvenes chefs más prometedores del mundo.

La edición 2026/2027 ya se encuentra en su fase de aplicación y convoca a cocineros locales a presentar su visión gastronómica en un escenario internacional que trasciende el formato tradicional de competencia. Las inscripciones estarán abiertas hasta el 9 de junio de 2026.

Más que un certamen, la S.Pellegrino Young Chef Academy se posiciona como una plataforma integral orientada a fomentar la creatividad y acompañar a los chefs en la construcción de una identidad propia. A través del contacto con referentes influyentes de la gastronomía mundial y programas de mentoría exclusivos, la Academia ofrece una experiencia transformadora para acelerar carreras profesionales y ganar visibilidad global.

Cómo participar en S.Pellegrino Young Chef Academy 2026/2027

Requisitos: pueden postularse chefs menores de 30 años, con al menos un año de experiencia profesional (no es necesario que ese período se haya desarrollado en un mismo restaurante).

Plazo de inscripción: hasta el 9 de junio de 2026.

Postulación: los candidatos deberán enviar la receta y fotografías de un “plato exclusivo” (Signature Dish) que exprese su creencia personal, dominio técnico y creatividad.

Inscripciones y bases completas: sanpellegrinoyoungchefacademy.com

Los ganadores regionales avanzarán a la Gran Final, que se celebrará en Milán en 2027, donde presentarán su plato ante un Gran Jurado integrado por chefs de reconocimiento internacional.

Rigor técnico y visión propia: el camino hacia Milán

El proceso de selección reúne a cocineros de todo el mundo, organizados en 15 regiones y evaluados por ALMA, la Escuela Internacional de Artes Culinarias Italianas. En el caso de Argentina, los postulantes competirán dentro de la región de Latinoamérica y el Caribe.

En la fase inicial, los chefs preseleccionados serán evaluados en tres ejes fundamentales: habilidad técnica, creatividad y creencia personal, pilares que definen la identidad culinaria contemporánea.

Reflejando el impacto de esta experiencia, Ardy Ferguson, ganador global de la edición 2024-2025, destacó:

“S.Pellegrino Young Chef Academy ha sido una experiencia inolvidable y me ha brindado oportunidades de maneras que no podría haber imaginado. Poder seguir aprendiendo con chefs que tanto admiro es increíble, y me permite seguir impulsando mi carrera a medida que continúo creciendo”.

Como novedad, esta edición incorpora una nueva iniciativa de tutoría: Ferguson participará durante tres semanas en una experiencia de formación junto a chefs de renombre internacional como Julien Royer y Jeremy Chan.

Royer, fundador y chef de Odette (Singapur), señaló:

“La Academia crea un entorno en el que el talento es desafiado, apoyado y se le da el espacio para evolucionar realmente”.

Por su parte, Chan, fundador y chef de Ikoyi (Londres), agregó:

“Esta competencia brinda a los jóvenes chefs el espacio y la confianza para desarrollar su propia voz. Interactuar con chefs en un momento tan formativo de sus carreras es increíblemente gratificante”.

Cuatro ejes de reconocimiento: más allá del plato principal

Para S.Pellegrino, la cocina del futuro debe ser responsable e integradora. Por eso, además del galardón principal —S.Pellegrino Young Chef Academy Award— la competencia contempla tres distinciones especiales:

  • S.Pellegrino Social Responsibility Award: otorgado por la Asociación de Restaurantes Sostenibles al plato que mejor interprete el principio de que la comida es el resultado de prácticas socialmente responsables.
  • Acqua Panna Connection in Gastronomy Award: reconoce al chef que mejor refleje el equilibrio entre culturas y patrimonio culinario en su propuesta.
  • Fine Dining Lovers Food for Thought Award: votado por la comunidad online, premia al joven chef que mejor exprese su visión personal a través de su plato.

Más información y bases: sanpellegrinoyoungchefacademy.com

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Agua de las Misiones y Rosamonte lanzan la Promo Verano 2026 con 25% de descuento en California

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Dos marcas emblemáticas de Misiones sellaron una alianza estratégica para la temporada estival. Agua de las Misiones y Rosamonte presentaron la Promo Verano 2026, un combo promocional que estará disponible en las ocho sucursales de California Supermercados bajo el slogan “Tereré 100% misionero”, reforzando la presencia de productos regionales de alto valor en las góndolas del comercio local.

El pack está compuesto por una botella de Agua de las Misiones sin gas de 1500 ml y un paquete de yerba mate Rosamonte de medio kilo, una combinación especialmente diseñada para el consumo de tereré durante el verano. La propuesta se comercializa con un beneficio del 25% de descuento respecto al valor de ambos productos adquiridos por separado.

La elección de Agua de las Misiones responde a un criterio técnico y sensorial: se trata de un agua de baja mineralización, una característica que no interfiere en el sabor ni en el perfil de la yerba mate, permitiendo una infusión más equilibrada y fiel a la materia prima. Además, es la única agua de Argentina reconocida a nivel internacional por la Fine Water Society, un distintivo que la posiciona dentro del circuito mundial de aguas premium.

La acción comercial se completa con un sorteo online destinado a quienes adquieran la Promo Verano 2026. Habrá premios en productos de ambas marcas por un total de 100.000 pesos y se consagrará un ganador por cada sucursal de California Supermercados.

Para participar, los clientes deberán comprar el combo promocional, seguir en Instagram a Agua de las Misiones, Rosamonte y California Supermercados, y completar un formulario de contacto disponible en el perfil de Agua de las Misiones.

Con esta iniciativa, ambas firmas apuestan a fortalecer el consumo consciente, la identidad regional y el trabajo colaborativo entre marcas misioneras, ofreciendo al consumidor una experiencia que combina calidad, tradición y origen.

La promoción estará vigente en las siguientes sucursales de California Supermercados:

  • Córdoba 2062
  • Santiago del Estero 2075
  • Avenida Lavalle 5495
  • Avenida Uruguay 4652
  • Alberdi 1095
  • Avenida Tambor de Tacuarí 7450
  • Avenida Santa Catalina 2494
  • General Paz 1676
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Madrid Fusión 2026: Misiones brilló con madera comestible y yerba mate en la cumbre mundial de la cocina

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En el mayor escenario de la alta cocina internacional, Misiones abrió el mapa argentino con identidad propia. En la 24ª edición de Madrid Fusión, realizada en IFEMA Madrid, el “Vigilante misionero” del chef Gunther Moros convirtió a la selva paranaense en protagonista ante más de 25 mil visitantes de 61 países.

La propuesta integró yerba mate, mandioca y la singular madera comestible de yacaratiá, un recurso nativo prácticamente único en el mundo. Inspirado en las costumbres del litoral, el plato combinó tradición y técnica contemporánea, y despertó fuerte curiosidad entre chefs y críticos internacionales por el uso de ingredientes ligados a la biodiversidad misionera. En un congreso donde la trazabilidad y el origen pesan tanto como la creatividad, Misiones mostró un diferencial claro: producto identitario con relato territorial.

Desde ese punto de partida, la delegación argentina —presentada bajo el lema “El origen como vanguardia”— desplegó un recorrido federal que atravesó montañas, ríos, mar y estepa.Argentina volvió a mostrarse como un mosaico gastronómico en la 24ª edición de Madrid Fusión, el congreso que cada año marca agenda en la alta cocina internacional. En el predio de IFEMA Madrid, y bajo la consigna “El origen como vanguardia”, la delegación nacional presentó seis platos que funcionaron como relatos comestibles del territorio: del norte andino a la Patagonia, pasando por el litoral y la región pampeana.

El recorrido comenzó en Jujuy, donde María Florencia Rodríguez llevó un tamal morado con charqui, maíces jujeños, jalea de ají y tubérculos andinos. La elección no fue casual: el tamal, de raíz prehispánica, sintetiza la identidad del mundo andino y la vida comunitaria de la Quebrada de Humahuaca. Su presentación, que invitaba a abrir la envoltura antes de degustarlo, sorprendió a un público poco habituado a ese ritual, combinando tradición y puesta en escena contemporánea.

Desde la costa atlántica, Patricio Negro rindió homenaje al puerto de Mar del Plata con una reinterpretación de la clásica anchoa con pan y manteca. En su versión, una papa cocida en manteca —cremosa y delicada— sirvió de base para realzar la intensidad de la anchoíta, producto emblemático de la economía marplatense. La simpleza elevada a técnica fue el mensaje: identidad sin artificios.

Mendoza aportó una composición vegetal de fuerte impronta cuyana. Matías Gutiérrez presentó tomates en tres texturas —fresco, en escamas y deshidratado rehidratado en oliva— acompañados por espuma de ajo blanco, aceite de orégano, caviar de olivas negras y queso de cabra. El plato puso en primer plano la producción local y el trabajo con pequeños productores, reforzando la idea de que la alta cocina también es cadena de valor y territorio.

El río Paraná tuvo su lugar a través de la boga elegida por Luciano Nanni, de Santa Fe. Históricamente subestimado, el pescado de río fue trabajado con técnicas contemporáneas y acompañado por panceta ahumada, alcaucil, cremoso cítrico, arroz y carbón. El resultado sorprendió por su profundidad de sabor y por el potencial gastronómico que encierra el litoral fluvial argentino.

Desde el extremo sur, Alejandra Repetto llevó a escena un tartar de charqui de carnes patagónicas que combinó guanaco y cordero con frutos rojos y un guiño final a la torta galesa. La propuesta integró técnica, producto e historia migratoria, construyendo un relato donde la estepa, las tradiciones y las influencias culturales dialogaron en un mismo plato.

En conjunto, los seis platos mostraron una Argentina diversa y productiva, donde la cocina funciona como síntesis cultural y económica. Más allá de la puesta en escena y la técnica, el mensaje fue claro: el territorio, con sus materias primas, saberes y tradiciones, se consolida como el principal activo competitivo de la gastronomía nacional en el escenario global.

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De Gobernador Virasoro a un castillo en Los Alpes: la historia del chef correntino que cocina para una condesa italiana

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Raúl Omar Geneyro Bragagnolo tiene 55 años, nació en Gobernador Virasoro, Corrientes, y hoy vive y trabaja en un castillo del norte de Italia como chef privado de una condesa. Su historia no es la de un golpe de suerte, sino la de un recorrido largo, exigente y sostenido, que comenzó en el interior del país y lo llevó a las cocinas más exclusivas de Europa.

Geneyro emigró en 2003, empujado por la necesidad y el deseo de progresar. Empezó desde abajo, pasó por restaurantes de alta exigencia y eventos internacionales de primer nivel, y cocinó para presidentes, príncipes y figuras del deporte mundial. Tras cinco años en Mónaco, donde estuvo al frente de la cocina del restaurante Bella Vita —considerado el mejor de la ciudad—, en enero se mudó a su nuevo destino definitivo: el Valcastello Chateau & Polo Club, una mansión aristocrática del siglo XIX ubicada entre San Candido y Dobbiaco, en plena región de los Alpes italianos.

Valcastello Chateau & Polo Club, una elegante mansión del siglo XIX situada entre San Candido y Dobbiaco, tiene vistas a la cadena montañosa Las Dolomitas.

El castillo pertenece a la condesa Chantal D’Aquarone, heredera de una familia central en la historia política italiana del siglo XX. Su abuelo, Pietro D’Aquarone, fue ministro del rey Víctor Manuel III y la persona que firmó la orden de arresto contra Benito Mussolini en 1943, un hecho clave en la caída del régimen fascista. Durante la Segunda Guerra Mundial, la propiedad fue ocupada por tropas nazis y utilizada como base militar.

Hoy, Valcastello no es un hotel ni un museo: es una residencia privada, con un estricto código de privacidad, donde se combinan tradición, equitación, polo y una vida cotidiana austera para los estándares de la nobleza europea. Allí, el correntino es responsable de diseñar y ejecutar cada comida.

“La gastronomía es de altísimo nivel, basada en productos regionales y sin industrializados, bajo la filosofía de la huerta a la mesa”, explica Geneyro. El menú combina clásicos italianos con platos argentinos que despiertan entusiasmo entre los anfitriones y sus invitados. Empanadas fritas de carne cortada a cuchillo, asados, humitas y postres con dulce de leche conviven con recetas tradicionales del norte italiano.

En el castillo vive junto a su esposa, Patricia Cabral, pastelera, que lo asiste en la cocina y se encarga de la mesa dulce. También trabajan allí otros tres argentinos: una maestra, un mozo y un cuidador de caballos. “Nos tratan de igual a igual”, resume Raúl, lejos del estereotipo distante de la aristocracia europea.

El contrato que firmó es indefinido, prácticamente de por vida: incluye salario, vivienda y comida dentro del castillo. Una estabilidad absoluta, impensada en los años de vértigo en los que llegó a cocinar para más de 200 personas durante eventos como el Gran Premio de Fórmula 1 de Mónaco.

Hoy, el ritmo es otro. No hay comensales masivos ni presión extrema: el desafío está en el detalle, la presentación y la perfección. “Después de cocinar para doscientas personas, cocinar para diez es otra historia”, dice.

Desde Gobernador Virasoro hasta un castillo enclavado entre montañas declaradas Patrimonio de la Humanidad, la vida de Raúl Geneyro Bragagnolo confirma que el talento del interior también puede llegar lejos. Muy lejos.

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Día del Croissant: el clásico europeo que busca su lugar en la tierra de las medialunas

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Cada 30 de enero, el mundo de la panadería celebra el Día Internacional del Croissant, un clásico europeo que hace tiempo aterrizó en Argentina y se volvió sinónimo de desayunos y meriendas con un toque sofisticado. En nuestro país, la efeméride no pasa desapercibida y siempre despierta una pregunta inevitable: ¿qué diferencia al croissant de la medialuna?

El origen del croissant

Aunque el imaginario colectivo lo asocia de manera directa con Francia, el origen del croissant está lejos de París. Su historia comienza en Viena, en el siglo XVII, en un contexto de guerra. Según recoge la enciclopedia Larousse Gastronomique, fue en 1683 cuando los panaderos vieneses crearon una pieza con forma de media luna —kipferl— para celebrar la derrota del Imperio Otomano durante el sitio a la ciudad. La forma no fue casual ya que era el emblema que figuraba en la bandera enemiga.

Su llegada a Francia se explica, en parte, por la figura de María Antonieta. La reina austríaca habría llevado consigo la nostalgia por los sabores de su tierra cuando llegó a Versalles en 1770. Sin embargo, el verdadero salto a la popularidad se dio décadas después, en 1838, cuando el pastelero August Zang abrió en París la Boulangerie Viennoise. A partir de ese momento, el croissant empezó a conquistar desayunos y meriendas, al punto de convertirse en un emblema de la gastronomía francesa.

Con el tiempo, la receta evolucionó. En 1905 apareció la primera fórmula escrita del croissant hojaldrado y, hacia 1920, los pâtissiers franceses reemplazaron la masa original por una de hojaldre laminada con manteca. El resultado fue una pieza dorada, aireada y crujiente, muy distinta de aquel pan simple que había nacido siglos antes.

Las claves de un buen croissant

Lograr un buen croissant es, ante todo, un ejercicio de precisión. Desde Puratos, la foodtech belga especializada en soluciones para la industria panadera, explican que el secreto está en la masa laminada: harina, levadura, azúcar, sal, agua y, sobre todo, una manteca de calidad, trabajada en capas finísimas que se intercalan con la masa mediante pliegues sucesivos. Ese proceso es el que define la textura hojaldrada y el característico alveolado interior.

Esa base clásica también habilita la creatividad. Chocolate, almendras, pistacho, versiones veganas o híbridas como el cronut (una mezcla entre el croissant y las donas): el croissant se transformó en una plataforma para la innovación.

De acuerdo con el estudio “Taste Tomorrow”, elaborado por Puratos, los consumidores valoran cada vez más los sabores innovadores y los productos que aportan un diferencial. Sin embargo, el sabor y el placer no se resignan: en América del Sur, el 71% de las personas afirma no estar dispuesta a renunciar a los productos dulces, incluso en contextos económicos más desafiantes.

La tradición europea y el sello argentino, juntos en una misma mesa.

En la Argentina, sin embargo, el croissant no está solo. Al desembarcar en las panaderías y cafeterías porteñas, se encontró con una figura ya consagrada: la medialuna. Más pequeña, más brillante y generalmente bañada en almíbar, la medialuna es un símbolo del país, con versiones de manteca —dulces y suaves— y de grasa, más saladas y crocantes.

Las diferencias son claras y van más allá de la apariencia. El croissant suele ser más grande, menos dulce y con una miga más aireada, producto de un hojaldrado más marcado. La medialuna, en cambio, tiene una miga más compacta, un dulzor pronunciado y una textura muy característica. No es casual que, para muchos paladares locales, resulte más amigable para acompañar el café con leche o el mate.

Panaderos y chefs coinciden en que para los argentinos la medialuna tiene un componente emocional difícil de igualar. No es solo un producto de panadería, es parte de un ritual. Desde el desayuno rápido en un café hasta la docena compartida en la oficina, forma parte de la vida cotidiana. Según Taste Tomorrow, el 82% de los consumidores argentinos declara preferir los sabores tradicionales, un dato clave para entender por qué, pese al avance del croissant y sus múltiples versiones, la medialuna sigue siendo imbatible.

“La tradición también dialoga con la innovación. Lo cierto es que ambos productos pueden convivir y potenciarse, siempre que se respeten sus identidades”, comenta Sofía Mallaviabarrena, Regional Marketing Manager de Puratos.

El Día Internacional del Croissant se celebra también en clave local. Es una excusa para rendir homenaje a una elaboración que atraviesa fronteras, pero también para reafirmar a la medialuna, una costumbre bien argentina.

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