La Selección argentina recibirá este martes a Zambia, en el que será su último partido antes del inicio del Mundial de Estados Unidos, Canadá y México 2026, donde irá en busca de su cuarta estrella.
El encuentro, que está programado para las 20:15, se llevará a cabo en el Estadio Alberto J. Armando, más conocido como “La Bombonera”, y se podrá ver a través de Telefe y DSports.
La Selección argentina viene de tener una flojísima actuación en el triunfo 2-1 ante Mauritania, en un encuentro se impuso gracias a los goles de Enzo Fernández y Nico Paz, mientras que los africanos descontaron a través de Jordan Lefort.
En el primer tiempo los dirigidos por Lionel Scaloni dominaron sin complicaciones, aunque en el complemento protagonizaron un papelón al verse dominados por una selección de tercer orden que llegó al merecido descuento en el último minuto.
Al día siguiente de esta presentación, la “Scaloneta” disputó partido amistoso ante la Sub 20, en la que se impuso por 1-0 gracias al gol de José Manuel López, delantero que se desempeña en el Palmeiras de Brasil.
Si bien Scaloni aún no confirmó el 11 titular para el último partido de esta ventana internacional de marzo, la gran incógnita pasa por Lionel Messi y la posibilidad de que vuelva a ser suplente o de que ingrese desde el banco de suplentes, tal como ocurrió con Mauritania.
Este será el último partido de la Selección argentina hasta el Mundial 2026, donde integrará el Grupo J con Argelia, Austria y Jordania.
Las posibles formaciones y otros detalles del partido
Amistoso internacional
Argentina – Zambia
Estadio: Alberto J. Armando (La Bombonera)
Árbitro: a confirmar
Hora: 20:15. TV: Telefe y Dports
Argentina: el DT aún no confirmó el posible 11 titular. DT: Lionel Scaloni.
El piloto argentino de Fórmula 1, Franco Colapinto (Alpine), se mostró frustrado luego de quedar 15° en la clasificación del Gran Premio de Japóny expresó su deseo de que “el ritmo de carrera sea mejor”.
“En la Q2 faltó mucho, así que hay que entender por qué y laburar para mañana”, reconoció el argentino.
Con respecto a lo que se viene en la carrera, dijo: “Ojalá el ritmo de carrera sea mejor, en la semana y en la qualy no estuvimos muy bien”, y detalló que “ayer nos costó por un tema que teníamos adelante y hoy mejoró eso, pero sigo estando lejos”.
Por otra parte, se lamentó porque “se probó muy poco el ritmo de carrera. Ayer tuve bastantes problemas en la FP1 que me costaron mucho tiempo”.
“En general creo que el ritmo de carrera es mejor que en qualy, así que intentaremos tener una buena carrera e ir para adelante”, concluyó el joven piloto de Alpine, que viene de tener una grandísima actuación para sumar un punto en el GP de China.
La carrera del Gran Premio de Japón, donde Colapinto comenzará desde la decimoquinta posición, será este domingo a las 2 de la madrugada (hora de Argentina).
El piloto argentino Franco Colapinto recibió un apercibimiento formal de los comisarios deportivos luego de la polémica maniobra que protagonizó con Max Verstappenen en la segunda práctica libre del Gran Premio de Japón.
La sanción se debió a una conducción en zigzag que entorpeció la vuelta rápida del tricampeón del mundo en el sector más veloz de Suzuka.
El piloto argentino Franco Colapinto finalizó en el decimoséptimo lugar en la segunda sesión de prácticas del Gran Premio de Japón, correspondiente a la tercera fecha de la Fórmula 1.
En su debut absoluto en territorio japonés, el argentino completó la jornada de ensayos con una evolución en la grilla.
Tras una primera salida en la que se ubicó 16º a 1s695 de la punta, el piloto de Alpine retrocedió al puesto 17º en la segunda tanda, ampliando su brecha respecto al líder a más de dos segundos, mientras que la diferencia con su compañero de equipo, Pierre Gasly, pasó de las 383 milésimas iníciales a poco más de siete décimas.
Sin embargo, el foco de la jornada no estuvo solo en los relojes, sino en un tenso incidente con Max Verstappen. El episodio ocurrió cuando el argentino realizaba maniobras de calentamiento de neumáticos (zigzag) en la penúltima recta, justo antes de la rapidísima curva 130-R.
En ese momento, el tricampeón del mundo venía en vuelta lanzada y se encontró con el monoplaza del piloto de Alpine, lo que arruinó su intento de tiempo. El encuentro puso a Colapinto bajo la lupa de los comisarios deportivos.
Tras finalizar la sesión, las autoridades de la FIA iniciaron una revisión del incidente para determinar si existió una obstrucción indebida. Aunque lo más probable es que la situación se resuelva con una advertencia formal, y no se descarta una sanción de puestos en la grilla de partida para el domingo.
El panorama en Suzuka se modificó drásticamente en la segunda sesión del día con Oscar Piastri saltando al primer lugar tras clavar los relojes en 1m30.133s. Al piloto de McLaren lo escoltó la joven promesa Andrea Kimi Antonelli, mientras que George Russell logró arrebatarle el tercer puesto provisional a Charles Leclerc.
La actividad oficial en Japón retomará el cierre del viernes con la práctica final de 60 minutos. Según el esquema de competencia, la clasificación tendrá lugar el sábado a las 3:00 de Argentina, dejando la carrera principal para la madrugada del domingo en el mismo horario.
El entrenador Lionel Scaloni se refirió a la actualidad de la Selección argentina, confirmó que no habrá Finalissima en el corto plazo y delineó la planificación del equipo de cara a los próximos compromisos, con foco en sostener el nivel competitivo y ampliar la base de jugadores.
El director técnico de la Selección argentina, Lionel Scaloni, brindó una conferencia de prensa de cara al partido ante Mauritania.
El entrenador explicó que la imposibilidad de acordar la disputa del trofeo obligó a modificar los planes: “Creo que hay una situación que hace que el fútbol pase a ser tema secundario. No se pudo llegar a un acuerdo para disputar la Finalissima, y no estaba pensado no jugarla, por eso salimos en busca de rivales y polemizar no tiene sentido”.
Sobre la lista, Lionel Scaloni sostuvo que la estructura principal ya está definida, aunque continúa el seguimiento de nuevos futbolistas: “En principio la base está, pero seguiremos viendo jugadores. Todo dependerá de cómo estén y que lleguen lo más cercano a su potencial”.
En ese sentido, remarcó que la planificación excede la fecha FIFA y apunta a consolidar procesos de trabajo: “Lo más importante es tener días de entrenamiento y que todos lleguen de la mejor manera”.
También anticipó que buscará variantes dentro del plantel: “Queremos recuperar rendimientos y ver un mix de los jugadores que tenemos”.
Además, Scaloni confirmó la presencia de Lionel Messi: “Sí va a jugar; es una linda oportunidad para que todos disfruten lo que nosotros vemos cada vez que está acá”.
En relación al futuro, evitó promesas de cara al Mundial y destacó la dificultad del torneo: “Pensar en repetir es difícil. Argentina ganó merecidamente el último, pero muchas veces no gana el que lo merece. El Mundial es terriblemente complicado y los rivales nos jugarán diferente”.
A su vez, Scaloni subrayó la paridad: “No menos de diez selecciones pueden ganarlo”.
Scaloni valoró el aporte de juveniles y la proyección de talentos, como Tomás Aranda, y destacó la importancia de brindarles oportunidades, además de resaltar la ilusión con la que llegan.
El entrenador también señaló que la elección de la sede base apunta a replicar la comodidad del predio habitual.
Por último, explicó que cada ciclo de entrenamientos busca reforzar la identidad de juego y dejó una definición personal: “Soy un hincha puesto en el banco. Disfruto viendo a nuestros jugadores”.
El encuentro será este viernes a las 20:15 en el Estadio Alberto J. Armando, más conocido como “La Bombonera”.
La Asociación del Fútbol Argentino oficializó un nuevo acuerdo comercial con Baldo, que desde ahora será la Yerba Mate de la Selección Nacional. El movimiento, presentado como un patrocinio estratégico, excede la lógica habitual de un sponsor: la AFA incorpora a su ecosistema de marcas a una empresa que desembarcó formalmente en Argentina en abril de 2024 y que busca consolidarse sobre una premisa ambiciosa, instalar en el mercado local un estándar de consumo asociado a la yerba de origen brasileño. En un escenario donde la Selección se transformó en una plataforma de legitimación comercial de alto impacto, la decisión no solo amplía ingresos y socios; también muestra hasta qué punto el universo simbólico del vestuario, los hábitos de los jugadores y la cultura del mate entraron de lleno en la arquitectura de negocios del fútbol argentino.
La decisión de la Asociación del Fútbol Argentino de incorporar a Baldo, una yerba de origen brasileño, como sponsor oficial de la Selección abre una discusión que va bastante más allá del marketing deportivo. En un país donde el mate funciona como símbolo cultural, consumo masivo e identidad cotidiana, que la principal vidriera del fútbol argentino haya sellado una alianza sin incluir a ninguna marca ni a ningún actor de la cadena productiva de Misiones y Corrientes introduce una señal incómoda para el sector. No se trata solo de un contrato comercial: el acuerdo expone una ausencia. Y esa ausencia golpea en una economía regional que históricamente sostuvo el corazón productivo de la yerba mate argentina.
El dato tiene espesor político y económico. Mientras la AFA capitaliza el hábito matero de los futbolistas como activo de marca, la industria yerbatera local queda corrida de una escena de altísima visibilidad simbólica. La pregunta ya no pasa únicamente por quién patrocina a la Selección, sino por qué una cadena productiva asentada en territorio argentino, con peso social, industrial y cultural en el NEA, no logró ocupar ese lugar. En esa tensión se cruzan negocios, representación federal y una disputa más silenciosa: quién logra apropiarse del relato del mate en el mayor escaparate del deporte nacional.
Un sponsor que también funciona como mensaje de mercado
La alianza entre AFA y Baldo ordena una narrativa muy concreta: la yerba elegida por futbolistas de alto rendimiento obtiene validación institucional y se transforma en la “Yerba Mate de la Selección Nacional”. Esa consagración no es neutral. En los hechos, instala una jerarquía simbólica dentro del mercado y desplaza del centro de la escena a las marcas argentinas que producen, industrializan y comercializan desde Misiones y Corrientes.
Ahí aparece el primer impacto concreto. En términos de posicionamiento, el acuerdo le entrega a una marca extranjera una plataforma extraordinaria para asociarse con valores de prestigio, rendimiento, elite deportiva y éxito global. Para las marcas argentinas, en cambio, el movimiento puede leerse como una pérdida de centralidad en el terreno donde más cómodas parecían jugar: el de la autenticidad cultural del mate.
La paradoja es fuerte. La yerba mate como ritual colectivo sigue anclada en la tradición productiva del nordeste argentino, pero la legitimación aspiracional más poderosa del momento quedó en manos de una empresa que llega desde Brasil y que, además, hace de ese origen un atributo diferencial. No hay que forzar la interpretación para ver el problema: la AFA convierte a una marca extranjera en emblema visible de un consumo que, en el imaginario nacional, remite de manera casi automática a Misiones y Corrientes.
Una alianza que traduce consumo en prestigio institucional
El acuerdo oficial subraya que un número importante de jugadores de la Liga Profesional y del ascenso adoptó ese estándar de yerba, y que también lo hicieron figuras de la Selección que compiten en Europa. Aunque el anuncio no incorpora nombres propios, el mensaje es transparente: Baldo no se ofrece solo como producto, sino como producto elegido por la élite del fútbol.
En términos de comunicación política e institucional, la AFA vuelve a mostrarse como una organización que sabe leer el valor de los gestos informales del vestuario y transformarlos en un activo comercial. La declaración de Leandro Petersen, CCMO de AFA, va en esa dirección. “En AFA buscamos socios estratégicos que aporten valor y calidad global. Ver cómo los jugadores de nuestras Selecciones eligen espontáneamente una yerba de origen brasileño con este nivel de refinamiento nos confirma que estamos sumando a un aliado que ya es parte esencial de la cultura del vestuario argentino. Esta alianza une lo mejor de la producción regional con la marca líder del fútbol mundial”.
Por su parte, Rodrigo Durán, Director de Marketing y Comunicación de Baldo Argentina, expresó: “Trajimos al país lo mejor de la tradición yerbatera brasileña buscando ofrecer una experiencia superadora, y la respuesta del mundo del fútbol fue inmediata. Que hoy una yerba de origen brasileño se convierta en Sponsor Oficial de la Selección Argentina es un hito histórico y el sello definitivo para nuestro crecimiento. Para Baldo es un orgullo ser la calidad que eligen los Campeones del Mundo”.
La ausencia de Misiones y Corrientes en una vidriera clave
El punto más sensible del acuerdo no es solo qué marca entra, sino quiénes quedan afuera. La cadena yerbatera argentina no aparece representada ni por una empresa, ni por una cooperativa, ni por una estrategia institucional que conecte producción regional con marca país. Y eso tiene consecuencias.
Misiones y Corrientes concentran la base productiva de la yerba mate argentina. Allí se organiza buena parte del empleo, la industrialización y la identidad económica del sector. Que ninguna expresión de esa cadena figure en un convenio de esta magnitud implica perder una oportunidad comercial, pero también resignar presencia en una escena donde se construye valor simbólico. En mercados altamente competitivos, esa visibilidad importa. Y mucho.
Porque una alianza de este tipo no vende solo producto. Vende pertenencia, legitimidad y superioridad percibida. Cuando la Selección adopta una marca, no la está exhibiendo como una opción más; la está cargando de sentido. Para las firmas argentinas, especialmente las radicadas en las provincias yerbateras, eso puede traducirse en un desafío doble: sostener mercado frente a un nuevo competidor fortalecido y, al mismo tiempo, disputar el relato de origen en un contexto donde la AFA parece haber elegido calidad percibida antes que representación territorial.
Impacto en las marcas argentinas: competencia, prestigio y desplazamiento narrativo
Para las marcas nacionales de yerba mate, el efecto más inmediato del acuerdo está en la construcción de prestigio. Baldo accede a una legitimación que ninguna campaña tradicional podría comprar con la misma eficacia. Se vincula directamente con la Selección, con el vestuario, con los campeones. Esa asociación puede acelerar reconocimiento, ampliar distribución y consolidar fidelidad en segmentos que buscan diferenciarse por calidad, técnica de cebado o consumo aspiracional.
El problema para las marcas argentinas no es solo comercial. También es narrativo. Durante años, el mate fue comunicado desde el arraigo, la tradición, la tierra colorada, la historia regional y la identidad nacional. Este acuerdo corre el eje: ahora el diferencial no se apoya tanto en el origen histórico del producto, sino en su adopción por parte de futbolistas de elite. Es otro lenguaje de mercado. Más global, más aspiracional, más ligado al rendimiento y menos al terruño.
En ese desplazamiento, las empresas argentinas pueden quedar obligadas a redefinir su propia estrategia. Ya no alcanza solo con representar la tradición si el centro del consumo visible se mueve hacia la performance, la durabilidad del cebado o el estándar técnico. La alianza AFA-Baldo podría empujar a varias marcas locales a revisar posicionamiento, branding y construcción de valor.
La cadena productiva pierde una oportunidad de integración institucional
El acuerdo también deja al descubierto otra debilidad: la dificultad de la cadena yerbatera argentina para transformarse en actor institucional dentro de grandes conversaciones nacionales. Si la Selección Argentina, como marca global, puede cerrar un vínculo con una yerba sin articular con el núcleo productivo de Misiones y Corrientes, eso sugiere que el sector todavía no logró construir músculo suficiente para sentarse en ciertas mesas donde se decide representación, visibilidad y negocio.
No se trata necesariamente de una falla de una sola empresa o de una sola institución. Puede ser la expresión de una fragmentación más profunda entre producción primaria, industria, marcas y estrategia de promoción. Mientras Baldo llegó con una propuesta comercial clara y un relato nítido sobre calidad y adopción en el fútbol profesional, la cadena local no consiguió convertir su peso productivo en una oferta institucional competitiva para una alianza de esta escala.
Ese contraste importa porque muestra una asimetría. Tener tradición, volumen o arraigo territorial no garantiza presencia en los espacios de mayor exposición si no existe una arquitectura de marca capaz de traducir esa fortaleza en un activo comercial deseable.
Un golpe simbólico para la economía regional
En provincias donde la yerba mate no es apenas un producto sino una estructura económica y social, la ausencia en este acuerdo puede leerse también como un golpe simbólico. Misiones y Corrientes quedan al margen de una escena donde podrían haber reforzado no solo ventas potenciales, sino identidad productiva.
La política suele mirar estas señales con atención cuando afectan economías regionales. Porque la representación importa. Y más aún cuando se trata de una cadena que involucra productores, secaderos, molinos, cooperativas, empleo rural e industria. El sponsor de la Selección podría haber funcionado como una vidriera para poner en valor a una actividad argentina de fuerte anclaje territorial. No ocurrió. En su lugar, la exposición recayó en una marca extranjera que compite, precisamente, en el mismo universo de consumo.
Eso no implica por sí solo un daño inmediato sobre el volumen de producción local. Sería exagerado afirmarlo. Pero sí instala un dato incómodo: la principal plataforma de legitimación emocional del país no eligió representar a la cadena yerbatera nacional. Y en mercados donde la percepción influye sobre la preferencia, esa clase de símbolos pesa.
Qué sectores quedan condicionados
Los más condicionados por este movimiento son, en primer lugar, las marcas argentinas que compiten en el segmento premium o aspiracional del mate. Allí Baldo gana una ventaja diferencial muy fuerte. También quedan interpelados los actores institucionales de la cadena yerbatera, que ahora enfrentan una pregunta difícil: por qué no hubo una estrategia capaz de anticipar o disputar una alianza de esta magnitud.
En paralelo, el acuerdo puede generar ruido dentro del ecosistema regional de Misiones y Corrientes, sobre todo porque toca una fibra sensible: la relación entre identidad nacional y producción local. Cuando la Selección Argentina valida una yerba de origen brasileño, no solo altera una ecuación comercial; también abre una discusión sobre la capacidad de las economías regionales para defender lugares de representación en los grandes escenarios del país.
Escenario abierto: más que un sponsor, una alerta para la cadena local
El acuerdo entre la AFA y Baldo probablemente funcione como caso testigo. Puede quedar como una jugada comercial aislada o transformarse en un punto de inflexión para las marcas argentinas de yerba mate. Todo dependerá de cómo responda el sector.
Habrá que observar si esta alianza empuja una reacción de las empresas locales en términos de innovación, branding y posicionamiento. También si la cadena productiva de Misiones y Corrientes logra construir una estrategia más coordinada para disputar visibilidad en espacios de alta exposición nacional. Porque el problema de fondo no es solo haber quedado afuera de un contrato. Es haber quedado afuera de una escena que ayuda a definir quién representa hoy el mate ante millones de consumidores.
La AFA hizo su apuesta comercial. Baldo ganó centralidad. Y la cadena yerbatera argentina quedó frente a un espejo incómodo: tener historia y territorio no siempre alcanza cuando la disputa pasa por marca, relato y poder de instalación.