Seattle Seahawks campeones del Super Bowl LX: defensa, método y revancha histórica
Los Seattle Seahawks derrotaron con autoridad a los New England Patriots por 29-13 y se consagraron campeones del Super Bowl LX, disputado en el Levi’s Stadium. El título representa el segundo anillo en la historia de la franquicia y una revancha directa de la final perdida en 2015, con una actuación que combinó supremacía defensiva, eficiencia operativa y gestión del partido sin fisuras.
La final fue, desde el inicio, un monólogo defensivo. El equipo dirigido por Mike Macdonald neutralizó por completo a Drake Maye —capturado en seis ocasiones— y condicionó cada intento ofensivo de New England. En ese contexto, la precisión de Jason Myers, autor de cinco goles de campo (récord en un Super Bowl), sostuvo la ventaja hasta que el ataque encontró espacios para sentenciar la historia.
El quiebre simbólico llegó con la redención de Sam Darnold, que conectó con AJ Barner para el primer touchdown de la noche, y quedó sellado con la jugada decisiva de Uchenna Nwosu, quien devolvió un fumble 45 yardas hasta la zona de anotación, apagando cualquier atisbo de reacción de los Patriots.
Para Seattle, el anillo confirma una identidad ganadora: defensa de élite, disciplina táctica y confianza absoluta en el sistema. Doce años después de su primer título, el trofeo Vince Lombardi vuelve al Noroeste con una consagración sin atenuantes.
Camino a la final
Los Patriots habían llegado a California tras ganar la AFC Este con marca 14-3, superar a Los Angeles Chargers en la Ronda de Comodines (16-3), a Houston Texans en la Divisional (28-16) y coronarse campeones de la AFC con un ajustado 10-7 ante Denver Broncos. Buscaban su séptimo título, que los hubiera convertido en la franquicia más ganadora en soledad.
Seattle, en tanto, terminó 14-3 en la NFC Oeste, evitó la Ronda de Comodines y fue contundente en playoffs: 41-6 a San Francisco 49ers en la Divisional y 31-27 a Los Angeles Rams en la Final de Conferencia. La final ratificó esa tendencia.
Más allá del resultado, el Super Bowl LX dejó una lectura clara para la industria deportiva: los Seahawks construyeron un campeón sostenible, apoyado en una defensa dominante y una ejecución sin errores en los momentos críticos. En la noche más grande de la NFL, Seattle no dejó dudas.
