MERCADO

El dólar mantiene el sesgo al alza y el BCRA cortó la racha interventora

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La divisa volvió a subir y se mantuvo dentro de la “zona de no intervención” del Banco Central, que volvió además a convalidar un nuevo recorte de las tasas.
El Banco Central cortó la racha interventora y se abstuvo este jueves de comprar reservas para sostener al precio del dólar, que volvió a subir y se mantiene dentro de la bandas cambiaras establecidas por la entidad monetaria.
En la plaza mayorista, referencia para el BCRA, la divisa cerró al alza y llegó a tocar un máximo de $38, para luego retroceder y finalizar la jornada en $37,71, 21 centavos por arriba del cierre previo.
En la punta minorista, en tanto, la cotización finalizó la rueda en $38,739, 27 centavos más que el cierre previo, de acuerdo al promedio del BCRA.
La fuerte suba inicial se dio por el “cambio de tendencia en el mercado” (que incluyó una posición tomadora más agresiva y una apreciación de las monedas en la región), que llevó el precio a valores que no se registraban desde fines de diciembre, apuntaron los operadores.
Esto hizo que el BCRA desistiera de intervenir, como lo había hecho en las 5 ruedas anteriores, comprando reservas por un monto de US$190 millones.
Así, el tipo de cambio se mantuvo por arriba de la banda inferior (en $37,52 este jueves) sin la acción del Central.
Por otro lado, la entidad monetaria convalidó una nueva baja de la tasa de interés de referencia. En la licitación de este 17/01, colocó Leliq por $147.827 millones, a una tasa promedio de 57,316%, una baja de 0,226 puntos en relación al cierre previo.

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Para Ecolatina el mix 2019 tendrá menos gasto primario y más intereses

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Un informe de la consultora Ecolatina prevé que la carga de intereses de la deuda continuará en alza. Por lo cual anticipa que habrá menos gasto primario y más intereses
La deuda del Estado Nacional habría cerrado 2018 apenas por encima de USD 320.000 millones
Según las estadísticas del Ministerio de Hacienda, la deuda pública bruta alcanzó USD 308.000 millones al cierre del tercer trimestre de 2018, lo que representa 95,4% del PBI. De este modo, pese que el stock marcó un retroceso de 6% frente al segundo trimestre, cuando rondaba USD 327.000 millones, escaló 18 p.p. medido como porcentaje del PBI. Esta dinámica contrapuesta se explica por el salto cambiario del tercer trimestre: durante ese período, el Peso se depreció más de 40%, finalizando septiembre apenas por debajo de 41 ARS/USD. Dado que cuatro quintos de la deuda del Tesoro Nacional están en moneda dura, y que el PBI se mide en pesos, el avance del dólar acelera a este cociente. Por otro lado, el ratio de deuda relevante, aquella que sólo contempla pasivos en manos del sector privado y organismos multilaterales, saltó de 45% del PBI a mitad de año a 58% a fin de septiembre, alcanzando USD 187.000 millones (una caída cercana a USD 4.000 millones frente al trimestre previo).
Todavía no hay publicaciones oficiales para el cierre del año. Sin embargo, conforme a nuestras estimaciones, tanto el stock de deuda pública bruta como la relevante (neta de vencimientos intra sector público) habrían aumentado durante el cuarto trimestre. Pese a que se redujo el stock de LETEs en divisas y que se canceló capital del BONAR, se recibieron en dos tramos USD 13.000 millones del FMI –incluyendo al desembolso correspondiente a la segunda cuota del acuerdo, pospuesto producto de la renegociación del acuerdo durante el tercer trimestre- y se rollearon y colocaron diversas letras y bonos a otros organismos del sector público y privado. Como resultado, el stock de deuda pública total habría cerrado el año apenas por encima de USD 320.000 millones, marcando un avance de 5% frente al tercer trimestre. Una vez más, el cociente deuda sobre PBI siguió el curso opuesto al stock: producto de la apreciación del 7,6% del tipo de cambio nominal en los últimos tres meses del año, este ratio finalizó 2018 en torno a 85% del PBI, lo que marca una contracción de 10 p.p. frente al trimestre anterior (95% del PBI).
El gasto primario ajustará en 2019 pero el pago de intereses crecerá
El FMI aportó los fondos frescos que ayudaron a estabilizar el frente cambiario y financiero en los peores meses de 2018, pero al costo de imponer un programa con fuertes impactos de mediano plazo. Este clausuró el debate sobre la velocidad del ajuste de las correcciones entre “gradualismo” y “shock”. En consecuencia, se aceleró el ajuste de las cuentas públicas primarias, pero producto del stress cambiario y financiero se agravó el pago de intereses. Durante 2019, resultado de la ambiciosa meta fiscal acordada con el organismo multilateral, el gasto primario experimentará una caída en torno al 12% i.a. en términos reales, a la par que el pago de intereses se dispararía y marcaría un alza de 13% i.a. luego de deflactar por la suba de precios. En el mismo sentido, y considerando la contracción que presentará la actividad económica este año (esperamos que promedie 1% i.a.), esta partida aumentará su peso en relación a los ingresos totales del Sector Público Nacional no Financiero –si no se ponen en marcha nuevos impuestos- y al PBI: mientras que en el primer caso el pago de intereses saltará de 16,4% en 2018 a 18,2% este año, su peso sobre el PBI trepará de 3,1% el año pasado a 3,6% en 2019; de este modo, más que duplicará al valor heredado, ya que en 2015 dicho cociente se había ubicado en 1,3%. Por su parte, el gasto primario caerá desde 24% del PBI en 2015 a 19% este año. En consecuencia, el gasto público total habrá caído alrededor de 3 p.p. del producto, al pasar de 25,3% en 2015 a la zona de 22% este año.
Las políticas de austeridad llegaron para quedarse
En 2020 y 2021, el préstamo stand by del FMI no provocará grandes impactos las cuentas externas de nuestro país: los desembolsos y los pagos se compensarán mutuamente, de modo que no exigirá grandes esfuerzos por esta vía. Sin embargo, en 2022 y 2023 la Argentina deberá devolverle casi USD 45.000 millones (alrededor de 9% del magro PBI en dólares de 2018) al organismo multilateral. Considerando los resultados de cuenta corriente (ingreso neto de divisas genuinas al país) y fiscales de los últimos años, es imposible que esos pagos se realicen con fondos propios. Ante ello, quedarán tres opciones: o i) una salida a los mercados inusual por su monto, o ii) una renegociación de los plazos de pago con el FMI, o iii) una mezcla de ambas.
Conforme a nuestro análisis, el curso más probable es el último; siempre y cuando la opción política que triunfe en 2019 no adopte una estrategia de fuerte enemistad con el Fondo. En consecuencia, es posible afirmar que el FMI, y más importante aún, sus recomendaciones, llegaron para “quedarse”, por lo que también condicionarán al próximo presidente electo.​

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El Banco Central advierte que la inflación no bajará y se estancará en el 2,5% mensual

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Para el BCRA, se detuvo la tendencia a la baja que mostraba el índice de precios. El dato de todo 2018 los impulsa a mantener firme el ajuste monetario
El dato de inflación de diciembre, que mostró una suba mensual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del 2,6%, no sorprendió a la cúpula del Banco Central y hasta le dio un incentivo más para seguir adelante con un ajuste monetario que si bien logró domar al dólar, sigue asfixiando a la economía.
Además, por el efecto del ajuste tarifario y de los acuerdos salariales pendientes, desde la entidad consideran que en los próximos meses la inflación va a cortar con la leve tendencia a la baja que empezó en septiembre y se estancará en torno al 2,6%.
“El dato de diciembre fue bastante en línea con lo que esperábamos y el dato anual refleja el impacto de las dos corridas que hubo en el año”, reconoce una fuente del Banco Central. “Para nosotros es el momento de parar y decir: “La prioridad de este esquema que diseñamos es que eso no vuelva a ocurrir. Que no tengamos períodos de inestabilidad cambiaria como tuvimos en 2018’”, agrega la fuente desde Reconquista 266.
Si bien la nueva cúpula del BCRA evita dar cualquier pronóstico de inflación -“No queremos bajo ningún punto de vista parecernos al modelo de metas de inflación”, justifican- para los próximos meses prevén que el IPC seguirá creciendo al mismo ritmo que en diciembre.
“Si bien vemos que la inflación venía bajando desde septiembre, por el reacomodamiento de precios regulados, más la actualización de paritarias, en los próximos meses estamos esperando que sean parecidos al número de diciembre”, sostienen desde el BCRA, y se refieren, al menos, a este trimestre.
Teniendo en cuenta el rezago que tiene la política monetaria en surtir efecto, en el Central ven que el nuevo esquema de metas está impactando en la inflación desde el punto de vista del tipo de cambio. “Hay una parte, la de los bienes transables, que siguen más al tipo de cambio. Y en esa parte se ve más fácil el efecto de la política monetaria, pero hay otros, con rezagos que tienen que actualizarse”, explican en el BCRA.
En el mercado, hay muchos que comparten la visión del BCRA, con una inflación en torno a los niveles actuales durante este trimestre. “Nuestras estimaciones preliminares marcan que la suba de precios se ubicará en torno al 2,5% en enero”, destaca la consultora Ecolatina y agrega: “es probable que la suba de precios se mantenga en torno al 2,5% entre febrero y abril ya que tendrán lugar los incrementos de servicios públicos más importantes, que sumarán presiones inflacionarias directas e indirectas”.
Para Ecolatina, la proyección para enero está motorizado “por aumentos en agua y transporte (que tendrán un impacto parcial puesto que se aplicaron a mediados del mes), servicio telefónico, bienes y servicios asociados al turismo (alza estacional) y cigarrillos”. Del otro lado, creen que la suba del IPC no será mayor por menores aumentos en alimentos e incluso una baja del combustible (en torno al 1% a nivel nacional).
En el mediano plazo, el aumento de servicios públicos es el principal factor que sigue metiendo presión sobre la inflación. “Los aumentos de electricidad (febrero y marzo) y gas (abril) incrementarán los costos de producción de otros bienes y servicios, incentivando aumentos de segunda ronda”, advierte. A esto se agregarán nuevas recomposiciones salariales en los primeros meses del año, que responden a la fuerte pérdida del poder adquisitivo registrada durante 2018, agrega la consultora.
Para este año, Ecolatina considera que el consumo seguirá deprimido, en gran parte por la fuerte pérdida de poder adquisitivo del año pasado. “En primer lugar, porque, aun considerando las actualizaciones, el salario real permanecerá por debajo del promedio 2018”, destaca en su informe, en donde recuerda que el año pasado la una caída interanual del salario real fue superior al 10%.
Por otro lado, agregan desde la consultora, producto del salto en el costo de financiamiento (tasa de interés real positiva) el gasto a crédito continuará deprimido. Y por último, vuelven a mencionar al aumento de los precios regulados.
“Los ajustes ya anunciados en bienes y servicios básicos y difíciles de sustituir (servicios públicos en febrero y abril; prepagas en febrero; educación en marzo) provocarán que la mejora del ‘salario real disponible para consumo’ sea menor a la efectiva”, sostienen.
Por su parte, la consultora Focus Economics Consensus Forecast LatinFocus, que reúne la visión de las principales consultoras y estudios privados, estima en su reporte que el índice de precios llegará al 28% el año próximo y recién tendrá un descenso importante para el 2020, cuando bajaría al 18,6%.
Fuente iProfesional

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Para Ecolatina la inflación de 2018, fue la más alta en 27 años

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¿Cuál fue la inflación en diciembre?
La inflación nacional alcanzó 2,6% en diciembre, continuando la desaceleración iniciada tras el pico de septiembre (6,5%). Producto de la calma cambiaria y aumentos salariales considerables, durante el último mes del año se registró un mayor dinamismo en la suba de precios de los Servicios (+3,7%) respecto de los Bienes (+1,9%), lo que marca un contrapunto frente al acumulado 2018 (+42,8% vs +50,5%, respectivamente).
De este modo, la inflación Nacional alcanzó 47,6% en 2018, casi duplicando la suba de precios del año anterior (+24,8%). La principal diferencia con 2017 radicó en la fuerte aceleración del IPC Núcleo: los precios de bienes y servicios no regulados ni estacionales pasaron de trepar 21,2% en 2017 a 47,7% el año pasado; considerando su importante inercia, esto implica que la suba precios del año pasado será más difícil de “desarmar”. En otro orden, como consecuencia del salto cambiario, el precio de los alimentos y bebidas no alcohólicas y la categoría Regulados lideraron el alza del 2018, registrando alzas mayores al 50%. Motivados por la dificultad de ajustar el gasto en estos rubros básicos, su efecto sobre el consumo será marcadamente negativo.
¿Cómo arrancó la inflación en 2019?
Nuestras estimaciones preliminares marcan que la suba de precios se ubicará en torno al 2,5% en enero. Este avance está motorizado por aumentos en agua y transporte (que tendrán un impacto parcial puesto que se aplicaron a mediados del mes), servicio telefónico, bienes y servicios asociados al turismo (alza estacional) y cigarrillos. Por el contrario, menores aumentos en alimentos e incluso una baja del combustible (en torno al 1% a nivel nacional) contribuirán a que la desaceleración de la inflación continúe.
No obstante, es probable que la suba de precios se mantenga en torno al 2,5% entre febrero y abril ya que tendrán lugar los incrementos de Servicios Públicos más importantes, que sumarán presiones inflacionarias directas e indirectas. En este sentido, los aumentos de electricidad (febrero y marzo) y gas (abril) incrementarán los costos de producción de otros bienes y servicios, incentivando aumentos de segunda ronda. A esto se agregarán nuevas recomposiciones salariales en los primeros meses del año, que responden a la fuerte pérdida del poder adquisitivo registrada durante 2018.
¿Cuál será el impacto sobre el consumo?
A la recomposición salarial de principios de año mencionada, se le sumará las paritarias “modelo 2019” en torno al 20%-25% que impulsarán una significativa suba nominal de las remuneraciones de los trabajadores formales. Pese a que en el acumulado del año los salarios le ganarían la carrera a los precios, el consumo no despegará en el año electoral. En primer lugar, porque, aun considerando las actualizaciones, el salario real permanecerá por debajo del promedio 2018 (el año pasado cerró con una caída interanual superior al 10%). Por otro lado, producto del salto en el costo de financiamiento (tasa de interés real positiva) el gasto a crédito continuará deprimido. Por último, los ajustes ya anunciados en bienes y servicios básicos y difíciles de sustituir (Servicios Públicos en febrero y abril; prepagas en febrero; educación en marzo) provocarán que la mejora del “salario real disponible para consumo” sea menor a la efectiva.

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El dólar volvió a subir, pero el BCRA no logra devolverlo a la “zona”

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La cotización mayorista recuperó otros 10 centavos, pero sigue por debajo de la banda inferior. Marcada volatilidad en la rueda, con la temprana subasta del Central para comprar otros US$50 millones.
El dólar mayorista recuperó otros 10 centavos este martes, pero sigue sin volver a la “zona de no intervención” establecida por el Banco Central, que ya lleva comprados US$160 millones con ese objetivo. La divisa finalizó en $37,10 en una rueda con marcada volatilidad.
El BCRA realizó la 4ta subasta consecutiva para incorporar reservas y de esa forma estimular la demanda e
impulsar a la cotización. En la rueda de este 15/01, adquirió otros US$50 millones, a un precio promedio de $37,0368.
Al igual que en la jornada anterior, tras la subasta la cotización rompió el sesgo alcista de la apertura. Pero tomaría nuevamente impulso tras la aparición de una importante orden de compra antes de las 14:00.
Así, el precio escaló hasta los $37,30. Esto tomó por sorpresa a algunos operadores que no observaban mayores movimientos en la plaza.
Pero la volatilidad volvió a aparecer en el último tramo de la rueda, haciendo que la cotización empezara a retroceder hasta su precio de cierre.
Otro punto destacado por los analistas fue lo prematuro de la subasta del BCRA. Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios, destacó que “los operadores no entienden el juego del BCRA ya que el lunes avisó que iba a licitar US$50 millones con 2 horas y media de anticipación (se llevó a cabo a las 12:30) y hoy anunció a las 11:00 sorpresivamente que, en 5 minutos, comenzaba la subasta diaria”.
El especialista recalcó que “antes de las 14:00 es temprano para realizar la subasta considerando que los operadores recién después de esa hora tienen un panorama claro sobre qué tipo de comercialización deben hacer teniendo en cuenta las compensaciones que habitualmente realizan por la variedad de negocios”.
Desde PR Corredores de C ambio, por su parte indicaron que “las subastas del Banco Central no tienen la contundencia necesaria frente al flujo de ingresos como para revertir claramente la tendencia a la apreciación del peso y solo parecen constituirse en un mecanismo de regulación de la base monetaria con escaso impacto en la cotización del dólar”.
En este marco, el BCRA convalidó otra baja de la tasa de interés, pero menos pronunciada que la que había avalado en la jornada previa. El rendimiento promedio en su subasta de Leliq se redujo hasta el 57,610%, con una retracción de 0,19 puntos, inferior a los 0,30 de la jornada previa.
Por su parte, el dólar minorista finalizó la rueda en $38,197, de acuerdo al promedio del Banco Central.

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