EL MUNDO

Micropresas, una solución para la escasez de agua rural en Brasil

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Escribe Mario Osava / Inter Press Service – La escasez de agua acabó, surgieron o se hicieron perennes las nacientes, se formaron pequeñas lagunas con peces y los pastizales se hicieron más verdes y permanentes, todo gracias a las “barraginhas”, el nombre en portugués con que se llaman en Brasil a las micropresas que retienen el agua de la lluvia y la infiltran en el suelo.

El testimonio es común entre los muchos hacendados que asumieron la técnica desarrollada y difundida por Luciano Cordoval, un agrónomo e investigador de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), entidad pública compuesta por 43 centros de estudio distribuidos por el país.

Cordoval trabaja desde 1983 en la unidad Embrapa Maíz y Sorgo, con sede en Sete Lagoas (Siete Lagunas, en portugués), un municipio de 227 397 habitantes en el sureño estado de Minas Gerais, donde profundizó su especialización en irrigación y conservación del suelo.

Su Proyecto Barraginhas despegó en 1997 con inversiones gubernamentales. Pero el especialista disemina desde antes las micropresas como forma de “captar el agua de las torrentes y promover su almacenaje en el suelo, evitando la erosión, la sedimentación y la contaminación ambiental, con incremento del volumen en los manantiales”, según su currículo.

Cien micropresas crean una laguna

Antonio Alvarenga, un precursor de la iniciativa, construyó en 1995, con el proyecto y elapoyo de Cordoval, 28 micropresas en su finca de unas 400 hectáreas en Sete Lagoas. “Eran tierras degradadas y secas, afectadas por mucha erosión”, recordó.

En poco tiempo las barraginhas se llenaron y vaciaron varias veces y empezó a manar agua en la parte baja de la hacienda, antes totalmente seca. El ingeniero de profesión que se hizo ganadero a medio tiempo, pudo entonces tener allí su soñada laguna, que tras ampliaciones ya ocupa 42 000 metros cuadrados de su tierra.

Con las otras micropresas construidas ya llegó a “más de 100” y tiene planes para otras 40. El efecto se ve en las nacientes recuperadas y la abundancia hídrica que le permite irrigar los pastizales en el estiaje y así duplicar la productividad ganadera.

“Antes criaba solo un vacuno en dos hectáreas, hoy son dos animales en cada hectárea”, dijo a IPS en Sete Lagoas, para destacar los buenos resultados de la innovación.

“Me convertí en productor de aguas, que llenan mi laguna ‘artificial’. El agua es todo”, alabó. Los beneficios visibles a simple vista alentaron a sus vecinos a construir sus propias micropresas, con ayuda de la alcaldía. Además, un reportaje televisivo sobre su iniciativa ayudó a difundir esta “tecnología social”, como se denomina.

También en la Amazonia

En la Floresta do Araguaia, a 1800 kilómetros de Sete Lagoas y en el sudeste del amazónico y norteño estado de Pará, otro ganadero, con cerca de 6000 hectáreas y 2000 cabezas de ganado vacuno, destaca datos también impresionantes.

“Esta parte de Pará no es rica en agua”, al contrario de la creencia general de que llueve mucho en toda la Región Amazónica, aclaró Pedro de Carvalho, un veterinario oriundo de Minas Gerais, estado del sudeste brasileño, pero que vive en la Amazonia oriental desde 1974.

“Llueve mucho en el último bimestre del año, pero no en el resto del año”, es un área de Cerrado, especie de sabana brasileña, no de bosques amazónicos, acotó a IPS en entrevista telefónica desde su hacienda.

“Antes no tenía agua suficiente, tenía que comprarla de camiones cisterna y perdí muchos vacunos muertos de sed”, recordó.

Pero como era amigo de Cordoval desde joven, conocía sus ideas y fue construyendo sus barraginhas. En total cree que en la actualidad cuenta con 168, sin estar seguro de la cifra exacta. Compró una máquina excavadora para construirlas y mejorarlas, “porque todo se puede mejorar”.

Algunos escépticos sobre esa innovación en la región le recomendaron pozos artesianos. “Pura ignorancia. Donde uno saca el agua y no la repone, suele acabarse. Las barraginhas abastecen la napa freática. El resultado no aparece en el primer año, pero sí en el tercero”, observó.

Puso como ejemplo el de una ciudad, Unai, en Minais Gerais, que perforó muchos pozos artesianos y luego tuvo que desactivar 70 % de ellos, “porque se secaron”.

En su caso, ya no necesita comprar agua, la tiene acumulada en lagunas donde hay peces. Animales como la capibara (Hydrochoerus hydrochaeris, un gran roedor nativo de Sudamérica, que vive en torno al agua y también se conoce como chigüiro), el caititu (Dicotyles tajacu, un cerdo salvaje americano), aves variadas y hasta  abejas, avispas y hormigas pasaron a proliferar en su hacienda.

Carvalho, veterinario especializado en reproducción, fue uno de los pioneros de la “colonización amazónica” en los años 70. Primero se instaló cerca de Araguaína, un municipio de 171 000 habitantes en el norte del estado de Tocantins, donde tiene una hacienda de “entre 3000 y 4000 hectáreas”.

Pero se dedica, actualmente, más al predio de Floresta do Araguaia, un municipio de solo 18 000 habitantes, pero al que anticipa un futuro prometedor por la expansión de la soja.

La multiplicación del agua

Las barraginhas se diseminaron por todas las regiones de Brasil y en todo tipo de predios rurales, desde grandes haciendas a pequeñas fincas. Cordoval y la Embrapa participaron directamente en la construcción de unas 300 000, pero él estima que ya puede haber dos millones de esas micropresas en todo el país.

El primer proyecto, patrocinado por la Secretaría de Recursos Hídricos del gobierno federal a partir de 1997, tuvo como objetivo construir 960 unidades cerca de Sete Lagoas, recordó Cordoval durante una entrevista a IPS en su oficina en Embrapa en este municipio.

Entre 2005 y 2008 se construyeron 3600 en el estado nororiental de Piauí, en un proyecto impulsado por el entonces diputado Wellington Dias, luego gobernador del estado y ahora ministro de Desarrollo Social.

Desde el inicio la capacitación de propagadores fue una prioridad, un factor de la rápida diseminación. “Los resultados suelen convertir los beneficiados en mis ‘clones’, que incorporan el DNA de las barraginhas y las diseminan por pasión, sin pensar en el dinero”, sostuvo Cordoval.

En 2011, un grupo de 23 ingenieros de diferentes partes de África estuvo en Sete Lagoas conociendo la experiencia local con las micropresas.

Se trata de una tecnología social reconocida por varios premios nacionales que impulsa  otras que también tienen como fin producir agua o protegerla.

Es el caso de fosas sépticas y biodigestores que evitan la contaminación de la napa freática, pequeñas lagunas de múltiplo uso con el piso de lona impermeable para evitar pérdidas hídricas y un sistema de irrigación para agricultores familiares.

Una alternativa para terrenos de declive superior a 10 %, límite aconsejable para las establecer barraginhas, es un foso lineal que sigue la curva de nivel y aguanta torrentes en pendientes de hasta 25 %.

Las barraginhas y sus anexos son un factor de salud, al mejorar la disponibilidad de agua de buena calidad, lo que reduce gastos médicos y mejora el ingreso familiar. Además contienen la erosión, por ende la sedimentación de los cursos de agua, realzó Cordoval.

Una variante de esa tecnología se construye en los bordes de las carreteras, justamente para evitar su deterioro a causa de la erosión.

Manantiales y pozos recuperados

Para João Roberto Moreira, alias Betinho, pequeño ganadero con un hato de unas 50 vacas de leche, el gran beneficio de las 11 barraginhas construidas en 1998 en el cerro de su hacienda fue intensificar y perennizar los manantiales que abastecen las tres familias que comparten el predio de 200 hectáreas.

“Fue una bendición. Antes las nacientes secaban, el agua no escurría hasta las casas y fracasaron los intentos de bombearla”, recordó. “Ahora hay agua todo el año, nunca he visto tanta agua que nos llega por gravedad”, a través de cuatro mangueras desde arriba del cerro, detalló.

Además sobra agua para tres lagunas, donde crían peces.

En Cáceres, un municipio de 90 000 habitantes en el centro-oeste de Brasil, Samuel Laudelino Silva, químico y profesor jubilado de la Universidad del Estado de Mato Grosso (Unemat), construyó 43 barraginhas de distintos tamaños y un kilómetro del foso en curva de nivel en su finca con creciente escasez hídrica.

Un pozo de 208 metros de profundidad, que no produjo agua incluso porque un derrumbe lo redujo a 135 metros, actualmente aporta 2640 litros diarios, suficiente para las necesidades esenciales en la finca. Tiene agua a partir de 48 metros de profundidad.

“Los gobiernos deberían promover la instalación e gran escala de esa tecnología, incluso como forma de mitigar las sequías y los consecuentes incendios que están azotando el Pantanal, una gran área húmeda de la frontera de Brasil con Bolivia y Paraguay, en los últimos años”, defendió Silva a IPS en un diálogo por correo electrónico.

Cáceres queda en la parte alta del Pantanal, dentro del estado de Mato Grosso.

Mario Osava es corresponsal de IPS desde 1978 y encargado de la corresponsalía en Brasil desde 1980
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Avon se declaró en bancarrota por una deuda de más de u$s1.000 millones

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Este proceso ocurre en un momento en que otras empresas, como Johnson & Johnson, también buscan utilizar la bancarrota como estrategia para manejar litigios relacionados con productos que podrían ser perjudiciales para la salud. Avon enfrenta más de 100 demandas por este tema.

La conocida marca de belleza Avon solicitó protección bajo el Capítulo 11 en Estados Unidos, como una medida para gestionar una deuda que supera los u$s1.000 millones, acumulada a raíz de demandas relacionadas con productos a base de sustancias cancerígenas. La solicitud, formalizada el 12 de agosto de 2024, revela la dificultad de la empresa para enfrentar las 386 demandas en su contra, según informó el diario británico The Guardian.

Este movimiento sigue el ejemplo de otras grandes corporaciones como Johnson & Johnson, que también consideró la bancarrota como una estrategia para manejar reclamaciones legales vinculadas al talco. Johnson & Johnson ha estado explorando soluciones similares para consolidar y resolver un gran volumen de demandas a través de acuerdos centralizados.

Avon, famosa por su modelo de ventas puerta a puerta, enfrenta más de 100 demandas que alegan que algunos de sus productos, como polvos faciales y sombras de ojos, contenían asbesto. Los abogados de los demandantes sostienen que existe una conexión entre el uso de talco y el desarrollo de cáncer, aunque Avon niega estas acusaciones y afirma que solo usa talco cosmético libre de asbesto.

La quiebra de Avon ha tenido un impacto notable en su empresa matriz, Natura &Co, con sede en Brasil, que adquirió Avon en 2020. Natura &Co reportó una pérdida neta en el segundo trimestre de este año, en gran parte debido a amortizaciones relacionadas con la quiebra de Avon. A pesar de esto, la compañía brasileña ha superado las expectativas de ingresos en mercados clave como Brasil y México.

A pesar de los problemas financieros en Estados Unidos, las operaciones internacionales de Avon continuarán sin interrupciones, ya que solo la empresa matriz está incluida en el proceso de bancarrota. Natura &Co ha propuesto adquirir las operaciones de Avon fuera de Estados Unidos por 125 millones de dólares, y cancelar 530 millones de dólares de deuda asociada. Esta propuesta será sometida a una subasta supervisada por la corte.

La compañía, con sede en Northampton, emplea a 5.000 personas y cuenta con millones de agentes de ventas en todo el mundo.

Gentileza El Correo de Andalucía

John Dubel, presidente de Avon Products, comentó que “esta acción y la propuesta de venta de las operaciones internacionales de Avon maximizarán el valor de nuestros activos y permitirán abordar las obligaciones de manera ordenada”. A pesar de los desafíos financieros, las operaciones de Avon seguirán funcionando normalmente y no se prevén despidos, según el Washington Post. La compañía, con sede en Northampton, emplea a 5.000 personas y cuenta con millones de agentes de ventas en todo el mundo.

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Monumentos de animales para descubrir en el mundo

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¿Qué une a un lobo marino, una barracuda, un tiburón y un perro? Mar del Plata, San Andrés, Londres, Oxford y Shibuya entre otros lugares le rinden homenaje a través de distintos tipos de obras artísticas ideales para conocer y descubrir.

Los queremos, los amamos, nos sorprenden a diario y no siempre los tratamos de la mejor manera, pero los animales forman parte de nuestras vidas y han sido reflejados y homenajeados a través de diferentes tipos de obras de arte alrededor del mundo. Algunos tienen que ver con una temática ecológica, artística, familiar o de fidelidad. Por tal motivo, Booking.com la plataforma de reservas de alojamientos y otros lugares únicos para hospedarse, alquiler de autos y atracciones identificó a alguno de ellos para que cuando te los cruces vos también puedas rendirle tu homenaje.

Mar del Plata, Argentina

La ciudad Feliz además de ser un emblema de la costa atlántica argentina se caracteriza por sus múltiples opciones tanto para el verano como para el resto de las estaciones del año. A su característica playa se suma su gastronomía, el puerto, sus espectáculos, paseos comerciales y actividades para toda la familia. Ahora, si hay algo que la identifica, además de todo lo descripto anteriormente, son sus icónicos lobos marinos.  La obra, ubicada en la Rambla de la ciudad, está conformada por dos estatuas de piedra ideadas por el artista argentino José Fioravanti y esculpidas por el esloveno Janez Anton Gruden. No debe haber ni un solo visitante de los miles que pasan por Mar del Plata que no tenga una selfie con ellos.

San Andrés, Colombia

Las playas de San Andrés tienen un encanto sin igual, arenas blancas, aguas cristalinas, arrecifes de coral y toda la belleza de una isla increíble. Pero además y dentro de ella se encuentra “La barracuda de ojos verdes y lágrimas azules” que se ha constituido en un emblema de la isla. Todo aquel que recorra sus calles seguramente se acercará a ella ya que es imposible que pase desapercibida. La obra parte de una fábula del ex gobernador de las islas Simón González Restrepo quien luego de bucear por la zona sostuvo que vio una barracuda llorando cuando estaba a punto de matarla con su arpón.  A partir de esa fábula el pintor y escultor Arcadio González buscó concientizar a las personas para que respeten la vida de los animales que habitan en el mar.

Londres, Reino Unido 

La ciudad, una de las más importantes del mundo, ofrece una amplia oferta turística para disfrutar y conocer. Increíbles museos, palacios, jardines y parques componen algunas de sus mayores atracciones. Pero lo que nos compete aquí, es otra cosa, por eso y entre todas esas opciones aparece una araña gigante que no podrá pasar desapercibida. Su nombre es Maman (mamá) y fue realizada por la artista franco-americana Louise Bourgeois en homenaje a su propia madre que era tejedora.  Hoy te podés cruzar con varias, si tenés la suerte de recorrer el mundo, pero la primera se encuentra en el Tate Gallery de Londres.  

Oxford, Reino Unido

Está ciudad inglesa se caracteriza por su reconocida universidad y algunas de sus principales atracciones están compuestas por la Iglesia St Mary the Virgin, el Covered Market y el Radcliffe Camera además de sus colegios e históricos pubs. Pero el monumento que buscamos se encuentra incrustado en el techo de una casa de Oxford. Más precisamente en la Shark House. Uno puede descubrir un tiburón blanco de fibra de vidrio de 7,6 metros de longitud y 203 kilos. Esta obra se llama “sin nombre, 1986” y se realizó en el marco del 41º aniversario de la bomba atómica de Nagasaki como algo que está cayendo sobre un tejado y que representa el miedo, la impotencia y la desesperación. La obra quiso ser removida en varias oportunidades, pero finalmente el propietario de la casa triunfó, se quedó y hoy representa uno de los atractivos turísticos de Oxford.

Shibuya, Japón

Es un barrio comercial, fashion y de entretenimiento de Tokio que en las últimas décadas fue tomado por los jóvenes para divertirse, comer y pasarla bien. Algunas de sus principales atracciones son: el Shibuya Scramblee con su mirador Shibuya Sky, el Jardín zen del parque de la estación, caminar por la Center Gai o el pequeño santuario Chiyoda-Inari.

Pero lo que nos trae por Shibuya es Hachiko, el perro más famoso de Japón y uno de los más célebres amigos de 4 patas del mundo, tal es así, que tuvo hasta su propia película. Su conmovedora historia tiene que ver con que su dueño falleció y este perro siguió esperándolo durante años frente a la estación de Shibuya donde lo aguardaba habitualmente. Demostrando así, su gran fidelidad. En su homenaje se construyó una estatua y es hoy uno de los puntos de encuentro más famosos de la capital japonesa.

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Cepal mantiene proyección de crecimiento del 3,8% para Paraguay en el 2024

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La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) dio a conocer su reporte económico de América Latina y el Caribe para este año 2024, en donde mantiene la proyección de crecimiento del 3,8% para la economía paraguaya, la segunda en la región sudamericana.

La mayor tasa de crecimiento se prevé que la tenga Venezuela, con un 5%, le siguen Paraguay con 3,8% y Uruguay con 3,6%, Perú y Chile con 2,6% y Brasil con un 2,3%.

Luego del crecimiento del 4,7% en el 2023, apoyado por la recuperación de la actividad agrícola y la generación de energía, se proyecta una leve desacerelación por la alta base de comparación y por el repunte de la demanda interna de las importaciones.

El reporte indica, además, que el déficit fiscal cerraría en un 2,6%, luego del 4,2% del PIB en el 2023 impulsado por el reconocimiento de deudas acumuladas durante la pandemia del covid-19. La disminución del déficit se lograría a través de una continua reducción de la inversión pública, así como del aumento de la eficiencia en la gestión tributaria.

En cuanto a la región de Latinoamérica, el organismo revisó a la baja su proyección de crecimiento y lo fijó en 1,8%. Argentina se proyecta que cuente con un decrecimiento del -3,6% del PIB, luego del -1,6% del 2023, el único valor en negativo entre las proyecciones para el continente.

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Un futuro se derrite en Bolivia: indígenas escaladoras luchan por supervivencia

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Por Tania Frank / Inter Press Service – Escalar los milenarios glaciares a más de 5000 metros sobre el nivel del mar (msnm) es el trabajo de un grupo de mujeres indígenas que destacan por sus polleras y que son guías de turismo. Sin embargo, las altas temperaturas producto del cambio climático están derritiendo los nevados en Bolivia y, con ello, los sueños de las montañistas.

Once mujeres indígenas, de largas trenzas, visten coloridas polleras (faldas étnicas), aguayos (piezas rectangulares de lana usadas por las mujeres andinas), buzos térmicos, crampones, arneses, bastones, cuerdas y parkas de pluma desde el año 2015 para trabajar como guías de turistas que desean subir a los glaciares más altos de Bolivia.

Lidia Huayllas y Cecilia Llusco, creadoras del grupo autodenominado como las Cholitas Escaladoras, recuerdan aquellos días como un “duro golpe al machismo”, porque siempre les decían que si una mujer subía a la cima de los nevados traería mala suerte.

No obstante, la escalada se convirtió para ellas en un logro que les permitió tener independencia económica y aportar con dinero a sus hogares.

Montañas sin nieve

Nueve años más tarde, la independencia económica que lograron estas mujeres se derrite a la par con los nevados.

“Antes subíamos tres veces por semana hasta el Glaciar Viejo, donde había mucha nieve. Hoy subimos dos veces al mes con mucha suerte”, dice Lidia visiblemente afectada.

Ello obedece a que el Glaciar Viejo, en el macizo de Huayna Potosí (Cerro Joven, en aymara), emplazado a 5200 msnm y uno de los destinos favoritos por su fácil acceso y su cercanía con La Paz, la capital política de Bolivia, de la que le separan unos 25 kilómetros.

Ahora ese nevado es solo es una montaña de rocas.

“Rompimos las barreras de discriminación, porque las mujeres somos fuertes y valientes, y ni las polleras nos impiden para ir a escalar de esa forma. Nosotras hemos ido escalando distintas montañas con nuestras vestimentas y después hemos ido trabajando con turismo», cuenta Cecilia con la voz quebrada, recordando que en el lugar donde ahora está parada es solo roca, cuando antes abundaba la nieve.

Y añade: «Ahora nos afecta no tener el mismo recurso, nos estamos quedando sin trabajo”.

De esa manera, los nevados de Bolivia se han convertido en una de las caras de las pérdidas y daños asociados con el cambio climático, es decir, las consecuencias negativas de este fenómeno que generan afectaciones, tanto económicas como no económicas, en las comunidades y el medio ambiente.

Los estudios de esta pérdida en particular se registran desde 1940.

Cecilia resalta que las pérdidas y daños son diversos, partiendo por el declive de los nevados, la biodiversidad, y los usos y costumbres culturales que se están diluyendo por la migración de la gente que busca nuevas oportunidades.

Además, la economía también se ve afectada por la reducción de ingresos a raíz de la disminución del turismo y la producción agrícola. Pero, ¿desde cuándo se han registrado estos impactos en los Andes bolivianos?

Derretimiento irreversible

En los años 90 se inicia el estudio de los glaciares en Bolivia. En esa fecha, el Chacaltaya, hoy desaparecido, era denominado como un glaciar “pequeño” porque tenía una extensión de un kilómetro cuadrado y su cumbre estaba por debajo de los 5500 metros.

Por otro lado, el Huayna Potosí, que tiene una extensión mayor a un kilómetro y una altitud superior a los 5500 metros, es observado hoy con detención por los científicos. El hidro-glaciólogo Javier Mendoza recuerda cómo el calentamiento climático ha intensificado los efectos del fenómeno de El Niño en el año 1997 y aceleró la desaparición del nevado Chacaltaya.

“Era una pista de esquí, la más alta del mundo”, rememora.

Los glaciares pequeños están perdiendo por año más de un metro de espesor. En cambio, los glaciares grandes, que son mayores a un kilómetro en área y altitud mayor a los 6000 metros en promedio, pierden al año 40 centímetros de espesor, según datos del Instituto de Hidráulica e Hidrología.

Al calentamiento global también se suma – en determinados periodos – el fenómeno del Niño.

En ese sentido, aunque El Niño es un fenómeno natural, a diferencia del calentamiento global actual, el glaciólogo explica que tiene influencia en la frecuencia e intensidad de eventos extremos que ya se ven exacerbados por el cambio climático.

Ello “trae consigo efectos negativos, como inundaciones, sequías, tormentas y cambios en las temperaturas, cada vez más severos y que representan un desafío significativo para las comunidades y los ecosistemas a nivel global”, dice Mendoza.

Atrás quedaron los prodigiosos años del Chacaltaya cuando era uno de los principales atractivos turísticos de Bolivia, especialmente para el turismo de montaña y deportes de nieve.

Su desaparición generó una  pérdida  de ingresos para la industria turística local.

A Agustín Gonzáles se le ilumina la mirada al recordar el nevado, pero a los segundos lo inunda la tristeza por los guías de montaña y excursionistas que trabajaban ahí, quienes perdieron su fuente de ingresos.

“Tuvieron que buscar otros trabajos, lo cual ha supuesto un golpe económico para ellos y sus familia. Ahora su vecino del frente, el Huayna Potosí, va por el mismo camino”, comenta.

La infraestructura relacionada con la actividad de esquí, como telesillas y refugios, quedó inutilizada. Se ha convertido en un símbolo del impacto del calentamiento global en los glaciares andinos y su uso ha cambiado: ahora se han instalado estaciones meteorológicas y se realizan monitoreos periódicos para evaluar los cambios en las condiciones ambientales.

El Instituto de Hidráulica e Hidrología de la Universidad Mayor de San Andrés realiza  un constante monitoreo de la superficie y volumen de los glaciares mediante técnicas topográficas, fotogramétricas y satelitales.

Se estudian los procesos de acumulación y ablación de nieve y hielo en los glaciares, evaluando su balance de masa, y se hacen los registros de las morrenas, el cúmulo de piedras y barro arrastrados por el glaciar, que deja el retroceso de los glaciares tropicales.

Más de 99 % de los glaciares tropicales del mundo se encuentran en la cordillera de los Andes, de los cuales Bolivia es el segundo que más nevados acoge, con 20 %, mientras  71 % se encuentra en Perú, 4 % en Ecuador y 4 % en Colombia, según el libro “Glaciares de los Andes Tropicales Víctimas del Cambio Climático”.

Los glaciares tropicales tienen una respuesta rápida a los cambios climáticos y pueden retroceder significativamente en pocas décadas. “Estamos en la zona tropical, que es la zona más caliente del planeta.  Nuestros glaciares en invierno, cuando estamos en frío, siguen derritiéndose porque hay altas temperaturas”, explica el glaciólogo González.

Los cambios en el albedo de los glaciares son muy importantes para entender su balance de masa en respuesta al cambio climático.

Cuanto más blanca y lisa sea la superficie, mayor será su albedo porque refleja casi 95 % de la radiación solar que la alcanza, pero un menor albedo implica que más radiación solar es absorbida por la superficie, generando un mayor derretimiento.

Pero para entender el declive de los glaciares es necesario ampliar el foco de atención.

Por ejemplo, Bolivia registró un nivel sin precedentes de pérdida de bosques primarios en 2022, con un aumento de 32 % respecto a los niveles de 2021.

Por tercer año consecutivo, este país sudamericano ocupa el tercer lugar en área de pérdida de bosques primarios, superado únicamente por Brasil y la República Democrática del Congo, según los datos registrados por la estadounidense Universidad de Maryland, publicados en la plataforma Global Forest Watch (GFW), del Instituto de los Recursos Naturales (WRI, en inglés).

Esos datos son reforzados con la explicación de Carmen Capriles, quien es parte de la plataforma de Reacción Climática, una iniciativa que busca articular y fortalecer las acciones de la sociedad civil boliviana en torno a la lucha contra el cambio climático.

La experta señala que “el calentamiento global está relacionado con el incremento de gases de efecto invernadero a nivel global, que son provocados por  la quema de combustibles fósiles como gasolina, petróleo, gas, carbón;  la deforestación; y la quema e incendios de grandes cantidades de bosque”.

De acuerdo a Capriles, la actividad minera también contribuye al derretimiento acelerado de los glaciares y contamina  el agua, causando daños en la salud de la población.

Adaptándose al deshielo

Hace 20 años, el gélido viento daba la bienvenida a los visitantes que llegaban a las faldas del nevado, ubicado en el municipio de Zongo, a tres horas de la ciudad de La Paz.

Ya no se siente como antes, dice Agustín Gonzáles, quien está seguro que el nevado sufre en silencio y sin poder reclamar el impacto del cambio climático. Él  dedicó casi toda su vida a vivir en las montañas más altas de Bolivia, guiando a turistas y escaladores. Hoy tiene que adaptarse para seguir manteniendo su trabajo.

Entre 2015 y 2020, las guías de alta montaña tenían excursiones con grupos de 20 o 50 turistas que buscaban conocer la cima.

Hoy suben con solo tres y hasta 10 turistas. Para Cecilia es una muy mala noticia, porque los albergues se están quedando sin gente, los turistas ahora van de paso y ya no se quedan por varios días, reduciendo sus ingresos económicos.

El problema del calentamiento global afecta a todo el mundo, dice Lidia, pero los daños no son iguales para todos.

Desde hace cuatro años, las y los escaladores, hombres y mujeres, han tenido que modificar sus horas de ascenso hasta la cima a 6088 msnm. Como Lidia y Agustín, ahora Cecilia y otras cholitas tienen que adaptarse y buscar nuevas oportunidades para mantener su independencia económica.

De hecho, aprendieron a tejer mantas artesanales de alpaca, cuya comercialización representa una importante fuente de ingresos para muchas familias, especialmente en zonas rurales.

Derretimiento de glaciares amenaza el suministro de agua

Los glaciares son depósitos de agua dulce que alimentan ríos y ecosistemas. Sin embargo, su derretimiento acelerado amenaza el abastecimiento hídrico para las personas, la agricultura y la energía. Ante el derretimiento de estos, el temor es que el suministro de agua se complique.

Capriles, activista medioambiental, explica que, para  las ciudades de La Paz y El Alto, el agua glaciar representa entre 20 y 25 % de sus recursos hídricos y en época seca, el porcentaje sube hasta 30 % en algunas de sus cuencas.

Para Rufina Llusco, cholita escaladora, el deshielo provoca daños y pérdidas a la agricultura, pudiendo generar una crisis alimentaria.

“Nosotros aquí sembramos papa, haba, quinua, hay animales que no comen pasto seco y el año pasado nos ha afectado la producción de la papa, no había. Cualquier rato hace sol, llueve, cae nevada y se congela la producción y ahora poco a poco se terminan los nevados y no vamos a tener agua para regar las plantas, tendremos que traer cisternas, pero eso es mucha plata”, explica.

En 2016, La Paz experimentó una severa escasez de agua que generó racionamientos y problemas de acceso al líquido vital para muchos habitantes. “Parece que ya se olvidaron y sigue la contaminación”, apunta Rufina.

Un informe del Grupo Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), que incluye un capítulo sobre los impactos del cambio climático en glaciares y agua en América Latina, advierte que los glaciares de Bolivia son de los más vulnerables al cambio climático, con graves consecuencias para la seguridad hídrica del país.

El calentamiento global es un factor clave que impulsa y acelera el cambio climático a nivel global. Pero este fenómeno también incluye otras alteraciones más amplias en el sistema climático.

Capriles explica que “cuando se calienta la atmósfera  el planeta Tierra tiene una serie de mecanismos para enfriarse. Y eso es lo que llamamos cambio climático, que va a producir mayor cantidad de huracanes”.

De acuerdo con el programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Bolivia es altamente “vulnerable” al cambio climático por su variabilidad de ecosistemas, la falta de información científica, un proceso acelerado de deforestación y actividades extractivas.

Ante esta realidad, los pronósticos de vida de los glaciares no son alentadores y, de acuerdo a los estudios, el nevado del el Illimani (6438 msnm), Huayna Potosí (6088 msnm) y Charquini (5390 msnm) tienen un pronóstico de vida de entre 20 a 30 años.

En Bolivia, la Constitución Política establece que el Estado, en todas sus esferas, debe salvaguardar las montañas, pero no existe una normativa específica que detalle, por ejemplo, qué acciones se permiten sobre los glaciares y qué otras en las zonas aledañas de las montañas.

Además, un estudio realizado por el Centro de Investigaciones de la Universidad Mayor de San Andrés evalúa la vulnerabilidad de los glaciares bolivianos, estimando pérdidas de hasta 7000 millones para el 2050 por reducción del caudal de ríos, impacto en la agricultura, energía e hidroeléctricas, y turismo.

A pesar de todos los antecedentes, “vamos a seguir, mientras se pueda, porque somos fuertes y hemos vencido muchas barreras para llegar donde estamos”, asegura con espíritu positivo Lidia y, junto a Cecilia, explica que las Cholitas Escaladoras están buscando cumplir un sueño y subir a la cima del Everest.

“Mientras existan turistas que quieran conocer los nevados de Bolivia vamos a seguir subiendo la montaña, y mientras los turistas llegan tenemos otras actividades para continuar ganando dinero”, dice.

Las mujeres también retan a la ciudadanía y a los Estados a activar acciones que puedan evitar que las temperaturas sigan subiendo tan aceleradamente.

Este artículo se elaboró con apoyo de Climate Tracker América Latina.

Tania Frank

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