ENTREVISTAS

Casi un niño, ya un hombre, la voz del reclamo yerbatero

Compartí esta noticia !

Por Cristian Milciades. La historia del Instituto Nacional de la Yerba Mate mucho tiene que ver con la imagen de este joven desgarbado, antes con aires de revolucionario, ahora mucho más estilizado. El vínculo empezó allá por el 2001 y 2002, cuando la crisis emergente del neoliberalismo había sumido en la pobreza a la producción y a miles de misioneros. Con apenas 17 años, Julio Peterson, fue uno de los rostros de la protesta masiva, conocida como el Tractorazo. Quince años después, mucho más moderado, vuelve a liderar una nueva manifestación yerbatera.

Sentado en una ronda bajo una carpa atada entre los camiones el joven atiende una llamada de una radio misionera para explicar las razones de la toma del INYM el pasado miércoles. A su lado familias enteras comparten un reviro y piensan que hacer para el almuerzo. Mientras espera que le den aire, saluda al cronista de Economis con un afectuoso “que hacés gurí”, y pide que lo espere para charlar.

Los productores y tareferos pasan a su lado, lo escuchan hablar y lo palmean felicitándole por lo que dice y a la par le susurran lo que escuchan por otros medios, sobre la protesta. Un transeúnte para y lo felicita por “los hue… que tenés para encabezar esta movilización”. Luego de un apretón de manos, sigue su camino.

“Luchamos para dejar un mejor futuro a nuestros hijos y para todos los misioneros” dice Peterson, al comenzar la entrevista con Economis. Él aún es joven, apenas un treintañero, pero los años de lucha le dan una perspectiva a largo plazo.

Recordó que el Tractorazo del 2001 generó como respuesta la creación del INYM, que ellos veían como la solución a la opresión de los grandes industriales. Sin embargo, actualmente lamentó que las expectativas que tenían en el Instituto no se hayan cumplido.

Foto de Ramón González.
Foto de Ramón González.

Una nueva protesta, viejos reclamos

Peterson es uno de los referentes del acampe frente al INYM, donde los productores yerbateros y los tareferos esperan soluciones. Hace un año, cuando comenzaron a caer los precios de la producción empezó a reclamar desde su cargo como presidente de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte (ACPYN).

Ahora unas 330 personas acampan frente al Instituto Nacional de la Yerba Mate en Posadas. Con toldos, recordando los viejos campamentos de los yerbales. Práctica que por suerte, Peterson afirma que ha quedado en el pasado ya que “al menos en nuestra zona se solucionó y se arman los campamentos con las comodidades necesarias para los tareferos”.

Sostuvo que “a raíz de los incumplimientos del precio se han generado muchos problemas”. Por eso han vuelto a la calle a protestar por precios justos y que se cumplan las normas vigentes.

“Estamos acá peleando, no vamos a bajar los brazos, lo último que podemos hacer es bajar los brazos y arrodillarnos para los grandes. Si hay que morir, hay que morir parados y luchando por lo nuestro”, dramatiza.

Luego de tractorazo del 2001 el INYM fue creado para regular la oferta y la demanda. Según Peterson para lograr eso “es necesaria la cupificación y la limitación de la plantación. Porque ¿quién planta? Las grandes industrias plantaron miles de hectáreas. Tenemos una industria que tiene 10 mil hectáreas y otra que tiene 9600 hectáreas y después tenemos los productores clase media que tienen entre 30 y 80 hectáreas y el 63 por ciento de los productores que tienen menos de 30 hectáreas”.

Afirma que los “pequeños productores no pudieron plantan nuevos yerbales, sino apenas arreglar los que tenían y lo mismo los clase media”. Mientras que “las grandes industrias siempre cuidaron sus yerbales y cuando tenían buenos precios plantaron nuevos”.

“Además los yerbales nuevos son sin mano de obra porque tienen cosecha mecanizada”, lamenta.

El productor denunció que “en Corrientes cosechan con máquinas y le ponen todo el palerio y después a nosotros nos exigen en Misiones solo hoja para poder equilibrar el porcentaje de palo”. Aseguró que el palo debería ser un desecho de la yerba, pero los grandes molinos lo usan para hacer polvo e incorporar a la yerba.

Detalló que “compran tres kilos de hoja verde a 3 pesos el kilo y le agregan un kilo de palo a 2,50 pesos y con eso están haciendo 1,5 kilos de yerba en paquete, a un costo de 11,50 pesos”. Para él ahí está la distorsión que termina afectando a los pequeños productores y la sobreoferta de yerba.

Quien es Peterson

Julio Peterson es el orgulloso hijo de productores yerbateros de Andresito, que mientras estudiaba en la Escuela de la Familia Agrícola (EFA) de su pueblo, decidió subirse a uno de los tractores y llegar primero a Oberá y luego a Posadas en 2001. Pese a su juventud aquel año fue el referente y la voz cantante de los productores.

Con solo 17 años logró lo impensado, sacudir el status quo de la capital misionera y de todo el ámbito político. Al ser una voz nueva, su figura se posicionó rápidamente en la escena mediática y los políticos no supieron cómo tratarlo.

Luego, al levantarse la protesta, que duró casi 20 días en la plaza central de Posadas el joven volvió a la chacra de sus padres y terminó sus estudios secundarios.

Pero al cumplir los 18 años debió fugarse del país, porque la fama obtenida en el tractorazo, le valió 74 causas penales.

Estuvo dos años viviendo en Brasil, tuvo que enajenar todas las propiedades que tenía a su nombre y tuvo que pagar fortunas en abogados para poder volver a su tierra.

“Esto nunca lo conté, pero tampoco nunca me lo preguntaron”, dijo sobre los años luego del tractorazo. “Hoy, por hoy tengo la conciencia tranquila” dijo el joven dirigente, recordando esos años.

Con apenas la secundaria terminada, sin posibilidad de seguir estudios universitarios, este joven dirigente terminó aprendiendo en la escuela de la calle. “La calle te enseña muchas cosas, pero tenés que cuidarte que sea la buena calle, porque hay cosas muy malas”, dijo.

Ahora 16 años después del tractorazo, recordó que “soñaba con haber conseguido un Instituto Nacional de la Yerba Mate grande, fuerte, organizado, ordenado y principalmente que trabaje a pleno por los productores, para los trabajadores y hoy no nos encontramos con eso y por ello volvimos a marchar”.

Consideró que hubo buenos años para el sector, donde había una gran demanda de yerba desde el extranjero, poca oferta y eso generó muy buenos precios para todo el sector. “El INYM se durmió cuando anduvo la yerba, no siguieron estudiando cómo hacer para cuando caiga la demanda y si subía la oferta. Ese fue el momento en que el INYM se durmió, o se calló como se dice”.

“Hoy tenemos que estar más fuertes que nunca, tenemos mucha experiencia y hace un año que venimos peleando con esto”, dijo seguro. Indicó que el sector productivo debe luchar por sus derechos y valoró que muchos productores que, si bien no pudieron llegar a Posadas, acompañan no cosechando.

Al ser consultado, como se ve ahora en relación a la primera gran marcha que participó, recordó que en el 2001 aún vivía con sus padres. Ahora tiene un diálogo muy fluido con los productores, tareferos, cuadrilleros y secaderos de la zona de Andresito.

“Si no estamos unidos todos, vamos mal”, remarcó el dirigente, resaltando el apoyo que tiene de los diferentes sectores que trabajan en la parte productiva.

La familia el gran sostén de Peterson

Si bien durante el tractorazo del 2001 era un joven, ahora Peterson ya es un hombre de familia. En su chacra de 30 hectáreas y en su ferretería el productor debe buscar sustento para los suyos. No deja de agradecer a sus padres, su esposa y sus suegros.

El joven se tomó el tiempo de agradecer el acompañamiento de su familia, en especial de su esposa. En estos días que él encabeza la marcha, ella toma la posta en la chacra y en la ferretería que montaron hace poco tiempo con el apoyo de su padre y su suegro.

Para Peterson hablar de su familia es tocarle el lado emotivo, muy sensible aún porque la llegada de su primer hijo hace dos años y cuatro meses lo cambio todo en su vida. Junto a su esposa debieron hacer casi cinco años de tratamiento para lograr tener un hijo. Pero ahora se lo ve feliz.

“Fueron muchos años de búsqueda y tratamiento para tener esta bendición que es un hijo”, dice, remarcando que le cambió mucho la llegada de su nene.

Al ser consultado sobre los dichos periodísticos de que “fue comprado”, Peterson responde “que lo prueben, hoy estoy limpio para sentarme con cualquiera para pelear frente a frente. Y les puedo probar que lo que hice lo logré con el apoyo de mi padre y de mi suegro para poder formar la pequeña ferretería que ahora está cuidando mi señora”.

Reconoció que su emprendimiento tiene una deuda con el Banco, pero explicó “en estos años desde la ACPYN fuimos sacando cosas a través de la ferretería para poder ayudarlos a todos los productores, compramos cemento, alambre, herramientas y muchas cosas, todo a través de un acuerdo. Yo compraba y ellos después me iban pagando”.

Sobre la deuda dijo que “compramos mucho, en cantidad para llegar a todos, pero cuando cayeron los precios el año pasado comenzaron las dificultades. Llegamos a deber 3 millones de pesos, pero no importa, vamos a seguir trabajando y vamos a salir de esta, como salimos de muchas otras cosas”.

“Los que me critican que vine acá para negociar mi deuda, sepan que vinimos a pelear por el pago justo a todos los productores”, dijo. “Yo vivo en un galpón, no en una mansión como muchos de los que me critican, todos pueden ir a ver dónde vivo”, afirmó desafiante.

Destacó que, como él, los demás productores han dejado a parte de su familia al cuidado de sus chacras, mientras ellos llevan adelante esta lucha política en pro de sus derechos. “No podemos dejar todo tirado y venir acá pensando que mañana vamos y seguimos con la chacra como si nada, hoy más que nunca los productores deben cuidar su yerbal para que cuando logremos un precio justo ellos puedan vender bien su producción y no solo los grandes se enriquezcan”.

Al rememorar los años que vivió como prófugo en el vecino país se emocionó y remarcó que “gracias a Dios seguimos adelante. Volví a mi tierra donde nací y hoy estos decidido a seguir luchando por los derechos de todos”.

Este Gobierno nacional no ha hecho mucho por las economías regionales

El reclamo de los productores está focalizado en el INYM, instituto al cual acusan de no cumplir con las funciones que le fueron establecidas por el Estatuto y las normas fundacionales.

Para Peterson “no es culpa de este gobierno ni del anterior lo que está sucediendo. Viene de añares llegando a la monopolización, llevando a que dependamos de dos o tres. Este Gobierno nacional no ha hecho mucho para cambiar esto. Hoy las economías regionales están mal”.

Lamentó que hoy en día “los productores y los trabajadores tienen que pedir comida, eso es imposible en un país tan rico como el nuestro. No puede ser que la riqueza sea para unos pocos como nos está pasando en el sistema yerbatero”.

Planteó que el Gobierno nacional no está planteando políticas que luchen contra esta concentración de la riqueza. “En un país tan rico como la Argentina acá lo que debería estar sobrando es riqueza, pero para todos, no solo para dos o tres” remarcó convencido.

Consideró que el sector político debe ponerse a trabajar para fomentar las economías regionales. “Hoy más que nunca se dieron cuenta que las economías regionales son las que generan riqueza, las que generan mano de obra y son las únicas que derraman la riqueza en el país”.

Graficó que “cuando el productor y el secadero gana bien derrama riqueza, si el trabajador gana bien en quince días o una semana esa plata es invertida y el rico se dedica a guardar la plata o compra grandes extensiones de tierra”.

No a las drogas a los hijos de los tareferos

Peterson se muestra preocupado por el impacto nocivo que tiene la droga en la zona rural. Explicó que desde la ACPYN organizan charlas en Andresito todos los sábados con los jóvenes para alejarlos del flagelo de las drogas.

“Creo que es bueno este trabajo denominado No a las drogas a los hijos de los tareferos. Porque la verdad me da dolor ver a los gurises con 12 o 13 años drogándose”, dice Peterson. Explica que el mayor flagelo es el Paco.

Comentó que la droga es un gran problema para los jóvenes en la zona de Andresito. Se forman barritas y allí caen en el consumo de sustancias ilegales. “Porque a los gurises les genera expectativa lo prohibido”, cuenta explicando que para él las drogas deben ser legalizadas, y a la par se debe concientizar a los chicos en el daño que produce su consumo.

Explicó que el alcohol se consume en eventos y legalmente, pero que los jóvenes se ven cautivados por las drogas ilegales y eso los impulsa a evadirse de los padres y caer en el consumo.

“Cada sábado organizamos charlas en Andresito, con los gurises de 5 años hasta 16 años, tratamos de concientizarlos en que hagan sus vidas y no se dejen manejar por el consumo de las drogas”, dijo el joven.

Las charlas las encabezan los productores, tareferos y cuadrilleros, que con el apoyo de comerciantes y profesores de la zona organizan las actividades. Llevan especialistas de Salud Pública y referentes en la lucha contra las adicciones para poder concientizar a los chicos.

“Antes, cuando éramos chicos íbamos de campamento, jugábamos a la bolita, a la mancha escondida, íbamos a pescar, pero ahora no se ve eso en los chicos. Están todo el día con el teléfono, y el teléfono es el que le lleva a las cosas prohibidas”, describe Peterson.

 

Compartí esta noticia !

Ellas, la otra cara de la protesta yerbatera

Compartí esta noticia !

Por Julieta Martinez. El olor a leña quemada utilizada para resguardarse de estos días de bajas temperaturas y para cocinar durante el día y la noche o preparar un mate compartido en ronda, se siente a varias cuadras. Los productores yerbateros afianzan su protesta en Posadas y reciben la solidaridad de los vecinos que les acercan mercaderías, colchones y frazadas. Su estadía se prolonga porque la respuesta que esperan desde el Instituto Nacional de la Yerba Mate, aquel que fuera creado para resguardarlos por ley, no llega. Por momentos, hasta pareciera que los ningunea.

Mientras tanto, sobre el asfalto, en el rostro de la chacra misionera sobresale el de la mujer. Esa mujer que mientras presta atención a las discusiones, no pierde de vista a sus retoños, o aquella que se animó a dejar a sus hijos a resguardo de algún familiar, el mayor de los hermanos para acompañar la lucha por su tierra, su producto, aquello que trabajó durante años, sola, junto a su esposo, o a sus hijos.

Uno de esos rostros es el de Catalina Almirón, productora de San Pedro. De mirada fuerte, la sonrisa justa para demostrar amabilidad y las manos gastadas por la tarefa. Hizo varios kilómetros convencida de la lucha por precios justos para una vida digna. Catalina habló de su causa, y de la de muchas otras mujeres que trabajan la tierra y que pocas veces pueden hacer escuchar su voz.

Yo soy productora, tengo 60 años y me ocupo de mi chacra, yo la dirijo. En este caso no acompaño a ningún hombre, la chacra es mía, pongo el hombro en todo, desde agarrar un animal hasta tareferar la yerba, siempre fui así”, cuenta en una entrevista a Economis.

¿Cómo es compartir el tiempo entre el trabajo en la chacra y cuidar y criar a los hijos?

Es un trabajo fuerte el de la chacra pero también es fuerte criar a los hijos, realmente ahora esto nos preocupa porque la situación está difícil, los chicos no pueden ir a la escuela, los padres no tienen trabajo. Nosotros somos productores, pero hay una cadena que yo defiendo y entiendo porque sin ellos no hacemos nada, que son los tareferos. Familias humildes que están en los pueblos que no tienen un pedacito de tierra para plantar una mandioca. Nosotros tenemos tierra para trabajar. Yo tengo tres hijos, pero hay familias que tienen ocho, nueve chiquitos muy chiquitos, que quieren leche, que necesitan pañales, alimentos para crecer. Esa familia de tareferos es la que está sufriendo, a mí lo que más me duele no somos nosotros, como productores, sino que alguien nos ayude para que podamos ayudar a la familia de tareferos a que no pasen hambre. Ellos están pasando muy mal.

¿En la chacra se valora el lugar que ocupa la mujer?

Nunca se valoró a la mujer. En mi caso, tengo 60 años, problemas de columna, y hoy por hoy ya debería estar recibiendo una pensión, pero nadie valora a la mujer que está para todo, desde que se levanta atendiendo a los chicos, a la gallina, el chanchito, ordeñando la vaca, terminás en el rozado, viniendo al mediodía a cocinar, descansar media hora sin bañarse, comer algo, muy poco para volver de nuevo a la chacra, así es la vida de la mujer.

Catalina tenía programada una operación de vesícula en Oberá para sacarse unas piedritas.

Llamó a cancelar el turno, porque “no pienso moverme de acá”

 

 Catalina considera válido que las mujeres acompañen a sus maridos, a su familia. “Yo no tengo marido pero vengo por mí y por mis hijos, somos una cadena, somos la base de cada pueblo. Sin nosotros, el pueblo no crece, sin nosotros las familias tareferas no comen, lo que hacemos va a parar a los comercios”.

¿Cree que algún día tendrá solución el problema de los yerbateros?

Confío en Dios. Esta difícil, pero estamos decididos a quedarnos y vamos a ir a buscar los tractores y cada vez vamos a ser más.

 

“Estoy muy agradecida con Posadas y pido que Dios multiplique lo que la gente nos da todos los días acá en la ciudad, recibimos leche, mercadería, colchones, frazadas, porque estamos durmiendo en la calle”

Compartí esta noticia !

Patricia Durán, empresaria del año: “Lo que me trajo hasta acá son las ganas de vivir”

Compartí esta noticia !

Hace 30 años soñó una de las empresas más importantes de turismo receptivo de la región. Dueña de dos hoteles sustentables en Iguazú, asegura que su mayor deseo es dejarle un legado a sus hijos y a la comunidad. Elegida como la empresaria del año por la Cámara de Mujeres Empresarias, en una entrevista con Economis habla del rol de la mujer, de su historia y sus desafíos.

¿Un reconocimiento que llega en qué momento de tu carrera?

Como empresaria comencé hace como 30 años, quedé viuda muy joven, tuve dos niños que en ese momento eran muy bebés pero mis sueños nunca los dejé de lado, mi pasión, sin descuidar mis valores y principios que es lo más importante porque es lo que le voy a dejar de herencia a mis hijos. Me basé toda la vida en esos parámetros y mi ejemplo siempre fue mi mamá. Lo que me trajo hasta acá son las ganas de vivir. Siempre me comprometí con el medioambiente donde estuve, con la naturaleza y también con la comunidad que me rodea.

 

Quiero agradecer a la institución por haberme elegido. Todas las mujeres tenemos la responsabilidad además del esfuerzo de la profesión, el de la casa, el de los hijos, el de la familia así que somos mujeres que hacemos de todo un poco

El proyecto turístico comenzó con cinco empleados y hoy son 280. Además de la operadora de turismo receptivo Cuenca Del Plata, Patricia Durán emplazó el lodge La Aldea de la Selva en las 600 hectáreas y El Pueblito, un hotel que recrea la ciudad de Puerto Iguazú en sus primeros años.

¿Cómo fue trabajar y seguir adelante hace 30 años con dos niños chiquitos y sola?

A las 16 años vine a vivir a Posadas, yo nací en Santa Cruz de la Sierra, vine a estudiar la licenciatura en Turismo, mi profesor fue mi esposo después, nos casamos y nos fuimos a Iguazú. Ahí comenzamos a desarrollar nuestra empresa. Lamentablemente él falleció en un accidente y me quedé a cargo de mis dos niños y de la empresa. Estuvimos siete años casados, y eso pasó hace 22 años. Fue una desgracia, pero inclusive de las desagracias vienen los aprendizajes, todo viene para enseñarnos. Yo tenía mucho temple. Hoy tenemos 280 empleados, dos hoteles sustentables, uno de los cuales fue el primero en la Argentina reconocido por Rainforest Alliance como hotel verde y es la única reconocida como una empresa sustentable y sostenible. Siempre busqué dejar algo a la sociedad, más en una sociedad como la nuestra teniendo tanta riqueza cultural, una provincia como Misiones con tanto valor ambiental es imposible hacer un producto sin incluirlo.

Me ocupé de mi familia y de mi empresa, fueron los que me sacaron de esta angustia, yo estaba llena de sueños y de proyectos y nunca los dejé

¿Mirando a la distancia, cómo era la elección de ser empresaria hace 30 años y cómo es hoy?

Antes, muy difícil porque la mujer tiene que probar que puede. Tenemos que tomar un largo camino para que los bancos confíen por ejemplo, y eso hoy cambió bastante, la mujer está más afianzada. Hubo un camino recorrido, y la mujer también se dio cuenta y se especializó. Pero tenemos la responsabilidad además de cuidar y criar a nuestros hijos, de dar hacia afuera lo mejor.

 Creo que el equipo te hace crecer, cuando le das espacio a todos no hay forma que te vaya mal porque esos colaboradores que se transforman en una familia te ayudan a salir adelante

La empresaria asegura que concretó sus sueños y sus proyectos en la familia y en la empresa. Su hija es abogada y su hijo está próximo a recibirse de ingeniero en Sistema y “para mí son mis mayores logros”.

¿Qué desafíos te quedan como empresaria, como mujer?

Como mujer, lo más importante para mí es la mejora continua pero no solamente en la empresa, sino en lo espiritual porque el tiempo nos deja la experiencia y no podemos dejar jamás de ver lo que nos pasó de bueno y de malo para volcarlo a la familia y a la sociedad. Mi mayor logro es que mis hijos hayan crecido bien, a pesar de que no era una madre que estaba las 24 horas, y digo a pesar  pero no como un pesar, sino que fue lo que nos tocó y siempre hablé con ellos y lo supieron entender, no está bien ni mal, es lo que nos tocó a nosotros. Hoy quiero disfrutar más de mi familia y emprender nuevos sueños que nunca los voy a dejar de lado .

Compartí esta noticia !

“Hay que empezar a pensar en la Misiones de 2050”

Compartí esta noticia !

Hay que pensar la Misiones del 2050. Con esa definición, Pablo Ratti muestra su forma de pensar. Con 36 años, este ingeniero industrial con un master en finanzas, se tuvo que topar de repente con la responsabilidad de hacerse cargo de una de las empresas constructoras más importantes de Misiones. Pero su experiencia previa lo muestra curtido. Trabajó desde muy joven en grandes empresas y fracasó estrepitosamente un par de veces como emprendedor. Rebelde, quiso ganarse su espacio en la empresa creada por su padre y no fueron pocas las disputas. De cada una, aprendió lecciones de su padre que hoy le sirven para estar al frente de la compañía que tiene más de 200 trabajadores en obras y un staff permanente de 30 ejecutivos.

Su formación le permite tener una mirada de largo plazo. Habla de la Misiones de dentro de 30 años. Pero también se muestra preocupado no por el 2017, sino por el 2018. Entiende que el Gobierno nacional este año inyectará dinero a la obra pública para mejorar la sensación térmica y el empleo en todo el país. Pero para el año que viene, advierte, se profundizarán las líneas de ajuste, varias de las cuáles, coincide, son necesarias. Tampoco le escapa a opinar sobre la problemática de otras áreas de la economía, como la yerba mate, y no duda en expresar que Misiones necesita debatir la construcción de represas, no sólo por la construcción que demandaría, sino por la energía que cada vez es más escasa.

¿Cómo está la construcción, cómo fue el 2016?

Fue un año de transición, difícil, veníamos de una manera de trabajar que empezó a mermar,  ya antes de las elecciones. Y 2016 se volvió difícil a comienzos del año. ¿Se acuerdan cuando hablaban de una reactivación del segundo semestre?, Vino postergado, y después de Julio, Agosto se empezó a ver un poco distinto. Pero fue difícil. No teníamos certeza de cómo iba la obra pública.

¿Cómo lo viviste en la empresa?

Difícil, con muchos cambios. Siempre los comienzos de año son difíciles para la empresa que trabaja con la obra pública. Porque se para la obra, porque la obra no comienza, o porque  la actividad no se inició.

¿En Misiones se perdieron muchos puestos de trabajo?

Misiones tiene 15 mil obreros y hay mucha informalidad que afecta mucho a la actividad. Y desde luego las obras no comenzaron en tiempo y forma; esa masa de trabajadores no comenzó a trabajar. Y se empezó a parar un poco con la recesión económica. La obra pública es un gran traccionador para Misiones. Maneja una masa de 15 mil trabajadores y sin hablar de la otra parte de subcontratos, corralones y demás, que ayuda a todo esto.

¿Y el parate por qué fue, porque el Gobierno nuevo frenó los pagos, empezó a mirar, a organizar?

Principalmente eso. Siempre un Gobierno nuevo trae esto, un  control, una verificación, muchas dudas sobre cómo se vienen haciendo las cosas. Entonces es cómo que dicen: ¡Para, déjame que miro y seguimos! Y en ese parar, nuestras empresas que son PyMEs, como son pequeñas empresas no pueden aguantarse mucho tiempo sin tener actividad. Y eso trae problemas en todos los sentidos.

¿Y el Gobierno Provincial cómo equilibró eso?

El Gobierno provincial se alineo rápidamente a esta nueva política, creo que ha hecho las gestiones necesarias para que eso empiece a caminar nuevamente. Obviamente que somos una provincia más, de las tantas que estamos con éstas necesidades. Todas esperan que vengan las remesas de Nación para que la actividad comience, que mejoró mucho; lo que no se hizo mucho fue licitar futuras obras.

¿Todavía está en etapa de licitación o ya hay obras en marcha?

Se pueden entregar los contratos que se vienen ejecutando. Eso paró en comienzos del año 2016, eso dejó un déficit, una brecha grande hasta que comenzamos.  Como que recién ahora se está comenzando. Piensen que estamos en un año de elecciones y eso es positivo para la obra pública. Pero el mayor miedo que yo tengo es el año 2018. Porque sabemos que el Gobierno nacional tiene objetivos muy claros, sabemos que quieren bajar el  déficit, bajar la inflación; eso requiere un ajuste y en algún lado se tiene que hacer.

¿Mira más eso que los “brotes verdes”?

Yo creo que todos deberíamos estar viendo eso. Lo que pasa es que los brotes verdes no te anuncian que esto va a seguir en el tiempo, hoy es el brote verde, hoy vamos para adelante y ¿después qué hacemos? Invierto en la empresa para adelante, o me quedo con esto y espero. 

¿Y cuál es su posición, qué va a hacer usted con esto?

Yo soy optimista, yo quiero pensar que este año va a ser para capitalizar las empresas y tratar de transitar un poco el 2018. Porque no tengo en claro el 2018, intuyo que la cosa viene por ahí. Pero puede suceder que lleguen inversiones extranjeras directas y ayude de alguna manera; pero para mí las inversiones extranjeras directas van para otro lado, van a venir por la parte de energías renovables, a energéticas y si nos toca a nosotros, nos toca por atrás. No estamos participando en algo puntual grande. Si vos decís que en 2018 se lanza la  represa  de Corpus por ejemplo ahí hablamos de quiénes somos los empresarios que podemos responder a la demanda de algo como eso.

En base a la proyección a futuro los empresarios de Misiones tienen que apostar a apoyar a algo como Corpus, no sólo por la construcción de ese momento, sino por la proyección…

Hay una necesidad obvia que es la energía. Vamos a necesitar la energía hoy y vamos a necesitar mucho más, más adelante. Como provincia estamos rodeados de ríos, como provincia proveemos energía, es nuestro mayor comidittie de cara al futuro. Hay ambientalistas que tienen su postura y una sociedad que no apoya esto; pero hay que buscar una solución, si no es por ese lado tiene que ser por otro. Hoy nos está costando contar con la energía, la hidroeléctrica de Urugua-í está al tope y atiende una demanda cada vez más grande y nunca vamos a llegar a satisfacer todas las demandas. Como sociedad hay que ver las demandas a futuro y ver los beneficios que como provincia podemos llegar a tener y hoy no lo estamos viendo.

En el caso de Misiones, se terminaron las grandes obras complementarias de Yacyretá, y se terminaron hace poco y eso tuvo su impacto en la actividad…

Son proyectos grandes, pensados desde hace tiempo, proyectados a 30 años lo cual es interesante, nos ha renovado y se requieren otras inversiones. Las inversiones a futuro van a venir desde otro lado, que hoy están reglamentadas por Ley de Participación Público Privada para Obras de Infraestructura. Como empresarios tenemos que alinearnos a eso, que el gobierno Nacional está fomentando, como que las empresas van a financiar al Estado de alguna manera; y de eso sabemos poco. Tenemos que capacitarnos porque no estamos tan al tanto sobre eso, porque esto trae aparejado que tengamos que trabajar con los mercados de capitales. Antes el Estado era el que nos financiaba las obras y el que nos atendía las necesidades urbanas y provinciales.

El Gobierno busca que sean las empresas las que busquen y financien porque piensan que van a ser mucho más eficientes, más productivas. Van a estar las que reamente sepan hacerlo, que es un desafío distinto. Hoy es muy pronto pero si esto prospera es para que esto se quede. El caso ejemplo es en Chile, donde la obra de participación público-privada fue un éxito. Esto requiere tiempo y planificación, porque uno construye una ruta o una escuela y ¿cómo te cobras después eso? Hay que trabajarlo mucho, hay que ver cuáles son las necesidades.

 

Ratti se muestra desenvuelto cuando habla de las proyecciones de su empresa, esa que heredó antes de tiempo de su padre. Dice que estaba preparado para la conducción desde mucho tiempo antes, aunque antes tuvo varias idas y venidas que lo llevaron a recorrer el mundo.

Ahora encara una obra insigne que tendrá una vista insuperable del río Paraná.  

¿Cómo se dividen entre la obra pública y privada?

La obra privada requiere mucha incidencia, se requiere de muchas horas de oficina para ver que va a venir después. Las obras públicas tienen sus tiempos, se hace en etapas; depende de la necesidad de la culminación de la obra. La impronta la pone la empresa de cómo hacer las cosas.

 

¿El destino de la obra pública en Misiones cuál es?

Las viviendas siempre van a ser una necesidad básica. Hoy los créditos hipotecarios alientan que se haga eso de alguna manera. Los bancos apuestan a sacar estos créditos hipotecarios,  es interesante así se manejan de otra manera, se pueden localizar las viviendas donde la demanda esté. No hacer el barrio por allá, y después ver cómo la gente llega al centro y demás.

Pablo Ratti visitó Economis para hablar de las proyecciones de Misiones.

 

¿Cómo te ha cambiado en estos años manejar la empresa?

Si vos querés proyectarte como empresario, hay que mirar para adelante constantemente, tenés que mirar para adelante. A mí me tocó hacerme cargo de una empresa que tenía más de 40 años, y fui aprendiendo. Siempre quise ser director de la empresa, pero fue repentino tras la desaparición de mi padre. Pero lo vemos como una nave,  vamos todos para el mismo lado, puede tener sus conflictos, pero las personas que me acompañaron me sostuvieron. Hoy somos 30 personas, donde hay además 120 obreros, más otras obras del interior, con lo que estaremos llegando a unos 200 obreros. Es decisión de ponerse a caminar para adelante.

¿Y la nueva generación de empresarios misioneros, cómo ve el futuro?

Hay un cambio generacional importante, el tema es si estos cambios se están realizando o si se traspasan éstas generaciones. Las empresas de hace 40 años, son las autóctonas de Misiones. Fueron personas de 30 años creando nuevas empresas y hoy son padres de personas de 40 años que están asumiendo el mando.

¿Te gusta el rumbo económico que propone el Gobierno?

Son propuestas que van organizando lo macroeconómico, que ordenan lo que viene a futuro, la previsibilidad. Qué está bueno, porque estamos acostumbrados al cortoplacismo. Pero al empresario le conviene la previsibilidad, porque antes era a diez años y no sabíamos que pasaba. Hoy el empresario se ve desafiado a ver qué sucede día a día. Entonces hay un trabajo de tiempo, el Gobierno quiere bajar la inflación, y es insistente porque esta mata las empresas, si eso pasa y bajan las variables, las cosas se van a dar de una buena manera.

Habló de las represas…. ¿Las empresas misioneras están preparadas para meterse en Corpus y Garabí?

No sé si para hacerlas en toda su dimensión, pero sí para hacer en gran parte lo que hay hacer, porque tenés todo un trabajo, todo un trabajo de viviendas que a su vez genera mano de obra. Movimientos de suelo, obras complementarias. Las empresas sí podemos y estamos preparadas para responder, no nos vamos a meter con la construcción de las turbinas, pero sí podemos responder en gran parte.  Hoy se rompió la barrera del conocimiento, estamos preparados para afrontar ese conocimiento nuevo, pero hay que ver qué se va a hacer. Ver el qué.

 

Ficha personal – Pablo Ratti
 
Edad: 36 años
Cargo: CEO de Ratti Construcciones S.A.
Hincha de: River (no fanático)
Hobbies: Piloto privado de avión y básquet
Secundario: Roque González
Universitarios: Ingeniero Industrial (UADE) y Master en Finanzas en el CEMA
Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin