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Cumbre de París sobre finanzas climáticas: ¿un salvavidas para América Latina?

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Escribe Tais Gadea Lara de Dialogo Chino – Gobiernos, especialistas y sociedad civil de la región reclamaron un incremento en los fondos climáticos y repensar la estructura de los organismos multilaterales

“Hace nueve meses nadie estaba hablando de cláusulas por desastres naturales (…) Hace nueve meses nadie hablaba sobre el desarrollo multilateral, sobre la reforma del Banco Mundial a escala (…) Hace nueve meses no estábamos preparados para discutir temas de deuda (…)”.

Las palabras de Mia Mottley, primera ministra de Barbados, pronunciadas en la reciente Cumbre para un Nuevo Pacto Financiero Mundial celebrada en París, parecieron tocar la fibra sensible de su audiencia. En muchos sentidos, estaba en lo cierto.

En septiembre del año pasado, el lanzamiento de su iniciativa Bridgetown marcó un antes y un después. La iniciativa, que plantea la necesidad de discutir una reforma del sistema financiero mundial que ayude a los países más vulnerables, ha contribuido a los debates sobre el alivio de la deuda y la movilización de más fondos para políticas climáticas.

En noviembre, en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la COP27 ―un evento en el que Mottley fue una voz destacada― el acuerdo final entre las naciones reconoció, por primera vez, la necesidad de “una transformación del sistema financiero y de sus estructuras y procesos” para cumplir los objetivos de descarbonización. Ahora, la cumbre sobre financiación climática de París, de dos días de duración y que concluyó el 23 de junio, buscó dar pasos a favor para que ello comience a ser realidad.

Organizado por el gobierno de Francia, el evento buscó dar un espacio de conversación y debate para llegar a consensos sobre cómo modificar un sistema financiero que, estructurado luego de la Segunda Guerra Mundial, hoy no está respondiendo a las crisis simultáneas de la pobreza, las deudas financieras y el cambio climático. Fue una jornada y media de reuniones bilaterales y grupos de trabajo a puertas cerradas, y mesas redondas abiertas al público.

Aunque en la cumbre se hicieron declaraciones ambiciosas, entre ellas la del presidente francés Emmanuel Macron, y se avanzó en algunas reformas, muchos observadores se sintieron decepcionados por la falta de compromisos firmes, aunque otros reconocieron un impulso de cara a la COP28 que se celebrará en Dubai a finales de este año.

¿Qué significa todo esto para una región como América Latina y el Caribe impactada por el cambio climático, en crisis económica y bajo deudas financieras, que intenta responder a otros problemas como la pobreza y la desigualdad? Aquí un resumen con lo más destacado y la voz de sus protagonistas.

¿Dónde está el dinero prometido?

La mayoría de los participantes, especialmente los de países en desarrollo, llegaron a París con una expectativa clara: tener alguna novedad ―por más mínima que fuera― de la promesa de los países desarrollados de movilizar a los países en desarrollo US$100 mil millones anuales en financiamiento climático para 2025. Es una promesa que fue realizada en 2009 y reforzada en 2015 con el Acuerdo de París, pero que aún está incumplida.

La expectativa se acrecentó con las dos semanas previas de negociaciones en Bonn, Alemania, donde el financiamiento fue el tema pujante entre un mundo desarrollado que quiere enfocar las discusiones en incrementar la ambición en mitigación ―es decir, mayor reducción de emisiones― y un mundo en desarrollo que también quiere eso, pero sabe y reclama que sólo puede hacerlo si a la par se discute el aumento de la ayuda económica.

“Delegados, ¿estamos dispuestos a hablar de los US$100 mil millones? ¿Estamos dispuestos a hablar de esto?”, expresaba enojado el jefe de delegación de Cuba Pedro Luis Pedroso Cuesta en un plenario en las negociaciones climáticas en Bonn, una reunión preparatoria para la próxima COP28. “Está tan claro que no hay intención de hablar de financiamiento”, agregó. Con ese malestar llegaron los países en vías de desarrollo a París. Con ese mismo resultado de escasa novedad se han ido también de París. 

En la cumbre en París sí se avanzó hacia otro objetivo de 100.000 millones de dólares: el compromiso adquirido en 2021 por los países ricos de redirigir parte de sus derechos especiales de giro del Fondo Monetario Internacional (FMI) no utilizados para ayudar a los países más vulnerables.

La propia directora del FMI Kristalina Georgieva describió que, de esos US$100 mil millones, 60 mil millones ya están en el fondo trabajando para los países en desarrollo y los otros 40 mil millones ya han sido comprometidos por los países más ricos.

Las fuentes de financiamiento climático

De los distintos temas debatidos en la cumbre de París, varios fueron prioritarios para los delegados de América Latina y el Caribe, como los cambios en las organizaciones multilaterales, la incorporación de nuevos actores a la mesa para movilizar financiación, el aumento del flujo de financiación climática hasta el nivel necesario y la búsqueda de métodos innovadores para responder a las crisis actuales. Entre las fuentes de financiamiento destacadas por las voces de la región figuran:

 Canje de deuda. Bajo el consenso de que ningún país debería tener que elegir entre luchar por terminar con la pobreza y actuar ante el cambio climático, en París se conversó sobre cómo empezar a aliviar las deudas financieras de los países en desarrollo para que puedan, a la par, implementar políticas climáticas.

La figura del canje de deuda por acción climática es liderada en la región por el presidente de Colombia, Gustavo Petro, presente en la cumbre en París. Petro dijo a Diálogo Chino: “El canje de deuda liberaría presupuestos para dedicarlos exclusivamente a mitigación o adaptación a la crisis climática. Sumado a escala mundial, sería un incremento de la liquidez monetaria que no iría en un incremento de precios sino a una inversión productiva hacia lo que más importa hoy que son soluciones ante la crisis climática”. Petro pidió la creación de un grupo de expertos que se dedique a estudiar la figura del canje de deuda y genere una propuesta para ser llevada a la COP28.

● El Banco Mundial. Ajay Banga, el nuevo presidente del Banco Mundial, anunció la iniciativa Cláusulas de Deuda Resilientes al Clima. Cuando un país esté ante un evento climático extremo, se pausarán sus pagos de deuda y/o se le dará mayor flexibilidad. En una primera etapa, la iniciativa será implementada con los países más vulnerables, y luego se buscará ampliar a más actores necesitados. En cuál de ambas categorías ingresarán los países de América Latina y el Caribe es aún un detalle por conocerse.

Sobre el funcionamiento del Banco Mundial y del FMI, el presidente brasileño Lula da Silva se mostró crítico durante el evento: “Lo que se creó después de la Segunda Guerra Mundial ya no funciona. Tengamos muy en claro que el Banco Mundial deja mucho que desear cuando se trata de lo que esperamos de él, que el FMI deja mucho que desear en cuanto a las expectativas de la gente frente a la institución”.

● El sector privado. En sus discursos durante la cumbre, el presidente Macron subrayó repetidamente la necesidad de movilizar y aumentar la financiación privada para el cambio climático, considerada por muchos como el punto en el que los gobiernos de los países desarrollados están poniendo el foco en las negociaciones sobre financiación. Macron dijo que “por cada dólar de dinero público que se destine a la acción climática, se tiene que destinar un dólar de dinero privado”.

El texto de conclusión de la conferencia de Paris menciona que, desde 2016 a 2019, la filantropía privada ha destinado US$42 mil millones al desarrollo. Para Mottley no es sólo una cuestión de movilizar cantidad de dinero, sino también de ver a dónde se está movilizando: “Le agradecemos a la filantropía lo que hace, pero no puede ser que pongan el dinero en lo que ellos quieren sino en lo que el mundo necesita”.

Rumbo a la COP28

El financiamiento fue el protagonista de una cumbre que en su lanzamiento iba a estar organizada por Francia y Barbados de forma conjunta, y que terminó bajo el liderazgo del país europeo. El financiamiento fue también el tema en disputa entre países en Bonn al punto tal de casi hacer peligrar el trabajo realizado durante dos semanas. Y ahora el financiamiento quizás sea el mayor desafío en la próxima COP28.

La Cumbre para un Nuevo Pacto Financiero Mundial dejó un documento de 10 páginas que recopila las conclusiones abordadas y que se resumen en cuatro resultados: “ganar la batalla contra la pobreza y las vulnerabilidades” a través de, por ejemplo, nuevos métodos que suavicen las deudas financieras; “mantenerse unidos en incrementar la solidaridad internacional” para cumplir con los compromisos financieros; “proteger el planeta y los bienes comunes” con un posible futuro precio al carbono internacional; y “movilizar recursos financieros adicionales especialmente desde el sector privado”.

Estos resultados no son legalmente vinculantes. Serán revisados cada seis meses a través de un reporte y habrá una segunda edición de la cumbre en dos años. Mientras tanto, los observadores seguirán de cerca cómo estas conversaciones “que hace nueve meses no se daban”, pasan a acciones concretas que respondan a las necesidades de los países más afectados, entre ellos los de América Latina.

Mientras que el Caribe se está ahora viendo afectado por la tormenta tropical Bret como un anticipo de una temporada de tormentas cada vez más intensas por el cambio climático, Mottley fue contundente: “Si no actuamos hoy a escala, no estaremos a tiempo de salvar a más personas. No sólo hagamos lo correcto, sino hagámoslo en el momento correcto y por la razón correcta”.

Tais Gadea Lara periodista especializada en ambiente y cambio climático

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El crecimiento de los países puede estar en armonía con la protección del planeta

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Según un informe, es posible tener un plantea habitable si los recursos naturales se utilizan de una manera más eficiente.

Los desafíos mundiales, como el cambio climático, la productividad económica, la seguridad alimentaria e hídrica, y la salud, podrían superarse si los países utilizan sus recursos naturales con mayor eficiencia y, según un nuevo informe, esto puede lograrse sin sacrificar el ambiente ni la prosperidad humana.

Mediante una combinación de ciencia innovadora, fuentes de datos, y modelos biofísicos y económicos, en el informe Nature’s Frontiers: Achieving Sustainability, Efficiency, and Prosperity with Natural Capital (Las fronteras de la naturaleza: Lograr sostenibilidad, eficiencia y prosperidad con el capital natural), se ofrece una forma novedosa de abordar el desafío fundamental de la sostenibilidad. En dicho informe, se señala cómo y dónde los países pueden utilizar los recursos naturales de manera más eficiente para prosperar sin dañar el planeta ni traspasar sus límites en el uso de los recursos naturales.

“Esta labor nos ayuda a entender lo que está sucediendo a nivel de los países y la manera en la que estos pueden alcanzar sus objetivos de desarrollo sin sacrificar las metas en materia de biodiversidad o cambio climático”, dijo Richard Damania, economista en jefe de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial. “Los países pueden tomar determinadas medidas ahora para brindar a sus habitantes una vida mejor y, al mismo tiempo, mantener un planeta habitable”.

En el informe, preparado por el Banco Mundial, el Natural Capital Project (Proyecto de Capital Natural) y el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA), se concluye que casi todos los países presentan importantes brechas de eficiencia en el uso de sus recursos naturales. Superar estas diferencias puede servir de ayuda para enfrentar muchos de los problemas económicos y ambientales más apremiantes del mundo: el cambio climático, la productividad económica, la seguridad alimentaria e hídrica, y la salud. En general, los países tienen la capacidad necesaria para casi duplicar su desempeño, ya sea en términos de rentabilidad económica o de resultados ambientales al mejorar en una dimensión sin sacrificar la otra.

Existe la creencia generalizada de que el crecimiento económico está causando la muerte de nuestro planeta, y numerosas investigaciones a lo largo de décadas respaldan esta presunción. Hace 50 años, el Club de Roma publicó su famoso informe titulado Los límites del crecimiento, en el que se sostenía que, si no se producían grandes cambios en los patrones de consumo, la degradación ambiental y el agotamiento de los recursos naturales conducirían a una disminución catastrófica de las poblaciones y los niveles de vida.

Desde la publicación del informe, la población mundial se ha duplicado con creces hasta alcanzar hoy los 8000 millones de habitantes, y los ingresos —por tanto, el consumo— han aumentado en todo el mundo. Un desafortunado subproducto de este crecimiento ha sido una disminución de casi todos los indicadores ambientales.

Solo desde el año 2000, el mundo ha perdido más del 10 % de la cubierta arbórea (i), una superficie que representa casi la mitad del tamaño de Estados Unidos. La calidad del agua está disminuyendo en los países ricos y pobres por igual (i), amenazando el crecimiento y dañando la salud pública. En la actualidad, la contaminación atmosférica acorta la vida de una persona promedio en 2,2 años (i), y se cobra más vidas cada año que todas las guerras y formas de violencia. Y el 40 % de toda la tierra se considera hoy degradada (i), lo que empeora la crisis climática, reduce la biodiversidad y pone en peligro la seguridad alimentaria.

Con todas estas formas vitales de capital natural en declive, hay que plantearse una pregunta fundamental: ¿podemos utilizar nuestro capital natural de manera más eficiente y, al mismo tiempo, permitir a las personas tener una vida mejor y proteger a nuestro planeta de la destrucción?

Casi todos los países explotan el capital natural de manera poco eficiente

Para responder esta pregunta, el Banco Mundial se asoció con el Natural Capital Project (i) (Proyecto de Capital Natural), un equipo de científicos, economistas, ingenieros informáticos y profesionales de otras áreas. Esta asociación fomentó el desarrollo de modelos agrícolas, ecológicos y económicos que pueden guiarnos para utilizar de la mejor forma la tierra, el agua y el aire. Estos modelos se basan en macrodatos —más de 8000 millones de puntos de datos— sobre los bosques y la vegetación, la producción agrícola, los recursos hídricos, el clima y la contaminación atmosférica. Los resultados se presentan en un nuevo informe titulado Nature’s Frontiers: Achieving Sustainability, Efficiency, and Prosperity with Natural Capital (Las fronteras de la naturaleza: Lograr sostenibilidad, eficiencia y prosperidad con el capital natural).

Las conclusiones de este modelado sugieren que casi todos los países del mundo están utilizando su capital natural de manera poco eficiente. Siembran cultivos en climas y condiciones geográficas inapropiadas, crían ganado en tierras más adecuadas para la agricultura y deforestan vastas extensiones sin replantar, lo que limita los futuros ingresos forestales y destruye sumideros de carbono y hábitats naturales críticos. Estas acciones están provocando grandes déficits de eficiencia.

La asignación deficiente del capital natural puede atribuirse a numerosos factores, entre ellos los subsidios desacertados (i), la situación precaria de los derechos sobre la propiedad y la falta de aplicación de las áreas protegidas. Sin embargo, la razón principal es que a menudo el capital natural carece de un precio o se le subvalora, y ello distorsiona los incentivos. Esta falta de precios hace que el capital natural se desperdicie, se utilice de manera poco sostenible, y pocas veces se asigne para maximizar los beneficios que podría aportar.

Subsanar los déficits de eficiencia podría ayudar a enfrentar nuestros desafíos más apremiantes

Sin embargo, hay noticias alentadoras. Corregir estas ineficiencias y subsanar los déficits de eficiencia podría ayudar a enfrentar algunos de los desafíos más apremiantes del mundo. Casi todos los 146 países que estudiamos presentan déficits de eficiencia importantes, y ellos podrían beneficiarse si utilizaran su capital natural de manera más eficiente. Cuando consolidamos los datos de todos estos países, los resultados son sorprendentes.

Encontramos que los países pueden subsanar los déficits de eficiencia a través de diferentes combinaciones del uso del suelo y de la cubierta vegetal. El gráfico siguiente representa un “límite de eficiencia” de los niveles óptimos de producción económica y secuestro de carbono, y muestra la situación actual. Hoy en día, el mundo genera alrededor de USD 401 000 millones al año a partir de sus tierras. Si todos los países subsanaran sus déficits de eficiencia en la producción y, al mismo tiempo, mantuvieran el nivel actual de almacenamiento de carbono, podrían prácticamente duplicar ese monto y llegar a USD 730 000 millones anuales y alcanzar el límite de eficiencia. Esto se podría lograr sin causar impactos ambientales, como la liberación de carbono, o de metano, o la pérdida de biodiversidad. Quizás lo más impresionante es que, si consideramos esto en términos de calorías producidas por la agricultura en lugar de dólares, la cantidad de calorías serían más que las necesarias para alimentar al mundo hasta 2050, cuando la población mundial alcanzará los 10 000 millones de personas, según estimaciones de las Naciones Unidas.

Gráfico

Del mismo modo, si todos los países subsanaran los déficits de eficiencia manteniendo la producción, pero secuestrando una mayor cantidad de carbono, alcanzarían el límite y se podrían secuestrar otros 78 000 millones de toneladas de carbono en los paisajes del mundo. Esto equivale a casi dos años de emisiones mundiales y el mundo tendría el tiempo que tanto necesita para descarbonizarse. Y, de nuevo, esto se podría lograr sin reducir el crecimiento económico o la producción de alimentos. Los beneficios se obtienen simplemente al subsanar los déficits de eficiencia y aprovechar al máximo nuestro capital natural.

Alcanzar estos ambiciosos objetivos no será fácil. No tenemos una varita mágica para que nuestros paisajes sean instantáneamente más eficientes. Necesitamos movilizar a los Gobiernos, las empresas y los individuos para iniciar estos cambios, que solo se pueden conseguir implementando las políticas y los incentivos adecuados. El aspecto de estas políticas dependerá de cada país y de sus circunstancias. La próxima fase de este proyecto incluye colaborar con los equipos de los países y los clientes del Banco Mundial para hacer realidad estos objetivos, y para lograrlo necesitaremos su apoyo.

Descargue el informe Nature’s Frontiers en esta página (i).

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Francia califica de “excesivas” criticas de la ONU sobre presunto racismo de la Policía

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Francia rechazó hoy las críticas “excesivas” e “infundadas” de un comité de expertos de la ONU que denunció la presunta discriminación racial y el uso excesivo de la fuerza por parte de la Policía durante los recientes disturbios en el país.

El Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) adoptó el viernes una declaración de urgencia denunciando “el uso excesivo de la fuerza por parte de los organismos encargados de hacer cumplir la Ley” y pidió además a Francia “una legislación que defina y prohíba la categorización racial”, consignó el vespertino Le Monde.

“Cualquier medida de categorización racial por parte de las fuerzas del orden está prohibida en Francia”, respondió hoy la Cancillería francesa, y aseguró que cualquier comportamiento discriminatorio “si queda demostrado, es objeto de una sanción administrativa o judicial”, según reportó la agencia de noticias AFP.

La muerte de Nahel, un joven de 17 años abatido el 27 de junio por un policía durante un control de tránsito en Nanterre, un suburbio de París, provocó desde entonces disturbios nocturnos en todo el país, que perdieron fuerza en los últimos días, y relanzó el debate sobre la violencia policial.

El miércoles último, el ministro del Interior, Gérald Darmanin, informó que más de 2.508 edificios, incluidos 105 alcaldías, fueron quemadas o dañadas.

Aunque el Ministerio del Interior tiene registradas más de 3.600 detenciones desde el inicio de la crisis, los datos se redujeron en las últimas jornadas.

Entretanto, en medio de la tensión social que vive Francia, la justicia anunció esta semana que investiga la muerte de un hombre de 27 años en la sureña Marsella al sospechar que pudo haber sufrido un paro cardiaco tras recibir el impacto de un disparo de “flash-ball”, un arma no letal que utiliza la Policía y que en cada tiro lanza múltiples balas de goma.

La muerte de Mohamed en la segunda ciudad del país intensificó el malestar ciudadano sobre el accionar de las fuerzas del orden y por este motivo se anunció para hoy una gran marcha nacional contra la violencia policial.

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Facebook y su historia de lanzamientos para acaparar el mercado y comerse a la competencia

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Por Melisa Avolio – Un 9 de abril de 2012, Facebook compró por US$ 1.000 millones al competidor que le estaba haciendo cada vez más sombra en el servicio de fotografía, Instagram. Una fusión que sentó el antecedente perfecto para que dos años después desembolsara US$ 16.000 millones por WhatsApp y así se coronara no solo como la red social más poderosa del mundo, sino también como la reina de la mensajería. Este trío de aplicaciones conforman hoy la casa matriz que las alberga: Meta.

En 2016, tras un intento fallido por adquirir Snapchat, la empresa comandada por Mark Zuckerberg le copió lo que no pudo obtener de esa aplicación de contenido efímero: las historias. Y tiempo después, el auge de los videos verticales con efectos que logró TikTok, lo llevó a desarrollar una función idéntica para Instagram, los “reels”.

El camino hoy encuentra a Meta siguiendo una estrategia similar para copar el terreno de las plataformas basadas en texto: la flamante Threads, lanzada este miércoles, es una aplicación con la que buscará competir con -o tal vez, destronar a- Twitter.

Las historias de Facebook, Instagram y Twitter -y la de sus fundadores- se entrelazan desde su nacimiento. Kevin Systrom, uno de los fundadores de Instagram, era un joven estudiante de la Universidad de Stanford cuando en 2005 realizó una pasantía en la startup de podcast Odeo. Esta fue la empresa que luego dio origen a Twitter (originalmente un producto llamado “Twttr”) y cuyo director ejecutivo era Evan Williams, conocido en el pasado por haberle vendido la plataforma de blogs “Blogger” a Google.

En Odeo, Systrom conoció a Jack Dorsey, que luego se convirtió en uno de los fundadores de Twitter y que también fue uno de los primeros inversionistas de Instagram. Fue tal el encanto que Dorsey tenía por Instagram que llegó a plantearle a sus socios de Twitter, antes de que lo hicera Zuckerberg, comprar esa compañía.

El cálculo que estimaron era por 20 millones, pero no prosperó porque a Williams no le emocionaba el producto. “Creía que Instagram estaría plagado de publicaciones frívolas, que era para personas que hacían fotos artísticas de sus cafés”, contó sobre el caso la periodista Sarah Frier en su libro “Sin Filtro. La historia Secreta de Instagram”.

Pero Mark Zuckerberg también entra en esta historia. En 2005, cuando buscaba agregar fotos a la experiencia de Facebook -que en ese entonces era una interfaz básica y solo tenía la imagen de perfil- intentó reclutar como colaborador a Systrom para que desarrollara la herramienta, pero no tuvo éxito.

El camino los volvió a encontrar en 2012, cuando Zuckerberg le compró a Systrom la aplicación que había fundado junto a Mike Krieger, Instagram. Al momento de la adquisición, tenía 13 empleados y 30 millones de usuarios.

El trío de las aplicaciones más poderosas que conforman Meta se completó cuando en 2014 Facebook le compró WhatsApp al desarrollador ucraniano Jan Koum. En ese momento la app tenía más de 450 millones de usuarios. Así se guardó un lugar consagrado en el terreno del servicio de mensajería.

En 2013, Instagram se volvía cada vez más la red predilecta de las celebridades para compartir imágenes y comunicarse con sus seguidores. Fue en ese entonces que Facebook lanzó los perfiles verificados, una tilde azul al lado del nombre que garantizaba la autenticidad de la cuenta y evitaba la suplantación de identidad.

La función ya existía en Twitter, en ese entonces con servicio gratuito y con el único fin de verificar los nombres de cuentas relevantes. Aunque luego se convirtió en un “símbolo de status”. En la actualidad Elon Musk convirtió esa tilde azul en una función paga.

En 2011, el estudiante de la Universidad de Stanford Evan Spiegel surgió con una idea que luego se llamó Snapchat. Una herramienta que consistía en la posibilidad de compartir fotos que luego desaparecieran y muy enfocada en el público juvenil.

Dos años después, Snapchat logró dominar la audiencia joven al ofrecer este contenido efímero, que solo permanecía en la aplicación durante 24 horas. La función que se volvía popular captó la atención de Zuckerberg, por lo que hizo una oferta de US$ 3.000 millones por hacerse de la compañía. Spiegel, que en ese momento tenía 23 años, la rechazó.

Sin embargo, la función no tardó en aparecer en una de las aplicaciones de su grupo corporativo y así fue como en agosto de 2016 Instagram lanzó a nivel mundial sus historias: la posibiidad de crear contenido que solo durara 24 horas. En solo ocho meses, Instagram Stories superó los 200 millones de usuarios diarios en el mundo, una cifra muy por encima de los 158 millones registrados en Snapchat.

La copia era exacta y Sarah Frier cuenta en su libro la particularidad de cómo pensaron dentro de Instagram tratar este lanzamiento.

“Systrom (cofundador de Instagram) le había dicho al equipo de las comunicaciones que quería reconocer ante la prensa que el formato de Historias era un invento de Snapchat que Instagram había copiado y que por eso iban a compartir el mismo nombre”.

Todos los títulos de la prensa llevaban algún sinónimo de la palabra “copia”. Al no negarlo, Systrom se libró de las críticas. En este sentido, el directivo explicó que la función era una nueva forma de comunicación, como el mail, y que el hecho de que Snapchat lo hubiera inventado no significaba que los demás no pudieran usarlo.

Si bien Twitter no pudo comprar Instagram, sí logró hacerse de Vine en enero de 2013. Se trataba de una aplicación a punto de salir al mercado para producir y compartir videos de solo seis segundos que se reproducían en un bucle (un efecto que hoy se encuentra como efecto en Instagram y TikTok).

Las redes, como Instagram, en esa época aún no se animaban a los videos porque la calidad de conexión móvil no era lo suficientemente satisfactoria para que la pieza audiovisual tuviera una reproducción satisfactoria. Sin embargo, solo pasaron unos meses hasta que Instagram lanzó la posibilidad de compartir videos de un máximo de 15 segundos en la aplicación.

En las primeras 24 horas de la incorporación de esta función, los usuarios subieron más de 5 millones de videos a Instagram.

Un movimiento similar que adoptó Instagram para que otra red no le acaparara el mercado ocurrió en 2020, cuando TikTok, de la empresa matriz china ByteDance, se popularizó con sus videos verticales con música y efectos que ocupaban toda la pantalla. Así fue como lanzó los “reels” para competir también en ese terreno.

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Elon Musk acusa a Meta de robarle secretos

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Urgente24 – Meta contrató a muchos ex empleados de Twitter para crear la nueva app Threads, ahora Elon Musk reacciona y exige competencia limpia.

Elon Musk estalló. Twitter envió una carta de cese y desistimiento a Meta, la empresa matriz de Facebook e Instagram, en la cual lo acusa de haber robado sus secretos comerciales y su propiedad intelectual para desarrollar Threads, una nueva aplicación social enfocada en el texto que se lanzó el miércoles.

Threads es una aplicación móvil que permite a los usuarios publicar mensajes cortos, llamados “hilos”, que pueden contener texto, enlaces, fotos y videos. Los subprocesos se pueden dar me gusta, compartir y responder, al igual que en Twitter. Además, los subprocesos muestran contadores de participación, como el número de vistas, comentarios y reacciones.

Para usar Threads, se necesita un nombre de usuario de Instagram existente o una nueva cuenta de Instagram. La aplicación está disponible para su descarga en las tiendas de aplicaciones de Apple y Google, en más de 100 países.

Según Meta, Threads es “un espacio nuevo y separado para actualizaciones en tiempo real y conversaciones públicas “. La empresa dice que su visión es que Threads sea “ una nueva aplicación más enfocada en texto y diálogo, inspirada en lo que Instagram ha hecho para fotos y videos “.

La molestia de Twitter

En una carta de cese y desistimiento del 5 de julio dirigida a Zuckerberg, un abogado que representa a Twitter dijo que la compañía de Elon Mus k tenía “serias preocupaciones” de que Meta “se haya involucrado en una apropiación indebida sistemática, deliberada e ilegal de los secretos comerciales de Twitter y otra propiedad intelectual“.

La carta decía que “Twitter tiene la intención de hacer cumplir estrictamente sus derechos de propiedad intelectual y exige que Meta tome medidas inmediatas para dejar de usar los secretos comerciales de Twitter u otra información altamente confidencial“.

¿Qué dice Meta?

El portavoz de Meta, Andy Stone, cuando se le pidió un comentario, se refirió a su publicación en Threads que decía: “Nadie en el equipo de ingeniería de Threads es un ex empleado de Twitter, eso simplemente no es un problema“.

Stone también dijo que Threads era una aplicación innovadora y diferente a cualquier otra cosa en el mercado, y que Meta estaba orgulloso del trabajo realizado por su equipo.

¿Qué dice Elon Musk?

Elon Musk, el fundador y CEO de Tesla y SpaceX, adquirió Twitter en un acuerdo de $ 44 mil millones en octubre de 2022. Musk es conocido por su visión disruptiva y su apuesta por las nuevas tecnologías.

Musk, en un tuit en respuesta a la noticia de la amenaza legal de Twitter a Meta, dijo: “La competencia está bien, las trampas no“.

Una carta con más cosas para decir

La carta de cese y desistimiento de Twitter también dice que “Meta tiene expresamente prohibido participar en cualquier rastreo o raspado (scraping) de los seguidores de Twitter o los datos de los seguidores… El raspado (scraping)de cualquier servicio de Twitter está expresamente prohibido por cualquier motivo sin el consentimiento previo de Twitter”.

Sin embargo, la carta no alega que Meta se haya involucrado en tal actividad. El raspado (scraping) es una técnica que consiste en extraer datos o información de una página web o una aplicación mediante programas informáticos.

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