INTERNACIONALES

Sangre indígena, tomatillos y ayahuasca: la biopiratería patenta ilegalmente recursos genéticos

Compartí esta noticia !

Escribe Ricardo Borja / Inter Press Service – A las puertas de la COP16 sobre diversidad biológica, los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales se enmarcan en la agenda de los países que luchan contra la biopiratería. Desde adquisiciones realizadas por Harvard hasta patentes obtenidas por laboratorios internacionales, Ecuador ha sufrido los efectos de esta problemática, aún sin un plan efectivo para combatirla.

La relación entre Ecuador y la biopiratería ha sido intensa y duradera. Esta se ha forjado bajo tres características básicas que se consolidaron durante varias décadas: megadiversidad, múltiples etnias y un control deficiente de los recursos genéticos.

Según el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio), Ecuador es uno de los 20 países megadiversos del mundo; es decir, aquí se concentra una alta cantidad de especies vegetales, animales y ecosistemas. De la misma forma, el Consejo de Nacionalidades y Pueblos del Ecuador (Codenpe) determinó que en el país existen 14 nacionalidades y 18 pueblos indígenas.

Esta diversidad ha generado un profundo interés por parte de científicos de varias nacionalidades. Con un atractivo académico —y, quizás, una posterior intención comercial—, investigadores se han llevado recursos genéticos sin autorización del Estado ecuatoriano.

“Los pueblos aislados a veces tienen cierta composición genética que no tienen otros pueblos”, menciona Elizabeth Bravo, miembro de la organización Acción Ecológica, sobre el caso de uso ilegal del ADN waorani.

En 2012, la Defensoría del Pueblo inició una investigación sobre este hecho que se relacionó con el instituto estadounidense Coriell, la Escuela Médica Harvard y la compañía petrolera Maxus.En este caso de biopiratería, la Defensoría del Pueblo declaró, a través de una resolución defensorial,  que  “se han vulnerado los derechos a la identidad cultural, al consentimiento previo, libre e informado para la extracción y uso de recursos genéticos».

Además, en el documento se menciona que las muestras de sangre fueron recolectadas por brigadistas norteamericanos —uno de los miembros era médico de la compañía Maxus, con el fin de realizar chequeos médicos a los habitantes de las comunidades. Sin embargo, nunca se conocieron los resultados de dichas revisiones médicas.

Desde 1991, el Instituto Coriell posee muestras de sangre waorani, las cuales han sido vendidas, a partir de 1994, a instituciones de ocho países como Estados Unidos, Alemania, Japón y Brasil. En 2010, las muestras fueron retiradas para investigación.

A pesar de que esta problemática se desarrolla en toda la región y representa una pérdida económica para los Estados, Bravo considera que, actualmente, temas como la seguridad y la crisis energética son el foco de atención para el país. “¿Tú crees que la biopiratería está dentro de esas prioridades o solo es una manera de apantallar para hacer una especie de greenwashing(lavado verde)? Yo no creo que sea una prioridad del Estado”, dijo.

El rastro de la biopiratería

El aprovechamiento ilegal de recursos genéticos no es un problema reciente; a la par de la ciencia, este fenómeno ha evolucionado desde hace varias décadas. A pesar de ello, en 1992, con la creación del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB), el paradigma sobre estos recursos cambió.

Gracias al CDB, la biodiversidad y los recursos genéticos pasaron a ser patrimonio de los Estados. No obstante, antes de 1992, al ser considerados patrimonio natural de la humanidad, pertenecían a quien los aprovechaba.

Por esta razón, “cualquiera podía tener acceso a ellos, incluidas las empresas que son las que tienen más poder, más posibilidad de acceder. Eso les posibilitó apropiarse e inclusive aplicar derechos de propiedad intelectual”, señala Bravo.

En Ecuador, el Servicio Nacional de Derechos Intelectuales (Senadi) determina que la biopiratería es “el acceso, uso y/o aprovechamiento ilegal, irregular y/o inequitativo de recursos biológicos y sus derivados».

Aquí también se incluye a los conocimientos tradicionales provenientes de pueblos indígenas, cuando estos son utilizados con una intención de atribuirse derechos exclusivos, a través de la propiedad intelectual.

En 2016, el Senadi -antes llamado Instituto Ecuatoriano de la Propiedad Intelectual-, junto con la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt), presentaron el Primer informe sobre biopiratería en el Ecuador.

Este documento es el único estudio formal realizado por el Estado ecuatoriano respecto al aprovechamiento ilegal de recursos genéticos.

En el informe, se pudo evidenciar la existencia de 128 patentes o solicitudes, a partir de 16 especies endémicas, que no fueron autorizadas por el Estado. Además, en el informe se indica que 100 de las 128 patentes han generado invenciones.

Bosque húmedo tropical del Yasuní, en Ecuador. Imagen: Esteban Baus

Estados Unidos, Alemania, Países Bajos, Australia y Corea del Sur son los países que concentran más patentes o solicitudes, según el estudio.

Asimismo, algunas de las especies de las cuales se han desarrollado invenciones son las algas de Galápagos (Eisenia galapagensis), la calabaza ecuatoriana (Cucurbita ecuadorensis), la guayusa (Ilex guayusa) y el tomatillo de Galápagos (Solanum cheesmaniae) que presentó más patentes o solicitudes: 21 en total.

Este vegetal endémico de Galápagos es resistente a las plagas y es capaz de crecer en condiciones adversas, como su hábitat cerca del mar y con corrientes de lava costera. El tomatillo es pequeño y agridulce; además, posee la peculiaridad de autopolinizarse. Esta especie única del archipiélago ya se ha patentado de manera ilegal, a pesar de los esfuerzos de las autoridades.

Diego Inclán, director ejecutivo del Inabio, considera que la problemática va más allá de las regulación; esto tiene que ver con el limitado conocimiento que posee Ecuador sobre su megadiversidad. “¿Cómo quieres controlar la biopiratería si no conoces lo que tienes?”, se cuestiona Inclán.

Laboratorio del Instituto Nacional de Biodiversidad, el Inabio, en Ecuador. Imagen: Ricardo Borja

Para el director del Inabio, el camino principal sigue siendo la investigación y la administración del conocimiento. Además, la agilización de procesos es esencial para impulsar una investigación transparente y fluida.

“Si bien es cierto hay que controlar, también hay que dar facilidades y quitar un poco de burocracia para que este sea un camino de emprendimiento”, afirma Inclán.

Ecuador, la COP16 y varias interrogantes

Desde 1993, Ecuador es parte del CDB, es decir, es uno de los 196 Estados firmantes. Este tratado internacional —jurídicamente vinculante— tiene entre sus objetivos principales “la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos”.

Este objetivo está directamente relacionado con la biopiratería y, además, será uno de los temas principales de la 16 Conferencia de las Partes sobre el Convenio de Diversidad Biológica (COP16), que va a realizarse en la ciudad de Cali, en Colombia, del 21 de octubre al 1 de noviembre.

Al respecto, se espera que finalicen las negociaciones sobre el mecanismo multilateral para el reparto justo de los beneficios que se derivan por el uso de la información de secuencias digitales sobre recursos genéticos.

Otra de las temáticas clave y que relaciona a todas las Partes del CDB es la actualización de las Estrategias y Planes de Acción Nacionales sobre Biodiversidad.

Esto, después de la aprobación del Marco Mundial Kunming-Montreal sobre Diversidad Biológica, en diciembre de 2022, que presenta 23 metas para 2030.

Para cumplir con los acuerdos internacionales, Ecuador desarrolló la Estrategia Nacional de Biodiversidad en 2016. A pesar de ello, este documento está alineado con las 20 Metas Aichi que no fueron cumplidas por las Partes y que fue reemplazado por el Marco Mundial Kunming-Montreal desde 2022.

Viaje en canoa por la laguna Añangu, en Ecuador. Imagen: Esteban Baus

Desde el Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE) se indicó que en abril de este año, las mesas de trabajo para actualizar la Estrategia Nacional empezaron a desarrollarse. Aunque el documento final todavía no está listo, existe la intención de presentar un borrador en la COP16.

En relación a la administración de recursos genéticos y, pese a que el instrumento de implementación ecuatoriano no está actualizado, existen dos metas sobre el avance del país en este tema.

El primero es la ratificación del Protocolo de Nagoya, que fue realizado en 2017. Este también incluye el desarrollo de la normativa y un plan de implementación: el nivel de progreso indica “Bien encaminados para alcanzar la meta”.

El mismo nivel de progreso se muestra en la segunda meta: “Para el 2021, el Ecuador ha suscrito al menos cinco contratos marco y acceso a recursos genéticos”. Sin embargo, el año de evaluación fue en 2018, la fecha límite 2021 y el estatus de este indicador no ha sido actualizado, según el portal del Inabio.

Lenín Núñez, coordinador de asesoría jurídica del Inabio, indica que, por ahora, no existen casos de éxito en negociaciones relacionadas con solicitudes de investigación con una intención comercial o bioprospección. Para Núñez, el modelo ecuatoriano en cuanto a distribución de beneficios de los recursos genéticos es deficiente y poco competitivo.

Si bien es cierto, la biopiratería se define como el aprovechamiento ilegal de recursos biológicos y sus derivados, la facilidad de acceso a este patrimonio y su importancia en las agendas gubernamentales es parte de la problemática.

“Los recursos genéticos y la biodiversidad todavía no son vistos como ese portal para el desarrollo al futuro. Todavía creemos que la minería y el petróleo son nuestro eje económico”, señala Núñez.

Además de la Constitución del Ecuador, que en su artículo 400 declara la soberanía sobre el patrimonio genético del país, existen otros instrumentos para garantizar su cumplimiento como el Código Orgánico de la Economía Social del Conocimiento, Creatividad e Innovación (Coescci), creado en 2016. Uno de los 11 principios de este cuerpo normativo es combatir la biopiratería.

Según el artículo académico “Delitos contra el patrimonio genético nacional desde la perspectiva del Coescci publicado por la Universidad Pontificia Bolivariana”, este código “instituye los requisitos de acceso a los recursos biológicos y genéticos y se modifican las competencias de las instituciones”.

Organismos del Estado como el Senadi, Inabio y Matee tienen responsabilidad en la administración de recursos genéticos; sin embargo, la Senescyt desempeña un papel crucial.

En relación a recursos genéticos, la Senescyt es la autoridad encargada de generar normativa para el acceso a estos. A pesar de ello, tal reglamento todavía no se ha desarrollado y se trabaja con el Decreto Ejecutivo 905 de 2011.

“Tiene los insumos principales para que se pueda armonizar el acceso a los recursos genéticos, pero no es lo óptimo, porque hoy ya tenemos una norma como lo es el Coescci”, precisa Núñez.

Esta secretaría también tiene a su cargo la formulación de políticas públicas para efectivizar el Protocolo de Nagoya. Este es uno de los temas en los que participará Ecuador en la COP16; sin embargo, al cierre de este reportaje, la SENESCYT no atendió nuestras solicitudes para realizar una entrevista.

Conocimientos tradicionales…y comerciales

La definición de biopiratería también tiene una relación directa con los conocimientos ancestrales de pueblos y nacionalidades indígenas. En muchas ocasiones, las propiedades de una planta son descubiertas por ciertas comunidades que la han utilizado, por miles de años, para propósitos comunes.

La Meta 13 del Marco Mundial Kunming-Montreal sobre “la participación en los beneficios de los recursos genéticos, la información de secuencias digitales y los conocimientos tradicionales” reconoce la importancia de los pueblos indígenas y su relación con la naturaleza.

De esta conexión milenaria se han desprendido patentes y, en varias ocasiones, las comunidades indígenas no han recibido los beneficios derivados.

Uno de los casos más relevantes para Ecuador y para la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica) fue el de la ayahuasca.

En 1986, el leño de esta planta fue patentada en Estados Unidos por Loren Miller de la lnternational Plant Medicine Co. 

Después de convivir con el pueblo secoya por más de 10 años, Miller aprendió los conocimientos asociados a esta planta.

Este caso fue una clara violación al sistema de valores y al patrimonio cultural de los pueblos indígenas.

La ayahuasca en la Amazonia es utilizada con fines sociales, religiosos y medicinales. Además, los shamanes la emplean para la adivinación y con el propósito de realizar ceremonias desde un contexto sobrenatural y de conexión con su entorno.

Gregorio Díaz Mirabal, coordinador de Cambio Climático y Biodiversidad de la Coica, menciona que “la base del conocimiento de los pueblos indígenas, sea plantas o en biodiversidad pasa por el idioma, nuestra comunión, nuestro arte, nuestra música, nuestra danza, nuestras canciones, nuestra ceremonia. Todo lo que tiene que ver con nuestro calendario cultural”.

A finales de la década de los 90, la Coica inició un proceso legal ante la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos.

En 1999, la patente de la ayahuasca fue anulada hasta 2001, cuando la Oficina de Patentes, después de una apelación de Miller, emitió un certificado para que la patente se mantuviera hasta finalizar su vigencia: junio de 2003.

La Meta 13 será un punto de discusión en la COP16. Esta, además, tiene una conexión directa con el Protocolo de Nagoya; pues remarca el fortalecimiento de las capacidades en las comunidades para beneficiarse sobre los conocimientos relacionados con recursos genéticos.

Para Díaz Mirabal, “el sentido del Protocolo de Nagoya, y el espíritu, es muy bueno, pero no se cumple. Entonces, yo creo que debe haber acuerdos de implementación y aplicación que sean reales”.

Además, Díaz Mirabal y Núñez coinciden que en el país, todavía no existe un sistema real de reparto de beneficios de recursos genéticos asociados a conocimientos tradicionales.

Pies de un miembro del pueblo waorani, en Ecuador. Imagen: Esteban Baus

El coordinador de la Coica indica que es necesaria la consulta previa, libre e informada sobre temas de conocimiento ancestral.

Díaz Mirabal menciona que el conocimiento sobre la naturaleza no le pertenece a una sola persona; esta es información que se ha desarrollado por siglos en los pueblos indígenas.

Sin embargo, lo que suele ocurrir es que personas externas negocian particularmente con una sola persona de la comunidad para acceder a cierta información.

Ecuador ha trabajado en la implementación de un marco legal sobre los conocimientos tradicionales para evitar actos de biopiratería. Un ejemplo de esto es el Coescci que en su Libro III se ocupa de la gestión de los conocimientos.

Ante ello, Díaz Mirabal afirma que los pueblos indígenas necesitan mecanismos para apropiarse, conocer y poder alinearse a los requerimientos de patentes.

A pesar de ello, el coordinador de la Coica considera que Ecuador “ha avanzado mucho más que en otros países en el tema de la propiedad intelectual indígena”.

Por ahora, el control al aprovechamiento ilegal de recursos genéticos y el acceso a conocimientos ancestrales son cuestiones que estarán presentes en la COP16. Ante este escenario, Ecuador deberá ajustar —de manera efectiva— su planes y estrategias para atender estos temas.

Este artículo se elaboró con el apoyo de Climate Tracker América Latina.

Ricardo Borja

Compartí esta noticia !

Jueza de Nueva York ordena entregar mails de Caputo y Massa en la causa YPF

Compartí esta noticia !

La jueza federal de Nueva York Loretta Preska, a cargo del caso por la estatización de la mayoría de las acciones de la petrolera YPF, ordenó a la Argentina entregar mails, mensajes de WhatsApp y comunicaciones de otras plataformas de una decena de funcionarios y ex funcionarios -incluidos Luis Caputo y Sergio Massa- para intentar probar que hayan manejado los precios de los combustibles.

La orden salió del tribunal del Segundo Distrito Sur de Nueva York, donde ya se condenó a la Argentina a pagar 16.100 millones de dólares a los fondos Burford Capital y Eton Park, que compraron los derechos de litigio contra la expropiación de acciones que eran del grupo Petersen, de la familia Eskenazi.

Los demandantes, al ver que es muy improbable que el Estado nacional pueda pagar el capital y los intereses (que ya se acumularon casi US$ 900 millones), buscan volver a incluir en el caso a YPF -sacada originalmente- y embargar sus activos.

El argumento de Burford es que YPF es “alter ego” del Estado nacional, y que en vez de funcionar estrictamente como lo indica su figura societaria -una Sociedad Anónima (SA) privada- opera como de los objetivos políticos del gobierno de turno.

Por eso, la jueza Preska pidió las comunicaciones del actual ministro de Economía y de su antecesor -ex candidato a presidente-, pero también del asesor presidencial Santiago Caputo; el ex viceministro de Massa, Gabriel Rubinstein; ex titular de la Aduana, Guillermo Michel, otro de los laderos del tigrense; y del ex secretario de Industria, José Ignacio de Mendiguren, en un hecho inédito.

Compartí esta noticia !

¿El nuevo Tratado sobre Ciberdelincuencia será una herramienta para la represión? 

Compartí esta noticia !

Por Thalif Deen / Inter Press Service – Más de 100 activistas de derechos humanos y organizaciones de la sociedad civil denuncian el previsto nuevo Tratado de Naciones Unidas sobre la Ciberdelincuencia, cuya adopción por la Asamblea General de la ONU está prevista para finales de año, por considerarlo una posible herramienta para la represión de los gobiernos del mundo.

Se espera que el tratado sea adoptado por un Comité Ad Hoc de la ONU a finales de esta primera semana de agosto y pase a la Asamblea General de 193 miembros para su aprobación final.

Deborah Brown, directora adjunta de Tecnología, Derechos e Investigaciones de Human Rights Watch (HRW), dijo a IPS que los gobiernos deberán entonces firmar y ratificar el tratado, lo que implica pasar por procesos nacionales.

«Prevemos que a medida que los países avancen en la ratificación del tratado, este se enfrentará a un considerable escrutinio y a la oposición de los legisladores y del público debido a la amenaza que supone para los derechos humanos», aseguró.

El tratado, señaló, ampliaría la vigilancia gubernamental y crearía una herramienta sin precedentes para la cooperación transfronteriza entre gobiernos en una amplia gama de delitos, sin las salvaguardias adecuadas para proteger a las personas de los abusos de poder.

«También se espera que comiencen las negociaciones sobre un protocolo que acompañe al tratado para abordar delitos adicionales y ampliar aún más el alcance del tratado. Instamos a los gobiernos a que rechacen un tratado sobre ciberdelincuencia que menoscaba los derechos», afirmó Brown.

Al reconocer los crecientes peligros de la ciberdelincuencia, la ONU afirma que los Estados miembros se han puesto a redactar un tratado internacional jurídicamente vinculante para contrarrestar la amenaza.

Cinco años después, las negociaciones siguen en curso, sin que las partes hayan podido alcanzar un consenso aceptable en el Comité Ad Hoc intergubernamental, conformado por expertos gubernamentales en los delitos ciberdependientes.

De hecho, la última reunión de los miembros del Comité, celebrada en febrero, no concluyó con un borrador consensuado, ya que los países fueron incapaces de ponerse de acuerdo sobre una redacción que equilibrara las salvaguardias de los derechos humanos con las preocupaciones en materia de seguridad.

Una de las organizaciones no gubernamentales que participan en las negociaciones es Access Now, que defiende y amplía los derechos digitales de personas y comunidades en situación de riesgo en todo el mundo.

Mientras se celebraba la sesión de febrero en la sede de la ONU en Nueva York, Raman Jit Singh Chima, consejero internacional sénior y director de Políticas para Asia y el Pacífico de Access Now, habló con Conor Lennon, de Noticias ONU, para explicar las preocupaciones de su organización.

«Este tratado debe abordar la ‘ciberdelincuencia básica’, es decir, aquellos delitos que solo son posibles a través de un ordenador, que a veces se denominan delitos ‘ciberdependientes’, como el pirateo de sistemas informáticos y el menoscabo de la seguridad de las redes», afirmó Chima.

Está claro que los Estados deben tipificar estos delitos, con disposiciones claras que permitan a los gobiernos de todo el mundo cooperar entre sí.

«Si se amplía demasiado el ámbito de aplicación del tratado, podrían incluirse los delitos políticos. Por ejemplo, si alguien hace un comentario sobre un jefe de gobierno, o un jefe de Estado, eso podría acabar siendo penalizado por la ley de ciberdelincuencia», señaló.

A su juicio, «cuando se trata de que los organismos encargados de hacer cumplir la ley cooperen en este tratado, tenemos que establecer normas sólidas en materia de derechos humanos, porque eso proporciona confianza y seguridad en el proceso».

Además, si se tiene un tratado amplio sin salvaguardias, todas las solicitudes de cooperación podrían acabar siendo impugnadas, no solo por los defensores de los derechos humanos y las comunidades afectadas, sino por los propios gobiernos, advirtió.

Mientras tanto, una declaración conjunta de las organizaciones de la sociedad civil (OSC) vinculadas a las negociaciones señala deficiencias críticas en el actual borrador del tratado, que amenaza la libertad de expresión, la privacidad y otros derechos humanos.

El proyecto del tratado contiene amplias disposiciones penales que son débiles -y en algunos lugares inexistentes- salvaguardias de los derechos humanos, y establece excesivos requisitos de intercambio de información y cooperación transfronterizos, que podrían facilitar una vigilancia intrusiva.

«Los regímenes de ciberdelincuencia se han utilizado indebidamente en todo el mundo para perseguir y vigilar a defensores de los derechos humanos, periodistas, investigadores de seguridad y lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, en flagrante violación de los derechos humanos», indica la declaración.

La amplitud excesiva del proyecto de convenio también amenaza con socavar sus propios objetivos al diluir los esfuerzos para hacer frente a la ciberdelincuencia real, al tiempo que no salvaguarda la investigación legítima en materia de seguridad, dejando a la gente menos segura en línea, advierten las OSC.

Y añaden: «Lamentablemente, las leyes nacionales y regionales sobre ciberdelincuencia se utilizan con demasiada frecuencia para atacar injustamente a periodistas e investigadores de seguridad, reprimir la disidencia y a los denunciantes, poner en peligro a los defensores de los derechos humanos, limitar la libertad de expresión y justificar medidas de vigilancia estatales innecesarias y desproporcionadas».

A lo largo de las negociaciones de los dos últimos años, grupos de la sociedad civil y otras partes interesadas han insistido constantemente en que la lucha contra la ciberdelincuencia no debe ir en detrimento de los derechos humanos, la igualdad de género y la dignidad de las personas cuyas vidas se verán afectadas por el nuevo tratado.

En un artículo de opinión publicado en Foreign Policy in Focus, Tirana Hassan, directora ejecutiva de HRW, afirma que el nuevo tratado, respaldado por Rusia, pretende reprimir la disidencia.

Señala que la ciberdelincuencia -el pirateo malintencionado de redes, sistemas y datos informáticos- amenaza los derechos y el sustento de las personas, y que los gobiernos deben colaborar para hacer más por combatirla.

Sin embargo, el tratado sobre ciberdelincuencia que se está debatiendo en Naciones Unidas podría facilitar la represión gubernamental.

Al ampliar la vigilancia gubernamental para investigar delitos, el tratado podría crear una herramienta sin precedentes para la cooperación transfronteriza en relación con una amplia gama de delitos, sin las salvaguardias adecuadas para proteger a las personas de los abusos de poder.

«No es ningún secreto que Rusia es la impulsora de este tratado. En su afán por controlar la disidencia, el gobierno ruso ha ampliado significativamente en los últimos años las leyes y normativas que endurecen el control sobre la infraestructura de Internet, los contenidos en línea y la privacidad de las comunicaciones», afirma Hassan.

Pero Rusia no tiene el monopolio del abuso de las leyes contra la ciberdelincuencia.

Human Rights Watch ha documentado que muchos gobiernos han introducido leyes contra la ciberdelincuencia que van mucho más allá de abordar los ataques maliciosos a los sistemas informáticos para dirigirse contra las personas que no están de acuerdo con ellos y socavar los derechos a la libertad de expresión y a la privacidad, señaló.

Por ejemplo, en junio de 2020, un tribunal filipino condenó a Maria Ressa, periodista galardonada con el premio nobel de la Pazy fundadora y editora ejecutiva del sitio informativo Rappler, por «difamación cibernética» en virtud de su Ley de Prevención de la Ciberdelincuencia.

El gobierno ha utilizado esta ley contra periodistascolumnistascríticos con el gobierno y usuarios de las redes sociales, como Walden Bello, destacado activista social progresista, académico y ex congresista.

En Túnez, las autoridades han invocado una ley de ciberdelincuencia para detener, acusar o someter a investigación a periodistas, abogados, estudiantes y otros críticos por sus declaraciones públicas en Internet o en los medios de comunicación.

En Jordania, las autoridades han detenido y hostigado desde octubre de 2023 a decenas de personas que participaban en protestas a favor de Palestina o hacían incidencia política en Internet, y han presentado cargos contra algunas de ellas en virtud de una nueva ley sobre ciberdelincuencia ampliamente criticada.

Los países de la región de Medio Oriente y Norte de África han convertido en armas las leyes que penalizan las conductas homosexualesy han utilizado las leyes de ciberdelincuencia para perseguir la expresión en línea.

El tratado tiene tres problemas principales: su amplio alcance, su falta de salvaguardias de los derechos humanos y los riesgos que plantea para los derechos de los niños, analiza Hassan en su artículo.

Añade que «en lugar de limitar el tratado a los delitos cometidos contra los sistemas informáticos, las redes y los datos -pensemos en la piratería o el ransomware-, el título del tratado define la ciberdelincuencia de modo que incluya cualquier delito cometido mediante el uso de sistemas de tecnologías de la información y la comunicación».

Los negociadores también están dispuestos a acordar la redacción inmediata de un protocolo del tratado para abordar «delitos penales adicionales, según proceda».

Como resultado, cuando los gobiernos aprueben leyes nacionales que penalicen cualquier actividad que utilice Internet de cualquier forma para planificar, cometer o llevar a cabo un delito, podrán remitirse al título de este tratado y potencialmente a su protocolo para justificar la aplicación de leyes represivas.

Además de la amplia definición de ciberdelincuencia que figura en el tratado, precisa Hassan, este exige esencialmente a los gobiernos que vigilen a las personas y entreguen sus datos a las fuerzas de seguridad extranjeras a petición de ellas si el gobierno solicitante alega que han cometido algún «delito grave» con arreglo a la legislación nacional, definido como un delito con una condena de cuatro años o más.

Esto incluiría conductas protegidas por la legislación internacional de derechos humanos, pero que algunos países penalizan de forma abusiva, como las relaciones homosexuales, criticar al gobierno, realizar reportajes de investigación, participar en protestas o denunciar irregularidades.

El año pasado, un tribunal saudí condenó a muerte a un hombre y a 20 años de prisión a otro, ambos por expresarse pacíficamente en Internet, en una escalada de la represión cada vez mayor de la libertad de expresión y otros derechos básicos en el país.

Este tratado obligaría a otros gobiernos a ayudar y convertirse en cómplices de la persecución de tales «delitos».

Además, la falta de salvaguardias de los derechos humanos, concluye Hassan, «es inquietante y debería preocuparnos a todos».

Thalif Deen El jefe de la oficina de IPS en las Naciones Unidas y director regional para América del Norte, ha estado cubriendo la ONU desde finales de la década de 1970. Ex editor adjunto de noticias del Sri Lanka Daily News, también fue redactor editorial senior de The Standard, con sede en Hong Kong

Compartí esta noticia !

Vialidad Nacional repara el sistema de iluminación del puente internacional Posadas-Encarnación

Compartí esta noticia !

Las cuadrillas de conservación del organismo ejecutarán los trabajos con personal y equipos propios.

Vialidad Nacional informa que se reiniciarán los trabajos de mantenimiento en el sistema de alumbrado público del Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz.  Las tareas se extenderán desde las 8:00 hs del jueves 8 hasta el viernes 9 de agosto, inclusive.

Los trabajos serán realizados por técnicos de Vialidad Nacional, quienes utilizarán equipos especializados como un camión hidrogrúa con barquilla que les permitirá evaluar y reparar el sistema de iluminación en altura.

Por este motivo, durante el período de reparación, se implementará un operativo de seguridad vial a cargo de Gendarmería Nacional y se limitará la circulación de vehículos a media calzada en algunos tramos.

Vale recordar que la primera etapa de las tareas se inició en junio de este año y tiene como objetivo corregir las fallas detectadas y mejorar la eficiencia del sistema lumínico, vital para la seguridad y funcionalidad del puente internacional.

El Puente San Roque González de Santa Cruz es uno de los principales pasos fronterizos del país y constituye un enlace vial y ferroviario estratégico entre las ciudades de Posadas (Argentina) y Encarnación (Paraguay). Su alta afluencia vehicular sumada al tránsito del tren binacional, lo convierten en una infraestructura crucial para la integración regional.

Antes de iniciar un viaje es importante verificar el estado de las rutas en la web de Vialidad Nacional: argentina.gob.ar/rutasnacionales o comunicarse con el Centro de Atención al Usuario de lunes a viernes de 9 a 18 horas llamando al 0800-222-6272 / 0800-333-0073, o vía correo electrónico a la dirección atencionalusuario@vialidad.gob.ar 

Compartí esta noticia !

Acuerdo Paraguay- Argentina busca mejorar paso fronterizo entre Encarnación y Posadas

Compartí esta noticia !

Autoridades migratorias y aduaneras de Paraguay y Argentina, mantuvieron un encuentro en el que firmaron un acuerdo para llevar adelante acciones tendientes a solucionar el conflictivo paso fronterizo entre Encarnación y Posadas, y mejorar el tránsito de personas.

El director nacional de Migraciones de Paraguay, Jorge Kronawetter, y su par de la Dirección Nacional de Migraciones de Argentina, Sebastián Seoane, encabezaron la reunión bilateral.

El acuerdo sienta las bases para una integración informática de los sistemas de migraciones de Paraguay y de Argentina, de tal forma a que el visitante haga un solo stop o control, que sirva tanto para el ingreso y salida de ambos países.

“Ahora vamos a hacer el estudio de la conectividad para que podamos transmitir los datos en tiempo real, las listas de restricciones y el movimiento migratorio”, explicó Kronawetter.

Asimismo, señaló que el segundo paso será mejorar la infraestructura del centro de fronteras para el ingreso al país por Encarnación con una modalidad que permita una mayor dinámica del proceso.

Estas acciones forman parte de la mesa de trabajo interinstitucional integrada por la SENATUR a través de la ministra de Turismo, Angie Duarte, porque se considera fundamental conseguir la fluidez en el ingreso y salida de los visitantes para beneficiar el turismo entre ambos países.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin