LA CHACRA

Capacitación sobre caña de azúcar en la alimentación bovina

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El próximo miércoles, 17 de este mes, se llevará a cabo en Itacaruaré (departamento San Javier) una jornada sobre variedades de caña de azúcar para Misiones y su utilización en la alimentación bovina. Organizan el Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial (IFAI), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Ministerio de Agroindustria y el gobierno de Misiones.

El evento, que comenzará a las 8:00 con la recepción de participantes, se realizará en el establecimiento “El cerro” de la citada localidad. El programa prevé la apertura a las 8:45 a cargo de las autoridades del IFAI e INTA.

Entre los variados temas que se abordarán figuran: “Mejoramiento genético de la caña de azúcar”, a cargo del magister e ingeniero agrónomo, Arturo Felipe del INTA Famailla; “Principales enfermedades de la caña de azúcar en Misiones”, a cargo del magister e ingeniero agrónomo especializado en fitopatología, Sergio Gregorio Pérez Gómez; “Introducción y selección de variedades de caña de azúcar”, a cargo del ingeniero agrónomo del INTA, Horacio Babi.

También se expondrá sobre: “Principales aspectos para lograr una correcta implantación” ensayo comparativo sobre las variedades “Faimailla” a cargo de los ingenieros agrónomos Julio Alberto Gómez y Constanza Gómez del IFAI, Cambio Rural y UNNE. A las 10:30, en tanto, será el turno de la Biofábrica de Misiones, la gerente de Producción, Daniela Kubiak, disertará sobre la multiplicación in vitro de las variedades de caña de azúcar. El último tema versará sobre “Empleo de la caña de azúcar para alimentación del ganado vacuno” a cargo de la magister e ingeniera agrónoma, María Belén Roessner.

Tras las disertaciones, los asistentes recorrerán el campo para observar en terreno las variedades de cañas y finalmente compartirán el almuerzo.

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Raídos: “No sabemos lo que hay detrás del mate”

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Nacido y criado en la ciudad de Buenos Aires, el documentalista Diego Marcone se propuso ir a la zona misionera para conocer cómo es el trabajo de los “tareferos”, como se denomina a los cosechadores de yerba mate. El impulso se lo dio la socióloga María Luz Roa, que había realizado una profunda investigación sobre la tarefa para su tesis de doctorado y la compartió con este porteño, egresado de la carrera de Diseño e Imagen de Sonido de la UBA. “Mi primera reacción fue escéptica, por ser alguien de una ciudad. Me preguntaba que tendría para contar de una realidad tan distinta a la mía, como es la de Montecarlo, en Misiones”, comenta el director, en diálogo con PáginaI12. Y lo ejemplifica de una manera graciosa: “Si me ponían dos plantas delante y me preguntaban cuál era la de yerba, no iba a tener idea”. Finalmente, Marcone viajó a Montecarlo para filmar su opera prima documental, Raídos, premiada en el Bafici del año pasado y que refleja la problemática y la realidad de los chicos tareferos, sometidos en muchos casos al trabajo esclavo y a pagos quincenales de hambre, cuando no en bonos, como se acaba de denunciar públicamente esta misma semana. “Todos tomamos mate y por lo menos los porteños no sabemos cómo es el trabajo que hay detrás”, dice el director.

El documental parte de la década del 90, en pleno auge del neoliberalismo, cuando se produjo una migración de los trabajadores rurales a las ciudades más importantes de Misiones. El documentalista decidió seguir en su película a un grupo de jóvenes que heredaron el trabajo de otras generaciones, y expone sus dificultades, siendo la falta de escolarización el principal problema, ya que dependen de la tarefa para poder subsistir. Y se trata de un trabajo esclavo y en negro: el kilo de yerba que compran los tareferos en el almacén para tomar mate les cuesta 35 pesos, mientras que a ellos les pagan tan solo 50 pesos cada cien kilos de yerba cosechada. 

–¿Buscó que la película no aborde solamente la experiencia laboral de los tareferos sino también su propia vivencia?

–Busqué que la película se sienta como en primera persona, como extranjero que estaba metiéndome en ese mundo. Por momentos, la cámara puede parecer invisible. Se ven las situaciones y no hay una sensación de que esté ahí. Sin embargo, en otras escenas, se siente la cámara, pero no como un intruso sino como uno más. Quería lograr que se sintiera que estaba yo ahí, con los tareferos, compartiendo ese momento. 

Nacido y criado en la ciudad de Buenos Aires, el documentalista Diego Marcone se propuso ir a la zona misionera para conocer cómo es el trabajo de los “tareferos”, como se denomina a los cosechadores de yerba mate. El impulso se lo dio la socióloga María Luz Roa, que había realizado una profunda investigación sobre la tarefa para su tesis de doctorado y la compartió con este porteño, egresado de la carrera de Diseño e Imagen de Sonido de la UBA. “Mi primera reacción fue escéptica, por ser alguien de una ciudad. Me preguntaba que tendría para contar de una realidad tan distinta a la mía, como es la de Montecarlo, en Misiones”, comenta el director, en diálogo con PáginaI12. Y lo ejemplifica de una manera graciosa: “Si me ponían dos plantas delante y me preguntaban cuál era la de yerba, no iba a tener idea”. Finalmente, Marcone viajó a Montecarlo para filmar su opera prima documental, Raídos, premiada en el Bafici del año pasado y que refleja la problemática y la realidad de los chicos tareferos, sometidos en muchos casos al trabajo esclavo y a pagos quincenales de hambre, cuando no en bonos, como se acaba de denunciar públicamente esta misma semana. “Todos tomamos mate y por lo menos los porteños no sabemos cómo es el trabajo que hay detrás”, dice el director.

El documental –que se estrena hoy y podrá verse todos los viernes de este mes a las 19 en el Centro Cultural Recoleta (Junín 1930)– parte de la década del 90, en pleno auge del neoliberalismo, cuando se produjo una migración de los trabajadores rurales a las ciudades más importantes de Misiones. El documentalista decidió seguir en su película a un grupo de jóvenes que heredaron el trabajo de otras generaciones, y expone sus dificultades, siendo la falta de escolarización el principal problema, ya que dependen de la tarefa para poder subsistir. Y se trata de un trabajo esclavo y en negro: el kilo de yerba que compran los tareferos en el almacén para tomar mate les cuesta 35 pesos, mientras que a ellos les pagan tan solo 50 pesos cada cien kilos de yerba cosechada. 

–¿Buscó que la película no aborde solamente la experiencia laboral de los tareferos sino también su propia vivencia?

–Busqué que la película se sienta como en primera persona, como extranjero que estaba metiéndome en ese mundo. Por momentos, la cámara puede parecer invisible. Se ven las situaciones y no hay una sensación de que esté ahí. Sin embargo, en otras escenas, se siente la cámara, pero no como un intruso sino como uno más. Quería lograr que se sintiera que estaba yo ahí, con los tareferos, compartiendo ese momento. 

 
 

–¿Cómo notó que sobrellevan este trabajo que pasa de generación en generación?

–Hay una conciencia de destino en ellos, como que eso es lo que les toca.

–¿De resignación?

–No sé si resignación es la palabra. Depende de cada uno porque hay quien más y quien menos, pero, en general, no lo ven como algo aceptado con tristeza. Resignación tiene la carga de algo triste. Lo ven como algo que está naturalizado y que es lo que les toca. Si vos les preguntás a los chicos, ninguno te dice: “Quiero ser tarefero”. En general, dicen: “Yo quiero ser futbolista”. Por distintas cosas se les hace difícil avanzar en la escuela y llega un punto en que tienen que elegir. Si piensan tratar de de seguir en la escuela también se sienten como una carga para los padres porque implica gastos. O la otra que piensan es aportar a la familia. Generalmente, toman esa segunda decisión. En cuanto a cómo lo sobrellevan, hay algo que me sorprendió mucho de pasar del papel a estar con ellos allá. Se habla del sufrimiento y de lo duro que es el laburo y te hacés una imagen de la cosecha como algo sufrido. Te imaginás otra cosa que no es la que ves cuando llegás: hay un clima de algarabía. Yo pensaba que el yerbal era una cosa mucho más oscura. Al contrario: están todos gritando, se hacen chistes. Y después me di cuenta de que esa es la manera de sobrellevarlo. El humor que hay no es casual, es una respuesta a lo duro de la situación. 

–El documental podría haber tenido un tono de denuncia explícito, pero no es el caso ¿Por qué lo decidió de esta manera?

–Porque lo pensé desde lo que me pasa a mí viendo películas. Cuando ves una película de denuncia, muchas veces el tono de denuncia te saca, lo ves desde afuera o te expulsa.

–¿No puede ingresar a ese mundo?

–Exacto. A mí, por lo menos, me pasa eso y no quería que sucediera con la película. No quería que fuera algo que se viera desde afuera. Quería que uno se pudiera meter y sentir en el corazón. Lo mismo que podría haber dicho en una película de denuncia está en Raídos, pero no se enuncia, sino que se siente.  

–También surge de algunos comentarios de los propios tareferos. De algún modo, lo que usted no quiso sobrecargar narrativamente se evidencia en los comentarios de los protagonistas. 

–De hecho, en el guion había mucha menos intención de remarcar esas cosas. Después, yo filmaba lo que sucedía, pero tampoco forzaba situaciones sino que estas se daban. Y esas situaciones eran lo que ellos querían contar y que tiene que ver con lo que les pasa en el día a día. 

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En la zona sur de Misiones se busca potenciar la producción de carne ovina

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En la zona sur de la provincia se busca mejorar el manejo reproductivo y la genética del ganado ovino, con el objetivo de que la producción de carne ovina sea una alternativa de diversificación para los productores. Bajo esa premisa, el jueves pasado se brindó una capacitación en la Escuela de la familia Agraria (EFA) San Cristóbal, de la localidad de Fachinal, organizada por el proyecto Cuenca Ovina Zona Sur de Misiones.

La cuenca está integrada por diversas entidades del estado municipal, provincial y nacional, como el Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial (IFAI). Durante la jornada se insistió en el manejo reproductivo y nutricional del rodeo y se realizó una clínica de sanitaria y funcional de los carneros con una práctica de revisión por parte de los productores.

Estas actividades se impulsan porque Misiones tiene un gran potencial para desarrollar un sistema de cría y producción cárnica de corderos en la región, los resultados obtenidos en los últimos años así lo demuestran. Si bien en la región, en su mayoría en la zona centro sur de Corrientes, se desarrolla desde 1960 sobre todo para la producción lanar, la caída del valor del producto hacia fines del 2.000 afectó la rentabilidad de la actividad y causó una disminución progresiva.

La carne ovina fue considerada siempre como un subproducto de la producción de lana pero en los últimos años la relación de ingresos cambió y en la actualidad las “majadas”, denominación característica de los rebaños, tienen un mayor porcentaje de vientres que de capones. Los capones se utilizan para la producción de lana, que se obtiene tras la esquila, y los vientres para la producción de cordero, que se comercializa tras el destete con 5 a 7 meses de edad y con un peso promedio de 23 kilos.

De los rodeos de ovinos existentes en la región en la actualidad, el 65% del total son vientres destinados a la producción de carne. Estas majadas tienen la particularidad que generan la mayor oferta cerca de las fiestas de fin de año, debido a que las pariciones se dan en el otoño.

Alternativas

La importación de carne de cordero de distintas partes del mundo indica que hay una demanda insatisfecha en el mercado interno. Para lograr captar ese mercado se debe trabajar en la reproducción y el crecimiento de los corderos, durante y tras el destete. Así, según los capacitadores, la introducción de genética especializada es una herramienta de probada eficacia en la producción cárnica del sector ovino.

Durante la primera parte del encuentro los médicos veterinarios hicieron un repaso de la actividad desde sus comienzos y expusieron los resultados obtenidos por la Estación Experimental del INTA Mercedes de cruzamientos realizados con los carneros de raza Texel, Border, Leicester e Ile de France sobre majadas Ideal, Corriedale y Romney. En rasgos generales los cruzamientos terminales con razas carniceras permitieron aumentar el peso de los corderos al destete a los 120 días de vida.

Los resultados generales indicaron que, las prácticas de cruzamientos terminales con razas carniceras, son una alternativa que permite la diversificación de la producción hacia la producción de carne, preservando el componente lanero en sistemas de cría ovina.

En la actualidad, se observa que tras las ventas de fin de año la oferta en el mercado local es escasa o nula y esto afecta a toda la cadena. En general la sobreoferta atenta contra la posibilidad de colocar el producto con mejores precios y los animales que no pueden ser vendidos por falta de peso y terminación permanecen en los establecimientos como “borregos” o “capones”, categorías que implican una depreciación de los valores.

Entonces, ante la imposibilidad de comercializar los animales rezagados los productores se desaniman y no buscan alguna alternativa nutricional para ofrecer un producto de calidad. Desde el IFAI, a través del asesoramiento técnico permanente, se platea a los colonos que para impulsar el consumo de la carne ovina se necesita la presencia permanente del producto en las bocas de expendio, para ello la industria frigorífica necesita contar con abastecimiento constante.

Una de las soluciones planteadas durante el taller es implementar la denominación de “cordero” a todos los animales que presenten dentación de leche. Así, los animales que no se entreguen para faena, se pueden invernar hasta alcanzar pesos de entre 34 y 45 kilos con 7 a 11 meses de edad y con la rotulación de corderos pesados.

Las reses de corderos pesados llegarían a tener entre 15 y 20 kilogramos, que además permitirían la realización de cortes para comercialización. El producto podría ofertarse de marzo a noviembre y cubrir la demanda del mercado interno con mejores valores para los productores. Como resumen de la jornada técnica se expresó que la invernada de corderos para su venta antes del año de edad y la utilización de genotipos para cruzar, contribuiría a la producción fuera de estación de carne ovina de calidad.

En los últimos años, el IFAI asiste a los productores ovinos de la zona sur con asesoramiento técnico y capacitaciones para mejorar el manejo de los corrales y la alimentación. Una técnica del organismo visita las chacras periódicamente para conocer sus demandas y así atenderlas.

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Pagarán el martes más de 47 millones del segundo retorno de Tabaco Burley

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El ministro del Agro y la Producción José Luis Garay, confirmó que el próximo martes SE pagarán 47.025.076,25 pesos, del segundo Retorno del Tabaco Burley, destinado a unos 2.930 colonos que entregaron su producto del 24 de marzo al 16 de abril, por un total de 6.492.475 kilos de la materia prima entregada y a un promedio de 7,24 pesos por kilo.

De esta forma, cada productor tabacalero podrá acercarse a la sede del banco Macro de su localidad para cobrar el beneficio.

Aquellos productores, que tienen el pago disponible pero que no está acreditado en caja de ahorro igualmente lo pueden cobrar a través de ventanilla. Para mayor información, los colonos que tengan alguna dificultad podrán comunicarse a los teléfonos de la Subsecretaría de Tabaco (376) 4447167 o 4447173

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Más guinches y carritos de arrastre en los yerbales 

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Cada vez son más los yerbales donde la cosecha se realiza con guinches de carga y carritos de arrastre de raídos en la zona productora, en Misiones y Corrientes.

En lo que va del 2017, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) entregó 12 guinches y 24 carritos de arrastre que permiten mejorar las condiciones de trabajo y optimizar el rendimiento de la plantación, dando cumplimiento al Plan Estratégico para el Sector Yerbatero.

La iniciativa comenzó a implementarse en el año 2010 y hasta el mes de abril de éste año, la Institución otorgó 233 guinches de carga y 540 carritos de arrastre de raídosmarcando una bisagra en la historia de la producción madre de la tierra colorada, con cosecheros que trabajan con herramientas que evitan la actividad física extrema en el traslado y la carga de la hoja verde, y generando un efecto dinamizador en la economía, teniendo en cuenta que todos los elementos fueron construidos por 32 emprendedores locales, y otorgados a prestadores de servicio; productores; cooperativas, asociaciones y secaderos.

Estas herramientas de trabajo se enmarcan en Plan de Mejoramiento de la Cosecha de Yerba Mate, cuyo importe máximo asignado este año es de 47.000 pesos a ser reconocidos por el INYM por cada guinche y de 1.500 pesos para la adquisición de carros de arrastre de raídos.

Productores y prestadores de servicios

El INYM además tiene vigentes programas orientados a productores y prestadores de servicio. Uno de ellos es el Programa de Adaptación y Equipamiento de Vehículos para Transporte de Hoja Verde a Granel, que se extenderá este año con la financiación de hasta 32.500 pesos para equipos con capacidad entre 2.000 Kg. y 4.000 Kg, y de 45.000 pesos para equipos con capacidad superior a 4.000 Kg, para el operador que lo solicite.

Otro es el Programa de Cintas Transportadoras de Bolsas de Yerba Mate para Secaderos, cuyo importe máximo a ser reconocido por el INYM es de 78.000 pesos. En este caso, la herramienta facilita en gran medida la actividad cotidiana de los secaderos, minimizando el riesgo de accidentes y enfermedades profesionales de los operarios y optimizando el tiempo de la tarea.

En paralelo, este año se da continuidad al Programa de Playas Móviles para Secaderos, con un monto máximo de 135.000 pesos a ser reconocido por cada operador que solicite este apoyo, y al Programa de Pulsadores de Bolsa de Yerba Mate Canchada, cuyo monto asignado asciende a 33.500 pesos por implemento a ser otorgado.

Se pone en marcha el relevamiento de balanzas de pesaje de yerba mate 

Comenzará a realizarse, la próxima semana, un relevamiento para conocer el estado de las balanzas en plantas de la actividad yerbatera, e impulsar, en caso de sea necesario, mejoras para que las mismas cuenten con la constancia de aprobación del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

La iniciativa se enmarca en la Resolución 16/17 del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), que establece que los titulares de plantas inscriptas en el Registro de Plantas de la Actividad Yerbatera deberán presentar, antes del 31 de julio próximo, la constancia de aprobación de balanza emitida por el INTI.

La misma Resolución explica que “aquellas plantas que no contaren con balanza, deberán informar la balanza en la que se efectúa el pesaje, a efectos de que desde este Instituto se verifique su aprobación correspondiente”.

El relevamiento sobre las condiciones de las balanzas será realizado por técnicos del INYM y del INTI y alcanzará a operadores, secaderos, acopiadores, molino – fraccionadores y fraccionadores de yerba mate; y es de fundamental importancia para las tareas de control de la actividad, contempladas todas en la Ley 25.564.

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