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Piden informes sobre desmonte en propiedad que limita con el Parque Provincial Urugua-í

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El presidente del bloque de Diputados del Partido Agrario y Social, Héctor Bárbaro, presentó un Proyecto de Comunicación -que tomará estado parlamentario este jueves- en el que solicita que el Poder Ejecutivo, a través del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables, informe en relación al extenso desmonte que se realiza en una propiedad ubicada sobre la Ruta Provincial 18 lindera al Parque Provincial Urugua-í.
Bárbaro quiere saber si se cumplieron los procedimientos formales ante la Dirección General de Bosques, las Subsecretarías de Ordenamiento Territorial y de Ecología para tramitar los permisos correspondientes; a qué categoría se corresponde la propiedad según lo dispuesto por la Ley XVI-Nº 105; detalles del informe conjunto obligatorio producido entre guardaparques, Subsecretaría de Ecología y agentes forestales de la Dirección de Bosques; si una vez iniciadas las tramitaciones legales se realizó la convocatoria a una audiencia pública, cuándo y quiénes participaron y cuál es la documentación formal que la avala; cuál es la disposición legal que autoriza la realización del desmonte; si se realizaron inspecciones previas a la propiedad por parte de funcionarios de Ecología, competentes en la materia, y con posterioridad una vez iniciado el proceso de desmonte; qué tipo de aprovechamiento se pretende realizar en la propiedad en cuestión, y cuáles son los volúmenes previstos para la extracción.

 
Avance significativo en materia de política ambiental
Entre los fundamentos, Bárbaro acompañado por el diputado Martín Sereno señala que la situación que ostenta la provincia es de “singular importancia al contar con múltiples normativas ambientales, dado que casi un tercio de su territorio compone el Sistema de Áreas Naturales Protegidas a partir de la integración de Parques Nacionales y Provinciales y reservas privadas y públicas. Como dicha situación constituye un avance significativo en materia de política ambiental, supone también desafíos constantes en materia de gestión de dichas áreas naturales”.
Agrega que cuando se pretende realizar un aprovechamiento forestal por parte de personas físicas o jurídicas, hay una serie de pasos e instancias se deben cumplimentar para iniciar una carpeta, tales como la presentación de un Plan de Manejo  que debe incluir un estudio de impacto ambiental, y que debe ser sometido a inspecciones previas y a un estricto análisis por parte de los equipos ministeriales para determinar la viabilidad técnica y ambiental del emprendimiento. 
“Respecto a este caso, nos preocupa que la propiedad es lindante al Parque Provincial Urugua-í, que constituye una zona de conservación roja, según la categorización establecida por la Ley XVI- Nº 105 de Ordenamiento Territorial de los Bosques Nativos”. 
 
El desmonte supera las 400 hectáreas
Bárbaro recordó que los pobladores de la zona, así como funcionarios municipales expresaron en los medios de prensa que desconocen si las autoridades de Ecología habrían tomado intervención. El desmonte, iniciado a fines del 2016, y que continúa al presente, ya supera las 400 hectáreas, para ‘limpiar’ una superficie de aproximadamente cuatro mil hectáreas para conformar un establecimiento de producción ganadera en toda esa región”.      
A través de este Proyecto, el PAyS pretende conocer qué tramite se iniciaron, si el procedimiento se ajusta o no cabalmente a las normativas vigentes, y mediante qué instrumentos legales emitidos por el Ministerio de Ecología se autorizaron, o no, iniciar los apeos y los trabajos de deforestación en la propiedad referida, como así también si se realizaron las inspecciones previas o se prevén realizarlas conformes a las facultades de control y fiscalización atribuidas a la autoridad de aplicación.      
“Si no se cumplieron los procedimientos establecidos en las normativas, claramente las autoridades ambientales de la provincia están incurriendo en graves irregularidades, ya sea por omisión o por una acción deliberada tendiente a favorecer actividades presuntamente ilícitas, ‘liberando’ zonas sobre las que se debería ejercer un estricto control. 
Dichas acciones se ponen de manifiesto al no ejercer los controles correspondientes, al comprobarse omisiones o irregularidades administrativas en la tramitación de los expedientes, como así también diversas arbitrariedades a nivel de las prácticas de los funcionarios competentes”, especifica el Proyecto.
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Corrientes apuesta a desarrollar el turismo de observación de aves

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La provincia cuenta con más de 350 especies en su territorio, lo que representa más del 34% de la oferta nacional de aves para la observación.

 La provincia de Corrientes busca fortalecer y desarrollar su producto turístico “observación de aves”, que atrae miles de visitantes a su territorio, mediante un convenio entre su Ministerio de Turismo y la organización Aves Argentinas, que será firmado en el marco de la Feria de Aves y Vida Silvestre del Iberá, anunció esa cartera.

La ministra de Turismo correntina Inés Presman, y el director ejecutivo de Aves Argentinas – Asociación Ornitológica del Plata, Hernán Enrique Casañas, firmarán el acuerdo durante la 7º Feria de Aves y Vida Silvestre del Iberá, “en las próximas semanas”, según un comunicado, que destaca que esta provincia litoraleña que cuenta con 350 especies diferentes.

La Feria tendrá lugar en la localidad de Colonia Carlos Pellegrini -Portal Laguna Iberá- y está incorporada al Calendario Turístico Cultural de la provincia y del Instituto Nacional de Promoción Turística (Inprotur) del Ministerio de Turismo de la Nación.

El acuerdo tiene que ver con “el creciente desarrollo del avistaje de las diversas especies que se encuentran en el Iberá y en diferentes puntos de la provincia de Corrientes, lo que ha ido dando lugar al surgimiento de muchísimos clubes de observadores”, destacaron desde el Ministerio de Turismo local.

El objeto es establecer una alianza para la programación y desarrollo de actividades de asistencia técnica, gestión, investigación y cooperación entre ambas partes para promover también la conservación de la biodiversidad en Argentina y en especial en territorio correntino.

La Feria de Aves y Vida Silvestre es un espacio de intercambio, aprendizaje y recreación para los amantes de de la naturaleza donde pueden compartir salidas de campo, talleres, programas especiales, charlas con especialistas de renombre, exposiciones de fotos y arte, feria de artesanías, excursiones inéditas, feria de comidas y música típica.

Corrientes cuenta con más de 350 especies en su territorio, lo que representa más del 34% de la oferta nacional de aves para la observación.

Desde Aves Argentinas, Francisco González Taboas, precisó a Télam que la actividad llegó a traer cerca de 50.000 turistas extranjeros al año, según las encuestas del Ministerio de Turismo.

Conocida como Observación de Aves -Birdwatching en inglés-, la actividad es uno de los segmentos turísticos especializados que más rápido crecimiento ha tenido en los últimos 20 años, y “que mueve anualmente a más de 120 millones de personas en viajes alrededor del mundo”, aseguraron desde el Ministerio de Turismo de Corrientes.

Países de alta diversidad ornitológica, como Perú, Brasil, Venezuela, Costa Rica, Ecuador, Australia y Nueva Guinea, entre otros, son los principales destinos elegidos por los millones de observadores de aves de países emisores, entre ellos Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Holanda y Alemania.

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Hace diez años se iniciaba la aventura de repoblar el Iberá

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Se cumplen 10 años desde que Ivoty Porá llegase a Iberá. Esta hembra fue el primer ejemplar de oso hormiguero que volvió a pisar suelo correntino después de que, a mediados del siglo pasado, su especie se extinguiera en la provincia. Fue el primer programa de reinserción llevado adelante por Conservation Land Trust.

A día de hoy, Ivoty Porá, que tiene ya unos doce años de edad y ha sido madre al menos en siete ocasiones durante estos años, convive en libertad con más de 60 ejemplares más de su especie en Rincón del Socorro. A este número hay que sumarle los más de 30 que viven en la segunda población creada de esta especie, en la isla de San Alonso.

Durante un par de años, desde que son liberados con un arnés emisor de señal de radio, los ejemplares son monitoreados semanalmente mediante un equipo de telemetría VHF, que permite localizar al oso, conocer más de la biología de la especie, el rango de acción de cada individuo y las horas de actividad/inactividad, así como ver en qué condiciones de salud se encuentra y, en el caso de las hembras, ver si tiene cría y chequear el desarrollo de la misma hasta que se independiza de la madre a los 7-8 meses de edad.

Después de esos dos años siendo monitoreados se les retira el arnés y a partir de ahí el seguimiento se realiza, de forma menos invasiva, mediante el uso de cámaras trampa estratégicamente colocadas en todo el territorio de acción de los osos, y que obtienen fotografías de los animales cuando pasan por delante de la misma.

Un proyecto con historia:

Las primeras liberaciones de osos hormigueros en la Reserva Rincón del Socorro (una reserva de CLT incluida en el Iberá y situada junto a la localidad de Carlos Pellegrini) se iniciaron en el año 2007. Desde entonces se han seguido liberando animales en esa zona hasta alcanzar un número estimado en unos 60 ejemplares, habiéndose comprobado el nacimiento de al menos 36 crías en vida silvestre. En octubre del 2013 se liberaron los primeros cuatro animales en otra zona del Iberá, la isla San Alonso. Desde entonces se siguieron liberando ejemplares en San Alonso hasta alcanzar un total de 30 animales, incluyendo al menos 10 crías nacidas en vida libre. Según estiman desde CLT en Iberá viven actualmente entre 80 y 90 osos hormigueros distribuidos en dos poblaciones.

¿Qué es un oso hormiguero gigante?

El oso hormiguero gigante es uno de los mamíferos más llamativos y peculiares de la Argentina. Posee un hocico alargado desprovisto de dientes del que sale una larga lengua que utiliza para obtener su alimento principal: hormigas y termitas. Gracias a su larga cola estos animales pueden llegar a medir hasta dos metros de longitud. Esta especie se encuentra en la región chaqueña del Norte argentino y en los bosques húmedos de la provincia de Misiones. Debido a que sólo tiene una cría por año es un animal muy sensible a la persecución humana y a la pérdida de su hábitat natural. Todo esto ha hecho que se considere como una especie en peligro de extinción en Argentina.

¿Cómo se realiza el proyecto?

Los objetivos, acciones, metodologías, plazos e indicadores relacionados con la recuperación de la especie en la región de Iberá están detallados dentro de un “Plan de Recuperación” aprobado oficialmente por la Dirección de Recursos Naturales de Corrientes y avalado por la Dirección de Fauna Silvestre de Argentina.

En términos generales, el proyecto se nutre de ejemplares cautivos que son rescatados de casas de particulares o donados por entes privados o públicos. Muchos de estos animales son crías de oso que quedan huérfanas cuando algún cazador mata a su madre en el interior del monte chaqueño. Una vez que estos animales ingresan al proyecto pasan por una fase de cuidados intensivos en el caso de las crías, y de cuarentena sanitaria en el de los adultos.

Cuando han pasado todos los chequeos sanitarios pertinentes y cuentan con el tamaño adecuado para desenvolverse libremente en un ambiente silvestre, los osos son trasladados al interior de la reserva Rincón del Socorro donde pasan 10 días en “corrales de aclimatación”. Después de este período se abren las puertas de los corrales y los osos quedan libres para empezar su vida en los pastizales, humedales y montes del Iberá.

Cada oso liberado cuenta con un emisor de radio que ayuda a seguir su adaptación al medio natural y la posible reproducción en el caso de las hembras. Este seguimiento ha permitido saber el estado de la población reintroducida y mejorar continuamente los métodos de manejo. Se ha comenzado a quitar los radiotransmisores a aquellos animales que ya han sido monitoreados por un periodo de tiempo, con el fin de que vivan totalmente libres y sin intervención humana. En su lugar, hemos colocado cámaras trampa a lo largo de las reservas, que permiten tener un seguimiento de los ejemplares, conocer su estado, e incluso detectar el nacimiento de crías.

Paralelamente a estas actividades de manejo de los animales, el proyecto realiza actividades regulares de difusión de sus métodos y logros, como es la creación de un documental explicativo del proyecto o la elaboración de folletos y boletines informativos de las últimas novedades.

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Un estudio del Conicet estableció áreas específicas para la conservación del Yaguareté

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Un estudio analizó las principales zonas para conservar la especie y diseñó estrategias para mejorar el hábitat y recuperar la población del mayor felino de América. En Misiones quedan solo 65 ejemplares.

Aislados y con poco espacio. Así viven los pocos yaguaretés que resisten en la selva misionera ante el deterioro de su hábitat por el avance de las actividades agropecuarias y las plantaciones agroindustriales. De acuerdo a las estimaciones de relevamientos de científicos realizados en la zona, apenas quedan 65 ejemplares en toda la provincia y en las áreas vecinas de Brasil.

Para poder garantizar su supervivencia, un grupo de investigadores del Instituto de Biología Subtropical (IBS, CONICET – UNaM) analizó cuáles son las mejores zonas para conectar las áreas donde aún quedan yaguaretés y elaboró un plan para conservarlas. Estas acciones, explicadas en un trabajo publicado recientemente en la revista Animal Conservation, permitirían no solo recuperar y mantener el entorno natural para esta especie, sino también para otros animales nativos.

La investigación que se llevó adelante en Misiones –en la que trabajaron en conjunto científicos de Argentina, Italia y España-, se centró en cinco áreas del territorio provincial ubicadas dentro del Corredor Verde, una región de casi un millón de hectáreas que forma parte del Bosque Atlántico y que se extiende por parte de Argentina, Brasil y Paraguay.

“Evaluamos las áreas que aún conservan bosque nativo y pueden servir de corredores, las dividimos en parches de distinto tamaño de acuerdo a los lotes o propiedades en las que se encuentran. Fuimos analizando la situación de cada área a través de distintas variables: si están o no en una zona protegida, si están atravesadas por rutas, cuál es el estado de conservación del hábitat y cómo es la conectividad con otras zonas”, explica una de las autoras del proyecto, la becaria doctoral del CONICET en el IBS, Julia Martínez Pardo.

El relevamiento de datos incluyó imágenes satelitales y registros de GPS de animales que están bajo seguimiento. Con un método informático basado en el enfoque de la teoría de grafos –una técnica matemática que permite explicar cómo funcionan las conexiones-, se realizaron mediciones que determinaron el valor de cada área, aplicando una serie de índices que combinan las distintas variables analizadas y ayudan a establecer cuáles son los parches más importantes dentro de cada zona. “Es un método muy completo que da información no solo del ranking de importancia de los parches sino también del por qué son importantes. Eso también ayuda a direccionar las medidas de manejo y permite adaptar el análisis a distintas escalas”, detalla la bióloga, que nació y se formó en España, realizó una Maestría en la Universidad Nacional de Córdoba y se radicó en Misiones hace 4 años para estudiar de cerca al yaguareté en su tesis de doctorado.

Con los datos analizados se elaboraron propuestas para proteger las áreas y potenciar la conectividad entre ellas, lo que permitiría que los yaguaretés puedan moverse entre los grandes remanentes de selva que aún subsisten en la región. “La aplicación de estos métodos analíticos es fundamental no sólo para resolver problemas concretos de conservación como los abordados en este trabajo, sino también para utilizarlo como ejemplo para aplicarlo en otros países y ambientes con problemáticas similares”, comenta Santiago Saura del Joint Research Centre de la Comisión Europea en Italia, co-autor del trabajo y uno de los principales especialistas de estos análisis de conectividad.

Las situaciones que ponen en riesgo a los yaguaretés en Misiones son múltiples y van desde los desplazamientos por la transformación de grandes superficies destinadas a la ganadería, hasta la muerte de individuos por cacería y atropellamientos. “Hay parches que son muy importantes y están atravesados por rutas y existe un riesgo latente de que los yaguaretés mueran atropellados. Para evitarlo, es necesario identificar estas zonas con carteles y colocar reductores de velocidad, a fin de que los conductores circulen con precaución, sumado a una infraestructura vial adecuada para áreas de protección de la fauna”, ejemplifica Martínez Pardo. Además, señala que la mayoría de las zonas que fueron determinadas como más relevantes están por fuera de áreas protegidas, por lo que la necesidad de adoptar medidas de protección es urgente.

Para la recolección y el procesamiento de datos, los científicos contaron con la colaboración y el apoyo del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones, la Asociación Civil Centro de Investigaciones del Bosque Atlántico (CeIBA) y la Fundación Vida Silvestre Argentina. “El análisis de los registros de GPS de animales monitoreados nos sirvió para saber qué distancia son capaces de recorrer los yaguaretés: cuántos kilómetros se están moviendo y con qué dificultad lo hacen. Esto nos da una idea de cómo se desplazan a través de áreas ganaderas o de plantaciones forestales”, agrega el investigador asistente del CONICET en el IBS, Carlos De Angelo, otro de los autores de la investigación.

Este nuevo trabajo se vincula con otras investigaciones de las que participó el IBS, como un reciente estudio que determinó que en todo el Bosque Atlántico de Argentina, Brasil y Paraguay queda apenas el 3 por ciento del hábitat original del yaguareté. “Una de las principales conclusiones de ese estudio era que mantener interconectadas a las poblaciones es fundamental para lograr la preservación de la especie. Esta nueva investigación nos permite dar un paso más hacia ese objetivo”, señala el investigador asistente del CONICET en el IBS, Agustín Paviolo, quien participó de ambos.

Para los investigadores, la información obtenida a través de estos relevamientos será de gran utilidad para la implementación de medidas de protección por parte del estado provincial y nacional. “Lo ideal sería que organismos como el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales y Renovables de Misiones tengan en cuenta estos datos para el ordenamiento territorial que establece la Ley de Bosques Nativos. Esta norma contempla el otorgamiento de subsidios que se pueden utilizar, por ejemplo, para fomentar que los propietarios no conviertan el área a cultivos y protejan áreas boscosas que, según se comprobó en el estudio, son de gran importancia para la conservación”, opina Martínez Pardo.

“Nuestro objetivo principal fue generar una herramienta para que los planes de ordenamiento territorial tengan en cuenta información específica acerca del yaguareté, no solo porque está amenazado, sino porque se trata de una especie paraguas, que necesita de grandes extensiones de terreno para vivir. Cuidando al yaguareté se puede logar la conservación de un montón de otros animales nativos, posibilitando el correcto funcionamiento de todo el ecosistema y evitando la pérdida de la biodiversidad en el Bosque Atlántico”, finaliza la becaria.

Foto gentileza Proyecto Yaguareté

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Sigue siendo elevada la extracción forestal en Chaco

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NEA RURAL | Un trabajo de investigación de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) observó que tras la vigencia de la Ley de Bosques Nativos el ritmo de explotación forestal en la provincia del Chaco registró una leve baja, aunque sigue siendo elevado, por encima del millón de toneladas anuales. Observan la necesidad replantear el ordenamiento territorial para proteger ecosistemas remanentes y procurar que las prácticas se ordenen dentro de parámetros más sustentables

El Estado Nacional, considerando la necesidad de regular y racionalizar la utilización de los recursos forestales, dada la pérdida del 70% de las existencias boscosas originarias a nivel país, impulsó la ley Nº 26.331 (de “Presupuestos mínimos de protección ambiental para el enriquecimiento, la restauración, conservación, aprovechamiento y manejo sostenible de los bosques nativos”), que fue sancionada y promulgada a fines del año 2007 y reglamentada en febrero de 2009 a través del decreto Nº 91/09.

La provincia del Chaco adhirió a los requerimientos nacionales mediante la sanción de la ley provincial Nº 6.409 del año 2009, el Decreto Reglamentario N° 932 del año siguiente y su modificatorio Nº 81/11. Para evaluar el impacto de la implementación del Ordenamiento Territorial de los Bosques Nativos en Chaco, investigadores del Instituto de Geografía de la Facultad de Humanidades de la UNNE analizaron las características, distribuciones e intensidades de la actividad forestal en el Chaco en los últimos años.

La metodología utilizada consistió en el análisis de las estadísticas de producción forestal publicadas por la Dirección de Bosques del Chaco desde el año 2005 en adelante, y el examen de la intensidad de la explotación en la provincia y reconocer las tendencias observadas en los últimos años. También se consideró la información cualitativa de origen primario y secundario referida a la organización y dinámica de la actividad forestal previa y posterior a la sanción y reglamentación de las nuevas normativas forestales a nivel nacional y provincial.

Los resultados del trabajo indican que si bien hubo un leve descenso en el ritmo de explotación forestal, todavía se mantiene por arriba del millón de hectáreas en los últimos años (sin considerar la extracción clandestina), evidenciándose una presión fuertemente concentrada en el noroeste provincial.

“Cualquier análisis reflexivo indicaría que la provincia del Chaco, al alinearse a la ley nacional, debía mostrar una fuerte reducción en el ritmo de explotación de sus recursos forestales desde el año 2010 en adelante, situación que no se cumplió”, explicó el Doctor Dante Cuadra, investigador del Instituto de Geografía y autor del trabajo.

Agregó que más allá de los cambios favorables impulsados oficialmente para la gestión y el control forestal, se advierte la necesidad de implementar algunos ajustes tendientes a evitar desequilibrios mayores en los ecosistemas remanentes y procurar que las prácticas se ordenen dentro de parámetros más sustentables.

Para contextualizar la situación forestal en la provincia, el Doctor Cuadra comentó que en el Chaco la explotación intensa de los bosques nativos, con fines industriales, lleva más de un siglo y, aun así, más del 40% de la superficie provincial todavía se halla cubierta por vegetación boscosa, aunque su distribución no es homogénea, sobre todo por la acción antrópica.

La frontera forestal chaqueña se ha ido desplazando y, actualmente, las áreas con continuidad boscosa se restringen, con algunas excepciones, al noroeste provincial, también llamado el “Chaco seco” o “El Impenetrable”, donde la biodiversidad es significativamente menor con respecto al “Chaco húmedo”. Ello significa que gran parte de los bosques del “Chaco húmedo y subhúmedo” han desaparecido y las tierras han sido destinadas a usos agropecuarios.

Respecto a lo observado en el trabajo de investigación, detalló que entre la década de 1940 y fines de los años ´70, la extracción forestal en el Chaco se movió por arriba y por debajo de las 800.000 toneladas anuales. De allí hasta mediados de los ´80 la actividad declinó fuertemente hasta registrar un piso inferior a las 300.000 toneladas, pero en los años siguientes se inició una escalada sin precedentes que la llevó a superar el millón de toneladas en la segunda mitad de la década del ´90 e, incluso, a sobrepasar el valor de 1,3 millones entre los años 2004 y 2006.

Este severo impulso de la explotación forestal experimentó una desaceleración durante el proceso de sanción y promulgación de la ley nacional de bosques Nº 26.331 desde 2007 hasta su reglamentación en 2009, año en que la provincia del Chaco sancionó su propia ley de bosques, para reglamentarla a principios de 2010 pero luego volvió a crecer.

“Se observa claramente que la atenuación en la intensidad de la explotación forestal en la provincia no logró mantenerse una vez habilitadas las correspondientes normativas, exhibiendo desde entonces valores anuales siempre por arriba de la línea del millón de toneladas, aunque inferiores a los años que precedieron a la aprobación, promulgación y reglamentación de la ley nacional de bosques” indicó el investigador de la UNNE.

Por ello, consideran que el efecto del cambio normativo ha sido de leve impacto, lo que no significa garantía de sustentabilidad en las prácticas que se llevan a cabo sobre el bosque nativo chaqueño, dado que los montos continúan siendo elevados y, máxime, si se toma en cuenta la extracción efectuada en términos históricos. El promedio de explotación anual entre 2010 y 2012 ha sido de 1.151.084 toneladas, equivalente a 3.154 toneladas diarias, sin considerar las extracciones ilegales.

En cuanto a la evolución de la superficie anual autorizada para aprovechamiento forestal en la provincia del Chaco, en el trabajo se explica que en los años 2005 y 2006 el promedio fue de 145.954 hectáreas anuales, entre 2007 y 2009 los valores decayeron a 101.049 hectáreas y, en el trienio 2010-2012 registró un leve incremento, llegando a una media de 105.290 hectáreas.

“Teniendo en cuenta que la superficie de la provincia del Chaco es de 99.633 km², se puede decir que anualmente la provincia ha venido autorizando distintos tipos de aprovechamientos forestales con implicancias sobre una superficie que oscila entre 1 y 1,6% de su extensión territorial. Asimismo, si se considera la cifra oficial de cobertura boscosa, del orden de 49.000 km², significa que el área implicada cada año es del orden de 2,15% de la totalidad del espacio con existencias forestales” se resalta en el estudio.

Incluso se estima que la proporción porcentual sería un poco más alta, dado que sigue existiendo el problema del desmonte ilegal.

“Las nuevas normativas, si bien lograron quebrar la tendencia creciente que venía registrando la explotación forestal desde los años 80´, no pudieron revertirla, evidenciándose una disminución leve, una especie de meseta escalonada, pero con valores altos si se toman en consideración los datos históricos de extracción en el bosque chaqueño” reitera.

Según se remarca en el estudio, ante la presión extractiva que sufren los bosques nativos del Noroeste de la provincia, se hace necesario replantear el ordenamiento territorial establecido en el año 2009, que sólo ha zonificado como áreas de alto grado de protección (zona roja) a una superficie fragmentada equivalente al 3% del territorio provincial que comprende alrededor del 6% de los bosques nativos existentes en el Chaco. Asimismo, hay unidades ecológicas que no han sido incluidas en ese grado de protección, razón por la cual tampoco se han previsto áreas de amortiguación de impactos en torno a ellas.

“La situación descripta, más los patrones de uso que se promueven y las prácticas ilegales que se hallan presentes en toda la cadena productiva, le da el carácter de insustentable al bosque nativo chaqueño” concluyó el Doctor Dante Cuadra.

Fuente: Universidad Nacional del Nordeste (UNNE)

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